Una Oportunidad
Capitulo X.- "Dos seres Inmortales (PARTE 1)"
Comencé este capitulo sin idea de donde debía terminar, porque es parte de uno muy largo, así que lo corté donde mejor quedaba… improvisaré. Ando con ánimos neutrales, jaja, pero intentaré escribir lo mejor que me salga. Si mal no recuerdo, prometí Boda Real, lemon CARTYLE y… creo que eso fue todo. Aun no tengo drivers de la impresora (mi escáner), pero encontré un mini–mini–comic jaja, un CREEK muy gracioso, me gustó, ojala y lo chequen. Enlaces al final del próximo capitulo. Finalmente, el Fic que subí para agradecerles ya tiene 3 capítulos (Siii, lo actualicé igual que este, soy terrible para estas cosas).
Disculpen la tardanza de 2 meses!, no tuve NADA de tiempo… después explico porqué.
South Park no me pertenece, ni sus personajes ni su historia original. La utilicé para que vean a Clyde como un idiota y para crear odio hacia Craig.
Las trompetas resonaron en el palacio Imperial, la entrada vestía de blancas piezas en mármol y un estrepitoso olor a café recorría los pasillos memorables de aquel majestuoso lugar.
Era todo un acontecimiento, algo que no se había visto desde siglos atrás. El zar de las Tierras Gélidas, el sultán del desierto Celeste y el Kan estaban hospedados en el palacio del emperador. SI el rey Marsh estuviera ahí, aquello sería considerado la primera reunión de todas las potencias del viejo mundo.
En cuanto Cartman llegó al salón principal, acompañado de su muy apenado judío, se topó a medio camino con un castaño sonriente y lleno de curiosidad.
– ¡Hey, gordito!, ¿es ese tu novio?, hola, soy Clyde. ¿Cuál es su nombre?, ¿Kahl?, ¿es eso un kimono?, ¿Cómo estuvo su viaje?, ¿Cuánto tiempo hicieron?, ¡seguro que pasaron por los campos de café!, ¡mira lo que traje!, estamos esperando a un par de personitas más, pero… ¡gua, eso es genial!, ¿Cuántos adornos traes, Kahl?
– ¡Cállate, Clyde!, ¡me estas molestando! – Le exigió Cartman al castaño más pequeño.
– ¡Cállate tu, gordo!
Kyle seguía la pelea muy de cerca. Le apenaba estar frente a frente con los reyes de la Alianza, o al menos de gran parte de ella. Cuando hacían reuniones en el castillo de los Marsh, normalmente el no estaba presente. Más por su posición social que por otra cosa, ya demasiados problemas tenia intentando seguir la educación rígida que se le daba, como para encargarse encima de problemas del Estado. Ahora, estaba justo a lado del Zar, frente al sultán y su esposo y perpendicularmente a su izquierda, estaba sentado el mismísimo Kan. Los nervios por hacer algo incorrecto lo estaban matando.
– ¿Te has visto, "rechoncho"?, te estas poniendo peor que eso…
– ¡Y tu que, culo gordo!
En plena pelea de castaños, las puertas se abrieron de par en par, dejando ver el rostro que mas curiosidad había creado en el pelirrojo. Cualquier imagen mental de un hombre poderoso y de porte, se fueron a carajo.
Un joven rubio cohibido, de andar veloz, nada llamativo, tembloroso y algo extraño con esos tics y jalones de cabello, entró sin presentación anticipada. Lucía todo menos poderoso.
– Tweek, has despertado mas tarde de lo habitual… – Que hubiera una persona a la cual Cartman se refiriera sin un tono seco o molesto, sorprendía a Kyle como ninguna otra cosa. De cierta forma lo… "incomodaba".
– Sin Craig aquí, debe serte difícil recordar a que horas levantarte.
– No es eso, Clyde… seguro que los gnomos no lo dejaron en toda la noche, ¿cierto? – Incomodidad de nuevo.
