Ocaso de un Amor

CAPITULO X

PRINCIPIO Y FIN

La mente divaga, el corazón se siente solo... sangra... busca consuelo ¿no tenía gran parte de culpa? El amor no perdura por sí solo... ¿Cómo la había perdido? No lo sabía a ciencia cierta y en sí lo importante era dar fin, aunque fuera doloroso, a aquel espejismo... "El amor se acabó..."

Cómo llenar aquel hondo pesar tan grande como el mismo ancho mar, cuántas tardes cuantos días sintió desamparo y frío en el alma, algunas veces se le empañaron los ojos, su corazón agonizaba y gritaba por entenderlo, por una oportunidad para remediarlo

Había que afrontarlo aquel bello amor se había fugado como el aroma de un perfume sobre la suave brisa del mar, quizá ya no volverían aquellos sueños bellos del pasado quizá las glorias se habían marchado, se había perdido el encanto, sin embargo aún conservaba el don de crear nuevos sueños, la ilusión y el gusto por vivir intensamente, por explorar nuevos horizontes... aunque ahora fuera en forma solitaria...

Michiru no quería pensar más en su corazón, ni soñar más con el amor no se explicaba por qué un beso le perturbaba tanto. Ahora Haruka era un ser distante, y apático a su cariño tal vez Clift tenía razón Alexis lograba hacerla soñar de nuevo, fantasear en el mundo del amor y el romance se sentía sola a pesar de tener la presencia de su amante.

Jessica estaba absorta en sus pensamientos Michiru le acercó su taza de té
- He estado pensando...
- ¿Sí? – preguntó Michiru muy interesada
- Crees que Chris...bueno que tu pudieras enseñarle a nadar... le he enseñado algo... soy pésima maestra
- Y alumna – agregó – Si claro que sí – dijo volviendo a la cocina
Haruka acababa de llegar dejó la llaves en la mesita Jessica le observó con cautela
- Buenas tardes ca-ri-ño – le dijo Jessica notando que Haruka ni siquiera se había percatado de su presencia
La chica rubia frunció el entrecejo "esa voz, esa voz" levantó la vista. Palideció
- ¡Salúdame!
- Cariño que bueno que llegas – salió Michiru de la cocina – Hotaru llamó hay que recogerla en el almacén – la chica rubia seguía mirando de forma inquisitiva a la invitada .
- ¡Ah sí! – reaccionó Michiru – Te presento a Jessica... mi alumna...
- Ya nos conocemos – se adelantó a decir Jessica
Por qué, por qué no le había dicho nada... después de todo no había nada de malo en tener una amiga... ¡una amiga!...sin duda la chiquilla la delataría y ella... ella...¡Qué coraje!
- Mas bien dicho – corrigió – La conozco... corres autos ¿no?
- Si – contestó lánguidamente
- Te he visto en la tele... eres una persona extraordinaria
Algo no andaba bien, Jessica planeaba algo pero no se quedaría a averiguarlo.
"No te delataré no me veas de esa forma... ¿tan malvada crees que soy? No se en el fondo sé que eres buena persona, quien sabe... no es mi asunto, si tú Michiru se están viniendo a bajo no contribuiré Te lo prometo"
- Bien ¿A dónde tengo que ir?
- A los almacenes – repitió Michiru
¡Wa! Saltó Christa a sus brazos, contenta de verla en casa
- ¿Quieres venir Chris?
- Ella no va – se adelantó Jessica con su tono soberbio
- Será otra ocasión – concluyó bajándola – regreso al rato. Los ojos azules de la niña le siguieron hasta que se marchó de la casa y por minutos se quedó contemplando aquella blanca puerta de metal que llevaba al exterior deseando que Haruka regresara por ella.

