Terminada. Todo se acabo. ¿Han notado lo triste que es cuando todo acaba sin que lo notes? & no, perdón esta mierda de sentimentalismo no es por que esta historia acabo. Lo siento, esta es la mejor manera de desahogarme… Tomo este pequeño espacio para no estar llorando a cada segundo y así dejarlo todo de una vez. Mi mentora, mi amiga, la mujer a quien más he admirado en mi vida esta muriendo. Ha peleado por catorce largos años y ahora las fuerzas la están abandonando, no rezare (por que no crea, por que si lo hago, al menos en dios) si no por que será demasiado egoísta de mi parte rogar por que continuase viviendo siendo que su sufrimiento es mayor que sus ganas de vivir.

No robo más tiempo, y me largo a sufrir en los brazos de alguien que quisiera consolarme sonriendo falsamente y diciendo que sabe lo que siento siendo que ni imagina lo que estoy sufriendo. Gracias por su atención y perdón de nuevo por estar diciendo todas estas cosas…

Ahora les dejo el ultimo capitulo de la historia.

Besos y abrazos.


Summary: Tres Gryffindor, tres Slytherin y una Revenclaw deciden olvidarse de la guerra organizando una gira de estudio, en donde van a "disfrutar" en un "intento" de llevarse mejor. Ahí es donde llegan a Forks. Arriendan una casa y... comienza la locura. Deben aprender a convivir y aceptar los defectos de las otras. Y sucede lo que menos se esperaban… Ellas se enamoran.

Claro que no todo es color de rosa, en especial para Hermione quien se niega rotundamente a caer en aquel seductor moreno de carácter impulsivo.

DEDICACIÓN y AGRADECIMIENTO A:

Perse B.J x2

Sweet Dream'S fairy Cullen x2

alastor82 x2

AllTime

whisper by angel's

Disclaimer: ¡TODO, TODITO ES DE J.K ROWLING Y DE STEPHANIE MEYER! Solo es un invento de mi loca cabecita y es sin fines de lucro ;)


Capitulo 9:

3-02-2012

Por fin décimo día,

Aún en Forks, Washington.

Paul miró el encapotado cielo, las gotas chocando contra su cara. Suspiró y cerró sus ojos con fuerza. Había jodido todo. Todo. Su futuro, su relación, su amor… Arruinó su vida.

Cerró la ventana con inesperada suavidad y se acomodo en la cama intentando dormir. Tras horas y horas de intentar contactarse con su imprimación, descubrió que el sueño lo alejaba de su jodida realidad.

Pero antes de incluso cerrar sus ojos su puerta fue tocada con suavidad y su madre introdujo su cabeza, su cara cansada y triste se llenó de preocupación al ver su habitación.

—Paul, cariño, los chicos están abajo y-

—Dile que se larguen. –espetó sin fuerzas cerrando sus ojos para no ver a su madre. No es que le molestara que tras dieciséis años de culparlo por que su padre se marchara ahora se preocupaba repentinamente por él, tal vez en otro momento la habría mirado de forma rencorosa y dicho un comentario sarcástico… ¿pero de que le serviría?

—Pero-

—Vete. –dijo desanimado. Suspiró y deseo correr libre por el bosque para evitar que alguien siguiera jodiendo sus momentos de depresión autodestructiva.

—Cariño, deja de hacer esto y ve con Hermione. –aconsejo su madre con voz ahogada. Paul se encogió un poco al escuchar el nombre de la castaña, lejanamente recordó haberse reído porque Isabella Swan tenía crisis por que el chupa sangre la dejo y asintió comprendiendo lo que la chica sintió en aquel momento.

—Claro, ma, lo que digas.

—Hablo en serio. Tal vez ella te perdone, tú y Mary no hici-

— ¿Cómo sabes su jodido nombre? –dijo Paul abriendo con rapidez sus ojos y sentándose en la cama de golpe. Su estomago se redujo y sintió el amargo sabor de la bilis. ¿No era cierto, verdad? No, su madre no era tan mala para arruinar su vida amorosa… ¡que vida amorosa! ¡Su vida completa!

—n-no… -se detuvo antes de aclarar su garganta y cruzarse de brazos ceñuda, como si le molestara en exceso que desconfiara de ella:- Tus amigos lo dijeron.

