Lonely, too long

Capítulo X

Me queda un último manojo de esperanza

Después de tanto desafiar la tempestad.

Me siento débil pero estas aquí

Tu abrazo es aire nuevo para mí

Te vas colando de suspiros en mi vida
día tras día recupera el corazón.
Me siento frágil pero aun tengo fe
Por que tu mano esta guiándome...

Cúrame del miedo, cúrame las alas
Ven a rescatarme de la oscuridad
Aunque me han herido demasiadas balas
Esta vez tu amor me puede salvar.

Cúrame -Ednita Nazario.

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Sascha empacaba algunas cosas de Naya en un bolso grande que solían usar para pasar la noche por fuera de casa. No era que pensarán quedarse a donde iban a ir, pero nunca se sabe con las cosas como se estaban dando últimamente, así que le gustaba estar preparada con todo lo que su pequeña princesa pudiera necesitar.

La visita que estarían realizando en menos de una hora la tenía especialmente nerviosa, y no porque no la deseara, muy por el contrario, la había estado esperando desde hacía ya un buen tiempo.

Es solo que ahora no sabía que esperar o cómo reaccionar ante sus propios sentimientos encontrados. Irónico para alguien cuya principal habilidad era reconocer y leer sentimientos y emociones.

-Naya cariño, trae los juguetes que quieres llevar, ya casi estamos listas para salir -dijo llamando a su pequeña hija, la cual armaba estructuras en el piso usando grandes bloques de madera multicolores.

La puerta se abrió en ese instante y la pequeña vestida con su camiseta de estampado infantil y un overol de color morado salió corriendo en esa dirección. Lucas entró sonriendo y la levantó en sus brazos llenándola de besos y cosquillas.

-¿Ya están listas mis dos princesas? -preguntó Lucas.

-Todo lo que se puede estar -contestó Sascha yendo a su encuentro. El beso que se dieron quemó a través del vínculo de pareja haciéndoles conscientes de lo que sentían uno por el otro.

-No estés nerviosa, gatita -le calmó Lucas que podía sentir su inquietud-. Ya pudiste comprobar que tu madre quiere este acercamiento entre las tres- le recordó.

-No puedo dejar de pensar que ella se está forzando y realmente no lo quiere -comentó ella con pesar.

-Todos sabemos que tu madre es cruelmente honesta, ella no haría tal cosa -Sascha le dio una expresión de incredulidad-. Ok, está bien, puede que le gusten los juegos mentales y confundirnos a todos pero estamos hablando de Naya -acarició la pancita de la niña que se comía la conversación de los adultos con los ojos- y ella demostró querer un acercamiento.

-Es cierto -suspiró resignada- pero me es imposible determinar cuáles son sus verdaderas emociones, ella es muy fría -continuó-. Sin embargo quiero darle la oportunidad para que se abra y nos permita conocerla tal y como es.

-Y así será, gatita- hizo saltar a Naya en sus brazos-. ¿Lista para ver a tu abuela, Naya?

-Shhiiii- respondió la niña emocionada y a la vez tan inocente. Ella no tenía idea de quién era verdaderamente su abuela y eso le preocupaba a Sascha porque no quería que su tierna niña sufriera una decepción como la sufrió ella durante más de veinte años.

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Nikita se movía de un lado para otro. Quería que todo estuviera perfecto antes de la llegada de su hija y su nieta y mientras tanto mantenía una conversación telepática con Anthony. Estaba tan emocionada que no paraba de interrumpirle, no le importaba que él estuviera en una junta sumamente importante.

"¿Crees que le gustaran los obsequios que le compre?"

"Seguro que si cariño, no te preocupes por eso."

"Estoy nerviosa, debo calmarme o sino ella notara mi ansiedad."

"Sé que has deseado verla desde hace tiempo, pero debes calmarte, tú puedes hacerlo."

Anthony sabía que ella aún no aprendía a manejar las emociones más fuertes, en especial si se trataba de quienes amaba.

"Terminaré esta reunión en pocos minutos." Le mintió deliberadamente, porque así no podía concentrarse, por tanto aplazaría la reunión para el día siguiente. "Si quieres puedo llegar a tu casa y acompañarte un rato mientras llega tu hija."

"No" exclamó. "Ven cuando hayas terminado con todo. No quiero que salgas corriendo después porque olvidaste hacer algo. Además, ya estoy lo suficientemente abrumada como para tener que lidiar contigo y las escenas que creamos. ¿Me comprendes?"

Claro que la comprendía, la última vez que pasaron tiempo a solas ella termino sentada en su regazo y él misteriosamente sin chaqueta. Aunque no había sido gran cosa, las terminaciones de ambos terminaron chirriando de calor y algo más y al día siguiente en los canales de noticias hubo reportes de extraños avistamientos de flores en el centro de San Francisco que no eran autóctonas de la zona.

"Muy bien, como tú quieras, pero si necesitas algo estaré aquí para ti, siempre."

En todo caso, la reunión ya no tenía sentido, pero eso no se lo diría para que no se sintiese culpable. Buscaría un rincón tranquilo cerca de la ventana y se pondría a leer alguno de los libros de poesía que acababa de adquirir.

Él se despidió con una caricia mental que la hizo desear otras cosas que seguía sin comprender. Se dirigió al gran ventanal de su penthouse y se distrajo con las flores que reposaban en un jarrón de cerámica que había adquirido días atrás. Las flores en él destacaban entre tanto blanco y gris gracias a sus colores rojos y amarillos, Sophia las había comprado por ella y no pudo estar más que agradecida por su discreción. Debía aumentarle el sueldo tan pronto como fuera posible.

