Lamento tanto el retraso mi computadora murió, había exámenes finales y muchos problemas más en serio me siento muy apenada pero ahora que estoy de vacaciones intentare compensarles todo.

Capítulo 9: "Lo que Ella más temía"

-¿Quiere que le traiga una aspirina o algo? – Preguntó nervioso el marino al ver a su acompañante tomar su cabeza entre sus manos y azotarla contra el escritorio delante de ella.

-No.- Respondió de manera seca y cortante.

-¿Tal vez un vaso de agua o un dulce?- Ofreció en un tono nervioso y sin embargo amable.

- En serio, estoy bien, sólo quiero estar sola.- Le dijo la chica, que seguía estampando su cabeza contra la fina madera de roble del escritorio.

-Claro, si requiere de algo hágamelo saber de inmediato.-El marino peli-rosado salió de la habitación después de decir esto último.

Al salir de la habitación, Coby se encontró con su amigo Helmeppo , recargado en la pared frente a él.

-¿Cómo está la pequeña marinera?- Le preguntó, refiriéndose a la chica detrás de la puerta.

-Está muy molesta, Helmeppo-san, tanto que asusta. No recuerdo haberle temido tanto a una mujer desde que me libre de esa gorda de Aluvida. Pero además, me atrevería a decir que se veía algo asustada.

-¿Por qué crees que este tan molesta? ¿Crees que su hermano sea algún tipo de maniático controlador al que tema desobedecer?- Cuestionó hablándole en un leve susurro.

-No creo que sea de ese tipo de mujeres; ya sabes del tipo que se sometan a lo que un hombre les ordene.-Le respondió Coby, recargándose a su lado.

-Nunca se sabe, hay todo tipo de monstruos que se llaman a sí mismos hombres, y que son capaces de hacerle todo tipo de cosas a las lindas jovencitas como ella, sin importar que sean su propia familia.-Se quedó callado por un momento.- O, ¿qué tal si es una persona buscada por el gobierno mundial? Por eso podría estar enojada y algo asustada; tiene miedo de ser descubierta y enviada a prisión, pero por otra parte está enojada contigo por traerla a un lugar lleno de sus enemigos.

-No lo creo, Helmeppo-san, si fuera una persona buscada la podríamos haber reconocido.

-¡No! Solo piénsalo bien, tiene mucho sentido Coby. ¿Por qué otra cosa podría estar asustada en el barco de uno de los marinos poderosos del planeta? ¿Qué otro lado es más seguro que este? Además, Coby, ¿Cuántos posters de buscados no vemos a la semana? Es imposible que recuerdes a cada uno de ellos.- Discutió el marino rubio.

-Para tú información, yo tengo una grandiosa memoria; además dudo que de tantos posters de hombres rudos, atemorizantes y horripilantes, podamos olvidar un cara tan fina y delicada como la de esa hermosa chica.- Coby se sonrojó un poco al recordar la cara de aquella cautivadora muchacha a la que había "rescatado" esa tarde.

Si tan sólo se hubieran imaginado cuánta razón tenía Helmeppo en algo…

Dentro del cuarto se encontraba Ane, estrellando su cabeza contra el escritorio; preguntándose porque de todos los barcos de marinos tenía que terminar justo en este.

Así es, había logrado identificar el grandioso navío, en el que ahora se encontraba.

Seguro dios la odiaba; ya podía oír la risa imponente de aquel ser, que regía su mundo.

"¿Por qué? ¿Por qué, de todos los barcos, termine aquí? ¿Por qué él?

Podía sentir lágrimas formándose en sus ojos, lágrimas de frustración, de enojo y aunque nunca lo admitiría; de miedo, no deseaba volver a Impel Down. Por nada del mundo volvería a pisar esa maldita prisión; no deseaba revivir esa impotencia que le hacía sentir estar encadenado, sin sus poderes, sin su fuerza; y definitivamente no volvería a pisar una plataforma de ejecución, a no ser que él fuera el verdugo.

Seguía teniendo terribles pesadillas sobre aquellos días.

Limpió los bordes de sus ojos, y se sentó derecha en aquella silla de madera.

