Ocaso de un Amor
CAPITULO X
PRINCIPIO Y FIN
La mente divaga, el corazón se siente solo... sangra... busca consuelo ¿no tenía gran parte de culpa? El amor no perdura por sí solo... ¿Cómo la había perdido? No lo sabía a ciencia cierta y en sí lo importante era dar fin, aunque fuera doloroso, a aquel espejismo... "El amor se acabó..."
Cómo llenar aquel hondo pesar tan grande como el mismo ancho mar, cuántas tardes cuantos días sintió desamparo y frío en el alma, algunas veces se le empañaron los ojos, su corazón agonizaba y gritaba por entenderlo, por una oportunidad para remediarlo
Había que afrontarlo aquel bello amor se había fugado como el aroma de un perfume sobre la suave brisa del mar, quizá ya no volverían aquellos sueños bellos del pasado quizá las glorias se habían marchado, se había perdido el encanto, sin embargo aún conservaba el don de crear nuevos sueños, la ilusión y el gusto por vivir intensamente, por explorar nuevos horizontes... aunque ahora fuera en forma solitaria...
Michiru no quería pensar más en su corazón, ni soñar más con el amor no se explicaba por qué un beso le perturbaba tanto. Ahora Haruka era un ser distante, y apático a su cariño tal vez Clift tenía razón Alexis lograba hacerla soñar de nuevo, fantasear en el mundo del amor y el romance se sentía sola a pesar de tener la presencia de su amante.
Jessica
estaba absorta en sus pensamientos Michiru le acercó su taza
de té
- He estado pensando...
- ¿Sí? –
preguntó Michiru muy interesada
- Crees que Chris...bueno
que tu pudieras enseñarle a nadar... le he enseñado
algo... soy pésima maestra
- Y alumna – agregó –
Si claro que sí – dijo volviendo a la cocina
Haruka
acababa de llegar dejó la llaves en la mesita Jessica le
observó con cautela
- Buenas tardes ca-ri-ño – le
dijo Jessica notando que Haruka ni siquiera se había percatado
de su presencia
La chica rubia frunció el entrecejo "esa
voz, esa voz" levantó la vista. Palideció
-
¡Salúdame!
- Cariño que bueno que llegas –
salió Michiru de la cocina – Hotaru llamó hay que
recogerla en el almacén – la chica rubia seguía
mirando de forma inquisitiva a la invitada .
- ¡Ah sí!
– reaccionó Michiru – Te presento a Jessica... mi
alumna...
- Ya nos conocemos – se adelantó a decir
Jessica
Por qué, por qué no le había dicho
nada... después de todo no había nada de malo en tener
una amiga... ¡una amiga!...sin duda la chiquilla la delataría
y ella... ella...¡Qué coraje!
- Mas bien dicho –
corrigió – La conozco... corres autos ¿no?
- Si –
contestó lánguidamente
- Te he visto en la tele...
eres una persona extraordinaria
Algo no andaba bien, Jessica
planeaba algo pero no se quedaría a averiguarlo.
"No te
delataré no me veas de esa forma... ¿tan malvada crees
que soy? No se en el fondo sé que eres buena persona, quien
sabe... no es mi asunto, si tú Michiru se están
viniendo a bajo no contribuiré Te lo prometo"
- Bien ¿A
dónde tengo que ir?
- A los almacenes – repitió
Michiru
¡Wa! Saltó Christa a sus brazos, contenta de
verla en casa
- ¿Quieres venir Chris?
- Ella no va –
se adelantó Jessica con su tono soberbio
- Será otra
ocasión – concluyó bajándola – regreso al
rato. Los ojos azules de la niña le siguieron hasta que se
marchó de la casa y por minutos se quedó contemplando
aquella blanca puerta de metal que llevaba al exterior deseando que
Haruka regresara por ella.
No habían pasado ni 15
minutos cuando llamaron a la puerta
- ¡Jess abre por favor!
– le gritó Michiru
La pequeña imaginó que
era Haruka que había regresado por ella. La puerta se abrió,
era Alexis, se llevó la mano al cabello y lo acomodó
para atrás, movió las cejas de forma graciosa La niña
frunció el entrecejo, después levantó una de las
cejas, no era quien esperaba y por alguna extraña razón
se sentía ofendida.