Su hija le dio un saludo mental cuando arribó al departamento pero la primera que vio entrar fue a Naya que corrió directo a ella y se colgó de sus piernas.

-¡Bela!

-Lo siento madre- se apresuró Sascha que intentaba alejar a la niña sin ningún éxito-. Se me soltó de la mano en cuanto se abrieron las puertas del ascensor.

-Descuida, Sascha -dijo tomando desprevenida a su hija cuando tomo a Naya en brazos y la cargó. Su peso cálido pero fuerte. Le encantaba como olía-. Hola, mi niña inteligente.

-Oga bela -Naya sonrió abiertamente, mostrando sus pequeños dientes.

-Bienvenida, hija- le saludo Nikita sin abandonar a Naya. No estaba dispuesta a soltarla y al parecer Naya se sentía muy cómoda siendo acunada por su abuela.

Después todo se volvió confuso y extraño. Sascha observaba atenta como Nikita, sin ningún remilgo se había lanzado al suelo con Naya y le mostraba todas las cosas que había comprado para ella. Desde juguetes didácticos, ropa y libros que la niña no podría leer hasta que tuviera al menos cinco años, pero al parecer eso a Nikita le tenía sin cuidado.

Naya continuaba hablándole telepáticamente a su abuela pero Nikita con paciencia le mostraba las maneras correctas de proceder en aquel lenguaje, Sascha lo podía percibir al leer las emociones de su hija, que jugaba encantada con un piano de colores.

-Oh, eres muy musical -sus palabras eran de orgullo aunque la emoción no era percibida por Sascha-. Te pondremos en clases de piano cuando tengas la edad- le decia Nikita-. Eso te hará tu mente más ágil.

-¿No sería más fácil usar el entrenamiento Psy?- preguntó Sascha.

-No -contestó Nikita-, el método tradicional no es una opción. Nunca más. -El método tradicional traía dolor, sufrimiento y soledad a los niños Psy y su nieta no pasaría por ello-. Ha sido más prudente que la última vez al iniciar un contacto telepático conmigo ¿Le has enseñado?

-Si -contestó- y ella lo ha comprendido muy bien -contó sin poder dejar de mirar todo a su alrededor. La última vez que estuvo allí todo era austero y frío pero ahora, había color sin embargo no podía percibir nada proveniente de su madre, lo que la confundía aun más.

La vio construir torres de colores con Naya, la niña estaba muy concentrada y seria por lo que supo no era un juego. Nikita le estaba mostrando el cómo construir nuevos escudos mentales.

-Digna hija de su madre -exclamó Nikita cuando Naya empezó a hacer su propia versión de escudos con los cubos, los apiló de forma de circular sin ninguna ayuda-. Asombroso.

-Es un bonito cuadro madre -comentó de repente Sascha con la vista fija en el cuadro que Nikita había recibido como regalo de parte de Anthony-. ¿Lo has comprado tú?

-No -respondió enseguida-. Fue un obsequio de una socio comercial, pensaba venderlo pero Sophia lo ha colgado allí y no me ha dado tiempo a quitarlo.

-Es un extraño obsequio -reflexionó Sascha-. Creo que es una pareja en el mar.

-Ni siquiera lo he notado -dijo fingiendo estar distraída por los juegos de Naya.

-Queríamos venir antes pero Sophia nos comentó que estabas de viaje ¿Cómo estuvo todo?

-Largo y lleno de papeleo que todavía hemos quedado por revisar -contestó de manera breve mientras se sentaba en el sofá junto a Sascha.

Él sintió fuerte y claro en su conexión con ella aquel instante en que sus emociones se alteraron. Sin lugar a dudas Nikita estaba nerviosa, muy nerviosa y ansiosa por algo, y estas emociones se estaban canalizando hacía el porqué seguramente ella trataba de bloquearlas frente a su hija.

Sin dudarlo un segundo se puso de pie, dejó el libro de poesía que había estado leyendo en la biblioteca de su oficina y tomó su organizador del escritorio, por si necesitaba estar fuera un tiempo largo, aún podría encargarse de ciertas cosas de su empresa.

Dio la orden a Steven para que le tuviesen listo el auto, no le diría nada hasta que ella no pudiese negarse a recibirlo. Sabía que lo necesitaba, él podía ayudarle a controlarse un poco mejor.

Mientras tanto para Sascha era imposible no sentirse frustrada con su madre que continuaba distante con ella pero no así con Naya, había una barrera que no podía atravesar. Nikita no actuaba como cuando vio por primera vez a Naya, a ella le parecía que estaba en guardia y no sabía por qué.

La respuesta más obvia era que Nikita no sabía cómo abandonarse a sus emociones frente a su hija. Había sido tan cuidadosa con ella por tantos años que le era imposible abrirse y no era que no quisiera sino que estaba un poco asustada.

-Tengo chocolate para ti, si gustas -le ofreció Nikita. Era una concesión, permitiéndose mostrar un lado amable y nunca visto por Sascha.

-Seria un placer -exclamó Sascha. Su madre podía ver cómo le brillaban los ojos.

Nikita pudo escapar de ese anhelo, de esa necesidad de su hija por acercarse. Aunque sería un respiró momentáneo mientras servía esa taza de chocolate, con algo de canela y poca azúcar, hasta quiso tomar un poco pero no podía tardar más escondida allí así que volvió con la taza para Sascha que la esperaba con una agradable sonrisa en su boca.