Siempre le habían dicho que las mujeres eran más emocionales que los hombres, por lo cual era más fácil hacerlas llorar, pero esto era ridículo. Sí, era cierto que las mujeres siempre se dejaban llevar un poco más por los sentimientos; pero eso no significaba que se la pasaran llorando como bebes todo el día, pues ser mujer no significaba ser débil; nunca se había atrevido a pensar algo así de una mujer pero… ¿Por qué ella misma no se daba esa impresión de ser una mujer fuerte como todas las mujeres que lo rodeaban?

La respuesta era clara: Ayer por la mañana era un hombre, un simple chico que lo único que deseaba era tener un buen día; hasta que llego Ivankov y lo convirtió al sexo opuesto, justo unos momentos antes de que su hermano arribara, para llevarlo a bordo de su propio barco a tomar unas "vacaciones" . Después de eso tuvo que adaptarse a las reacciones de cada uno de los compañeros de su hermano.

Usopp lo había logrado evadir a lo largo del día, intentado evitar el más mínimo contacto entre ellos.

Frankie no lo había conocido cuando aún era hombre, así que realmente no podía decir que hubiera cambiado su forma de ser con ella.

Zoro parecía ignorar el problema, como solía hacer con todo lo que no pusiera su vida en peligro.

Sanji…oh el cielo se ampare del pobre cocinero, cada vez que ella se acercaba a él, obtenía una respuesta bastante extraña por parte de él; como si se estuviera limitando.

Tony era tan dulce con ella como la primera vez que conoció al joven doctor; sin embargo Ane tenía unos extraños e irresistibles impulsos por abrazar al pequeño renito.

Robin y Nami la trataban como una de ellas, lo que la hacía sentir un poco extraña, la cuidaban y aconsejaban como si fuera una pequeña niña a la que tenían que proteger; y para una persona que siempre había cuidado, que la cuidaran era algo… inusual.

Y por último pero no por eso menos importante, estaba la nueva adquisición de la tripulación sombrero de paja: Brook, un simpático esqueleto que por alguna razón siempre deseaba ver su ropa interior, lo bueno era que siempre le pedía que ella se los enseñara y que lo pedía por favor.

Después de haber conocido e interactuado con cada uno de los miembros de la tripulación de su hermano, tuvo una muy incómoda experiencia con la navegante y la arqueóloga, que la llevaron a un cambio de estilo, de nombre y ¿Cómo podría olvidar la apuesta en la que ahora estaba comprometida?

Así es, todo eso había pasado el día de ayer, y ese fue sólo el primer día de su transformación. Y hoy era apenas el segundo ¡y lo que le faltaba! Claro que esperaba que no fuera mucho.

El día de hoy hubiera sido mejor si no hubiera despertado en la única cama de la enfermería, sintiéndose como si hubiera dormido debajo de una roca toda la noche, después de eso Zoro, le vio la ropa interior, cuando intento ganarle a subir hacia el nido del cuervo, su hermano la había arroyado cuando entro al comedor, la llevaron a un paseo del horror, para comprar ropa, descubrió que su hermano estaba teniendo una reacción extraña a su cambio de sexo y sin olvidar que había sido arrastrada por dos irritantes marinos al barco de la persona que menos quería ver.

Todo eso lo había vivido en dos días, todo iba ocurriendo demasiado rápido para la joven, que poco tiempo tenia para adaptarse, no había tenido tiempo para sentarse a pensar en sus cambios; en qué hacer después.

Sí, ese era el problema, todo iba demasiado acelerado para ella.

Sin embargo, estaba harta de sentir autocompasión; estaba harta de sentarse a sentirse patética, ella era la gran " Puño de fuego Ace", uno de los más temidos piratas de todos los tiempos y aunque no le gustara admitirlo, hijo del legendario "Gold Roger", mejor conocido como el rey de los piratas. Había luchado contra los más grandes y los había vencido –bueno a la gran mayoría- se había codeado con los más legendarios piratas ¡y había sobrevivido a su propia ejecución!

Así es, sin importar su físico o imagen, seguía siendo el gran y poderoso Portgas D Ace , hijo de la mujer más asombrosa que hubiera existido: Portgas D Rouge, una mujer que arriesgo todo por protegerlo, y la haría sentirse orgullosa.

Se sonrió a sí misma, contenta de que su parte emocional se viera desplazada por la racional, logrando recuperar su exagerada auto-confianza.

¡Definitivamente debía pensar en una forma de escapar de este barco! Aunque claro, debía ingeniárselas para hacerlo sin tener que encontrarse con él y así volver con su hermano y sus nakamas, que seguro lo estaban esperando en alguna parte del archipiélago.

