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Disclaimer: Los personajes de Magic Knight Rayearth son propiedad de las geniales CLAMP. El resto de los personajes son de mi autoría (con todo y sus fanarts XD). Muchas gracias por leer. Fic hecho sin fines de lucro por fanas para fans.

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Guerreras Mágicas: La nueva historia.

Conque después de todo, sí es un Idioma Universal…

Marina caminaba por el bosque pensando en llegar lo antes posible, a sabiendas que el trayecto era largo. Pronto recordó las advertencias sobre los pequeños "elfos" del bosque, y comenzó a recordar las leyendas elficas de su propio mundo.

Los auténticos y verdaderos elfos de la Tierra no eran las criaturitas verdes, pequeñas, delgadas y narizonas que por mucho tiempo el populo había creído. Los elfos en verdad provenían de las tierras altas de Escandinavia y no de las bajas de Escocia. Estos habitantes de las tierras nórdicas, eran en realidad seres altos, muy bellos, un poco más delgados que el humano común, con facciones muy estilizadas, pieles claras y largos y sedosos cabellos.

Y la confusión se debió a que "Elfos" era una palabra de la mitología nórdica que significaba todo el conjunto de seres mágicos que poblaban esas tierras frías.

Y fue por eso que cuando la leyenda de los elfos comenzó a ser importada por otros países, su significado se perdió, y ya que los nórdicos usaban esa palabra para llamar a todo ser mágico, incluyendo a los nomos y pequeñas creaturas del bosque, cuando los extranjeros conocieron el concepto, asumieron por falta de información y de conocimiento sobre el lenguaje y tradiciones nórdicas, que los elfos eran unas pequeñas creaturas verdes de los bosques y el aspecto verdadero del Elfo se perdió, llegando hasta oriente la idea de que un elfo era un pequeño ser verde travieso y de poca confianza.

Sin embargo, no sería hasta que JRT escribiera sus libros, que la leyenda verdadera de estos seres renacería y sería de conocimiento global. Así, los elfos recuperaron a los ojos del mundo su aspecto original.

Pero… parecía ser que los elfos de Cefiro eran más parecidos a pequeños duendes verdes, o eso pensaba Marina…

A diferencia de los elfos escandinavos, los elfos cefíricos eran creaturas en verdad pequeñas, de menos de medio metro de estatura con apariencia frágil y humanoide, con pieles verdes y unos grandes ojos almendrados. Una apariencia que les permitía mimetizarse con facilidad con el bosque.

Mas sin embargo, en su carácter, personalidad y costumbres, sí que se parecían a los duendes terrestres, pues son creaturas traviesas que gozan de gastarle bromas a los hombres, llegando a ser en muchos casos bromas bastante pesadas, sin embargo para ellos no son mas que simples bromas, ya que carecen de la maldad característica del humano, son como niños que no entienden del bien y del mal, por lo cual no miden sus acciones, ni las consecuencias de estás, pudiendo llegar a lastimar a sus víctimas sin intención.

Y de eso había sido advertida la bella Marina.

"¡Que se atrevan y ya les enseñaré yo para qué sirve estar tan alta!"

Marina tan inmersa en estos pensamientos y las cosas que haría si llegaban a meterse con ella, comenzó a divagar, una posibilidad la llevaba a otra, y al fin sin darse cuenta cómo, llegó a la bifurcación del camino y se detuvo un poco.

"¡Oh, vaya!... Esta debe ser la bifurcación de la que me hablaron… Y era… A la derecha? O ¿A la izquierda?... Creo que… la izquierda, sí, la izquierda"

Continuó por la izquierda y mientras caminaba notó la belleza del silencioso bosque, había una buena distancia entre árbol y árbol así que tenía una excelente visibilidad de la bella arboleda, una luz entre verde y amarilla bañaba con suavidad el bosque, y Marina volvió a recordar entonces a los elfos que podría encontrarse por ahí, comenzó a pensar en qué clase de cosas le harían a la gente, qué clase de bromas, le dijeron también que gustaban de confundir a los humanos, le recordaban un poco a las creaturas verdes de su propio mundo, comenzó a preguntarse si serían sólo juguetones o habría algunos malvados.

Miró intrigada hacia el bosque… ¿Habría algunos ahí?...