—Mis amigos ni siquiera conocen a esa tipa. ¿Cómo lo sabes? –espetó cada vez más enojado sintiendo que su corazón se aceleraba al ver los ojos culpables de su madre.

—Si te lo digo, jamás me perdonaras. –reconoció ella tras minutos de tenso y frío silencio.

—Mamá-

— ¡Lo hice por que esa chica te iba a hacer daño! Tu padre se largó cuando conoció a una mujer como ella y viste como termino: muerto. Esa inglesa lo sacó de aquí, lo volvió poco a poco todo lo que no era y después lo dejo... ¡él se suicido por su culpa!

— ¡Pero yo no soy mi padre! ¡Y Hermione no es de esas mujeres!

—Por dios hijo, tenia tanto miedo-

— ¡No tenias derecho de meterte en mi vida! Arruinaste todo… ¡todo! ¡La amo, maldita sea, y ella jamás me perdonara por TU culpa!

—Paul, cariño-

Él la empujó, sin hacerle mucho daño, pero dejando el espacio suficiente para saltar y salir de la habitación, la mujer dio un grito de horror al escuchar un sonido brusco. Seguido por cosas caídas, y las escaleras crujiendo de una forma poco natural.

Segundos después, los chicos amigos de Paul le anunciaron que él se había marchado.

Para no volver.

3-02-2012

Día doce.

Seattle, Washington.

Paul hundió su cara sobre la almohada y suspiró miserablemente.

Sintió el olor a comida, pero no tenia la fuerza suficiente para moverse, además el molesto nudo que había en su estomago no lo dejaba en paz… Suspiró y pensó que este era su fin.

Muy patético, Paul, estas jodiendo tu vida tal como la persona que más odiaste en tu vida.

Ahora entendía lo que pasó por la mente de su padre cuando se fue sin mirar atrás. Él lo dejaría todo, todo, por Hermione… pero ya era tarde. Ella jamás lo perdonaría.

Necesitaba con urgencia sentir su olor, pero si se acercaba a ella probablemente se alejaría… Se sobresalto cuando el teléfono sonó, nadie sabía donde se encontraba pero con la manada él nunca sabía. De mala gana contesto.

Tal vez era Hermione… Después de todo había llamado como idiota cada dos segundos a su casa, y por desgracia, nadie le había contestado.

— ¿Paul?

— ¿Qué? –ladró casi sin fuerzas al darse cuenta de que definitivamente no era su dulce castaña. No, idiota, ya no es tuya. Nunca lo fue. Ella nunca fue tuya.

—T-tengo muy malas noticias. –anunció Leah tras un largo silencio.

— ¿Le paso algo a Hermione? –preguntó con urgencia, escuchando como Leah suspiraba, casi podía verla caminando de un lado a otro.

— ¿Puedes volver de Seattle, ahora? Las chicas adelantaron su viaje, parten mañana temprano…

— ¿Qué? –preguntó perplejo.

—Las chicas vuelven a Londres, mañana, y si no regresas a Forks perderás la última oportunidad con Mione. ¿Puedes venir si o no?

Mierda, eso era casi imposible. Vio que la nieve cerraba el paso y que no había autos transitando hacia Forks. Se levantó de un salto y su mano tembló tanto que pensó que se caería en cualquier momento.

—Leah, no la dejes irse sin que le explique.

—Hare todo lo que este en mis manos, Paul... pero no prometo nada.

Inspiró y cerró los ojos con impotencia.

—Gracias. De verdad, Leah, gracias.

—Yo creo en ti Paul, así que apresúrate.

Gracias a dios que no trajo nada consigo, pensó antes de saltar por la ventana ignorando el punzante dolor que sintió cuando los vidrios recién rotos de la ventana se introdujeron en su cuerpo. Apenas puso un pie en la tierra entró en fase y se fue corriendo como si el mismísimo diablo le pisara los talones.

No quería perderla sin contarle por que demonios lo había hecho.

Aunque fuese estúpido e inmaduro y no tuviese oportunidades con ella le gustaría verla por última vez y saber que algún día… que algún día podría perdonarlo.

[*]

3-02-2012

Día doce.

Forks, Washington.

