Hola queridos lectores, después de algunos meses sin actividad vuelvo a dar señales de vida.

Solo diré que la facultad apesta y eso. Además mi novio vino de visita y tuve muchos exámenes pero al menos el capitulo y lo demás esta como siempre.

Sin entrenarlos mucho porque seguro que lo desean acá esta el cap.

Pareja: AshxMay

Disclaimer: los personajes no me pertenecen si lo hicieran Ash seria todo un pervertido, y seria el ganador de todas las ligas del mundo.

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Capitulo 10: De vuelta a mi mundo; al menos por un tiempo.

Las luces de la casa, mezclada con los adornos, daban a la residencia un toque absolutamente señorial. Los lujos desbordaban aun desde afuera lo que señalaba inmediatamente la clase social a la que pertenecían los dueños. Se pensó realmente como algo que se tenía que exhibir no como algo en lo que se tendría que vivir.

Más ahora con el ambiente festivo que rodeaba a la instalación. El eco de las voces que llegaban hasta la entrada, seguida por la dulce melodías que indicaban una sucesión de bailes de distinta índole, sugería a cualquiera que pasara que la fiesta realmente valía la pena en lo que asistencia se refería. Sin mencionar que estaba lleno de personas de noble alcurnia y aristócratas.

Es decir, todo un sueño… menos para una castaña y una moreno que miraban el dicho lugar como si fuera el antro del mismo diablo.

La castaña que no podía ser otra que nuestra adorada May. Estaba llegando a la fiesta del brazo de Ash en un hermoso vestido de rojo con encajes negros preguntándose aun como se había metido en este particular lio. No podía creer lo descarada que podían ser esos malditos piratas cuando se proponían algo.

Flash Black

-¡Qué!- dijo May con la incredulidad escrita en la voz ante el pedido descomunal que le estaban haciendo sus amigos. Los quería mucho en el poco tiempo que llevaban de conocerse pero… ¿Infiltrarse ella en un lugar que la podría reconocer fácilmente? Sin duda, todos ellos estaban locos.

-Eres nuestra única esperanza para este caso- expuso Latías con calma; intentando no dejarse llevar por la enajenación en la que se estaban sumiendo todos. Por el rabillo del ojo podía ver como los peores caracteres (Misty, Tamashi y Silver, haciendo énfasis en el último) estaban conteniéndose para evitar gritarle. Se podía ver los dientes y puños apretados de Silver a un kilometro de distancia.

-Eso no es cierto. Aun tienen a Tamashi o alguna de las otras puede hacerlo- se negó la castaña señalando las opciones con sus dedos. Realmente no quería ir, y menos siendo la pareja del moreno.- Dawn es bonita y puede pasar por una dama. También estás tú, Latías.

-Dawn tiene los modales de un Snorlax y Tamashi tiene la gracia de un Primeape- dijo Silver con los labios apretados, conteniendo su enojo- Y Latías es la mejor rastreadora. La necesitamos afuera para evitar las trampas, sino quieres ayudarnos, consentida, solo dilo.

-No es eso…es que tengo miedo. Podrían reconocerme, llevarme a mi casa o…- pero tuvo que interrumpir su discurso al sentir las manos de Silver apretando peligrosamente su cuello. Lágrimas de dolor y miedo comenzaron a inundar sus ojos azules ya que los castañoss del chico estaban llenos de furia helada.

-¡NIÑA IDIOTA! ¡DEJA DE PENSAR POR UN MOMENTO EN TI MISMA Y PIENSA EN EL GRUPO!- bramó enojado, apretando más fuerte la presa de sus manos en el cuello de la chica inocente. Nadie hacia nada. Un color azul para nada saludable comenzaba a llenar el rostro de May-¡SIGO PENSANDO QUE FUE UN ERROR INCLUIRTE EN ESTO! ¡ERES UNA COBARDE!

May quería defenderse ante las acusaciones que Silver le estaba haciendo pero no podía mover la boca debido a que el aliento como el aire se estaba escapando de sus pulmones. Quería defenderse pero fue inútil. Con sus ojos pedía ayuda a los demás espectadores sin obtener ninguna respuesta.

Al menos eso pensaba…

- Suelta a la chica o te haremos ceviche…- amenazó Tamashi con voz tranquila pero mortal. Las dos primas estaban a los lados del pirata apuntando una con su flecha y la otra con su cuchillo directamente al cuello de Silver. Los ojos de las dos reflejaban la misma furia asesina; solo que en color verde esmeralda.

Silver miró con desdén a las dos primas que le estaban apuntando sin la mínima importancia. Soltó a May con gran descuido y asco. Pero en vez de ponerse tranquilo como todos esperaron, tomo con increíble agilidad las armas con las que lo estaban apuntando y las volteó en contra de sus usuarias.

-¡Ustedes serán las que haré ceviche! ¡La próxima vez que me interrumpan….- acotó el chico magnánimo por su victoria en contra de sus mayores rivales pero hubo algo con lo que no conto- ¡No puedo creer que gasten su tiempo defendiendo a una inu…! ¡AUCH!

Cayó el chico soltando las armas para destinar a sus manos a proteger cierta zona que había resultado atacada mientras él estaba perdido en su discurso ganador. Tan pronto May se vio libre de la presión en su cuello y al ver a las chicas siendo amenazadas, no lo dudo y utilizó el ataque más efectivo con el que cuenta una mujer: un ataque a la entrepierna.

Sus rivales pronto recuperaron sus armas y lo volvieron a apuntar. Estab vez la burla estaba escrita en esas esmeraldas que miraban detenidamente a Silver que seguía en el piso acariciando su adolorida virilidad. Con un gesto de las primas, May se puso detrás de ellas en busca de protección por las represalias del herido. Represalias que no tardaron mucho en llegar.

Silver se levantó rápidamente buscando a la culpable y al verla detrás de sus enemigas que una vez más se reían de él, su orgullo e ira explotó. Sacó su espada de su lugar de descanso y enfilo directamente hacia Tamashi que tuvo problemas para bloquear el golpe. Reika quiso ayudar pero su prima la detuvo. Aprovechando que Silver estaba muy concentrado en sus brazos, golpeó a una de sus piernas para sacarlo de balance, y mandarlo al suelo de un golpe.