- Hola... esta Michiru
- Aquí
no vive – contestó Jessica secamente
Michiru salía
de la cocina cargando una bandeja de galletas.
- Pasa Alexis...
toma asiento... ella es Jessica...
- Má! Yo una má!
– gritó la niña dando saltitos y olvidadnod por
completo la presencia del intruso.
- ¿Ma?... ¿Ma? –
murmuró Alexis confundido. Si observaba con cuidado la niña
tenía un gran parecido con Haruka Tenou, el cabello, algunos
rasgos como las cejas...¡Se parecía a Haruka!... el
gesto... ese gesto...Hasta donde sabía Michiru y Haruka
vivían juntos sin estar casados... ¿Ma?... ¿sería
posible?
- ¿Quieres té?... Alexis...Alexis
-
¿Eh? Ahm sí gracias – salió de su
ensimismamiento
La criatura le miraba con rivalidad, justo como lo
hacía Haruka, sus ojos se parecían a los de Michiru
aunque había en ellos algo misterioso casi espeluznante. Tomó
una galleta de la charola, Christan le seguía cada movimiento
en forma discreta, parecía estarlo analizando como hacen los
lobos al acecho de su presa. El té llego. No, tenía que
ser un error, estaba imaginando...
- Me da gusto verte de nuevo
– le dijo Michiru
- Si a mi también
- ¿Cómo
te fue en Yokohama?
- Regular... sin ti el mundo es tan simple y
monótono
De nuevo, ese gesto, la pequeña frunció
totalmente el entrecejo, un brillo extraño tenían
aquellos ojos azul zafiro. Sonó el teléfono, Michiru se
retiró. Jessica intentaba no reír pero ya le estaba
siendo bastante imposible, así que se retiró también
a la cocina.
- Yo me llamo Alexis y ¿tú?
Silencio
- ¿Hace mucho que conoces a Michiru?
- E
mi mamá ¿y tú? – contestó jugueteando
con los cordones de su chamarra
El chico se quedó
petrificado, cabía la posibilidad... la niña no
contaría con más de tres años, el parecido... "
No, no es verdad" se repetía en su mente estaba enamorado de
Michiru y había analizado mil y un problemas, estaba dispuesto
a darlo todo pero un hijo... un hijo... No, no estaba dispuesto a
afrontar una relación con un retoño de por medio, jamás
lo hubiera pensado...
Jessica no paraba de reír,
¡Alexis! "Pobre tonto" pensó; sin duda desconocía
que Haruka era mujer... lo estaba gozando en grande. Curioso asunto.
Volvió a reír.
- ¡Michiru ya me tengo que ir!
– le gritó levantándose del sofá
- Espera
Alexis... Quédate
- Sólo vine a saludarte, tengo
trabajo... Hasta pronto.
Y el hombre salió casi huyendo
-
Chris ¿qué le hiciste? – le interrogó la joven
de cabellos aguamarino con cierta suspicacia. La pequeña meneó
la cabeza, mostró las palmas de las manos y terminó con
una mueca angelical .
Cuando estuvo en casa se apresuró
a contarle todo a Sydney, a pesar de que aún se sentía
enojada por lo que ella consideraba chiquilladas necesitaba contarle
alguien aquella aventura comenzó su relato con lentitud y voz
monótona a medida que se acercaba al climax una sonrisa
enigmática se dibujaba en su rostro, después de unos
segundos río con gran ánimo haciendo que su relato se
volviera incomprensible
- Jess no te entiendo, Jess no te rías
– chilló su interlocutora
Intentó comenzar el
relato de nuevo, Christa de forma inocente había causado gran
confusión...
- Nop, no se parece a Haru... ¿O sí?
La pequeña que había seguido con intensa emoción
la plática se encogió de hombros, miró arriba y
abajo para finalmente una sonrisa traviesa se dibujarse en su
rostro
- Mira – volvió a reír – Yo, yo –
frunció el ceño – yo creo que son idénticas
-
¡Ay Chirs! Mala costumbre que tienes
- Si mira que llamar a
todos má... con o sin parecido físico decirle má
a Michiru enredó todo
La niña movió la cabeza
lentamente, agitó sus manitas y sonrió
- Vamos Jess
velo desde su punto de vista, nosotros los alemanes tenemos nombres
muy raros, la pronunciación es difícil y aún más
manejar dos idiomas... así mata dos pájaros de un tiro,
no necesita memorizar el nombre de equis persona ni batallar por
pronunciarlo... es más fácil decir "jugo ma" que
"jugo Je- ssi-ca"
- Es una mala costumbre – reiteró
ahora en tono molesto
- Tendrás que aclarar las cosas...
