¡Hola! Bienvenidos a un capítulo más de esta historia. Muchas gracias a las personitas que dejaron su Review del capitulo anterior y a las que tienen este fic en sus favoritos, o en su lista de seguimiento. Es un honor, ¡muchas gracias!

CADA MARTES intentare publicar un NUEVO CAPITULO DE ESTA HISTORIA (aunque no es una promesa) y además les anuncio que CADA VIERNES EN MI PÁGINA DE WATTPAD PUBLICARE UN NUEVO CAPÍTULO DE NEVER SURRENDER (Fleurmione) editado, para que estén alertas, ¿si?

¡No se los pierdan!

A/N: Ninguno de los personajes me pertenece. Queda prohibida la distribución y adaptación de esta historia sin mí previa autorización.

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Capítulo 10

El día del baile aconteció entre estudiantes emocionados y ansiosos. Pansy caminaba por los pasillos con su rostro indescifrable, ignorando el ambiente alegre que inundaba el castillo. Daphne y algunas chicas permanecían en el dormitorio afinando últimos detalles a sus vestidos, la ojiverde no estaba de humor para tolerar sus gritos y murmullos, solo deseaba un poco de tranquilidad… o mejor dicho soledad.

Sus pasos se detuvieron mientras contemplaba a unos metros al famoso trio dorado, y a juzgar por los gestos de Hermione parecían estar en medio de una discusión. Pansy sonrió pero no hizo el menor intento por acercarse y lanzar algunos de sus comentarios, sino que en lugar de eso giro sobre sus talones y regreso por donde había venido. No tenía ganas ni ánimos de ver a la castaña en esos momentos.

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Ginny exhalo con emoción mientras aplaudía una y otra vez, admirando su trabajo de arriba abajo.

— ¡Te ves hermosa, 'Mi! — Exclamo contemplando el reflejo de la chica.

Hermione sonreía satisfecha con el resultado, pero la sensación incomoda en su pecho aun permanecía. Fue un descuido suyo o Ginevra la conocía demasiado bien, pero la joven se coloco frente a ella en un abrir y cerrar de ojos. Sus manos se apropiaron de sus hombros al mismo tiempo que la empujaba hacia atrás con cuidado.

— ¿Estas bien? ¿Sientes alguna molestia por el hechizo?

La castaña parpadeo desconcertada, pero inmediatamente sacudió su cabeza negativamente.

— No. Todo esta bien, Ginny.

— No eres buena mintiendo, ¿sabes? Anda dime que sucede. — Musito sentándose junto a ella.

Hermione suspiro por lo debajo y observo sus manos por un momento, estaba temblando sin poder evitarlo.

— ¿Él no te está obligando a ser su pareja, verdad? — Cuestiono la pelirroja con preocupación y algo más que Hermione no pudo identificar.

— ¡No Ginny! Él… Él jamás haría algo así. Es todo un caballero. — Apresuro a decir poniéndose de pie nuevamente.

— Más le vale que así sea. — Dijo la chica cruzando sus brazos. — Y discúlpame por ponerme así pero no entiendo, siento que hay algo mal y no quieres decírmelo.

La castaña inhalo profundamente y fingió una sonrisa. Por desgracia lo que sentía no era fácil de compartir, su temor a ser rechazada y juzgada le impedía sentirse cómoda con ella misma.

— No hay nada de que preocuparse, Gin. Estoy bien. — Afirmo, tomando las manos de su amiga. — Bueno,… puede que tal vez tema olvidar alguno de los pasos del baile y quedar en ridículo frente a todos. Otra vez.

Ginny suspiro con alivio al notar la honestidad de su amiga y rápidamente aparto sus manos para envolverla en un abrazo.

— Eres Hermione Granger, la más inteligente de todo Hogwarts. — Susurro la Weasley en voz baja. — Y eso ni los estúpidos de Slytherin pueden cambiar.

La morena asintió y se alejo para observar el reloj en la pared. La hora de bajar había llegado.

— Tu puedes, 'Mione. — Alentó la menor observándola con una sonrisa.

Hermione correspondió a su sonrisa y tras ver una última vez su reflejo se dirigió a la puerta del dormitorio. Vagamente escuchando a su amiga decir lo linda que lucía.

Harry había sido el primero en notar su presencia mientras descendía. El chico había detenido su nerviosa caminata y quedo pasmado al verla cada vez mas cerca. Hermione no pudo evitar reír al verlo parpadear con rapidez, asegurándose que ella no era una visión o una alucinación. Apenas y había tenido un momento para abrazarlo cuando la presencia de Viktor se colocó a su lado. El búlgaro tomo su mano y con delicadeza la alzo para depositar un beso en ella. Hermione se sonrojo y Harry una vez más parecía no creer lo que veía.