-Gracias -expresó mientras tomaba la taza.

En ese instante la mente de Nikita se llenó con la presencia de Anthony, estaba tan cerca podía sentirlo y no se equivocaba.

"Voy en el ascensor."

"Sascha te vera."

"Será un placer verla y a la pequeña Naya también."

-¿Sucede algo? -preguntó Sascha con la taza en mitad de camino hacia su boca.

-No -respondió Nikita que miró hacia la puerta justo cuando esta se abría.

Anthony entró sin más, con una carpeta y su organizador a la mano. Nikita miró a su hija, interesada en su reacción, que fue como ella la habría esperado, de asombro. La pequeña Naya también detuvo sus juegos y se concentró en él. Interesante, ella no era la única Duncan que padecía por la presencia imponente de Anthony.

-Buenas tardes, Nikita, Sascha -dijo saludando con una ligera reverencia de su cabeza-. Que agradable encontrarlas a las dos aquí, espero no estar interrumpiendo nada - agregó fingiendo no saber con anterioridad sobre la visita de Sascha y Naya. Giró la vista hacia la pequeña Naya y, ella lo observó con curiosidad-. Y esta debe ser Naya -dijo ofreciéndole a la niña una ligera sonrisa, la cual desapareció al ver de nuevo a Sascha una hija hermosa Sascha, y por la estructura que tiene entre sus manos, muy lista también, mis felicitaciones.

Él podía sentir la felicidad y el orgullo de Nikita a través de la conexión que tenían ambos, aunque también comprendía que ella estaba haciendo un gran esfuerzo por mantener encerrados estos sentimientos y sensaciones dentro de sus escudos.

Así que le envió una onda de calma, lo que se había vuelto entre ellos dos un equivalente a un abrazo mental.

"Tu nieta es hermosa, ha heredado la belleza de tu lado de la familia."

"Su padre no estaría de acuerdo."

-Gracias, Anthony -respondió Sascha un tanto sorprendida. Lo que menos esperaba ese día era ver al padre de Faith y mucho menos haciéndole una visita a Nikita, en un terreno sagrado y extremadamente privado para una mujer como su madre, a quien miró y la notó observando a Naya con atención, como si Anthony no estuviera allí. Pero lo que más le asombraba es que su madre no reaccionaba de mala manera a la presencia de Anthony, era como si fuera normal que hubiera llegado allí y sin avisar así que se atrevió a indagar un poco: -No esperaba verte hoy, es un grata sorpresa.

-Anthony es proclive a aparecerse en cualquier momento con trabajo en mano -explicó Nikita dirigiendo su mirada fría y desapasionada hacia Anthony-. ¿Qué asunto nos atañe hoy, Kyriakus?

"Me lanzas la bola en llamas como castigo."

"Te lo advertí."

Ella realmente no estaba enfada, al contrario, disfrutaba ponerle en apuros y él lo sabía.

-Unos informes urgentes que necesito que revises conmigo, sin embargo veo que estás ocupada con tu familia, no es mi interés incomodarlas - Afirmó educadamente.

"Solo quería asegurarme que estuvieras bien, y ahora juegas conmigo, muy lindo de su parte señora Duncan."

Anthony la miraba sin poder evitarlo, ella parecía disfrutar de ponerlo en situaciones incómodas, pero aún así no podía molestarse con Nikita, se saldría con la suya todas las veces que quisiera.

Eso era extraño, por lo general su madre dejaba esos asuntos para horas de oficina y si tenía que trabajar después de los horarios normales siempre lo hacía desde su oficina privada. Nunca recibía a los socios comerciales en su casa y cuando fue parte del antiguo Consejo nunca se encontró con alguno de los otros fuera de la Red pero Anthony había llegado a su casa, sin avisar y sin tocar a la puerta. Ella se estaba perdiendo de algo.

-No molestas, Anthony -le dijo Sascha.

-¿Y cómo está Faith? -preguntó con interés Anthony.

-Está muy bien -respondió Sascha que aunque no podía detectar el amor que Anthony tenía por su hija sabía que si lo sentía-. Se alegrará cuando le diga que nos hemos visto hoy.

En ese momento el teléfono de Sascha sonó insistentemente, esta tomó la llamada y luego miró a su madre un poco preocupada.

-Debo tomar esta llamada -explicó -¿Podrías vigilar a Naya por mí un rato?

-Por supuesto. -Sascha no tenía idea lo que significaba ese gesto de confianza para Nikita pero también era más significativo porque la confianza era reciproca a Anthony. Su hija confiaba en ambos para cuidar a su pequeña-. Puedes usar mi oficina si gustas -le indicó.

-Mamá vuelve en un rato cariño -le dijo Sascha a Naya que continuaba entretenida con sus juguetes y poca atención le presto-. Gracias, madre. -Sascha se retiró dejándolos a los dos junto con la pequeña.

Una vez que Sascha salió de la habitación, Anthony se acercó a ella hasta que estuvo a pocos centímetros de su cuerpo.

-No me hace gracia que me hagas estas cosas -le susurró - pero yo también puedo jugar este juego. - Y diciendo esto le dio un muy suave y rápido beso en la mejilla y luego se alejó de ella con rumbo a la mesa más cercana para depositar lo que llevaba en las manos. Sabía que la desestabilizaba pero al mismo tiempo le ayudaba a enfocarse en contenerlo.

"Estás muy malcriado."

