Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling, Warner Bross & Salamandra. Yo únicamente juego con los personajes que Jo nos regaló. La historia es de mi muy triste y retorcida imaginación.

Disfruten de la lectura como lo he hecho yo escribiendo...

Delegados de Hogwarts

Capítulo X: Y todo se complica

Draco subió las escaleras de su sala común con rapidez. Hasta hace unos cuantos segundos se había jurado así mismo a luchar por ella contra lo que fuera. ¿Qué maldita prueba era esta? ¿Quién jodido y desquiciado estaba jugando con su vida?

Abrió y cerró sus manos un par de veces, nervioso porque sabía de sobra que Hermione se había encerrado en su habitación con todo tipo de hechizos mágicos. Sin embargo, no pudo evitar querer intentar hablar con ella… explicarle, decirle que pasó antes de verla de otra manera, pasó antes de que se diera cuenta lo mucho que la amab… No, gustaba. Él no la amaba. Era algo muchísimo más complicado… él no había nacido para esas estupideces, pero era cierto que ella le importaba. La necesitaba, le obsesionaba esa paz que ella le brindaba. La primera noche que durmió con ella fue algo totalmente diferente a como lo imaginó. Dejó de verla como un cuerpo follable, mentira, seguía viéndola así pero ya no era solamente eso. Era mucho más.

—Granger, abre la puerta—dijo en tono conciliador—Necesitamos hablar.

No hubo respuesta.

—Sé que puedes oírme. Y te conozco lo suficiente para saber que no abrirás la puerta y está bien. —suspiró tocándose la cara con las manos, exasperado—Pero no es justo que saques conclusiones de todo sin dejarme explicarte. ¡Todo pasó antes de que me diera cuenta de lo mucho que me importas! ¿Crees que yo querría arruinar toda esa paz que me das? Eras… eres—se corrigió molesto—mi boleto directo a mi propia salvación. ¿Por qué querría arruinar eso acostándome con una Weasley? Cuando entré a Hogwarts seguía siendo ese Malfoy que tanto tiempo te hizo daño, lo sé, Granger, pero luego vernos atrapados aquí en esta maldita sala común, conociéndote más, por Merlín… después de haberte besado—susurró, comenzaba a hablar más para sí mismo que para Hermione—Incluso antes de haberte besado ya soñaba contigo—frunció las cejas, sintiéndose extraño—Siempre tengo estas ganas de verte y estar contigo y cuando no te tengo cerca me siento ansioso… Por Salazar—enmudeció de repente.

Al fin se dio cuenta.

—Me he jodido.

Y sin decir una palabra más, salió hecho una bala hacia la Sala Común de Slytherin sin percatarse de la puerta que se abría detrás de él, dejando ver a una Hermione con los ojos rojos por el llanto. Tristemente, ella no había escuchado nada porque había silenciado todo a su alrededor para no tener que escucharlo o ser escuchada, pero al último segundo sintió unas ganas de hablar con él civilizadamente y sólo alcanzó verlo salir con prisa de la sala.

—¡Tienes que estar jodiéndome!—gritó Pansy con una risotada histérica.

Ya era más de media noche. Draco los había citado a todos en la Sala Común y nadie más que ellos estaban ahí. Blaise ya sabía que su mejor amigo estaba colado hasta los huesos por la hija de los muggles, pero fingió una genuina sorpresa.

Draco rodó los ojos ante la respuesta de su ex amante.

—No te pongas así, Pans—dijo Blaise con una sonrisa de lado—Sabías desde el principio que Draco no te iba a tomar en serio.

Pansy le envió una mirada de pocos amigos.

—Ni yo a él. Imagínate soportar sus dramas de diva todos los días. ¡No, gracias!

Blaise soltó una risita y Draco gruñó. Theo, sin embargo, seguía silencioso.

— ¿No me dirás nada? —le urgió el rubio.

Theo salió de su ensoñación y le sonrió.

—Tienes competencia con Potter.

