hOlaa! :D sii hoy dejare dos capitulos :D Y ya que MarilynnDxC me pidió un poco de Gwen&Trent, este capitulo esta dedicado para ella :D si Que si. El Gwen&Trent es muy corto, pero esperen la continuacion :D

P.D.: Es uno de los capítulos más largos que he escrito :P


Capítulo 10. Hada

Era un día bello: oscuro, tenebroso y frío. Muy frío. Congelante, se podría decir. Gwen amaba esos días, tan raros en Los Ángeles. Su clima, generalmente cálido, daba pocos espectáculos como aquellos. Si, pero justo ese día tan perfecto había tenido que ser la boda de su irritante prima. Y a ella, por supuesto, la habían obligado a utilizar un asqueroso vestido blanco. Como si no fuera suficiente, su porcelánica piel lucía más pálida de lo normal. Un maquillista profesional había declarado que el rojo carmín en sus labios era el mejor color, ya que contrastaba a la perfección con esa piel fantasmagórica. Su madre había insistido en que se pintara el cabello rubio, o al menos que se quitara sus mechones azules. Pero nada era tan importante en su vida como para hacer aquello. Mucho menos una estúpida boda.

Su prima, Jane, era irritante, molesta, tan dulce que empalagaba. Su vestido era inmenso, blanco como la nieve y con unos listones rosas. Claro, el rosa no podía faltar en la gama de colores de Jane. Irradiaba felicidad pura… era deplorable. No es que Gwen estuviera en contra de la felicidad ni nada parecido, sino que su prima siempre había sido detestable. Era la más bonita y perfecta de la familia, con una piel ligeramente bronceada y un cabello rubio despampanante. El tipo de hija que su madre quisiera tener. Jane era lo opuesto a Gwen, en todo sentido de la palabra. Su prima había estado lamentándose toda la ceremonia por que el día estaba lluvioso, oscuro y tétrico. Gwen habría pagado por que el día de su boda fuera así.

Ahora estaban ya en el lugar del evento, un gigante local adornado con rosas blancas y moños rosa. Era, precisamente, el tipo de lugar que asqueaba a Gwen. Justo en ese momento estaban cenando, y después seguiría esa tontería de arrojar el ramo. Para evitarse el lío de discutir con su mamá acerca del siguiente evento, la gótica prefirió salir silenciosamente. Terminó su plato y se disculpó con la excusa de "voy al baño" mientras se dirigía a la salida. Al fin y al cabo, la lluvia ya había cesado.

Nunca le habían gustado las fiestas. Bueno, a excepción de las que Geoff hacía, todas eran basura. Subió los escalones de un pequeño kiosco que se hallaba en medio del enorme jardín. Las rejillas blancas que separaban el local de la calle estaban decoradas con listones en blanco y rosa. Maldición, esos dos colores estaban en todas partes.

Suspiró cansadamente. Debía estar loca, pero con ese vestido, en medio de aquel kiosco, se sentía como una princesa. "Una princesa gótica" pensó para sí. Aunque, sinceramente hablando, con aquel vestido y aquel maquillaje, ya no se veía tan gótica.


Caminaba lentamente, como quien no quiere llegar a su casa. Lo cierto era que unas cuadras más atrás había escuchado música, y quería saber de qué se trataba la fiesta. Él ya estaba acostumbrado al ruido, no precisamente porque viviera a unas cuantas casas del estrepitoso local, sino por que tocaba la guitarra. Si, Trent amaba la música más que otra cosa en el mundo. No era únicamente su hobby, sino que era su pasión. Él había nacido para la música, y la música para él. No había nada más hermoso que la melodía, una canción…

O eso pensaba hasta que la vio.

Una hermosa mujer, recargada en los barandales del kiosco que se hallaba en medio del jardín. Su mirada estaba fija en el cielo nocturno, y su vestido blanco se deslizaba seductoramente por su cuerpo, como acariciando su piel. Su piel de porcelana. Sus facciones finas, sus ojos obsidiana… pero lo que terminó por volverlo loco, fueron sus labios. Rojos como la misma sangre. Su cabello le parecía familiar, pero decidió ignorarlo. De un momento para otro, la chica sonrío. Era la sonrisa más hermosa que hubiera visto. Se vio envuelto en un mar de sensaciones nunca antes experimentadas, ni siquiera con Lindsay.

Lindsay era su ex-novia, una rubia de cuerpo perfecto, pero con el cerebro del tamaño de una nuez. Nunca había podido llevar una conversación con ella. Fue un alivio cuando la rubia decidió terminarlo por Tyler, un atlético deportista. Un deportista bastante malo, a decir verdad.

