Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a xsecretxkeeperx, yo solo la traduzco.


LESSONS IN FORBIDDEN LOVE

Capitulo diezJuntos

Bella's POV

Podía oír ruidos que no reconocía. Un sonido de beep y un extraño silencio que en realidad no era silencio del todo. Eventualmente, pude abrir mis ojos para ver una habitación blanca que conocía muy bien. Estaba en el hospital. Mi cabeza estaba grogui. Intenté recordar que había pasado, pero todo era muy confuso.

Intenté mover mi mano izquierda, pero un gran peso estaba sobre mi brazo. Lentamente, porque lento era todo lo que podía aguantar, me volví para ver cual era el problema y cuando lo hice el beep se aceleró. Edward estaba ahí conmigo, sujetando mi mano y durmiendo sobre mi brazo. ¿Por qué estaba él aquí? ¿Qué me había pasado? Cerré mis ojos, tomé una respiración profunda y el beep que se había acelerado empezó a normalizarse.

Abrí mis ojos otra vez y le vi quieto, casi convencida de que estaba soñando. Nunca antes había visto a Edward dormir y era una vista increíble. Estaba tan pacifico y parecía tan inocente. También parecía más joven. Le sonreí a su forma quieta y levanté rígidamente mi otro brazo sobre mí para pasar mi mano por su brillante pelo bronce.

No sabía cuantas veces había tenido ganas de hacer esto, pero nunca antes me habían dado la oportunidad. Una pequeña voz en mi cabeza me dijo que ni siquiera debería haberlo hecho, pero la ignoré y continué acariciando al Edward durmiente. No sabía como o porqué estaba conmigo en el hospital, pero no importaba. El resto del mundo se desvanecía cada vez que estaba con él.

Pero antes o después volvía y levanté la vista solo un minuto para ver a una enfermera en el umbral de la puerta, sonriendo por la escena frente a ella. Devolví el gesto tímidamente y dejé caer la mano del pelo de Edward para ponerla en mi estómago. No quería hacerlo, pero ya le había puesto en peligro lo suficiente. No quería añadir más testigos al supuesto escándalo.

"¿Cómo se siente, Sra. Swan?" Cansada, dije dentro de mi cabeza. El agotamiento me estaba golpeando duro y aunque acababa de despertarme, me sentía como si todavía necesitara como doce horas más de sueño.

"Yo estoy..." Mi garganta estaba seca y rasposa, pero tragué y continué. "Estoy bien, creo. ¿Qué ha pasado?"

"Te trajeron anoche tras sufrir un ataque. Eres afortunada de que tu marido viera lo que estaba pasando. Saliste de ello con nada más que un par de cardenales, pero podría haber sido peor." Cerré mis ojos un momento para digerir lo que ella había dicho y luego miré al todavía inconsciente hombre a mi lado.

"Edward," suspiré agradecida, pasando mi mano por su pelo una vez más sin pensar.

"Él no ha dejado tu lado. Y lo hemos intentado, créeme," rió silenciosamente. "Tienes a alguien especial en este, dulzura."

Yo solo sonreí y continué memorizando la hermosa cara de Edward mientras dormía mientras la enfermera se ponía con su trabajo. Sabía que no debería, pero mi mano empezó a trazar la línea donde empieza su pelo y aterrizó en el vendaje que estaba levemente cubierto con sangra seca. Lo que fuera que hubiera pasado en el club, Edward había acabado herido por ello. Él se había herido salvándome y mi corazón se hinchó y sintió una punzada a la vez al darme cuenta.

Sentí una lágrima rodar por mi mejilla y estuve agradecida de que la enfermera ya no estuviera en la habitación para presenciarlo. Había tanta confusión en mi corazón y mi cabeza que ni siquiera intenté detener a la segunda en su camino por un lado de mi cara, seguida de cerca por muchas más.

No podía recordar nada concreto sobre la noche anterior. Había flashes sobre bailar y reír con Alice, pero todo era demasiado vago como para descifrarlo. Sabía que algo malo había pasado porque podía sentirlo en mis huesos, pero en realidad no podía recordar nada.

Como fuera, cualquier cosa que pudiera haber pasado, no pasó porque Edward estaba allí. Edward estaba allí y fingiendo ser mi marido. De nuevo, me pregunté silenciosamente que era lo que estaba pasando. Sabía que debería haberme sentido asustada por el agujero en mi memoria, pero no pude sentir nada excepto calma con Edward a mi lado. Y mientras esa calma me tomaba y mis preguntas iban al fondo de mi mente, mis pesados párpados se cerraron y quedé ajena al mundo exterior.

Me habría encantado dormir sin sueños o incluso una completa pesadilla, pero mis pensamientos inconscientes estaban plagados de imágenes incompletas y malas sensaciones. Pude sentirme a mí misma intentando moverme y no poder, como si todo mi cuerpo estuviera sobrecargado. Ni siquiera mi voz funcionaba, pero sabía de alguna manera en el sueño que necesitaba gritar. ¿Por qué no podía gritar?

