Disclamer: Frozen y sus personajes pertenecen solo a Disney o sus respectivos dueños, y solo los usos para darle un sonido propio a la historia que ya conocemos.
Nota de autor: Agradezco cada comentario, pero si no respondo uno, es porque no sé qué decir :3. Las portadas son dibujos hechos por mí, puedes buscarlos en mayor calidad en mi cuenta de DevíantArt como Crismoster25.
Frozen-Nordic
Capitulo decimo: Entrenamiento Basic!…..
El día había llegado y con ello la espera se acabó, el momento por el cual su tía Ildri se había mostrado tan decaída.
Llegaron al muelle de Arendelle casi al mediodía, el día se mostraba más cálido y el sol era oculto por las pocas nubes en el cielo.
Anna, como era usual corrió hacia lo que llamaba su atención; en este caso, las grandes galeras de guerra.
-Ni lo pienses! -Elsa alcanzó y tomó a su hermana desde atrás, colocando su fría mano en la nuca de la niña; como amenaza directa ante su incorrecto comportamiento.
-Oh Elsa, es bueno saber que ya usas tus poderes con más libertad. ¿Pero no crees que estés abusando de ellos? -Riendo con inocencia la menor habló. Algo que su mayor ya no se compraba, por lo que colocó su mano libre en la mejilla de la niña.
-Tengo el permiso de Ildri para hacer que te comportes en su ausencia -El frío en nuca y mejilla produzco escalofríos en Anna; pero se negó a simplemente obedecer, ya que eso no sería divertido.
-Oh así que era eso ¿o será que Aun sigues molesta por lo de esta mañana? -Elsa apartó sus manos, y su hermanita aprovechó para girarse y mostrarle una sonrisa de superioridad.
-Fue suerte, nada más -Avergonzada se defendió, pero eso repunto la sonrisa de Anna.
-Esa no es una linda actitud Elsa, no hay que ser mala perdedora -La nombrada estaba molesta y cerró los puños causando un halo azulado en sus ojos.
-Bueno ya, mejor nos calmamos -Kristoff intervino, más atento a los hombres de la compañía que a la pelea en sí.
-Es muy lindo que quieras defenderme Kristoff, pero... -Anna se colgó del muchacho, sonriendo ampliamente. Él por su parte intentó de inmediato que la niña lo suelte.
-... ya ha quedado claro que no necesito ayuda, para poner a Elsa en su lugar -Los ojos de la mayor chispearon, y de sus puños una estala salió disparada dejando escarcha en el suelo.
-Ya basta. Anna ganar un combate no es motivo de orgullo. Elsa molestarte por tu derrota sólo demuestra el poco carácter que tienes -Ragnarr repitió su reprimenda de horas antes. La menor ignoró deliberadamente esto y continuó sonriendo liberando a Kristoff. Elsa agachó la mirada, tendría su revancha se dijo como consuelo.
-Como sabrán mis dulces niñas, provengo de Kallan... -Era muy temprano cuando se encontraban en la plaza del castillo. Ildri camino frente a las niñas: una observaba a la mujer con atención y un fuerte sonrojo, la otra maravillada.
-... la isla de las mujeres, donde desde niña somos educadas para sobrevivir en este mundo sin la necesidad de los hombre. Y hoy eso comenzara con ustedes; pero como son mayores a lo ideal, tendremos que acelerar las cosas -Ambas asintieron, una teniendo idea de que iba todo, la otra no tanto; por lo que levantó la mano.
-¿Nos enseñarás a vestir tan bien como tú? -Anna habló haciendo reír a su tía, quien negó con la mano. Elsa se preocupó ante la idea.
No era tan infantil para no notar que su tía era de vestir "provocativa" como había leído en un libro alguna vez. Mostrando usualmente parte de su pecho, hombros y brazos, en vestidos ceñidos a su cuerpo; pero esa mañana se había excedido. Su enorme pecho se encontraba sólo cubierto por unas vendas, que si bien cubría la mayor parte de la zona, no podía ser considerada una prenda de vestir. La parte inferior de un vestido artesanal se ajustaba a las caderas, cayendo adelante y atrás dejando ambos lados expuesto. Finalmente los pies descalzos tenían unas vendas en el centro. Esta vestimenta dejaba demasiada piel expuesta, y estuvo más avergonzada que impresionada por los tatuajes que recorrían la nívea piel de la mujer. ¡Lo peor de todo era que las había obligado a vestir de igual manera indecente!.