¿Por qué no lo hiciste en el momento?
- Porque era
muy divertido... y no me dio la gana
Sydney soltó una gran
carcajada. La niña sonrió, parecía entender que
aquella frase de "E mi má" que había dicho con
tanta inocencia ahora se hubiera convertido en una picardía.
"Jajaja aún sigo riendo por el enredo de esta tarde, te
prometí no entrometerme en tu relación, y he cumplido
mi promesa... nunca te prometí no entrometerme en la amistad
de Michiru y Alexis jajaja"
El verano seguía
en su apogeo, este era uno de los años más calurosos
que recordaba, por la ventana de la gran mansión observó
el cielo, despejado y tranquilo como si durmiera. Su perezosa alumna
apenas bajaba como siempre la clase empezaría con veinte
minutos de retrazo. Michiru suspiró, hoy lo desesperante era
su compañera Sydney que tan solo se limitaba a observarla con
recelo
- Guten Morgen...Buenos días – dijo con pereza
-
Hallo – contestó Sydney
- ¿Lista? – le preguntó
Michiru tomando sus cuadernos para iniciar la clase
- Lista... y
... ¡Qué cree! ... Jack se comió mi tarea –
Michiru arqueó la ceja – ¿Se acuerda de Jack?
-
Sí, si lo recuerdo
Sydney se levantó del sofá
caminó a la puerta
- ¿A dónde vas? – le
interrogó Jessica en tono imperativo
- Ich werde zu
ausspielen
Jessica frunció la boca, parecía empezar
de nuevo con sus rencillas
- Okay allen – contestó
Michiru, intentando mitigar la tensión que empezaba a
propagarse en la sala – ... Así que Jack se comió tu
tarea
- Sí se me olvidó darle de comer y el de puro
coraje se comió mi tarea
Michiru movió la cabeza de
un lado a otro. Ya no sabía qué le molestaba más
si la falta de entusiasmo de su alumna por la clase o sus mentiras
tan poco creíbles
- ¿Me enseñarás a
tocar el violín? – le interrogó al observar el
estuche que se encontraba al lado de su joven maestra
- Sí,
si tu quieres... si prometes poner empeño
La clase se
inició ¡Pobre Jessica! el dolor de cabeza se volvía
más fuerte, miles de ideas y de sonidos tintineaban una y otra
vez en su cabeza, creía que enloquecería, los impulsos
nerviosos de Michiru hoy estaba en su máximo apogeo
- Deja
de preocuparte por ...y ... deja de pensar
- ¿?
-
¿Podemos dar por terminada la clase? Me duele la cabeza...
Ich las die gedanken – musitó olvidando por completo que su
profesora sabía alemán Michiru la observó con
mucho cuidado si no se equivocaba la frase quería decir "Leo
tus pensamientos", qué quería expresarle con ello
-
Vergessen sie ihn – le dijo Jessica con un ademán de desdén
Vergessen sie ihn "Olvídalo" , "Olvídalo"...
Todo tiene un principio, Jessica había empezado a sufrir ligeros cambios a la edad de catorce años, un día mientras estaba en el centro comercial observando a las personas había empezado a escuchar ligeras voces: "Me encanta ese vestido" "Odio mi trabajo" "Cuanto faltará para mi mesada" "Ya lo viste" "Es fascinante" todas de forma vaga y poco clara a medida que pasaban los meses su pequeña cualidad iba progresando: Podía leer la mente, oía los más profundos pensamientos de las personas.
¿Aterrante o excitante? Miles de sonidos, miles voces, un barullo sin fin que le desesperaba y le enloquecía, a veces llegó a dudar si en verdad le hablaban o sólo se trataba de los pensamientos. No era un don era un castigo, ¿qué estaba pasando? Siempre había sido una persona solitaria, no necesitaba de nadie, y con esta nueva cualidad más solitaria se volvió su vida, hasta que él entró en su corazón...
