Todos los personajes y mundos que están en esta historia no me pertenecen, y los uso por diversión, sin fines de lucro, excepto KVN, su mamá, Cristian, Saúl, y su madre, que son de parte mía, y el mundo real, que se explica por sí solo.
Bowser Koopa ©Super Mario, Nintendo, Shigeru Miyamoto y Yoichi Kotabe, 1985
Princesa Peach Toadstool ©Super Mario, Nintendo, Shigeru Miyamoto y Yoichi Kotabe, 1985
Mario Mario ©Super Mario, Nintendo, Shigeru Miyamoto y Yoichi Kotabe, 1981
Rey Champiñón © Super Mario, Nintendo, 1987
Hermano Martillo © Super Mario, Nintendo, Kazuaki Morita, 1985
Hermano de Fuego © Super Mario, Nintendo, 1988
Hermano Boomerang © Super Mario, Nintendo, 1988
Toadsworth © Super Mario, Nintendo, Shigeru Miyamoto, 2002
Toad © Super Mario, Nintendo, Shigeru Miyamoto, 1988
Luigi Mario © Super Mario, Nintendo, Shigeru Miyamoto, 1983
Toadette © Super Mario, Nintendo, 2003
Princesa Daisy © Super Mario, Nintendo, 1989
Rosalina © Super Mario, Nintendo, 2007
KVN había empezado su primera cita formal con la hijastra de Toadsworth, su plática empezó con el tema de conversación de videojuegos y había terminado, por un momento, con un tema de universos paralelos, pues el personaje titular iba a ir al baño.
─Ojala que nada más sea pura orina, pues no quiero excretar porque luego tendría que lavarme el trasero y dudo que tengan lavabos individuales en este baño, y también en cualquier otro baño público. –Pensó el protagonista mientras corría para que no le ganaran los desechos-
El KVN logro llegar sano y salvo al baño. El baño estaba mejor que cualquiera de los baños que había visitado KVN; estaba grande, espacioso, tenía un lavabo privado por cada taza, también había música y una pantalla por si te aburrías mientras intentabas pujar. Había aproximadamente veinte tazas, junto con sus veinte lavabos.
─Milagro, ya no hay necesidad de preocuparse por excretar, pues hay un lavabo particular para lavarme la cola. –Murmuró el joven tranquilamente-
El muchacho entró al baño; tenía razón con su presentimiento, pues si le dieron ganas, aparte de orinar, de excretar. Él se tardó unos cuantos minutos en pujar hasta que las heces salieron por completo.
─No me está saliendo nada, me estoy muriendo del aburrimiento, ¿qué hago mientras me esfuerzo en pujar? –Se preguntó el del Planeta Tierra-
En eso KVN volteo a ver al otro lado y se enteró que había una pantalla como de treinta pulgadas.
─ ¡Ya se! ¡Me salve! –KVN exclamó contentamente-
El que había rescatado a la Princesa Peach, encendió la pantalla y se fijó a ver qué cosas nuevas había en el Facebook; no había nada interesante y ninguno de sus amigos estaba conectado, así que el busco en Google imágenes de la señorita que lo estaba esperando mientras él estaba en el baño. Acto seguido, hizo algo que cualquier varón heterosexual haría al ver imágenes de mujeres hermosas. Cuando KVN acabó de sentir su experiencia tan placentera, se sintió como si estuviera en el paraíso, pero…
─Ay, todavía no me salen las heces, tendré que pujar más. –Reflexiono el varón tristemente-
En ese momento, de puro milagro, KVN acabó; ahora nada más hacía falta limpiarse y lavarse el ano. Después se puso su ropa y salió del baño, para regresar a la mesa donde estaba su princesa.
