Hola nuevo capitulo, al haber hablado de Ryan ya tenía que ponerme con este capitulo ya que sé que esto era lo que esperabais, espero que os agrade.

Un Doloroso Reencuentro

Ryan se dirigía al comedor para poder comer algo, de repente una voz lo llamó a sus espaldas.

—Buenos días Ryan—Saludó la karateka.

—Buenos días Ran ¿Has dormido bien?

—Que va...

—¿Estás nerviosa?—Le preguntó Ryan. La karateka no le contestó—Al final nos has dormido ¿verdad?

—No, ¿Puedes hacerme un favor?

—Tranquila, iré a ver si están despiertos para llevarles a la sala, ¿de acuerdo?—Dijo Ryan al saber que era lo que quería Ran.

—Esta bien, gracias Ryan.

Mientras tanto, Shinichi estaba en la misma situación que los anteriormente mencionados, no podía creerse lo que su amigo Heiji le había contado, así que no pudo pegar ojo.

Kudo, tengo que contarte algo...

¿Que ocurre?—Preguntó Shinichi viendo como su amigo bajaba la mirada.

Es Ran

¿Qué pasa con Ran?—Se molestó un poco el detective pero su expresión cambió a una de preocupación ya que cuando Hattori ponía esa cara, significaba que no habían buenas noticias—Hattori

Hemos visto a Ran, Kazuha y yo

¿Qué quieres decir con eso? Oye Hattori, yo también la vi ¿recuerdas? Hemos cenado juntos imbécil.

Yo hablo de la verdadera Ran

¿Eh?

Kudo esa no era Ran, la chica que cenó con nosotros, intentó matarnos, era una impostora.

¿Qué? Entonces Ran—El detective se puso pálido.

—Solo te diré que no le ha pasado nada bueno.

El detective se quedó mudo ante la noticia ¿Ran? ¿Su Ran? imposible.

—Mañana probablemente nos lo cuente todo. Kudo sino hubiera sido por Ran, Kazuha y yo ahora mismo... estaríamos muertos.

—¡Aaahhhhhhh! ¡¿Donde estoy?! ¡¿Qué hago aquí?!—Se levantó Kogoro sobresaltado haciendo que Shinichi saliera de sus pensamientos.

—¿Pero qué le pasa?—Se levanto Heiji enfadado ante los gritos del detective durmiente.

—¡¿Qué estoy haciendo aquí?!—Preguntó Mouri alterado.

—¿Es que no sabe nada Mouri?—Preguntó Yusaku.

—Yo estaba en el restaurante con mi mujer y de repente me quede frito—Se puso la mano en la barbilla intentado recordar lo sucedido—No me acuerdo de nada más.

Todos suspiraron por las palabras del detective durmiente ya que creyeron que el hombre se lo había tomado a la ligera y se durmió, pero resultó ser que seguía inconsciente.

—"Vaya, todo el mundo le duerme a este tío"—Pensó Heiji con los ojos entrecerrados.

El detective del Oeste, fijo su mirada en Shinichi ya que vio en él una mirada perdida, se notaba que estaba ansioso por saber que ocurría aquí y si Ran estaba implicada en algún peligro, no se lo perdonaría nunca ya que nunca se había percatado de ello.

Mientras tanto, Ryan había dejado la sala preparada a petición de Ran para que éstos pudieran desayunar y luego saber toda la verdad. A pesar de no ser su familia, sabía que no era algo fácil, pero él tenía claro estar con Ran hasta el final, la apoyaría en todo momento.

—¿Qué haces?—Preguntó una voz femenina.

—Preparar la mesa para cuando estén aquí ¿y tú Vermouth?

—Voy a salir para ver si encuentro algo.—Dijo Vermouth mientras se volteaba.

—Esta bien, hasta luego.—Se despidió Ryan

—Bye—Se despidió la rubia

—Bien ya está todo listo, llegó el momento de la verdad—Dijo Ryan con los ojos cerrados.

El rubio, salió de la sala para dirigirse a las habitaciones de la familia de Ran, había muchas cosas de las que hablar. Debían saber que le había sucedido a la chica y donde estuvo durante todo este tiempo.

Mientras caminaba por el pasillo unos ojos de color violeta lo miraban atentamente, no lo iba a negar, por una parte quería verles pero a la vez les guardaba un poco de rencor por no haberse dado cuenta de que nunca hubo ningún motivo para que ella tuviera que marcharse. Eso era algo que le dolía a la karateka, y a pesar del daño que le causó el detective, ésta también sentía decepción hacia él, pero eso era algo que no iba a admitir... de momento.

Ryan había llegado a la primera puerta, toco con los nudillos para confirmar de que iba a abrir para entrar .

—Buenos días, ya es la hora—Dijo sin más dejando a los varones con la palabra en la boca ya que éste se marchó para informar a las mujeres y hacerles lo mismo que a los otros. Finalmente todos salieron al pasillo.

—¡Eri!—Gritó Kogoro al ver a su mujer.

