Lamento mucho la tardanza pero al leer el capítulo, notarán el porqué de la misma.
La fiesta no concluye en este, y consta de 28 páginas de Word, ¿sabéis lo que quiere decir?
¿Cuántas cosas pasarán en esa fiesta para que esta no haya terminado aún?
Pues aquí tenéis al menos la parte que seguro más os gustará, en el siguiente también habrá algo de esta pareja, más me centraré en el actuar de las otras en esta misma fiesta.
Os dejo leer el capítulo y después abajo contesto Reviews.
MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERAR Y COMENTAR, A LA A DISFRUTAR:
Dedicado a ZAE Y HANNY, Disfrutad de los momentos especiales de este capítulo jejeje ya me diréis si merece la pena la dedicatoria:
Capítulo 10:
Estaba sentada en uno de los sillones de la sala de su casa, a la espera de que su hijo menor descendiera para ir a desayunar. Se había asegurado de levantarse antes que él para que no se le escapara.
Escuchó pasos en la escalera, y las voces de sus dos hijos menores en susurro se escucharon. Cuando ambos pusieron un pie en la parte baja de la escalera, ella, no tardó en decir:
-Harry, necesito hablar contigo unos momentos.
-Luego madre, ahora tengo algo de prisa.
-Estoy segura de ello. Más deseo que sea ahora.
Como era de esperarse su hijo menor miró a su hermano mayor y después a ella, no tardó en acercarse hasta la sala y mirarla desde el umbral de la puerta.
-¿Qué sucede madre?
-¿A dónde se supone que vas?, ¿Y para qué?
-Draco y yo, vamos a dar una vuelta, ¿deseas algo?
-Esa vuelta que quieres dar, ¿tiene algo que ver con Lady Granger?
Si había sorprendido a su hijo con esa pregunta, no lo supo, Harry era muy bueno en disimular. Sonrió de medio lado para después decir:
-Me temo madre, que no sé porque piensas así. Pero puedes estar muy tranquila, no vamos a ver a Lady Ginebra Granger. Draco puede aguantar hasta la noche para estar con ella.
-¿Solo hasta la noche?, Yo pensé que hasta mañana ya no la vería.
La voz de su hijo Draco la hizo mirarlo extrañado, ¿qué demonios decía?
-Esta noche da un baile el abuelo de las Granger, ¿qué te hacía pensar que no ibas a estar presente?
Escuchó a su hijo murmurar algo por lo bajo para después decir:
-Venga vámonos ya. Ahora sí que deseo distraerme con algo.
-Te dije que te iba a hacer falta, pero no quisiste creerme.
Sin más ambos se marcharon, dejándola a ella pensando en la actitud de su hijo Draco. Más para cuando quiso darse cuenta se puso rápidamente en pie, y salió derecha a la puerta de entrada. Cuando abrió la misma vio como ambos iban montados en sus respectivos caballos.
-HARRY JAMES POTTER, NO HE TERMINADO DE HABLAR CONTIGO.
-Los siento madre tengo algo de prisa, ya hablaos mañana.
Lily entrecerró los ojos furiosa, una vez más su hijo se había escapado, había desvirtuado la conversación de manera que el tema se centrara en otra cosa y no en lo que a ella le interesaba.
¿Cómo era posible que fuese tan escurridizo?
-James.
-¿Me llamabas?
Lily dio un pequeño salto, pues no esperaba respuesta de ninguna clase a su susurro, miró molesta hacía quien acababa de nombrar, y este dando un paso hacía atrás y suspirando reclamó:
-¿Qué ha hecho ahora Harry?
-Qué bien lo sabes.
James se encogió de hombros y sonriendo de medio lado se giró:
-Es el único de nuestros hijos que consigue que te enfades en tan poco tiempo.
Sin más este se alejó. Lily no pudo evitar sonreír, también era el único de sus hijos que había heredado esa retorcida forma de ser. ¿Qué sería lo que estaba planeando?
Se disponía a cerrar la puerta cuando una voz le impidió hacerlo:
-Es todo un honor ser recibido por la dueña de la casa.
No pudo evitarlo, una sonrisa iluminó su rostro al oír esa voz en especial, sin pensarlo y como había comenzado a ser habitual en ella, se lanzó a los brazos de quien le acababa de hablar:
-¿Remus?, Cuanto tiempo sin recibir tan agradable visita. ¿Qué te trae por aquí?
-Nada bueno me temo. ¿Estará James?
Ella asintió a su pregunta:
-Creo que tenía unos papeles para resolver, me imagino que estará en el despacho. ¿Qué sucede?
-He cometido un terrible error, y necesito la influencia de James para subsanarlo.
-¿Qué has hecho Remus?, Me estás asustando.
Él negó y después sonrió:
-No creo que Sirius sea capaz de hacerme nada. Además ya recibí mi merecido en su momento.
Sin entender Lily lo hizo pasar a la casa, estaba por guiarlo hasta el despacho cuando la puerta volvió a sonar:
-Tranquila sé el camino a seguir. Tú atiende a quien esté llamando.
Sin más él se alejó y se perdió en la casa, Lily lo siguió con la mirada, se sentía algo extraña, Remus era un gran amigo para ella, solo esperaba que fuese lo que fuese lo que le sucedía, pudiese confiar en ella lo suficiente para contarle.
Decidida a terminar rápido con la visita que esperaba tras la puerta Lily la abrió:
-Es todo un honor ser recibido por la dueña de la casa.
La frase era exactamente la misma, más los ojos que la miraban y los labios que la habían pronunciado, no inspiraban ni de lejos lo mismo.
-¿Qué haces tú aquí?
Lo vio formar una sonrisa torcida en sus labios:
-¿Y no hay un efusivo abrazo para mí?, Recuerdo perfectamente una época en la que incluso recibí un beso de esos labios.
Sintió el roce de los dedos de su mano en su rostro, y como con el pulgar apretaba con cierta fuerza el labio inferior de ella. Asqueada y temerosa se apartó de él y se aferró a la puerta como si fuese su salvavidas.