– Eso mismo, Theodore – ¿"Theodore"?, ¿Desde cuando alguien podía llamar a Cartman, "Theodore"?... las cosas se ponían mas intrigantes para el pelirrojo. – Confío en que NGH, volverá pronto… ¡oh dios mío…! ¡No sé que mas hacer! – Evidentemente, el rubio se refería al judío, su nuevo y desconocido huésped, quien no había sido presentado y que probablemente, ya pensaba que era una "rareza". – ¿Como se supone que pueda decirle…? ¿"Broflovski" está bien?
Cartman sacudió su cabeza resignado y Clyde abrazó al rubio por detrás. Era realmente adorable.
Kyle lo contemplaba como a una persona común, sentada en un gran trono de diamante. Un ser inalcanzablemente a la mano… era completamente distinto a lo que había esperado. La imagen del emperador bravío, astuto, algo maléfico y hasta manipulador, ese ser superior y en extremo poderoso… era un rubio bajito de aspecto demacrado con una túnica manchada de… ¿té?, ¿café?, ¡lo que fuera!
– Yo… puede llamarme Kyle, si gusta.
– ¡Oh, que presión!, ¡no me llames de "usted"!, eso me causa, GAH, mucha presión.
– ¿Y que en este maravilloso mundo no lo hace? – Preguntó un Clyde relajado y divertido. Era el único que no sentía una especie de ambiente pesado e incomodo. – ¿Por qué no pasamos a tomar el desayuno?, ¿o es que en el Imperio no acostumbran desayunar?
– En el Imperio desayunan menos que en el zarato, pero más que en desierto, así que podrás comer lo que quieras "regordete".
– ¡Cállate, Cartman "panzón"! – Se defendió ruborizado el más pequeño.
Token y Pip suspiraban resignados. Eran las peleas de siempre. Kyle, por su parte, tenia una extraña presión en el estómago… algo que en raras ocasiones sentía… y la ultima vez que lo sintió, estaba con Stan.
Algo que no le agradaba, estaba sucediendo.
–O–O–O–O–
A pasos largos, el moreno con casco azul oscuro se abría paso entre las personas de la corte, los burgueses que lo observaban con cierto miedo, curiosidad y, porque no, con respeto.
Llevaba menos de 70 horas dentro del castillo Marsh y ya había logrado persuadir al rey como ningún otro personaje dentro del Consejo, había solucionado distintos problemas de estado y acomodado los honorarios del rey, hechos un caos entre la enfermedad del príncipe Kenneth, la muerte del príncipe Butters y el "exilio" de la princesa Testaburger. Tenia al reino entre sus manos y eso se resentía entre sus habitantes. Era un desconocido, uno manipulador, pero muy eficiente… peor aun… era un mensajero del emperador, aunque nadie conociera sus intenciones. Un enemigo durmiendo bajo el techo de los Marsh.
…Y ni tenía una verdadera idea…
– Buenos días… – Dijo sin una sonrisa en su semblante, dirigiéndose al rey que agonizaba de dolor. Su cabeza no dejaba de darle vueltas y sus ojos, rojos por el llanto, no estaban sino hinchados en exceso.
– ¿Tucker?... ¿ha vuelto Wendy?
– Me temo que no… pero tengo buenas noticas del emperador.
– ¿Que buenas noticias? – Preguntó el moreno, quitándose la sabana de encima y controlando su cabello, que se le juntaba sobre el rostro.
– El zar ha decidido desposar a su antiguo amigo, el príncipe Kyle Broflovski. La boda se llevará acabo en el Imperio en un par de días y la invitación, que llegó esta mañana, solicita su presencia.
– ¿¡Kyle se va a casar!, ¿con el consentimiento de quien?
– Tengo entendido que usted mismo anuló su compromiso con el príncipe, para en su lugar, contraer matrimonio con la princesa Testaburger – Afirmó con saña. Stan agachó la mirada con más pesar que antes, recordado lo injusto que había sido con su amigo, que solo había tenido buenos sentimientos hacia él.
– Pero… – Y agregando como en un susurro, el chico comenzó a cambiar su aspecto. La maldición de los Marsh comenzó a surtir efecto sobre él, su piel se tiñó de negro desde el hombro derecho hasta su frente, como pequeñas raíces de árbol dibujadas en su tez rosada. – …ya no tengo a nadie… ahora que Wendy se ha ido… solo me queda Kyle… Y Cartman intenta quitármelo…
Craig sintió escalofríos cuando vio a la habitación tiñéndose de negro, verde oscuro y un azul bastante apagado. Manipular a Stanley Marsh resultaba ser la acción más sencilla del plan.