Miró al techo pensativa.

Al parecer no habían logrado reconocerla, tenía eso a su favor… por ahora.

Tal vez podía arreglárselas para salir de ahí sin mucho alboroto, inventarles alguna escusa, decirles que se hospedaba en algún hotel en la isla para que la dejaran salir del barco, sin poner su identidad en peligro. Después de salir de ahí conseguiría un den-den mushi para contactar a su hermano, para que la recogieran y estuvieran en camino a otra isla muy muy pero muy lejos de los marinos.

Miró a su alrededor, tratando de encontrar algo que le ayudara a escapar en caso de que se negaran a dejarla ir.

El cuarto era pequeño y poco amueblado; tenía dos literas, una a cada lado de la puerta, una pequeña mesa en el centro de la habitación, pegada a la pared se encontraba el escritorio y la silla en la que ella estaba y frente a ella había una ventana redonda que daba hacia el mar.

Tal vez podría salir por ahí.

Su espalda era lo suficientemente pequeña para lograr pasar por el marco de la ventana; aunque sus caderas… sí, ahora el problema eran las caderas.

¿Cabrían por la angosta salida? Tal vez tendría que "expandir" un poco la ventana; eso estaba ya arreglado, lo siguiente con lo que debería lidiar seria intentar no caer al agua, si el agua de mar la alcanzaba estaría todo perdido.

Tal vez por la noche tendría más suerte. Podría escabullirse a cubierta, no le iría tan mal noqueando a unos cuantos marinos en un limpio combate mano a mano; después de eso…

¡Toc! ¡Toc!

-Señorita. – Coby abrió la puerta.- Es hora de almorzar y me preguntaba si querría acompañarnos.- Dijo apresuradamente con tono nervioso y la cara disimuladamente sonrojada.

A la mención de comida, el estómago de Ane dejo escapar un leve gruñido para hacerle saber cuan necesitado de comida estaba y sugerirle aceptar la propuesta del chico; pero ella lo ignoró y le respondió:

- Deja de llamarme señorita, me hace sentir una maleducada por no haberme presentado antes.- Le dijo Ane recordando sus clases de modales con Makino.

"Cuando conoces a alguien es de buena educación que te presentes antes de preguntarle su nombre" Le dijo Makino a Ace, con un tono dulce. "De la misma manera es bien visto que después de que alguien se presente tú hagas lo mismo"

-Permíteme presentarme.- Se puso de pie.- Puedes llamarme Rouge…

-¿Rouge…? – Continúo el marino algo desconcertado.

-En este momento mi nombre es suficiente información para ti, marinero.- Le sonrió de una manera seductora mientras salía de la habitación.

Coby se quedó congelado en el marco de la puerta por unos segundos procesando lo que le acababa de pasar.

-¡Hey! ¡Marinerito! vienes ¿o qué?- Le gritó Ane desde la entrada.

-¡Enseguida!- Le contesto, intentando alcanzar a la chica al final del pasillo.

-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x- En otra parte del navío -x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

La vida era buena…

Un buen barco lleno de marinos medianamente competentes, grandiosos cocineros que preparaban todo lo que él quería, como aquel gran plato de alimento que ahora se encontraba frente a él, además de una gran alacena llena de comida de la que podía disponer y un buen trabajo atrapando a la escoria del mar.

Oh sí, la vida era buena, sobre todo para el vice-almirante Garp.

Y podría atreverse a llamarla perfecta, si no fuera por una sola cosa y sólo una cosa.

Su familia.

Así es, algunos padres se decepcionaban de sus hijos por dejar sus estudios y su vida lujosa por huir a alguna isla a vivir una vida humilde y plena con el amor de su vida; que suerte hubiera tenido Garp si su hijo, Dragon, hubiera huido por esa razón y no por la razón por la que actualmente lo hizo:

Para convertirse en un revolucionario y luchar en contra del gobierno mundial; convirtiéndolo en el hombre más buscado de todo el mundo.

Eso sin mencionar a sus nietos.

Primero vino Ace, tal vez no estaba relacionado con él por sangre, pero sí por la promesa que le hizo a su padre. Gol D Roger era su nombre, había sido su enemigo mortal por años, pero en los últimos momentos de su vida le pidió que cuidara de su hijo el cual no tenía ninguna culpa de lo que él había hecho.