-¿¡Por qué debemos vestir así!? ¿¡Y- y por qué ellos están aquí!? -Sin poder soportar más la vergüenza Elsa gritó, arrodillándose y cubriéndose con las manos. Había estado aliviada cuando su tía cerró completamente la plaza y dejado runas que impedía las miradas ajenas, aclimatando también el lugar con ellas. Pero de la nada había llegado Ragnarr arrastrando a Kristoff y Sven.
Los únicos no avergonzados por la situación eran sus tíos y Anna. Pero Elsa y Kristoff no podían dirigir una mirada al otro sin que la vergüenza los ataque.
-Ohh~ Mi niña tiene vergüenza de su cuerpo en desarrollo~~ -Ildri enternecida por la dulce Elsa se acercó para darle un fuerte abrazo; pero se detuvo al sentir como la niña se enfriaba de sobre manera.
Antes de que alguien pudiese siquiera hablar, Elsa se había convertido en un muñeco de nieve.
-Jajaja~... Elsa... -Anna trató de decir algo; pero las carcajadas se lo impedían. Su hermana siempre elegante se había escondido en un muñeco de nieve, por la vergüenza; era divertidísimo!.
-Mi luna eso no es bueno, debes salir de ahí -Ildri agitó la nieve tratando de encontrar a su sobrina; pero esta hacia que más nieve apareciera provocando una regeneración del muñeco.
-¡Nunca! -El grito vino de la panza del muñeco, causando más risas departe de Anna.
-Mocosa sal en este instante. No existe razón para tanto escándalo -Ragnarr se acercó, junto a Kristoff y Sven: los tres habían estado del otro lado de la fuente, planteándose el porqué de la presencia del niño en el lugar.
-Cla-claro que sí! ¡Estoy casi desnuda! ¡No quiero ser vista así! ¡Menos por varones! -Ese lamento llegó junto unos saltos de parte del muñeco. El hombre suspiro.
-¿Te sentirías mejor si le arrancó un ojo al mocoso? -Cuestionó recordando un viejo castigo a quien miraba a una doncella semi desnuda.
-¡Claro que no! ¿¡Por qué algo así me haría sentir mejor!? ¿¡Por qué eres tan tonto!? -Los saltos del muñeco se volvieron frenéticos.
Ildri intervino en el camino de Ragnarr, quien se disponía a arrancar a Elsa del estómago del muñeco.
-Ragni, déjame intentar algo -Pidió con tono dulce, descansando su busto en el pecho del hombre. Este asintió, ignorando la mirada escéptica que el niño a su lado le daba.
-Elsa, esta vestimenta es la usada por las guerreras de Kallan durante su entrenamiento. Es un orgullo poder usarla no una vergüenza -Aseguro con confianza, colocando una mano en el hombro del muñeco. Este se detuvo.
-Tú ya no eres de Kallan y ninguna de nosotras si quiera conoce ese lugar -Esa concisa y fría respuesta enmudeció a su tía.
-¡! -Ildri se giró con gesto de tristeza, se enfrentó a la mirada de Ragnarr y señaló al muñeco; como una niña acusando de que era malo con ella.
El hombre se rascó la cabeza con gesto de molestia. ¿Para qué habla si era obvio que le respondería así? Fue lo que se preguntó.
-El-Elsa! ... por favor sal de ahí!.. Mo-moriré de la risa!.. -Anna se inclinó en el muñeco con una mano, la otra la tenía sobre el vientre, tratando de detener las carcajadas. De forma inmediata el muñeco le cayó encima aplastándola.
-Resiste mi sol! -Tras un grito de ayuda, Ildri se dispuso a ayudar a su pequeña sobrina.
Ragnarr observó la escena con un suspiro. Esto no sucede cuando entrenaba con la compañía, o su padre, pensó.
-Muy bien, soluciona esto -Le ordenó a Kristoff. Esto le dio una mirada de confusión.
-Qué? -Se enfrentó al hombre con molestia.
-Rápido, arregla esto -Le hombre señala hacia el frente, donde Ildri había por fin liberado a Anna.