Era una muchacha muy inteligente en menos de seis meses pudo controlar aquella extraña habilidad de que le había dotado la naturaleza, si se concentraba lo suficiente escuchaba los pensamientos exactos de una sola persona. Aún le faltaba perfeccionarlo, y sin duda si algo así le había sucedido debía haber una buena razón y quizá sus extraños sueños le indicaran cuál era ese fin.
Estaba enloqueciendo, daba vueltas sin para por el
estudio, volteaba a ver a su amigo y volvía a su paseo, golpeó
el escritorio
- Me estás mareando... ¿Qué te
sucede? – le preguntó Itan ya fastidiado de la caminata de
su amigo
- Todo – siguió su paseo – Michiru...
Michiru...
- ¿No te ama? ¡¿Te abandonó?!
Uff qué cosas te pasan... no todas las mujeres caerán
siempre a tus pies Alexis, siempre hay una primera vez para perder
-
No... no es eso... Michiru tiene una hija
Itan soltó su
pincel quedando boquiabierto
- ¡Sí, un retoño!
Uno de Haruka...
- Uff eso sí que es un problema, niños
de por medio...
- No quiero cargar con una responsabilidad de
esa magnitud... Me gusta mucho la muchacha y la adoro...pero...
-
Ya ves, te lo advertí no te conviene... nunca me haces caso...
Si me dejas darte mi opinión: No la amas, te gusta su físico
y la quieres como uno de tus tantos trofeos, déjala ella tiene
toda una familia que salvar
- ¡Cómo que no la amo!
¡Sí la amo, con todo el corazón!
- Entonces
acéptala con todo y el paquete
- ¡Que voy a hacer con
una niña! ¡Nunca he sido bueno con los bebés!
-
No te vas a casar mañana... lo primero que tienes que hacer es
ganarte a la pequeña, luego vas aun psicólogo y le
pides ayuda
- ¡Crees que estoy loco! ¡ No necesito un
psicólogo!
- Ay, estas neurótico... el psicólogo
yo lo decía para ayudarte con la niña, no para ti...
pensándolo bien no te caería mal
Todo tiene un principio, crece y de una u otra forma llega al climax... estar ahí en la cima no es fácil... "Lo difícil es mantenerse, no llegar" reza un dicho... Como todo inicia, todo termina es un círculo vicioso, del declive nace el principio y los seres se resisten a desaparecer.
A Clift no le importaba el dinero, corría por el gusto de hacerlo, por esa sensación de peligro y satisfacciones que daba una competencia, amaba estar detrás de un volante y sentir palpitar su corazón al rugir de los motores... la adrenalina corriendo por su sangre... la victoria... la dolorosa victoria. El automovilismo era una lucha mortal la inteligencia y el control del volante eran esenciales... inteligencia... Toda la mente, toda la pasión todo el corazón a un solo punto, a esa enorme pista delante de nuestros ojos, ahí no debía haber más futuro que la meta, no existía el pasado y el presente lo era todo. Nunca había reflexionado lo importante que era para un corredor estar bien consigo mismo y con los que le rodean para ganar una carrera, le preocupaba mucho Haruka, ahí en la pista no podría hacer gran cosa por ella, no quería ser su rival.
"Haruka" resonó el nombre en su mente, "Haruka" le fascinaba su ímpetu... cerró los ojos pudo recrear la imagen de la bella muchacha, su sonrisa, su hermosa sonrisa, los últimos días esa sonrisa se había ido desvaneciendo... esa hermosa sonrisa se había tornado fría, distinta de la felicidad. No, no estaba dispuesto a jugar sucio por ganar una carrera, la victoria es exquisita, no estaba de acuerdo con las nuevas estrategias que el equipo estaba tomando, "medidas precautorias" él no las necesitaba, no importaba que Haruka corriera con tan altísimo presupuesto mientras no tuviera la cabeza fría y centrada de nada le valía tener el mejor auto del planeta.
Principio y fin, él lo conocía bien, no había forma de ser eternos, quería otra cosa ya no sólo sus autos, buscaba el amor ese sentimiento misterioso que se confunde en medio de la maleza de concreto en que vivimos, aún tenía camino por recorrer, ya no quería hacerlo solo... No quería que Haruka recorriera aquel sendero sola... Abrió los ojos, tomó su casco su ceño se frunció ligeramente, su semblante cambió se llenó de soberbia, se colocó sus gafas oscuras, el mundo era suyo, sólo existía el presente... "sólo existe el hoy".