Draco casi se tiró de los pelos.

—No necesito que me lo recuerdes. Esa cara rajada me lleva ventaja…

—No, ¡esperen! —Chilló Pansy— ¿En serio se toman esta tragedia tan a la ligera? ¡El Príncipe de Slytherin nos acaba de confesar que está enamorado de una sangre sucia!

Draco iba a replicar pero Blaise lo interrumpió.

—Si Draco es el príncipe de Slytherin eso la hace a ella la princesa de Gryffindor.

Theo y Draco rieron, pero Pansy no, ella se cruzó de brazos y frunció las cejas. Entonces, el rubio se acercó a ella y la abrazó con gentileza.

—Eres como mi hermana…

—Los hermanos no follan, Draco—lo interrumpió Blaise con cara perturbada.

—Ya no lo hacemos, Zabini y no me interrumpas. —le refunfuñó y su amigo bufó. —Eres como mi hermana, Pansy y eres importante en mi vida aunque no lo demuestre—dijo con los dientes apretados, le estaba costando mucho decir todas esas palabras, pero sentía que sin ellos no podría soportar todo ese suplicio—Realmente los necesito de mi lado, porque no solamente eso pasó.

Pansy estaba mordiéndose el labio, signo de que ya estaba por darse por vencida.

—Comadreja pequeña está embarazada.

Todos lo miraron con los ojos entrecerrados.

—Por favor, Malfoy, dime que no es tuyo.

—No es mío—aseguró él y pudo ver como todos respiraban aliviados—Pero ella dice que sí.

Pansy aporreó las manos en la mesa.

— ¡Te acostaste con ella!

— ¡En septiembre, sí! —Chilló de frustración—Fue la noche que Granger y yo peleamos acaloradamente y ella… por Merlín se veía tan bien enojada, sus ojos refulgían furia y yo no podía dejar de imaginar si toda esa pasión se trasladaba a la cama y...

Theo carraspeó la garganta sonoramente, haciendo que su amigo saliera de sus fantasías con una Granger salvaje.

—Salí de esa pelea con Granger a los pasillos, me la encontré llorando, la consolé y follamos en el armario de escobas que estaba por ahí. ¡Ni siquiera me acuerdo si lo disfruté!

Pansy se dio con la palma de su mano en la frente. ¡Hombres!

— ¿Cuántos meses tiene? —preguntó.

—No sé, si ese niño es mío debería tener cuatro meses.

Todos fruncieron las cejas, sopesándolo todo.

—No es tuyo—dijeron al unísono.

Y Draco sonrió. ¿Era tan difícil para Granger confiar en él como ellos lo hacían? Y ahora, el verdadero problema, ¿qué tendría que hacer Draco para que todos supieran la verdad?

Hermione se dirigía a la sala común de Gryffindor para poder hablar bien con Ron por milésima vez. Harry le había dicho que Ron sabía todo y ella lo conocía bastante como para saber que Ron se haría ideas erróneas en la cabeza. Tenía una mente muy creativa. También, quería preguntarle a Ginny sobre su embarazo… si ella tenía cuatro meses entonces Draco le estaba diciendo la verdad y ella podría perdonarlo sin remordimiento. Sin embargo, todo indicio de poder iniciar algo con el rubio estaba fuera de los planes. Ella nunca sería la mujer que separó a un hijo de su padre. Nunca.

Ahora, si Ginny tenía menos meses, se alegraría de no haber caído ante la tentación con Draco y hacer el amor con él, o como él diría, follar. Y para qué negarlo, se le rompería el corazón en mil pedazos.

Draco caminaba velozmente por los pasillos de Hogwarts con una mirada enfurecida y las cejas fruncidas. Todo en su cuerpo irradiaba furia, molestia, desesperación y si eras observador: agonía.

Había pasado ya un mes desde que todo había sucedido y no había visto a la pelirroja por ninguna parte y Hermione se había empeñado en ignorarlo y hacer como si no existiera. Había sido suficiente. Así que se dirigía a la sala común de Gryffindor a esperarla. No importaba cuanto tiempo tuviera que hacerlo, lo haría por Hermione.

