MIZAKI
CAPÍTULO X
Te juro que la voy a sacar de aquí
Mi tío veía impresionado la figura que con espada en mano lo amenazaba, pero unos segundos después, salió de su trance para aplicarme el mismo poder que tenían los demás encima, quitándome el gusto de poder moverme. Enseguida siguió viéndolo con la misma sorpresa que yo tenía de verlo a él… a él… había regresado… por mí.
-¿Pero qué demonios haces tú aquí?- preguntó Tsubasa.
-¿No es obvio?- respondió Ryota- Vengo por ella- Tsubasa me volteó a ver sonriendo.
-No lo puedo creer- mi tío rió-, la historia se repite, ambos hermanos… locos por una mujer.
-¿De qué habla, Mizaki?- preguntó Ryota, yo no tenía fuerzas y no pude responder.
-Eso no importa ahora- dijo Tsubasa- lo importante es ¿qué haces…
-Ya te dije que vengo por ella- Ryota lo interrumpió- y no me pienso marchar antes de que me la des.
-No hablo de aquí en este castillo, hablo de aquí en esta dimensión… tú no eres de aquí.
-¿Cómo lo sabes?
-¡Ay!… otro que no me reconoce… no lo puedo creer… soy Kentaro- Ryota parecía haber visto un fantasma-. Gusto en verte, Ryota.
-No puede ser- susurró él.
-Pues si puede, jajaja, te contaría toda la historia pero… tengo mejores cosas que hacer contigo- de dentro de su capa sacó una piedra extraña, era blanca y cristalina, era muy pequeña pero al verla Hiboki comenzó a temblar.
-¿Qué pasa?- le preguntó Kokone a Hiboki.
-Esa es la piedra con la que me quitó mis poderes.
-Entonces él va a…- dijo Taichi
-Usarla con mi hermano- acompletó Hiboki mientras intentaba moverse- ¡hay que salir de aquí!- nos dijo y todos comenzábamos a usar todas nuestras fuerzas sin poder soltar movimiento alguno.
-Anda- Ryota amenazaba a Tsubasa mientras se ponía en guardia-, atrévete a acercarte con esa cosa y te corto la cabeza- Tsubasa comenzó a reír como loco.
-No me digas, jajaja- las piedras pequeñas del lugar comenzaron a levitar y tomar forma de una espada en la mano de mi tío- eso lo veremos- él se acercaba corriendo a Ryota atacándolo con su espada de piedras, ataque que Ryota pudo detener con la suya fácilmente.
Ambas espadas chocaban y ellos forcejeaban viendo quien se caía para que el otro pudiera atacar. Arma con arma, iba ganando mi tío, que con su peso lograba que la espalda de Ryota quedara doblada haciendo que su cabeza casi tocara el suelo, Ryota logró quedar libre moviendo la espada a la derecha mientras guiaba su cuerpo a la izquierda, luego se alejó unos pasos y ahora él fue quien atacó a Tsubasa, pero este esquivó el ataque como un cobarde: desapareciendo del lugar y reapareciendo detrás de Ryota, bien podía clavarle la espada, pero no, sólo tomó su piedra y la incrustó en la espalda de Ryota.
-¡NOOOOOOOOOO!- gritó Hiboki al ver a su hermano cayendo, él tomó tanta fuerza que casi pudo moverse, pero se detuvo cuando vio que no pasaba absolutamente nada.
-¿Qué pasa?- dijo mi tío- ¿Por qué la piedra no absorbe tu poder?
-Idiota- se burló Ryota-, yo ya no tengo poder.
Esas palabras retumbaban en mi cabeza como si se hubiera generado un eco, pues todos parecían estar repitiendo esa frase en su mente. ¿Qué le había pasado?
-Pero ¿Qué te pasó?- dijo Tsubasa atónito.
-Fue culpa de otro maldito como tú- le respondió Ryota tomando su espada y poniéndola en el pecho de Tsubasa a punto de clavarla.