– El zar busca venganza, contra usted y contra mi emperador, ¡mire lo que ha hecho!... se llevó al príncipe en contra de su voluntad, se apropió de un reino que ya no estaba en sus manos, habla en contra de los Marsh en su parlamento… no creo que sienta el mas mínimo respeto por usted…
– ¿Pero que esta pensando Kyle? – En cuanto a su mente llegaban los recuerdos de su amigo, era como si su corazón se purificara y la maldad volviera a sellarse, cosa que molestaba a Tucker sobremanera. – Fui yo quien le hizo daño…
– ¡Pero porque estaba confundido!, usted es una persona maravillosa, fiel, agradecida… ni la señorita Testaburger, ni el príncipe Broflovski le han correspondido como deberían… Yo le ofrezco la oportunidad, mi emperador le envía un obsequio con el que puede resolver todos sus problemas…
– ¿Mis problemas?, ¿que clase de obsequio? – Los ojos brillantes de Stan daban verdadera lastima. Parecían los de un niño.
– Un pacto por medio de un hechizo… si usted le da al emperador lo que desea, el lo ayudará.
– ¿Que desea que haga?
– Si usted acepta, necesitaré al menos, este frasco – Sacó por debajo de su gabardina una pequeña bolsita con un frasco que cabía perfectamente en su puño cerrado. –…Con su sangre y un pequeño mechón de su cabello.
– ¿Y para que desea eso el emperador?
– Una parte del trato es no decírselo… pero puede confiar en mi palabra, sellada en este pergamino de contrato – Con un papiro negro, algo arrugado y roto, Craig colocó una pluma que flotaba por si sola sobre el papel. – "Yo juro que cualquiera que sea el hechizo que utilice, jamás será una maldición contra el rey Marsh, ni contra su reino o su clan… y que a cambio, Kyle Broflovski no podrá vivir con nadie que no sea él rey mismo, bajo CUALQUIER circunstancia".
Y cerrando el trato, aun con la conciencia parcialmente perdida, el moreno dejó que le quitaran lo que había demandado el mercenario. Todos en la Alianza sabían que un "pergamino de contrato" era un pacto que no podía incumplirse de ninguna forma, sino, la persona que hubiera fallado, moriría.
– ¿Y ahora que?
– Pues, yo me llevaré todo esto y prepararé el carruaje que lo lleve al Imperio, por el príncipe Broflovski. Esperemos llegar antes de que la boda se lleve a cabo. – Metió las cosas bajo su gabardina de nuevo, pero desvió la mirada de lo que hacía al escuchar unos pasos que atravesaban el umbral de la habitación.
– ¿Y yo que debo hacer?
– Vaya por la espada de los Marsh… la va a necesitar.
– Craig, ¿qué está sucediendo? – Preguntó Kenny, al ver lo que el mercenario ocultaba, junto a un pergamino y en presencia de un Stan bastante descompuesto. – ¿Eso es cabello?
– Con su permiso…
Y dejó solo al otro moreno, quien no terminaba de comprender, pero que estaba tan enfermo que ya no le importaba. Tenia, debía, QUERIA ir por Kyle.
No podía estar con Cartman… simplemente, no podía…
– ¿Para que quieres eso?
– Me molestas, McCormick, aunque creo que esta afirmación no te resulta novedad… así que hazte un favor y deja de caminar tras de mi – Desenvainó su espada y la apuntó al cuello del rubio, pero este ya no sentía temor. ¿Que podía perder que no hubiera perdido antes?
– ¿Estás planeando lo que creo que estás planeando?
– No se de que estás hablando.
– ¡Si que lo sabes!... puede que NO QUIERAS CREER, pero recuerdo perfectamente todos esos conjuros y maldiciones que Clyde practicaba y aprendía en la aldea… ninguno es tan personal como para requerir sangre o cabello… a excepción de uno…
– Habla con claridad y quizá no tenga que desaparecerte de todos los planos… tu eres el "Inmortal", ¿Por qué no me lo explicas tu a mi?