Podía oír a alguien llamándome en la distancia y luché por encontrarle. No sabía donde estaba o lo que estaba pasando, pero sabía que si solo pudiera alcanzar a aquella voz todo estaría bien. Con toda la fuerza que tenía, luché por encontrar al hombre que me daría consuelo y mientras la oscuridad se desvanecía, recordé quien era él.

Salí de mi sueño rápidamente a ese punto, abriendo mis ojos a una luz brillante y cerrándolos en seguida. Me di cuenta de que me costaba respirar mientras mi mente se aclaraba. Estaba tomando cortas respiraciones en mi pánico, pero empezaba a calmarme mientras Edward me hablaba.

"Shh, Bella, estás a salvo." Para cualquier otro, la voz de Edward habría sonado calmada y serena, pero yo podía oír lo preocupado y ansioso que estaba. Yo le estaba haciendo eso.

Reabrí mis ojos solo un poco para acostumbrarme a la intensidad de la luz del día que ahora llenaba la habitación y dirigí mi mirada a la preocupada mirada verde del hombre que me salvó. Él estaba intentando esconder sus sentimientos por mí, pero estaba haciendo un trabajo muy pobre. Casi quise reír por lo mucho que a Edward le gustaba protegerme. Desafortunadamente, la diversión fue seguida por otras emociones, la mayoría de ellas eran exactamente lo opuesto a la risa, y en su lugar se abrieron las compuertas.

No quería llorar. Maldición, en realidad no sabía porqué estaba llorando. No podía recordar nada, así que parecía ridículo estar tan emocional sobre algo que ni siquiera podía recordar. Pero cuanto más intentaba controlarme, más sonoros y duros eran los sollozos. Apenas noté los brazos de Edward envolviéndome en un abrazo consolador era algo que él no debería estar haciendo. Estaba demasiado enfocada en intentar unirme a mí misma y a agarrarme de él como si mi vida dependiera de ello.

¿Cómo estaba él siempre ahí cuando le necesitaba? Me sentí como si Dios le hubiera puesto en la tierra solamente para mí y, todavía, estaba mal que nosotros estuviéramos juntos. ¿Por qué? ¿Por qué estaba todo tan estropeado? Y entonces, con todo el peso en mis hombros y la repentina liberación de llorar en los brazos de Edward, dejé que mis emociones me llevaran a la confusión.

Antes de venir a Seattle, estaba segura de que Edward me amaba al menos un poco en comparación con mi amor por él, pero entonces le vi con esa mujer. Él acarició su mejilla de la misma manera que lo había hecho conmigo solo unos días antes. ¿Estaba viendo más de lo que en realidad era? Pero, no, él estaba en mi habitación de hospital, asustado por mí, sosteniéndome, fingiendo ser mi marido. Vi los sentimientos en sus ojos, así que ¿por qué estaba él con esa mujer?

Corrí antes de que todo acabara y me odiaba por eso. Podía no haber sido nada. Ella podría haber sido solo una muy buena amiga, pero corrí y fui acorralada por un tipo desagradable. Honestamente no sabía que habría pasado si Jasper no hubiera aparecido. James dijo que era su nombre y sus ojos eran fríos y calculadores. Sus ojos. Oh, Dios.

Mi llanto había empezado a calmarse, pero con ese último pensamiento un flash de los mismos ojos grises de acero llenó mi memoria y empecé a hiperventilar. Era él. Era el mismo hombre que me tenía contra una pared. Sus labios se estaban moviendo como si me estuviera hablando, pero no podía comprender lo que estaba diciendo. Recordé sentirme como que no estaba dentro de mi cuerpo, como si estuviera flotando. Recordé a James besándome y yo necesitando alejarme, pero no tenía fuerzas para moverme.

"Bella, escúchame," la voz de Edward atravesó mi histeria. "Respiraciones profundas. ¡Alguien, necesitamos ayuda aquí!" gritó hacia el pasillo y luego volvió a enfocarse en mí. "Estás bien. No dejaré que nadie te haga daño."

Los doctores entraron en algún momento e intentaron alejar a Edward, pero él se quedó, susurrando palabras de consuelo para ralentizar mi respiración. Mis ojos se mantuvieron conectados con los suyos mientras los doctores hacían su trabajo y después, Edward dejó de usar palabras y solo me calmó con su mirada. Estaba a salvo. Siempre estaba a salvo con él cerca.

"Isabella, necesito hacerle unas preguntas," escuché decir a una suave y autoritaria voz. Volví mi cabeza para ver a un hombre de mediana edad con bata y corbata, aparentemente era mi doctor durante las próximas ocho horas más o menos. "¿Tiene aturdimiento o nauseas?"

Sacudí mi cabeza para las dos y el doctor procedió con su examen, explicándome lo que había pasado y porqué estaba en el hospital. Me dieron una dosis de Gamma Hydroxybutyrate o GHB como es conocido por el resto del mundo. Era una buena señal que no me hubiera puesto enferma por la droga, pero la pérdida de memoria, aunque común, todavía era preocupante.

Había una oportunidad de que nunca recordara completamente lo que había pasado, pero si lo hacía, seguramente habría más ataques como el que acababa de tener. Encima del trauma mental, tenía cardenales en mis brazos, hombros y cuello y mis músculos continuarían doloridos por unos días, pero con todo, el doctor me dio el alta con una receta.