Leah dio un silbido de desaprobación y miró el celular con impotencia, mordió su labio con excesiva fuerza y corrió a la casa. Apenas entró fue recibida por las serias caras de Pansy, Astoria y Luna. La tensión se apoderó de ellas y vio como Astoria mordisqueaba su pulgar con impaciencia.

— ¿Cómo te fue? –preguntó Pansy con voz amargada.

—Él viene en camino.

—Vale, eso es una buena noticia. –dijo Luna relajando sus músculos.

—Al fin una buena. –espetó Pansy hundiéndose en sillón mas cercano, Luna y Astoria le enviaron una mirada preocupada pero la morena ni se inmuto:- ¿Alguien sabe donde mierda esta Lavander?

—Si, dijo que iba hacer las compras.

—Ha ido todos los jodidos días, y no comemos ni la mitad de cosas que ha traído. Eso es una puta excusa para salir de esta jodida casa.

—Pans…

—Olvídalo, Astoria, me voy a mi habitación. Despiértenme cuando esta pesadilla acabe… si es que lo hace, claro.

Leah vio como Pansy subía los escalones de las escaleras de dos en dos y cuando se escuchó un fuerte portazo, Astoria la miró con suplica.

— ¿podrías decirnos que demonios le sucede a Embry para ignorar de esta forma a Pansy?

—No se, últimamente ha aceptado cubrir cada turno de cuidar que tenia Paul, supongo que eso le quita algo de tiempo.

—Sam dice que esta asustado. –anuncio Luna con su dulce voz. Leah y Astoria se giraron a verla con el ceño fruncido y la rubia se encogió de hombros:- no se a que se refiere exactamente, pero creo que si… él tiene miedo.

Transcurrieron largos e interminables minutos sumergidas cada una en sus pensamientos, hasta que Leah lo rompió con preocupación, mirando hacia el segundo piso.

— ¿Dónde esta Hermione?

¿En su cuarto? Ella no ha salido de su habitación…

—Si, si ha salido –interrumpió Luna a Astoria mientras trenzaba su cabello y miraba a la nada:- Cada noche, Hermione despierta sollozando y para no llamar la atención, sale a caminar a la playa. Con su camisón blanco y esas feas ojeras que tiene parecía un fantasma cuando la vi…

—Debería aceptar que Paul hable con ella.

—Pero no lo permitirá. –dijo Luna.

—Lo peor es que no ha demostrado que esta mal. ¿La viste cuando bajo a comer? Traía esa enorme y radiante sonrisa, su cabello estaba cómodamente peinado y se había colocado un vestido. Si pretendía engañar a alguien claramente no lo consiguió. Me tiene preocupada…

—A todos, Astoria, a todos.

—Ey, linda, vamos a dar un paseo –interrumpió Charlie entrando a la habitación con su típica cara sonriente. Leah de inmediato se levantó y se marcho con él sin decir ni una sola palabra.

—No es justo todas tienen un caliente chico ¿y yo que?

—Lo tuyo es frío. –dijo Luna antes de pararse del sillón e irse dando saltitos. Astoria boqueo asombrada, para después gritar que eso no era cierto. Por que no caería en las redes de ese frío y extraño vampiro.

Ni muerta.

Oh, esperen, ignoren eso.

[*]

Lavander corrió entrando a la tienda siendo recibida por la radiante sonrisa de la vendedora, riéndose de forma tonta chocó contra el castaño quien se giró a verla con una enorme sonrisa en los labios.

—Hola Lavander Brown. –murmuró él animado.

La chica evito que su risa escapara de sus labios y le guiñó un ojo sonrojada.

— ¡Hola Mike Newton! –dijo divertida por la rutina que se había formado entre ellos.

Mike cargó el carrito mientras ella iba dejando cosas en el sin darse ni cuenta del precio.

— ¿Cómo estas?

—Bien, las cosas en la casa están menos tensas. ¡Hermione ayer hasta sonrió!

—Siempre dije que ese chico era un playboy de primera.

Lavander se dijo a si misma que debía comenzar a buscar que demonios era "playboy" para que él no se diera cuenta de su ignorancia cambió bruscamente su tema de conversación.

—Mañana me voy, Mike.

Él se detuvo con brusquedad y la miró con la boca abierta, sin poder decir nada. Lavander mordió su labio y sin poder evitarlo sonrió. Esa era la reacción que bastaba para saber que Mike Newton estaba interesado en ella.