– No se que gana el emperador con algo como eso… a no ser que… ¡no serías capaz! – Con un terror que no pensó volver a sentir, la mirada de Kenneth se tornó casi como la de un psicópata. No podía creer que Craig fuera "así" de malvado… aun después de verlo matar a Butters, a Wendy… después del dolor al que, imaginaba, había sido sometido… aun con todo eso… no lo creía capaz de lastimar a su… su propio… – ¡no hay forma!, ¡ni siquiera papá lo hubiera hecho!
– ¡"Papá"!, ¡"Papá"!, ¡"Papá"!, ¡"Papá"!, ¡"Papá"!, ¡"Papá"!, ¡PALABRAS NECIAS!, ¡ese cerdo me vendió a un maldito y sabia lo que me hacía!, ¡no digas: "Papá", tan complaciente!... era un monstruo… como tu y como yo… y aun tienes la capacidad de sorprenderme, si es que no me crees capaz de "algo como eso".
– ¡Es una maldición, Craig!, ¡tu no sabes lo que es ser como yo!... no tienes derecho… – Kenneth se puso de frente al moreno, lo miró con determinación a los ojos y sin temblor alguno, su llanto cubrió levemente su rostro hasta la barbilla. – ¿A tu propio hijo, Craig?
– Tu sabes mejor que nadie en toda la alianza, la profecía… y lo único que el emperador necesita es juntar las piezas… las perlas que matarán al judío… el que puede modificar al pergamino del tiempo… y al único Marsh con la sangre de un Mercenario… habría sido mas sencillo de haber sido Stanley una niña, pero no pienso esperar a que nazca una mujer entre su pueblo para cumplir con las ordenes de mi emperador.
– ¡No lo tienes todo!, jamás podrías cumplir con esa aberrante traición a tu propia sangre.
– Claro que puedo… Stanley me acaba de dar su consentimiento… con un conjuro de vida y con los "elementos" de cada parte del trato, Stanley y yo tendremos un hijo… un pobre Inmortal, ¡un verdadero Inmortal, no un farsante incompleto como tú!
– No te lo voy a permitir… ¿ni siquiera conoces la leyenda?, para que el emperador viva, tendrás que matarlo…
Tucker miraba seriamente a Kenny, tanto, que realmente asustaba. No parecía humano y después de lo iba a decir, estaba por deshacerse de su humanidad…
– Entonces bien… que así sea…
–O–O–O–O–
– ¿Quería hablar conmigo? – En el salón principal de los Tweak, un reservado Kyle cerraba la puerta tras de él. Cartman y Token habían salido a montar, seguramente para hablar asuntos de estado. Pip y Damien leían en la biblioteca, mientras que Clyde intentaba robar algo de la cocina real. Tweek había mandado llamar al pelirrojo con uno de los mozos. Solo esperaba a la señal de Craig para continuar.
– Yo… ngh… te dije que puedes llamarme "Tweek"… así es como todos me llaman y me hace sentir mas cómodo… ¡claro, si tu quieres!, ¡no creas que quiero obligarte ni nada de eso! – Una vez más, el comportamiento del rubio desconcertaba al judío.
– "Tweek" está bien… ¿necesita ayuda? – A pesar de adoptar el nombre como parte de la relación, no podía comenzar a hablarle de "tu" de inmediato. Sus costumbres se lo impedían.
– No… yo… Eric me dijo que la boda sería aquí y eso me puso muy nervioso… fue demasiada presión, porque yo nunca he organizado nada mas grande que los frascos de café… eso lo hace Craig…
En cuanto pronunció el hombre de su "consentido", Kyle no pudo evitar recordar las palabras de su cortejo, mas específicamente, las de Heidi: "Ese mercenario es el amante del emperador". Se sintió bastante apenado de pronto.
– ¿Te sucede algo, Kyle?, te pusiste rojo… ¡oh dios, no… has enfermado de algo mortal aquí en el palacio!, ¡ahora que hago…!
– No, no, no se preocupe… yo solo… de pronto recordé algo bastante… extraño… ¿me decía… sobre el amant– ¡la boda! – Se interrumpió abochornado a su mismo. Para su suerte, había sido bastante veloz en encubrir las palabras.