Sólo salió de su ensueño cuando la misteriosa mujer desapareció por la puerta. Sin saberlo aún, Trent había quedado encantado para siempre.


- Vamos, cuenta ya Bridgette – insistía una peliazul

- Si, cuéntanos – apoyó una castaña

- Chicas, él es tan lindo, me prestó su ropa y después cenamos, y me llevó a mi casa – contaba una enamorada rubia, más para sí misma que para sus amigas

- ¿Lo ves? Te dije que le gustabas – le dijo Gwen con una sonrisa

- Tal vez tengas razón – dijo Bridgette sonriendo

- Hablando de gustar, a que no adivinas a quién encontré en el departamento de Duncan

Courtney, al oír esto, empezó a atragantarse con su sándwich de panela. Su tos se hacía inminente y se golpeaba en el pecho, hasta que logró tragarse el mugroso sándwich.

- ¿A quién?

- ¡A nuestra amiga Courtney! – dijo emocionada la gótica

- ¿En serio? ¿Tú estás con Duncan? – preguntó una confundida Bridgette

- ¡Claro que no! Sólo somos compañeros de departamento, eso es todo

- ¿Viven en un departamento, juntos? – preguntó nuevamente la ojimiel, con una sonrisa maliciosa – Jajaja, tú estas con Duncan – concluyó al fin

- ¡No estoy con él! – se quejó la castaña haciendo un puchero

- Demuéstralo – retó Gwen

- ¿Y cómo?

- Que tal… ¿robándole un beso a Justin?

- ¿Qué? ¿Cómo se te ocurre Gwen? Ni siquiera lo conozco

- Pero él si te conoce a ti – afirmó Bridgette – los últimos rumores que he oído son de que a Justin le gusta la nueva, o sea tú

- Es simplemente incorrecto que yo me dirija hasta él ahora, y sin el más previo aviso ¡lo bese! Es sencillamente imposible

- Bueno, comienza hablando con él, tienes hasta el final del día para robarle un beso, o si no…

- ¿O si no qué? – preguntó una temerosa Courtney a una desquiciada Gwen

- Bridgt y yo te seguiremos diciendo que estás con Duncan, hasta que lo admitas

- ¡Que no estoy con él!

- Demuéstralo – dijeron al unísono la rubia y la peliazul.

Courtney estaba en una trágica situación. Una muy trágica situación. En realidad sí estaba con Duncan, pero su relación era "momentánea", y además, no quería que nadie lo supiera. Y si ella no besaba a ese chico, ellas podrían sospechar. Más de lo que ya lo hacían. Así que no tenía opción. Debía besarlo.


- Vaya, ¿aquí es tu trabajo? – preguntó Gwen a Courtney, quién las atendía, llevando puesto un curioso uniforme

- Pues sí, sé que es sólo un bar-café, pero tiene música en vivo y me pagan muy bien – dijo la castaña con una sonrisa – y, ¿qué van a pedir?

- Un cappuccino doble expreso con poca espuma – dijo Bridgette, dándose aires de saber mucho sobre bebidas

- Am, yo quiero… lo mismo que ella – dijo la gótica sin saber qué pedir

- Perfecto

Mientras Courtney se alejaba, Gwen le sonrió maliciosamente a Bridgette. Ellas habían invitado a Justin al café, prometiéndole una cita con la bella CIT, en quien Justin estaba interesado últimamente. Sonrieron aún más al ver a cierto moreno entrando por la puerta. Ambas sabían que Courtney estaba en su trabajo, pero un poco de visita no le caía mal a nadie.

Justo eso pensaba Duncan cuando salía del departamento.

Justin entró con esos aires de glamour máximo que sólo él tenía. Bridgette lo llamó con una seña y el moreno acudió instantáneamente.

- Hola chicas, ¿Qué hay?