—Llegare a Londres…. Agarrare mis cosas y me vendré a vivir con los Clearwater. Voy a estudiar algo, aun no lo tengo muy claro, pero creo que alguna carrera mu-grienta. Eso… ehm…

Él se echo a reír y se inclino dándole un beso en la mejilla, la cual de inmediato se volvió roja por la vergüenza de Lavander quien evito su escrutadora mirada.

—Que bueno que te quedes, Lavander. Yo te ayudo todo lo que quieras con tu "mugrienta" carrera.

— ¿De verdad?

—Claro. –dijo Mike inclinándose de forma seductora. Lavander cerró sus ojos, creyendo que la besaría, y lo siguió creyendo hasta que escuchó una cínica risita de él. De inmediato abrió sus ojos con claro reproche y él explicó lo sucedido:- vi que te gustaban las pastas, saque un paquete…

Si que eran extraños los muggles.

Pero guapos y simpáticos.

A Lavander no le molestaría conocer más a este chico.

[*]

4-02-2012

Día trece, ultimo día...

Forks, Washington.

Bien ya estaba decidido, era hora de irse y volver a la realidad.

Hermione admiró el paisaje por última vez, mientras sus maletas eran colocadas suavemente en la camioneta. A su lado Charlie la miró ceñudo por varios segundos antes de suspirar y desordenar su cabello como una nena chiquita.

—Deberías ir a despedirte de él.

—No, Charlie, es mejor así… Solo vámonos.

— ¿Las demás están listas?

—Eso creo… -dijo Hermione en un suspiro antes de subir al auto y colocarse el cinturón, todo sin quitar aquella perdida mirada que estaba angustiando en exceso a Charlie.

— ¿Y Ginny? –le preguntó esperando que respondiera con entusiasmo, pero ella solo siguió con la vista perdida, el silencio duro largos minutos hasta que Lavander palmeo suavemente su espalda para llamar su atención.

—Se quedará, Charlie, yo traeré el resto de cosas que necesite cuando vuelva de Londres. –dijo con voz calmada mientras levantaba un hombro y negaba.

— ¿Tú también volverás? ¡Lavander, eso es bueno!

—Gracias, Charlie –dijo ella con una tímida sonrisa, mientras un leve sonrojo se colaba a sus mejillas.- Tengo razones por las cuales volver…

— ¡Eh, apresúrense, o perderemos el vuelo! –dijo Hermione sobresaltando a los dos.

—Tranquila Hermione, solo faltan las ultimas maletas y nos vamos. –explicó Astoria con un suspiro de derrota.

—¡Hermione-!

—No, Leah, lo siento mucho en verdad pero no cambiare de opinión. Me voy. Y no regresare –se detuvo evitando los ojos de la chica enfrente suyo y tomo una larga bocanada de aire.- Te voy a extrañar.

—Yo no. En absoluto. Por quela Hermioneque conocí definitivamente no eres tú, no es la cobarde que esta escapando por un miedo estúpido. Tú, tú no eres mi amiga. –espetó Leah con dureza antes de girarse y avanzar a los calidos brazos del pelirrojo que la estaba esperando.

—Eso fue rudo, nena.

—Eso fue realista, Charlie, no fue nada rudo. –murmuró antes de besarlo, ignorando el sollozo proveniente desde el auto.

[*]

—Ginny dijo que te enviaría una lechuza cuando se le pasara la furia. –anunció el pelirrojo con preocupación tiñendo su voz.

—Claro Charlie, gracias. –Hermione sonrió tensamente antes de asegurar su bolso de manos y mirar por encima de su hombro a Pansy, Astoria y Luna que hablaban a susurros, cuando notaron que ella las estaba mirando sonrieron levemente antes de sumergirse de nuevo en su conversación.- ¿Quieres que les diga algo a tus padres?

—Oh, no, no es necesario. El fin de semana, Leah y yo iremos a verlos, ya sabes, la presentare como mi novia. –dijo él sonriente. Hermione dio un brusco asentimiento antes de darle un rápido abrazo al pelirrojo en todo momento evitando sus ojos.-

—Me voy, dile a las chicas que me alcancen o perderán el vuelo. –ella dio unos largos pasos antes de detenerse y mirar por encima de su hombro, Charlie entendió por que no lo miraba: Hermione estaba llorando.- Cuida a Leah y Seth… y todos. No dejes que se metan en muchos problemas ¿Si? Diles lo mucho que los amo….