Ella prefería hablarle telepáticamente porque no estaba dispuesta a que su hija supiera con que soltura ella le habla a Anthony. Se movió hacia otro sofá para mirar más de cerca a Naya quien optó por acercarse a su abuela con un libro de cuentos a la mano y queriendo subirse en su regazo.

"Ah… usted también Srta. Hunter. Dos malcriados en mi vida crean más trabajo para mi."

El comentario lo compartió con ambos, Naya la miró sin entender pero Anthony estaba encantado por ello. Él fue a sentarse junto a ellas y tomó el libro que Naya le extendió, ya que al parecer su abuela estaba preocupada en otros asuntos y no quería leerle.

"Sascha se va a dar cuenta de lo que sucede entre nosotros."

"Ella ya lo sospecha. No necesita ser una E para verlo."

"Sigo siendo la misma."

"¿Segura? Tus palabras son contrarias a lo que muestras, Nikita. Flores, colores, una niña en tu regazo y un hombre que no necesita llaves para entrar."

Él tenía tanta razón, no necesitaba mostrar un lenguaje o un comportamiento diferente para que los demás notaran lo que había ocurrido con ella. Sin embargo no lo reconocería abiertamente y Anthony tenía que permitirle ser un poquito terca en ese aspecto.

-Oh… es un cuento de princesas y dragones. Creo que al final hay un beso -comentó intrigado Anthony.

-Eso no es educativo.

-Sí que lo es -afirmó seriamente-. Puedes aprender muchas cosas de los libros de cuentos y novelas románticas, deberías intentarlo cariño -le dijo usando aquel término que solía usar con ella cada vez más. - ¿Quieres que te lea un cuento Naya? -Le preguntó él a la niña que se encontraba sentada en el regazo de Nikita. Naya asintió con entusiasmo.

-Bueno, veamos si recuerdo bien el nombre del cuento, es uno de los que le he leído a los niños del grupo de Juniper, porque les encantan los cuentos -dijo él abriendo el libro y observando la primera imagen.

Empezó a leerlo, tratando de hacer las entonaciones para que destacaran las partes importantes, pero era un cuento para niños, así que la pequeña Naya que aún era una bebé empezó a moverse en su lugar después de las primeras páginas. Su capacidad de concentración era de apenas un poco más de lo normal para su edad.

Sin embargo, los que parecían estar disfrutando más el cuento era los dos adultos serios y responsables, sentados en el sofá, mirando las imágenes del libro. Cuando el caballero llegó al rescate de la princesa, la niña alcanzó el total de tiempo destinado a estar sentada y sin más se bajó al piso de nuevo.

-El caballero admiró la hermosura de la princesa, tenía un largo cabello rubio y la piel blanca como la nieve -leyó Anthony la página del cuento, casi llegando al final.

-Eso no está bien -se quejo Nikita-. Les crea un falso estereotipo de belleza a los infantes al igual que un pensamiento racista.

-No me parece que esas afirmaciones de tipo racista estén en un libro infantil -comentó ella interrumpiéndolo-. No siempre las mujeres consideradas hermosas son con esa descripción clásica.

Él la miró asombrado por su nueva capacidad de identificarse con lo que podía afectar a otros.

-Es solo un libro infantil, no creo que nadie quiera incitar al racismo con esa descripción -afirmó él observando de nuevo la imagen de la princesa tomada de la mano del caballero-. Pero tienes razón en algo, hay mujeres muy hermosas que tiene otros rasgos y deberían tener sus propias historias -Agregó. "Como tu hermoso cabello y tu piel que me llama, antojándome de besar cada centímetro cuadrado de ella" le envió mentalmente y volvió a encontrar la línea de texto por donde había quedado.

"¿Y por qué no lo haces?"

"Porque tu pequeña nieta podría observarnos."

Al instante giró a ver a la niña y notó como jugaba distraído de nuevo con sus bloques.

La atención de Anthony se centró entonces en Nikita, el libro de cuentos olvidado se deslizó de su mano al suelo mientras él se acercaba aún más a ella.

Llevó su mano derecha a su nuca y la deslizó hasta su mandíbula acariciándola con delicadeza mientras tomaba su rostro y lo acercaba a él, cerró los labios justo en el momento preciso y la besó.

El encuentro de sus labios fue más tierno que apasionado, unos cuantos segundos de contacto en los que ella le retorno el beso justo cuando él se alejaba de su boca, llevándose un poco de su labio inferior entre sus propios labios.

Soltó el agarré que tenía de ella y se alejó un unos centímetros, abriendo los ojos para observar su reacción, dándose cuenta que ella sostuvo un par de segundos más sus ojos cerrados, disfrutando la sensación.

Y Anthony lo sabía porque, tal como había aprendido desde sus primeros contactos piel a piel, él podía sentirla y compartir el placer que él le causaba. Pero más que eso, la sensación de estabilidad y relajación que le seguía a estos momentos íntimos era toda una experiencia nueva para ambos.

Algo se quebró y ambos miraron hacia la fuente del sonido. Las flores y el jarrón desparramados en el suelo mientras Naya con sus patitas de pantera creaba marcas en la madera con el agua que había pisado mientras perseguía a las mariposas que Nikita y Anthony habían creado.

Nikita se paró del sillón y comenzó a perseguir a su escurridiza nieta que optaba por jugar y perseguir las mariposas que parecían adueñarse del lugar.