-Fue horrible tía Ildri! Elsa pesará una tonelada cuando sea mayor! -La niña se abrazó a la mujer, quien disimulo la risa por lo escuchado. El muñeco hizo un giro en el suelo y tras ponerse de pie comenzó a protestar con saltos.
-Nosotros somos la causa de esto. ¿Por qué no sólo nos retiramos? -Kristoff ignoró la escena, centrado en el gigante delante de él.
-Ah? -Ragnarr se giró hacia el menor, con una expresión de no estar contento con lo escuchado.
-Está bien! lo haré! -El niño esquivó el golpe rodando hacia adelante.
-Elsa.. -Apenas estuvo a rango del muñeco, este se dobló casi en una U para golpearlo. Por suerte Kristoff ya estaba agilizado por lo que pudo esquivar el ataque.
-Aléjate! -Advirtió, haciendo que crezcan cuernos en el muñeco para ser amenazador. La explosión de risas departe de Anna demostró lo contrario.
-Elsa escúchame... -Pidió esquivando como podía los ataques: el muñeco saltaba hacia él y trataba de cornearlo.
-... somos amigos verdad? -El muñeco se detuvo de súbito ante la pregunta. Realmente ninguno había hecho ninguna declaración formal; aunque ya eran meses en los cuales habían pasado juntos, por lo cual Elsa no encontró que responder.
-Lo somos? -Preguntó el muñeco inclinándose a un lado.
-Por supuesto -Aseguro el muchacho, aprovechando para acercarse más.
-Además, yo solo estaba avergonzado por Ildri -Dijo a un volumen que sólo Elsa pudo escuchar, dejando en claro que no había sentido nada al verla.
El muñeco se abrió en cuatro partes, Elsa se puso de pie limpiándose la nieve de su falda artesanal; sin más miramientos se dirigió hacia Ildri. Kristoff se había congelado por un momento, no por magia, sino por la gélida mirada que su amiga le dio.
-Bien, volvamos a lo nuestro - Ragnarr comenzó a estirar los brazos mientras se dirigía hacia su lado de la plaza.
-Creo que, perdí todo el respeto de Elsa -Siguiendo al hombre, Kristoff confesó.
-Seguramente; pero así es la vida -Tomando poca importancia Hierro Negro dejó de estirarse.
Ildri nuevamente estaba frente a las niñas para continuar con la sección.
-Como ya he dicho, son mayores: deberían haber comenzado a entrenar desde los seis años, para mejor disciplina y ser carentes de vergüenza -Explico caminado hacia un cofre al lado de la fuente, haciendo señales para que las niñas se acerquen.
-¿Armas? -Elsa cuestionó con asombró, tomando una espada de madera.
-Por supuesto, deben ser tan fuerte como yo -Con seguridad la mujer llevó un puño cerrado a su pecho. Elsa no discutió con eso, sobraban la razón para aprender a defenderse por sí mismas.
-Quiero esta! -Anna metió la mitad del cuerpo en el gran cofre, y tomó su arma con ambas manos; puso sus pies en un lado del cofre y tiró con todas sus fuerzas.
-¿¡Pero que rayos!? -La heredera gritó cuando una bola con espina casi le cae en el pie.
-N-no mi sol, no puedes usar esa -Ildri le arrebató la estrella del alba a la niña, esta hizo un puchero.
-Ehh? ¿Por qué? -Anna se colgó de la falda de su tía tratando de recuperar su arma.
-¿¡Que!? ¿¡Acaso quieres matarme!? -Elsa reprendió a la menor, quien se cruzó de brazos indignada.
-Mejor continuemos. A tu edad mi luna, ya deberías haber escogido tu arma ideal; pero como no es el caso, este mes usaremos todas hasta que encuentren la que más le gusten -Ildri explico y le tendió a ambas un conjunto de dagas de madera.
Las niñas observaron las armas, perfectas para entrenar sin llegar a lastimarse seriamente. Sabían que en algún momento algo así sucedería, su tío había dejado en claro que no serían criadas como princesas comunes. Anna por su parte estaba muy feliz, creyó que realmente no la involucrarían; ya que a excepción de la compañía, hasta ahora la habían excluido de las actividades que su hermana realizaba, pero ahora tendría algo más para hacer cuando sus tíos no estén y Elsa este ocupada. La heredera por su parte, consideraba esto como una más de sus obligaciones para ser una gobernante capaz, por lo que lo tomaría con su cien por ciento.