Se informa a todos que el vuelo a Londres se ha retrasado por problemas técnicos, rogamos a los pasajeros que esperen o se acerquen a nuestra recepción para explicar lo que sucede.

Hermione levantó una ceja, secando sus lágrimas y girándose para buscar a sus amigos, pero no había nadie conocido, su boca se abrió con indignación al darse cuenta de lo conocida que le fue la voz de anuncios… ¡Ginevra Molly Weasley!

Muy bien, si no querían que tomara el avión para irse, no lo hará. Ella cerró sus ojos y se concentró para desaparecer, pero por los altoparlantes comenzó a sonar su canción favorita: Your guardian angel.

Sus ojos se abrieron con asombro y rápidamente decidió que no debería haber hecho eso, por que ahí frente a ella estaba Paul.

— ¡Oh, dios Paul, no me hagas esto…! Por favor déjame ir –suplicó con los ojos llenos de lágrimas.

—Tu color favorito es el café, aunque te gusta más el negro pero es acromático y no lo consideres color. Aunque insistas en que no te gustan las cosas dulces, eres capaz de asesinar por un pastel, por más pequeño que sea. Prefieres que pasen por encima de tus derechos antes de que le hagan daño a un animal o a un ser que consideren inferior. Luchas por lo que crees ser justo y sueñas con un príncipe azul… Lamento con mi alma no serlo, no ser quien siempre esperaste, pero confío en que la imprimación no se equivoca, Hermione, que ambos somos almas gemelas… Tal vez soy más como el ogro en el cuento, nena, pero quiero que si te vas a marchar sepas lo que sucedió realmente ahí.

—Basta, Paul, me estas haciendo daño.

— ¡Joder, Hermione, ¿crees que no te hará mas daño irte con el corazón roto que entender que diablos pasó?

— ¡Si! ¡Prefiero eso! ¡Así que cállate! –chilló Hermione de forma desgarradora:- por favor cállate.

— ¡Me mantuve callado lo suficiente para ver como te perdí! –Exclamó Paul furioso. Cerró sus ojos antes de inspirar profundamente y así poder calmarse.- La imprimación es lo suficientemente fuerte para unirnos de una manera mágica, pero quería saber si en verdad te amaba. Fue estúpido de mi parte, es cierto, estuve con ella, para asegurarme si te amaba… ¿Y sabes que es lo más irónico? Que no lo necesitaba, por que mi corazón pertenecía a ti mucho antes de que nos conociéramos. Y encima estaba ese jodido pelirrojo, me enfermaron los celos, no me conocen por ser racional... Te amo, nena, te amo como nunca he amado a alguien… Te amo más que a mi propia vida, y por eso también entiendo que no es suficiente. Nunca seré suficiente para ti. –él dio un paso titubeante hacia la chica, al final solo se inclinó y suavemente poso sus labios contra la húmeda mejilla de Hermione, solo un segundo, después de eso retrocedió y giró sobre sus talones para caminar en dirección contraria a la chica.- Agradezco haberte conocido, nena, ahora es tiempo de largarme de tu vida.

Él le había explicado todo y ya podía irse.

Hermione sintió un peso en su estomago mientras las lágrimas se deslizaban descontroladas por su cara, sus ojos fijos en la espalda de Paul que se alejaba a pasos lentos. Las palabras que recientemente había dicho resonaron en su cabeza como una macabra canción. "Agradezco haberte conocido, nena, ahora es tiempo de largarme de tu vida" "Te amo, nena, te amo como nunca he amado a alguien" "nunca seré suficiente para ti"

Y fue entonces que lo comprendió: Lo estaba perdiendo.

Se estaban perdiendo mutuamente.

— ¡Paul, no, no te vayas! –gritó Hermione corriendo tras él, Paul se quedó tan quieto como una estatua sin girarse en ningún momento. Ella lo abrazo por la espalda adorando el calor que desprendía el cuerpo de él. Y se aferró a la esperanza:- No me dejes… no me dejes… no me dejes… nunca.

— ¿Nunca? –murmuró él con seriedad.