Una vez que los campeones se posicionaron frente a las enormes puertas del comedor, Hermione apretó el antebrazo de Viktor con nerviosismo. El chico solo le sonrió, tratando de transmitir que ambos estaban a salvo. Cuando él se había acercado a ella en la biblioteca, su primer pensamiento fue que tal vez necesitaba alguna asesoría académica, pero al escuchar su invitación para ir al baile, Hermione momentáneamente lo observo con desconfianza. Sus ojos había vagado alrededor esperando que Draco o algún otro estudiante saliera burlándose de ella, pero eso jamás sucedió. Viktor noto su inseguridad y desconfianza por lo que prometió que jamás se prestaría a hacer algo tan bajo para dañarla. Ella le gustaba.

Incomoda y con la sensación de estar acorralada, Hermione acepto. La chica nunca imagino que el jugador fuera tan afectivo, pero prueba de ello había sido el abrazado cálido y sonrisa boba que le había regalado. Ella descubrió que su semblante serio y a veces intimidante era para alejar a las personas que lo acosaban, noto también que tenía una gran dificultad para decir su nombre de forma correcta pero se esforzaba para lograrlo, y que se preocupaba por sus estudios de la misma manera que uno de sus partidos.

Él no se burló cuando ella le dijo que era muggle y que sus padres eran dentistas, al contrario, parecía genuinamente interesado por conocer más acerca de esa vida sin magia. El resto de la semana se habían reunido en la biblioteca para realizar sus tareas, Viktor no tarareaba ni leía en voz baja y cuando tenía alguna duda esperaba a que ella terminara. Hermione no podía negar que el chico le agradaba, quizá más de lo que quisiera aceptar.

Y ahí estaba, sosteniéndola con una sonrisa y mirada orgullosa. Hermione sentía sus mejillas arder y antes de que él pudiera hablar las puertas se abrieron en par. La castaña se concentro en observar el cabello cuidadosamente arreglado de Fleur, ignoro los murmullo y exclamaciones que algunos estudiantes hicieron al verla del brazo de Viktor Krum. Tras realizar el primer baile y otros tantos más, la castaña permitió que Viktor se marchara a buscar algunas bebidas. Ella lo contemplo irse sin notar que unos ojos verdes la observaban con tristeza.

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Pansy suspiro temblorosamente antes de tomar un trago de su bebida, acababa de descubrir que quizá era masoquista por disfrutar ver algo que le causaba tanto daño. Hermione estaba a solo unos metros, sola y con una sonrisa boba. Ella jamás la había visto tan divertida y despreocupada. Draco y ella en algún momento de la noche habían entrado en conflicto. Su ánimo para bailar estaba por los suelos, así como para salir de ahí y divertirse en algún aula vacía. El rubio como era de imaginar no había sido feliz por ello y el berrinche que lanzo provoco que algunos los observaran con curiosidad.

— No me obligues a…

— ¿A que, Draco? — Interrumpió la ojiverde cruzando sus brazos. — No quiero ir a bailar y tampoco joder contigo, ¿entiendes?

— ¡Cuida tus palabras! — Respondió el rubio con ira.

Pansy en lugar de contestarle y permitir que continuara con su escena, se había marchado lo más rápido que podía. Draco no la había seguido y parecía haber desaparecido después de eso, a ella no le importaba, solo quería seguir observando. Solo quería continuar admirando los movimientos descoordinados que Hermione hacía.

Tras un último trago a su ponche, Pansy siguió a la pareja que se marchaba apresuradamente del comedor. En algún momento, mientras estaba perdida en sus pensamientos, Hermione parecía haber discutido con el estúpido de Ronald. Ella le lanzo una mirada fulminante al chico cuando paso a su lado y a lo lejos escucho lo incomodo que lo hizo sentir.

Al salir del comedor, lo último que la ojiverde imagino fue toparse con un flash cegador. A punto de maldecir al culpable, una molesta voz familiar llego a sus oídos.

— ¿A dónde tan deprisa, querida? — Cuestiono Rita Skeeter con una sonrisa maliciosa.

Pansy parpadeo un par de veces mas tratando se acostumbrarse nuevamente a la luz de lugar y contemplo a la mujer con ganas de maldecirla y humillarla, pero en su lugar le sonrió de la misma manera hipócrita.

— No estabas pensando en abandonar la fiesta, ¿verdad?

— Claro que no, Rita. — Respondió observando por encima de su hombro. Hermione y Viktor ya habían desaparecido, por lo que Pansy solo pudo resignarse a soportar a la fastidiosa mujer que se había interpuesto en su camino. — ¿No estarás llegando apenas, verdad?

La imitación de su tono burlón y malicioso provoco que la periodista sonriera con falsedad.