-Enserio que no lo puedo creer- repetía él-, otro está robando mis trucos, vaya, qué falta de originalidad… en ese caso- Tsubasa desapareció y reapareció en la espalda de Ryota, sacó la piedra de su cuerpo y la metió de nuevo a su capa- devuélvemela, tal vez la necesite.
-No me importa lo que hagas con esa piedra- le decía Ryota-, sólo quiero que los liberes a todos de una vez, así que pelea.
-¿Quieres pelear, niño? Jajaja, está bien, ¿por qué no hacemos esto? Si me ganas te los llevas a todos, si no… te quedas a sufrir su mismo destino, ¿aceptas?
-Con una condición… creo que no sería justo que usaras tus poderes contra un riouni, así que no podrás usarlos en la pelea.
-No puede ser que los papeles se hayan invertido, ahora tú eres el riouni y yo disfruto del gran poder de un Sanzenin. Está bien, acepto- levantó la mano-, prometo no usar mis poderes contigo. Que empiece ya.
Así la pelea comenzó, ataque tras ataque ambos esquivaban y movían la espada de una forma impresionante, más rápido de lo que había visto jamás. A veces quedaban forcejeando pero escapaban rápidamente antes de que el otro le ganara. A pesar de la diferencia de edades, iban bastante parejos. Nosotros, los cuatro que estábamos atrapados, mirábamos la pelea mientras tratábamos de zafarnos de la mente de Tsubasa que aunque estaba peleando nos tenía inmóviles, pero a cada ataque o golpe que mi tío no esquivaba sentíamos un poco más de movimiento pues su fuerza iba disminuyendo.
Los dos contrincantes seguían moviendo la espada a diestra y siniestra, se les veía ya a ambos cansados, pero sorprendentemente Ryota estaba resistiendo más, se le veía más repuesto que Tsubasa a quien ya comenzaba a faltarle el aire.
Mi tío sudaba a chorros muerto del cansancio, supongo que ya habían pasado muchos años desde que atacaba con la espada, pues últimamente no la necesitaba, con sus poderes basta y sobra para derrotar a quien fuera. Estaban los dos peleando cerca de una pared, por lo que ambos quedaban debajo de las escaleras de caracol.
Era el golpe final. Tsubasa había tropezado y Ryota dirigía la espada al pecho de su enemigo, al rozarle la camisa a mi tío, éste desapareció y antes, al momento de reaparecer lejos de donde se encontraba su contrincante, una parte de las escaleras de caracol se derrumbó dejando a Ryota debajo de grandes trozos de tierra y escombros, antes de quedar debajo, Ryota había lanzado la espada hacia Tsubasa pero éste había vuelto a desaparecer y reaparecer al otro lado.
-¡Noooooo!- grité yo desesperada, intentado con todas mis fuerzas salir de mi estado de inmovilidad, pero era casi imposible.
Al ver como Ryota quedaba debajo de lo que antes eran escaleras todas mis fuerzas desaparecieron, mis ojos se convirtieron en mangueras y hubiera caído si no fuera por el poder de inmovilidad. Pero fue Hiboki quien por fin pudo moverse. Corrió hacia donde estaba la espada y se puso en guardia mirando a nuestro secuestrador con ojos retadores, éste sólo se quedaba mirando, pues aún estaba cansado.
-Eres fuerte niño, tienes que serlo para escapar de mí- dijo Tsubasa-, pero vamos a ver si eres mejor que tu hermano- mi tío se abalanzó y atacó a Hiboki con su espada de piedra, él lo bloqueó y lo miró con una sonrisa mientras forcejeaban.
-Espero que esta vez no seas tan cobarde y cumplas tu promesa- le dijo Hiboki zafándose de la espada de mi tío.
-Deja de hablar y pelea, niño- volvió a atacarlo y comenzó otra pelea, lanzaban a ataques y los esquivaban, Hiboki tenía mucha ventaja sobre el cansado Tsubasa.
