Diferente

Parpadeó con sorpresa cuando sintió como María caía dormida sobre su hombro. Después de un muy incómodo desafío de dibujo, había cenado junto con la extranjera y juntas, habían revivido el recuerdo de su antigua compañera, Amou Kanade. Claro, la plática se había extendido a horas, y cuando las luces de la cocina se apagaron regresaron a la habitación en la que habían charlado antes. Varias fueron las ocasiones en las que María terminó mencionando a su hermana y ambas reían al notar que eran similares en ciertas cosas y que de seguir vivas se habrían llevado realmente bien.

Sonrió con un deje de ternura y acarició los cabellos de la peli-rosa que caían sobre su cuerpo. No podía evitar pensarlo, pero ese momento le traía una sensación de Deja Vù. Fue como si volviera el tiempo atrás a cuando todavía tenía quince años y se quedaba hablando a deshoras con Kanade hasta que caían rendidas. Lo curioso de la situación es que, en aquellos tiempos, solía ser ella quien se dejaba caer sobre Kanade para despertar con bastantes cabellos fuera de lugar pues la pelirroja tenía la costumbre de acariciar sus cabellos como ella estaba haciendo.

Teniendo en cuenta que habían dormido apenas lo suficiente, la información que les habían dado del caso más aparte para la extranjera, la condición de Kirika y Shirabe, el día fue bastante pesado, le sorprendía que la peli-rosa hubiera aguantado tanto, pero le sorprendía aún más que ella siguiera todavía despierta.

—Esto es tan confuso…—Soltó a la nada enterrando una de sus manos sobre los bollos que usaba la Cadenzavna en la cabeza, algo atrevido, pero la Kazanari sospechaba que amanecería con un dolor de cabeza de dormirse y despertarse con los permanentes. Había sucedido una vez mientras coordinaban el concierto en Londres.

No quería compararla con Kanade, porque honestamente no había nada que comparar, lo único que tenían en común fue haberse forzado a usar el Gungnir y ser mayores que ella, pero debía admitir que desde hace un par de meses Maria le recordaba mucho, pero a Kanade en sí, sino el cómo se sentía su presencia. Se sentía tan calmada como en ese entonces, sentía que podía sonreír sin esfuerzo alguno y cantar con ella hasta quedarse afónicas. Pero había algo en demasía diferente, y era que esos sentimientos eran mucho más inquietos e incontrolables. Nada más tenía recordar cómo se había comportado desde la aparición de aquella Auto-Scorer, había estado completamente fuera de sí, se había comportado como una persona completamente diferente. Aunque pensándolo objetivamente, era una persona completamente diferente.

Atrás había dejado a esa niña tímida e inocente (tal vez de manera un poco brusca) para convertirse en un protector.

—Y listo…—Sonó satisfecha una vez que retiró el último permanente y lo dejó sobre la cómoda a un lado del sofá en donde reposaba igualmente la libreta en la que había dibujado al NOISE y a su maravillosa Cleopatra. El cabello de Maria cayó libremente, y ésta misma se aferró al lado derecho de su cuerpo. Rindiéndose de inmediato, Tsubasa se dejó caer la coleta de lado e igualmente ese apoyó sobre el cuerpo de Maria, al diablo si mañana amanecía con dolor de espalda, no desaprovecharía una oportunidad así.

Lo máximo que Maria y Tsubasa podían darse entre sí –en cuanto muestras de afecto se refiriera– eran unos cuantos abrazos, y de vez en cuando un beso en la mejilla para saludarse. Y estar allí, con la oji-verde apoyada contra ella, completamente dormida, irradiando una calidez más confortante que cualquier otra cosa y un dulce aroma a frutilla emanando de su cabello; era una escena tan irreal que Tsubasa no pudo resistirse a intentar completarla, porque de alguna manera se sentía como si la imagen debería continuar tal cual.

Recostó su cabeza a un lado de la de su compañera y cerró los ojos, borrándose en ese instante la imagen de la Amou. Porque en ese mismo instante, Tsubasa se encargó de enfocarse en una sola cosa: el gran tumulto de sentimientos tan nuevos y diferentes que Maria despertaba sobre ella, completamente diferente a cualquier otra sentimiento que pudiera haber invadido su ser.


Esto se sale completamente de lo que tenia planeado, a decir verdad este capítulo iba a ser más de "relleno" en donde Tsubasa le habla a Maria de Kanade (como se ve en el primer párrafo) y creaba un pequeño completo en nuestra Cadenzavna peeeero se me salió de las manos y salió esta cosa toda cursi, espero la disfruten. No se preocupen, esto no cambia en nada lo que ya tenía planeado, como dije este capitulo es más relleno que otra cosa así que meh~~ De aquí comenzamos a la sección que quería llegar, momentos TsubaMaria reales y no tan inventados como estos (Ej. Maria usando el Gungnir de Hibiki y Tsubasa preocupada, el viaje a la playa y como Maria cuida bien de Tsubasa, Maria peleando con el papa de Tsubasa, Tsubasa creyendo que Maria esta muerta... etc, etc, etc.) así que me despido por hoy, nos vemos mañana con el capítulo 11 de proceso, yo solo les recuerdo que...

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