Cosa que Silver evitó, usando su fuerza para mandarla al suelo ella. Antes de que Tamashi cayera al suelo, sacó de entre sus ropas una daga que golpeó el cuello de Silver levemente. En menos de lo que toma decir Flaeron, los dos contrincantes estaban de nuevo hierro contra hierro; en medio de una lucha de insultos. Podían estar así todo el día pero algo de nuevo lo evito.

Ash apareció por detrás de Silver, lo desarmó de un solo golpe que lo mando a un rincón. Antes de que tomara represalias le mando una mirada que lo detuvo al instante. Con Tamashi, también tuvo que desarmarla, pero en vez de mandarla al suelo le hizo una fuerte llave en el cuello hasta que esta prometió estar tranquila.

-¡Sinceramente me avergüenzan todos!- dijo con voz helada mirando a todos sus amigos (sin incluir a May) que al instante bajaron su cabeza por la vergüenza.- Silver tuvo razón en algo. Que deberían dejar de ser egoísta y pensar en el grupo pero eso no es excusa para obligar a una jovencita que recién se nos une y que aun no ha tenido mucha experiencia.

-¡Pero…- quiso protestar Silver ante la acusación pero solo hizo que el mal carácter de Ash terminara de explotar.

-¿¡PERO NADA! ¿¡TE TENGO QUE RECORDAR COMO ERAS TU CUANDO TE UNISTE! ¡¿DEBO HACERLO CON TODOS LOS DEMAS? ¡NADIE LA OBLIGARA Y LISTO!

-Solo la defiende porque está caliente por ella…- murmuró Silver aun resentido por la mirada que recibió de su mejor amigo. Sin embargo el filo de una espada le hizo callar y no volver hablar por unos. El filo de una espada en su cuello por tercera vez en el día, solo que esta vez era la de Ash.

-Te callas o te largas…- anunció bajando la amenaza de su espada- ¡T odos los que no tengan una buena idea que se larguen!

El silencio inundo el lugar. A veces interrumpido por los esfuerzos de volver su respiración normal de May que miraba agradecida a las chicas por salvarla del arranque de ira su compañero. Al menos, el tema de su intervención se dejó de lado aunque no se les escapaba las miradas disimuladas que las chicas les mandaban de vez en cuando.

-¡Tengo una idea!- dijo al fin tímidamente Latías, rompiendo el silencio. Antes de querer exponerla, miró nerviosamente a May y a Reika con lo que quedaba claro que su idea la involucraba a ambas- ¿Podemos hablar en privado, Ash, Reika?

Ash la escrutó un momento hasta saber si son sus intenciones eran honorables para con la castaña. Accedió a sus peticiones e hicieron un pequeño consejo entre los tres mencionados. Se alejaron a una distancia aceptable para no ser escuchados por los demás y se dedicaron a escuchar la idea de la dragona legendaria. Desde lejos, May veía las expresiones de los conferencistas. Al principio parecía que Ash y Reika protestaban pero todo parecía indicar que Latías les convencía de sus ideas.

Al final Reika salió silenciosamente del lugar.

-Silver tiene razón…- dijo Misty que apareció de pronto cerca de May asustándola- No lo digo por ser su novia, ni nada por el estilo, pero debes pensar más en los demás. Todos corremos peores riesgos que ser llevados a casa.

-Es solo que…- se defendió pero sin poder poner en palabras lo que verdad tenía miedo la chica.

-Ya sé que tienes miedo de separarte de Ash pero creí que lo conocías mejor por lo que nunca dejaría que eso ocurriese- le dijo con un frío desdén; un tono que nunca pudo asociar con la tierna y dulce Misty- Creí que nos conocías mejor que eso.

Dicho esto se alejó de la castaña intentando reprimir sin excito sus lágrimas ante todas las duras palabras que sus oídos escuchaban. ¿Pero es que nadie la entendía? ¿Nadie se podía poner en su maldito lugar por una vez en la vida? ¿O es que todos tenían razón y ella solo era una egoísta como Silver y Misty la acusaban? Buscó respuesta en la mirada de Tamashi pero solo encontró una calma rayando a lo indiferente.

-May… ¿Por qué no quieres ayudar a mis papis a salvar nuestra isla?- escuchó una voz detrás de ella. Una voz tierna e inocente pero cargada de dolor y decepción. Al momento reconoció la voz. No quiso dar la vuelta para encontrarse con esa cara y esos ojitos llenos de lágrimas que la harían caer en un santiamén- Por favor May… ¿Es que no nos quieres? ¿Acaso nos odias? ¿Me odias a mí?

Al escuchar tan improbables palabras, la castaña se dio la vuelta para encontrase con el rostro de Sumiré; lleno de lagrimas que oscurecían sus hermosos ojos castaños que tanto le recordaban a Ash. La chica corrió a consolar a la niña mientras lanzaba una mirada de reproche hacia la conspiradora.

-Creí que no la iban a obligar- le dijo a la dragoncita con aspecto humano que tuvo la decencia de lucir avergonzada.

-No lo es; es chantaje- fue toda la respuesta que dio.

Para aumentar más la frustración e indignación (por no mencionar ciertas tendencias asesinas) escucho ciertas voces en forma de risa que terminaron por confirmar que se habían abusado de ella por un mero tecnicismo semántico. Tamashi, Silver y Reika se reían con algo de maldad.

- ¡Me encanta el chantaje emocional!- se escuchó al moreno decir. Las primas opinaban lo mismo dado que asintieron con la cabeza y rieron aun más. Por primera vez en la historia de todo el grupo, los tres estaban de acuerdo en algo. May quiso levantarse y dejar la marca de su puño en cada una de esas sonrisas pero cierta voz sollozante le devolvió la realidad sobre quien estaba en sus brazos. Necesitada de afecto y consuelo.

-Por favor May, ayudamos. Me gusta mucho la isla y los pokemon son muy buenos- dijo frotándose los ojos para limpiarse las lágrimas que salían de sus ojos.- Además está mi casita con mi camita y mis juguetes. No quiero perderlos.