Entre el murmullo y el golpe de espada contra espada pude escuchar unos gritos ahogados que venían del bulto de piedras que antes formaban escaleras. Ryota seguía vivo. Luché con todas mis fuerzas y milagrosamente pude moverme, dejé la nueva pelea atrás y corrí hacia el bulto de piedras para empezar a quitarlas de encima.
Por más que quitaba y quitaba rocas no veía rastro de Ryota por ninguna parte, voltee un momento y vi que ambos contrincantes estaban de pie uno frente a otro, amenazándose con sus respectivas armas.
Pude ver la mano de Ryota asomarse, por lo que con desesperación retomé mi búsqueda.
Quité la última roca que estaba sobre su pierna y lo miré. Estaba lleno de moretones y raspones, muy empolvado, su pierna derecha y su brazo izquierdo sangraban sin parar. El dolor que sentí cuando Tsubasa me atacó no se comparaba con lo que sentía en ese momento, viéndolo ahí con los ojos cerrados y sin moverse. No tengo idea de cómo le quité las mangas a mi playera ni un pedazo de tela a mi pantalón para amarrarle las heridas y detener el sangrado. Él aún no reaccionaba pero seguía respirando, aunque su pulso estaba cada vez más lento.
-Por favor despierta- dije mientras acercaba mi cara a la suya y con mi mano rosaba su mejilla-. Por favor.
Entonces mi mano bajó a su pecho, de ahí me recargué para quedarme viéndole unos segundos antes de que mi alma me entrara de nuevo al cuerpo al sentir que alzaba su brazo lentamente hasta que su mano tocó la mía, luego él comenzó a toser de una manera un tanto violenta, así que me despegué un poco para que pudiera respirar, pero sin quitar mi mano de debajo de la suya. Sentí una alegría tan grande cuando lo vi abrir poco a poco sus hermosos ojos que no me pude contener y me llené de lágrimas.
-Mizzi… no llores, no me gusta verte llorar- me dijo casi en forma de susurro, yo solo dejé caer mi cuerpo sollozante sobre su pecho-. Vamos, aún no muero, cálmate… no exageres- dicho esto me quité de su pecho en el que me había limpiado las lágrimas.
-¿Exagerar? ¿Qué me calme?, Ryota, estás sangrando horrible.
-Ya te dije que te calmes, no te preocupes- acto seguido metió su mano en la bolsa de su pantalón y manteniéndola dentro pude ver como sus heridas comenzaban a cerrarse un poco y paraban de sangrar-. No se cerraron por completo pero al menos detendrá la sangre.
-¿Cómo haces eso?, Ryota tú aun tienes…
-Shhh, sí, y no digas nada, es parte del plan.
-¿Pero qué plan?- en el momento en que dije eso un ruido se adueñó de mis oídos, ambos volteamos y vimos a Hiboki tumbado cerca de la pared, había estrellado y caído contra ella. Tsubasa volteó a vernos a mí y a Ryota, se sorprendió mucho de verme ahí y de ver al hermano de Hiboki fuera de las piedras, ambos sentados junto a la pared.
-Pero- dijo dirigiéndose a mí- ¿cómo escapaste?, vaya, enserio que ese niño me mantenía ocupado, al menos lo suficiente para descuidar a mis prisioneros, debo aprender a controlar eso- lo último lo dijo como una nota personal-. De todas formas, no puedes salir de aquí- luego soltó una pequeña risa-, las escaleras están rotas.
Sentí que Ryota me quitaba de encima y poco a poco y con mucho esfuerzo se levantó, me hizo para atrás de él y ponía su brazo frente a mí, protegiéndome.
-No se te ocurra hacerle nada- retó a Tsubasa con ojos de odio mientras éste se reía.
-No lo puedo creer, jajaja. Uy, qué miedo me das niño, jajaja, apenas y puedes ponerte en pie.
-¿Quieres ver que tan fuerte soy?
-Jajaja, sí claro. No, gracias, eso lo probé hace un momento, jajaja, pero sí me gustaría acabar contigo de una vez, sinceramente ya me cansé de las interrupciones para concretar mi plan.
-Entonces termina primero conmigo- Hiboki nos sorprendió a todos mientras se levantaba del suelo.