Y tenía razón, lo supo desde que conoció a Rouge, la madre del pequeño, la mujer de la que Roger se había enamorado; una mujer fuerte, valiente que lo dio todo por su hijo y murió después de darle un nombre.

Fue así como el niño quedo a cargo de Garp, que a su vez lo dejo en manos de Dadan y su grupo de bandidos de la montaña que se suponía debían criarlo para ser un excelente marino – el mejor en palabras de Garp- pero el llamado de la sangre fue más fuerte que todas las enseñanzas de su abuelo juntas y termino siendo un pirata como su padre.

Después llegó, Luffy una hiperactiva bolita de felicidad, el único hijo conocido de Dragon (personalmente, Garp esperaba que no tuviera más, considerando como había salido Luffy).

Había sido dejado en manos de su abuelo cuando apenas era un bebe; nunca conoció a su madre, ni siquiera un nombre les dio Dragon.

Sin una madre, abandonado por su padre y criado por su abuelo para ser un marino de excelencia, hasta que cumplió los años necesarios para irse a vivir con Dadan y Ace a la montaña, para seguir su entrenamiento ahí, sin embargo conocer a Ace sólo lo impulso aún más a cumplir su sueño de volverse pirata.

Y así fue como sus dos nietos se embarcaron al mar, como piratas.

No mentiría, seguía queriendo a esos dos, como el primer día que los había tenido entre sus brazos.

Todo iba "bien" hipotéticamente hablando, pues el entrenamiento que les había dado a sus nietos les había salvado el pellejo en varias ocasiones y los hacia permanecer entre los mejores.

Y Garp aunque no le gustara admitirlo; estaba orgulloso de que ni los marinos ni otros piratas pudieran contra sus nietos; claro que preferiría que tanto Ace como Luffy estuvieran a su lado entre las filas de la marina; de esa forma podrían estar justo a su lado disfrutando de la comida que él mismo disfrutaba y él podría protegerlos de cualquier peligro.

Aunque ese era un sueño que ya había abandonado hace años, aunque a sus nietos y a todos los demás les dijera lo contrario, sus nietos estaban felices y afortunadamente vivos; y eso era lo único que le importaba a viejo Garp.

Aun así hace 2 años, le habían dado el susto de su vida, casi un infarto incluso; ver a Ace arrodillado ante un verdugo y a Luffy tratando de salvar su vida, además de estar arriesgando la suya; no fue algo que disfruto en lo absoluto.

Desde entonces, apenas había tenido noticias de sus nietos: que si Luffy se había metido en problemas con Smoker … otra vez , que si Ace había armado un alboroto en un bar… otra vez; pero no los había vuelto a ver cara a cara desde que huyeron de la guerra, hace dos años .

Sí, su vida era buena, pero aun así, y aunque -como muchas cosas relacionadas con sus nietos- no admitiría que se moría de ganas de verlos , de pasar tiempo con ello; pero sabía que eso era algo que solo podía soñar, por ahora.

Algo distrajo su atención de su plato y de su profundo estado de meditación, y eso era que dos de sus mejores marinos comían en la parte más apartada del comedor, acompañados por una mujer que no recordaba haber visto jamás a bordo de su barco.

-Oye.- El vice-almirante jaló a un marino que pasaba por ahí en ese preciso instante. -¿Quién es ella?- Preguntó apuntando directamente a la chica que comía con Helmeppo y Coby .

-Vice-Almirante ¿no cree que usted ya está un poco grande como para estar fijándose en jovencitas como ella?- Le dijo el marino en un tono burlón.

-¡No lo pregunte por eso! ¡Qué atrevimiento de tú parte!- Garp estrelló la cabeza del desafortunado marino en la mesa haciendo que ésta se rompiera y dejando al marino inconsciente en el suelo.

Si nadie le decía lo que quería saber, entonces él lo averiguaría, por su propia cuenta.

Caminó hacia la mesa de la muchacha sospechosa , quitando a todo aquel que se interpusiera en su camino. Al llegar, se paró justo detrás de la chica, lo que atrajo enseguida las miradas de sus acompañantes pero no de la muchacha, que siguió comiendo despreocupadamente.

-¡Vice-almirante!- Coby y Helmeppo lo saludaron al mismo tiempo.

-¿Cómo están chicos? ¿Disfrutando su comida?- Preguntó sonriéndoles ampliamente.