– Pues yo… quiero hacer lo mejor… pero no espero que te impresiones, porque no soy bueno en casi nada… pero quiero que sea un día muy especial… en especial para Theodore – Esa punzada de incomodidad volvió.
– ¿Para Cartman?... deben ser muy buenos amigos… no conozco a nadie mas de quien Cartman hable bien.
– ¿Lo llamas "Cartman"?... ¡oh, si!... Theodore es más que eso… es la única persona que siempre me ha querido…
"Lo ha querido"
– Cuando era niño, el era el único que me escuchaba, hacía que dejara de llorar…
…"Lo escuchaba, hacía que dejara de llorar"…
– Theodore siempre era el único que tuvo tiempo para mí… con contar a Craig, claro…
"De nuevo, era el Único"
– ¿En serio?... de cuando yo era niño, solo recuerdo a un Cartman malvado y grosero… – Agregó Kyle, intentando apaciguar esos extraños comentarios que aparecían en su cabeza. Jamás le había sucedido antes… parecía como si alguien más intentara entrar en su cabeza.
– No puedo creerlo… para mí, Eric siempre fue agradable y protector…
"Para él… cree que Eric es PARA ÉL"
– Bueno, quizás sea porque le dabas lástima – Comentario bastante hiriente… y fuera de lugar.
Para el peor de sus males, Cartman recién llegaba al salón.
– ¡Kyle!, ¿que crees que estas diciendo? – Y había escuchado perfectamente a su prometido.
Kyle no sabia lo que le había sucedido… no eran celos… era algo mucho peor… una extraña presencia, algo que lo molestaba mucho. Y encima, se sentía como basura después de ver el rostro de Tweek.
– Eso no es cierto, Tweek, yo jamás he sentido lastima por nadie… Kyle, comienzas a sonar como Testaburger – Otro comentario hiriente, pero en esa ocasión era contra él. No pudo creer que Cartman le dijera eso…
"…Y todo por culpa de ese tipo…"
– Lo siento, Tweek, discúlpeme, no sabia lo que decía…
"Claro que lo sabías… es un raro, no merece la amistad de Eric Cartman"
– Estoy bastante aturdido… creo que me iré a descansar, discúlpenme… ambos – Agregó con tristeza al mirar a Cartman confundido por su comportamiento. – Iré a mis habitaciones a esperar al cortejo.
– ¡No te preocupes, Kyle!, no vale la pena… se que debes estar cansado por el viaje… y recién llegas, te molesto con pequeñeces… permíteme regalarte algo… – Y ocultando su mirada bajo una sombra inexpresiva, algo completamente nuevo en el rubio, tomó un pequeño cofre de cristal imperial que estaba sobre su mesita de café. – No pensaba darte hasta después de la boda, como un regalo de bodas… pero como es algo personal entre tu y yo, supongo que a Eric no… ngh, le molestaría… ¿o si?, ¡porque si te molesta, mejor lo guardo para después!
–No te preocupes, Tweek, al contrario… – Lo miró con amabilidad, despejando el camino para que su pelirrojo se acercara por el objeto. Kyle sentía que las manos le temblaban y que el dolor de estómago se volvía más fuerte.
"¡No te acerques, debe ser una trampa!, ¡claro!, el no quiere que tu y Eric se comprometan, no confíes en él, no puede ser nada bueno."
Las voces en su cabeza taladraban con mayor fuerza. No podía esperar a dormir para borrarlas de su memoria. Alcanzó el obsequio de Tweek y lo giró para poder abrirlo. Efectivamente, era un cofre de cristal imperial con un fondo de terciopelo, dentro de él, un precioso collar de perlas… pero ese collar… resultaba sumamente familiar…
– Es un collar de perlas… Craig me lo envío desde el reino de Marsh.
"El collar Testaburger"
– Puedes usarlo hasta el momento de la boda…
– ¿Por qué hasta la boda? – Preguntó Eric, acercándose a Kyle por detrás, alzándole esos rizos rebeldes del cuello y esperando a que el judío se lo colocara. Kyle sentía una enorme presión en el pecho… realmente parecía el collar que había visto en su fantasía de Wendy.