-No me vuelvas a tocar y lárgate de aquí sino quieres que James.
-No, no, no.- él negó mientras sus ojos negros brillaban con malicia: -Esa no es la manera de hablar a quién podría destruirte con tan solo hacer un pequeño gesto con la mano.
Lily lo fulminó con la mirada:
-Nunca podrías hacerme daño.
El miedo la embargó cuando él sonrió y fijó su mirada en ella. La dejó completamente congelada en el lugar y no comenzó a temblar porque ni siquiera de esa forma su cuerpo le respondía.
Como en ocasiones anteriores, Lily se sintió indefensa y terriblemente temerosa, a pesar de ver que se acercaba a ella, no podía moverse. El miedo la estaba reteniendo. Se aferró a la puerta con todas sus fuerzas.
-¿Sabes una cosa?, me cae bien tu hijo menor. Tiene muchas cosas de ti. Esos ojos verde jade. –La cogió de la barbilla con fuerza y la obligó a alzar su cara. –Me encantaría sacárselos y guardarlos de recuerdo.- Tiró de ella ocasionándole un fuerte dolor en el rostro. Intentó que la soltara más él no lo hizo, por el contrario apretó aún más: -Y esos labios. ¿Qué crees que pienso cuando los veo Lili?, Me gustaría acabarlo en cada ocasión que nos cruzamos. Pero eso solo depende de ti. –Sin más él presionó sus labios contra los de ella.
Rápidamente Lily comenzó a resistirse e intentar separarse de él. Cuando al fin lo consiguió, él sonreía y se pasaba la lengua por su labio inferior:
-Sabes exactamente igual que antaño. Eso me gusta, quiere decir que aún eres mía.
-Nunca fui tuya.
Él soltó una risa que la aterró.
-Eras mía, eres mía y lo serás Lily. Tú padre así lo quería, y yo lo deseaba aún más. Tu hijo Harry, debería de haber sido tuyo y mío. Me temo que por tus errores pasados él será quien pague.
-Si te atreves a ponerle una mano encima te juro que…
-Todo depende de ti Lily. Ya hablaremos en otro momento en que dispongas de más tiempo para mí.
-Nunca dispondré de tiempo para ti.
-No digas cosas de las que te puedes arrepentir. Es posible que algún día tú debas pedirme algo a mí.
Ahora fue el turno de ella de reír, más fue una risa amarga pues lo conocía lo suficiente como para saber que si él se lo proponía podía herirla y mucho. Tenía en su haber a cinco puntos que atacar. ¿Cuál sería el primero atacado?
¿James, Neville, Ron, Draco o su pequeño Harry?, parecía sentir algo por Harry, quizás fuese curiosidad, más eso solo lo entretendría durante un tiempo, cuando se cansara o conociera lo suficiente a Harry para saber que no era manipulable, este pasaría a ser una presa más.
Cuando Lily lo vio alejarse se sintió de repente sin fuerzas y tras cerrar la puerta de su casa cayo de rodillas al suelo. Su respiración comenzó a ser agitada y se sentía asustada a más no poder e impotente. Sabiendo que James tardaría con Remus y sintiéndose incapaz de moverse de ahí en esos momentos, se dejó llevar y comenzó a llorar.
¿Qué iba a hacer?
"Remus"
Remus se encontraba un tanto perdido, no sabía cómo hacer para acercarse a Sirius. Lo cierto era que desde ese incidente en casa de este, ni siquiera lo había visto.
A las reuniones que él asistía, Sirius no iba. Y la verdad es que no quería seguir así por un malentendido.
Bueno más bien por un enfado absurdo de él. No sabía porque estaba tan enfadado cuando vio a Lady Tonks en casa de Sirius. O mejor dicho si lo sabía, lo había pillado por sorpresa, esa chica había aparecido para torturarlo.
¿Qué iba a hacer si Lady Granger se enteraba de lo que había pasado?, si bien era cierto que no era su culpa, ¿quién se lo iba a creer?
Solo habían sido unos besos y para ayudarla, más parecía que iba a ser suficiente para condenarlo a él. Y encima tenía que resultar ser la hija de Lady Andrómeda Black. La odiaba, odiaba a esa chiquilla que se había metido en las vidas de todos ellos para arruinarlo todo.
Andrómeda se había ido, había elegido en su momento a Tonks, ¿por qué ahora venía su hija a torturarlo como en su momento lo hizo la madre?, La diferencia es que las tornas se habían cambiado. Ahora el mayor en el asunto era él, pero la experimentada parecía ser ella.
Negó furioso y arrojó lejos el vaso que sostenía, hacía ya unas horas que lo había llenado, más no había bebido ni un solo sorbo. Lo voleó contra el fuego, y al contacto del alcohol con las llamas están se hicieron aún mayores.
En unas horas, se encontrarían los cuatro en la casa del abuelo de la mujer que había elegido para ser su esposa. Sirius no podía faltar, pues el baile era una mera excusa para que Lady Tonks se diera a conocer. Y él, ni mucho menos.
James no había servido de mucha ayuda, él tan solo lo recibió con una cara seria, lo que le hizo entender que Sirius ya había hablado con él del incidente. ¿De qué lado estaba?, en un principio no se lo había dicho.
Lo había dejado allí plantado mientras él miraba unos documentos. Más pareció cansarse del silencio y lo había roto de la manera que más lo atormentaba:
-Lady Nympadora Tonks, no es Andrómeda Black Remus.
Llevado por la impotencia y por el enfado de saber que él tenía razón había partido el bastón que llevaba por la mitad y lo había sostenido durante unos momentos en ambos puños.
James había suspirado y soltado los papeles que leía:
-¿Te hace un pequeño entrenamiento de espadas?
Sin más había salido del despacho y él lo había seguido. Se había desahogado con esa sesión, más cuando había vuelto a su casa su mente lo había comenzado a atormentar.
