Nada de esto me pertenece :'(.

—En cursiva y en entre los guiones se encuentra lo escrito en "sindarín", así que sí, técnicamente estoy hablando en idioma elfo con ustedes :D ¿a poco que soy genial? ;'D


Butterfly

X

Bilbo no parecía particularmente infeliz en la poca profundidad de la bañera, siendo sostenido por la cadera cadera por su autoproclamado cuidador, sino más bien curioso en cuanto al líquido como si no supiese que hacer con ello. Él chilló complaciente cuando finas ramas comenzaron a brotar de sus dedos y le aferraron en su lugar como un buen seguro.

Legolas se rió un poco, feliz de que no hubiese destrozos y por estar en terreno seguro y limpio de nuevo, sin anticipación por lo que pronto vendría. Con un suspiro se hundió un poco más, observando al bebé en su rodilla que se contentó con chapotear en su amarre, manos regordetas balanceándose sobre y bajo la superficie del agua.

Como no era cortés mantenerse más de lo necesario y a sabiendas de que habría una verdadera explicación que dar, Legolas hizo el esfuerzo de ponerse de pie y envolverse con una de las toallas, haciendo lo mismo con una más corta alrededor del Henig, luchando levemente contra la naturaleza en torno suyo.

Pronto encontró la solución.

— Vamos a comer—murmuró con dulzura, sonriendo cuando los ojos grandes se movieron hacia él. Las ramas se retrajeron y envolviendo sus dedos en un mechón de pelo, Bilbo felizmente "masticó" las hebras pálidas, no molestarse en hacer problema mientras era trasladado, vestido y nuevamente llevado, esta vez hacia una sala donde largas mesas ocupadas por elfos se hallaban desperdigadas ordenadamente.

Con una leve inclinación al Señor de Rivendell Legolas se unió a su lado, manteniendo un estrecho control sobre el bebé risueño entre sus brazos.

Un hallazgo notable el pequeñín que tienes ahí—habló la voz a la izquierda. Elladan, sino se equivocaba. Uno de los hijos mayores y gemelo del otro elfo de pelo oscuro que parecía estar usando cada céntimo de su voluntad para conservar sus manos quietas.

Legolas le entendió.

Al igual que en su propio hogar, sin importar lo mucho más guardado que fuese Rivendell, no era usual encontrar un niño elfo. En el Bosque Negro no quedaba ninguno, y en allí… bueno, él no había visto o siquiera escuchado de uno desde muchos años atrás, siglos creía.

Así es hermano, me pregunto cómo has dado con un bebé hada.

Y si puedes decirnos donde hallar nuestro propio—asintió, muy seguro.

Con una pequeña risa, Legolas sacudió la cabeza— Lo lamento, mis amigos, pero dudo que sea así de fácil—suspiró, sabiendo que la mayor o probablemente la totalidad del salón estaba prestando atención a su conversación. Bueno, al mal paso darle prisa— Me encontré con Bilbo en mi regreso de los Puertos Grises—comenzó con una ligera tristeza, pensando en Gloriel— en las tierras de la Comarca. Estaba solo en el bosque, con una carta del Peregrino Gris dirigida a la madre de este pequeñín—sonrió hacia abajo, acariciando los rizos con suavidad— iban a encontrarse aquí, lo cuál es la razón de porque lo traje.

Mi viejo amigo no vendrá hasta tres días más—Elrond comentó, tomando un sorbo de vino delicadamente— ¿alguna idea de quiénes son los padres?

Legolas tarareó pensativamente— Belladonna. Ese era el nombre de la madre.

El Alto Elfo se detuvo abruptamente, el color abandonando su tez. Con ojos vigilados escudriñó las líneas infantiles del rostro del pequeñuelo, encontrándola en la forma de los ojos y la nariz con facilidad. En voz baja, preguntó— ¿Hay alguna pista acerca de su paradero?

Notando la gravedad con la que era dirigido respondió— No. Nada—y añadió rápidamente— pero Mithrandir lo sabrá muy posiblemente.

Con una débil sonrisa, Elrond agradeció su intento con una suave inclinación de su cabeza antes de hacer una señal a los elfos con sus instrumentos para que siguiesen tocando. Con el sonido de arpas y flautas a su alrededor, Legolas lo observó por un momento.

— ¿Le gustaría sostenerlo, Lord Elrond? —ofreció, colocando tentativamente en el borde de su pierna al bebé con máximo cuidado.

Su única respuesta fue una verdadera sonrisa, acunando diligentemente al retoño. Bilbo arrulló, mirándolo con grandes ojos curiosos de su madre.


Uff. Otro más aquí :) Mucho azúcar con una mínima pizca de sal, con mucho amor para todos :D

Un montón de gracias a:

mESTAFANIAb: jajaa lo mío es una tecnicatura en química y comparto plenamente tus sentimientos xDD Si veo un hidróxido y un carbono más me tiro al río más cercano xDD Igualmente para vos! Que te vaya re bien! ;) :D

Liluz de Geminis: Jajaja, te entiendo, el mío no me guarda la contraseña de face .-. por eso lo tengo cada vez más olvidado xDD Tuve la intención de causar un poco de problemas pero después pensé "voy a dejarlo para cuando Bilbo se encuentre con los dos peores terrores de Rivendell", no sé si te imaginas quienes son ;) Y por cierto, soy de Argentina, ahora recién este finde es el largo, con feriado puente, o sea, sin clases hasta el miercoles! :D

Un gran abrazo a todos los que leen, y como ya saben, espero saber de ustedes ;)

¡Saludos!