– Bueno… porque dicen que no es bueno usar perlas el día de la boda… pero, claro… si no quieres usarlo nunca, yo entenderé… – Dijo cabizbajo el rubio, una vez que contempló la duda en el rostro del pelirrojo. No parecía ser tan despistado.
– Claro que no, Tweek, a Kyle le gusta, los judíos no suelen usar perlas… ¿verdad? – Presión… Cartman lo estaba presionando… – Anda, yo te lo pongo.
– Yo no… no pudo usarlo.
"Es una trampa, ambos quieren matarte"
– Kyle… no seas grosero, judío…
"Si lo usas, Tweek gana, se queda con Eric y con tu vida"
– Está bien, Theodore… en realidad, no es tan buen regalo una vez que lo piensas… buscaré algo más, ¡le pediré consejo a Clyde y Pip! – Culpa… se estaba arrepintiendo completamente. ¿Que derecho tenia de matar a Kyle?, ¡Eric jamás se lo perdonaría!... aun si todo era por Craig… – Devuélvemelo, Kyle.
"Si se lo das, siempre estarás a su merced"
– Kyle, vamos… ¡esta bien así, Tweek!, es maravilloso… – Susurrando molesto a su novio, Eric se le acercó al oído derecho. – ¿Que carajo pasa contigo?
– No, Theodore, no está bien… ¡dámelo de vuelta, Kyle!
"¿Quién se cree que es?... como Wendy, el quiere quitártelo todo… primero Stanley, ahora Eric… ¿hasta cuando lo vas a permitir?"
– ¡No lo llames "Theodore"!, ¡tu no tienes derecho!, ¡y no te daré el estúpido collar, "bastardo"! – Y gritando como un verdadero demente, Kyle salió corriendo del lugar con el collar de los Testaburger entre sus manos, dejando con un rostro verdaderamente consternado en Cartman y una mirada de desconfianza en Tweek. ¿Lo había descubierto?, ¿Cómo?
Y corrió hasta donde los getas resistieron antes de partir sus cuerdas y caer de lleno contra el suelo del jardín, donde había una pequeña zona con marfil. El lugar donde se tomaba el café al aire libre. Ya no podía respirar ni correr, se sentía terriblemente avergonzado por las cosas que había dicho y peor aun, confundido. El no era así, no era como Wendy, pero el veneno que había escupido contra un pobre hombre que apenas parecía poder con su existencia… y las voces… la maldita voz en su cabeza…
– Estoy acabado…
–O–O–O–O–
– Nadie llama "bastardo" a mi emperador… – Murmuró Tucker, observando en dirección de una pared que, para el ojo común, no parecía ocultar nada importante. Pero el mercenario tenía un conjuro que le permitía conocer los acontecimientos que rodeaban a su amo… y no le habían gustado los comentarios del judío en lo absoluto.
Kenneth estaba de pie tras él, pero gracias a su presencia "dividida entre dos mundos", podía percibir algunas energías de los hechizos de Tucker… y había apreciado con precisión cada uno de los comentarios de Kyle… y a juzgar por la expresión de su hermano mayor, sin dudas le esperaba la agonía si es que se topaban algún día.
– Kyle lo hizo… – Agregó en torno de burla. Nada mas le quedaba, solo molestar al moreno hasta que terminara de matarlo para revivir y ayudar a Stan.
– Y por eso, será al primero que mate… en cuanto a ti… ¿no te encontrabas buscando la forma de detenerme?
– Craig… ya me harté de tratar de salvar tu alma… si quieres ser un ser vil y despiadado, pues hazlo… yo te he dicho todo lo que tenia que decir… y la verdad es que no te entiendo. – Dentro de la torre donde Tucker se hospedaba, solo se encontraban los dos hermanos y el sonido de sus voces haciendo eco en la estructura del lugar. Kenny miraba ese lugar como aquel sitio donde había vivido, al lado del padre de Stan. – Dices que soy un hipócrita… pero no hice nada más que escoger mi destino… pude ser un Tucker, pero elegí quedarme con alguien a quien amaba aun mas de lo que te amé, como hermanos…
– Y lo mataste por eso…
– Yo no lo hice… lo hiciste tu… me dices "hipócrita", pero el que tiene dos caras, eres tu… ¿a quien quieres más?, ¿al emperador o a tu familia? – Una carcajada se escapó de voz de Tucker.