¿Por qué le pasaba eso a él?, no quería dejar de ver a Sirius por culpa de ella. ¿Pero podría verla e ignorarla?
Sí, eso sería lo mejor de todo. Él era un experto en ocultar lo que sentía o pensaba, nunca Sirius se enteró de lo que había existido entre Andrómeda y él, y nunca se enteraría de cómo se habían conocido él y su sobrina.
Entre otras porque podría terminar en tragedia, Sirius no era de perdonar fácilmente el que tocaran a las mujeres que él apreciaba. Y teniendo en cuenta que formaba parte de su familia, la cosa podía ser mucho peor.
Se puso en pie y se dirigió a su cuarto, necesitaba descansar antes de enfrentar la fiesta de Lord Dumbledore esa noche. Sabía lo que tenía que hacer, ¿más sería capaz?
Si no lo conseguía:
¿Qué iba a hacer?
"Hermione"
Estaba nerviosa y no sabía cómo ocultarlo, solo deseaba que todo saliese bien y que no hubiese muchos problemas. Era la primera vez en su vida que sentía tantas ganas de que llegara la hora de un baile.
Y a la par era la primera vez que había escuchado a Ginny quejarse precisamente por esa misma razón. Ella amaba los bailes, más en esa ocasión había discutido con su padre, reclamándole que ella no deseaba ir, que se encontraba mal.
A lo que su padre había alegado que si se encontraba bien para discutir, también para asistir y bailar con el joven Lord Malfoy. No entendía a Ginny y esa aberración por Lord Draco Malfoy, para ella ese joven era adecuado. Su hermana no podía quejarse al igual que ella tampoco.
Al fin y al cabo su padre les había otorgado a dos jóvenes y no a personas mayores, y decrépitas.
Lord Malfoy y el joven Boot eran sin duda dos partidos muy buenos. Aunque Lord Malfoy tendría que granjearse una fortuna de alguna manera. Se colocó el colgante que esa noche llevaría y se miró al espejo.
Era la primera vez que se sentía contenta con lo que veía, cogió el cepillo de encima del tocador y se rizó un poco más los rizos que había dejado sueltos.
Se puso en pie en cuanto escuchó que llamaban a su puerta, era el momento de asistir a casa de su abuelo, deseaba ver a este. Hacía un tiempo que no lo veía porque él se había marchado de viaje por unos días.
Cogió una capa y se la colocó, abrió la puerta y bajó las escaleras que daban al vestíbulo, era la primera en llegar y eso la extrañó. ¿Qué pasaba en su casa ese día?, ¿Por qué no había nadie para recriminarle su tardanza?
-Vaya, esto sí que es una sorpresa.
Su madre salió de la sala colocándose los guantes y la miraba con una sonrisa en el rostro. Ella no dijo nada, a la espera de que sus hermanas bajasen de una vez, ¿por qué tardaban tanto?
-¿Tanto deseas ver al joven Boot?
-En realidad deseo ver a mi abuelo.
-Ya decía yo.
Su madre sonrió de nuevo y cogió uno de sus rizos con cuidado:
-Estás creciendo Hermione, es una pena que no te des cuenta de tus oportunidades. Eres una chica bastante lista para todo, pero desperdicias las mejores armas que te han sido dadas.
Hermione miró a su madre extrañada:
-¿A qué te refieres?
-No dejes que te quiten al joven Boot hija mía. Hay muchas que van tras ese muchacho y él te ha elegido a ti. Utiliza todo para ganarlo y que te pida matrimonio rápidamente.
-No te entiendo.
-Eres mujer Hermione, no necesitas mucho más.
Iba a protestar porque no le contestaba a su pregunta cuando las interrumpió el sonido de los pasos de sus dos hermanas mayores. Hanna se veía realmente hermosa, y Ginny, bueno ella siempre había sido preciosa.
Pero ese día, a pesar de ir de forma más despreocupada que otras ocasiones, parecía incluso más linda. Su cabello lo llevaba entre cogido y suelto, la hacía verse rebelde y señorita a la par. EL vestido que había escogido era azul claro, lo que conseguía que el color de su pelo resaltase.
Sin saber por qué una vez más se sintió inferior.
-Hermione, esto sí que es una sorpresa. Estás realmente hermosa hermana.
Hanna le sonrió abiertamente y ella no contestó, sin duda de las tres ella era la peor. Toda la felicidad que sentía se acababa de esfumar de un plumazo. Sin querer una vez más sus hermanas habían hecho que ella viese el por qué nunca sería la elegida del joven Potter.
Se giró sorprendida y avergonzada a la par, ¿a ella que más le daba ser o no la elegida de él?
-Estad tranquila. Suelo ganar siempre.
La frase que el joven Potter le había dicho en forma de despedida la noche anterior, la asaltó de pleno. ¿Era esa la razón de su nerviosismo?, ¿Deseaba ver si él había cumplido su promesa?
Y si ese era el caso, ¿por qué lo había hecho?, ¿deseaba él también bailar con ella?
Se ruborizó al pensar eso y sin más salió de la casa dispuesta a montar en el carruaje cuanto antes, necesitaba el aire de la calle para justificar su sonrojo.
Se sentía tan extraña y sorprendida a la par, que nada en ella era como debía de ser, lo peor de todo es que no podía borrar esa sonrisa que adornaba su rostro, que a pesar de que todos creían que se debía a que vería a su abuelo en breves, a ella misma no se podía engañar.
Cuando el cochero anunció que estaban llegando a la casa casi salta en el asiento de impaciencia. Si no fuera porque necesitaba desesperadamente disimular se encontraría mordiéndose los labios como en cada ocasión que sus nervios la asaltaban.
Una vez enfrente de la casa, tuvo que esperar su turno de bajada, más quién le ofreció la mano para descender, no fue ni el cochero ni su padre, su abuelo se encontraba allí solo para recibirla a ella.
No pudo evitarlo y en lugar de coger su mano saltó a sus brazos:
-Te he echado mucho de menos.