Miro directamente a la castaña. Azul y marrón se encontraron y nuevamente el silencio se hizo presente; viendo si su arma más peligrosa funcionaba para convencer a lo que consideraban su última esperanza de triunfar en esa misión. May estaba consciente del juego sucio de sus amigos pero todas sus barreras se caían ante esta dulce niña. Supo que iba a decir antes que sus labios se abrieran; como también supo que se iba arrepentir de esto.

-Está bien, acepto- dijo mientras acariciaba los cabellos negros de Sumiré y miraba enojada las sonrisas de victoria de todos los piratas.

Fin del Flash Back

Recordando esos sucesos, la indignación que se había apaciguado creció en su pecho. Sin embargo, la misión que tenía por delante hizo que ese sentimiento en particular huyera para dejar paso a otro más concreto y difícil de controlar: el miedo. Por lo que muy nerviosa y asustada se concentro en detalles minúsculos y fáciles de controlar que le devolvieron una sensación de control que en ese momento añoraba.

Sus manos y pies se movieron a ultra velocidad para acomodar y sacudir hilos que estaban fuera de lugar, motas de polvo que se habían caído en el vestido y por supuesto, el intrincado juego de cintas negras que tenía en el cuello. Su acompañante solo la miraba divertido pero sabiamente sin hacer un solo comentario.

Tamashi estaba distante pensando en su desgracia.

May perdida en su nebulosa de desesperación, no calculo bien sus movimientos que en un giro algo apresurado, estuvo a pocos minutos de conocer el gusto del suelo de manera tan inevitable. Cerró los ojos y espero el impacto. Por suerte, ese sabor aun seria desconocido por ella ya que su caída se vio interrumpida por unos brazos que aparecieron como salidos de la nada y sujetaron su diminuta cintura.

Por supuesto nuestro pirata-caballero no pudo perder su honor permitiendo que una dama se lastime frente a sus ojos. La atrapó justo a tiempo impidiendo su contacto con el suelo. Tan pronto como los brazos abarcaron la extensión de su cintura, una descarga recorrió a los su cuerpos cargándolos de una tensión que hasta ese entonces ninguno de los dos pudo conocer. Fue tanta la impresión y una profundidad tan alarmante que el tiempo se detuvo a su alrededor y sus mentes se llenaron de pensamientos nada castos para ambos.

Pero como las cosas empiezan, llegan a su fin. Con un carraspeo de angustia mal disimulado por parte del tercer miembro de la formación que miraba con terror absoluta hacia la máscara que le tocaba portar en el dichoso evento; sumado con el color de su vestido que a pesar de las reformas hechas por su amiga, aun tenia apariencia de princesa de cuentos de hada. Por lo que decidió ayudar a la castaña a acomodar su vestido en un intento de olvidar su vestuario.

-Tranquila May- dijo Tamashi sacudiendo también el polvo del vestido y revisando las recientes costuras- Es solo una fiesta y tú has estado en miles. Solo compórtate como siempre, como toda una dama.

-Claro, lo dice la persona que casi asesina a Reika cuando vio el vestido que le tocaba- respondió con falsa crueldad la castaña. Necesitaba urgente una válvula de escape a la frustración.

-Es que no lo entiendes…- replicó la morena con voz casi lastimera.

-¿El qué?

-¡Esto!

May seguía sin entender. Tamashi había señalado su vestido. La chica trataba a su hermoso vestido como si fuera una bomba o una clara amenaza cuando solo era un inofensivo y excelente trozo de tela rosado.

-Perdón, pero sigo sin entender.

-Es que es…

-¿Es...?-volvió a preguntar la castaña con toda la intención de comprender la causa de la aflicción de la morena pero sin tener ningún tipo de resultado en esa tarea. Lo que sucedió a continuación sorprendió a las dos. Ash que había estado impasible y sin intervenir concentrado en la misión y sus detalles, se soltó sin avisar de May y se desplazo para poder abrazar a Tamashi.

-Es que es rosado más las reformas, aun no es mucho de su agrado- explicó benévolamente el joven capitán abrazando con candidez fraternal a la chica- Tranquila Tama, es solo por esta ocasión, después volverás a usar tu ropa normal.

-Es solo que me veo como una idiota descerebrada…- respondió la chica abierta con sus sentimientos como no lo era con nadie más. May sintió una pequeña punzada de celos pero bastante pequeña porque era obvia la actitud fraternal entre ellos.

-Estas bastante bonita. Es solo un vestido- reconforto de nuevo el chico- además, Dawn hizo un estupendo trabajo arreglando ambos vestidos.

-Ya lo creo- mascullaron las dos.

Flash Back

Era la noche de la bendita fiesta y todos estaban reunidos de nuevo en el lugar de siempre para poder ultimar detalles. Solo con el detalle de un sonido bastante particular llenaba las paredes de la estancia. Algunas voces se escuchan como música de fondo ante el extraño sonido, pero aunque son de furia, no pueden opacar el sonido que llena cada una de los rincones del lugar….

Las risas de Silver.

-¡JAJAJAJAJAJAJA!- Silver en cuestión estaba completamente tirado en el suelo, moviéndose como si tuviera una compulsión y completamente falto de aire,-¡JAJAJAJAJA!

Los gritos de furia eran de Tamashi que miraba a Silver con ira absoluta debido a que ea la fuente de la risa de su rival. Todo se debió a un simple y banal objeto como lo es el vestido de Tamashi. Que siendo honestos, es horrible.

-¿Terminaste?- preguntó la chica totalmente histérica.

Silver se levantó con un aire de seriedad que cortó en seco la risa de la que era autor. Todo se hizo silencio por unos minutos en los que esperaban la respuesta del mencionado. Incluso, los que no tenían nada que ver, aguardaban ya que querían conocer el desenlace de la disputa.

-¡No!-respondió y volvió al suelo donde siguió con lo que había interrumpido-¡JAJAJA!

Tamashi se inundó de un color rojo que detonaba todo su enojo y vergüenza que finalmente estalló de manera de golpe en medio del pecho de su amigo y rival mandándolo contra la pared.

-¡FANTASMA IDIOTA!

-¡ES TU CULPA POR VESTIRTE COMO RAMERA DE CUENTOS DE HADAS!

Esto hizo que la chica se callase por la razón que llevaban las palabras del fantasma. Un vestido color rosado bastante cargado con varios detalles de flores y pedrería dispersado en la falda y pecho del vestido que terminaba en varias capas de telas del mismo color, no es exactamente un digno atuendo.