– Al emperador… eso es sencillo… bastante prueba tienes en la fosa común, donde Rubí espera a encontrarse contigo.
– ¿Y entre el emperador y tu pueblo?
– De nuevo es sencillo… mi pueblo no valía nada hasta que el emperador lo unió al Imperio… elijo al emperador sobre cualquiera. – Afirmó secamente, como dando por terminada la conversación. La realidad era que, aparte de Stanley, el único con el que hablaba era ese espectro de Kenneth. Pero no estaba dispuesto a darle la razón sin tenerla, aun si eso significaba terminar con la conversación.
– Ya veo… tu lo amas, ¿cierto?... incluso tu puedes amar a alguien… el emperador se llama "Tweek", si mal no recuerdo… ¿a quien amas más, "hermano"? – Agregó con verdadera ironía – ¿A Tweek o a Thomas? – Y como fuego a la gasolina, la cólera de Craig se tornó un asunto realmente peligroso y progresivo.
– ¡Yo te he dicho que TU NO PUEDES MENCIONAR SU NOMBRE! – Arrojó los pergaminos en contra de la pared y partió algunos ladrillos tan solo con sus puños.
– Entonces, eso significa… ¿que?
– ¡Que no existe punto de comparación!... son dos personas completamente diferentes, de vidas y mundos distintos… y tu no mereces pisar el mismo suelo que ninguno de los dos… ni siquiera mencionar sus nombres.
– ¿Por qué?, a final de cuentas, TU fuiste quien abandonó a mi hermano Thomas en el desierto, TU fuiste quien lo obligó a seguirte, fuiste TU quien mató a Butters y quien mató a Wendy… Craig Tucker, la gente como tú JAMÁS conoce el cielo y es ahí donde mi hermano espera… ¿que tiene este disque "emperador" que lo hace mejor que mi hermano?
– ¡Cállate!
– ¿Es que te hartaste de la maldición de Tooreth?, ¿mi hermano era demasiada carga para ti?, ¿el emperador es mejor y más amable contigo?, ¿el emperador moriría por ti?
– ¡TE ORDENO QUE TE CALLES!
– ¡La verdad es que ese tipo no vale ni la millonésima parte de lo que mi hermano valía y aun así te empeñas en arder ene l infierno por una persona así!, ¡tenias toda la razón!, ¡tu no eres mi hermano!, ¡mi hermano amaba a su familia más que a nada en el mundo!, ¡tu no eres mi hermano, eres un demonio!
Y en medio de las llamas que emergían del cuerpo de Tucker, Kenneth desapareció de ese lugar, hechizado por un conjuro de muerte… creyó que al fin había conseguido enfadar a Craig lo suficiente como para ser asesinado… se sintió satisfecho, hasta ver que había terminado en el infierno. No era gran sorpresa ese lugar, en las muertes que tuvo mientras seguía los consejos de su hermanastro Kevin, había conocido el infierno bastante bien… pero en ese caso, las cosas resultaron completamente distintas a como las esperaba.
Y fue porque en ese lugar, el castigo de los pecadores y el hogar de los malignos… lo esperaba la última persona que hubiera deseado ver… ahí…
– ¿Butters?
– ¡Kenny!, ¡tienes que ayudarnos!… ¡Cartman y Kyle están en problemas!
–O–O–O–O–
Llorando como un niño, Kyle caminó tambaleante hasta una pequeña bóveda en el jardín, alejados de la salida y un arco con rosas azules que adornaban el patio del emperador. Se sentía miserable y completamente loco. Sabia que había hecho mal… ¿pero como disculparse?
Entonces escuchó la voz de Cartman buscándolo.
– ¿Kyle?, ¿Dónde estas?
En cuanto escuchó la voz de Eric ceca, empujó con su pie derecho un jarrón, cerca de donde estaba recostado, sobre el suelo frío del lugar.
– ¿Estas…? ¡Kyle!, ¿que te pasa?, ¿que fue lo que pasó haya adentro?