-Ay, no puede ser niño- dijo Tsubasa- ¿Qué no te cansas?
-¿Tu sí?- Hiboki sonrió.
-Digo… ¿que si no te cansas de que te derrote?
-Tú no me derrotaste- habló mi amigo-. Eso fue trampa.
-¿Y por qué trampa?- Tsubasa cruzó los brazos haciendo cara de indignado- A ti no recuerdo haberte prometido nada.
Dicho esto mi tío levantó los restos de escaleras que estaban alrededor de mí y Ryota. Una ráfaga de viento me obligó a cerrar los ojos y cuando los abrí varias decenas de piedras gigantes se dirigían a Hiboki a toda velocidad, él pudo esquivar las primeras tres que terminaron rompiéndose por el golpe contra la pared, pero la cuarta se lo llevó usándolo como escudo contra la superficie del gran cilindro que nos contenía.
Él se estrelló estrepitosamente y cayó sobre la misma piedra que lo llevó hasta allí. A leguas se podían ver sus rasguños y huesos rotos.
-Espero que eso sea suficiente- dijo mi tío sacudiéndose las manos-. Ahora regresando a ustedes…
-Aún no me vences, anciano- se escuchó más como un lamento que como una amenaza, Hiboki se estaba levantando de una manera dolorosa, se ponía el brazo en el estómago aguantando las ganas de tirarse al suelo y llorar, su boca estaba sangrando y su pierna no tenía la fuerza suficiente para sostenerlo pero aun así pudo ponerse en pie, eso era realmente sorprenderte.
-Este niño está maldito- Tsubasa estaba atónito viendo a su contrincante sostenerse sin mayor problema.
Ryota aprovechó, tomó la espada que Tsubasa sostenía en la mano y lo atacó, este pudo esquivar y se alejó unos metros de su atacante, me apuntó y otra vez quedé inmóvil, lo más rápido que pudo, Ryota fabricó otra espada y comenzó la pelea de nuevo.
Hiboki tomó la tercera espada y se unió a su hermano en contra de mi tío.
-Já, dos contra uno es muy injusto.
-¿Qué tienes miedo?- en tono burlón de parte de Ryota.
-Me refería a injusto para ustedes, par de riounis- todos estaban en guardia esperando a atacarse uno al otro.
Entonces recordé a mis otros dos acompañantes, pude notar que aunque Tsubasa estaba ocupado nunca los descuidó, pues seguían sin poder moverse, y al igual que yo, estaban viendo la pelea sin perder detalle.
Esta vez claramente la ventaja la tenían mis amigos. Para salir de ésta, Tsubasa comenzó a usar sus poderes.
-Claro- dijo Ryota-. Úsalos, eres un cobarde, no te atreverías a pelear justamente ni con unos "niños".
-Sí, hermano- lo apoyó Hiboki-, no tiene las agallas.
-¿Enserio creen que voy a caer en ese tonto juego?, por Dios, eso lo hacían mis padres conmigo, ya sé lo que pretenden y sólo les diré algo- en ese momento él atacó y quedó espada con espada con Hiboki-: no es cobardía, se llama inteligencia.
Después de pronunciar esas palabras le dio un espadazo en la pierna a Ryota, este no cayó pero Tsubasa aprovechó y le propinó otro en el brazo que de por sí tenía lastimado haciendo que soltara la espada de piedras y se estrellara contra el suelo. Antes de que Ryota pudiera ponerse en pie, Hiboki atac contrincante y la lucha se hizo de dos.
-No entiendo por qué peleas conmigo- jugueteó Tsubasa-, yo te comprendo más que a nadie- Hiboki se quedó quieto.
-¿A qué te refieres?- le dijo mi amigo.
-A que entiendo muy bien por lo que estás pasando- Tsubasa dejó de atacar así que Hiboki también-. Yo sé cómo se siente vivir a la sombra de tu hermano, saber que aunque tú eres el mejor nunca tendrás la mínima oportunidad de tocar la corona.