May miraba a esos pelearse calladamente debido a que se lamentaba su propia ropa. Estaba usando un vestido totalmente negro, liso y sin adorno. La razón de esto es que no había nada más en el arcón de ropas robadas que fuera de su talla. Más que para ir a una fiesta parecía que se estaba por ir a un funeral, pero no había nada que hacer.

Reika, Dawn y Latías estaban a su alrededor mirándola y ayudándola a prepararse de la mejor manera posible. Las tres estaban disfrutando bastante como si la castaña fuera una inmensa muñeca con la que jugaban Usualmente ninguna de ellas podía ejercer como una nada en toda regla, se alegraban de tener esta mínima experiencia. Ash era asistido por Misty en una sola apartada.

Pero el problema del color del vestido saltaba a la vista.

-May estas, muy hermosa. Tu peinado y tu maquillaje esta fantástico- elogió la dragoncita mientras terminaba de acomodar algunos adornos en el cabello castaño de su amiga.

-Gracias, pero es todo obra tuya y de Reika; son ustedes la que los hicieron- se sonrojó la aludida aceptando el elogiodando el crédito a los que verdaderamente se lo merecían a la luz de sus ojos azules.

-Podre ser una salvaje, pero aun recuerdo las viejas técnicas de maquillaje- se sonrió la salvaje pelirroja mientras observaba los detalles de los ojos de la castaña que había maquillado hábilmente- De verdad estas hermosa es solo que….

-Sí, lo sé- respondió ella- Es demasiado negro.

-Encontraremos una rápida solución-le aseguró Latías.

Dawn estaba callada mirando atentamente como los rivales se peleaban en un lugar algo alejado, pero eso, impedían que sus gritos fueran escuchados. La mirada azul de la chica comenzó a moverse y a intercalar los escenarios dejando vagar su mirada por los distintos puntos mencionados una y otra vez. Se veía claramente que una idea se estaba formando en su mente pero las demás no eran conscientes de esto al estar tan enfocadas en la castaña.

-¡Tengo una idea!-exclamó sorprendiendo a las cuatro chicas que la acompañaban al no estar atenta a ella- ¡Tamashi, ven aquí!

Todos los presentes se acercaron al lugar del griterío, queriendo adivinar que pasaba por la loca mente de la peli azul. Tan pronto como Tamashi estuvo al alcance de la mano, la chica la aferró y la puso al lado de May mientras se paseaba en círculos alrededor con una mirada evaluativa. La curiosidad de todos aumentó.

-Creo que si juntamos las telas de ambos vestidos podríamos hacer algo bastante decente- reveló al final su idea la chica bajo la escrutadora mirada de sus amigos.

-¿Crees que tenemos tiempo suficiente?- preguntó la pelirroja poco convencida al escuchar la idea de su amiga.- Solo serán unas pocas horas.

-Ten un poco de fe en mí. Soy buena costurera- replicó Dawn, algo ofendida por la falta de fe de su amiga.- Además no haré vestidos nuevos. Los mejorare un poco.

-Supongo que estaremos en tus manos- fue todo lo que pudo acotar May, seguido de un suspiro de Tamashi mientras se dirigían a un taller de Dawn. Antes de terminar de salir del lugar fueron alcanzados por Silver que depositó varios billetes de distinto valor en la mano de Tamashi.

-¿Para qué me das esto?

-Es solo cambio, en caso de lo que necesites.

-Me arrepentiré de preguntar pero ¿para qué?

-¡En caso que tu acompañante te pague de más!

Lo último que se supo de esa noche fue el grito de dolor de Silver.

Fin del Flash Back

De la habilidad de la mano de Dawn surgieron las nuevas prendas que las chicas estaban usando. Un vestido negro con lazos y flores rosas para la castaña May y vestido rosado don detalles negros y rosas para la morena Tamashi. Ash lucía guapo como siempre en un elegante traje negro con camisa de seda blanca e incluso una flor en la solapa. Atuendo cortesía de la peli naranja Misty.

Vestidos elegantemente y con la actitud propia de la aristocracia estaban listos para cumplir con meterse en la guarida del diablo; similitud tan simpática hecha por la encantadora Tamashi. El trío se acercaba con parsomia a la puerta de entrada donde sus anfitriones estaban saludando a sus invitados.

-Sinceramente, me gustaría poder evitar verla…- se lamentó Tamashi, viendo a lo lejos los cabellos bordo oscuro de su anfitriona.

-¿Problema particular del caso?- pregunto Ash, ajustándose más su máscara para evitar ser reconocidos en el antro de la fiesta.

-Lame suelas como no te imaginas- dijo algo despectivo y con algo de presunción no del todo conocida por los demás agrego- Nuevos ricos.

-Entiendo…- dijo May, cambiando miradas con la morena entendiéndose a la perfección entre las dos. Ambas adoptaron un aire ligeramente presuntuoso.

-Si te viera ahora, tu abuelo estaría orgulloso-comentó casualmente Ash con una sonrisa burlona hacia las chicas que tuvieron la decencia de sonrojarse, cosa que hizo que el chico se riera aun mas de ellas.

-Me darás la razón cuando la conozcas- fue todo lo que pudo decir la morena, bastante sonrojada por la vergüenza.

-Eso no lo dudo- fue toda su respuesta.

En los siguientes segundos, llegaron a la puerta donde los esperaban dos personas bastante particulares. La mujer era alta y de piel blanca, pelo bordo oscuro en un intricado peinado sujeto por un sombrero y un vestido demasiado llamativo para pasar por elegante. De la primera vista, se notaba que ella era la voz cantante en la relación.

El hombre a su lado tenía un rostro más agradable pero más ingenuo rayando lo estúpido. Tenía el pelo azul estilo tipo balde, con un bigote bastante prominente. Usaba un frac acorde a su pareja con un monóculo bastante absurdo.

-¡Hola, querida! ¿Cómo estás? ¿Dónde está tu abuelo? – preguntó Lady Jessie con una voz muy melosa, mirando a todos lados buscando al mencionado.

-Vendrá más tarde, señora- respondió Tamashi con una sonrisa muy hipócrita- Estoy segura que no se perderá tan importante evento.