-No voy a esperar mucho en este día, estoy muy al tanto de su nula experiencia en combate... -Ildri caminó de un lado a otro, con una expresión de seriedad. Ellas asentían reconociendo lo dicho por su tía.
-... Por lo tanto, debemos comenzar con lo básico; pero espero que para el final de este mes ya hayan encontrado su arma ideal, y así avanzar directamente al perfeccionamiento -Otro asentimiento y las niñas se centraron completamente en su tía. La mujer sonrió satisfecha con la mirada de las menores.
-Las dagas son armas rápidas, perfectas para ocultar y utilizar en cualquier momento; pero son más armas de apoyo, que en conjunto con otras armas y una fina maestría pueden llegar a ser de alta utilidad. Las dagas son mis armas predilectas, junto a las cuchillas arrojadizas, por lo que conozco bien sus limitaciones -Ildri explico, y asintió a Anna quien levantó la mano, dándole la palabra.
-¿Nos das una demostración? -Emocionada por seguramente ver algo increíble, preguntó.
-No -Ildri aseguró con una sonrisa.
-Ehh!? ¿Por qué? -Completamente decepcionada cuestionó.
-De nada serviría hacerlo, al ser niñas tienen a creer que pueden lograr al que ven como fantástico; pero luego notarán que no es lo suyo y lo dejaran de lado -Anna inflo sus mejillas, cruzándose de brazos. Elsa dio una sonrisa, ya que su hermana tendía a hacer eso mucho últimamente: como tratar de hacer una escultura igual que la que Johan había hecho, el resultado había estado lejos y luego Anna simplemente se olvidó del asunto. La mirada que Ildri le estaba dando, le hizo entender que la respuesta también era para ella: Elsa desvío la mirada algo avergonzada, ya que sabía que la mujer tenía razón.
-Muy bien iniciamos~ Lo haremos en este orden: observen, escuchen, imiten. No duden y sólo fluyan -Espero una respuesta afirmativa y cuando la obtuvo se giro hacia la fuente.
-Deben... he... primero -La emoción de Ildri se diluyó confundiendo a las niñas, más cuando la mujer se sonrojo rápidamente. Al seguir la dirección de su mirada descubrieron el problema: su tía se había embobado con Ragnarr, Anna se rió por esto, Elsa suspiro con desdén.
Ellas no sabían el por qué Ragnarr había traído a Kristoff, más cuando tanto el hombre como el niño sólo quedaron en pantalones. Pero ahora comprendían que era para algo similar a lo que ellas hacían; aunque eso solo generaba más preguntas.
-Insuficiente! - Hierro Negro bramó, haciendo volar a Kristoff y Sven por igual, ambos cayeron de forma dura contra el suelo de piedra.
-Sven a mí! -Tras ponerse de pie, comenzaron a correr alrededor de Ragnarr, al encontrarse continuaron corriendo hasta hacer un círculo completo. Kristoff dio un salto, pisó la cabeza de Sven. El alcé apunto hacia Hierro Negro y dio una fuerte cornada. Todo esto fue para que el niño lograra un gran saltó, que fácilmente superó la altura del hombre que se mostró en fría tranquilidad.
Fue el gruñido de Kristoff junto al brillo color plata lo que causó que Anna diera una saltó, y que Elsa llevó las manos hacia la boca con temor e sorpresa. Ragnarr movió su derecha con velocidad, dándole en las manos al niño, causando que este gire y suelte la hacha que bajaba con intenciones de herirlo. Sven mientras todo esto ocurría había continuado moviéndose: tomó entre sus dientes una daga que estaba tirada en el suelo y la lanzo con todas sus fuerzas a Kristoff. El cálculo había sido perfecto, el niño tomó el arma con su derecha y cuando giro completamente se agarró al hombro derecho del titán con su mano izquierda. Bajó su arma con un rugido, apunto directamente al corazón; no obstante, Ragnarr ya había estado moviendo su puño izquierdo.