- Hola Justin – respondieron ellas, ahogando un suspiro

- Sé a que has venido – dijo Gwen con una sonrisa pícara

- No puedo negarlo Gwen, nunca me han gustado los rodeos…

- Lo que buscas viene en esta dirección, justo ahora – comentó Bridgette, haciendo que Justin se volteara y quedara a tan sólo unos centímetros de la cara de Courtney

- ¡Qué forma de conocerse! Justin ella es Courtney, y Courtney, él es Justin

- Un placer – dijo el moreno tomando una mano de la castaña y depositando un breve beso

- Ah, ah, lo mismo digo – dijo una nerviosa Courtney

- Así que aquí trabajas… interesante

- Sí… ¿vas a pedir algo? – preguntó la morena dejando los capuchinos en la mesa

- Un café negro, bien cargado

- De acuerdo, en un minuto lo traigo

- Mejor te acompaño hasta la barra

Courtney sonrío forzadamente. La verdad era que un solo nombre rondaba su cabeza: Duncan. Temía admitirlo, pero ese criminal no salía de sus pensamientos ni un minuto. Pero aún así, decidió continuar con el plan de Justin. Tal vez ese guapísimo chico lograra que ella se pudiera sacar al punk de la cabeza.

Se dirigieron a la barra, y mientras ella preparaba el café, Justin la observaba de arriba abajo. Era una chica muy hermosa, una rara morena exótica. Nada comparado a su antigua novia, Heather. Ella era abrumadora, malvada y caprichosa. Courtney parecía ser todo lo contrario. Era misteriosa, y eso lo atraía. Su ropa no dejaba casi nada a la vista, lo que provocaba que él imaginara unas largas piernas bronceadas y un buen busto. En cambio, a Heather le gustaba enseñar de más.

Después de haber terminado el café, Courtney se dedicó a conversar con Justin. No había entrado nadie nuevo en el café, así que no tenía clientes que atender. Por el momento.

Por su parte, Gwen miraba incrédula a cierto pelinegro ojiverde que subía al escenario con su guitarra.

- ¡Mira Gwen, es Trent! – gritó Bridgette emocionada, provocando que la gótica le tapara la boca

- Shh, no grites, te va a escuchar.

Trent se sentó en la silla y se acercó el micrófono. Colocó la guitarra sobre sus piernas. Él iba a tocar ahí muy seguido. Sabía que al dueño del local, su amigo Chris, no le molestaba en lo absoluto. Es más, a él le encantaban sus visitas, ya que, según él, atraían al público. Y en efecto, el bar-café estaba lleno.

- Bien amigos, esta canción la compuse pensando en alguien muy especial – dijo por el micrófono – espero que la disfruten. Se llama "Hada"

Se escucharon aplausos y la luz del lugar se apagó, iluminando sólo a Trent en el escenario, quien comenzó a cantar inmediatamente.

"La lluvia caía,
El aroma húmedo se esparcía
Por la avenida…
Los árboles cantaban,
Los rayos electrizaban
Un profundo cielo…
Caminaba despacio,
No encontraba nada que llenara
El vacío de este corazón…"

"Y fue entonces cuando la vi,
Sus tiernos labios color rojo carmín,
Sus muchas ganas de poder sentir
Que alguien la quiere, que alguien la ama,
Buscando aquel que la hiciera reír,
Que le enseñara un amor sin fin,
Que la abrazara, que la besara,
Pequeña hada, quédate junto a mí…"

"Nunca sentí un amor igual
Con sólo verte lograste tocar
Lo más profundo de mi alma…
Tu mirada mortal
Me conquistó,
Tu sonrisa letal
Me fascinó,
Me alucinó,
Me enamoró,
Quiero volverte a ver…"

"Caminaba despacio,
No encontraba nada que llenara
El vacío de este corazón…"

"Y fue entonces cuando la vi,
Sus tiernos labios color rojo carmín,
Sus muchas ganas de poder sentir
Que alguien la quiere, que alguien la ama,
Buscando aquel que la hiciera reír,
Que le enseñara un amor sin fin,
Que la abrazara, que la besara,

Pequeña hada, quédate junto a mí…"

"Dulce niña de cabello azul
Te convertiste en mi más pura luz
Pequeña hada de caramelo
Déjame, con tus alas tocar el cielo,
Llévame al sonido de tu silencio
Hada de luz y de lluvia… amor"

"Y fue entonces cuando la vi,
Sus tiernos labios color rojo carmín,
Sus muchas ganas de poder sentir
Que alguien la quiere, que alguien la ama,
Buscando aquel que la hiciera reír,
Que le enseñara un amor sin fin,
Que la abrazara, que la besara,
Pequeña hada, quédate junto a mí…
Pequeña hada, quédate junto a mí…
Junto a mí, uoh…"

Terminada su canción las luces volvieron y los aplausos se escucharon instantáneamente. Gwen y Bridgette se miraron. ¿Había dicho cabello azul?

En ese momento, Duncan atravesaba la puerta con un ramo de rosas en la mano, sólo para ver con profunda agonía cómo cierta castaña que él conocía demasiado bien se besaba con un tipo en la barra.