Hermione dobló la esquina que al fin le llevaría a Gryffindor y así poder encontrarse con su amiga. Decidió que primero hablaría con ella y dejaría el problema de Ron para otro día. No podía retrasar más la espera. Tenía que saber de una vez por todas como esa noticia la dejaba con Draco. Si podría conservar su amistad o cortar todo de tajo… ya ni siquiera quería imaginar lo que pudieron haber tenido porque no se sentía bien, no lo sentía correcto. No se sentía bien por tantas cosas. Aparte, tenía que confesarle que tenía sentimientos por Harry, porque sí que los tenía o eso creía. Sacudió la cabeza dispuesta a dar el último paso para llegar a su destino cuando…

— ¡Draco! —Gritó Blaise jalandolo de la túnica y arrastrándolo lejos de su inminente encuentro con la castaña— ¡Tienes que venir ahora mismo!

Draco frunció las cejas, molesto por la interrupción.

—No, tengo que esperar a la comadreja pequeña…

—Tus padres están aquí.

Draco se puso más pálido de lo normal y tragó en seco.

—Están en el Bosque Prohibido. Tenemos que ir.

— ¿Tenemos? —preguntó confundido y Blaise asintió con pesadez.

—Es una visita familiar.

Draco sintió las piernas temblar. Sabía lo que eso significaba.

Mortífagos.

— ¡Hermione!

La castaña pegó un salto.

— ¡Me has asustado, Harry!

El ojiverde sonrió satisfecho mientras entrelazaba una de sus manos con las de Hermione.

—Misión cumplida, entonces—sonrió triunfante y ella le dio un leve codazo— ¿A dónde ibas?

—A donde voy, mejor dicho. ¿No es obvio? A Gryffindor. Quiero hablar con Ron y Ginny.

Harry hizo una mueca.

—No creo que sea lo mejor por ahora. Ginny estaba pensando decirle hoy a Ron que está embarazada.

Hermione frunció la boca, aflojando el paso hasta que se detuvo frente al retrato de la Señora Gorda y casi pudo jurar ver una cabellera rubia doblar por la esquina opuesta. Sacudió la cabeza, molesta por imaginárselo hasta en la sopa.

— ¿Tú sabes cuántos meses tiene Ginny?

Harry frunció las cejas, como si estuviera haciendo cuentas y pensando un poco.

— ¿Un mes? ¿Dos? No tengo idea, quizá tenga cuatro.

Hermione no pudo sentirse de ninguna forma con esa respuesta ya que no era segura, no le decía nada. Se mordió los labios antes de preguntarle.

— ¿No hay posibilidad de que sea tuyo?

Harry abrió los ojos como platos.

— ¡No!

Hermione alzó las cejas y lo incitó a caminar lejos de la Sala Común de Gryffindor, regresando por sus pasos y lejos del rubio que iba hacia el Bosque Prohibido con temor, no por su vida, sino por la chica del cabello salvaje y ojos color ámbar.

—Por Godric, Hermione, no creí que tuviera que decir esto en voz alta y menos a ti, pero sigo siendo virgen.

Ambos enrojecieron un poco ante la confesión.

—No es como si toda mi vida hubiera tenido las oportunidades para hacerlo.

—Tenías que salvar el mundo mágico, ¿eh? Qué pretencioso.

Harry rió con ganas.

—Me alegra haber esperado por la chica indicada.

Hermione lo miró.

—Y sí, tú eres la chica indicada—dijo antes de acorralarla contra la pared de ese oscuro y vacío pasillo para besarla con ahínco.