-Es una lástima no poder saludar a tan importante figura- suspiró dramática la mujer. Fue recién ahí que reparo en las figuras acompañantes de Tamashi, quienes fueron víctimas de su mirada perspicaz.

-Querida mía, ¿Quiénes son tus amigos?- preguntó con voz zalamera con ojos cautos.

-El chico es mi primo lejano que vino de visita- señalo, diciendo la historia que tanto habían practicado para la ocasión. – La señorita a su lado, es su novia y prometida.

-Me alegro mucho conocerla, no es seguido tener el placer de ver a mujer tan bonita como usted.- aprovecho la cercanía de su mano para poder besarla con mucha galantería.

Lady Jessie sintió totalmente halagada su vanidad antes las cortesas palabras dichas por el joven desconocido. Sin embargo su reticencia no se levantó tan rápido; cosa esperada por los jóvenes. De la nada, Ash saco un paquete de entre sus ropas y se lo ofreció a su anfitriona.

-Es un regalo de agradecimiento por parte de mi familia, al dejarnos asistir a su encantadora velada-explicó, tendiendo una vez más con elegancia el paquete hacia Lady Jessie- Confió plenamente que será de su total agrado.

La sorprendida mujer tomó la caja de terciopelo violeta en sus manos y procedió a abrirla sin saber que esperar de ella. Adentro, en medio del terciopelo estaba uno de los collares más finos y exquisitos que la vista hubiera tenido que el gusto de apreciar. Todas las mujeres casi gritaron al ver la hermosura de esas blancas perlas (Tamashi fue la que mejor lo disimulo) y no hace falta ni decir que la homenajeada quedó más que encantada que olvido cualquier tipo de incordia contra el chico.

-¡Me encanta! ¡Es bellísimo! ¡Entren por favor, entren!- después se volvió hacia su marido con completa excitación para anunciarle con voz exigente- ¡Busca a mi hermana Cassidy en seguida James! ¡Ahora! ¡Apresúrate! ¡Debe ver estas perlas! ¡Mejor dicho, debe verme con estas perlas puestas!

-¡Como gustes cariñito!- dijo con voz asustada su marido que corrió presuroso a cumplir con la exigencia de su marido. La mirada de exigencia de su mujer no lo abandono ni un segundo hasta que se perdió en la multitud. Después se volvió hacia Ash con una sonrisa radiante.

-¡Por favor, entren y disfruten! Espero que me honren de nuevo con su visita- se apartó del lugar para dejarlos pasar mientras buscaba a su hermana para poder presumirle su nuevo collar.

-¿De donde sacaste ese collar tan hermoso?-preguntó confusa May una vez que se alejaron bastante de la puerta. Estaban en el vestíbulo, o sea la antesala a donde estaba desplegando la fiesta.

-Lo bueno de ser ladrón es que tienes muchas joyas a mano- se rió burlonamente.

-¡Eso no es una buena respuesta!-replicó la castaña.

-Entonces simplemente, no preguntes…- contestó Tamashi.

Ash miro con complicidad a la morena por salir a favor de él. Tamashi podía ser muchas cosas (Silver estaba mas que dispuesto a nombrar que) pero algo que no se podía negar que su principal cualidad era la lealtad y por obra de Ho-oh y capricho del destino, la lealtad de ella le pertenecía a Ash.

Avanzaron los pocos metros que los separaban del salón donde la dichosa fiesta tenía lugar. Para algunos podría ser algo simple y pueril, pero para estos jóvenes era un lugar de mucho riesgo. Los ojos atentos de dos de los nombrados distinguieron a lo lejos los destellos naranjas y azules de las infiltradas que cumplían con su papel enfundadas en trajes de sirvientes; repartiendo bebidas y aperitivos entre los demás invitados que no sabían lo que ocurría a su alrededor.

Tampoco percataban de las sombras intermitentes que se escurrían por las ventanas; señal absoluta de que los demás miembros estaban en su posición listos para cumplir con el papel que su líder les había designado en esta contienda.

La inocente fiesta de una aristócrata pretenciosa estaba cerca de convertirse en un duelo de enigmas y astucia entre dos bandos enfrentados semejante a un tablero de ajedrez. Las piezas estaban listas y ubicadas en sus posiciones para hacer sus maniobras y jugadas.

Al menos la mayoría.

- Debo irme…- informó Tamashi, torpemente mirando resignada el lugar. Sus ojos escudriñaban la multitud buscando algo con insistencia.

-Espero que tengas mucha suerte- dijo May, intentando infundir algo de valor y entusiasmo en su amiga; al verla tan penosa por la tarea que tenía por delante.

-Supongo que es lógico que tu me la desees- replicó con evidente mal humor. Todo dirigido hacia su castaña amiga- debido a que estoy en esto por tu culpa.

Ash se encontró negando con la cabeza pero decidió no intervenir en la disputa femenina. La pequeña May debía aprender a luchar sus batallas, sola.

-¿Por qué dices eso?- preguntó la chica, muy sorprendida por el tono que empleaba su amiga morena hacia ella.

-Debo vigilar a Drew- dejo caer el golpe con toda fuerza sobre May antes de perderse en la multitud. Dejando a la castaña muy afectada y sin poder replicar nada.

May se quedó sin palabras por decimoquinta vez en el día ¿Por qué hoy, justamente hoy, todos estaban decididos a atacarla? ¿No se daban cuenta de quién era ella? Las lágrimas inundaron de nuevo sus ojos pero eso solo hizo que la furia crecería dentro de ella.

Tal vez los demás tenían razón, tal vez era hora de madurar.

-Debes entender que es para que él no te reconozca-intentó justificar Ash, tomándola por la espalda, abrazándola delicadamente y con una gran sonrisa- No le hagas caso a Tama, es solo que odia toda esta fanfarria.

La dulce sonrisa y el trato amable de Ash, contrastaba con todo lo malo que lo demás le habían lanzado. Y ahí, se acordó de las palabras de Misty y las entendió. Por lo que conocía a Ash, debía estar absolutamente segura de él y los demás; que no la abandonarían, solo estaban (tal vez no de la manera más correcta) de que ella también hiciera su parte como miembro del equipo.