"Solo toma algo de Vicodina para los dolores y estarás mejor muy pronto. Pero, Isabella, solo porque estés bien físicamente no quiere decir que no estés sufriendo emocionalmente. Te recomendaría ver a un psicólogo para hablar sobre lo que pasó anoche."

Quise decirle que estaría bien, pero antes de que pudiera decir nada, Edward le aseguró al doctor que él me llevaría a terapia. Luego sacudió la mano del doctor y se dio la vuelta para encontrarse con mi mirada furiosa.

"No me mires así. Necesitas hablar con alguien," dijo, sin estar intimidado por mi enfado.

"Estoy perfectamente -"

"Estabas dando vueltas y golpes mientras dormías," me cortó. "Luego te despertaste en pánico, lo que se convirtió en llanto y luego empezaste a hiperventilar. No estás bien, así que no finjas estarlo," terminó con una mirada fulminante.

Abrí mi boca para discutir, pero no pude. La mirada en los ojos de Edward me había dejado sin palabras. Él no estaba enfadado conmigo, pero podía decir que él iba a asegurarse de que me cuidaba a mí misma a pesar de mi terquedad y realmente no sabía que decir a eso. Si hubiera sido otra persona, habría peleado, pero quería escuchar a Edward, dejarle que me cuidara.

"Bien," repliqué a través de mis dientes apretados. Solo porque hubiera decidido rendirme no quiere decir que tuviera que gustarme.

Vi la esquina de la boca de Edward torcerse en lo que seguramente era diversión por mi actitud, pero por otro lado, su cara todavía estaba seria mientras reclamaba su asiento al lado de mi cama. Tomó una respiración profunda antes de hablarme en un tono más suave, sus ojos nunca se alejaron de los míos.

"Quiero... Necesito que hagas esto por mí, Bella. No estás bien, no importa lo mucho que pienses que lo estás. No quiero que estés asustada de irte a dormir por las noches debido a las pesadillas que puedas tener." Cerró sus ojos y tomó una respiración profunda antes de continuar. "No creo que pueda soportarlo si no vuelves por algo como esto."

"Lo estás poniendo peor de lo que en realidad es, Edward. Sé que piensas que soy un desastre mental de persona ahora mismo, pero no lo soy." Edward abrió sus ojos entonces y eran más intensos de lo que jamás los había visto.

"No. No hagas como que no es nada. Un tipo puso drogas en tu bebida. Te llevó a un callejón y te puso contra una pared intentando violarte." Me encogí por las palabras de Edward, pero él no paró. "¿Sabes lo que habría pasado si yo no estuviera allí?"

"Pero estabas," dije un poco más alto de lo necesario. "¡Estabas allí y no pasó nada! ¡No dejaste que nada me pasara!"

"¡Pero algo pasó, Bella! Tal vez él no llegara tan lejos como quería, pero lo intentó. Eso le hace algo a una persona lo quiera o no. ¡Me niego a quedarme quieto y verte sumergida en las horribles memorias de un cerdo que pensó que sería divertido usarte como un juguete!"

Las emociones me recorrieron a la velocidad de las balas y no supe como interpretarlas. Edward nunca me había gritado antes y eso me hizo ver lo asustado que estaba debajo de su máscara. Sus palabras evocaron mi propio miedo y la realización de lo realmente aterrorizada que estaba por la situación fue como un cuchillo retorciéndose en mis entrañas junto a todo lo demás. No podría haber parado las lágrimas entonces si mi vida hubiera dependido de ello. Pero incluso a través de mi borrosa visión pude ver el dolor en las facciones de Edward.

"Lo siento. No debería haber dicho eso. No debería..." Noté su voz romperse levemente, incluso aunque él intentó esconderlo. "No debería haberte levantado la voz así. Yo solo... Bella, me importas mucho para dejar que te hagas daño a ti misma pensando que no necesitas ayuda. Solo..." Paró, pellizcándose el puente de la nariz antes de coger mi mano y dirigir su mirada directamente a mis ojos.

"Es solo hablar con alguien. Eso es todo. Una vez a la semana, tú vas y tienes una charla de una hora con algún hombre o mujer y todo está bien. ¿Puedes por favor hacer esto por mí?"

"Ya he dicho que iría, ¿no?" bufé con los ojos estrechados. Desafortunadamente, el poder de mi mirada furiosa no era mucho con mi puchero y mis ojos húmedos, haciendo a Edward sonreír. "No tienes que parecer tan feliz por mi rendición forzada, ya lo sabes. No es muy educado," me sorbí la nariz. Edward sonrió más ampliamente.

"Me disculpo. Que poco cortés de mi parte. Por favor acepta mi más sincera disculpa por encontrar placer en tu pena," dijo de la manera más elocuente y con una pequeña reverencia de su cabeza.

Alejé mi mano de la suya, cruzando mis brazos sobre mi pecho, y alejé la mirada con un 'humph' por su burla. Pero incluso con mi extremadamente dramática reacción a su burla, no pude detener mi sonrisa que intentaba aparecer a través de mi ceño fruncido. Nunca podría estar enfadada con él cuando actuaba como un completo idiota.