No habían pasado ni 15 minutos cuando llamaron a la puerta
- ¡Jess abre por favor! – le gritó Michiru
La pequeña imaginó que era Haruka que había regresado por ella. La puerta se abrió, era Alexis, se llevó la mano al cabello y lo acomodó para atrás, movió las cejas de forma graciosa La niña frunció el entrecejo, después levantó una de las cejas, no era quien esperaba y por alguna extraña razón se sentía ofendida.
- Hola... esta Michiru
- Aquí no vive – contestó Jessica secamente
Michiru salía de la cocina cargando una bandeja de galletas.
- Pasa Alexis... toma asiento... ella es Jessica...
- Má! Yo una má! – gritó la niña dando saltitos y olvidadnod por completo la presencia del intruso.
- ¿Ma?... ¿Ma? – murmuró Alexis confundido. Si observaba con cuidado la niña tenía un gran parecido con Haruka Tenou, el cabello, algunos rasgos como las cejas...¡Se parecía a Haruka!... el gesto... ese gesto...Hasta donde sabía Michiru y Haruka vivían juntos sin estar casados... ¿Ma?... ¿sería posible?
- ¿Quieres té?... Alexis...Alexis
- ¿Eh? Ahm sí gracias – salió de su ensimismamiento
La criatura le miraba con rivalidad, justo como lo hacía Haruka, sus ojos se parecían a los de Michiru aunque había en ellos algo misterioso casi espeluznante. Tomó una galleta de la charola, Christan le seguía cada movimiento en forma discreta, parecía estarlo analizando como hacen los lobos al acecho de su presa. El té llego. No, tenía que ser un error, estaba imaginando...
- Me da gusto verte de nuevo – le dijo Michiru
- Si a mi también
- ¿Cómo te fue en Yokohama?
- Regular... sin ti el mundo es tan simple y monótono
De nuevo, ese gesto, la pequeña frunció totalmente el entrecejo, un brillo extraño tenían aquellos ojos azul zafiro. Sonó el teléfono, Michiru se retiró. Jessica intentaba no reír pero ya le estaba siendo bastante imposible, así que se retiró también a la cocina.
- Yo me llamo Alexis y ¿tú?
Silencio
- ¿Hace mucho que conoces a Michiru?
- E mi mamá ¿y tú? – contestó jugueteando con los cordones de su chamarra
El chico se quedó petrificado, cabía la posibilidad... la niña no contaría con más de tres años, el parecido... " No, no es verdad" se repetía en su mente estaba enamorado de Michiru y había analizado mil y un problemas, estaba dispuesto a darlo todo pero un hijo... un hijo... No, no estaba dispuesto a afrontar una relación con un retoño de por medio, jamás lo hubiera pensado...

Jessica no paraba de reír, ¡Alexis! "Pobre tonto" pensó; sin duda desconocía que Haruka era mujer... lo estaba gozando en grande. Curioso asunto. Volvió a reír.
- ¡Michiru ya me tengo que ir! – le gritó levantándose del sofá
- Espera Alexis... Quédate
- Sólo vine a saludarte, tengo trabajo... Hasta pronto.
Y el hombre salió casi huyendo
- Chris ¿qué le hiciste? – le interrogó la joven de cabellos aguamarino con cierta suspicacia. La pequeña meneó la cabeza, mostró las palmas de las manos y terminó con una mueca angelical .

Cuando estuvo en casa se apresuró a contarle todo a Sydney, a pesar de que aún se sentía enojada por lo que ella consideraba chiquilladas necesitaba contarle alguien aquella aventura comenzó su relato con lentitud y voz monótona a medida que se acercaba al climax una sonrisa enigmática se dibujaba en su rostro, después de unos segundos río con gran ánimo haciendo que su relato se volviera incomprensible
- Jess no te entiendo, Jess no te rías – chilló su interlocutora
Intentó comenzar el relato de nuevo, Christa de forma inocente había causado gran confusión...
- Nop, no se parece a Haru... ¿O sí?
La pequeña que había seguido con intensa emoción la plática se encogió de hombros, miró arriba y abajo para finalmente una sonrisa traviesa se dibujarse en su rostro
- Mira – volvió a reír – Yo, yo – frunció el ceño – yo creo que son idénticas
- ¡Ay Chirs! Mala costumbre que tienes
- Si mira que llamar a todos má... con o sin parecido físico decirle má a Michiru enredó todo
La niña movió la cabeza lentamente, agitó sus manitas y sonrió
- Vamos Jess velo desde su punto de vista, nosotros los alemanes tenemos nombres muy raros, la pronunciación es difícil y aún más manejar dos idiomas... así mata dos pájaros de un tiro, no necesita memorizar el nombre de equis persona ni batallar por pronunciarlo... es más fácil decir "jugo ma" que "jugo Je- ssi-ca"
- Es una mala costumbre – reiteró ahora en tono molesto
- Tendrás que aclarar las cosas... ¿Por qué no lo hiciste en el momento?
- Porque era muy divertido... y no me dio la gana
Sydney soltó una gran carcajada. La niña sonrió, parecía entender que aquella frase de "E mi má" que había dicho con tanta inocencia ahora se hubiera convertido en una picardía.
"Jajaja aún sigo riendo por el enredo de esta tarde, te prometí no entrometerme en tu relación, y he cumplido mi promesa... nunca te prometí no entrometerme en la amistad de Michiru y Alexis jajaja"