─Tardaste media hora, tendrás que quedarte más tiempo conmigo. –Dijo la princesa con los brazos y piernas cruzadas y con un tono serio-
─Disculpa, es que me ocurrió algo inesperado, pero no se preocupe, su majestad, pues el que la acompaña ya regresó para complacerla a usted, señorita. –Habló alegremente el chico de la República Mexicana-
─Ya tengo hambre, ¿Cuál va a ser la cena? –Preguntó angustiadamente la hija del Rey Champiñón-
─Pues no se usted, princesa, decida usted y yo pago. –Aconsejó el muchacho KVN-
─Voy a querer dos roscas de chocolate. –Decidió la princesa hambrientamente-
─ ¿Estás segura? –Cuestionó sorprendido el joven KVN-
─Sí, con eso me voy a sentir satisfecha. –Peach contestó con una sonrisa en la cara-
─ ¡Camarero, venga acá! –KVN le gritó a un camarero que estaba a siete metros de la mesa de la pareja-
─ ¿Cuánto vale una rosca de chocolate? –KVN preguntó para saber si le alcanzaría o no-
─Vale doscientas monedas de oro, ¿qué va a pedir, señor? –El camarero dijo con cortesía-
─Una rosca de chocolate, para mí, y para la señorita, dos roscas del mismo sabor, de favor. –KVN dijo cortésmente-
─Muy bien, van a ser seiscientas monedas de oro. –Respondió el camarero muy amablemente mientras miraba a la Princesa de los Toads y se sorprendía por su hermosura-
─Todo va por mi cuenta, querida. –Afirmó KVN mientras la princesa lo estaba besando-
─En unos minutos les traigo su cena, clientes. –El camarero gritó a los cuatro vientos-
─ ¿Mientras que hacemos? –Preguntó la querida del personaje principal-
─Voltéate, quiero hacer algo. –Le respondió el-
Peach Toadstool se volteó, con su espalda mirando hacia la mira del amigo de Saúl; su cabello de ella ya se había arreglado y las puntas de este besaban sus caderas. Sin duda, era la melena más linda que KVN había visto en su vida.
─ ¡Sí que está hermoso! ¿Por qué lo decidiste llevar así? ¡Pregunto! –KVN gritó de la emoción-
─Es que a mí siempre me ha gustado así, sobre todo cuando está suelto, resalta mi apariencia. –Habló la princesa mientras estaba sonrojada-
─ ¿Alguna vez lo tuviste de otro color o longitud? –Cuestionó un protagonista curioso-
─Sí, yo nací aquí en el Reino de los Champiñones con el pelo rubio, el cual me creció hasta los glúteos cuando yo tenía ocho años; nunca me lo habían cortado hasta ese momento.
─ ¿Y hasta donde te lo cortaron? –Preguntó el personaje titular-
─Me lo cortaron de casquete corto, pues mi cabello era muy difícil de mantener de tan largo que era. –Argumentó Toadstool-
─ ¿Y qué te pareció ese momento? –Dijo el muchacho del Planeta Tierra-
─Muy mal, yo siempre quise tener la melena larga, y en el momento del corte, sentí que yo ya no era la misma. –Exclamó la Princesa Toadstool-
─ ¿A ti te gusta que jueguen con tu cabello? –Murmuró la pareja de la princesa-
─ ¡Claro que sí! Me siento relajada con eso, y también orgullosa de mi cabellera. –Platicó calmadamente la hijastra de Toadsworth-
─ ¿Ahorita quieres eso o no? –Respondió KVN excitadamente-
─Si quieres hazlo. –Contestó la princesa que rescató el protagonista en el último intento de Bowser-
En eso, KVN toma la cabellera de la princesa y empieza a acariciarla, primero la enreda en su dedo, luego pasa sus manos desde el inicio hasta el final de la cabellera, después el hace un nudo con esos cabellos, entre otras cosas más; todo esto mientras la melena estaba perfumada muy bien. Los dos estuvieron así para pasar el tiempo, pues su comida todavía no llegaba.
Véase el décimo primer capítulo, que es el cuarto del arco romántico, si quiere saber unas de las historias personales del protagonista y personaje titular de esta historia.