"Ahora, eso es lo que me gusta ver," dijo suavemente, toda la burla se había ido de su profunda y melódica voz. Cuando devolví mi atención a su cara noté como también se había suavizado a una expresión más tierna. Podría haberme quedado en ese momento para siempre, pero como todos mis segundos especiales con Edward, fue interrumpido, esta vez por una de las enfermeras que tenía asignadas.

"Es agradable verte despierta," ella sonrió cuando yo levanté la vista. "Has tenido al Sr. Swan aquí todo frenético, por lo que he oído. No ha dejado tu lado por nada. Si pudiera encontrarme a mí misma un marido tan devoto como el tuyo, sería una mujer feliz."

No respondí, pero miré a Edward mientras la enfermera me daba las mismas instrucciones que me había dado el doctor. Desafortunadamente, no fui recompensada con su brillante sonrisa o sus normalmente concentrados ojos. Lo que podía ver desde su mirada dirigida hacia abajo y su derrotada postura era preocupación, pánico y tal vez incluso tristeza. Todo lo que pude hacer fue mirarle mientras la enfermera me daba papeles para firmar y algunos para guardar.

"Hay una enana ahí fuera poniéndoselo difícil al equipo de la unidad y a las enfermeras por no dejarla entrar en la habitación. Creo que tiene algo de ropa para ti por si no quieres ponerte el vestido que llevabas puesto cuando te trajeron."

Asentí y reí por la imagen mental de Alice intentando irrumpir en la habitación. "Sí, me gustaría. ¿Puedo verla?"

"Claro, dulzura," sonrió la enfermera. "Solo recuerda no marcharte hasta que la policía te tome declaración." Asentí otra vez, pero con un estremecimiento esta vez. ¿Cómo se suponía que iba a contar una noche que no podía recordar? Pero hablar con la policía era la última de mis preocupaciones. Edward todavía me estaba asustando con su extraño comportamiento y cuando la enfermera finalmente se fue tras un poco más de cháchara despreocupada, me volví para ocuparme del hombre roto sentado en mi cama, levantando su cara por la barbilla y forzándole a mirarme. "Edward, que -"

"Lo siento tanto, Bella." Pude sentir mis cejas fruncirse en confusión. "Yo solo... Cuando el paramédico dijo que solo podía quedarme contigo si era tu marido, no pensé correctamente. Solo sabía..." arrastró mientras yo empezaba a reír.

"¿De verdad, Edward? ¿Eso es todo? ¿Por eso tenías esa mirada en tu cara? Me estabas asustando. Pensé que algo iba realmente mal."

Tomé una profunda y temblorosa respiración, aliviada de que Edward no estuviera metido en algún tipo de problema. Suponía que la situación podía haber sido desastrosa si la persona equivocada se enteraba, pero yo no iba a decir nada y sabía que mis amigos tampoco. Todo estaría bien.

"¿Qué quieres decir con, 'Eso es todo'? Estoy fingiendo ser tu marido. ¿No lo encuentras extraño, al menos?"

"Bueno, supongo que estaba un poco confundida la primera vez que me enteré, pero no me molesta. Sin embargo, encuentro extraño que la gente me diga lo afortunada que soy por tenerte. La última vez que revisé, estaba soltera," bromeé. Edward estrechó sus hermosos ojos verdes.

"¿Exactamente dónde te enteraste?" preguntó sospechosamente. Sonreí ampliamente.

"Anoche mientras estabas dormido."

Edward abrió su boca varias veces antes de presionar sus labios firmemente. Casi pude ver su cabeza funcionando intentando entenderme. Para ser perfectamente honesta, no entendía porqué él pensaría que a mí me molestaría su comportamiento. Incluso aunque no estuviera loca por él, aún era alguien con quien tenía una relación cercana y habría estado mucho más disgustada si él se hubiera ido directamente a casa en lugar de lo que hizo en realidad fingiendo que yo era su mujer.

"¿Lo has sabido todo el tiempo?" Asentí, intentando esconder mi sonrisa, pero no estaba haciendo un buen trabajo. "Supongo que es tu turno de reírte a mis expensas, ¿verdad? Venga, hazlo," dijo sarcásticamente.

"Oh, no te pongas así," dije frustrada. Prácticamente todavía podía ver la mente de Edward trabajando contra él y por muy divertido que fuera molestarle con tontas burlas, no quería que él se preocupara más por mi reacción por su título falso. "En serio, no es para tanto."

"He cruzado una línea, Bella." Resoplé por eso y Edward suspiró sabiendo exactamente lo que estaba pensando. "Se que he cruzado líneas en el pasado, pero tenemos límites específicos ahora."

Abrí mi boca para contestar con algo mordaz, pero algo en la postura de Edward me paró. No quería luchar más con él y aunque no me importaban los estúpidos límites de nuestra relación, sabía que a él sí y tenía que encontrar alguna manera para que él estuviera bien consigo mismo.

