Los personajes pertenecen a S. MEYER. La historia/trama es completamente mía. Algunos personajes también.
NO AL PLAGIO.
Disfruten el capítulo!
Capítulo 9
A lo lejos se escuchaba un llanto de bebe. Un hermoso sonido para los oídos de Bella porque eso significaba que su bebe estaba bien. Trato de abrir sus ojos pero el cansancio poco a poco la alejaba de la realidad. Otra vez sentía la familiaridad de la oscuridad pero esta vez no quería que la absorbiera. Ella quería ver a su hijo. Lo necesitaba...
Intento abrir los ojos y a pesar del terrible dolor que sentía, logró su objetivo. Su vista estaba totalmente nublada pero lograba distinguir siluetas.
—Bella... eres madre de una hermosa niña—susurro alguien mientras colocaban en sus brazos a un pequeño bulto. ¡Su bebe era niña! Intento observarla de cerca y logro vislumbrar una criatura bella, su niña. Lagrimas de felicidad brotaron del rostro de Bella.
—En verdad eres muy hermosa— susurro Bella. Tener a su pequeña en los brazos era bello, pero no todo podía salir bien porque un fuerte dolor la traspaso.
— Lilian llévate a la niña— dijo la voz. Bella no quería que se llevaran a su bebe pero no soportaba el dolor, suficiente había sido con aguantar mientras tenía a su niña en brazos pero ya no pudo más, las fuerzas desaparecían...
Un sonido interminable se escucho en la habitación. Los signos de Bella eran inexistentes, pero había una persona que no permitiría que aquella hermosa mujer muriera. Jamás. Alexander se acercó y mordió el cuello de Bella para luego inyectarle directo al corazón el veneno que transformaría a Bella.
La morfina había sido inyectada en Bella mientras sostenía en brazos a la pequeña niña. Alexander observaba a Bella con una emoción que le daba terror. No podía permitirse sentir eso por esa mujer recostada en la camilla... pero tampoco podía engañarse así mismo. Él una vez había entregado su corazón en cuerpo y alma pero se lo regresaron destrozado... Ahora nuevamente su frío corazón empezaba a palpitar por esa hermosa criatura... para ser más sincero por esas dos hermosas criaturas... madre e hija.
Diferentes sensaciones y sentimientos recorrieron a Alexander durante los pasados días que estuvo junto a Bella, pero todos con una base fuerte e irrompible... amor. A su lado vivió su embarazo, formando parte importante en la vida de ella, algo que dejaba una hermosa marca en él.
Ahora mientras Bella se transformaba poco a poco... Alexander se daba cuenta que otra oportunidad se le presentaba, una oportunidad por un amor puro y leal. Bella había amado una vez, amó de una manera intensa y leal pero su corazón fue destruido... no podía comprender cómo alguien era capaz de hacerle tanto daño a una persona cálida y amable, pero él jamás dañaría a Bella de eso estaba completamente seguro, en todo caso jamás podría, porque él sabía por sí mismo lo que era el sufrimiento por un amor...
El amor a veces lastima, a veces enfurece y otras veces -si hay suerte- puede sanar un corazón de la forma más inesperada. Algo que aunque Bella no se daba cuenta, ella empezaba a sanar el corazón de Alexander y aun cuando él tampoco se diera cuenta, también empezaba a sanar el corazón de ella. Ambos corazones empezaban a sanar heridas en común. Heridas de amor. Solo cabía esperar para que aquellos corazones se entregaran por completo...
Bella quería morirse. Un fuego abrazador la envolvía por todo su cuerpo. Era insoportable el dolor. Casi esperaba oler el olor a quemado... pero no podía moverse, no podía abrir sus ojos, sencillamente no podía hacer nada. Solo sufrir tan terrible agonía. Llamas por todos lados consumían su cuerpo. Sus brazos eran cosas muertas que yacían en alguna parte de sus costados. El fuego despidió más calor y quiso gritar, suplicar que alguien la matara, antes que vivir un segundo más con aquel dolor, pero dado que no podía mover nada por consiguiente los labios, lo único que podía hacer era mantenerse allí, siendo aplastada por las llamas ardientes.
Solo quedaba fuerza para mantenerse allí, inmóvil, mientras su cuerpo era absorbido en llamas. Sabía que no había forma de que la mataran. Nunca harían algo así, a pesar de que en esos momentos eso era precisamente lo que más deseaba. Pensamientos y recuerdos envolvieron a Bella. Dolorosos y felices que paso a lado de Edward, se sorprendió porque no le dolía tanto el pensar en su nombre. Ahora podía pensar en él sin el temor que se abriera la herida en su corazón...
—¿Algún cambio? — pregunto una voz.
—No. Aun no.
—Bella, ¿Puedes oírme?
Esa voz... Alexander. Pudo reconocerla. Un alivio la recorrió. Quiso contestarle pero no podía. Al escucharlo se olvido por completo de Edward. Sabía que dentro de ella se había formado un sentimiento familiar. Pero le daba terror arriesgarse...
—Todavía no es tiempo. Pero escucha su corazón falta poco...