Estas no eran solo simples aventuras. Era la vida real y ella debía estar a la altura.

-Supongo que tienes razón…- dijo intentando sonar pacifista pero después agregó con una sonrisa rebelde mas propio de ella- ¡Solo que no tiene que gustarme!

-¿Sabes?- la interrogó con una sonrisa sincera- Extrañaba mucho tu fuego. He notado que has estado muy apagada desde hace días.

-Deberé defenderme. Estos días, las cosas no han sido muy fáciles para mi- replicó la chica algo insegura intentando justificarse. Volvió a mirarlo con seriedad.- Pero los demás tienen razón, creo que llego la hora de madurar.

-¡Me parece bien que lo hagas!- respondió dándole un apretón amistoso en su brazo, demostrándole su apoyo.- Solo te daré un consejo: no lo hagas por los demás, solo por ti.

-Es extraño que el salvador de toda una comunidad diga que no debes pensar en los demás- contestó ella sonriendo con burla e ironía recordándole las palabras de alabanzas que los demás profesaban hacia él.

-Los salve a ellos después de salvarme a mi mismo- replicó con voz algo oscura, mirando hacia la tropa de bailarines pero no mirándolos a ellos, sino viendo algo mas lejano y triste- Cuando estas solo, debes madurar por ti quieras o no.

-¿Fue duro vivir en la calle?-preguntó con cautela ella, mientras se adentraban más al salón principal. No quería molestarlo pero también quería saber mas de el.

-Fueron tiempos duros y felices al mismo tiempo…- dijo con una sonrisa algo triste.- Encontraba divertido robar las cosas, Pikachu y yo éramos muy buenos, pero no siempre teníamos que comer ni donde dormir. Y por sobre todo extrañaba a mi madre.

-Debió ser duro.

-Lo fue…- asintió dándole la razón- pero fue mucho mejor que cuando fui a trabajar a la casa de Gary. Creo que recordaras a nuestro particular amigo.

May asintió, mientras comía un canapé.

-Su familia era muy rica y famosa; aunque también lo era por conseguir mano de obra muy barata, la más barata que podían conseguir.

-Eso quiere decir…

Ahora fue el turno de Ash de asentir.

-Un día estaba caminando por el centro, buscando un bolsillo nuevo-agregó con picardía- Cuando unos brazos salieron de la nada y me noquearon. Al despertar estaba camino a la casa del mencionado, amarrado y amordazado si me permites agregar.

-¿Qué hiciste?

-Luchar por supuesto, pero las cuerdas estaban muy fuertes y no había comido muy bien que digamos los días anteriores.

-Al menos espero que te trataran mejor después.

-Tan bien como pueden tratar a un huérfano como yo. Al menos tenía una comida asegurada todos los días.

-¿Solo una?

-Por que tu tengas varias comidas al día aseguradas, no supongas que todos los demás tenemos esa suerte. Lo único bueno fue conocer cierta persona.

-¿Quién?

-La que esta allá- respondió Ash, señalando un punto indefinido que May en unos minutos volteó para conocer a la persona que más estaba agradecida por conocer.

La castaña pudo identificar una cabeza morena bastante familiar que se movía por la habitación con una bandeja de comida en sus brazos y uniforme de mesero; la versión masculina de los trajes de sus amigas que había visto en la víspera. May pudo reconocer en el a uno de los amigos que Ash le había presentado hace unos días.

-Ese chico que trabajaba con Aghata ¿Cómo era…?- murmuró la chica buscando el nombre del chico que le habían presentado- ¿John? ¿Paul? ¿Brock?

-Ese es el correcto. Que suerte que no está aquí. Se enojaría mucho que una mujer tan bonita como tú no se acuerde de su nombre.-explicó Ash dándole una bonita sonrisa junto al cumplido.

-¿Crees que soy bonita?- no le dejo escapar el cumplido tan fácilmente. Sin darse cuenta, May estaba coqueteando muy sutilmente.

-Creo que eres tan hermosa que debería ser pecado- le confió el chico, mirando ligeramente al costado como si lo que acaba de pronunciar no importaba nada.

-¿Qué decías sobre Brock?

-Si quieres cambiar el tema te daré el gusto- le respondió Ash con un guiño cómplice y se soltó de May para llevarse la mano al mentón en actitud reflexiva- Eso fue hace mucho tiempo. Creo que era todo un niño….

Flash Back

Ash se deslizaba con cautela por los jardines de su nuevo lugar de trabajo. Le había tocado trabajar ahí esta mañana. Al menos los conocía de ojo. Su amigo roedor estaba en su hombro; el también estaba alerta y expectante ante la posibilidad de dejar el lugar donde estaban y volver a las calles, su antiguo hogar.

Solo un poco más, los arboles estaba tan cerca. La libertad estaba tan…

-¡A menos que quieras ser comido por los Houndoom, te recomiendo que te quedes donde estés ahora mismo!- le dijo una voz desde su espalda que lo termino por sorprender.

Se dio la vuelta para enfrentarse al guardia que estaba seguro de encontrar pero solo se encontró con un muchacho algo más grande que él. Era moreno y con una sonrisa en el rostro. Por la forma que estaba vestido era obvio que era uno de los sirvientes de la casa.

-Lo sé, no puedes confiar en mí- dijo el chico, leyéndole la mente a Ash pero estando aun muy calmado- Sinceramente como no te conozco, mucho de lo que te pase no me importa.

-¿Entonces porque la ayuda?-preguntó un incrédulo Ash, después del obvio discurso.

-Es solo que no quiero tener que hacer trabajo extra.

Eso hizo, de alguna manera extraña, que los dos se largaran a reír (siempre con precaución) y comenzaron a indagar mas sobre la vida del otro. Ash quería lograr una perspectiva más amplia sobre lo que era quedarse a vivir en esa casa.

-Me llamo Ash y este es mi amigo, Pikachu- dijo presentándose a sí mismo y a su compañero en el hombro- supongo que tu llevas algún tiempo aquí.

-Supones bien, no eres tan tonto como pareces- le respondió este dándole la mano para saludarse- Soy Brock y a pesar de todo no es tan malo.

-¡Eso crees! ¡Estuve aquí un día y ya me quiero ir!- se quejó el chico, frotándose las muñecas donde aun le dolía por las cuerdas.

