¡Hola a todos de nuevo! Siento haber tardado en actualizar, pero mi ordenador se estropeó y perdí todos los documentos, menos mal que tengo amigos que pudieron salvar el fic que ya estaba acabado!

De ahora en adelante un capítulo diario, solo quedan 4 y si hay buena acogida puedo subir uno de más de treinta capítulos. Un saludo a todos y muchas gracias por los comentarios! que los contestaría uno a uno si supiese :D

Un besoo! Tham!

10º VISITA A HOGSMEADE

Era un día claro, al menos el sol brillaba levemente entre las nubes que cubrían el cielo. Los chicos salieron por la puerta del colegio y cogieron aire con una sonrisa en sus bocas, por fin.

Tras el ataque a la última alumna en Hogsmeade se habían cancelado las visitas, el miedo lo era todo en Hogwarts y la seguridad era exclusiva, aurores en la puerta y a todas horas rondando por el colegio.

Hermione estaba radiante, tenía la seguridad de que ese día iba a ser perfecto, sin embargo sus dos guardaespaldas no tardarían en demostrarle lo contrario.

¿Porqué tanto optimismo?- Le preguntó Ron.

Por qué por fin, vamos a salir del colegio y vamos a tomar aire fresco, que falta nos hace a todos.

Sí, es muy emocionante la visita guiada al pueblo y envueltos por aurores camuflados, va a ser la mejor visita a Hogsmeade que haya hecho en mi vida.

Bueno, ya vale de ironizar Ron, vamos a pasarlo bien y hemos salido del castillo. Yo creo que es suficiente.

Si tú lo dices... - Ron se subió a un carruaje y Hermione lo hizo detrás de él. Luego lo hizo Harry en completo silencio. Ron se puso a leer el periódico y Hermione miraba por la ventana con una gran sonrisa en la boca.- Parece mentira que a pesar de todo el tinglado que hay montado en este periódico de mierda no salgan más que cotilleos absurdos y parrafadas sobre pasteles de lujo.

Ron, ya bastante está calentito el tema, para que encima en "El profeta" se dediquen a seguir calentando. Tendrás que contentar a la gente en vez de sumirles en un pánico irracional.

Ya, pero seguro que hay desapariciones, ataques a muggles, a magos, gente desaparecida... y eso no lo ponen. Menos mal que mis hermanos me escriben todas las semanas, si no, estaría volviéndome loco.

Peor es no recibir noticias de ellos por que están muertos ¿no crees? - Los dos miraron a Harry, que miraba el paisaje concentrado en cada punto que asomaba por la ventana.

Bueno Harry... sí, es peor... pero de todos modos...

Ron, cállate ya. - Esa contestación por parte de su amigo le dolió. Los tres permanecieron en silencio.

Harry, ¿Has devuelto el libro del príncipe? - Preguntó Hermione.

No.

Y... ¿Piensas hacerlo?- Su respuesta fue tan seca como la anterior.

No.

¿Se puede saber qué te pasa? - Ron estaba furioso, el comportamiento de Harry los últimos días le exasperaba, lo mismo que las desapariciones de su amiga, supuestamente, a la biblioteca.

Qué me pasa... no lo sé ni yo. Estoy dándole vueltas a todo. Los recuerdos de Voldemort, las conversaciones con Slughorn. Las desapariciones de Dumbledore... es normal que esté un poco serio.

No... no es normal que estés siempre así. Además, tienes la solución en tus manos y no la usas... así que no te quejes. - Harry levantó las cejas y miró a su amigo escéptico. - Sí, tienes el felix felicis. ¡Úsalo!.

Ya veré lo que hago. De momento seguiré dándole vueltas. Y tú. ¿Se puede saber por qué no puedes quitar esa insoportable sonrisa de tu boca?

¡Qué no es nada!

Eres muy egoísta, nosotros aquí preocupadísimos por nuestro futuro y tú tan feliz.

Igual los egoístas sois vosotros. Estoy preocupada, el hecho de morir antes de los 17 años me preocupa muchísimo y siento que todo lo que he hecho durante estos años no me sirve de nada. Pero le sé ver el lado positivo a las cosas.

¿Y por qué no nos informas de ese lado positivo?- Preguntó Harry.

Todo lo que hemos aprendido en Hogwarts y fuera de él, nos da una seguridad que muchos magos no tienen. La orden está al 200% de lo que ha estado nunca, somos los buenos chicos, no podemos fallar. Y no vamos a hacerlo. - Harry la miró con indignación y Ron con esperanza y admiración. - Esa mirada, Harry, no me gusta lo más mínimo.

No esperaba de ti algo tan insensato. "Somos los buenos", vaya un argumento de cero en un examen de lógica Hermione. Por favor... seamos serios y pensemos fríamente, hay que empezar desde abajo, sabemos que Malfoy trama algo, sabemos que hay Slytherins mortífagos, hay que empezar a destruir la base y poco a poco ir ascendiendo. Si no nos podemos enfrentar a los peces gordos, al menos les dejaremos sin peones.