¿Su corazón? Eso hizo que volviera a ser consciente del fuego que la consumía. En especial ese órgano, los latidos eran demasiado rápidos, incrementando su ritmo debido al fuego que lo impulsaba a una marcha frenética. Poco a poco el fuero fue desapareciendo, se retiro de las palmas de sus manos, de sus pies, piernas, estomago, y todo para dirigirse hacia su corazón. Ahí el fuego se encogió y poco después los latidos parpadearon un par de veces más y luego latió sordamente una vez más. Durante un momento, lo único que Bella pudo hacer fue comprender la ausencia del dolor. Fue entonces que abrió los ojos y miro maravilla su alrededor.
Podía percibir todo con una claridad jamás pensada. Todo era tan preciso y definido. No necesitaba aire pero le gustaba la sensación de absorberlo.
—¿Bella? — pregunto alguien. Instantáneamente Bella miro al dueño de esa hermosa voz. El tono de Alexander era bajo, tranquilizador pero había un toque de preocupación. Bella sonrió para tranquilizarlo a él...
—Estoy bien. Confusa, pero bien— susurro con un tono como de campanillas, pronto recordó a su pequeña... —¿Dónde está mi niña?, ¿ella está bien? — pregunto ansiosa y nerviosa.
—Tranquila Bella. Ella está perfectamente bien al cuidado de Lilian y Nahuel. — dijo sonriendo. Ella asintió y miro atentamente al hermoso vampiro que tenía ante sí. Suponía que todos los vampiros eran hermosos pero ahora que veía con más claridad se daba cuenta que sus pobres ojos humanos no hacían justicia a la hermosura...
—Eres hermoso— dijo sin pensarlo, de inmediato se avergonzó y si no fuera porque ahora era vampira estaría completamente roja.
—Gracias— contesto riendo —Pero debo agregar que tu eres mucho más hermosa— susurro él. Bella sonrió agradecida.
—¿Podemos ir a ver a mi hija? — pregunto de repente, así podía cambiar de tema...
—Por supuesto que sí pero antes... ¿Eso es lo que quieres hacer ahora? — pregunto curioso.
—Es algo muy importante para mí. ¿Qué más podría querer hacer? — pregunto sin poder entender a donde quería llegar.
—Está bien. Vamos— dijo Alexander tomando su mano.
Ya estando frente a la puerta se sintió muy ansiosa. Alexander abrió la puerta y cerca de la chimenea estaba Lilian cargando a su bebe.
—Bella— exclamo un sonriente Nahuel. Ella asintió y sonrió ante el abrazo que recibió de su parte.
—Estás preciosa— dijo sonriente Lilian al voltear a verla. —Creo que alguien aquí quiere conocerte— susurro mientras se acercaba y colocaba a su niña en sus brazos.
Tenerla nuevamente en sus brazos era un alivio. Aquella era su hija... la niña pareció totalmente indiferente a la frialdad de su piel o tal vez sería la costumbre. Levantó la mirada y sonrió, mostrando pequeños dientes cuadrados y dos hoyuelos. Su cabello estaba algo ondulado y era de color castaño aunque se podía apreciar destellos más claros... sus ojos eran familiares, era como si Bella se estuviera viendo así misma, los mismos ojos achocolatados... pero sobre todo se podía apreciar el aura bella que había heredado de su padre... Entonces con toda intención, su hija le toco el rostro. Imágenes de sí misma aparecieron en su mente, aparecían recuerdos donde Bella estaba cubierta de sangre y sudor... Suponía que fue cuando la cargo por primera vez...
—Te muestra su don— susurro Alexander. Bella levanto su mirada y lo miro aturdida no solo por ese descubrimiento sino por la mirada de amor y esperanza que transmitía Alexander.
—¿Qué? — pregunto aun aturdida
—La bebe, tiene el don de transmitir sus recuerdos o pensamientos con su toque— explico Alexander.
¡Qué extraño! Pero pronto se dio cuenta que ese don tenía una conexión con el de Edward... Ahora que recordaba eso... tenía algo muy importante que hacer...
—¿Qué nombre tendrá tu hija, Bella? — pregunto de repente Nahuel mientras abrazaba a Lilian.
Con todo lo que había pasado no había pensado en eso... Pero un nombre se le presento en su mente...
—Renésme Carlie— susurro dejando a todos mudos. —¿Es horrible? — pregunto temerosa.
—Horrible no, simplemente extraño— contesto honesto Nahuel.
—Aunque tiene un toque hermoso y de alguna forma queda por la situación— dijo Lilian sonriendo.
Bella sonrió agradecida y asintió, ahora miro a Alexander quien no había dicho palabra alguna.
—Es hermoso— dijo Alexander mientras se le formaba una sonrisa. —Pero puedo preguntar ¿De dónde sacaste ese nombre? — pregunto inmediatamente.
—El primer nombre es una combinación entre Renée y Esme; el segundo una entre Carlisle y Charlie— contesto con sinceridad.
—¿Son tus padres— pregunto Nahuel.
—Renée y Charlie, sí. —asintió.
—Y ¿Esme y Carlisle? — pregunto ahora Alexander.
Dudo un poco en contestar, pero sabía que podía decir su nombre en voz alta sin que doliera como antes...
—Son los padres de Edward, el padre de Renesme— contesto mirando atenta su reacción. Se sintió orgullosa al poder decir su nombre sin complicación... La reacción de Alexander era indescifrable...
—Ya que estamos hablando del padre de Renesme... ¿Ya sabes lo que harás? — pregunto Lilian.
—Si. — asintió Bella. — Pero voy a necesitar su ayuda...
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