– ¡No lo sé, culón!... yo… no se… me dio "algo"… no quería insultar a Tweek, pero no pude evitarlo… me siento terrible… ese no era yo…
– Ya lo sé… y, oye, lo de que te parecías a Wendy… no era cierto… se que no puede ser… tu eres diferente a ella, Kyle… tu corazón es diferente. Solo tu eres capaz de cuidar de mi ¡y de cualquiera!... se que Marsh debe estar volviéndose loco sin su judío… y sigo "su" en el sentido de que eres el único judío al que hablaba, no porque le pertenezcas de ninguna forma.
– Creo que… – Sugirió melancólico el judío. Se sentía realmente agotado… y no sabia que tenía que ver con el collar que cargaba entre sus manos… – Estoy tan acostumbrado al rechazo… a ser menospreciado que… cuando por fin alguien fue amable, me sentí ofendido. No quise molestar a Tweek… pero cuando lo escuchaba hablar de ti, con todos esos buenos recuerdos… ¡simplemente!... me sentí desplazado, porque yo jamás noté lo bueno de ti… me preocupaba tan solo por complacer a Stanley… y el solo quería complacer a Wendy. ¿Sabes algo?
– ¿Que? – Preguntó el moreno, sentándose al lado de su judío, que por primera vez en toda su vida, se abría a hablar con él.
– En el fondo… yo sabia que Stanley no me quería… sabia que no podía competir con todos esos momentos con Wendy y su vomito… ¡dios!, ese maldito vomito… era tan claro… solo que yo me negaba a verlo… porque, sentía que si Stan no me quería, mi valor decrecería… pensaba que solo con él podría funcionar, para mis padres… para mi pueblo… pero jamás pensé en mí… incluso sabía que no lo amaba, que solo éramos amigos… pero estaba tan desesperado por sentirme querido… que hubiera aceptado lo que fuera…
–… ¿Incluso a mi? – Preguntó entristecido el moreno. No quería escuchar la palabra "SI", pero sabia que tenia que hacerlo.
– ¡No! Y eso es lo extraño… contigo es diferente, porque contigo no tengo la opción… con Stan podía o no ser desdichado… pero después de escucharte, después de escuchar lo que tenias que decirme en el jardín, antes de secuestrarme de esa manera tan marica…
– ¡Hey!, tu sabes que te encantó…
– Yo supe… Eric Cartman… yo supe que te amaba… no es opción… es SI o SI.
"Dulces palabras"– Pensó el castaño, pero nada pudo decir para impedir que el pelirrojo volviera a llorar como un niño… mas bien, como un judío marica… pero su judío al final de cuentas…
Quiso detener su llanto con un beso efectivo en los labios, pero antes de acercarse más, Kyle le dio la espalda y se levantó el cabello, acto que lo sorprendió. Realmente no se esperaba eso.
– Pónmelo…
– ¿Que cosa?
– El collar, está a tu lado…
"Las perlas del Abismo fueron hechas para asesinar a los Inmortales judíos"
– Pero creía que…
– No importa, pónmelo… si es por ti, lo usaré entonces. – Sonrió salidamente, como el castaño jamás lo había visto hacer y logró inundar de calor su corazón. Realmente, no podía dejar de amar a ese judío que siempre se salía con la suya.
Se acercó hasta el collar y lo colocó con delicadeza sobre su cuello. Era el primer obsequio de bodas, probablemente seria su "apertura" a lo que fuera que les llegara en el futuro, como pareja… como esposos.
Le terminó de colocar el collar y esperó a que el pelirrojo lo volteara a ver.
– Te amo, Eric. – Dijo con una sonrisa cariñosa y cerró los ojos por unos momentos.
Era el día más feliz de su vida.
Muy Bien, aquí termina este capitulo de la parte 1… mañana o pasado subo la segunda con toda la explicación de este desastre, el mini comic y… lo que están esperando.
Paciencia POR FAVOR… que ya lo irán comprendiendo.
PD: No me odien por lo que le hago a Kenny y Kyle XD… o bueno… háganlo, pero no me amenacen jajaja.
Ah, y no revisé la ortografía jajaja, así que no se ofendan por los errores, traté de minimizarlos tanto como la velocidad me lo permitió (esta parte me tomó 20 minutos)