Nuevamente el arma de Kristoff salió volando, y antes de que el niño llegase al suelo. Ragnarr le dio un golpe en el pecho con la palma abierta, lanzándolo contra Sven. Así tanto el alcé como el niño terminaron en un arbusto al lado de la pared.
-Al-Alto! -Elsa salió de su estupor y corrió en dirección del caído. No podía concebir la idea de que esto había estado sucediendo y ella no allá intervenido. Anna la siguió con cautela.
-Eh... Elsa detente -Ildri la siguió saliendo de su maravillamiento con su hombre.
-¿¡Que creen que están ha...!? -La niña se enmudeció y paralizó cuando su tío se dio vuelta; no sólo ella, Anna también dejó de caminar. Ragnarr no sólo era un gigante, él era lo que ellas sólo habían visto en pinturas de dioses como Odín y Thor; e incluso esos conceptos artísticos no se comparaban con la persona frente a ellas. Los músculos de su tío eran una exageración de las posibilidades humanas, esto era combinado con una melena y barba salvaje; pero lo que más intimidaba eran sus ojos verdes, que con la sombra que su casco formaba, sólo eran dos orbes esmeraldas en la oscuridad. Ahora esos orbes las miraban con total desaprobación.
-Elsa! Anna! Quiero que en este instante se disculpen con su tío! -Ildri se puso frente a ellas, su ceño fruncido en gesto desaprobatorio. Era la primera vez que su tía les miraba de esa manera.
-Pero..-
-Ellos... -Las dos niñas hablaron al mismo tiempo; pero no pudieron continuar. Su tía había vuelto el gesto a severo y un brillo rojizo surco los tatuajes de su cuerpo. Las niñas se asustaron, más cuando la mujer dio un paso hacia ellas, como una clara advertencia.
-L-lo sentimos mucho tío Ragnarr -Dijeron tras mirarse un momento, inclinaron la cabeza al hombre. Este asintió y volvió la mirada a Kristoff que comenzaba a salir del arbusto. Ildri dejó escapar un suspiro y volvió a su calidez natural.
-Rayos... ¿Estás bien Sven? -El niño cuestionó tras ponerse de pie volviéndose a la naturaleza que atajo un poco su caída. El alcé salió al poco tiempo, agitando la cabeza positivamente.
-Continuemos -Ragnarr volvió a su lugar tras decir eso.
-Si -Kristoff le siguió quitándose algunas ramitas del pelo.
-Espera Kristoff. ¿Por qué estás haciendo esto? -Elsa lo detuvo con preocupación, y su hermana detrás de ella también indagó con la mirada.
-Um.. -El muchacho se dio vuelta y les dio una rápida mirada.
-... Esto no tiene nada que ver con ustedes -La respuesta no había sido con malicia ni rechazo, sólo con naturalidad y sinceridad: como decir que el cielo es azul. De todas maneras esa respuesta no les cayó bien a las niñas, sobre todo a la menor.
Ildri intervino, evitando que Anna apuñale con sus dagas de madera a Kristoff.
-Ya, nosotras también tenemos cosas que hacer -La mujer las empujo para que volvieran a su lugar en la plaza.
Elsa siguió al pie de la letra todo lo que su tía instruyó, ignorando lo más que pudo lo que sucedía al otro lado de la fuente; pero no pudo hacerlo completamente hasta que se convenció de que con el tiempo encontraría respuestas, a por que Kristoff entrenaba con Ragnarr y por qué usaba armas de verdad para un entrenamiento. Por otro lado Anna se había mostrado muy molesta, como escasas veces Elsa la había visto. La menor también había ejecutado cada orden con precisión; pero también con enojo, bastante enojo.
-Muy bien, para finalizar haremos un pequeño combate -Sonriendo la mujer permitió a las niñas descansar un momento.
-¿Combate? ¿Con quién? -Elsa cuestionó, tras recuperar el aliento.
-Entre ustedes por supuesto -Aseguro con obviedad, riendo por la sorpresa de la heredera.
Elsa tenía que aceptar que ya había peleado antes; pero esta vez sería distinto, lo sentía así. No obstante se dijo así misma que debía tratar de no herir a su hermana, como siempre hacia cuando debía fijar a Anna como objetivo de su magia.