Todos se quedaron en silencio hasta el final del viaje. Los tres bajaron y se reunieron con el resto del grupo. Todos entraron a las 3 escobas, todos entraron a algunas tiendecitas y si iban al baño debía ser inspeccionado antes. Como bien predijeron sus amigos iba a ser una visita guiada sin ningún tipo de interés.

Los tres se dedicaron a estar en silencio, si veían a Luna se paraban a hablar con ella y lo mismo con Neville. Pero sin nada más que añadir. Un saludo y un qué tal y los tres volvían a perderse en sus pensamientos. Hermione miró el reloj y era casi la hora de su quedada, aun que no pensaba en otra cosa, en algún momento de aquella mañana se le había olvidado. Y como habían acabado de comer dijo que le había sentado mal algo de la comida.

Pues nada, se acabó la visita guiada. - Dijo Harry.

No hace falta que me acompañéis, podéis quedaros, yo hablaré con alguien de la orden para que me acompañe. Lo extraño es que no veo a Tonks por ninguna parte.

No, vamos todos. - Ron vio un expositor de revistas de Quiddich en el escaparate de una librería.

Harry, déjala que vaya ella, yo quiero ver las revistas, luego nos vamos nosotros, además, no tardaremos demasiado tampoco, igual nos encontramos en quince minutos.

Como quieras. - Si no fuera obvio que ocultaba algo por darle un abrazo a su amigo pelirrojo lo hubiese hecho. Así que simplemente se despidió con las manos y se fue rumbo a un auror para que le acompañase al castillo sin correr ningún peligro.

El viaje fue tranquilo, sacó de su túnica un bolso muy pequeño que engrandeció con su varita y luego de ahí sacó colonia y desodorante. Se alisó el pelo como pudo sin espejo y hablaba con el auror de su cita. Tenía confianza con Johns. Solía ir en verano a casa de los Black y lo conocía bastante. No le contó ni que era secreto ni nada por el estilo, simplemente que iba a ver a un amigo que le causaba buena impresión física.

Él la creyó y ambos hablaron de todo un poco hasta que llegaron al castillo, una vez allí Hermione salió a la carrera, le quedaban dos minutos para las cuatro y media y por nada del mundo quería ser impuntual.

Draco ya estaba allí, de hecho siempre lo estuvo, se quedó en el castillo haciendo un trabajo para Snape y trabajando en el armario sin muchas mejorías.

Cuando entró Hermione un aroma dulce caló en sus fosas nasales y sonrió. Por fin estaba ella, allí con él.

Ella se sentó en el sillón y modificó su voz, entró con la respiración rápida y casi no podía ni hablar.

Ey, ¿qué ha pasado?¿Por qué vienes corriendo?- él la abrazó cuando la encontró en el sofá y ella se dejó abrazar.

Hola, es que llegaba tarde, se me ha ido el santo al cielo. - Él rió.

Yo me he quedado en el castillo, además de que no ha ido mucha gente tenía que hacer un trabajo larguísimo para Snape. - Mierda, pensó Hermione, no sé que edad tiene. ¿Y si es de tercer curso? O peor ¿De primero? Sus manos empezaron a sudar y palideció, agradeció la falta de luz en aquel momento. - Estás tensa...

Sí, es solo que... Espero que tengas una edad adecuada, me he acordado que no sé tu edad y Snape se ha encargado de recordármelo.

Tengo 15 años... hasta verano no hago los 16. - Ella respiró tranquila.

Bien, estamos en igualdad, aun que yo pasando un poco el sol. - Ambos se quedaron en silencio.

¿Cómo ha ido la excursión?.

Se podría decir que más que una excursión ha sido una visita guiada... el tema está muy mal ahí fuera. - Draco sonrió, pero no fue una sonrisa deslumbrante, si no más bien triste. Ambos suspiraron y se quedaron en silencio.

Tras unos minutos así, fueron conversando hasta que por fin consiguieron sentirse a gusto.

Sus manos volvieron a entrelazarse. Ella hizo un breve comentario sobre su persona, que dejó a Draco alucinado. "Eres muy buena persona". No, desde luego que no, él era de todo menos bueno, él iba a introducir a los mortífagos en Hogwarts, iba a matar al director. Él no era una buena persona, además por que sus remordimientos eran más por fracaso que por pena a los hijos de muggles que morirían tarde o temprano, eso a él le daba lo mismo.

Ambos se dijeron el adiós tras unos minutos más en silencio después del comentario de la castaña y volvieron a sus habitaciones. Esa tarde no fue tan especial como las anteriores, de hecho fue más triste de lo que ambos hubiesen imaginado. Eso sí, quedaron la semana siguiente para verse. Sin darle un respiro a sus mentes que esa noche trabajarían sin parar.