"No te culpo por hacerlo, lo sabes." Él no dijo nada, pero parecía como que estaba buscando algo tras mis ojos. Tuve que intentar y librarle del problema. "Nuestras reglas especiales son buenas para cuando estamos en la escuela, pero no importa lo que esas restricciones hagan, no nos paran de ser amigos."

Pensé haber visto una pizca de arrepentimiento en los ojos de Edward y tuve que alejar la mirada. La parte esperanzada de mi cerebro quería que eso fuera porque él quería más para nosotros, pero la parte lógica me hizo pensar que tal vez el se arrepentía de haberme dado falsas esperanzas. Tal vez él ni siquiera pensaba que fuéramos amigos. Sacudiendo mi cabeza y riendo por mi inútil debate interno, me volví a Edward con una cariñosa sonrisa que solo sería suya siempre. Sabía que nunca me sentiría por ningún otro hombre como me sentía por Edward y estaba bien con eso. Dolía, pero era todo lo que tenía, así que lo tomaría.

"Sé que esto es duro para ti porque pone tu trabajo en riesgo, pero honestamente no veo nada de malo en que yo te llame Edward y reír contigo cuando estamos a millas del Instituto de Forks."

"No creo que funcione de esa manera," susurró y todavía pude oír la tristeza en su voz.

"¿Por qué no? ¿Por qué no puede funcionar así? Quiero decir, no es como si hubiera algún manual que te diga como ser un amigo y un profesor," discutí, aunque me había prometido a mí misma que no lo haría. Solo no me gustaba verle sufrir.

"Pero es justo eso, Bella. No se supone que yo sea tu amigo."

"¡Ugh! ¡Estoy tan harta de reglas!" le grité a nadie en particular. "Porqué ellos tienen que decidir quienes pueden o no pueden ser amigos," bufé, cruzando mis brazos. Edward parecía muy divertido, pero sus ojos todavía tenían una pizca de tristeza.

"¿Quién exactamente es 'ellos'?" preguntó, intentando mantener su cara bajo control. Odiaba cuando él intentaba contener su maravillosa sonrisa torcida. La amaba y no era justo que la mantuviera controlada.

"Los hombres, por supuesto. Ellos siempre están intentando mantener bajo control a los pequeños," dije con toda seriedad. Eso lo consiguió. La cara de Edward se rompió y no pude evitar que las esquinas de mi boca se levantaran en una sonrisa por la gloriosa vista.

"Eres demasiado, Bella," dijo, sacudiendo su cabeza suavemente. Me encogí de hombros en una negación inocente, pero él me conocía mejor. Eventualmente, sin embargo, mis pensamientos se volvieron serios y quise una respuesta honesta.

"Todavía no lo entiendo. Ahora mismo, justo aquí, no eres mi profesor. Eres Edward, el hombre que posiblemente me ha salvado la vida y definitivamente mi virtud, el hombre que finge ser mi marido para poder asegurarse de que estoy bien y el hombre sentado aquí, haciéndome querer romper algo y reír al mismo tiempo," acabé urgentemente. Él tenía que saber lo mucho que significaba para mí.

"No lo sé, Bella. Quiero, pero nada cambia el hecho de que todavía eres mi alumna," suplicó.

Me tomó todo lo que tenía no sonreír satisfecha por su tono y sus palabras. Si él sabía como yo que estaba a punto de rendirse, no habría tenido oportunidad. Pero esto era algo que necesitaba y no iba a dejar que mi cara revelara nada que yo no quisiera. No esta vez.

"No estoy pidiendo que volvamos atrás en todo, pero no veo el punto en fingir que no hay nada más que respeto mutuo cuando no estamos cerca del campus. Quiero decir, ni siquiera estamos en el mismo condado." Paré un momento pensando en la mejor jugada. Había aprendido por experiencia al ser la mejor amiga de Alice como dirigir una conversación a mi lado y aunque no era muy buena, valía la pena intentarlo.

"Me importas mucho," dije con mi corazón queriéndose salir de mi pecho. Era algo que un amigo diría, pero significaba mucho más para mí mientras lo decía. "Entiendo que debemos ser profesionales en la escuela," continué, "pero me gustaría pensar que soy más que solo una alumna. Entiendo si no lo soy, pero ciertamente tú eres más para mí."

"¿Cómo puedes pensar que solo eres una alumna para mí?" preguntó Edward. Podía decir que mis palabras habían hecho efecto. "Bella, tú eres tan especial. Ni siquiera sabes lo realmente impresionante que eres."

Me sonrojé. Él había dicho eso mismo en muchas otras ocasiones, pero era diferente esta vez. Había algo en sus ojos que no podía ubicar, pero hizo que mi corazón se acelerara. Cada esperanza que había tenido de que Edward sintiera amor por mí volvió en ese momento. Podía haberlo interpretado como que me estaba haciendo ilusiones, pero, esta vez, no lo hice. Esta vez, quería creer que había una oportunidad.

"¡Dios, Bella, me vuelves tan loco!" me dijo tenso, sus manos tensándose al lado de su cabeza en un gesto frustrado, antes de levantar mi propia mano en su firme agarre. "¿Por qué no te ves como yo te veo? Tú solo... Tú eres tan inteligente y con talento. Haces que el mundo a tu alrededor se ilumine con tu amabilidad y sinceridad. Como puedes no saber que cualquiera sería afortunado de ser..." paró, "de ser tu amigo," terminó suavemente.