Llevaban largo rato
trabajando "eso de hacer rostros no es para mí" pensaba
Jessica mientras copiaba en su hoja a cuadros los modelos del
pizarrón
- No marques tanto los trazos, los estás
haciendo muy gruesos Jessi, hazlos más finos
- Me gustan
más los deformes... Además él está cejón
yo que puedo hacer, no tengo la culpa de que esté feo
Michiru
sonrió discretamente
- Llegarías a ser una excelente
pintora si pusieras más empeño... ¿Y tu hermana?
- ¿Sydney?
- Sí
- Ocupada debe andar en el
jardín con Chris... más empeño
- Mmmm... ¿No
te gustaría hacerle un retracto a Jack?
- Ya lo dibujé...
en caricatura, claro
- Que tal un dibujo real ¿Se está
quieto el perrito?
- Sí míralo que obediente es –
dijo guiñándole el ojo – Jack sesteen! ¡Quieto!
Jack se mantuvo más de una hora quieto, erguido como
un dios, Jessica aún estaba detallando el magnífico
retrato, cuánto había mejorado, sin duda tenía
mucho talento y claro también mucho ego. Dio pinceladas por
doquier, inspirada y encantada por lo hermoso que se veía su
perro
- ¡Mááááá! –
entró Christa gritando frenética y se le colgó
del cuello a la joven
- Christa ¡Ay! me estas ahorcando –
se quejó Michiru
- Ya cálmate saltamontes... Qué
mala manía tienes de llamar a todos Má, se llama
Michiru
- E mi Má – replicó y le dio un beso bien
tronado a la chica
- Siéntate – no tuvo que decírselo
dos veces, la niña se acomodó en las piernas de
Jessica
Christa mostraba una gran inclinación por el arte y
en especial por la música clásica. La niña
sacudió su radio con fuerza, sacó la antenita y comenzó
a moverla de un lado a otro
- Hoy ha estado muy inquieta... ojalá
en la tarde no te de muchos problemas – comentó Jessica
No acostumbraba salir con Christan pero realmente
estaba muy activa así que pensó que el paseo la
relajaría o por lo menos le bajaría la batería
-
Christa no saltes en el sofá – le reprendió con
dulzura
Bong, Bong, seguía saltando, bong bong
- Chris
ya me voy ahí te quedas
La niña bajó de un
salto y corrió al auto, se sentó en el asiento del
conductor y luego se pasó al del copiloto. Michiru le abrochó
el cinturón de seguridad y arrancó. No habían
avanzado cuatro cuadras y Christan ya se había liberado del
cinturón de seguridad, se incó y comenzó a
apretar los botones del estereo cambiando de una estación a
otra
- Siéntate
Por fin encontró una estación
de su agrado. La sinfonía 38 de Haydn comenzó a oírse,
la niña esbozó una gran sonrisa y comenzó a
silbar al son de la música.
Michiru detuvo el auto
afuera del autódromo pensó en darle una grata sorpresa
a su amor. La niña se negó a bajar, no hasta que
terminara su canción
- Bien mantente ahí, no te
bajes voy por Haruka... no tardaré
Estaba sentada en las gradas observando la pista de carreras que estaba vacía, cerró los ojos su mente podía imaginar los motores rugiendo en una feroz batalla por el control de la velocidad, por la victoria, escuchaba al viento silbar como un furioso compañero de batalla. Pensó en muchas cosas, observó su casco "Haruka" decía en los lados laterales con pequeñas letras azules... hoy tenía que ser el día, hoy debía dar fin a esa vil farsa, ¿qué iba a esperar? Sus pensamiento viajaron al día del accidente ¿Qué error había cometido? El volante salió de su control sin razón alguna como ahora estaba pasando en su vida.
Michiru le tocó el hombro sacándola de su
ensimismamiento, le saludó con cariño y la invitó
a dar la vuelta por el parque, su amor le coqueteaba con su
inigualable estilo
- ¿Que dice se decide o se queda y se
aburre? – le dijo Michiru aún sonriendo
Haruka seguía
seria, rígida, como si no le interesara en lo más
mínimo, la trató con frialdad
- ¿Adónde
vamos?