El verano seguía en su apogeo, este era uno de los años más calurosos que recordaba, por la ventana de la gran mansión observó el cielo, despejado y tranquilo como si durmiera. Su perezosa alumna apenas bajaba como siempre la clase empezaría con veinte minutos de retrazo. Michiru suspiró, hoy lo desesperante era su compañera Sydney que tan solo se limitaba a observarla con recelo
- Guten Morgen...Buenos días – dijo con pereza
- Hallo – contestó Sydney
- ¿Lista? – le preguntó Michiru tomando sus cuadernos para iniciar la clase
- Lista... y ... ¡Qué cree! ... Jack se comió mi tarea – Michiru arqueó la ceja – ¿Se acuerda de Jack?
- Sí, si lo recuerdo
Sydney se levantó del sofá caminó a la puerta
- ¿A dónde vas? – le interrogó Jessica en tono imperativo
- Ich werde zu ausspielen
Jessica frunció la boca, parecía empezar de nuevo con sus rencillas
- Okay allen – contestó Michiru, intentando mitigar la tensión que empezaba a propagarse en la sala – ... Así que Jack se comió tu tarea
- Sí se me olvidó darle de comer y el de puro coraje se comió mi tarea
Michiru movió la cabeza de un lado a otro. Ya no sabía qué le molestaba más si la falta de entusiasmo de su alumna por la clase o sus mentiras tan poco creíbles
- ¿Me enseñarás a tocar el violín? – le interrogó al observar el estuche que se encontraba al lado de su joven maestra
- Sí, si tu quieres... si prometes poner empeño
La clase se inició ¡Pobre Jessica! el dolor de cabeza se volvía más fuerte, miles de ideas y de sonidos tintineaban una y otra vez en su cabeza, creía que enloquecería, los impulsos nerviosos de Michiru hoy estaba en su máximo apogeo
- Deja de preocuparte por ...y ... deja de pensar
- ¿?
- ¿Podemos dar por terminada la clase? Me duele la cabeza... Ich las die gedanken – musitó olvidando por completo que su profesora sabía alemán Michiru la observó con mucho cuidado si no se equivocaba la frase quería decir "Leo tus pensamientos", qué quería expresarle con ello
- Vergessen sie ihn – le dijo Jessica con un ademán de desdén
Vergessen sie ihn "Olvídalo" , "Olvídalo"...

Todo tiene un principio, Jessica había empezado a sufrir ligeros cambios a la edad de catorce años, un día mientras estaba en el centro comercial observando a las personas había empezado a escuchar ligeras voces: "Me encanta ese vestido" "Odio mi trabajo" "Cuanto faltará para mi mesada" "Ya lo viste" "Es fascinante" todas de forma vaga y poco clara a medida que pasaban los meses su pequeña cualidad iba progresando: Podía leer la mente, oía los más profundos pensamientos de las personas.

¿Aterrante o excitante? Miles de sonidos, miles voces, un barullo sin fin que le desesperaba y le enloquecía, a veces llegó a dudar si en verdad le hablaban o sólo se trataba de los pensamientos. No era un don era un castigo, ¿qué estaba pasando? Siempre había sido una persona solitaria, no necesitaba de nadie, y con esta nueva cualidad más solitaria se volvió su vida, hasta que él entró en su corazón...