-¡Oh Dios! -exclamó Sascha al salir de la oficina y correr al ventanal más cercano para abrirlo-. ¿De dónde han salido todas estas mariposas? -y entonces observó a su hija-. ¡Naya!

-Creo que han entrado por la puerta -comentó Anthony a la ligera-. Se han visto desde hace semanas rondando por la ciudad.

Sascha observó a su madre quien sostenía en sus brazos y de manera protectora a Naya. No se le escapó el hecho de que su madre miraba a Anthony con atención y un interés muy cercano a lo personal. ¿Sería que ellos dos…? No, se dijo mentalmente, porque ella solo podía percibir la frialdad de las emociones inexistentes de ambos.

Sin embargo Sascha no entendía que ella no era la única experta en escudos y que aquellos adultos frente a ella mantenían una conversación afable y cercana detrás de esos muros, allí había risa y afecto. Allí había dos personas que darían todo el uno por el otro.

La Coalición Gobernante no solo existía para mantener el equilibrio social y económico de los Psy sino para encaminar los rumbos de la raza hacia donde podrían crecer de forma exitosa dentro de la vida sin Silencio que todos estaban enfrentando. Era de conocimiento público que la PsyNet estaba muriendo y aunque los Es eran la primera linea de defensa contra la desintegración de la misma, la Coalición tenía claro que esto no era suficiente.

Los Psy necesitaban a los humanos y como tal debían hacer lo que fuera necesario para que la integración de estos dentro de la comunidad se llevara a cabo con prontitud. Era más fácil decirlo que hacerlo, ya que los humanos no confiaban en los Psy y viceversa, los primeros consideraban a los Psy seres maquiavélicos y sin alma, los Psy los consideraban seres inferiores de los cuales no sacaban ningún provecho y ese pensamiento tenía 100 años de existencia.

No obstante la Coalición Gobernante estaba determinada a exterminar esos pensamientos de odio entre ambas razas y para empezar debían crear la manera de hacer que todos convivieran de una forma u otra. La manera más fácil era crear una nueva comunidad experimental donde las tres razas, la humana y la Psy junto a la cambiante, que eran la clave para limar asperezas entre las demás, pudieran ser cercanos.

-Mientras creamos esta nueva comunidad a las afueras de San Francisco, tenemos pensado en crear centros recreativos en la ciudad -explicaba Nikita a los demás miembros del equipo de trabajo-. En Rusia, Sahara Kyriakus ha inaugurado una cafetería con este fin, los NightStar piensan hacer lo mismo en la ciudad, las empresas Duncan establecerán un presupuesto de ayuda para el proyecto.

Ella continuó relatando los detalles del proyecto mientras en su mente la voz de Anthony hacia que cada una de sus neuronas vibraran. El estaba presente en aquella reunión, sentado al otro lado de la mesa, aparentando ser el frío ser que no era y manteniendo la máscara sin emociones que todos le conocían.

"Hoy estás preciosa, me encantas cuando tienes a todos así de controlados"

No habían podido conversar en realidad, ya que cuando él estaba ingresando al edificio un poco antes para poder tener un tiempo a solas con Nikita, lo habían interrumpido con una llamada urgente de un proveedor de materiales. Varios minutos después se encontró pasando a la sala de juntas y apenas logró hacerle una venia con la cabeza a Nikita y decirle buenos días.

"Lamentablemente al único que no puedo controlar al parecer es a ti" le contestó ella sin inmutarse, sin mirarle y continuando hablando del proyecto en que el fingía estar totalmente concentrada.

-Es imperativo que comencemos a abrir las puertas de este tipo de convivencia en la comunidad y el siguiente punto de esto es la educación. Aun continuamos con el viejo sistema, que aunque no es malo tampoco permite el avance y la aceptación de las emociones para los Psy.

Todos la miraban con atención, en especial Sophia y Max que estaban presentes. Ella sabía que ellos la apoyaban totalmente y sin cuestionar sus decisiones, al igual que Marsha pero no podía decir lo mismo de Richard quien la reprochaba con la mirada y ella sabía que estaba esperando la oportunidad para dar a conocer su verdadera opinión.

-Marsha, necesito que hagas un sondeo de tierras a las afueras de San Francisco que estén sin usar y a la venta- le pidió Nikita- preferiblemente cercanas a territorios cambiantes -explicó-. Sr. Light, sería idóneo que usted y su equipo empiecen a elaborar maquetas de las viviendas a construir en este complejo -ella miró a Anthony-. El Sr. Kyriakus nos ha ofrecido uno de los primeros planos del Complejo NightStar, estudíenlo y partan de allí- continuó hablando ignorando la mirada venenosa que le lanzó Richard.

-Mi asistente les hará entrega de los planos- informó Anthony quien estaba sumamente pendiente del empleado de Nikita. No le gustaba su actitud y pensaba discutirlo con ella más adelante-. El Consejero Krychek también ha creado un fideicomiso para este proyecto- continuó hablando.- y espera que se le de buen uso al mismo -la amenaza estaba implícita porque a Kaleb Krycheck no le gustaban los juegos.

-Recibimos el informe esta mañana -agregó Marsha.

"Olvidate de Kaleb, tengo hambre. Te invitó a cenar en la cabaña de Faith. Ordenare sushi."

"¡Que atrevida, Sra. Duncan! A los Psy no les da hambre, ¿lo recuerda?"

"Le pondré wasabi a tu próximo té, así dejaras de tomarme el pelo."

-Sra. Duncan, con referente a los centros recreativos ¿tienen otros planes a agregar?