Draco dio su primer paso hacia su destino y con eso cerró su mente, alma y corazón. Ahora le resultaba más difícil porque Hermione había despertado en él sentimientos que creyó nunca tener. Le fue difícil pero no imposible y al tiempo a que estaban internados en el Bosque Prohibido lucía esa máscara llena de indiferencia que tanto lo caracterizaba. Cualquiera que lo viera podría decir que lucía muy aburrido, nadie podría imaginar que sólo hace unos minutos estaba muerto de pánico porque alguien de su familia se enterara de lo que sentía por Hermione y ponerla en peligro por eso.

Confiaba en las habilidades de Blaise y Theo para poder guardar y cerrar sus mentes por si alguien quería husmear por ahí. En cuanto a Pansy, ella era demasiado sensible para su propio bien pero si las cosas se salían de control y alguien veía en su mente lo que Draco les había contado podían mentir diciendo que los celos la cegaron y la hicieron imaginar cosas. No tenía que decirles nada a sus amigos, ellos de seguro ya habían llegado a la misma conclusión que él. Porque así eran ellos. Se tenían los unos a los otros contra cualquier adversidad.

— ¡Draco, al fin decides unirtenos! —gritó Rabastan Lestrange desde el otro lado del Bosque con una sonrisita burlona. Draco ni siquiera lo miró, buscaba a sus padres con la mirada.

Y en el recorrido pudo percatarse con horror que había más Mortífagos de lo que había pensado, todos camuflándose con la oscuridad con esas túnicas asquerosas que los hacían parecerse mucho a unos Dementores.

—Pareces un poco confundido, chico—dijo alguien detrás de él e inmediatamente se volteó para encararlo dándose cuenta de que se trataba del padre de Theo.

—Creí que todos ustedes estaban teniendo unas increíbles vacaciones en Azkaban—dijo como si nada, encogiéndose de hombros.

Su respuesta causó revuelo entre la multitud, creando murmullos y gruñidos por parte de todos.

— ¿Han venido a atacar Hogwarts? —preguntó con las cejas alzadas, como si la mera noticia fuera absurda e insulsa.

Y antes de que alguien pudiera responder Lucius salió de entre la multitud.

—Desde que Lord Voldemort fue vencido todo el mundo mágico bajó la guardia de una manera notable. Creyeron que los Mortífagos jamás se atreverían a regresar a Hogwarts y…

—Los escudos de la nueva directora están para reírse—se mofó Alecto Carrow haciendo gestos de autosuficiencia. Draco tuvo que contenerse de lanzarle un Avada.

—Gracias por la aportación, querida—dijo Lucius con los dientes apretados y una falsa sonrisa—En efecto, los escudos los burlamos muy fácil.

—No has respondido a mi pregunta, padre. —musitó Draco mirando fijamente al patriarca de los Malfoy.

—Nos estamos escondiendo. Ahora mismo, Minerva McGonagall ya debió de haber recibido la noticia de que Azkaban fue saqueada en su totalidad. Y estoy seguro de que el último lugar que tienen en mente buscarnos es aquí mismo.

— ¿Y no pensaste que también reforzará sus escudos para que nadie entre y salga del lugar? —preguntó a su padre como si fuera un estúpido.

—Eso es lo mejor del asunto, pequeño Draco—dijo una voz femenina—Nos van a proteger sin darse cuenta, ¿no es genial?

Y supo quién era en cuanto soltó una risa histérica.

Bellatrix.

Mujer que no había muerto a manos de Molly Weasley ya que su esposo se había interpuesto en el camino, muriendo él en lugar de ella. A Draco se le ponía la piel de gallina el sólo pensar lo cerca que estaba esa loca mujer de Hermione. Tenía que protegerla a como diera lugar.

—Por cierto, sobrinito, ¿por qué no has respondido a las cartas que tu adorada madre te ha mandado?

Draco sintió tensarse al principio pero rápidamente camuflajeo esa sensación con una sonrisa socarrona.

—Los estudios exigen mucho de mi atención.

— ¿Sí? ¿Los estudios o una chica?