-Estoy seguro de ello. Me tienes que poner al corriente de todo lo que ha sucedido en mi ausencia pequeña.
Le guiñó un ojo y ella tan solo sonrió:
-Lo más notorio seguro ya lo sabes. De lo que no seas consciente quiere decir que no merece la pena ser dicho.
Su abuelo rió contento por sus palabras:
-Vaya, es gratificante ver que nos espera una noche animada. Lo veo muy contento Lord Dumbledore.
-Y lo estoy Lord Potter. ¿Qué hay mejor que regresar a tu casa y recibir un fuerte abrazo de tu nieta favorita?
-¿No debería de ser un poco menos obvio Lord Dumbledore?, Tiene otras tres nietas que podrían ofenderse por el favoritismo.
-Lady Potter, me temo que tengo un ojo derecho y otro izquierdo. Más las dos que aunque no ocupan los puestos privilegiados no quiere decir que no las ame a más no poder, tienen a sus padres que no se cansan de recalcar, cual hermosa y responsable es cada una de ellas dos.
Lady Potter asintió a sus palabras y después posó su mirada en ella, ambas a la vez sonrieron, más la sonrisa de Lady Potter era calculadora y la de ella era de alegría verdadera.
-Espero disfrute de esta noche Lady Granger.
-Puede estar segura de ello Lady Potter. Con mi abuelo de regreso ya no me aburriré.
Todos se dirigieron hacia la puerta de entrada de la casa:
-Veo que falta uno de sus hijos. ¿Dónde se encuentra el joven Potter?
La voz de su abuelo aunque educada destilaba cierto desdén al hablar del joven Potter, cosa que no pudo dejar de notar Hermione, y al igual que ella quienes le acompañaban.
Cuando Lord Potter estaba por contestar a esa pregunta, ella se tensó, ¿y si comenzaban a discutir y el baile se echaba a perder?, Iba a decir cualquier cosa cuando alguien se lo impidió:
-Tenía que pasar a recoger a esta dama tan hermosa que me acompaña Lord Dumbledore. Sabe de sobra que nunca le haría el feo de librarlo de mí presencia. –Estaba claro el sarcasmo y la burla en su tono, más Hermione solo podía escuchar su voz, él había llegado y lo demás no importaba.
-¿Y quién es esta joven tan encantadora que lo acompaña?
Su abuelo ahora se había centrado en la acompañante del joven Potter, cosa que ella misma imitó. Y de nuevo sintió que su sonrisa desaparecía de su rostro, ahí había una razón más para no ser nunca la escogida.
¿Por qué tenía que estar rodeada de tantas mujeres hermosas?
Lady Tonks, se encontraba cogida del brazo de él, y a pesar de que una vez más y como era de esperarse lucía de negro, eso no la hacía verse menos hermosa. El vestido era recatado, tal y como el luto se debe llevar, más también era revelador y lo que revelaba para ella era destructivo.
Instintivamente se cubrió con su propia capa, no quería ser comparada aún con semejante mujer.
-Le presento a mi sobrina Lord Dumbledore. Ella es Lady Nympadora Tonks.
Su abuelo inclinó la cabeza y rápidamente cogió la mano de ella para besarla, Lady Tonks sonrió a su gesto y miró al joven Potter, quien le guiñó un ojo mientras sonreía.
Eso la enfadó.
-Encantado de conocerla señorita.
-El placer es mío. Buenas noches Lady Hermione, un gusto volver a verla.
Hermione le sonrió y declaró:
-El gusto es mío. ¿Podemos entrar a la casa?, lo cierto es que me estoy muriendo de frío.
-Por supuesto que sí.
Su abuelo no tardó en guiarla a la entrada, al pasar por al lado del joven Potter y de Lady Tonks, escuchó que esta le murmuraba algo a él y que él la apartaba y decía:
-¿Quieres dejarlo?
La risa risueña y juguetona de ella, la hizo mirar hacía adelante decidida a no dedicarles ni una simple mirada. ¿Ese era el propósito de Lady Tonks?, Enfadarla, pues no lo iba a conseguir. Bueno sí, pero no lo notaría.
Se dejó quitar la capa por su abuelo y que este la entregase a uno de sus criados, para seguidamente guiarla hasta la sala. Al llegar a esta su abuelo le susurro:
-Me temo que el joven Boot aun no ha llegado, confío en que no tarde demasiado.
Hermione le dedicó una sonrisa para seguidamente mirar de reojo a la pareja que hacían el joven Potter y Lady Tonks. Ambos estaban esperando a que Sirius se quitara su abrigo. Lady Potter en compañía de sus dos hijos, Neville y Draco esperaban también.
Eso le extraño pues ambos chicos parecían encontrarse demasiado enfadados, estaba claro que los dos preferían estar en un lugar diferente al que se encontraban. Lady Potter se acercó a su hijo Draco y le susurro algo al oído.
Este la miró molesto y sin decir palabra echó a andar hacía ellos, sin mirarla siquiera, entró en al sala y se dirigió hacía su hermana Ginny. No la saludo, ni le beso la mano tan solo se colocó cerca de ella. Por su parte Ginny, tampoco dio señales de haberlo notado en lo más mínimo.
-¿Entramos?
-Será todo un honor entrar de tú brazo.
Su abuelo sonrió ampliamente y ambos entraron en la sala, estaba claro que su abuelo había tomado la decisión de que toda la alta sociedad conociera a Lady Tonks esa noche. Pues no faltaba nadie.
Exceptuando Lord Tom Riddle y su pretendiente el joven Boot.
Todos se reunieron en el lugar, mientras que los criados pasaban bandejas de un lado a otro del lugar, con diferentes aperitivos y bebidas.
-Esperaré un poco para la música. Tal vez aparezca el joven Boot.
-No te preocupes abuelo, no lo hagas por mí.
-No pienso dejar que mi pequeña no baile en un baile organizado por mí.