Intervino una de las empleadas más joven sacándolos a ambos de su conversación privada, una chica que a Nikita le recordaba a Sascha pero que no tenía su fortaleza y parecía un conejillo asustado, aunque nadie la veía temblar se percibía en su postura y como se ocultaba el rostro con el pelo. Todos la conocían como Anya y Nikita sabía que ella estaba tan rota como todos en esa sala.

-Por el momento no -contestó Nikita – ya que la cuestión es compleja, los humanos y los cambiantes tienen costumbres recreativas bien arraigadas y los Psy estamos aprendiendo a descubrir cuáles pueden ser nuestros intereses particulares alejados de los generales como el estudio o el trabajo. ¿Desarrollarías un plan, Anya? Lo podrías presentar en la próxima junta -no se les escapó la mirada de pánico de Anya pero no hecho atrás su petición. Si Anya había preguntando es porque estaba interesada y Nikita sabía que podía hacerlo.

"No solo les provees trabajo también lo fuerzas luchar contra sus miedos. Es admirable." La voz de Anthony estaba llena de orgullo.

"Muchos de ellos tienen más inteligencia que un Psy sin emociones. Son la base de mi empresa y sin ellos no estaría donde estoy." declaró aun sintiéndose un poco culpable de haber echado de su lado a uno de esos rotos-. Sr. Light, dentro de esas maquetas y planos quiero acabados de primeras y tecnología de punta en las instalaciones.

-Como si esos salvajes supieran apreciar esas cosas, ¿Por qué preocuparnos? -comentó Richard entre dientes, el odio revestía sus palabras.

-Eso elevara los costos de venta -agregó Marsha mientras Nikita continuaba con la pantomima de ignorar a Richard pero rumiaba internamente y Anthony aguantaba las ganas de reír al percibir como ella deseaba cortarle el cuello.

-Crearemos condiciones de venta especiales para las familias de escasos recursos, rebajas sustanciales. Esto será parte de la función social del proyecto -aclaró Nikita-. Debemos enfocarnos en el fin del mismo y no en las ganancias. Eso también me lleva a pensar en otro tema a tratar -miró a Anthony.

-Estamos pensando en ofrecer ayuda económica y social a las víctimas de los desequilibrios en la Red en los pasados meses. Muchos han perdido hogares y familiares, y no solo los Psy han pasado por este lamentable hecho, sino también los humanos y los cambiantes -comentó Anthony siendo la parte altruista de la Coalición-. Ivy Jane ha ideado el plan, se realizaran actividades para recaudar fondos para estas victimas.

"Fuiste tú el de la idea. Estas mintiendo."

"Los Psy no mentimos, solo omitimos información."

-Ofreceremos nuestro apoyo con la iniciativa atrayendo a los miembros de la comunidad a estas actividades. Debemos involucrar a las familias más poderosas de la Red- agregó Nikita.

-¿Ahora en lugar de negocios hacemos caridad para esos miserables? -le preguntó Richard a Marsha con ira y donde había ira no había Silencio en absoluto.

-Sr. Light si no le gusta este trabajo tiene las puertas abiertas e irse cuando lo desee- le dijo Nikita, mirándolo como si fuera menos que nada.

-¡Claro! -Richard golpeó la mesa y se puso de pie- ¿qué más se podía esperar de alguien que tiene familia con esos salvajes cambiantes?

Todos en la habitación se congelaron, Max que estaba detrás de Nikita se puso de pie a la espera de que ella le diera la orden de intervenir o de sacar una bolsa mortuoria para el tipo que la miraba desafiante. Ella no dijo nada, solo apoyó la espalda en el respaldo de su silla sopesando sus opciones.

-Ustedes pretenden reducir nuestra raza al mismo nivel inferior que los salvajes cambiantes y los brutos humanos -exclamó airado viendo como Nikita retuvo a Max. Richard sonreía como un loco-. Han aplastado nuestra grandeza ¿y ahora quieren que vivamos todos juntos como si nunca hubieran existidos las diferencias? ¡Es absurdo! El Consejo nunca habría aprobado algo así porque no estamos hecho para coexistir con seres inferiores y es mentira eso de que los necesitamos ¡Ellos son los que nos necesitan a nosotros!

-Aquí no estamos para escuchar sus opiniones absurdas, Sr. Light. Por favor, Sr. Shannon, acompáñelo.

-Claro, se escuda detrás de él- señaló a Max.- Porque sabe que digo la verdad, usted esta tan a su nivel.

-Suficiente. -Exclamó con fuerza Anthony poniéndose de pie. Sophia y Max se miraron interrogantes, nadie era capaz de esperar una reacción así de parte de él, era extraño y confuso dado a su personalidad tan tranquila-. Parece que usted no ha entendido lo que muy amablemente le han indicado -dijo manteniendo un tono de voz completamente helado, sin emociones pero que igualmente infundía temor. -Retírese si va a mantener la mente cerrada a lo que este proyecto pretende hacer. No hay lugar aquí para su retórica de odio. Respete a los presentes y en especial a la Consejera que le ha tenido más consideración de la que efectivamente usted merece.

De labios para afuera él seguía siendo un Psy en todo el sentido de la palabra, pero la realidad era que quería ahorcar al sujeto con sus propias manos. No solo había sido despectivo y racista con cambiantes y humanos, sino que le había faltado el respeto a Nikita. Es tipo en su parecer, quería urgentemente una muerte dolorosa y lenta a manos de ella.