Era una muchacha muy inteligente en menos de seis meses pudo controlar aquella extraña habilidad de que le había dotado la naturaleza, si se concentraba lo suficiente escuchaba los pensamientos exactos de una sola persona. Aún le faltaba perfeccionarlo, y sin duda si algo así le había sucedido debía haber una buena razón y quizá sus extraños sueños le indicaran cuál era ese fin.

Estaba enloqueciendo, daba vueltas sin para por el estudio, volteaba a ver a su amigo y volvía a su paseo, golpeó el escritorio
- Me estás mareando... ¿Qué te sucede? – le preguntó Itan ya fastidiado de la caminata de su amigo
- Todo – siguió su paseo – Michiru... Michiru...
- ¿No te ama? ¡¿Te abandonó?! Uff qué cosas te pasan... no todas las mujeres caerán siempre a tus pies Alexis, siempre hay una primera vez para perder
- No... no es eso... Michiru tiene una hija
Itan soltó su pincel quedando boquiabierto
- ¡Sí, un retoño! Uno de Haruka...
- Uff eso sí que es un problema, niños de por medio...
- No quiero cargar con una responsabilidad de esa magnitud... Me gusta mucho la muchacha y la adoro...pero...
- Ya ves, te lo advertí no te conviene... nunca me haces caso... Si me dejas darte mi opinión: No la amas, te gusta su físico y la quieres como uno de tus tantos trofeos, déjala ella tiene toda una familia que salvar
- ¡Cómo que no la amo! ¡Sí la amo, con todo el corazón!
- Entonces acéptala con todo y el paquete
- ¡Que voy a hacer con una niña! ¡Nunca he sido bueno con los bebés!
- No te vas a casar mañana... lo primero que tienes que hacer es ganarte a la pequeña, luego vas aun psicólogo y le pides ayuda
- ¡Crees que estoy loco! ¡ No necesito un psicólogo!
- Ay, estas neurótico... el psicólogo yo lo decía para ayudarte con la niña, no para ti... pensándolo bien no te caería mal

Todo tiene un principio, crece y de una u otra forma llega al climax... estar ahí en la cima no es fácil... "Lo difícil es mantenerse, no llegar" reza un dicho... Como todo inicia, todo termina es un círculo vicioso, del declive nace el principio y los seres se resisten a desaparecer.

A Clift no le importaba el dinero, corría por el gusto de hacerlo, por esa sensación de peligro y satisfacciones que daba una competencia, amaba estar detrás de un volante y sentir palpitar su corazón al rugir de los motores... la adrenalina corriendo por su sangre... la victoria... la dolorosa victoria. El automovilismo era una lucha mortal la inteligencia y el control del volante eran esenciales... inteligencia... Toda la mente, toda la pasión todo el corazón a un solo punto, a esa enorme pista delante de nuestros ojos, ahí no debía haber más futuro que la meta, no existía el pasado y el presente lo era todo. Nunca había reflexionado lo importante que era para un corredor estar bien consigo mismo y con los que le rodean para ganar una carrera, le preocupaba mucho Haruka, ahí en la pista no podría hacer gran cosa por ella, no quería ser su rival.

"Haruka" resonó el nombre en su mente, "Haruka" le fascinaba su ímpetu... cerró los ojos pudo recrear la imagen de la bella muchacha, su sonrisa, su hermosa sonrisa, los últimos días esa sonrisa se había ido desvaneciendo... esa hermosa sonrisa se había tornado fría, distinta de la felicidad. No, no estaba dispuesto a jugar sucio por ganar una carrera, la victoria es exquisita, no estaba de acuerdo con las nuevas estrategias que el equipo estaba tomando, "medidas precautorias" él no las necesitaba, no importaba que Haruka corriera con tan altísimo presupuesto mientras no tuviera la cabeza fría y centrada de nada le valía tener el mejor auto del planeta.

Principio y fin, él lo conocía bien, no había forma de ser eternos, quería otra cosa ya no sólo sus autos, buscaba el amor ese sentimiento misterioso que se confunde en medio de la maleza de concreto en que vivimos, aún tenía camino por recorrer, ya no quería hacerlo solo... No quería que Haruka recorriera aquel sendero sola... Abrió los ojos, tomó su casco su ceño se frunció ligeramente, su semblante cambió se llenó de soberbia, se colocó sus gafas oscuras, el mundo era suyo, sólo existía el presente... "sólo existe el hoy".