Me tomó unos segundos recuperarme del shock de la emoción detrás de sus palabras antes de poder hablar y estar alerta. Este sentimiento de esperanza era tan nuevo para mí. "Lo siento," murmuré, apretando su mano. "No pretendía ofenderte."

"No, tú... no lo has hecho. Lo siento, no debería haberme puesto tan intenso," él rió ansiosamente, llevando sus ojos a cualquier parte excepto a mí.

Era obvio que él sentía que había dicho demasiado y tal vez era terrible de mi parte sentirme como me sentía, pero estaba muy complacida conmigo misma por sacarle eso.

Con un pesado suspiro, Edward cerró sus ojos y luego me miró otra vez a mí con una arruga entre las cejas. "¿Qué tengo que hacer para que me creas, Bella? No estaba bromeando cuando dije que me volvías loco con todas tus dudas."

"Dejame ser tu amiga," declaré firmemente.

"Bella..." podía decir que Edward estaba completamente exasperado con mi terquedad.

No me importaba. Yo era terca, después de todo, y no veía el punto en ser tan miserables con nuestras reglas si estábamos a cientos de millas lejos de Forks y su estúpido instituto. Entendía toda la gravedad de lo que nuestra poco convencional relación podría significar si se convertía en algo de conocimiento público, pero era ridículo pensar que esa palabra podría llegar a nuestro pequeño y alejado pueblo.

"Por favor," supliqué. Ni siquiera me importó sonar desesperada. "Límites todavía intactos en la escuela y alrededor de todos, pero si me encuentro contigo en Seattle, Canadá o Timbuktu, quiero poder hablar contigo como si te conociera, como si te conociera realmente. Necesito esto, Edward. Por favor."

"Yo... Bella, yo no... ¡Ah! Bien, vale, hazlo a tu manera," dijo, resignado y frustrado. Todavía estaba sosteniendo mi mano, pero sus ojos estaban dirigidos a mi sábana y odié que él sintiera tanto conflicto con nuestra situación. Lo entendí en el momento, yo no le gustaba tanto e inmediatamente me sentí culpable por presionarle dentro de algo que él no quería.

"No, lo siento," me apresuré a decir. "Te llamaré Sr. Cullen. No debería haberte pedido algo que podría ponerte en una posición tan difícil."

"Bella," Edward levantó la vista a mí y pude ver la guerra que había detrás de sus ojos, pero luego sus facciones se suavizaron y me dio una pequeña sonrisa, "me encantaría que me llamaras Edward."

Su expresión me hizo sonreír un poco aunque todavía me sentía culpable por usar las tácticas de manipulación de Alice con él. Estaba tan esperanzado y aliviado, como si él también lo quisiera.

"Vale... Edward," dije, mirándole mientras descansaba mi cabeza en la almohada. Se sentía bien poder llamarle libremente otra vez. Bueno, tan libre como el tiempo permitiera. Una vez que estuviéramos de vuelta en los límites de la ciudad de Forks, las restricciones estaban de vuelta.

"¡¿Puedes creer a esa gente?!" escuché decir a una aguda voz desde el pasillo. Solo podía ser una persona y reí en anticipación. "¡No intentes callarme, Jasper! No me importa si estamos en un hospital. ¡Ella es mi mejor amiga y esas arpías," dijo más alto que el resto de sus palabras, "no me dejaban entrar a verla!"

Miré a Edward y le vi cubriendo su boca intentando no reír por los numeritos de Alice. Tenía que estar cerca si podíamos escucharla con tanta definición.

"'Solo una persona a la vez', dicen. ¡Pues echa al otro chico! ¡No es tan difícil!" Justo entonces, la puerta se abrió de golpe para revelar a unos muy privados de sueño Alice y Jasper. Mientras el último parecía estar listo para caer, mi pequeña mejor amiga llevaba una mirada furiosa que asustaría a un luchador profesional y estaba dirigida a Edward.

"Yo... creo que debería irme," dijo Edward rápidamente, apenas escondiendo su diversión.

Le dio un pequeño apretón a mi mano antes de pasar a una furiosa Alice, pero tan pronto como él se fue, su cara se rompió y sus labios temblaron mientras las lágrimas bailaban en los bordes de sus ojos. Antes de que pudiera parpadear, ella me estaba abrazando fuertemente, sollozando en mi pecho. Dolía lo fuerte que me apretaba, pero solo la dejé llorar y acaricié su pelo para consolarla.

"Lo siento tanto, Bella. Esto es todo mi culpa. Sabía que algo no estaba bien y debería habérmelo tomado más en serio. Lo siento tanto," gimió.

"Alice, ¿de qué estás hablando?" La alejé de mí para mirarla a la cara. "No podrías haber parado esto."

"Sí," replicó, "podría. Tú no lo entiendes. Sabía que algo estaba mal y no escuché a mis instintos. Estabas tan entusiasmada por salir y eso que imaginé que podría alejar cualquier peligro, pero me relajé y entonces tú..." no pudo terminar sus pensamientos mientras una nueva ronda de lágrimas llegaba.