-¿Tan poco crees que soy para que nadie más me pida bailar?
Su abuelo la miró ofendido:
-Yo jamás he dicho tal cosa. Es más estoy seguro de que no te faltará pareja, pero los dos primeros bailes debes de ser para tu pretendiente.
-Pero si él no llega a tiempo, no es culpa mía.
Su abuelo frunció el ceño, no podía negar que tenía toda la razón en ese punto.
-Como desees, es cierto que será su culpa.
Sin más se alejó de ella, mientras que se dirigía a los músicos para darle instrucciones. No pudo dejar de notar que Lady Tonks, se acercaba al oído del joven Potter y le susurraba algo.
Sin duda era relacionado con ella, por que este rápidamente se giró a mirarla directamente, la sorpresa estaba impresa en su rostro, lo vio mirar hacía su hermano Draco y después hacía ella.
Parecía confundido por algún motivo, le susurro algo a Lady Tonks, e iba a acercarse a su hermano, cuando esta se lo impidió, le dijo algo y él puso mala cara. Ella rio atrayendo algunas miradas, más seguidamente la música que anunciaba que el baile iba a dar comienzo se hizo escuchar.
Dejo de mirar hacía la pareja y se sintió terrible al darse cuenta de que si él no se acercaba quedaría completamente sola en la sala de baile. ¿Sería eso lo que habían planeado para vengarse de ella?
Estaba tan sumida en sus pensamientos y totalmente asustada que no se dio cuenta de que se le acercaban y le tendían una mano, hasta que escuchó un carraspeo.
Levantó la vista y se encontró con él, aunque este no la miraba a la cara:
-Creo que debo bailar con usted estas dos piezas.
¿Debe?, eso fue una bofetada para ella, más aceptó su mano, si para él resultaba una tortura, no lo libraría de ella.
Ambos se dirigieron a la pista de baile y se colocaron en sus posiciones. No tardó en empezar la música, y ella no pudo evitar ver como Lady Tonks levantaba una copa hacía ella. Estaba claro que era su forma de decirle que había ganado su primer duelo. Y que solo bailaba con él porque ella así lo quería.
No se dejó llevar por el sentimiento de amargura que la embargaba y decidió ser fuerte, al menos disfrutaría esas dos piezas. En cuanto la música comenzó, ambos se cogieron de la mano y comenzaron el baile.
Al acercarse a ella la primera vez él declaró:
-Lo lamento, si llego a saber que esto iba a pasar no hubiese intervenido, pero creía que él se lo pediría.
Hermione lo miró sin entender y él tras hacerla alejarse y volver a acercarla en el pase que tocaba declaró:
-Bueno al menos no puede negar que cumplí mi promesa. Evite que el joven Boot asistiera a los dos primeros bailes, más mi hermano Draco no sé en qué está pensando.
¿Qué tenía que ver Draco en todo eso?, ¿De qué estaba hablando?
-No le entiendo joven Potter.
Ahora quien la miró perdido fue él:
-¿Cómo que no me entiende?, Ayer, cuando Boot le pidió los dos bailes principales, me pareció obvio que usted no deseaba bailar con él, pensé que ya se los había prometido a alguien. A mí hermano para ser más exactos.
Seguramente su cara debía reflejar la sorpresa más absoluta, porque él la miro confundido, ¿qué estaba pasando?, ¿Acaso no era consciente de que esas dos piezas eran para él?, ¿Se estaba burlando de ella?, Miró de reojo a Lady Tonks, y ella le guiñó el ojo.
Él no era consciente de que se trataba de un premio.
Se mordió el labio inferior y él pareció darse cuenta de su nerviosismo porque declaró:
-¿Acaso era otro el que debía bailar con usted?
Notó el enfado en su voz, y eso al hizo sentirse bien, sonrió para negar y decir:
-Estoy perfectamente así joven Potter, no tiene que preocuparse por nada. Gracias por su ayuda.
El baile continuó sin más, y ellos no volvieron a hablar en esa pieza. Él parecía pensar en algo y la miraba fijamente. Cuando esa pieza terminó él se le acercó y declaró:
-Espere un segundo regreso enseguida. Esta pieza también es mía.
La forma en que apretó su mano y el tono de voz que puso le demostró que no estaba dispuesto a permitir que otro ocupase su lugar. Lo vio acercarse a Lady Tonks y cogerla del brazo con delicadeza. Pidió disculpas a quien hablaba con ella y le susurró algo a esta. Ella pudo ver como un brillo de inteligencia aparecía en sus ojos negros y la vio sonreír para después mirarlo y decirle algo a él.
Este la miró durante unos momentos y la soltó, parecía algo enfadado, después de eso se dirigió a ella. Pero suavizó su mirada y dejó ver una sonrisa. Ella no pudo evitarlo y sonrió igualmente. Esa sonrisa era exclusivamente para ella.
"Harry"
Un premio, así que eso se supone que era. En un principio se enfadó ante las palabras de Nympadora, y estaba dispuesto a decirle a Lady Granger que buscara otra pareja para ese baile. Más al girarse y mirarla supo que no sería capaz. Además después de todo él era un premio.
Lo cual quería decir que Lady Hermione Granger parecía notarlo más de lo que ella demostraba. La verdad es que esa chica era la primera persona que había conseguido despertar su interés, era testaruda y era evidente que no se dejaba amedrentar por nadie.
Era fuerte, lo que quería decir que podía soportar muchas cosas, más si él era el premio merecía también algo. La pondría en una situación algo complicada para ella.
Una vez la tuvo delante no pudo evitar apreciar que realmente era una chica bastante guapa. Más no era tan visible como sus demás hermanas pero por eso era precisamente más especial.
Ella no intentaba enamorar a nadie, no pretendía llamar la atención como las demás chicas que había conocido. Por el contrario intentaba desesperadamente pasar desapercibida para todos. No se daba cuenta de que precisamente por ello llamaba más la atención.