Llevaban largo rato trabajando "eso de hacer rostros no es para mí" pensaba Jessica mientras copiaba en su hoja a cuadros los modelos del pizarrón
- No marques tanto los trazos, los estás haciendo muy gruesos Jessi, hazlos más finos
- Me gustan más los deformes... Además él está cejón yo que puedo hacer, no tengo la culpa de que esté feo
Michiru sonrió discretamente
- Llegarías a ser una excelente pintora si pusieras más empeño... ¿Y tu hermana?
- ¿Sydney?
- Sí
- Ocupada debe andar en el jardín con Chris... más empeño
- Mmmm... ¿No te gustaría hacerle un retracto a Jack?
- Ya lo dibujé... en caricatura, claro
- Que tal un dibujo real ¿Se está quieto el perrito?
- Sí míralo que obediente es – dijo guiñándole el ojo – Jack sesteen! ¡Quieto!

Jack se mantuvo más de una hora quieto, erguido como un dios, Jessica aún estaba detallando el magnífico retrato, cuánto había mejorado, sin duda tenía mucho talento y claro también mucho ego. Dio pinceladas por doquier, inspirada y encantada por lo hermoso que se veía su perro
- ¡Mááááá! – entró Christa gritando frenética y se le colgó del cuello a la joven
- Christa ¡Ay! me estas ahorcando – se quejó Michiru
- Ya cálmate saltamontes... Qué mala manía tienes de llamar a todos Má, se llama Michiru
- E mi Má – replicó y le dio un beso bien tronado a la chica
- Siéntate – no tuvo que decírselo dos veces, la niña se acomodó en las piernas de Jessica
Christa mostraba una gran inclinación por el arte y en especial por la música clásica. La niña sacudió su radio con fuerza, sacó la antenita y comenzó a moverla de un lado a otro
- Hoy ha estado muy inquieta... ojalá en la tarde no te de muchos problemas – comentó Jessica

No acostumbraba salir con Christan pero realmente estaba muy activa así que pensó que el paseo la relajaría o por lo menos le bajaría la batería
- Christa no saltes en el sofá – le reprendió con dulzura
Bong, Bong, seguía saltando, bong bong
- Chris ya me voy ahí te quedas
La niña bajó de un salto y corrió al auto, se sentó en el asiento del conductor y luego se pasó al del copiloto. Michiru le abrochó el cinturón de seguridad y arrancó. No habían avanzado cuatro cuadras y Christan ya se había liberado del cinturón de seguridad, se incó y comenzó a apretar los botones del estereo cambiando de una estación a otra
- Siéntate
Por fin encontró una estación de su agrado. La sinfonía 38 de Haydn comenzó a oírse, la niña esbozó una gran sonrisa y comenzó a silbar al son de la música.

Michiru detuvo el auto afuera del autódromo pensó en darle una grata sorpresa a su amor. La niña se negó a bajar, no hasta que terminara su canción
- Bien mantente ahí, no te bajes voy por Haruka... no tardaré

Estaba sentada en las gradas observando la pista de carreras que estaba vacía, cerró los ojos su mente podía imaginar los motores rugiendo en una feroz batalla por el control de la velocidad, por la victoria, escuchaba al viento silbar como un furioso compañero de batalla. Pensó en muchas cosas, observó su casco "Haruka" decía en los lados laterales con pequeñas letras azules... hoy tenía que ser el día, hoy debía dar fin a esa vil farsa, ¿qué iba a esperar? Sus pensamiento viajaron al día del accidente ¿Qué error había cometido? El volante salió de su control sin razón alguna como ahora estaba pasando en su vida.