—¿Quién voy a ser?—Dijo la abogada con los brazos cruzados.

—Estaba preocupado—Le dijo a su mujer para abrazarla fuerte provocando el sonrojo en ésta.

—"El amor"—Pensó Yukiko juntando las manos y poniéndolas en una mejilla.

—¿Nos contará lo que sucede?—Preguntó Shinichi ya sin paciencia.

—Si, siganme en silencio

—¿De qué está hablando?—Preguntó Kogoro.

—¡Shhhhhhh!—Dijeron todos a la vez mirando molestos al detective durmiente.

—"Menuda gente"—Pensó Kogoro con los ojos entrecerrados.

Todos caminaban en silencio hasta llegar a una amplia habitación en la que había una mesa con el desayuno de cada uno.

—Pueden desayunar mientras viene quien hablara con ustedes—Dijo mientras se iba de la sala.

—Disculpe—Lo llamó Eri, éste se detuvo y la miró—¿Donde está Ran? Me dijeron que estaba aquí.

—Tranquila, ahora vendrá señora—Le informó con una sonrisa.

—Gracias—Agradeció la abogada más calmada.

Los de Osaka se intercambiaron una mirada llena de preocupación algo que a Shinichi no le había pasado desapercibido.

—"Ran... tengo un mal presentimiento"—Pensó el detective del Este

Ryan al contestarle a la abogada, se fue en busca de la karateka quien en estos momentos le estaba esperando.

—Ran

La karateka, estaba apoyada en la pared con los ojos cerrados y los brazos cruzados.

—Lo sé, vamos

Mientras tanto en la sala, todos estaban sentados esperando explicaciones, nadie tenía hambre, ni siquiera Kogoro.

Todos, sobre todo el detective, tenían un nudo en el pecho, en aquella sala yacía un silencio aterrador hasta que una puerta se abrió dejando ver a una mujer con el cabello largo hasta la cintura, mirada violeta y fría, con un mono negro y un pañuelo en su cuello para tapar su cicatriz.

Todos dirigieron su mirada hacia aquella mujer que les dejaba helados, cada uno se hacia preguntas mentalmente.

—"Ran"—Pensaron los de Osaka.

—Supongo que no les sorprenderá demasiado el hecho de que sea yo ¿verdad?—Dijo con un tono seco Ran.

—Pues claro que no, ¿Por qué tendría que sorprendernos Mouri?—Dijo la científica cruzando los brazos.

—Cállate Sherry, yo que tú no hablaría demasiado—Dijo Ran sentándose en una silla.

—No me llames Sherry—Dijo Shiho con un tono amenazante.

—¿Por qué? No te gusta que te recuerden que fuiste una traidora ¿verdad?

—Cómo te...

—No importa el bando, has nacido con la esencia de la traición Miyano—La interrumpió la katareka fijando en ella su fría mirada—Y ahora cierra la boca, no estoy aquí para perder el tiempo contigo.

—Ran, hija—La llamó su madre.

—Bien, no estoy aquí para interrupciones, por favor mamá, silencio, necesito hablar yo, las preguntas vendrán luego ¿entendido?

Todos asintieron confusos ante la actitud de la karateka, menos los de Osaka que ya vivieron la situación y en el caso de Heiji un tanto peor ya que le había apuntado con un arma.

Pero el que no podía creerse la actitud de la chica era el detective. Shinichi miraba a Ran y la veía diferente pero algo que no cambió en él fueron sus sentimientos, a pesar de esa manera tan seca que tenía la karateka de hablar, él sabía que era el amor de su vida quien les estaba ordenando que se mantuvieran en silencio y él era uno de los primeros en hacerlo ya que necesitaba desesperadamente información y no era por ser detective sino por ella.

—Hace cuatro años fui victima de un secuestro, una mujer idéntica a mi os engañó haciendo que vosotros pensarais que me fui a un repentino viaje para no volver—Eri se puso las manos en la boca horrorizada al recordar aquel día, iba a hablar hasta que su hija penetró en ella su mirada como diciendo que se callara, no estaba dispuesta a aceptar más interrupciones—Me tuvieron durante mucho tiempo, mi cuerpo había pasado por varias dificultades en aquel entonces, si, fui torturada.

—¡¿Como?!—Gritaron sus padres

—¡Silencio! Déjenme seguir por favor

—Conocí a Ryan, el hombre que os atendió, en las celdas de aquella organización, al igual que yo, él también fue otra victima ya que John era un infiltrado en la CIA, Ryan lo había descubierto y éste decidió silenciarlo. Con el paso del tiempo, se dio el aviso de la desaparición de dos agentes ... Ryan y Sarah así que empezaron a buscarlos, la última nombrada, no se encuentra entre nosotros ya que no tuvo la suerte de salir de allí con vida porque no aguantó las torturas. Nunca nos habíamos ido de Japón, estuvimos encerrados en las afueras del mismo, esa gente dispone de muchos lugares y si tienen un objetivo es por algo, como a mí. Aun no sabemos porque han querido secuestrarme ya que fui alguien de poco interés...hasta ahora. Finalmente consiguieron encontrarnos.