Sus cabellos castaños estaban sueltos exceptuando unos mechones que iban recogidos por una pequeña pinza alargada. Dos mechones rebeldes le caían por la cara, y el vestido que llevaba de un color beis que a pesar de cubrir bastante bien, no dejaba duda de que la mujer que lo llevaba puesto podía ofrecer demasiado.
Eso lo había enfadado y más al pensar que ese vestido era usado en especial para llamar a su hermano precisamente. Más ahora la elección le agradaba bastante, ¿pero cual era su propósito exactamente?, pues lo único que podían disfrutar ese día era de dos bailes, uno de ellos esperaba inolvidable para ella.
La música comenzó a sonar y se enfadó, miró hacía los músicos y vio a Lord Dumbledore al lado de los músicos y frunció el ceño al verlo con una sonrisa en el rostro.
Ese maldito viejo, parecía leerle el pensamiento, más no estaba dispuesto a perder, le demostraría que con él no se juega y más si le interesaba como en esa ocasión ganar.
El baile que el viejo y astuto Lord Dumbledore había solicitado, era un baile de intercambio de parejas en algunos casos, pero también había ocasiones en las que podría hacer sufrir al anciano.
Ahora la diversión sería doble.
Hizo la reverencia apropiada y comenzó el baile. La cogió de la mano y dio los respectivos pasos, cuando llegó el turno de soltar su mano lo hizo sin más, no estaba dispuesto a que ese anciano notase que le fastidiaba la elección del baile en cuestión.
Quién pasó a ser la pareja de ella no fue otro más que Remus, por él podía estar tranquilo, el problema era el intercambio de la izquierda. Su hermano Draco.
Frunció el ceño, más al coger a Lady Ginebra Granger de la cintura sonrió. Eso iba a ser más divertido de lo que esperaba después de todo. Recibió no solo una mirada de reproche sino dos.
Su hermano y Lady Hermione Granger.
Cuando volvió a tener a Lady Hermione enfrente de él, le guiñó un ojo al viejo Lord Dumbledore y la hizo girar, su cuerpo y el de ella quedó lo suficientemente cerca uno del otro que pudo percibir el aroma de ella.
Era el momento de comenzar el juego:
-Encontraros conmigo más tarde.
Ella se tensó, más no dio ningún signo de que fuera a dejar de bailar, hizo el siguiente paso como si ni le hubiese escuchado siquiera. Al terminar de dar esa vuelta se soltó de su mano para agarrar la de su hermano Draco.
Él no pudo evitar mirarla mientras Lady Hanna Granger agarraba a su vez el suyo. ¿Era posible que ni siquiera sintiera un poquito de miedo?
No se percató de que Lady Hanna Granger le preguntaba algo, ni mucho menos del desaire que le hizo en cuanto terminó la vuelta que estaba dando y la soltó rápidamente para alargar su otra mano y así obligar a Lady Hermione Granger a volver con él.
Se encontró con sus ojos acaramelados fijos en los de él, la pegó a él y la hizo girar con él mismo. Justo cuando estaba por separarse de ella, esta le susurró:
-¿Dónde?
La soltó sin deseos de hacerlo, la recibió una vez más Remus, más ahora ella no dejó de mirarlo a él con una sonrisa que él mismo correspondió. Iba a acercarse a ella para cogerla de vuelta cuando Draco se lo impidió:
-Harry te toca bailar con Lady Brown.
Este se la entregó y el gruñó por lo bajo. Se había olvidado, que ahora ella debía pasar por cuatro hombres antes de volver a él. La siguió con la mirada al igual que ella a él. No pudo evitarlo cuando la volvió a tener en sus brazos sonrió ampliamente y la hizo dar los tres pasos laterales para susurrarle:
-¿En los jardines?
De nuevo se separaron, y cuando él se volvió a acercar ella añadió:
-Traseros, son más seguros.
Sin pensar y olvidándose de donde estaba y mucho más de quién era quien estaba al pendiente de ellos, él la cogió de la cintura y la alzó. Ambos giraron en la pista de baile mientras sonreían como dos tontos.
Cuando la soltó en el otro extremo ella rio feliz, al girar una vez más.
-Veo que os lo estáis pasando en grande joven Potter.
La voz de Lady Ginebra Granger le llegó de pleno, una vez más era su pareja.
-Su hermana, parece estar muy feliz hoy.
-Deseaba con muchas ganas asistir a este baile, quería ver a nuestro abuelo.
Él tan solo asintió a esas palabras y tras hacerla dar los tres pasos correspondientes se la devolvió a Draco. Él recibió de nuevo a Lady Hermione Granger de manos de Remus. La cual sonreía aún.
Cuando el baile llegó a su fin, todos aplaudieron, y ellos aun con la respiración algo acelerada por el baile hicieron su respectiva reverencia. Cuando sus ojos se volvieron a encontrar, prometían verse nuevamente un poco más adelante.
Él no dudo en seguir un camino en concreto para reunirse con lady Tonks, pasó al lado de Lord Dumbledore y susurró mientras le guiñaba un ojo:
-Espero haya disfrutado de este baile tanto como yo. Aunque he de decir que en primera fila uno se siente mejor.
Consiguió lo que quería, y lo supo enseguida cuando escuchó que una copa se rompía. Qué fácil era enfadar a ese anciano, y que bien se lo pasaba haciéndolo.
Se reunió con Lady Tonks, quien le brindó una copa con vino, él se la cogió mientras sonreía. Con ella sus cuentas serían en privado:
-No pienses que te has librado.
-Pero si es evidente que te lo has pasado en grande. ¿No podemos dejarlo así sin más?
-Me temo Lady Nympadora Tonks, que no es tan sencillo.
Ella le hizo un puchero, he iba a dar un paso para acercarse a él y sacarlo a bailar, cuando tropezó. La copa que sostenía cayó al suelo y ella habría corrido la misma suerte de no ser por Remus que se encontraba al lado de ellos.