Michiru le tocó el hombro sacándola de su ensimismamiento, le saludó con cariño y la invitó a dar la vuelta por el parque, su amor le coqueteaba con su inigualable estilo
- ¿Que dice se decide o se queda y se aburre? – le dijo Michiru aún sonriendo
Haruka seguía seria, rígida, como si no le interesara en lo más mínimo, la trató con frialdad
- ¿Adónde vamos?
- Ya se lo dije – volvió a flirtear – Le estoy invitando un helado, la voy a llevar al parque... Haruka me estás poniendo atención – cambió su tono de voz, estaba harta de ser sólo ella quien intentara mejorar la relación
- Sí ya – contestó con desdén – allá nos vemos entonces
- De acuerdo cariño – se despidió con un beso

Michiru estaba sentada cerca de los juegos, observaba a Christa juguetear con la arena cerca de la resbaladilla. Ya se estaba desesperando, vio llegar a Haruka con esa misma cara de apatía y pocos amigos que tenía en el autódromo, seguramente su actitud seguiría igual, no le interesó le saludó con la mano
- Hola – le contestó con tono solemne
- Uff qué solemnidad ¿Quién se murió?
- Nadie... quería platicar muy seriamente contigo
- Ah sí ¿qué sucede? Te oyes tan misteriosa – sonrió
- He estado pensando en nosotros
- ¿Sí?
- A veces se debe ser un poco frívolo y realista...
- Y otras tantas imaginativo, soñador y aventurero
- Las cosas no son eternas
- No sólo parecen por ejemplo las deudas... ya te fijas cuánto debemos
- No me expresé bien... – dijo con enfado por tanta interrupción – los amores no son eternos, las personas cambian y la eternidad del amor no existe es sólo una utopía... los entendimientos ya no son iguales...
Y así siguió hablando de la eternidad y otras cosas que Michiru no acababa de entender por fin se animó a interrumpir aquel discurso
- ¿Adónde quieres llegar?
- El amor no es eterno – guardó silencio
Michiru estaba muy desconcertada por la plática, pensó que esa frase de "Frívolos y realistas" se refería a haber excedido la tarjeta de crédito, ciertamente tiraba mucho dinero... no acababa de entender de qué se trataba aquel discurso y menos esa frase de "El amor no es eterno" Entrecerró un ojo y la miró de forma inquisitiva intentando leer sus pensamientos
- Lo nuestro se terminó – dijo con gran solemnidad – ya no nos entendemos
- ¿Se terminó? – intentaba conservar la calma, y no entrar en histeria – ¿No nos entendemos?
En definitiva no estaba entendiendo, ¿quién decidió que ya no se entendían o que se había terminado su romance?
- Hace mucho que ya no nos entendemos, discutimos a diario, el amor no perdura por siempre
- Desde el accidente estás muy extraña – musitó
- Desde mucho antes nuestra relación no estaba funcionando...lo mejor es que nos separamos
Por fin había llegado al punto. Michiru se quedó estupefacta, no acababa de asimilarlo ¿Separase? ¿Cuál era la razón? Haruka siguió hablando, intentando razonar todos los pro y contra de su relación, la forma en que ésta desde hacía mucho se había deteriorado y lo conveniente que era separarse y cada una buscar su propia felicidad.

En algunos conceptos le daba la razón, en especial cuando llegó al punto cada una se ocupaba de sí, ciertamente parecía haber dejado de tener vital importancia el estado de ánimo de la pareja, se habían olvidado de cultivar aquel hermoso amor... era indiferentes en dos mundos distantes dos mundos secretos. Se les había olvidado explorar el mundo de la otra... dejar ser a la persona...

- Lo mejor es separarnos... temporalmente, quizá debamos darnos tiempo – calló
Hubo un profundo silencio, la muchacha no objetó nada, se limitó a contemplar a Christan que aún jugueteaba con la arena
- ¿Por qué hasta ahora? Si las cosas han sido tan terribles para ti ¿Por qué tomas la decisión hoy?
La chica rubia se encogió de hombros no había una buena razón
- ¿Ya no me amas?
Hubo silencio. En sí, por amor la dejaba, no podía tenerla a su lado sufriendo.
- Pensé que nuestro amor era eterno – se llevó la mano a la cabeza, se recargó en el respaldo de la banca
- Es lo mejor Michiru
De nuevo ese fatal silencio
- Como quieras
La respuesta le impactó. Arqueó la ceja y la vio de forma indagatoria. Michiru lo estaba tomando muy bien, demasiado bien, quizá a la ligera, tal vez en el fondo Haruka deseaba que su bella amante hubiera peleado a capa y espada por seguir de igual forma
- Si es tu decisión que así sea yo no te retengo a mi lado, si deseas que me marche lo haré – comentó Michiru muy segura
- No, es tu casa...
Michiru se levantó comenzó a caminar lentamente tomó a Christa en brazos
- Tengo que irme... es tarde...
Haruka se puso en pie
- Nos vemos... piénsalo, es lo mejor
"¿Para quién?" pensó la chica. Debía ver algo más detrás de todo aquel discurso, algo que le estaba molestando, ¿Qué había hecho mal? ¿El problema era Alexis? Ella había definido que quería seguir al lado de Haruka y ahora le salía con lo contrario ¿Se abría dado cuenta de su amor por Alexis? Michiru subió al auto sentó a Christan en el lado del copiloto, dio un tremendo golpe al volante y arrancó el auto. En el camino la pequeña se apresuró a apagar la radio, se sentó derechita y procuró no moverse y respirar despacito.