-Muy bien, acérquense -Las niñas lo hicieron y Ildri se arrodilló frente a ellas para igualarlas en altura o al menos acercarse. Anna salió de su enojo para preguntarse si algún día sería tan alta como su tía. Elsa se preguntó, muy a su pesar, si algún día de acercaría a tener las "cualidades" de la mujer frente a ella. Bajó la mirada hacia su cuerpo, sólo quedaban seis años y tendría la edad para casarse; pero no creía que ni a esa edad se acerque a su tía.
-Kya! -Elsa gritó de sorpresa cuando Ildri la tomo por el pecho.
-Tranquila, seguramente serás una mujer hermosa -Aseguró con una mirada compresiva, masajeando los senos en desarrollo de la niña. Esta solo se sonrojaba más y más.
-¿Qué haces tía Ildri? -Anna indagó divertida por la escena.
-Esto es para el combate -Explicó divertida de igual manera. Elsa había dejado de retorcerse al notar pintura en los dedos de su tía, seguramente estaba escribiendo unas runas sobre las vendas; aunque no era excusa para haberla tocado de forma tan indecente.
-Muy buen ya están -Anuncio dejando a Anna, quien a diferencia de su hermana no se sentía avergonzada por el extraño ritual.
-¿Para qué sirven estas runas? -Elsa aún conservaba el sonrojo en sus mejillas cuando habló.
-Son el objetivo de su combate:... -Inició con su gesto instructivo.
-... cada una tiene tres runas a lo largo de su pecho. Lo único que deben hacer es tocar las runas de su oponente con la punta de sus dagas y ganarán -Ildri llevo un dedo a su pecho, tras tocarlo hubo un brillo y luego la runa ahí desapareció.
Ildri dio un salto hacia ellas de forma inmediata, sacó desdé entre su cabello dos agujas, se giró hacia la fuente y lanzó sus armas. Hubo un choque de hierro con hierro y el sonido del "splash" producto de la espada corta que se dirigía a las niñas y que su tía desvío a tiempo, también por Kristoff quién cayó en la fuente.
-Suficiente por hoy! Recojan las armas! Luego del baño diríjanse al comedor! -Ragnarr ordenó tanto al niño como al alce. Sven se dejó caer en el suelo de forma agotada, lanzando un asentimiento de cabeza. Kristoff sacó la mitad del cuerpo del agua, quedando sentado y centrándose en el hombre.
-Si rey Ragnarr! -El muchacho respondió, inclino la cabeza para luego dirigir la mirada a Sven para comprobar su estado.
Hierro Negro dio una mirada evolutiva a su mujer y sobrinas para luego asentir, luego se dispuso marcharse.
-T-tía Ildri? -Con dudas Elsa detuvo a la mujer que había comenzado a seguir a Ragnarr.
-Oh! Lo siento, me olvidé que aún no habíamos terminado -Sonriendo avergonzada volvió sobres sus pasos.
-Reina Ildri, princesas. Lamento mucho lo de la espada, no pensé bien su trayectoria -Kristoff se disculpó con arrepentimiento, saliendo de la fuente con su arma y las agujas de la mujer en sus manos.
-No hay por qué sentirse así. Fue sólo por el entrenamiento y sé que nunca tratarías de herir a esta familia -Ildri aseguró con plena confianza, divertida de que el niño no pudiera verla directamente.
-Ok -El muchacho le tendió las agujas y luego se volvió hacia el otro lado de la fuente, haciendo todo lo posible para no dirigirle ninguna mirada a las princesas ni a la reina.
Elsa se mostró preocupada por el estado de Kristoff: magullado y con un obvio agotamiento, no había heridas considerables ni moretones muy notables; pero sin dudas no era un buen estado. Anna parecía haber recordado su enojo por lo que su expresión volvió a ser la de estar molesta.
-Bien, volvamos a lo nuestro. No habrá reglas para este combate, sólo céntrese en el objetivo y den lo mejor! -La mujer de alejo lo suficiente, y luego se centró en Elsa.
-Casi lo olvidó. Elsa no puedes usar magia ya que esto es entrenamiento de armas -La niña asintió, comprendiendo que era por esto su presentimiento: hasta ahora había tenido que hacer mucho con su magia, por lo que se sentía algo descolocada sin ella.