Harry frunció el ceño y rápidamente obligó a Remus a soltar a Nympadora, era un día muy importante para ella como para que Remus la molestara.
-¿Estáis bien Lady Tonks?
La voz de Remus lo sorprendió, ambos ella y él mismo, miraron a Remus intrigados y de forma desconfiada.
-Perfectamente gracias. Si me disculpa, mi pareja y yo vamos a bailar.
Sin más tiró del brazo de Harry, pero no dieron ni dos pasos cuando Remus se colocó delante de ellos:
-Deseo que me permita unos momentos.
-Tío Lupin, no creo que….
-Puedes quedarte si lo deseas. Entiendo vuestra reticencia a dejarme a hablar, pero considero que todos necesitamos explicarnos.
Harry sintió que el agarre de Nympadora sobre su brazo era aún mayor. ¿Por qué temía tanto hablar con Remus?
-Si ella está dispuesta a escucharte.
-Hablad rápido milord, acabo de perder una pieza de baile por su culpa.
Remus sonrió de medio lado y declaró:
-Siento mi recibimiento del otro día. Era un gran amigo de vuestra madre y escuchar la noticia de que había fallecido fue un duro golpe. La verdad es que unas noches antes de conoceros a vos una pilluela de la calle que se le parecía, me asaltó en mitad de la calle.
Cegado por no querer reconocer la perdida de Lady Andrómeda Tonks, quise creer que mentíais y que sí erais la pilla. Una que deseaba algo que no le pertenecía aprovechándose del dolor de un hombre que no solo ha perdido a una prima, sino que tiene a otra en el hospital.
Cuando quise darme cuenta de mí error era demasiado tarde y había dicho cosas que realmente no pensaba.
Tras esas palabras Remus calló, Harry no pudo evitar mirar a Nympadora y lo que vio lo sorprendió bastante. Ella lo fulminaba con la mirada y parecía desear matarlo allí mismo.
-Todo un calculador, si en tan poco tiempo fue capaz de pensar tales cosas de mí. He de decir que a usted de ser una persona realmente ruin y desconfiada de los demás para juzgar tan mal a alguien.
¿Quién le dice a usted que la pilluela que lo atacó como usted dice esa noche, no necesitaba de verdad su ayuda?, Más usted prefirió pensar que solo deseaba fortuna.
Harry miró a Remus y este sonreía, eso lo desconcertó, juraría que se había perdido un capítulo en todo aquello. ¿Qué se supone que estaba pasando?
-Vamos Harry, deseo bailar, esta pieza.
Sin más él la siguió. Remus en esta ocasión no se lo impidió, más pudo ver que tenía su mirada clavada en Nympadora. Estaba tramando algo, pero, ¿qué?
¿Qué iba a hacer?
"Hermione"
Lo vio caminar hacía la salida de los jardines y se mordió el labio inferior algo insegura. Sin duda tendría que tener mucho cuidado.
Miro a su alrededor y al ver que el joven Boot no había llegado aún, no dudo en seguir al joven Potter hasta los jardines traseros de la casa de su abuelo. Salió al frío del invierno y se estremeció, deseaba poder contar con su capa, más si la recogía podrían obligarla a ir acompañada con alguien.
Caminó de forma tranquila por los jardines, los cuales conocía muy bien pues en incalculables veces había jugado entre esos árboles. Uno de ellos tenía grabado sus iniciales.
¿Podría localizarlo en mitad de la noche?
Comenzó a mirar a su alrededor buscando ese árbol tan especial, más la voz de la persona con la que se tenía que reunir le llegó:
-¿En qué estás pensando Harry?
Su voz sonaba algo cansada y parecía reprocharse algo.
-Sin duda no piensas. Pues si lo hicieras no estarías aquí plantado.
Se giró y se quedó estático en el lugar mirándola fijamente:
-¿Habéis venido?
Era una pregunta absurda, pues era más que evidente que así era, ella dejó de mirarlo para ver todo a su alrededor:
-Necesitaba algo de aire fresco. Además quería buscar algo.
Él tan solo asintió, más sonrió de medio lado, lo que dejó en claro que sabía que le estaba mintiendo.
-¿Deseáis compañía?
Ella hizo un gesto de indiferencia y él lo tomo como un sí. Ambos comenzaron a pasear por el jardín en silencio. Una ráfaga de aire les dio de lleno e hizo que el pelo de ella se revolviera. Se lo estaba arreglando cuando él le tendió su chaqueta:
-No deseo que os constipéis Lady Granger.
Ella aceptó la misma y se la echo por los hombros, no dejó que él notara lo mucho que la molestaba que dijera siempre Lady Granger. ¿Por qué no podía agregar su nombre?, Cada vez que hacía eso, se enfadaba, porque no podía estar segura de que él le hablase a ella.
Ambos siguieron su paseo más él parecía reacio a mantener el silencio:
-Ayer no pude evitar escucharla hablar con Boot.
-Claro, no pudo evitarlo sin duda.
Él sonrió de medio lado:
-A la vez que me percaté que desconoce sus aficiones, ¿Piensa revelarle en alguna ocasión su pasión por el tiro al blanco y la esgrima?
Ella lo miró unos momentos para dar unos pasos más alejándose de él y detenerse para aclararle:
-Esa información, no es para que todo el mundo la sepa. Espero sea lo suficientemente discreto como para no mencionarlo en su presencia.
-Puede estar tranquila respecto a ese punto. ¿Entonces Boot la cree toda una señorita de la alta sociedad, aburrida y deseosa de agradar a su esposo?
Ella sonrió ante sus palabras y se giró a mirarlo:
-Así es, ¿tiene algún problema al respecto?
-Ninguno, en realidad me da mucha pena el pobre de Boot. Espera a una mujer modosa y respetuosa y se va a llevar una desilusión.
-Quizás, aunque algo me dice que le agradaré aún más así.
Se llevó la gratificación de verlo fruncir el ceño:
-¿No le parece justo que al igual que usted conoce un secreto mío, comparta uno conmigo?