El amor se le estaba yendo de las manos, no tenía ánimo de defenderlo ni la certeza de quererlo, pero entonces ¿qué le dolía tanto? No entendía la resolución de su amante quizá era el resultado de aquel fatal distanciamiento, dimitir en lugar de luchar no era el estilo de Haruka Tenou a menos a menos que hubiera algo más... era lo mejor, lo era...pequeñas gotas cristalinas se deslizaron por sus mejillas. Detuvo el auto
- Ma no at Ick liebe sie [Yo te quiero
- Yo a tí... tienes un acento extranjero muy marcado Chris – sonrió La niña en lugar de haberle dicho Ich le había dicho ick imitando el sonido del hipo, robándole con esta insignificante acción una sonrisa sincera
La pequeña abrió muy grandes sus ojos azul zafiro
- ¡Ay má! – le abrazó con ternura
La muchacha volvió a reír. La niña sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo entregó, después le hizo su gesto de "es igual": un ligero movimiento con la cabeza de desdén y un "Psk" como si le dijera déjalo, no importa, la vida sigue y mejor no pienses en ello, el tiempo te dará respuestas, no te atormentes.
- No iremos a casa... te llevaré a los videojuegos

Llegando lo primero que hizo la niña fue bailar al ritmo de la música, se contoneaba de un lado a otro moviendo la cadera de forma graciosa, daba una vuelta y luego unos saltitos... pronto atrajo espectadores, dio un último giro, una reverencia y regresó al lado de Michiru
- Eres una exhibicionista
- Nich – contestó en un tono coqueto y juguetón

Para irse a casa fue todo un problema. Christa estaba fascinada por las motos y se negaba rotundamente a bajar de ella...
- Christa Vámonos ya...el juego terminó, eso significa "Game Over" – la niña suspiró – te traeré otro día vámonos que ya es tarde