- Ya se lo dije – volvió a flirtear – Le estoy
invitando un helado, la voy a llevar al parque... Haruka me estás
poniendo atención – cambió su tono de voz, estaba
harta de ser sólo ella quien intentara mejorar la relación
-
Sí ya – contestó con desdén – allá
nos vemos entonces
- De acuerdo cariño – se despidió
con un beso
Michiru estaba sentada cerca de los
juegos, observaba a Christa juguetear con la arena cerca de la
resbaladilla. Ya se estaba desesperando, vio llegar a Haruka con esa
misma cara de apatía y pocos amigos que tenía en el
autódromo, seguramente su actitud seguiría igual, no le
interesó le saludó con la mano
- Hola – le
contestó con tono solemne
- Uff qué solemnidad
¿Quién se murió?
- Nadie... quería
platicar muy seriamente contigo
- Ah sí ¿qué
sucede? Te oyes tan misteriosa – sonrió
- He estado
pensando en nosotros
- ¿Sí?
- A veces se debe
ser un poco frívolo y realista...
- Y otras tantas
imaginativo, soñador y aventurero
- Las cosas no son
eternas
- No sólo parecen por ejemplo las deudas... ya te
fijas cuánto debemos
- No me expresé bien... –
dijo con enfado por tanta interrupción – los amores no son
eternos, las personas cambian y la eternidad del amor no existe es
sólo una utopía... los entendimientos ya no son
iguales...
Y así siguió hablando de la eternidad y
otras cosas que Michiru no acababa de entender por fin se animó
a interrumpir aquel discurso
- ¿Adónde quieres
llegar?
- El amor no es eterno – guardó silencio
Michiru
estaba muy desconcertada por la plática, pensó que esa
frase de "Frívolos y realistas" se refería a haber
excedido la tarjeta de crédito, ciertamente tiraba mucho
dinero... no acababa de entender de qué se trataba aquel
discurso y menos esa frase de "El amor no es eterno" Entrecerró
un ojo y la miró de forma inquisitiva intentando leer sus
pensamientos
- Lo nuestro se terminó – dijo con gran
solemnidad – ya no nos entendemos
- ¿Se terminó? –
intentaba conservar la calma, y no entrar en histeria – ¿No
nos entendemos?
En definitiva no estaba entendiendo, ¿quién
decidió que ya no se entendían o que se había
terminado su romance?
- Hace mucho que ya no nos entendemos,
discutimos a diario, el amor no perdura por siempre
- Desde el
accidente estás muy extraña – musitó
-
Desde mucho antes nuestra relación no estaba funcionando...lo
mejor es que nos separamos
Por fin había llegado al punto.
Michiru se quedó estupefacta, no acababa de asimilarlo
¿Separase? ¿Cuál era la razón? Haruka
siguió hablando, intentando razonar todos los pro y contra de
su relación, la forma en que ésta desde hacía
mucho se había deteriorado y lo conveniente que era separarse
y cada una buscar su propia felicidad.
En algunos conceptos le daba la razón, en especial cuando llegó al punto cada una se ocupaba de sí, ciertamente parecía haber dejado de tener vital importancia el estado de ánimo de la pareja, se habían olvidado de cultivar aquel hermoso amor... era indiferentes en dos mundos distantes dos mundos secretos. Se les había olvidado explorar el mundo de la otra... dejar ser a la persona...
- Lo mejor es separarnos... temporalmente, quizá
debamos darnos tiempo – calló
Hubo un profundo silencio,
la muchacha no objetó nada, se limitó a contemplar a
Christan que aún jugueteaba con la arena
- ¿Por qué
hasta ahora? Si las cosas han sido tan terribles para ti ¿Por
qué tomas la decisión hoy?
La chica rubia se
encogió de hombros no había una buena razón
-
¿Ya no me amas?
Hubo silencio. En sí, por amor la
dejaba, no podía tenerla a su lado sufriendo.
- Pensé
que nuestro amor era eterno – se llevó la mano a la cabeza,
se recargó en el respaldo de la banca
- Es lo mejor
Michiru
De nuevo ese fatal silencio
- Como quieras
La
respuesta le impactó. Arqueó la ceja y la vio de forma
indagatoria. Michiru lo estaba tomando muy bien, demasiado bien,
quizá a la ligera, tal vez en el fondo Haruka deseaba que su
bella amante hubiera peleado a capa y espada por seguir de igual
forma
- Si es tu decisión que así sea yo no te
retengo a mi lado, si deseas que me marche lo haré – comentó
Michiru muy segura
- No, es tu casa...