-Solo debes aprender a callar y hacer tu trabajo- le recomendó Brock, sabiamente.- Por lo demás, tienes comida y techo asegurado.

-Eso es cierto- dijo Ash, frotándose su barriga hambrienta- Hoy no comí nada.

-¿Encabritaste tanto al capataz que te dejo sin comer?- Ash asintió- Acompáñame, trabajo en las cocinas y creo que algo puedo darte.

-Eso sería muy útil, espero que también puedas dar algo a Pikachu. El también tiene mucha hambre.

-Lo haré solo si prometes quedarte y hacer lo que te diga.

-Creo que tenemos un trato- le respondió Ash y los dos volvieron a la cocina.

Fin del Flash Back

-Y así fue como lo conocí- terminó de contar Ash, volviendo al presente en fiesta y de nuevo abrazado a May- y como todos terminamos odiando, la persona mayor tuvo razón.

-Suele pasar y más seguido de lo que me gustaría-le respondió May, riéndose levemente de la cara de su acompañante- ¿Me puedes ilustrar mejor?

-Con el tiempo, aprendí a callarme y hacer mi trabajo por lo que las cosas mejoraron considerablemente para mí- explicó el chico.- Terminé siendo el sirviente personal de Gary.

- Me pregunto cómo siendo tan rico, termino de pirata y de copión- se pregunto May en voz alta.

-Por lo que me conto Brock al volver a verlo, su familia debido a sus gustos y exageraciones terminó muy endeudada. El cargamento que robo Red cuando yo me escape era su última esperanza de recuperarse.

-Supongo que le debes a tu amigo Brock la vida que llevas ahora, de peón a uno de los capitanes más famosos de la historia.

-Sabes, nunca lo había pensado así pero tienes mucha razón- le concedió Ash, mientras los dos buscaban con ansia el bufet.

-¿Cómo se volvieron a ver después de su separación tan abrupta?- pregunto la castaña, buscando el mismo objetivo que su compañero.

-Cuando ya teníamos todo el grupo armado, fuimos un día al mesón del profesor y su esposa para buscar provisiones y lo vi trabajando ahí. Al momento nos pusimos a hablar y ponernos al día.

-Siempre me pregunte porque siendo tan amigos no esté en el barco- se sorprendió al ver que Ash lo negaba con vehemencia- ¿Paso algo?

-Si él no está en el barco no fue porque no lo hayamos intentado- le conto el chico con tristeza- Pero él no se llevaba bien con las chicas, las acosaba mucho y no las trataba como iguales. Además discutía mucho con Silver y asustaba mucho a Sumiré.

-Debió ser duro para él, no poder compartir tus aventuras…- comentó la castaña con mucha pena hacia el moreno.- Debe ser duro que tu mejor amigo sea siempre el protagonista de las aventuras.

-Lo tomo con bastante filosofía- respondió Ash sonriendo- supongo que no le quedaba de otra. Mira ¡Comida!

-¡Genial! tengo mucha hambre ¿Podrías traerme algo a mi también?- le preguntó May al chico que asintió feliz.- No le comas todo.

Ash le dio una mirada irritada y se dirigió a buscar el encargo con diligencia para acallar su propia hambre y la de de May. Llegó a la susodicha mesa para contemplar el enorme despliegue de comida que había sobre las fuentes y bandejas plateadas cuyo aroma lo hacía babear por completo. Tomó un plato para llenarlo con lo suficiente para los dos.

-Veo que usted es de buen comer- escuchó una voz que le decía a sus espaldas. No necesito mirarlo para reconocer quien era: Drew vestido impecablemente pero sin dar muestras de reconocerlo.

-Solo digamos que disfruto de los placeres de la vida- respondió el con tacto y delicadeza para que su interlocutor no dudara de su noble cuna.

-En eso estamos de acuerdo. No hay nada mejor que un plato de comida caliente- dijo Drew con voz calma aun sin reconocerlo y echando una mirada a Tamashi que no estaba muy lejos de ahí- O un cuerpo caliente.

-Veo que la joven que lo acompaña es muy bella- dijo dándole un discreto saludo a Tamashi para preguntarle cómo iba. La chica respondió con un gruñido.

-Hermosa y furiosa- respondió Drew con una sonrisa libertina al ver el intercambio hecho a lo lejos por los- por lo que no dejo de preguntarse si será toda una fiera, si entiende lo que quiero decir.

-Le diré que tiene razón, es toda una fiera- respondió el sonriendo pero no pensando en el sentido de Drew sino recordando como la mencionada en una pelea- La conozco, pero debo decirle que es muy difícil de domar.

-Me gustan mucho los retos pero por desgracia estoy comprometido- dijo bastante melancólico. Ash no sabía si era por no poder tener más mujeres o por no tener a la suya ahora.

-Debe ser muy bella- dijo intentando no mirar en la dirección de donde estaba May al fin de no traicionarla.

-Linda y tierna- respondió con una sonrisa soñadora- Me gusta mucho y seré muy feliz con ella pero la verdad es algo sosa.

-¿Entonces porque se casa con ella?- preguntó mas furioso de lo que pretendía y apretando mas su plato, poniendo sus dedos blancos.

-Solo le diré que es conveniente- respondió él sin dar cuenta de la ira de Ash- Ahora volveré con mi dama, espero verlo más tarde.

Y se fue dejando solo a un Ash que por un momento había olvidado totalmente la comida en su plato y miraba muy enojado el lugar por donde se había ido Drew. Quedó unos minutos ahí hasta que se acordó de May y volvió con prisas a ese lugar. Con solo mirarlo supo que había pasado algo.

-Vi a Drew…- y los dos se quedaron sin decir nada. De la nada, la banda comenzó a tocar una linda melodía que invitaba a bailar. Todas las parejas comenzaron a ir hacia le centro de baile para acompañar la melodía con sus movimientos.

-¡Vamos a bailar!- invito Ash, dando fin al incomodo silencio que estaba instalado entre los dos. Como May no sabía otra forma de calmar los ánimos, lo siguió.

Llegaron hasta la pista y comenzaron a moverse con suavidad entre los bailarines, mostrando habilidades desconocidas entre ellos. Ash era un buen guía, algo torpe pero dirigía con delicadeza la figura de May. Este la sentía liguera en sus brazos y respondía con gracia los movimientos que había entre ellos.