Jessica estaba sentada en la sala leyendo un libro cuando con el rabo de l ojo notó que su pequeña Christa había llegado
- Hola geniosa
La niña se abrazó a su cuello y le besó con cariño
- Buenas noches Michiru, ¿Tomas algo?
- Eh, no gracias... Disculpa la tardanza
- Pero siéntese profesora, no se intimide – Michiru sonrió – ¿Te sucedió algo? Te ves triste
- No, nada estoy bien... sólo un poco cansada
¡Qué mentira! Tenía ganas de soltarse llorando, y maldecir todo y a todos. ¿Era su culpa? ¿Lo era?
- Te dio problemas la niña
Meneó la cabeza. ¿Era su culpa? Qué estaba sucediendo, quizá se sentía culpable porque su corazón se había descarrilado y había tomado rumbo a otro amor... Alexis. Sí era su culpa
- No, no lo creo – musitó Jessica, conservando su mirada fría y petulante
- ¿Perdón?
- No creo que tengas la culpa
- ¿Cómo?
- Sí – sonrió – de que yo dibuje tan horrible – completó intentando corregir el error cometido, no podía confesarle que podía leer sus pensamientos, no ahora.
Michiru rió, en definitiva, no estaba en la plática.
- No, no dibujas mal... al contrario tienes talento y ESPERO que no se te suba a la cabeza lo que te voy a decir
- No prometo nada – su mirada cambió ahora estaba llena de interés
- Los bocetos que has hecho yo los llevé como en el tercer curso, es decir tardé casi un año en lograr manejar la técnica, tu llevas tan poco y has avanzado a pasos agigantados que me sorprendes... Si pusieras empeño llegarías muy lejos
- ¿Empeño? Tú también ponlo ¿Crees que todo se da en bandeja de plata? – volvió a su mirada airada – No, si las cosas fueran así todos seríamos felices... además todo lleva tiempo
- A ver que quede claro yo te enseño lo mejor que puedo y tu trabajas ... trabajas de forma fodonga
- ¡¡¡¿Fodonga?!!!! ¡YO NO SOY FODONGA! – gritó molesta – El que a veces no me peine es tú culpa... mira que madrugarme, la clase debería ser más tarde
- Madruga... sencillo ¿No?... cómprate un despertador
La niña se sentó en las piernas de Jessica y reían ante los gestos que hacía la joven con la sola idea de tener que levantarse más temprano, era muy perezosa.
- Y tú Chris ¿De qué te ríes? – la pequeña se encogió de hombros – ¿Cómo te portaste?
La niña comenzó a juguetear con la cadenita de oro que Jessica tenía en el cuello
- Yo bien siempe ma – susurró
- ¿Qué hiciste? Aparte de martirizar a Michiru
- Ick nich – musitó, repitiendo su error en el Ich– Jugar moto – dijo con más ánimo
- Con razón se tardaron... ¿No te hizo berrinche?
- No, ella es MUY entendida. Le fascinan las motos... – Pensó en Haruka, parecía que hoy todo estaba para recordarla, suspiró ligeramente, deseaba en aquel suspiro la liberarse de recuerdos y dudas
- Si ya lo creo
- Etuvimos platicando – siguió diciendo la pequeña
- ¿Sí? – preguntó Jessica sorprendida
- Si má

"Ya es tarde – volteó la vista al reloj del buró – me has brindado lo que tanto necesitaba, no te he contado nada, no puedo, aún no lo comprendo sin embargo la madurez con que tratas tantos temas me ha ayudado – suspiro – la vida... el destino, de un día a otro éste me ha cambiado, no creo en el destino, nosotros forjamos nuestra vida... no hay más, podemos cambiar nuestra vida a placer, y yo lo hice – sonrisa – y no muy bien, he echado por tierra años de felicidad. Hoy necesitaba alguien con quien despejarme, una amiga
- ...A veces la vida se vuelve torbellino y lo mejor es esperara a que éste pase... Lo único que no se debe olvidar es luchar pase lo que pase debes sobrevivir y seguir adelante, luchar, luchar, ve al frente sin mirar atrás y si algún día caes, levántate, aprende de tus errores y continua.. – me dijiste Es fácil decir ¿verdad?... Estar sola, no es fácil pelear así
- Eso me lo dijo una persona a la que estimé mucho... y mira me ha funcionado... el corazón no sana de la noche a la mañana pero por lo menos no te deprimes tanto – Jessica sonrió
- ¿Alguien te ha hecho daño? – te interrogué, se que es una pregunta muy directa la forma en que habías estado hablando me ha dado la respuesta
- El común, tu sabes, los seres humanos somos propensos a lastimar a los demás... – respuesta esquiva que sin duda llevaba mucho de verdad y de mentira – ¿Y tú? – me interrogaste, me encogí de hombros, no tengo el valor para contarlo... ni para negarlo.."

Cuando llegó a casa Haruka ya se había mudado a la habitación de invitados, se sentía culpable... sola... hundió el rostro en la almohada, no quería saber ya nada, sólo dormir y no volver a despertar.

No le volvería a mencionar nada sobre la separación, había hecho algunos planes mentalmente... se sentía mal con ella misma, mentía a diestra y siniestra debía decirle a Michiru que conocía a Sydney ¿Por qué esconderlo? Eran sólo amigas, "amigas, sólo amigas" se repetía para sus adentros como intentando converse de que así era. Tenía que decírselo, no sabía cuanto duraría la buena voluntad de Jessica y acabaría echándola de cabeza, le preocupaba el por qué estaba mintiendo...
- Sólo somos amigas, la quiero como a una amiga – murmuró poco convencida de su afirmación

FIN DEL DECIMO CAPÍTULO... CONTINUARÁ