—Minerva McGonagall nos tiene puesto en vigilancia a nosotros—interrumpió Theo antes de que Draco pudiera cagarla enormemente—Le envié a mi madre una carta codificada para que le dijera a todos que no podríamos responderles seguido. Pero para Draco es imposible, le revisan el correo minuciosamente.

Bellatrix le lanzó una mirada al padre de Theo y este asintió con la cabeza. Draco, Theo, Blaise y Pansy reprimieron un suspiro de alivio.

— ¿Dónde está mi madre? —preguntó Draco sin poder evitarlo.

—En la mansión Malfoy. —Contestó Bella con una sonrisita juguetona—Los Aurores irán a visitarla para preguntarle lo que sepa, pero no te preocupes, está a salvo. Le hicimos un Imperius obligándola a fingir demencia por lo que en unas horas debe estar en camino a San Mungo…

Draco enfureció. Avanzando hacia su tía dispuesto a terminar lo que Molly Weasley no pudo.

— ¡Eres una pe…!

— ¡Alto! —Gritó Lucius—Fue lo mejor para tu madre. Una vez que acabe todo esto, iremos por ella y estaremos juntos como la familia que somos.

Draco retrocedió asqueado ante esa idea, ante la idea que su padre tenía respecto a una familia unida. Se dio cuenta que varios de sus compañeros de Slytherin se encontraban ahí. Pero claro, ¡era una reunión familiar! Era obvio que todos los hijos de los Mortífagos se encontraran en el lugar, pero no esperó que Astoria y Daphne estuvieran ahí. Daphne, la mayor de las Greengrass lucía preocupada pero no sollozaba como lo hacía Astoria. Y muy por el contrario de que Draco se compadeciera de ella, lo hizo enfurecer. ¡Era una Slytherin por el amor a Salazar! ¿Dónde rayos estaba su honor? Sabía Draco de sobra que no era fácil fingir, pero si quería mantenerse con vida a ella y a su familia tenía que ser fuerte. Draco miró a Pansy que se encontraba a lado de Blaise, lucía relajada y hasta cierto punto aburrida. Draco tuvo que reprimir una sonrisa. Pansy le estaba copiando sus gestos, sus manías y su porte. Esa era su muchacha. Ella sí merecería ser una Slytherin.

—Creo que deberíamos irnos al castillo. —sentenció Draco y escuchó un murmullo entre todos los Mortífagos. —No creo que sea bueno que vayan a mi sala común y que no me encuentren por ninguna parte.

Bellatrix rodó los ojos.

—Pueden irse.

Draco no lo pensó ni dos veces cuando comenzó a caminar de vuelta al castillo.

—Excepto tú, Draco. Tenemos mucho por hablar. —lo tomó Lucius por el hombro, impidiéndole la huida. Al ver eso, sus amigos se detuvieron y le enviaron miradas esperando una respuesta por parte del rubio.

—Estoy segura de que tus amiguitos podrán cubrirte la espalda un par de horas—musitó Bellatrix con fastidio— ¡Largo!

Sin embargo, Pansy, Blaise y Theo no se inmutaron y antes de que Bellatrix estallara por esa falta de respeto Draco asintió con la cabeza y los tres siguieron a sus demás compañeros que se esparcían por todo el lugar para regresar al castillo sin llamar la atención.

Draco vio de reojo como los Mortífagos conjuraban tiendas para acampar por todo el rededor y se metían dentro de ellas, dejándolo solo con Lucius, Bellatrix y Rabastan Lestrange.

— ¿Qué es lo que me quieren decir con urgencia?

—Hemos encontrado la manera de traer de vuelta al Señor Tenebroso.

Harry dejó de besar a Hermione al sentir como su cicatriz le quemaba otra vez. Lo había sentido durante la mañana en la que había hablado con Ginny y lo atribuyó a que tenía demasiado estrés y fue solamente su imaginación. Pero ahora, teniendo a Hermione entre sus brazos, su cuerpo pegado al suyo, sus labios a escasos centímetros de su boca, su respiración golpeándolo con fuerza, ¿qué estrés podría sentir?