— De hecho si, querida. El ministro me pidió que… — Pansy continuo sonriendo, pero las excusas de la mujer le importaban tan poco que dejo de escucharlas. Su mente trataba de descifrar hacia donde se pudo haber marchado la pareja. — ¿Así que podrías compartirme tu experiencia?

Pansy sacudió su cabeza un poco desconcertada, había perdido el hilo de la conversación.

— ¿Tan mala ha sido? — Susurro Rita antes de carcajearse.

La Slytherin rio y contemplo la pluma que levitaba junto a la periodista.

— Esta noche ha estado llena de sorpresas… — Dijo, viendo como sus palabras eran transcritas en aquella libreta. — Dumbledore ha hecho que esta noche sea encantadora. La decoración, la música y todo lo demás ha sido impresionante.

— ¿Y los campeones? ¿Qué puedes decirme respecto a ellos?

Pansy medito por un momento sus pensamientos, ella los había visto a todos y cada uno de ellos con sus parejas. Parecían divertirse y disfrutar realmente de la fiesta.

— Son chicos disfrutando de una noche de fiesta, todos lo hacemos.

— Eres una joven con gusto exquisito en la moda, Pansy. ¿Podrías decirnos un poco sobre lo que hoy han vestido ellos?

— Fleur luce espectacular, y si, el vestido que eligió ha sido perfecto para ella en todos los aspectos. — Contesto sin ningún preámbulo. — Los chicos lucen como apuestos caballeros con los que toda chica quisiera compartir un baile. — Agrego con una mueca muy parecida a una sonrisa. — Sus parejas han sido afortunadas.

— …Hablando de eso, pocos días atrás descubrimos quienes eran las parejas de tres de ellos. Pero Viktor Krum mantuvo en secreto el nombre su acompañante, muchos aseguraban que una novia de la lejanía vendría solo por esta noche, ¿resulto ser así?

Pansy bajo la mirada por un instante, el nudo que dolorosamente había aparecido en su garganta parecía no ser capaz de permitirle hablar.

— ¿Pansy?

— …Viktor Krum apareció del brazo con una impresionante bruja. — Afirmo con una sonrisa real. — Y no, ella no provenía de la lejanía sino que es una estudiante de aquí… de Hogwarts. Puedo comprender porque su nombre quizá nunca lo supimos hasta hoy, ya que ella es algo… reservada en ese aspecto. Creo. Por lo general su interés solo está en la escuela y sus amigos pero hoy… hoy lucia hermosa, ¿sabes?

— ¿Y cuál es su nombre? ¿Quién es la misteriosa acompañante de Viktor que pareció robar algunos corazones esta noche?

Los ojos verdes de Pansy contemplaron el rostro ansioso de Rita Skeeter y por un segundo dudo en decir el nombre en voz alta, ¿Qué pasaría con todo lo que acababa de decir? ¿Acaso había sido tan evidente que hasta Rita había notado…?

El pánico en el rostro la chica provoco que la periodista la observara un poco preocupada. A pesar de que estaba un poco sorprendida de que Pansy hablara sobre una de sus compañeras de esa manera, nunca quiso hacerla sentir incomoda. De hecho, estaba bastante agradecida de que compartiera su punto de vista.

— Si no quieres…

— Fue Hermione. — Interrumpió la estudiante, tomando por sorpresa a Rita. — Hermione Granger… hoy se veía impresionante.

Rita asintió y lanzo un vistazo a su alrededor, quizá tratando de localizarla pero Pansy sabía que no podría verla. La mujer se despidió algunos minutos después permitiendo que la Slytherin retomara su camino. Al llegar al exterior no logro distinguir a la pareja, por lo que arriesgándose a un castigo o reprimenda, se dirigió al campo de Quidditch. Consideraba bastante tonto y cliché que aquellos dos estuvieran ahí, pero tratándose del tonto jugador búlgaro no veía otro lugar al que pudieran ir.

Con un nudo en la garganta y tras una inhalación profunda, Pansy contemplo aquella escena con humedad en sus ojos. La sensación opresiva en su pecho aumentaba conforme los segundos pasaban. No debía estar sorprendida, mucho menos dolida. No había engaño alguno, solo la triste realidad que con impotencia tenía que aceptar.

Hermione rompió el beso y observo a Viktor sonreírle. Todo era diferente a lo que Pansy había provocado aquel día, cuando sin saberlo robo su primer beso. El chico frente a ella además de consolarla le había brindado algo que nunca vio venir, la mano de Viktor acaricio su mejilla con delicadeza y suavidad. La sensación de estar siendo observaba provoco que sus ojos se desviaran por un instante e inmediatamente deseo no haberlo hecho. Alejándose con paso apresurado y las lágrimas mojando sus mejillas, Pansy regresaba al castillo con su corazón hecho pedazos.