"Así que por eso no me dejabas sola." El pelo negro de Alice se movió cuando negó con su cabeza, todavía sin poder hablar. "Alice, eso fue todo por mí. Sé que tú tienes este don, pero solo porque tengas esas sensaciones sobre las cosas no significa que debas tomar la responsabilidad."

"Pero -"

"No. Esto no es tu culpa. Dilo." Alice mordió su labio, no queriendo rendirse, pero mi mirada de advertencia la hizo suspirar y abrió la boca.

"Esto no es mi culpa," dijo resignada.

"Bien, ahora, ¿dónde está mi ropa?" sonreí, Alice se sorbió la nariz y miró a Jasper quien se desplomó un poco más y salió a la sala de espera. Parecía exhausto. "Alice, ¿habéis dormido algo?"

"No," suspiró y sus ojos cayeron. "Estábamos muy preocupados e incluso después de saber que estarías bien, tuvimos que ir al hotel y registrar nuestra salida a las once."

"¿Once? ¿Qué hora es?" pregunté, sorprendida. ¿Cuánto había dormido?

"Es la una. Podríamos haber dormido, pero Jazz no podría haber conducido con dos horas de sueño. Su adrenalina debería subir en cualquier momento y entonces estaremos bien." Mientras decía las últimas palabras de su frase, su voz salió levemente arrastrada y se quedó mirando sin pestañear a la pared tras de mí.

"Alice." Sin respuesta. "Alice," canté, pero todavía no se movió. Grité, "¡Alice!" entonces, y gracias a Dios, saltó fuera de su trance.

"¿Qué?" preguntó confundida.

"No hay manera de que tú o Jasper conduzcáis de vuelta a casa. Yo conduciré."

"Pero, Bella -"

"Ah. No 'Pero, Bella' nada. No vamos a morir porque estabais demasiado preocupados anoche como para dormir," dije duramente. Alice solo asintió y permaneció callada. Todavía estábamos esperando a que Jasper volviera cuando ella habló.

"Bella, ¿estás... quiero decir, pasó, um, algo?" Me quedé confundida un segundo antes de ver la angustia en la expresión de mi mejor amiga y supe exactamente lo que estaba preguntando.

"No, Alice. No pasó nada," dije sinceramente. "Edward llegó a tiempo." Ella asintió, asimilando mis palabras, mientras las lágrimas llenaban sus ojos y yo la volví a abrazar. Odiaba ver sufrir tanto a los que quería.

Justo mientras Alice se calmaba, Jasper llamó a la puerta y entró en mi habitación seguido de dos hombres que parecían muy serios con traje. Este era el momento que había estado temiendo, pero habiéndosele permitido a mis amigos que se quedaran en la habitación conmigo – o más bien con Alice negándose a marcharse – pude pasar por ello sin demasiada incomodidad.

El enfado, por otro lado, estaba creciendo rápido a cada minuto. Mi cuerpo empezaba a doler porque el efecto de los medicamentos se estaba pasando y los hombres que trabajaban en mi caso me estaban tratando como si fuera idiota. No importaba de cuantas maneras diferentes hicieran la misma pregunta, todavía no iba a recordar y me estaba frustrando muchísimo.

Afortunadamente, los detectives decidieron que les había dado bastante antes de que perdiera el control completamente y pude desahogarme un poco lanzando mi almohada la puerta que se cerraba, inmediatamente me arrepentí cuando un duro dolor atravesó mi hombro y costillas. Por segunda vez en solo unas horas, miré a la puerta para ver a uno de mis visitantes encorvado y precavido.

Pero sabía que Jasper no estaba preocupado por mí alucinando sobre que él fuera mi marido falso, así que su postura solo me confundió. Alice tampoco era lo que esperaba con el ceño fruncido y una mirada de furia perpleja en sus ojos.

"¿Fue el mismo tipo?" preguntó en un peligroso tono bajo. Asentí. "Él... Ni siquiera puedo..."

"Jasper," dije cortando a Alice. Ella lanzó su cabeza a un lado antes de mirar a la persona en cuestión y luego se movió para consolarle.

"Jasper, cariño, no." El levantó la vista por las palabras de Alice, pero pude ver la duda todavía presente en sus facciones.

"En serio, Jasper, ¿qué podrías haber hecho? ¿Tumbarle? Y luego habría hecho que te arrestaran. Él no hizo nada malo en el restaurante además de ser desagradable, pero eso no es ilegal, ¿verdad?" Jasper sacudió su cabeza, pero sabía que a él realmente no le importaba que técnicamente no hubiera podido hacer nada. Él se sentía responsable y con mi ya de por sí agitado estado, no pude contener mi estallido.

"Ugh, ¿podrías por favor parar de culparos? De verdad, me está poniendo de los nervios. Él es el cerdo retorcido que hizo esto, no tú, no yo, él. ¿No es normalmente el trabajo de la victima sentirse culpable? Bueno, yo no me estoy culpando a mí misma, así que ninguno de vosotros debería."