Ambos asintieron.

-Y veo que tienen una nueva amiga.- Volteó a ver a la chica directamente.

Al principio, pudo ver algo de sorpresa en su mirada y tal vez un poco de miedo escondido en alguna parte de sus brillantes ojos negros, pero rápidamente fue sustituido por una mirada retadora y un brillo único que guardaba cierto parecido a una llamarada, salvaje, libre e indomable.

-¿Y quién es esta hermosa señorita?- Preguntó Garp, viendo más de cerca a la muchacha; se le hacía algo conocida, ¿Dónde la había visto antes?

La chica sólo redirigió su atención a su comida.

-Se considera de buena educación presentarte primero, antes de preguntar el nombre de alguien.-Dijo sin prestarle mucha atención a Garp.

-También es de buena educación ver a alguien a la cara cuando se le habla.-El vice-almirante puedo sentir como su enojo se elevaba.

Pero a la chica no parecía importarle, siguió comiendo, como si nada hubiera pasado.

-Oye ¡te estoy hablando niña insolente!

-Rouge-san, no creo que sea bueno hacer enojar al vice-almirante Garp, después de todo no sólo él es un marino legendario, su temperamento también lo es.-Le recomendó, Coby, en voz baja, mientras Helmeppo asentía asustado por el enojo de su superior.

-¿Yo por qué voy a tener que aguantar que un estúpido viejo me esté gritando?- Respondió Ane en voz alta.

-¿Cómo me llamaste?-Parecía que Garp iba a estallar en cualquier momento.

Helmeppo y Coby prefirieron alejarse un poco.

-¿No me oíste?-Ane se volteó, para encarar a su propio abuelo, aunque él no lo supiera.- Yo dije que no iba a permitir que ningún viejo estúpido me hablara así.

Garp la observo más detenidamente, su cabello negro y corto, ligeramente ondulado que enmarcaba su delicada pero fruncida cara llena de pecas, además sus grandes ojos negros que brillaban tan fieros como el fuego mismo.

Sí, definitivamente había visto a esta chica en alguna parte.

-Buahahahaha- se rió el viejo Garp, volviendo a sonreír.

Coby y Helmeppo se quedaron desconcertados.

-¿Sabes? Me recuerdas un poco a mi nieto mayor, a él siempre le gusto desafiarme y… darme grandes sustos.-La miro de reojo y la vio desviar la mirada.-Pero si fueras mi nieto, ya te hubiera sacudido todas tus ideas con uno de mis puños de amor. Pero claro, tienes razón así no se trata a una dama.- Se sentó junto a Ane.-Vice-almirante Garp, a su servicio.

-Rouge- le contesto aun sin mirarlo.-Sólo Rouge, viajera incansable.

-¿Rouge? Yo una vez tuve una amiga llamada Rouge, era bonita, inteligente y muy valiente, algo en tu mirada me recuerda mucho a ella.

Ane se mordió el labio

Y Garp la vio de reojo.

-Vice-almirante, tiene una llamada.-Lo interrumpió un marino.-Es urgente.-Agregó.

La siguiente media hora Garp se la paso discutiendo con un marino que le hablaba desde el cuartel general, que le llamaba para anunciarle su próxima parada.

-No puede ser que cada tres días me reasignen, no soy su trapo viejo para que me anden llevando y trayendo de aquí para acá.- Se quejó el vice-almirante.

Al salir de su oficina, se encontró con la cubierta bañada bajo la tenue luz del ocaso, no había ningún marino en la cubierta en ese instante, todo estaba vacío excepto por cierta chica, recargada en el barandal del barco, mirando hacia el inmenso mar que se extendía debajo de ella.

No supo qué lo impulso a ir a recargarse junto a ella.

Al principio ella fingió no haberlo notado y continúo ignorándolo hasta que él le dirigió la palabra.

-Sé que estás enojado conmigo, y sé que tienes incontables razones para estarlo.

Ane lo miró desconcertada.

-Pero aun así quiero que sepas que tú y tu hermano siempre me han preocupado y por eso mismo quiero saber a quién es al que le debo una paliza –La volteo a ver directamente a los ojos.- ¿Quién se atrevió a hacerle algo como esto a uno de mis nietos?

Ane bajo la mirada algo apenada por haber sido descubierta.

-¿Qué paso… Ace?