-¿Podemos luchar por toda la plaza? ¿Y podemos improvisar? -Anna cuestionó manteniendo la mirada en Kristoff. El niño traía colgada en su espalda una funda con la espada corta, en sus brazos llevaba una especie de lona envolviendo algunas armas cortas. Sven a su lado llevaba un cofre pequeño en su espalda; el cual estaba semi abierto y atado al animal. Ambos "hablaban" de algo que ella no llegaba a escuchar mientras se retiraban.
-Si, pueden hacer casi todo; aunque obviamente esperó que no se lastimen seriamente -Ildri se mostró intrigada por la seriedad en las infantiles facciones de Anna, de hecho no recordaba verla así antes.
-Ok -La niña se volvió a Elsa, quien asintió dando a entender que también estaba lista.
-Muy bien! Sepárense tres metros, prepárense y a mi señal comiencen -Ordenó y las niñas siguieron sus palabras. Elsa de colocó de frente a su hermana, sin adoptar ninguna postura: seguramente esperaría que la menor este lo suficientemente cerca para dejar ver cómo luchará, teorizó Ildri. Anna para sorpresa de la mujer, adoptó una postura que ella no le enseñó: observando de lado en postura de esgrima, Anna apuntó con una daga a su hermana, y por su posición esta no podía ver la otra arma.
Tras un momento de contemplación Ildri exclamó.
-¡Inicien! -
Elsa no lo vio venir, el ataque fue tan rápido que sólo pudo hacer un intento de alzar los brazos; pero no había servido de nada. Anna aprovechó que ella no alcanzaba a ver su zona derecha, por lo que le fue fácil ocultar sus intenciones y a la señal de inicio, le lanzó con su daga. La heredera se puso de pie rápidamente, ignorando el seguro moretón en el centro de su pecho; pero consciente de que ya había perdido una runa. Cuando visualizo a su menor, ésta ya se encontraba a medio metro de distancia corriendo hacia ella. Elsa dio una estocada directa hacia el pecho de Anna y se protegió con su daga libre. Se sorprendió cuando la menor abrió completamente su defensa dejándose impactar en la runa de la izquierda; pero por distraerse momentáneamente no pudo cubrirse cuando Anna bajó con velocidad su arma y le dio en la runa derecha. Ambas retrocedieron, y mantuvieron la distancia un momento.
Elsa había planeado luchar a la defensiva; pero tras quedar en menos de dos minutos casi derrotada, se replanteo esa estrategia. Corrió hacia Anna aprovechando que aún conservaba sus dagas, lanzado estocadas y cortes buscando llegar a las runas. La menor retrocedía manteniendo la distancia y tratando de bloquear los ataques; pero su defensa no era muy buena, por lo que se dirigió hacia la fuente.
La heredera persiguió a la menor, tratando de achicar la distancia entre ambas; aunque solo conseguía hacer algunos choques con sus armas. Así comenzaron a luchar en los bordes de la fuente, donde la gente usualmente se sentaba.
Anna entró en el agua, mojándose hasta casi las rodillas. Elsa la siguió para conseguir golpearla en el centro del pecho; pero fallo por poco. Ahora ambas sentía la incomodidad de la falda mojada, esto las hizo más lentas y pronto se encontraron completamente empapadas hasta la cintura por la lucha. La heredera finalmente acorraló a su menor contra uno de los bordes de la fuente.
-¿¡A-Anna!? -Elsa gritó totalmente incrédula y avergonzada. Su hermana se había desatado la falda vestido y luego salió de la fuente, ahora solo una efímera tela de color blanco cubría su zona media. La heredera no tuvo de otra que perseguir a la desvergonzada niña; pero al salir de la fuente notó que le era muy difícil moverse.
Anna corrió y llegó a su daga en el suelo, la tomó y volvió a enfrentarse a Elsa. Esta sabía que no tenía muchas oportunidades, se hizo más lenta y ya había dejado de lado la idea de quitarse la falda vestido para ser más rápida; por lo tanto Anna, quien se movía libremente, tenía toda la ventaja.