"Si veo a alguna creatura pequeña sólo voy a ignorarla… Y si se acerca a molestarme le daré una buena lección"

Comenzó a ponerse muy a la defensiva… Miró entre los arboles, tal vez detrás de los troncos había alguno, pero nada…

"Me estoy poniendo paranoica"

Pensó que podría estarle dando más atención de la necesaria y trató de relajarse observando la belleza del entorno. Su vista pasó suavemente del tronco de los arboles a su copa, eran arboles muy altos, parecidos a los pinos, otros eran de copas anchas y redondas, comenzó a admirar la belleza del lugar, su silencio, el aire fresco que llenaba el lugar, la paz absoluta, una tranquilidad total, el silencio…

Ese silencio que le hacía tanta falta… Siempre estaba rodeada de gente y sonidos, cámaras, fans, amigos famosos, tanto barullo… Y ahora un silencio sin par, un silencio de paz.

Suaves ráfagas de viento soplaban de cuando en cuando, acariciando su rostro, y en una de ellas, cerró los ojos y se dejó llevar, caminando, como quien por primera vez disfruta en verdad el placer de una caminata tranquila por la naturaleza, estaba sola, completamente, pero no sentía miedo por eso, al contrario, encontraba gozo en ello, pensó que sería tal vez una larga caminata pero sería al menos agradable, le daría un rato de privacidad, privacidad al aire libre, sin cuatro paredes, privacia en libertad. Por primera vez en mucho tiempo, no tenía que salir corriendo porque alguien la reconociera.

Disfrutando de esta ansiada libertad y dejándose llevar por los sonidos de la naturaleza, casi a ojo cerrado, prosiguió su camino…

Cuarenta minutos después, cuando al fin prestó un poco de atención al camino, notó que los arboles eran ahora más abundantes, mucho más, y la luz que antes era suave pero brillante, ahora era muy tenue y verdosa, con algunos etéreos rayos de luz amarilla solar que se filtraban por entre los arboles por aquí y por allá, pero predominando esa luz verde tan tenue que parecía flotar en el ambiente más como plasma denso que como simple luz.

Levantó la mirada y vio que esta luz era producida por el sol que brillaba sobre las copas de los arboles pero no alcanzaba a penetrar del todo por el denso follaje.

A Marina le pareció que esa luz etérea parecía de hecho tener un halo propio, no producido por el sol, sino una especie de halo sobrenatural, parecía haber entrado en algún escenario de película fantástica… Le recordaba a Rivendell… Muchas veces se preguntó si tales escenarios podrían existir en la vida real, y ahora encontraba la respuesta, no sabía si en su mundo los había, pero aquí en Cefiro era un hecho que sí.

"No a la izquierda, a la derecha no lo olvides"

De repente las palabras de Netse hicieron eco en su mente. Era verdad, le habían indicado muy encarecidamente que fuera a la derecha, pero ella en esos momentos había divagado así que no había prestado mucha atención.

"¡No puede ser! – pensó angustiada -¡Me equivoqué de camino!... Marina deberías de prestar más atención cuando te hablan, ahora tendré que regre…!"

Cuando volteaba a ver el camino para regresar, notó que… ya no había camino, sólo bosque y nada más.

"No puede ser…"

Miró de nuevo al suelo buscando la huella de las cuatro ruedas de sus maletas y si acaso sus huellas propias, pero no había nada… Nada…

Caminaba sobre pasto fresco y aunque tal vez sus pasos fueran borrados por este, el paso de sus maletas sí debería haber dejado algún un indicio, pasto arrancado, unos pequeños carriles marcados en la tierra, algo... Pero no había nada…

Su temor a estar perdida en medio del bosque se acrecentaba más con estos hechos, pues sin trazos de su camino ¿Cómo podría regresar?

Recordó otra cosa que le alarmó aún más, los Alfakar, los seres que se decía eran habitantes y señores de este bosque y a quienes no les agradaban los humanos.

Si estuviera en casa su temor sería sólo curiosidad, pues en su mundo se dudaba de la magia, pero en Céfiro, toda clase de magia era una certeza.

¿Y si ya había llegado a su territorio? ¿Si se había internado de más y se encontraba con ellos? Sin su magia le resultaría difícil sentirse segura en ese lugar…

Sí, en ese momento recordó sus antiguos poderes, magia de la que gozó en una época, la magia del agua, elemento poderoso, pero ahora, vagaba sola en un bosque encantado, como una chica normal, en ese momento extrañó su magia, pero no había nada que hacer, la magia no era suya en realidad, era un préstamo de Gurú Clef… sin su ayuda, sólo era una chica común.

Sintió miedo sí, pero usó la cabeza, miró alrededor, si no sabía dónde estaba se ubicaría, y que mejor forma de hacerlo que viendo desde lo alto, pero los arboles del lugar no se prestaban a que los subiera, caminó un poco más por los alrededores buscando un árbol de tronco más generoso que le permitiera subir, pues todos tenían tronco muy liso y sus primeras ramas muy altas, lo suficiente como para que Marina no las alcanzara, el bosque en este punto no era llano, era montañoso, así que había altas y bajas, subió bosque arriba, con la esperanza de ver algo desde ahí y no tener que trepar, pero después de subir un tramo, notó que el follaje de los arboles era tan espeso que no la dejaría ver nada, así, volvió a buscar un árbol por el cual trepar.