—Un momento ,espera, es demasiada información ¿Cómo puede haber pasado todo eso? ¿Entonces quien era la de ayer?—Preguntó la científica mirándola de reojo.

—Es verdad, ayer estabas con nosotros Ran—Dijo Sonoko

.—¿Tenía esa Ran, una cicatriz como esta en el cuello?—Ran se quitó el pañuelo de su cuello para demostrar lo que estaba diciendo, dejó a todos horrorizados mirando las marcas que tenía en él.

—La de ayer era una impostora—Informo el detective del Oeste.

—¡¿Pero que tontería estás diciendo?!—Gritó Shiho mirando al moreno sin creerse nada.

—¡Ayer intentó matarnos imbécil y si no hubiera sido por ella, ahora mismo Kazuha y yo no lo estaríamos contando!—Le gritó el detective del Oeste a la científica.

—Heiji, tiene razón, si no quieres creer a Ran, mejor cállate por favor—Dijo Kazuha mirando a Shiho seria.

Shiho se asustó ante el grito del moreno y no pudo replicar al escuchar que Kazuha y él estuvieron apunto de morir, decidió dar un voto de silencio.

—Así que nunca te fuiste—Murmuró el detective del Este sin ser escuchado por nadie pero si por Ran.

La mirada de Shinichi se tornó sombría ante la noticia ¿Cómo no se había dado cuenta? secuestraron a Ran y él sin enterarse, pensó que lo había abandonado y resultó ser que se la habían arrebatado. Se sentía el hombre más miserable del mundo.

—Hay más cosas de las que os hablaré , pero ahora debo irme, tengo cosas que hacer—Se levantó la karateka para irse, pero su madre se lo impidió envolviéndola entre sus brazos, Kogoro las rodeos a ambas, sus padres lloraban ante la noticia que les dio su hija, seguían sin creérselo ya que esto estaba siendo muy brusco para ellos, pero era su hija la que estaba delante de ellos y no tenía signos de estar mintiendo.

A diferencia de Eri y Kogoro, la karateka no correspondió al abrazo, los quería no había duda de ello, pero le costaba perdonarles el hecho de que no se hubieran dado cuenta, había llegado a pensar que no se preocupaban por ella lo suficiente para no percatarse de su secuestro, les apartó dejándolos confusos por la acción.

—Tengo que irme—Les dio la espalda.

—Hija—Dijo su madre entre lágrimas.

—Ran, espera—La llamó su padre pero ésta salió de la habitación dejando a todos sin palabras.

Era demasiada información la que tenían que asimilar y ella lo sabía, por ello decidió dejarles solos, al salir de la sala alguien con dos largos brazos la abrazó por la espalda fuertemente, haciendo que ésta se entremezca por la respiración de aquel individuo en su oído.

—Ran...

Era Shinichi y Ran ya se había dado cuenta por su fragancia, a pesar de los años jamás olvidaría el olor de aquel hombre que fue el único que conseguía hacerle perder el control en cada momento.

Pero era alguien que le había decepcionado al no haberse dado cuenta de su problema. De repente recordó aquella dolorosa traición.

Sin pensárselo dos veces le propinó un fuerte golpe en el estomago con sus dos codos, haciendo que el ojiazul cayera al suelo de rodillas respirando con dificultad.

—¡Kudo!—Gritó Hattori al ver el golpe que le dio la karateka ya que éste estaba espiando la escena.—¿Estás bien, amigo?

Se acercó el moreno poniéndose a su altura para comprobar el estado de Shincihi.

—Ra-Ran—La llamó el detective al ver que la muchacha se iba, ésta se detuvo y fijo su mirada en él.

—No vuelvas a acercarte a mi

Fin del capitulo querido lectores, por fin el reencuentro, no ha sido tan bonito, lo sé, seguramente alquien querrá matarme pero vamos a ver, quien actuaría de forma dulce cuando vivió un infierno como el de Ran...NADIE

Ran :Era necesario hablar de Ryan ya que es un personaje que también se debe saber de él y de su familia la cual aparecerá más adelante. Quise mencionar parte de su sufrimiento y una de las torturas que vivió con Ran y su fuerte relación con ella y por el vinculo amistoso de ambos y eso será interesante. siento que te parezca lento. Espero que este capitulo te mole más, gracias por comentar ^^

Kid Walker: Al final logré marearte un poco ¿no? no quiero que lo pilles tan rápido, como bien dices tú, nada es lo que parece. Aquí explico el porque del secuestro de Ryan y más adelante se sabrá porque su familia no fue molestada por aquella organización. Ran tampoco fue secuestrada por capricho,y eso lo sabrás más adelante. No amenazaban a Ran con su hijo ¿sabes por que? Lo diré más adelante, todo tiene su motivo, Muchas gracias por comentar ^^