Michiru se levantó
comenzó a caminar lentamente tomó a Christa en brazos
- Tengo que irme... es tarde...
Haruka se puso en pie
-
Nos vemos... piénsalo, es lo mejor
"¿Para quién?"
pensó la chica. Debía ver algo más detrás
de todo aquel discurso, algo que le estaba molestando, ¿Qué
había hecho mal? ¿El problema era Alexis? Ella había
definido que quería seguir al lado de Haruka y ahora le salía
con lo contrario ¿Se abría dado cuenta de su amor por
Alexis? Michiru subió al auto sentó a Christan en el
lado del copiloto, dio un tremendo golpe al volante y arrancó
el auto. En el camino la pequeña se apresuró a apagar
la radio, se sentó derechita y procuró no moverse y
respirar despacito.
El amor se le estaba yendo de las manos,
no tenía ánimo de defenderlo ni la certeza de quererlo,
pero entonces ¿qué le dolía tanto? No entendía
la resolución de su amante quizá era el resultado de
aquel fatal distanciamiento, dimitir en lugar de luchar no era el
estilo de Haruka Tenou a menos a menos que hubiera algo más...
era lo mejor, lo era...pequeñas gotas cristalinas se
deslizaron por sus mejillas. Detuvo el auto
- Ma no at Ick liebe
sie [Yo te quiero
- Yo a tí... tienes un acento
extranjero muy marcado Chris – sonrió La niña en
lugar de haberle dicho Ich le había dicho ick imitando el
sonido del hipo, robándole con esta insignificante acción
una sonrisa sincera
La pequeña abrió muy grandes sus
ojos azul zafiro
- ¡Ay má! – le abrazó con
ternura
La muchacha volvió a reír. La niña
sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo entregó,
después le hizo su gesto de "es igual": un ligero
movimiento con la cabeza de desdén y un "Psk" como si le
dijera déjalo, no importa, la vida sigue y mejor no pienses en
ello, el tiempo te dará respuestas, no te atormentes.
- No
iremos a casa... te llevaré a los videojuegos
Llegando
lo primero que hizo la niña fue bailar al ritmo de la música,
se contoneaba de un lado a otro moviendo la cadera de forma graciosa,
daba una vuelta y luego unos saltitos... pronto atrajo espectadores,
dio un último giro, una reverencia y regresó al lado de
Michiru
- Eres una exhibicionista
- Nich – contestó
en un tono coqueto y juguetón
Para irse a casa fue
todo un problema. Christa estaba fascinada por las motos y se negaba
rotundamente a bajar de ella...
- Christa Vámonos ya...el
juego terminó, eso significa "Game Over" – la niña
suspiró – te traeré otro día vámonos
que ya es tarde
Jessica estaba sentada en la sala
leyendo un libro cuando con el rabo de l ojo notó que su
pequeña Christa había llegado
- Hola geniosa
La
niña se abrazó a su cuello y le besó con
cariño
- Buenas noches Michiru, ¿Tomas algo?
-
Eh, no gracias... Disculpa la tardanza
- Pero siéntese
profesora, no se intimide – Michiru sonrió – ¿Te
sucedió algo? Te ves triste
- No, nada estoy bien... sólo
un poco cansada
¡Qué mentira! Tenía ganas de
soltarse llorando, y maldecir todo y a todos. ¿Era su culpa?
¿Lo era?
- Te dio problemas la niña
Meneó
la cabeza. ¿Era su culpa? Qué estaba sucediendo, quizá
se sentía culpable porque su corazón se había
descarrilado y había tomado rumbo a otro amor... Alexis. Sí
era su culpa
- No, no lo creo – musitó Jessica,
conservando su mirada fría y petulante
- ¿Perdón?
- No creo que tengas la culpa
- ¿Cómo?
- Sí
– sonrió – de que yo dibuje tan horrible – completó
intentando corregir el error cometido, no podía confesarle que
podía leer sus pensamientos, no ahora.
Michiru rió,
en definitiva, no estaba en la plática.
