Capitulo 10.

Sam solto una risita divertido cuando Dean se removio incomodo por cuarta vez en la silla del caballo. Ambos cabalgaban en ese momento hacia el famoso claro, despacio, sin prisas.

- Joder… - gruño por cuarta vez, tambien, el mayor.

- ¿Te pasa algo, Dean? – le pregunto riendo y con retintin el pequeño. - ¿Algun problema con la silla? ¿Los pantalones? ¿El culo?

- ¡Callate! – Sam empezo a reirse sin poder controlarse.

- ¡Tio! ¡Te has puesto colorado!

- ¡Que te calles, joder! – gruño nuevamente Dean, rojo como un tomate, pero sin poder evitar una media sonrisa al ver a su hermano riendose asi. Joder… Sam debia reirse asi mas a menudo. No lo hacia lo suficiente. Los caballos relincharon y el mayor les fulmino con la mirada. - ¿Y vosotros de que coño os reis? – las risas de Sam se triplicaron. Estaba a punto de caerse del caballo y todo de la risa.

- Tio… en serio… - consiguio decir entre carcajadas.

- Como sigais riendoos los tres, os voy a convertir en filetes para barbacoa, ¿esta claro?

- Dean… los caballos no se estan riendo… ¡son caballos, tio! – y mientras Sam se partia de la risa, Dean se enfurruñaba.

- Tu diras lo que quieras pero eso ha sonado a risa.

- Anda que… ¿Cuánto queda para llegar? – pregunto, limpiandose las lagrimas producidas por la risa.

- Un poco. Amarramos a estos en el claro y vamos con las palas hasta el campamento a pie. Con tu caballo tardariamos horas en llegar. Es un gallina. – el caballo de Sam dio un relincho agudo y sacudio la cabeza – Oh, si que lo eres. ¡Cobardica!

- ¿Tu te estas dando cuenta de lo ridiculo que quedas discutiendo con un caballo? – pregunto el pequeño poniendo los ojos en blanco.

- ¡Ha empezado el!

Horas mas tarde… por la noche…

- ¿Seguro que esto va a funcionar?

- No tengo ni puta idea.

- Genial.

En la zona del campamento, en el bosque, de noche, no se veia ni a dos pasos. Los chicos esperaban, escondidos tras unos arbustos, tensos y armados hasta los dientes.

- ¿No te parece que te has pasado un poco con la artilleria, Rambo?

- ¡Me importa una mierda! ¡A mi ese bicho no me vuelve a pillar desprevenido!

Ocultos, con las armas preparadas, vigilan el cebo. Un becerro que Jeff les ha prestado colocado estrategicamente en el centro, bajo la luz de la luna. El animal mugia desesperado, como si lo estuvieran matando.

- Joder… como se queja el condenado. Y eso que aun no le han tocado un pelo.

- ¡Que te pongan a ti de cebo de un chucho de dos cabezas, a ver si no lloras!

- Nah… iba a ponerte a ti, que siempre tienes cara de cordero degollado. Pero pense que a lo mejor al chucho no le gustaba el cordero.

- Imbecil.

- Nenaza.

El crujido de una rama les hizo callar. Algo se acercaba. A los pocos segundos el bicho estaba en el claro frente al becerro, que trataba de soltarse desesperado.

- ¡Ahora! – los chicos salieron de su escondite y dispararon. La criatura rugio de dolor y se les echo encima. Volvieron a disparar y saltaron, apartandose, justo a tiempo para evitar un mordisco mortal. Cuando la criatura cayo en su trampa, acabando en el fondo del agujero, se apresuraron a cortar las cuerdas que sujetaban una pesada verja de hierro que bloqueo la salida.

- ¿Tu crees que eso lo contendra?

- ¿Sinceramente? Lo dudo mucho. Pero nos da algo de tiempo para averiguar como matarlo.

- ¿Y como lo matamos? – Sam se guardo su Beretta en la trasera de sus pantalones y se asomo un poco al agujero. Habian tardado horas en cavarlo, pero era lo bastante grande y profundo como para que el bicho no pudiera salir facilmente.

- Facil. – Dean apunto con su pistola al perro infernal a traves de la verja. – Un buen tiro justo entre los ojos y se acabo el problema.

- Eso imaginando que las balas le maten. Es una criatura demoniaca. Puede que en vez de matarle, solo consigamos enfurecerle. – Dean saco el cargador de la pistola y, tras dar un golpecito con el en la culata, lo volvio a meter.

- Son balas de hierro consagrado.

- ¿Y si le exorcizamos?

- No esta poseyendo ningun cuerpo. ¿Qué ibamos a sacar? Sigo pensando que es mejor pegarle un tiro.