De pronto escuchó el sonido de agua que corría y fue a investigar, y en mitad del alto de la montaña, encontró un arrollo de agua cristalina y reluciente, Marina se acercó para ver de cerca el bello lugar, el agua lucía en verdad refrescante, y aun cuando traía dos botellas de agua en la maleta, no se resistió a probar esa agua, así que se acercó a beber un poco; el agua era revitalizante y deliciosa en verdad.

Al voltear Marina encontró un lugar libre de arboles donde incluso se podía ver el cielo abierto, ahí había también dos grandes piedras ovaladas, una recargada sobre la otra y junto a ellas un alto árbol, era perfecto, las piedras la ayudarían a subir. Recargó ambas maletas en una de las piedras y dejó sus zapatos por un lado. Comenzó a subir con cuidado y trepó lo más alto que pudo, una vez ahí, se asomó entre las ramas, y encontró una enorme alfombra verde, que no era otra cosa que las copas de los arboles, y esa alfombra verde se extendía a cualquier lugar que miraba, unas partes eran mucho mas altas que otras, arriba y abajo se extendía el montañoso bosque, pero no había más nada que le indicara por donde seguir, volteó a su espalda, y por ese lado del monte que ascendía, sólo había más verde… no había nada que hacer, tendría que arreglárselas de otra forma. Comenzó a descender lentamente, y de un último salto llegó a tierra.

Se sacudía su negro vestido de terciopelo y satín y al levantar la vista, encontró un par de ojos grises mirándola.

No se lo esperaba y dio un salto instintivo hacia atrás, después llevó una mano a su pecho y dando un suspiro miró de nuevo al joven que tenía en frente. Era alto y de piel muy clara, rayando en el blanco de una hoja de papel, tenía unos bellos ojos color de luna y un largo cabello gris claro platinado, lacio y de apariencia sedosa. Tenía... tenía los oídos puntiagudos… y muy largos, resaltaban detrás de dos largos mechones de cabello que caían a cada lado de su cara.

Marina lo veía con interés ¡Vaya serendipia se había encontrado!

Sin embargo el chico la miraba de igual manera…

De pronto Marina salió de su trance de inspección y por fin habló.

"Me asustaste… -dijo al fin, el chico no era humano, eso era evidente por sus oídos y… bueno toda su apariencia… y de manera natural Marina lo asociaba con ciertos seres de cierta película... -¿Por qué me miras así?" –preguntó Marina al notar que el chico tenía la misma mirada interrogativa y de inspección que ella hacía un momento.

El chico parpadeo y retrocedió un poco, con expresión de no entender a qué se refería Marina.

Marina esperó respuesta pero no la hubo sólo la misma mirada de confusión en el chico.

"Oye… te estoy hablando… ¿Acaso no hablas?... ¡Oh! ¡Tal vez tú puedas decirme en dónde estoy! Ayúdame por favor"

El chico la miró confundido una vez más pero esta vez habló.

"Sorry... but… can't understand"

Marina casi se va de espaldas ¡Eso era inglés? Entonces, este chico … ¿Venía de su mundo?... Marina guardó silencio unos instantes y luego se decidió a hablar en el tan llamado idioma universal.

"Ah… Do you come from… –dudó por un momento si mencionar el nombre su planeta – From mistic world" – concluyó Marina.

"Mystic world...? No I… Wait! Do you… Do speak my language? Can you understand me?"

"Yes I do"

"How come?! No human can do that… -el chico la escudriñó de la cabeza a los pies, reparando en cada detalle, y finalmente le dijo –what kind of creature are you?"

El chico preguntó con amabilidad pero Marino no pudo menos que ofenderse. ¿Qué clase de creatura eres? ¡Es acaso que la creía una especie de animal raro o algo? ¡Era obvio que ella era humana!

"How dare you!..."

El chico se sorprendió con esa respuesta airada, pero sabiéndose en aprietos, Marina se tranquilizó de inmediato y decidió no perder el tiempo en una querella sin sentido y fue al punto.

"Where are you from? Are you from London? America? Who are you? And where Am I?" – inquirió con firmeza la joven mujer.

"I… sorry my damsel, but I don´t understand… I have no knowledge of the places you mention, are they rivers? Cities? Forrest?... I'm Dannan, from Eden Hall, the forest you are in"

Eden Hall… Sí, esa palabra la había mencionado Netse, aunque con un acento algo diferente, así que idenjal, no era otra cosa que Eden Hall, una palabra en inglés "Sala del Edén".