-Eso nunca me ha interesado, Kentaro- Hiboki volvió a atacar y quedaron frente a frente, sólo la espada los separaba.
-Tal vez el reino no… pero ella sí- me señaló con la mirada-. Mírala, tú estás peleando a su nombre y ¿cómo te paga?, ignorando los golpes que tú recibías y yendo a socorrer a tu hermano- Hiboki estaba callado con la cara muy seria.
-¿Y eso a ti qué?- contestó.
-Que si te das cuenta somos más parecidos de lo que te imaginas. Piénsalo, tu hermano está ahí, sólo esperando a que lo ataques, con eso tu vida se arreglaría ¿no lo crees?
-Já- dijo Hiboki acorralando a Tsubasa literalmente entre la espada y la pared- ¿Qué te hizo creer que caería en ese truco tan viejo?
-Ya te lo dije, te pareces a mí. Te lo digo, Hiboki, sólo piénsalo, tienes que acabar con él… y yo puedo ayudarte.
-¡Hiboki no lo hagas!- le grité desde donde estaba inmóvil del cuello a los pies, ellos voltearon.
-Mírala, Hiboki, todo lo que está pasando y aún se preocupa por la vida de tu hermano más que por la tuya.
-Hiboki tú me conoces- tomó la palabra Ryota-, sabes que yo te quiero, eres mi hermano.
-¡Cállate, Ryota!- Musitó Hiboki. En ese momento comencé a desconfiar ¿Enserio estaba cayendo en la táctica de Tsubasa?- ¡Cállate!
-Muy bien, hijo- secundó mi tío-. Haces muy bien. Él no tiene por qué controlar tu vida. Mátalo, mátalo ahora, es más… si lo matas en este instante… te dejo llevarte a mi sobrina.
-¿Qué?- la cara de Hiboki se iluminó- ¿Lo dices enserio?
-Claro que sí, Hiboki, llévatela, llévatela lejos. Lejos de aquí, lejos de Okira, sean felices… claro que para serlo… necesitas matarlo, necesitas probarle a mi sobrina que tú, Hiboki, que tú eres el mejor.
-Por favor, no lo hagas Hiboki- gritó Ryota- no caigas a su nivel- su hermano sólo pensaba-. Te terminará traicionando como lo hace siempre- su hermano no contestaba- ¡Hermano ya reacciona!
-¿Qué dices, hijo? ¿Tengo razón o no?- Tsubasa estaba sonriente, a pesar de que el sudor y la sangre bañaba su rostro.
-Sí- dijo Hiboki, mis ojos se quedaron abiertos como platos ¿Había escuchado mal?, no, Hiboki hablaba enserio-. Sí, tienes razón.
-Eso, eso, hijo, hazlo… hazlo ya- Hiboki aún tenía a Tsubasa acorralado y segundos antes lo había tomado de las solapas.
-Sí, le tengo que demostrar que soy el mejor.
-Sí. Sí, haces bien- decía Tsubasa.
-Le tengo que demostrar… ¡que yo no soy como tú!- Hiboki despegó un poco la espada y luego la dirigió rápidamente hacia mi tío, éste en un movimiento desapareció de frente de él, sin embargo, por atrás de un confundido Hiboki, salían de la pared contraria y llegaban a él tres enormes picos de piedra que se enterraban rápidamente en la espalda del pequeño príncipe, quien caía al suelo de rodillas.
-¡HIBOKI!- gritó Ryota casi llorando mientras se dirigía su hermano.
Hasta el otro lado del salón y casi junto a mí estaba su atacante, un hombre al que se le veía muy confundido, casi podía decirse que se le notaba asustado, se veía como un niño que acababa de romper el jarrón favorito de mamá. Parecía estar pensando, temía por su futuro al parecer, temía ser regañado, parecía lamentarse de lo que había hecho, por primera vez he podido ver en él un poco de compasión y escrúpulos hacia el ser humano.