- Eso no seria muy recomendable, sus Winchesteridades. – frente a los hermanos se aparecio, en una nube de humo apestoso, un hombrecillo de color azulado y bajito. No les llegaba ni a la cintura.

- ¡Joder, que peste! – se quejo Dean tapandose la cara con su cazadora. – Huele como esa colonia barata que le regalamos a papa unas navidades.

- Que va… esto huele aun peor… - el hombrecillo les fruncio el ceño, disgustado, y carraspeo un par de veces para llamar su atencion. Al mirarle mejor, descubrieron que el tipo tenia tambien unos diminutos cuernos en la cabeza.

- ¿Y tu quien coño eres? – el hombrecillo les miro con severidad.

- Yo soy Nessbiros, leal sirviente de mi señora Astaroth… y ahora sirviente del señor Lucifer… por culpa de la señorita Valefor y su mania de apostar lo que no es suyo a las cartas… - lo ultimo lo dijo enfurruñado y tan bajito que los chicos casi no le entendieron. Bueno… entender, no entendieron mucho de todas formas.

- ¿Nessbiros? Mas bien pareces Pitufo Filosofo, con lo redicho que eres. – tanto Nessbiros como Sam miraron a Dean, poniendo los ojos en blanco.

- ¡Dean! Haz el favor… - le riño el pequeño. – Bueno… Nessbiros… ¿Qué demonios haces aquí y por que intentas impedir que matemos al bicho?

- Eso lo iba a decir yo ahora… - refunfuño el mayor.

- No podeis matar al cachorro de la mascota de mi señor Lucifer.

- ¿Mascota? ¿Eso es una mascota?

- El cachorro de la mascota de mi señor, asi es. – puntualizo el hombrecillo. Dean cargo su arma y volvio a apuntar al agujero.

- Pues que tu señor se vaya despidiendo del bicho. Ya ha dado muchos problemas. Y aquí no se puede quedar.

- Lamento oir eso, sus Winchestezas… pero no puedo permitirlo… - con simple gesto, Nessbiros estampo a los dos chicos contra un arbol y los dejo pegados a el, sin poder moverse.

- Joder con el pitufo… - el demonio les dio la espalda y levanto sin esfuerzo la verja que tapaba el agujero. El cancerbero salto al exterior y se acerco con las dos cabezas gachas al demonio.

- ¡Perra mala! ¡He perdido un mes buscandote por todos lados! – la regaño Nessbiros, apuntandole con un dedo. Los hermanos alucinanban al ver al perro infernal con el rabo entre las patas y gimiendo como un cachorrito. – Ahora, volvamos a casa. Tu dueño esta que ruge porque te largaste. – una especie de grieta se abrio de repente y la criatura paso por ella, desapareciendo. El demonio se volvio hacia los chicos. – Ha sido un placer, sus Winchesteridades. – y, tras hacer una reverencia muy rebuscada, desaparecio por la grieta y esta se cerro. Los Winchester cayeron sentados en el suelo e intercambiaron una mirada.

- Bueno… - dijo finalmente Dean. – Al menos nos hemos librado del bicho… - Sam suspiro.

- Yeah… a ver como explicamos ahora que al bicho se lo ha llevado un demonio al infierno porque era la mascotita de Lucifer…

- Buen punto…

Por suerte para ellos, explicarlo no fue tan dificil. Llamaron a Bobby y se lo contaron todo, le devolvieron a Jeff el becerro a salvo y entero y se despidieron de los vaqueros y el rancho, tomando rumbo a ninguna parte.

- Bueno… ha sido divertido, ¿no? – Sam aparto la vista del portatil y miro a su hermano que conducia tranquilo.

- ¿Divertido? ¡Oh, si! ¡Ha sido divertidisimo! ¡Ha sido la leche de divertido acabar con agujetas por culpa de la maldita silla de montar, perseguir vacas a lomos de un caballo chiflado, que casi nos coma un chucho infernal con dos cabezas y que encima un demonio estirado y con complejo de pitufo nos lo arrebatara delante de nuestras narices! Si… muy divertido. – respondio con sarcasmo el pequeño. Dean le miro arqueando las cejas.

- ¡Ey! ¡Espera! Pensaba que las agujetas te las habia provocado yo. – protesto. Sam parpadeo y luego solto una risita.

- ¡Mas quisieras! No eres tan bueno, Dean.

- ¿No? Vale, GPS con patas, dime donde esta el motel mas cercano.

- ¿Qué? ¿Para que? Si acabamos de salir. – pregunto extrañado el pequeño. Dean sonrio.

- Te voy a demostrar que si soy tan bueno. No te voy a dejar salir de la cama hasta que reconozcas que esas agujetas fueron por mi culpa y no del caballo. – sonrisa pervertida por parte de Dean, cara de espanto por la de Sam.

- Ay, dios… he creado un monstruo…

Fin!!!