"Now, would you answer my question" –dijo el joven.

" …?"

"About you race"

"Well I'm obviously human…" –aseveró orgullosa cruzandose de brazos.

"Are you sure?... For you don't look like a human"

Marina abrió los ojos grandes no creyendo lo que escuchaba ¡Vaya que este tipo era un fresco! Pero antes de que pudiera decir media palabra o lanzar una bofetada, el chico habló de nuevo.

"You are... too much heavenly to be a human, I thought you were a nymph from the Avangar forest"

Esto cambio todo, dejó a Marina sin las mil y un palabras que había pensado para contestarle a ese "atrevido".

"Oh… Well, thanks… But I'm not - carraspeó un poco y prosiguió –listen I'm in troubles and I need help. Maybe you could give me a hand. You… eh… your name… you told me you name, right? Sorry but, What was it?"

"Dannan son of the stars, from Moonstar Edenhall, my pleasure to meet you" – dijo e hizo una pequeña reverencia como todo un caballero.

Vaya que el chico tenía modales.

"Well, nice to meet you Dannan, I'm Marina daughter of… my parents, from… Mistic World –sí, se sintió estúpida, pero no sabía cómo responder a una presentación tan detallada como la que había dado Dannan –Dannan, can I make you the same question?"

"The same?"

"Yes I mean, are you human?"

"No my lady, I'm an Alfakar"

¡Un Alfakar! … "Genial" pensó Marina, tal vez habría sido mejor negar que era humana cuando tuvo la oportunidad. Netse hablaba de leyendas escalofriantes sobre gente que entraba a los dominios de los alfakar y no volvían a ser vistos.

"Oh my…"

"What's of the worry my lady?"

"Am I in forbidden lands right?"

"No, no my lady. What makes you think that?"

"I heard… Things about this forest…"

"Things?"

Y así la chica continuó sus explicaciones y la conversación en idioma inglés, haciéndole saber a Dannan sobre las leyendas de las que los humanos hablaban.

"Son sólo leyendas bella dama, nosotros jamás lastimaríamos a alguien, mucho menos matar. El bosque es enorme, y está encantado, los humanos que entran, a menudo se pierden, lejos de nuestros caminos, y no podemos ayudarlos, mueren de hambre y cansancio, es por eso que muchos desaparecen. Aunque es verdad que no nos agrada que un humano ingrese a nuestra ciudad sin invitación, nosotros respetamos los territorios humanos, y exigimos el mismo respeto, si alguien irrumpiera de forma deliberada, merecería un castigo, pero ciertamente no la muerte. La presencia humana no nos agrada porque el corazón humano a veces se ensombrece y se llena de maldad"

"Oh vaya eso me tranquiliza, aunque al verte aquí, creo que ya estoy en territorio de tu gente, y sin invitación… lo siento de verdad, es que me perdí, debía tomar otro camino… Si me dices como salir de aquí ¡Te juro que me voy de inmediato!"

"¿Por qué la prisa bella dama? No tiene nada que temer aquí. Además, ya es tarde, jamás podrá salir de este bosque antes del anochecer, se ha internado demasiado, por qué no mejor viene conmigo a mi casa"

"¿A tu casa?"

"Sí, necesita descansar, ha caminado demasiado"

"Pero me has dicho que la presencia humana no es bienvenida"

"No sin invitación, pero yo le invité de corazón. Un corazón puro siempre es bienvenido en la ciudad de Moonstar"

"¿Y qué te hace pensar que mi corazón es puro?" –dijo con sonrisa juguetona.

"Puedo ver dentro de él, a través de sus bellos ojos, y créame es luminoso como la Estrella del este"

"Gracias, y respecto a tu ofrecimiento, es muy amable, pero tengo mucha prisa en salir de aquí, necesito llegar al castillo de Céfiro"

"Ignoro el por qué de su prisa, pero no es conveniente divagar sola por este bosque cuando cae la noche"

"Pero el día aun es joven, quizá lo logre"

"Pero mi dama, el sol ya se está poniendo"

"Eso no es po…" –Marina levantó la vista y notó que de verdad, los colores rojizos y violeta tan característicos del ocaso se cernían sobre los cielos.

¿Cómo había pasado tanto tiempo sin que lo notara?

"Pero… no es posible, no llevaré más de dos horas aquí"

"Dulce dama, el tiempo en este bosque es engañoso, no se percibe de la misma forma que en el mundo humano. Usted podrá creer que han pasado minutos, quizá un par de horas, pero en realidad, puede que hayan pasado muchas horas o más de un día. A mí me parece que usted ha caminado ya varios kilómetros sin notarlo, el camino humano más cercano a este bosque está demasiado lejos de aquí."