Elsa se detuvo, apuntó y lanzó como último recurso, sus objetivos ya estaban a dos metros; pero tristemente ella no era tan certera y sabía que sus posibilidades de acertar eran pocas. Anna quien no se esperaba el ataque, recibió una daga en la frente y la otra en el hombro, frunció el ceño aguantado las lágrimas por los golpes. Dio dos pasos largos, giro trecientos ochenta grados y lanzó una daga, como lo esperaba su hermana lo esquivo; pero al siguiente lanzamiento ya no pudo.
-Excelente! Muy buen primer entrenamiento! -Felicitando y dando por terminado el combate, Ildri se acercó aplaudiendo al final. Elsa asintió, con las manos sobre el pecho refregándose por el daño recibido: las armas de madera podrían ser ideales para que ellas entrenen, pero aun así dolían. Se giró hacia su hermana, suspirando con molestia en anticipación: seguramente Anna explotaría en burlas ahora que la había vencido. Muy lejos de lo que ella creía, la menor se encontraba en cuclillas dándole la espalda y se notaba fácilmente que estaba sollozando. La heredera se recordó que a pesar de todo lo sucedido en los últimos meses, Anna seguía siendo una niña de ocho años que cuando sufría un daño, lloraba. Sintiéndose completamente culpable, Elsa se acercó y colocó una mano en el hombro de su menor.
-Anna lo siento, no quería lastimarte -Se disculpó con preocupación. La menor elevó su mirada, demostrando algunas lágrimas que caían, también una marca roja en la frente.
-Non~Non~Non.. -Ildri hizo una giros de forma extravagantes hasta ponerse al frente de las niñas. Se arrodilló frente a ellas sonriendo ampliamente.
-... No deben disculparse ni sentirse mal. Lucharon dando lo mejor, se hirieron, una ganó y la otra perdió. Así es como debe ser, por lo que deben estar felices de lo aprendido, ¿Verdad? -La mujer inclino la cabeza a un lado manteniendo su sonrisa cálida. Anna se puso de pie, limpio sus lágrimas y dio una pequeña sonrisa asintiendo. Elsa sonrió al ver a su hermana mejor.
Ildri se mordió el labio inferior por un instante, disculpándose en su corazón con su Ragni, ya que nuevamente ella estaba fallando.
-Sé que nuestra forma de crianza es muy distinta a la que han tenido, que podemos ser muy duros con ustedes, que ahí cosas difíciles y algunas que no entenderán... -La mujer extendiendo los brazos y de forma inmediata Anna correspondió el abrazo. Elsa lo hizo con ciertas dudas, sobre todo por lo que su tía les decía.
-... Pero deben saber qué haremos todo lo posible para que se conviertan en mujeres fuertes y capaces... -Ildri estrecho a las niñas, compartiendo sus latidos de calma y una sensación que ellas extrañaban.
-... Así que no teman a equivocarse o a fallar, sigan aprendiendo y avanzando. Que nosotros estaremos ahí para guiarlas, quererlas y protegerlas -Sintió como las niñas habían un esfuerzo para no sollozar, se sintió enternecida por lo tercas o fuertes que las niñas podrían llegar a ser.
Luego de un momento en silencio, la mujer las liberó y se puso de pie.
-Ahora, que tal un baño todas juntas~ -La mujer aplaudió divertida. Anna aceptó de forma inmediata, su hermana por otro lado con su expresión dio a entender que ella no participaría.
-Anna, ¿no te olvidas algo? -Elsa recordó a la menor su falta de ropa. Está riendo se dirigió a la fuente.
-Mmm~ -Un escalofrío recorrió la nuca de la heredera, su tía la observaba con esa expresión de amenaza tras una sonrisa: seguramente por rechazar la idea del baño. Sabía que ahora no tenía escape, realmente no quería ver el cuerpo de su tía, era ver una meta que nunca iba a superar.
-Vamos Elsa~ -Anna le tomó por la mano, y la arrastró siguiendo a su tía.
-No quiero -Murmuro con tristeza, sabiendo que Anna la estaba ignorando.
Elsa bloqueo los siguientes recuerdos, observando como Anna trataba de subir a una galera de guerra por la cuerda del anclaje. Suspirando se lo dejo a Kristoff y se dirigió con su tío. Volvió la mirada a sus menores, con una duda. Su hermana había estado muy enojada con el niño; pero ahora parecían estar bien. Resto importancia, ya se enteraría tarde o temprano.