-¡Traidores! -les insultó-. Han echado por tierra todo el trabajo realizado por nuestros predecesores -exclamó. Max entornó los ojos, mientras que Anthony y Nikita deliberaban.

"Si lo mato aquí mismo Anya se va a poner a gritar."

"No vale la pena ensuciarse las manos. Esta ladrando sin sentidos."

-El mundo ha cambiado y no esta hecho para seres como usted -sentenció Nikita.

-Claro que no, nunca seré parte de la mediocridad. Algún día verán como su castillo de naipes se desmorona ante sus ojos -exclamó Richard Light mirándolos de modo altanero. Se arreglo su chaqueta y salió de aquel salón sin mirar hacia atrás.

Todos continuaban a la espera, temerosos de la reacción violenta de Nikita Duncan.

-Bien, si alguien de los presentes tiene los mismos pensamientos que el Sr. Light por favor siéntanse libres de abandonar esta empresa tan pronto les sea posible -dictamino Nikita mirando a cada uno de los presentes que continuaban allí y le sostenían la mirada-. La Coalición Gobernante esta en el deber de construir un estado basado en el post-Silencio. El odio, el rencor y el temor, los deseos de dominación y el establecer una sociedad de borregos han quedado fuera de las lineas de gobierno. Queremos una sociedad de paz y prospera, asequible para las otras razas, de las cuales debemos aprender y viceversa. Necesitamos personas comprometidas con ese ideal y no a personas que temen abandonar su falso trono e ideales de superioridad. No somos superiores, no somos perfectos y nuestra raza tiene mucho trabajo por hacer para llegar a ello ¿Queda claro?

Todos asintieron, quedando demostrado que Nikita tenía a su lado un equipo que valoraba lo que ella estaba construyendo y defendiendo. Ella les dejo partir y cada uno fue dejando la oficina dejándola a solas con Anthony quien permanecía de pie a su lado.

-¿Enfadada? -le preguntó Anthony, la mirada que le daba a Nikita era dulce.

-Furiosa -contestó y suspiró profundo-. Pero no por los motivos que crees, Richard es brillante y será difícil encontrar a alguien que iguale sus cualidades.

-Ya lo resolverás -le dijo Anthony que no reprimió las ganas de acariciarle una mejilla-. Sin embargo, era de esperarse que alguien expresara su descontento.

-Sí pero no en mis filas y no de esa forma -le dijo mientras sostenía su mano entre la de ella.

-Estoy muy orgulloso del control que tuviste -le dijo-. Yo mismo tuve ganas de arrancarle la cabeza por insolente - Afirmó él.

-Es como dijiste, no vale la pena el esfuerzo- comentó ella -a pesar de su actitud insultante no lo considero digno de mi tiempo y habilidades. Además Anthony, yo solo mato cuando pretenden lastimar a los míos y él no tiene modo de llegar a ellos o a ti.

-Tienes razón en eso, pero más le vale no volver a cruzarse en mi camino - afirmó aceptando gustoso que ella eligiera sus batallas con cabeza fría.

Cuando Anthony se sentó a su lado con la idea de continuar con otro nivel de aquellos privilegios de piel Nikita miró hacia la puerta, de inmediato percatándose de qué sus deseos debían ser postergados. La puerta se abrió para dar paso a la joven Anya, quien lucia nerviosa y un poco asustada frente a ambos.

-¿Sucede algo, Anya? -le preguntó Nikita curiosa.

-Si me disculpa, Consejera, solo quiero decirle algo,-miró a Anthony y agachó la cabeza- a usted también Consejero. Entiendo la necesidad que tenemos de relacionarnos con otras razas, la oportunidad que tal cuestión nos brinda en el mundo y estoy agradecida de que ustedes hayan decidido poner sus recursos, esfuerzos y tiempo en ello, al igual que el Consejero Krychek. Aprecio la nueva visión que tienen del mundo y que no transiten por los viejos caminos del Consejo.

"Si no la detienes se va a desmayar."

"Hay que dejarla terminar."

-Yo sé que no hago muy bien mi trabajo, las emociones me sobrecargan y eso merma mi productividad -confeso y ellos sabían que ella decía demasiado y era valiente por ello-. Aun así usted me quiere aquí Consejera Duncan, por lo que me siento afortunada y agradecida por participar en este proyecto, le prometo que daré todo por el todo en mis obligaciones.

-Gracias por tu compromiso, Anya -le expresó Nikita.

-De nada -asintió con la cabeza.- Si me disculpan…

-¿Estás durmiendo bien? -le preguntó Anthony directamente y ella levantó la cabeza de golpe-. Tienes ojeras bajo los ojos y podría apostar que estás al borde de una crisis nerviosa porque no sabes cómo lidiar con la incertidumbre, el miedo a lo desconocido y el peso de tratar de manejar cosas que no conoces.

-¿Qué? Yo…

-El Silencio ha caído Anya, debes dejar de temer a las emociones y ahogate en ellas -le explicó Anthony-. Las emociones son como el agua, calmas un día y tumultuosas en otro. Solo debes aprender a ir a la par con ellas.

Su mirada, entre aterrorizada y triste toco las nuevas fibras sensibles de Nikita.

-Anya podemos ayudarte con esa situación de sobrecarga emocional que nos describes, hemos desarrollado una nueva manera de suavizar el efecto que tienen los residuos del Silencio en los Psys, pero antes que nada, deberás prometerme que no le dirás de esto a nadie. Es muy importante que no reveles lo que suceda - Afirmó ella.