"Oh Dios" –dijo con un dejo de cansancio.

Marina lo meditó un momento y se dio cuenta que en verdad estaba muy cansada, demasiado. Sí, ese día había caminado toda la mañana y solo había descansado un poco en la pequeña especie de fonda, pero sería el medio día apenas cuando emprendió camino por el bosque. Ella creía llevar unas dos horas caminando, pero el cielo le hablaba de más d horas.

"¿Entonces… aceptará mi invitación dulce dama?"

"Pues… -Marina meditó su ofrecimiento con un poco de desconfianza, pero, no tenía opciones, además… por los ojos del muchacho, supo que no habría que temer, él parecía ser una buena persona –Está bien, Dannan, tú ganas"

"¡Maravilloso!" –el chico le sonrió y con un ademan de su mano indicó a Marina el camino a seguir cediéndole primero el paso como todo un caballero.

Sin embargo Marina volvió un poco y tomó sus maletas, calzó de nuevo sus zapatos y entonces prosiguió por donde el chico le indicaba, el también comenzó a caminar al lado suyo.

"Puedo preguntar ¿Qué son esas grandes cajas que arrastra?"

"Oh, mis cosas"

"Si son tan pesadas para arrastrar debería dejarme a mi llevarlas"

"No te preocupes, las arrastro porque tienen ruedas, no son tan pesadas, pero gracias, eres muy amable"

"Bien como deseé mi señora"

Caminaron en silencio un rato por el camino indicado por Dannan. Luego Marina comentó casi para sí misma…

"No puedo creer que he caminado por horas sin darme cuenta…

"Como le he dicho mi señora, el tiempo en este bosque engaña, esa es la razón de que los humanos pierdan la vida aquí, caminan hasta la extenuación y pierden la noción de todo. Fue una gran suerte que la encontrara, de lo contrario usted habría caminado hasta desfallecer, creyendo que sólo había caminado unos cuantos metros"

"Caray…" –se dijo sorprendida y sintiéndose con mucha suerte de haber encontrado a Dannan. De otro modo su destino ahí quizá habría sido muy trágico.

"Bueno, al menos eso explica el cansancio extremo…"

Caminaron sólo un poco más y de repente Marina se encontró con lo que quizá sería una ciudad cubierta ya por una noche cerrada que resplandecía a la luz de la Luna. Vaya que el tiempo era engañoso en ese lugar...

"Here, welcome to my home" –Anunció Dannan abriendo paso entre una cortina de follaje, dejando ver la ciudad en todo su esplendor.

Y ante una atónita Marina, la más hermosa ciudad mágica que se pudiera imaginar se revelaba, a su mente llegó la imagen inconfundible de Rivendell y todos los escenarios elficos de "LOTR"… El lugar era tan parecido ¡Casi sacado del mismo libro! Eso la llevó a preguntarse si Tolkien habría estado en este lugar de Céfiro alguna vez…

"Come" – el chico tendió su mano hacia Marina y esta la tomó.

Con suavidad, el chico la condujo de la mano por la bella ciudad. Marina veía cada rincón, no quería perderse de nada, sentía tanta paz, tanta … No sabría cómo describir el sentimiento.

Después prestó atención a la gente que la habitaba, mujeres bellas y hombres apuestos, si bien no eran tan bellos como los elfos de Tolkien, sí podrían ser comparados con las personas más atractivas de nuestro mundo. Todos ellos de pieles blancas y algunos de piel gris muy claro, casi como luz de luna, con cabellos azul pálido, gris, violeta y plata. Los alfakar también la miraban al pasar, les resultaba extraña, por su belleza podría pasar por una joven alfakar, pero sus ropas, su cabello negro y sus oídos, delataban el hecho de que no era una de ellos. Su piel blanca resaltaba más en las luces azules y violáceas de la ciudad, viéndose casi tan blanca como la de los nativos del sitio, y los matices azules de su cabello brillaban en cada farol de fatua luz violácea.

Dannan la conducía seguro y confiado, hasta llegar a una casa extraña a los ojos de Marina, pero de una belleza como no había visto, una gran puerta blanca de forma ojival guardaba la entrada, el chico la abrió y condujo a Marina a su interior, había un gran espacio que Marina confundió con lo que sería un hall y ahí había unos extraños muebles…

"Welcome to Dannan's home" – dijo el apuesto alfakar en el tono más amable y condescendiente que una chica podría desear.

"Tome asiento por favor" – el chico tomó una silla y la ofreció muy amablemente a Marina para que se sentara.