Con eso, le arranque la ropa a Jasper de las manos y entré en el baño, cerrando la puerta de golpe detrás de mí. Sabía que no estaba bien saltarles, pero no podía pensar en otra manera de hacerles entender que ellos no eran culpables de las acciones de un pervertido.

Me tomé unos minutos extra para limpiar mi cara y orientarme antes de volver a la habitación, para no correr el riesgo de saltarles a mis amigos otra vez. Cuando volví, Edward había reaparecido, acompañado por la rubia con reflejos fresas, y él le estaba extendiendo su mano a Jasper. Con un gruñido resignado Jasper le dio a Edward las llaves de su coche y salió de la habitación junto a Alice y la otra mujer.

"¿Qué está pasando?" pregunté. Edward se volvió a mí y una esquina de su boca se levantó en esa sonrisa torcida que tanto amaba.

"Tanya va a llevarnos de vuelta a casa de Rose así podré informar a Emmett de que voy a llevaros a casa porque ninguno de vosotros puede hacerlo y luego nos vamos."

Me tomó un momento digerir lo que estaba diciendo, pero cuando finalmente lo hice, hable. "Puedo conducir. He dormido mucho," discutí.

"Sí, pero también vas a tomarte una de las Vicodinas que he cogido de la farmacia y no deberías conducir con eso en tu sistema," sonrió, sabiendo que tenía razón.

Estreché mis ojos. Él parecía nervioso por algo y esperé pacientemente a que respondiera mis preguntas no realizadas. No llevó mucho tiempo. Él sabía que no había manera de que yo fuera a dejarlo, así que suspiró profundamente antes de informarme de su plan.

"Tu padre debe saberlo." Abrí mi boca para discutir, pero me cortó. "Va a enterarse por tus visitas al psicólogo o por el juicio, así que no debes escondérselo. Voy a ir contigo y me voy a asegurar de que llegas a casa a salvo, por un lado, y luego te ayudaré a decírselo."

Oh, esto no era nada bueno. Ni siquiera había pensado en como Charlie reaccionaría al ataque o a que yo estuviera en un club ilegalmente. Edward tenía razón. Charlie se enteraría eventualmente y era mejor si solo lo sacaba, pero no quería tener que decírselo.

No sé como se veía mi cara, pero Edward me puso entre sus brazos sin dudarlo, diciéndome que todo iba a estar bien. Pero incluso como estaba en su abrazo – algo que sabía que estaba mal para nosotros – supe que no estaría bien. Mi padre me había enseñado a ser cuidadosa en situaciones como la que había vivido y sabía que estaría decepcionado de mí. También sabía que no era el problema de Edward y que le pondría en peligro por los rumores otra vez si él hablaba con mi padre.

"Lo haré, Edward. Lo prometo. No necesitas estar mientras se lo cuento, sin embargo. Has hecho suficiente y no quiero que tú -"

"Bella, para." Me alejó de él solo lo suficiente para mirarme a los ojos y pasó su pulgar por mi mejilla mojada de lágrimas. Ni siquiera me había dado cuenta de que estaba llorando. "Has pasado por mucho y no voy a dejar que hagas esto tú sola. Quiero estar ahí para ti. ¿Me dejarás?"

Busqué en su cara cualquier signo de que él no estuviera siendo completamente honesto conmigo y cuando no encontré ninguno, tomé aire y asentí decidida. Quería que estuviera ahí para apoyarme cuando viera la mirada en los ojos de mi padre.

"Va a ser muy duro cuando le diga -"

"Cuando le digamos," interrumpió Edward. "Juntos."

Era extraño como nada parecía ser imposible cuando Edward estaba a mi lado. Podía hacer cualquier cosa, ser cualquier cosa, siempre que él estuviera ahí.

"Juntos," sonreí. Todo estaría bien porque íbamos a hacerlo juntos.


Hola!

En primer lugar me disculpo por los errores que pueda haber, he tenido mucho que estudiar y aunque he traducido en mi tiempo libre, no me a dado tiempo a revisarlo a fondo. Además os le dejo dos dias antes de lo que os dije, jeje, ver Luna Nueva me inspiró para traducir, jaja.

Ahora, en cuanto al capitulo........ ¿Qué os ha parecido? Este tiene mucho Edward&Bella y en el proximo habrá más, pequeños acercamientos pero que en su relación son bastante grandes. También espero que haya quedado claro con este capitulo lo que le ha pasado a Bella, pero si seguís teniendo dudas, avisadme, :)

También tengo noticias de la autora:

1º Le encantan vuestros reviews, le mando todos los que dejais en cada capitulo y le encantan.

2º La historia tendrá entre 20 y 25 capitulos.

Y en tercer lugar, lo que estamos esperando, el primer beso tendra lugar en el capitulo 15 y a partir de ahí avanzarán físicamente bastante rápido. Asi que ya no queda mucho, jeje.

Bueno, el proximo capitulo es bastante largo y no tengo ni idea de para cuando lo tendré, aunque sera durante la proxima semana y a partir de ahí nos ponemos al ritmo de la autora.

Muchisimas gracias por todos vuestros reviews, alertas y favoritos y también a los que solo leeis.

Besos