John invitó a salir a la enfermera.
Supongo que era cuestión de tiempo, la enfermera (creo que se llama Rachel) estaba un poco dudosa al aceptar, dijo que tendría que buscar a alguien que cuidara a su hijo, entonces Molly salió con su "Oh, pero nosotros podemos cuidarlo, ¿verdad, Sherlock?".
Así que la enfermera trajo a su hijo, tiene tres años, se llama Tom, está vestido como todo un caballero: camisa, chaleco de lana, pantalones de vestir, zapatitos graciosos (se parece un poco a los míos), me mira con sus grandes ojos grises.
- ¿Señor Holmes?- pregunta.
- Sí, ¿tú eres Tom?-
- Thomas Lynch, pero sí, puede decirme Tom, así me dicen todos-
- ¿Quieres comer algo, Tom?- le pregunta Molly – preparé algunos bocadillos-
- Después de jugar- dice el mocoso.
- ¿Qué jugamos?- le insiste Molly.
- Mi mamá ya me contó que usted no debe correr, así que ahí en su sillón podemos jugar sin problemas, ¿sí?, señor Holmes, ¿jugamos a policías y ladrones?, usted es el policía, yo soy el ladrón y la señora es la cárcel-
- Mejor el detective inspector- contesto, si voy a ser un títere de la "seguridad pública" al menos quiero un puesto medianamente decente.
El niño comienza a correr, entiendo que debo atraparlo pero es difícil, el pequeñajo se escabulle entre mis piernas, es la primera vez en mi vida que siento que mi altura es una desventaja.
De alguna manera siempre me gana, inexplicablemente yo terminé en la cárcel, dos veces.
Cerca de las seis estamos exhaustos, Tommy no para de reírse, Molly también ríe y acaban por contagiarme.
- Prepararé la cena- anuncia Molly.
Me tumbo en el sillón y comienzo a tocar el violín, Tom se sienta junto a mí y me observa con atención.
- ¿Me enseñaría a tocar, señor Holmes?-
- Es algo complicado-
- Aprendo rápido, ya sé leer, mi mamá me enseñó-
Bueno, leer a los tres años es un mérito, cedo y le dejo tomar el violín, estoy explicándole algunas cosas mientras huelo la cena de Molly, macarrones con queso y nuggets de pollo, mi estómago hace un ruido vergonzoso y Tom se ríe.
- William-
Se me va el aliento al escuchar esa voz, levanto la vista para encontrarme con el rostro serio de mi madre, está guapa como de costumbre, su cabello (más canoso que rubio) está recogido en una coleta alta, aderezada con un discreto moño negro, viste sobriamente de negro y blanco, las perlas de su collar resuenan cuando las acaricia, apenas noto a Mycroft detrás de ella.
- Así que este es tu hijo, William- dice, acercándose a Tommy.
Molly viene de la cocina, se queda callada al ver a mamá.
- Sírvenos el té- le dice mi madre- quiero suficiente azúcar y que las cucharillas estén bien limpias-
Molly balbucea algo y trata de ir a la cocina.
- Ella no es la sirvienta, mami- respondo, no sé de dónde saco valor para contradecir a mi madre – es…bueno, ella es…-
- Molly, tu nuera- anuncia Mycroft – está esperando al pequeño…eh, Bobby-
- ¿Bobby?, qué nombre tan soso, ¿entonces este mocoso quién es?-
- Bobby es un apodo, aún no escojo nombre- contesta Molly, ruborizada – y el niño es hijo de una amiga-
- No soy ningún mocoso, señora- le responde Tommy – me llamo Thomas Lynch-
- Thomas es un buen nombre- contesta mamá, quitándose los guantes.
Tommy está molesto, se le ve en la cara, se acerca a Molly con el ceño fruncido, ella le sonríe y le acaricia el cabello.
- Tommy, ¿te importaría ir a jugar a la habitación?, te prometo que te serviré la cena en un momento-
- Claro- responde el niño, alejándose.
- Estoy esperando mi té- recalca mami.
- Molly no es la criada, no tiene por qué hacerlo- de nuevo me siento atrevido – lo haré yo-
Hay un tenso silencio sólo roto por el sonido del agua hirviendo, sirvo el té, mamá mira a Molly de arriba abajo.
- ¿A qué te dedicas?- pregunta mami.
- Soy patóloga, pero no estoy trabajando porque mi embarazo se complicó un poco-
- ¿Mi nieto nacerá deforme, enfermo, idiota o…?-
- No señora- replica Molly, algo enojada – Bobby está perfectamente, será un niño sano-
- En serio, ese ridículo apodo… William, ¿no has decidido un nombre digno para tu hijo?, Dios santo-
- Aún no- respondo – Molly no se ha decidido por ninguno-
- Ah, en fin- replica mami, dando un sorbo al té con gesto de asco – vine para hablar con…Molly, ehm, escucha querida, Mycroft me ha informado sobre las…eh, circunstancias en que mi nieto fue concebido, así que, ¿por qué no me lo entregas?, a las muchachitas de tu clase no les gusta perder el tiempo criando hijos, te has embarazado por accidente, admirable que hayas decidido parirlo, pero no te esfuerces demasiado, cuando nazca yo me haré cargo, William no puede cuidarse a sí mismo, ¡mira nada más cómo vive!, yo me encargaré de que Bobby (por supuesto tendrá un nombre digno) tenga vestido, alimento y una educación excelente, además…-
- Váyase a la mierda- le dice Molly.
Mycroft y yo estamos con la boca abierta, mami está roja de furia.
- ¿Cómo dijiste?-
- Que se vaya a la mierda, eso dije, jódase, maldita vieja, no pienso entregarle a mi hijo ni a usted ni a nadie, ni siquiera a Sherlock, es mi hijo, de mi sangre y de mi carne, es cierto, no fue planeado, lo que pasó entre Sherlock y yo no puede llamarse una relación pero eso no importa, Bobby nacerá, yo lo cuidaré y lo criaré, le daré todo lo que merece, lo amaré y será muy feliz, así que si lo que quiere es comprarlo está perdiendo su tiempo, le sugiero que salga de mi casa en este mismo instante antes de que olvide que es usted una anciana, yo una embarazada y le rompa ese collar tan caro y le voltee el rostro de un bofetón-
Mami se incorpora de un salto y mira a Molly como a una alimaña.
- No puedo creer que mi William se haya involucrado con una mujer como tú-
- Su hijo ya está muy grandecito para saber con quién se acuesta y con quién no- responde Molly – váyase de una vez-
Mami se va, haciendo resonar sus carísimos tacones, Mycroft la persigue y de nuevo el piso está en silencio, aunque no dura mucho tiempo, Molly se desploma en el sillón y se echa a llorar.
Tommy regresa de la habitación, corre hacia Molly y la abraza, le besa la mejilla con cariño.
- No esté triste, señora, yo la quiero-
Me siento junto a ellos, beso a Tom en la frente y acaricio el rostro rojo y húmedo de Molly.
- Perdóname, Sherlock, es tu madre y sé que debí ser más respetuosa, pero sólo escuchar lo que proponía…-
- Está bien, muchas veces yo también he querido decirle que se vaya al demonio-
Rachel y John regresan, cenamos todos juntos, me entretengo relatándoles cómo mi Molly mandó a mami al carajo, ¿acabo de decir "mi Molly"?, debió ser la emoción.
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