"Gracias –Marina miró alrededor – Así que… esta es tu casa?"

"Sí mi humilde hogar, a su servicio mi señora"

"Que amable…" – Marina le dedico una cálida y sincera sonrisa, finalmente tomó asiento y sintió que sus pies se lo agradecían desde lo más profundo de sus huesos.

"De seguro que caminé un maratón sin darme cuenta…"-comentó exhausta.

"Lo más seguro mi señora"

"Dios… Como desearía darme un baño" –pensó en voz alta.

"Puedo prestarle mi lagunilla"

"Tu… qué?"

"Mi lagunilla, para que pueda asearse"

"¿Una laguna?... Al... aire libre?"

"No, es una habitación privada, puede usted sentirse segura"

"Vaya… -no era ni educado ni prudente darse un baño en la casa de un completo desconocido, pero… Dannan parecía de fiar y ella se moría por una baño así que –Si no es molestia…"

Marina le siguió por la casa; era extraña pero bonita… Se respiraba paz y los interiores eran amplios con grabados en las paredes que le daban un toque de elegancia extrema. Dannan entró a un cuarto, amplio, sin ventanas, blanco azulado como todo en la casa, en el fondo al centro había una especie de enorme tazón redondo, que a Marina le recordó de inmediato al Jacuzzi del castillo de Céfiro, claro este era mucho más pequeño, era individual, aun así lo suficientemente amplio para sentirte reina.

"Aquí puede usted asearse"

"Gracias"

El chico se dirigió a la salida, pero notó que Marina lo seguía, la miró interrogante y Marina se adelantó a contestar.

"Voy por mis cosas, necesitaré ropa limpia después de la ducha"

"¿Ducha?" – preguntó el chico.

"Oh, me refiero a darme un baño" – dijo Marina al notar que el chico no había comprendido la palabra, al parecer, en el inglés Alferico había ciertas palabras del inglés terrestre que no existían aunque era de esperarse.

"Oh, bien"

Marina se adelantó, tomó sus maletas y volvió en una pequeña carrera, pasó a un lado de Dannan que ya se encontraba fuera del cuarto de baño, sonrió en agradecimiento y cerró la puerta.

Tras la puerta Dannan también sonrió un poco, la chica era extraña, mucho, pero muy agradable, parecía ser una doncella muy natural y abierta, algo muy raro en las mujeres de Cefiro, incluso en las Alfakarinas quienes eran muy propias y serias al tratar con un varón desconocido. Se retiró a la cocina y comenzó a preparar algo.

Cuando Marina se sintió segura y sola, comenzó a desvestirse, su vestido tenía tierra y pequeñas espinas pegadas al fino terciopelo, como la cola de un gato que gusta de meterse entre los matorrales. Había sudado demasiado, sentía la piel pegajosa y sucia, prueba de que había caminado una eternidad sin darse cuenta siquiera. Después de poner su ropa en una mesita baja de madera que estaba en el cuarto, puso sus zapatillas bajo esta y se dispuso a entrar en la "tina", pero al acercarse notó que no había agua, cosa que le preocupó un poco, pues ya estaba desnuda y tendría que vestirse de nuevo para llamar a Dannan y pedir ayuda, el sólo pensamiento la apenó y decidió investigar, tal vez podría arreglárselas sola. Se metió con cuidado a la tina que tendría unos cincuenta centímetros de profundidad y miró por todos lados pero no encontró nada, se arrodillo entonces, quizá la llave estaba en las paredes del enorme cuenco, pero al momento de arrodillarse agua comenzó a brotar de la cabeza de un dragón de piedra que estaba sobre la tina, el suave chorro de agua tomó a Marina por sorpresa quien saltó y de inmediato buscó la fuente de procedencia del agua, al notar que venía del adorno de arriba se tranquilizó, y mirando como comenzaba a llenarse la tina, se dispuso entonces a disfrutar del baño, sentándose cómodamente, esperó a que esta se llenara.

"Vaya esto es automático, que bien… Me pregunto si también se detendrá sola"

Marina miró con atención hasta que el agua hubo llegado a un nivel razonable y antes de llegar al borde el agua cesó, y cesó también el miedo de Marina a que el agua fuera a derramarse. Se sentía tan bien… cerró los ojos y ondeo los brazos por debajo del agua, el agua era cálida, relajante y refrescante. Necesitaba jabón, traía en su maleta, así que salió de la tina un momento, tomó un Jabón Hana Misuteri de su maleta y su shampoo Pantela con el cual por cierto tenía un contrato, así como tenía uno con L'Real, así que las dotaciones de Shampoo eran gratis, claro, en su rutina diaria, sus estilistas usaban shampoos exclusivos de marcas que difícilmente saldrían al publico, pero Marina siempre cargaba sus shampoos propios por si acaso, un regalo nunca se desprecia…