Harry se alejó con lentitud de Hermione quien frunció las cejas al ver la cara consternada del pelinegro.

—Harry, ¿qué es lo que va mal?

Él enfocó su mirada en ella y antes de que pudiera decir algo más un dolor cegador lo hizo caer de rodillas.

— ¡Harry! ¿Qué pasa? ¡Háblame!

Harry quería decirle pero no encontraba la manera de mover la boca, las palabras no salían, sólo podía mirarla con desesperación tratando de decirle que la cicatriz lo estaba aturdiendo cada vez con más fuerza con dolor. Y de repente, todo se volvió negro.

Draco soltó una carcajada, pero al ver que los aludidos lo miraban con mala cara alzó las cejas.

— ¿No era un chiste?

Bellatrix suspiró con pesadez, sopesando la idea de lanzarle un Avada ahí mismo.

—Bella ha tenido un sueño donde el Señor Oscuro le dijo que hay una forma para hacerlo regresar.

Draco no dijo nada, porque no entendía nada.

—Estando en Azkaban tienes mucho tiempo libre para dormir o pensar, ¿sabes? —dijo como si estar ahí fuera cualquier día en un tranquilo Spa—Por lo que siempre intenté contactarme con Lord Voldemort mediante mis sueños hasta que un día lo logré. Al principio, fueron sólo murmullos, una voz lejana, pero fue un avance y yo estaba muy al pendiente por si escuchaba más que sólo susurros…

—Al grano, Bellatrix, a nadie le importa la historia de amor que tú misma te has creado con el Señor Tenebroso—rugió Rabastan desde su lugar mientras masticaba algo parecido a la raíz de un árbol.

—Él no está muerto por completo.

Draco no dijo nada para que ella continuara hablando.

—Dumbledore le mintió a Potter—dijo Rabastan con burla y Bellatrix lo fulminó con la mirada.

—Dumbledore le mintió a Potter—repitió ella después de unos segundos—Le dijo a su niño prodigio que no pasaba nada si él decidía vivir ya que la parte de Lord Voldemort que vivía en él estaba muerta. —se detuvo un segundo para reírse—Pero sólo le dijo eso para que Potter no se viera presionado a hacerla de héroe como siempre y sacrificarse por el bien común.

—La parte de Voldemort que vive en Harry sigue ahí.

Draco frunció las cejas.

— ¿Por qué Dumbledore no le dijo eso?

— ¡Ya te lo he dicho!

—No me refiero a eso. —Se detuvo—Por todo lo que Dumbledore hizo sé que no le importaba matar a unas cuantas personas si eso significaba la salvación de todo el mundo mágico. Entonces, ¿por qué arriesgarse a dejar una parte de Voldemort viva? ¿Por qué no acabar con la vida de Potter de una vez por todas?

Lucius se encogió de hombros.

—Se encariñó con el chico. Sentía que le debía algo y por eso no le dijo nada.

—Aun así, ¿Cómo planean traer de vuelta a Voldemort? Potter jamás estaría de acuerdo a que eso pasara y estoy seguro que en cuanto se entere suicidarse será una opción para él. —dijo Draco cruzándose de brazos y frunciendo las cejas como hacía cada vez que estaba pensando en la solución de un gran problema.

Bellatrix y Rabastan rieron.

—En nuestros planes no están que Potter esté de acuerdo.

Draco alzó una ceja, interrogante.

—Lo vamos a secuestrar y lanzarle una maldición Imperius.

Fue el turno de Draco para reírse. Bellatrix mal interpretó esa risa y continuó hablando:

—Será sumamente irónico cuando el salvador del mundo mágico sea el mismo que traerá el horror de vuelta en carne propia.

Draco frunció las cejas.

—Los deseos de mi Lord son que logremos un ritual de posesión, quiere adueñarse de su cuerpo y mente.

Y a eso Draco lo nombró como el día en que todos sus planes por rescatar lo suyo con Granger se fueron a la mierda.

LunaHHr