—Nunca… ¡Nunca, ¿entendiste? ¡Nunca me dejes! –Sollozó desesperada.- Nunca me dejes por que sin ti mi vida jamás volverá a tener sentido.

—Te están esperando en tu casa, nena… -dijo él sin mover ni un solo músculo. Hermione apoyó suavemente su mano contra los bíceps de Paul:- Tu familia te espera.

—Te equivocas, Paul, por que mi casa… mi casa esta aquí. –murmuró Hermione saboreando cada palabra, él se giró y la miró a los ojos como si creyera que todo era una broma:- Mi casa ahora esta contigo, Paul, tú y yo juntos.

Él gruñó antes de sostenerla y besarla de aquella forma que la volvió loca desde el principio. Ignorando los aplausos Hermione se aferró a Paul y desapareció rumbo a su casa.

[*]

La sensación de pasión le inundó el cuerpo cuando la forzó a separar los labios, cuando la atrajo más cerca de sí, la levantó, y la presionó con fuerza contra la pared.

La lujuria le atravesó el cuerpo. Las manos de Hermione de repente estuvieron tomándolo de la nuca mientras la mano de él le levantaba la pierna y la enredaba en la cadera antes de comenzar a acariciarle la entrepierna con los dedos.

Estaba sucediendo demasiado rápido.

Demasiado rápido como para detenerlo.

Para controlarlo.

Los labios de Paul se inclinaron sobre los de ella, al tiempo que un áspero gruñido varonil de ansias le sacudió hasta el centro de su ser y le provocó vibraciones en todo el cuerpo con una retribución de pasión.

Debería estar alejándolo, pero estaba sujetándose de él, gritando en el beso al sentir los dedos masajeando la seda que le cubría su sexo. Unos dedos imperativos, desesperados que tiraron de la tela hasta revelar el sedoso calor que se derramaba desde la entrepierna.

Un segundo después, estaban dentro de ella.

Hermione se arqueó, gritando en el beso al sentir la penetración. Los músculos internos se cerraron alrededor de los dos dedos, la cadera arqueándose, cabalgando el increíble placer que le estaba dando mientras los labios bajaban por el cuello.

Inquisitivo.

Imponente.

Increíble.

Y él simplemente se negaba a pedir permiso. Estaba demandando por la respuesta de Hermione y recibiéndola, y ella estaba indefensa ante eso.

Respondiendo expuesta, agonizante a las pesadas zambullidas dentro del tembloroso centro al tiempo que sus jugos comenzaron a manar por la necesidad.

Mientras la empujaba más allá de la razón con tal acometida, con la otra mano le arrancó los botones de la blusa revelando los senos desnudos y los rígidos pezones apuntándolo como faros de lujuria.

—Dios, no puedo dejar de tocarte —dijo él contra un hinchado monte—. No puedo dejar de follarte. No puedo dejar de besarte.

Los labios cubrieron un dolorido pezón mientras Hermione gemía en una indefensa rendición y entrelazó los brazos alrededor de la cabeza de él para sostenerlo en su lugar mientras montaba las olas de placer que le recorrían el cuerpo.

—Di que me detenga, nena, dilo y te dejare…

Ella negó con un movimiento desesperado de cabeza.

—Oh, Dios. —Ella dio un grito ahogado cuando los dedos la empalaron más fuerte y más profundo.

No la estaba tomando con gentileza, y Hermione notó que no deseaba que fuera gentil. Estaba tomando su propio placer, arrojándolo en ella con violencia, y le encantaba. Y aunque le costara admitirlo, estaba empapada de sus jugos por eso. Ciñéndose ante la invasión mientras el cuerpo se le tensaba más por la necesidad del orgasmo.

Sus labios se abalanzaron sobre ella casi delicadamente, más suave de lo que esperaba mientras la lengua de él empujaba la suya para entrelazarse lenta y eróticamente con la de ella. Y entonces él entro a ella. Una dura y firme penetración. Hermione sintió un agudo dolor, y gimió temblando.

—Nena, relájate o dolerá más. Eso linda, lo haremos despacio, ¿si?

—b-bueno… -susurro Hermione mirándolo fijamente a los ojos, entonces él suavemente se movió dentro de ella. Y gimieron a coro, por que el placer era demasiado bueno para ser real.- Yo… uhm…

— ¿Si, amor? –preguntó con preocupación.