Se metió de nuevo a la tina y de pie comenzó a jabonarse y a lavar su cabello. Cuando se iba a enjuagar recordó que no era una regadera y de seguro ensuciaría toda el agua de la tina, pero ya era tarde, se había jabonado y no había pensado en eso. Por más que intentó, del dragón no salió más agua, y así resignada se sumergió, mas para su sorpresa el jabón desapareció en el agua, parecía ser agua mágica, no sólo había desaparecido el jabón y las impurezas sino que el agua parecía tan cristalina como recién sacada de un manantial… Vamos… ahora que lo pensaba, desde el primer momento que tuvo contacto con esa agua comenzó a sentirse limpia. Enjuagó también su cabello y se relajó un rato, aunque no mucho pues estaba en casa ajena y no quería abusar tardándose las horas en la bañera. Salió de la tina y tomó una toalla de su otra maleta, se secó el cuerpo y cabello y se puso su ropa interior, después saco un pants blanco de terciopelo con todo y la chamarra y una camiseta holgada de manga larga de algodón. Del compartimento de enfrente sacó sus tenis los cuales siempre llevaba consigo para los momentos de descanso y cuando no requería andar de gala y tacones. Llevaba también su pequeña secadora de viaje pero sin electricidad no le serviría de nada, así que sólo se puso un poco de crema para peinar en su cabello, lo cepillo y dejó que secara solo, su lacio natural haría el resto. Una vez lista volteo a la tina para ver si había un modo de vaciar el agua mas para su sorpresa el agua se había ido ya.

Tomó su ropa sucia y la metió en una bolsa de malla dentro de su maleta e hizo lo mismo con los zapatos, se vio en su pequeño espejo de mano y sintiéndose lista tomó por el asa sus dos enormes maletas y salió de aquel cuarto.

Dannan parecía divagar sentado en un sillón cuando escuchó unos muy ligeros pasos y se encontró con una bella Marina que portaba ropas más raras y sencillas, "¿una mujer con pantalón?" pensó extrañado Dannan.

"Muchas gracias, el baño estuvo delicioso, es una tina muy rara la que tienes ahí… -decía la chica en su japonés natal pero al ver la cara de confusión del chico recordó que este no hablaba tal idioma y se dirigió a él de nuevo en inglés –Perdón, decía, que el baño estuvo estupendo, muchas gracias por permitirme usar tu cuarto de baño"

Marina hablaba con mucha seguridad, libertad y naturalidad, no había ni un solo atisbo de timidez en su voz, Dannan nunca había conocido a una mujer así, además de nunca haber visto a una en pantalones.

"Oh… Me alegra escucharlo…" – dijo casi sin pensar, no salía de su asombro al verla en pantalones…

"¿Por qué me miras de esa manera?" – preguntó divertida.

"Es que… pues… nunca he visto antes a una mujer en… pantalones…"

"A conque ese so. Pues en mi mundo es muy común"

"Oh ¿De verdad?... Disculpa, has dicho mi mundo? ¿Acaso no eres de Céfiro?"

"No yo… vengo de un lugar llamado… Mundo Místico" – dijo pues no quiso dar el verdadero nombre de su planeta.

"Ya veo…" - De pronto se dio cuenta que seguía cómodamente sentado mientras Marina permanecía de pie…

Esto lo hizo saltar del sillón sintiéndose muy apenado pues no eran los modales de un alfakar pero es que Marina lograba distraerlo mucho…

"Disculpe mis modales mi bella dama" –apunto al cómodo sillón tendiendo la mano a Marina a quien guio para que se sentara.

Los Alfakar eran unos auténticos caballeros, por eso Dannan se sentía muy apenado con su comportamiento. Si supiera que Marina de adolecente estaba acostumbrada a esa clase de descortesías, pues los chicos japoneses no eran nada caballerosos…

"Gracias" – dijo Marina.

Dannan tomó asiento en una silla que colocó al frente, entonces prosiguió.

"Así que… Mundo Místico, y eso… ¿En dónde se encuentra?

"Hasta donde sé… en otra dimensión"

"¿Otra dimensión?" – preguntó extrañado Dannan.

