Disclaimer: Rurouni Kenshin no me pertenece.
Felicidad
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Últimamente Kaoru se ve distinta. No sabe exactamente qué es lo que había cambiado en ella, pero sí puede decir que cada vez que ve a su esposa caminar por los pasillos de la casa, era como si algo tuviera entre manos.
Se le ve feliz; ha reparado en ella cuando la oye canturrear alguna cancioncilla que probablemente acaba de inventar, no importándole en absoluto si suena bien o mal. También la ve sonreír constantemente a la nada, aun cuando no hubiese motivo aparente para ello.
No es que a Kenshin le moleste que su esposa parezca contenta, pero sí cree que no es usual, teniendo en consideración el explosivo carácter del cual él se enamoró hace ya tiempo.
Piensa en eso cuando la ve mirándose al espejo, mientras se arregla el largo pelo negro con una cinta. Y a pesar de ser alguna especie de ritual inamovible para ella, el pelirrojo no puede evitar pensar que definitivamente hay algo diferente esta vez.
Se ve radiante: él siempre ha pensado que Kaoru es muy guapa, y que de no ser por su larga estancia en la casa antes de casarse, hubiese habido una larga fila de pretendientes aguardando por ella en la puerta del dojo. Y más aún, que el par de años que han pasado desde entonces, la han favorecido enormemente. Pero en esta ocasión, logra ver que su esposa se ve más bella de lo normal, y no consigue –por más que la mira y la contempla- descubrir qué es.
Sabe que definitivamente hay algo extraño en la maestra de kendo, cuando Yahiko aparece en el dojo en compañía de Tsubame-chan, con claros deseos de buscar pelea con ella. Pero muy a pesar suyo, y de todas las bromas disfrazadas de insultos que tiene en su repertorio, el muchacho no logra sacarle a su superior ni la más mínima queja.
Al final, fuese por la razón que fuere, Kaoru no ha Yahiko arruine su humor, y éste, resignado, se marcha al interior del salón de entrenamiento a realizar los ejercicios que su maestra le ha encomendado. Todo ante la desconcertada mirada del ex vagabundo, que no puede creer que todo eso haya ocurrido frente a sus ojos.
Tsubame, por su parte, se sienta junto a Kaoru, y con una sonrisa cómplice en el rostro, le entrega una carta que la mayor lee y luego esconde dentro de su kimono. Acto seguido, ve cómo la más joven le pregunta algo que él no alcanza a oír, mientras que la maestra le sonríe como única respuesta.
Es esa misma tarde, cuando los más jóvenes se han ido a casa y la pareja de espadachines rondaba por los pasillos exteriores de la casa, que Kaoru habla, como quien no quiere la cosa o se comenta sobre el clima.
─¿Sabes, Kenshin?─llama la atención del pelirrojo, que camina detrás suyo con una cesta de ropa limpia─ Hoy he recibido una carta de Megumi desde Aizu.
─¿Ah, si?─le sigue la conversación─¿Qué ha sido de Megumi-dono?
─Vendrá dentro de poco a pasar una temporada en la clínica─ le responde ella, casualmente─: dice que quiere estar cerca para cuidar de nosotros adecuadamente.
─¿Oro?─se detiene en su andar, claramente confundido. ¿Ha dicho "cuidarnos"?─ ¿A qué se refiere con eso? Nosotros no…
─Dime, Kenshin─ entonces ella lo interrumpe, deteniéndose también y dándose la vuelta, encarándolo─ ¿No te parece que es momento de tener una familia?
Y le sonríe, cogiéndose el vientre. A Kenshin, tras notar este gesto, le cuesta tan solo un par de segundos más de lo normal reaccionar. Y al segundo siguiente, cuando parece por fin digerir la información que le acaba de entregar su esposa, se pasma, dejando caer la cesta con ropa que ha estado llevando entre las manos.
─¿U-una familia, Kaoru?─consigue apenas articular─ E-eso significa…
Ella parece dudar un segundo antes de contestar. ¿Qué es esa reacción? ¿Es que acaso ha hecho mal en decirle? Quizás él no…
─¡Kaoru, eres maravillosa!─ la exclamación de Kenshin interrumpe el hilo de sus pensamientos y lo ve abalanzarse sobre ella, rodearla por la cintura y estampar sus labios sobre los suyos. Acto seguido, se separa de ella y la eleva en el aire para dar vueltas con ella en sus brazos─ ¡Una familia, Kaoru; un hijo!
─¡Ken…Kenshin, bájame, que me estoy mareando!─ le pide la mujer, escondida contra su hombro.
Inmediatamente después, él la baja, vuelve a besarla y la abraza. Todo con una enorme sonrisa en el rostro.
─¡Dile a Megumi que es totalmente bienvenida!
La futura madre asiente, descompasada. ¡vaya reacción! Y ella que pensaba que a él no iba a gustarle la noticia. Pero no. Y sonríe ante eso. Porque se atreve a decir que nunca ha visto a Kenshin más feliz.
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Wii~
Este me gustó mucho, la verdad. Eso sí, es uno de los últimos; mi favorito no ha llegado.
¿Qué les pareció? Creo que no hay mejor momento en el que se sabe que se formará una familia, ¿no? Osea... creo, eso dicen. Pero al parecer a Kenshin la noticia le vino muy bien, pues, claro ¡vaya reacción! Si hasta se ha puesto a dar vueltas, jaja
Espero, realmente que me digan si les gustó, y si no les gustó, también apreciaría que me lo dijeran. He lamentado el hecho de que los reviews últimamente han bajado y yo me pregunto si es cosa mía, que las historias han bajado en calidad, o quizás es una mala época.
En fin.
Muchísimas gracias por leer.