"¿Crees que es sensato volver a hacerlo?"

"Anthony, esta chica va a tener una crisis en cualquier momento, ¿Qué puede perder ella? Nosotros podemos probar mis teorías y aprender a entender esta nueva habilidad que tenemos."

-No entiendo a que se refiere Consejera... ¿Es posible corregir mi situación? Es lo que más quisiera, pero me da algo de aprehensión no comprender las consecuencias -explicó temerosa.

"Tiene razón, no sabemos si hay consecuencias al hacer esto Nikita". Para Anthony era motivo de preocupación que pudiesen afectar a alguien en aparentemente buen estado mental.

-No espero que tengas mayores consecuencias Anya, pero podría ayudarte a estabilizarte, a manejar mejor tu salida del Silencio -aclaró Nikita. "En verdad lo creo Anthony, no lo haría si supiera que puedo lastimarla" le recriminó. "Pero te necesito conmigo en esto, tu tienes la última palabra"

-¿Quieres hacerlo y guardarás el secreto Anya? - Preguntó él, más para asegurarse que la chica comprendía lo que iban a intentar. Nunca obligaría a otros solo por probar sus ideas, aunque podía influenciar las mentes con sus imágenes, no iría en contra de su voluntad.

-Lo haré Consejeros, confío en lo que ustedes me dicen, y prometo guardar el secreto sobre este... procedimiento -afirmó con un poco más de seguridad que antes. Anya se veía muy decidida a solucionar su problema.

- Muy bien - dijo él-. Acercate más y trata de mantenerte tranquila -le instruyó. Acto seguido la toco en el antebrazo que llevaba descubierto gracias a la blusa manga corta que tenía puesta.

Anthony sumergió a Anya en un lago y aunque permanecía de pie en aquella sala, Anya se veía así misma flotar sobre este, yendo a la deriva y sin rumbo.

Entonces Nikita tomó a Anthony de la mano, su conexión vibrando y chispeando, recorrió con fuerza a través de ambos.

La visión se volvió mucho más real y Anya sitió el frio húmedo del agua hasta en su boca. Los Psy podían sentir, solo debían aprender a aceptarlo. Empezó a dar manotazos de ahogado cuando empezó a hundirse pero de repente llegó la calma y algo le decía que todo estaría bien cuando llegó al fondo del lecho.

Nikita a través de la conexión que tenía con Anthony era la responsable de ello, reflejó su pensamiento en ella haciendo que Anya entendiera que las emociones eran ese lago que ella debía aprender a surcar sin ningún temor.

Su poder le infundía ese conocimiento, haciéndola capaz de manejar aquello que la abrumaba, se vio llorar y disfrutar de la risa. Aceptando así que no habría dolor sin sufrimiento y cariño sin desamor. Nikita plantó en su mente pequeños mensajes para recordarle que estaba bien sentir, que ya no tendría ningún dolor o malestar y que debía probar cosas nuevas.

Era casi la sugestión perfecta, porque llegaría desde adentro de ella misma. Anthony reflejó en su visión hermosos brillos y colores en el agua, ya no era oscuro y aterradora, ahora era tibia y acogedora. Anya sintió como las diferentes sensaciones la rodeaban, sin miedo ni angustia alguna.

El agua empezó a retirarse y cuando abrió los ojos se vio en el suelo con los dos Consejeros mirándola desde arriba. Espantada pero al mismo tiempo más tranquila de lo que estuvo hacia muchísimo tiempo se levantó.

-¿Qué pasó? -preguntó sin percatarse que Nikita le tenía tomada de la mano, un segundo después la soltó, pero la mujer estaba tan desorientada que no lo notó.

-Te desmayaste - fue la respuesta serena de Anthony.

-He hecho el ridículo -se apresuró a ponerse de pie junto a los Consejeros. Le extrañó sentirse más relajada-. Lo siento mucho - se disculpó.

-No tienes porqué -afirmó Nikita-. ¿Recuerdas algo? ¿Sientes la diferencia en cuanto a las emociones?

-No sabría explicarlo, pero ya no tengo tanto temor, y puedo incluso entender que esa era la emoción que estaba teniendo. Es algo sobrecogedor pero a la vez me siento muy... liviana - trató de convertir sus nuevas emociones en palabras.

- Pienso que todo salió bien -comentó Nikita.

-Solo estoy un poco cansada - reconoció Anya-. Un poco débil.

-Debe ser producto de la sobrecarga emocional, ya pasara -comentó Anthony.

-Será mejor que regrese a mi puesto -comenzó a decir ella.- Hay mucho por hacer.

-Tomate el día -le pidió Nikita-. Será bueno.

-Oh… gracias, Consejera -y sonrió abiertamente, deslumbrando a Anthony y Nikita. Salió de allí dejando una estela de energía positiva que ambos lograron tomar para si.

-¿Conforme? -le preguntó Nikita a Anthony.

-Es un poder extraordinario -expresó él y se fue a sentar- pero exige mucha energía psíquica.

-No hay nada que una buena batida nutritiva no solucione -dijo Nikita que sin reparos fue a sentarse en sus piernas sabiendo que allí estaban fuera de miradas indiscretas y que nadie osaría pasar sin antes avisar.

-Preferiría tomar otra cosa -le dijo él extasiado con el calor de su cuerpo y sus curvas.

-¿Cómo qué? -preguntó ella curiosa. La respuesta vino de manera psíquica cuando él le acarició un muslo de forma nada educada-. ¡Anthony!

Continuará…