"Sí, creo que muy lejos de aquí, o… no sé… no sé cómo se miden las dimensiones… La primera vez que llegue a Cefiro fue por… – Marina se detuvo, no sabía si contarle a Dannan su historia, apenas lo conocía y entre otras cosas no pensaba alardear con el hecho de ser, corrección, haber sido, una guerrera mágica, no sabía si los alfakar lo sabían ni qué opinión tendrían de ellas, pero lo cierto era que Marina no se sentía orgullosa del título, no le parecía algo para contar, para ella eso solo representaba tristeza, dolor y muerte así que no ahondó en el tema – Por accidene, vine por accidente… Y de hecho quiero ir con… – se detuvo a tiempo antes de mencionar ningún nombre – A-al Castillo de Cefiro, sí… Me han dicho que ahí está una persona que me puede regresar a casa, como la última vez…"

"Así que esa es la razón de su prisa mi bella dama. Pero como le he dicho antes, no hay nada que usted pueda hacer por hoy, deberá pasar la noche aquí. Humildemente le ofrezco mi casa, de corazón, ojala pudiera hacer más… Sin embargo puede estar segura que lo que este en mis manos se hará"

Los alfakar parecían ser seres en verdad amables y de gran corazón, Marina le agradeció al cielo haber encontrado a Dannan, pues aunque su razón insistía en desconfiar de todos, los ojos de Dannan contaban una innegable verdad: La bondad en su corazón era real, se podía confiar en él. Marina por fin se sintió segura y en paz por esos momentos, aun así se guardaría ciertas cosas.

"Disculpe mi señora, pero ¿Puedo tener el atrevimiento de llamarle por su nombre?"

"Sí, por supuesto"

"Bien mi Lady Marina ¿Desea algo de comer?"

"La verdad… más que hambrienta estoy muy cansada, siento que me caigo de sueño"

Dannan miró con ternura a la chica a quien de repente se cerraban sus ojos un poco.

"En ese caso, será mejor que descanse, pero primero…"

Dannan se dirigió a otra habitación y volvió pronto con una bella copa de elegantes relieves en su base, llena de un líquido blanco perlado, espeso como las malteadas de vainilla y la ofreció a una cansada Marina.

"Por favor mi doncella, beba esto, se sentirá mejor"

Marina no desconfió del chico y tomando la copa de sus finas manos, bebió el contenido.

"Wow… Esto está fenomenal… ¿Qué es?"

"Un elixir alfaerico, esto restituirá a su cuerpo la energía perdida, además es tan saludable y entero como una comida completa"

"Vaya… hasta parece una especie de suplemento alimenticio con un mix de bebida energética ¡Que bien!" –pensó con una sonrisa.

Lo bebió entero y sintió como le caía de peso, pero era un peso agradable que venía acompañado con la sensación de haber llenado su apetito. Lo cual aumentó aún más el sopor que la invadía. Dannan tomó la copa y la puso en un lugar seguro, adelantándose a lo que venía… mientras la bebida causaba un efecto inesperado por ella, de pronto había sentido mucho, mucho sueño, un sueño tan agradable que su cuerpo no tuvo fuerzas para pelear contra el y sin más cayó profundamente dormida en los brazos de un Dannan que se apresuró a recibirla.

La miró unos segundos, se había quedado completamente dormida.

"Sweet damsel… she was very tired" – dijo mientras la veía con ternura.

Dannan la alzó en brazos y la llevó en vilo hacia una habitación de la casa. La puerta de ésta se abrió mágicamente dejando pasar a Dannan quien depositó a Marina en una suave cama bastante mullida de sábanas blancas. Miró a los tenis de Marina, no había visto jamás calzado tan extraño, notó que tenía unos cordones atados, así que tiro de un extremo de ellos y el nudo se deshizo pero el zapato no salía, pensó entonces en aflojar los cordones de este y finalmente logró hacerlo salir. Calzado extraño en verdad…

De un estante tomó una sábana blanca y la tendió sobre Marina… La miró y quedó extasiado, esa mujer era en verdad bella y dormida parecía un ser celestial, tan serena…

"Sweet dreams beautiful stranger"


Bien chicos terminamos con este cap. Ahora explico algunas cosas…

Me dirán ¿por qué habla inglés ese chico? Verán, a quienes han leído el manga sabrán que aun en japonés ellas son llamadas Magic Knights, sí, en inglés, entonces en la segunda temporada en el manga, van Paris, Ascot , Anaïs, Marina y Lucy volando en unos platos mágicos, cuando Anaïs hace el comentario "¿Por qué nos llaman magic knights si eso viene del ingles?" Entonces Paris pregunta "¿Qué es el ingles?" Y Marina responde "Uno de los idiomas de mundo místico".

Así que… ¿Que hace el inglés en Céfiro? Bien en el manga se responde, recuerden que nikona creo a la Tierra también según el manga, por eso la presencia del inglés allá aunque nadie lo entienda.

Y como no quería meter tanto Gol, ya imaginarán que Pantela y L'Real son, bueno ya saben quienes…