"¿Qué hice?" se decía en voz baja, ¿sería cierto lo que me había dicho el día pasado? ¿Enserio nunca habría matado a nadie? Él se agarró la cabeza con ambas manos tapándose los oídos violentamente diciendo "cállense", podía jurar que unas voces le atormentaban pero no se oía más que un profundo silencio, parecía un verdadero maniaco.
Todo esto me tenía estupefacta hasta que vi como una piedra le golpeaba la cabeza a mi tío, él caía inconsciente al piso y tras esto yo al fin podía moverme, la piedra estaba en las manos de Taichi quien, al parecer, aprovechó el momento de confusión para escaparse y atacarlo. Taichi solo arrojó la gran piedra al piso y corrió a lado de Ryota quien en brazos sostenía a su hermano aún consiente y con los filosos picos clavados en la espalada, ninguno de ellos le atravesaba por completo, sólo estaban ahí, hiriendo su piel y yo supongo que alguno de los órganos internos ya estaba perforado. Miré a Kokone de reojo y ambas corrimos a la sangrienta escena.
Cuando llegamos vimos que unas paredes de tierra se alzaban rodeándonos y nos encerraba, otra vez había un pequeño recuadro que dejaba entrar luz. Me asomé y vi a Tsubasa sobándose la cabeza, luego se sentaba en su trono dándonos la espalda. Pero el estar encerrados ya no nos importaba, sólo fui hacia la persona que yacía en los brazos de Ryota.
Taichi estaba incado junto a él, Ryota miraba a su hermano, cuyos ojos estaban a punto de cerrarse. Kokone y yo hicimos lo mismo que Taichi, quedarnos junto a él. Hiboki movió la cabeza y nos miró. Con toda la dificultad del mundo, movió los labios y puso una ligera sonrisa.
Sus ojos se cerraron por completo, y todo su peso cayó sobre Ryota.
-Tenemos que hacer algo- le decía Taichi a él.
-Ya… ya se fue.
Kokone se lanzó en el regazo de Hiboki y comenzó a llorar. Cuando la primera lágrima salió de mis ojos, las demás no tardaron en huir despavoridas tomando la misma ruta. Tomé la cara de mi amigo con las dos manos y le acaricié la mejilla.
-Lo siento
Fue todo lo que pude decir antes de soltarlo y hundirme en llanto. Me acomodé sobre su pecho y las lágrimas mojaron su camisa.
"No puede ser, no puede ser" escuchábamos a Taichi repetir eso mientras se ponía de píe y se dirigía a una esquina del recuadro, para sentarse y abrazar sus rodillas.
-Tengo que ir- Kokone lo dijo más hacia Hiboki que para nosotros, se limpió las lágrimas y se sentó junto a Taichi, lo abrazó y le acarició la cabeza.
Después de unos minutos me senté cruzando las rodillas. Ryota sentó el cuerpo de su hermano y lo posó junto a la pared.
Miraba desolado a la nada, ya no tenía lágrimas, pero la ruta por la que pasaron estaba más que evidente.
Con mirada retadora, y sin dejar de ver a la nada, tomó mi mano.
-Te juro que la voy a sacar de aquí- dijo como una promesa hacia su hermano. Su rostro pálido y fúnebre causaba calosfríos, y un aire helado se adueñó del lugar.
Bien, creo que hoy no diré mucho. Guardemos un minuto de silencio por el compañero caído.
.
.
.
.
Ok, lo sé, lo sé, soy pésima contando peleas de espadas, pero qué les puedo decir?, la "acción" no es lo mío? XD
Gracias a los que leen y en especial a quienes comentan =)
Estimado Leandro-sensei: ve que yo no hago maldades? bien que puse escena romántica... es más, maté al rival (me siento como Rumiko matando a Ryoga). Muchas gracias por seguir leyendo y hablar an bonito de esta historia, espero le siga gustando =P
Muy bien, notitas cortas por hoy, aunque no lo crean estoy triste, no quería matar Hiboki, pero ni modo, alguien debía morir =(
Nos vemos en el siguiente capítulo,
hasta pronto =)
Atte. Akyfin02