— ¡Ya muévete! –dijo a medio de un gemido. Paul no pudo evitar reírse, parecía tan avergonzada pero a la vez tan dispuesta. Joder, debería ser inhumanamente imposible amarla más pero ahora lo hacia. Mucho más.

Se movió contra ella delicadamente, prolongándose en golpes alternos suaves y lentos, y rudas embestidas que convertían sus gemidos en gritos de placer.

—Paul yo… te necesito…

Él la sujetó firmemente, impulsando su polla dentro de ella, el sonido de la absorbente fricción, el ruido de la succión llenando la habitación con calientes, hambrientos gemidos que hacían explosión entre ambos. Las piernas de Hermione se enrollaron alrededor de su cintura cuando gritó, echando la cabeza atrás, su pelo como una cascada sobre el mostrador cuando sintió el clímax precipitarse en ella. No podía hacer nada pero confiaba en Paul para mantenerla estable mientras el fuego azotaba a través de su cuerpo, zambulléndola de cabeza en medio de las sensaciones.

Cuando explotó, lo hizo solo un segundo antes de Paul. Sintió el baño caliente de su semen pulsando en su interior mientras ella gritaba al alcanzar su orgasmo, oyó su gemido jadeante al terminar cuando la abrazó fuertemente contra él. Se estremeció y tembló en sus brazos, él gruño antes de sostener su cara entre sus grandes manos y mirarla con pánico.

—Joder, nena, no llores… ¡perdón, soy un idiota, no quise hacerte daño-!

— ¿Bromeas? Me sentí mejor que nunca… -dijo ella mientras más lágrimas caían por su sonrojado y sexy rostro.

— ¿Entonces por que lloras, amor?

—Es que después de todo… tuvimos un final feliz. –dijo ella riéndose. Paul la miró parpadeando antes de carcajearse y sostenerla en sus brazos:- ¿Paul?

— ¿Si?

—Me duele el trasero. –murmuró avergonzada. Él la miró encantado silbando por lo bajo y levantándola con facilidad de la pared en la que estaba apoyada.

—Vamos a ir a darte un baño…

—Si, eso suena bien. –dijo Hermione en un ronroneo que lo volvió loco.

—Sonara mejor cuando este ahí adentro contigo, nena.

Hermione se rió ante el descaro del chico y beso su mejilla.

—Claro, amor.

— ¿Hermione?

— ¿mmmm?

—Te casaras conmigo.

—Primero tendrás que hablar con mis padres, y no creas que te lo dejaran fácil.

—Contigo nada es fácil, bebé, por eso te amo. Por cierto… tengo que buscar una casa en donde vivir, nena, por que ni loco te dejo alejarte de mí ni un solo milímetro.

Hermione sonrió y acaricio su rostro con adoración.

—Que bueno, por que tienes que hacer mucho merito para que te perdone lo que has hecho… Al menos tienes dos puntos a favor.

— ¿dos? ¿Por qué dos?

—El primero por que fuiste capaz de pedirme perdón, y el segundo por que me... ya sabes…

— ¿Por qué te folle? –dijo Paul meneando sus cejas de forma sugestiva y descarada.

— ¡Paul! –dijo Hermione con sus mejillas rojas.

— ¿Qué? Solo digo la verdad…

—Bueno si, por eso. –admitió ante la mirada curiosa del chico.

—Entonces, amor, voy a ganar un montón de puntos desde ahora. –dijo Paul sonriendo con lujuria.-

Y si, es cierto ella no había encontrado a príncipe que esperaba, pero no siempre la vida es perfecta y se conformaba con que su amor fuese mutuo.

Por fin, Hermione Granger encontró la parte de su vida que le faltaba… ¿Quién diría que el vacío que sentía era por un metamorfogo lujurioso que la sedujo y le robó su corazón? Pero lo más especial de toda esta historia, encontró un final feliz.

Un caliente y perfecto final feliz.


Pronto, si mi asqueroso humor mejora voy a colgar el epilogo en donde se dará a saber el tema principal de la próxima parte de la saga.

Felicitaciones a los que votaron por Charlie y Leah ;)

Ahora si, me voy.

Besos y perdón por haber robado su tiempo con la nota del principio.