- No, no dibujas
mal... al contrario tienes talento y ESPERO que no se te suba a la
cabeza lo que te voy a decir
- No prometo nada – su mirada
cambió ahora estaba llena de interés
- Los bocetos
que has hecho yo los llevé como en el tercer curso, es decir
tardé casi un año en lograr manejar la técnica,
tu llevas tan poco y has avanzado a pasos agigantados que me
sorprendes... Si pusieras empeño llegarías muy lejos
-
¿Empeño? Tú también ponlo ¿Crees
que todo se da en bandeja de plata? – volvió a su mirada
airada – No, si las cosas fueran así todos seríamos
felices... además todo lleva tiempo
- A ver que quede claro
yo te enseño lo mejor que puedo y tu trabajas ... trabajas de
forma fodonga
- ¡¡¡¿Fodonga?!!!! ¡YO
NO SOY FODONGA! – gritó molesta – El que a veces no me
peine es tú culpa... mira que madrugarme, la clase debería
ser más tarde
- Madruga... sencillo ¿No?... cómprate
un despertador
La niña se sentó en las piernas de
Jessica y reían ante los gestos que hacía la joven con
la sola idea de tener que levantarse más temprano, era muy
perezosa.
- Y tú Chris ¿De qué te ríes?
– la pequeña se encogió de hombros – ¿Cómo
te portaste?
La niña comenzó a juguetear con la
cadenita de oro que Jessica tenía en el cuello
- Yo bien
siempe ma – susurró
- ¿Qué hiciste? Aparte
de martirizar a Michiru
- Ick nich – musitó, repitiendo
su error en el Ich– Jugar moto – dijo con más ánimo
-
Con razón se tardaron... ¿No te hizo berrinche?
-
No, ella es MUY entendida. Le fascinan las motos... – Pensó
en Haruka, parecía que hoy todo estaba para recordarla,
suspiró ligeramente, deseaba en aquel suspiro la liberarse de
recuerdos y dudas
- Si ya lo creo
- Etuvimos platicando –
siguió diciendo la pequeña
- ¿Sí? –
preguntó Jessica sorprendida
- Si má
"Ya
es tarde – volteó la vista al reloj del buró – me
has brindado lo que tanto necesitaba, no te he contado nada, no
puedo, aún no lo comprendo sin embargo la madurez con que
tratas tantos temas me ha ayudado – suspiro – la vida... el
destino, de un día a otro éste me ha cambiado, no creo
en el destino, nosotros forjamos nuestra vida... no hay más,
podemos cambiar nuestra vida a placer, y yo lo hice – sonrisa – y
no muy bien, he echado por tierra años de felicidad. Hoy
necesitaba alguien con quien despejarme, una amiga
- ...A veces
la vida se vuelve torbellino y lo mejor es esperara a que éste
pase... Lo único que no se debe olvidar es luchar pase lo que
pase debes sobrevivir y seguir adelante, luchar, luchar, ve al frente
sin mirar atrás y si algún día caes, levántate,
aprende de tus errores y continua.. – me dijiste Es fácil
decir ¿verdad?... Estar sola, no es fácil pelear así
-
Eso me lo dijo una persona a la que estimé mucho... y mira me
ha funcionado... el corazón no sana de la noche a la mañana
pero por lo menos no te deprimes tanto – Jessica sonrió
-
¿Alguien te ha hecho daño? – te interrogué, se
que es una pregunta muy directa la forma en que habías estado
hablando me ha dado la respuesta
- El común, tu sabes, los
seres humanos somos propensos a lastimar a los demás... –
respuesta esquiva que sin duda llevaba mucho de verdad y de mentira –
¿Y tú? – me interrogaste, me encogí de
hombros, no tengo el valor para contarlo... ni para negarlo.."
Cuando llegó a casa Haruka ya se había mudado a la habitación de invitados, se sentía culpable... sola... hundió el rostro en la almohada, no quería saber ya nada, sólo dormir y no volver a despertar.
No
le volvería a mencionar nada sobre la separación, había
hecho algunos planes mentalmente... se sentía mal con ella
misma, mentía a diestra y siniestra debía decirle a
Michiru que conocía a Sydney ¿Por qué
esconderlo? Eran sólo amigas, "amigas, sólo amigas"
se repetía para sus adentros como intentando converse de que
así era. Tenía que decírselo, no sabía
cuanto duraría la buena voluntad de Jessica y acabaría
echándola de cabeza, le preocupaba el por qué estaba
mintiendo...
- Sólo somos amigas, la quiero como a una
amiga – murmuró poco convencida de su afirmación
FIN DEL DECIMO CAPÍTULO... CONTINUARÁ