-¿Qué te dijo Drew que te molesto tanto?- quizo saber la chica para poder ayudar a su amigo a superar la apatía- Espero que no te haya reconocido.

-No, no fue eso…- respondió Ash, tranquilizando a su compañera de baile- Es solo algo que dijo sobre ti.

-¿Qué cosa?

-Que era conveniente casarse contigo.

-Lo sé…- dijo suspirando un poco y sintiéndose algo triste por dentro- Se que él me quiere, pero no puede ignorar que con esta boda el heredara mucho dinero. Es algo que ni él ni mi padre no pueden obviar.

-Me pregunto.. ¿Como ustedes dos terminaron comprometidos?- pregunto Ash, mirando intensamente a May.

-Somos vecinos de vivienda, a pesar de que en teoría él es más rico que mi familia- explicó esta vez la chica riéndose por los recuerdos mejores del pasado- que al crecer se volvió algo normal.

-Mejor dicho conveniente- dijo mordaz Ash.

-Si te hace sentir mejor, también es conveniente para mí- le explicó la chica tratando de apaciguar el mal humor de Ash contra ella.

-¡Qué!

-Es que el me conoce como soy. No intentaría cambiarme.- dijo ella- este casamiento es lo más cerca que puedo tener a estar libre.

-Conmigo no tendrías que preocuparte por eso…- le dijo volviendo a mirarla intensamente y acortando más las distancias- Conmigo, serías libre.

-Eso lo tengo muy seguro- respondió ella, acercándose cada mas como Ash.- Tengo muy presente que compartir la vida contigo sería algo maravilloso.

-Entonces, compártela conmigo.

-Tal vez lo haga…

En ese momento, sus miradas estaban enfocadas uno en el otro de forma que eran solo ellos dos en la sala, en la isla, en el mundo. Solo importaba el reflejo de cada uno en los ojos del otro. En cerrar cada micra de distancia, hasta que el mismo aire estuviera afuera de su mundo personal.

De cerrar de una manera apropiada el pacto que se estaba formando entre ellos dos. De volver a sentir el gusto de los labios del otro. De acabar con una parodia que los dos estaban hartos de llevar a cabo. Solo era cuestión de acercarse unos milímetros más cerca uno del otro y sentir, solo sentir lo que aquello mas anhelaban.

Ambos se terminan de acercar.

Cierran los ojos por la tensión.

Ash se lame con anticipación.

May intenta controlar su agitada respiración.

Solo unos milímetros mas…

-¡Ash, debemos reunirnos, los oficiales se están retirando a un determinado salón!- interrumpió Tamashi la magia trayéndoles de sopetón a la realidad; la maldita realidad.

Los dos se separaron enseguida con la cara roja pero aun así anhelantes, sin dar ningún tipo de arrepentimiento por lo que casi termina de concentrarse. Se dieron mutuamente una pequeña sonrisa tentativa, sabiendo que debían hablar de esto más tarde.

-¿Interrumpí algo importante?- preguntó algo confundida.

-Nada tan importante como esto- replico Ash y tomando la mano de May- Debemos apresurarnos, Tama guíanos.

-Por aquí- indicó con una pequeña sonrisa.

Los tres dejaron discretamente la sala donde la fiesta intentando no llamar mucho la atención. En unos minutos se les unieron Misty y Dawn que les indicaron que lo mejor era abordar por afuera ya que la sala tenía balcón.

Salieron por la puerta y avanzaron despacio por el jardín viendo hacia arriba y calculando que balcón era el que debían llegar. En unos minutos, tres sombras en el techo les hicieron señas sobre cual ventana era.

Ash les hizo un gesto con las manos y las sombras entendieron. En unos segundos, dos sombras y una dragona bajaron del techo. Tamashi y Ash subieron por las cuerdas y Latias le tocó ser la montura de la castaña que no tenía ninguna de las habilidades de escala que correspondía a la misión.

-¡Quiero reporte de la situación!- dijo Ash una vez que estuvieron todos reunidos en el techo.

-Los dos idiotas acaban de llegar al lugar- dijo Silver tomando la voz cantant.e – Por lo que dicen, su informante está por llegar.

-Las sirvientas tienen que llevarles algo de comer así que será una reunión larga e importante- informó Misty- Quisimos ocupar el lugar, pero ya estaba designado.

-Deben ser más listos de lo que pensamos- dijo Dawn, sacando sus armas por debajo de la ropa.

-No tanto- replicó Tamashi.- Entres los de plata se está rumoreando la posibilidad de adquirir Pokemóns matamoros. Si realmente lo fueran, habrían mantenido todo eso en secreto por las dudas.

-Solo nos queda aprovechar la ventaja de sus descuidos- de pronto escuchó un sonido familiar al de una puerta abriéndose.- Parece que el patán ha llegado.

-¿Ordenes capitán?-preguntaron todos alistándose, incluso May tenía su arco de principiante para ayudar en la misión.

-Solo escuchar, nada de captura- respondió el- No podemos dejar que se enteren que sabemos de sus planes. Arqueras al techo por las dudas de algo sospechoso.

-¡Está hecho!- dijeron Reika y May alistando sus arcos para futuros actos.

-Latias, yo descenderé en tu lomo y quiero que uses tus sentidos para captar los planes y uses tu telepatía para transmitirlos.

-¡Seguro capitán!

-Los demás, bajen por las cuerdas y estén atentos a que no los vean- ordenó a los demás que se estaban alistando a bajar por la cuerdas. Todos estuvieron en su lugar en poco tiempo y descendieron por el lugar.

Solo que muchos no sabían que estaban por encontrar algo que les iba a romper el corazón de una manera profunda y casi irreparable. Que la herida seria mortal y dolorosa, más de lo que nunca pudieron imaginar. Es más todos sus pensamientos ni siquiera alcanzaron la dimensión real de los hechos.

El mas herido de todos fue Ash, al bajar y ver a Brock en la habitación.

Continuará….

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N/A Como siempre gracias a mi beta Tamashi y a mi lindo novio Silver por las ideas.

Espero que los haya gustado, los dejo hasta el siguiente capitulo.