Él pareció meditarlo, caminó hasta acercarse a ella y sin mirarla susurró:
-¿Qué otras cosas le gustan Lady Granger?
-Amo leer, es una pasión que nadie de mi familia comparte conmigo, además de escribir. Esto es más una distracción o eso opinan mis padres. No saben que me gusta mucho escribir.
-¿Ha leído alguien algo de lo que ha escrito hasta ahora?
Ella negó:
-¿Me permitiría hacerlo? –Él calló tras decir esas palabras y ella lo miró sorprendida, era evidente que no quería decir eso, más lo había hecho, le acababa de preguntar si lo dejaría leer algo que ella había escrito. Nunca nadie se había interesado por esos pensamientos, más ahí había alguien que sí lo había hecho. –Amo leer, al contrario que en su familia en la mía es algo muy común. Lo raro es que alguno no lea, es decir lo extraño es Ronald.
Sonrió tras decir esas palabras y ella acompañó esa sonrisa:
-Estoy cursando tercer año de medicina.
Esas palabras la pillaron por sorpresa, ella creía que él estaba estudiando contabilidad tal y como su padre había estudiado antes que él:
-Yo creía que…
-Al igual que todo el mundo Lady Granger. Nadie, ni siquiera mis padres saben que estoy estudiando medicina. Hasta ahora no he tenido ningún problema estudiando las dos carreras a la par. Pero me temo que este año es diferente. Empiezan las prácticas de medicina, y mi padre desea a su vez que asista a algunas reuniones.
Él desea que al menos uno de sus hijos siga sus pasos, Neville me temo que ama los viñedos tanto como su padre, obra sin duda de su abuela, Draco desea ser un respetable abogado. Y Ron, bueno cuenta con suficiente dinero como para vivir tal y como desea hacerlo, sin tener que estudiar ninguna carrera.
Lo más curioso de todo es que ni siquiera necesitaría hacerlo, mi hermano Ronald en otra cosa no, pero en contabilidad con dinero y números por medio, es todo un experto.
Estoy intentando que se interese en todo eso, más hasta ahora no he tenido suerte. Deseo hablar con Luna para ver si me echa una mano en ese campo en especial.
Hermione lo miró sorprendida, no esperaba que él le revelase esa información así sin más. Miraba hacia el cielo intentando no mirarla a ella sin ninguna duda.
-¿Por qué desafiar a su padre?
Él se tensó un poco:
-Cuando era pequeño viajé con Lord Remus Lupin, fue un viaje realmente inolvidable. Y en el cual se decidió mi destino, más bien yo lo decidí.
Lord Lupin tiene conocimientos de medicina, si bien no llegó nunca a ejercer como tal más que en el ejército durante unos pocos años, antes de ser reclamado por su familia por asuntos personales. No carece de conocimientos.
A la vuelta del viaje, hubo un accidente donde se vio implicado un niño pequeño y un gran señor. El niño era huérfano y de la calle, no tenía nada para comer, y tuvo la mala suerte de toparse con un desalmado, cuando este intentó cogerle unos víveres para poder comer, no dudó y disparó al pequeño.
Lord Lupin al ver tremenda injusticia corrió a socorrer al niño. Yo fui su ayudante, el miedo que sentí no se puede describir. Más ver a Remus tan seguro de sí mismo, aplicarle al muchacho con suma eficacia los primeros auxilios, y seguidamente curarlo a lo largo de los días, me hizo sentirme bien.
No dudé en ayudar a Remus en todo lo que necesitó, cuando el chico se recuperó me sentí feliz y bien. Quiero ser una de las personas que consiga recuperar a otra de las garras de la muerte. Deseo poder salvar al mayor número de personas posibles.
Quiero ser la persona que dé la noticia a una familia angustiada de que su hijo o familiar se ha salvado.
-Pero existe también la otra cara de la moneda.
Él asintió a sus palabras:
-Tiene razón Lady Granger, más deseo y espero ser lo suficientemente bueno como para dar más noticias buenas que malas.
El silencio se instaló entre ellos, más ella no podía dejar de pensar en lo que él acababa de decir. Sí, sería realmente bueno ser una de las pocas personas que se dedicara a ayudar a todos, a curar a quien hiciera falta.
-Nunca lo había pensado para serle realmente honesta. Más al escucharlo hablar, no sé, ha conseguido que desee saber más y más. Me gustaría formar parte de las personas capaces de ayudar en esos momentos.
Más rápido de lo que ella hubiese creído posible él la miró, parecía sorprendido por sus palabras y a la vez algo trastornado. Lo vio dar unos pasos hacía ella más el sonido de unos pasos los alertó de que alguien más se acercaba.
Rápidamente él la cogió de una de sus manos y tiró de ella, la ocultó detrás de un árbol, más ambos se quedaron pendientes de quienes llegaban.
"Harry"
No se había esperado esas palabras de ella, ni mucho menos ese interés por aprender que ahora parecía brillar en sus ojos.
Ni siquiera entendía el motivo que lo había llevado a revelarle su mayor secreto a ella. Él también conocía un secreto de ella, había sido como un intercambio, más uno demasiado peligroso. Si su padre se llegaba a enterar, lo odiaría.
Estaba por pedir su silencio cuando escuchó unos pasos, sin pensar cogió una de sus manos entre las suyas y tiro de ella. La ocultó tras uno de los árboles y él la cubrió con su cuerpo, mientras no perdía de vista a quienes acababan de llegar.
-¿No cree que está llevando esto demasiado lejos?, Suélteme ahora mismo.
-Lo haré cuando crea conveniente hacerlo. No pienso permitir que se regale de esa manera y menos siendo hija de quien es.
-¿Qué se ha creído?, yo no me regalo a nadie. Tan solo estaba hablando.
Una risa se escuchó en el lugar, él ya había reconocido la voz de las dos personas que discutían más no podía creérselo.
-Sin duda, pude comprobarlo con mis propios ojos. Por favor si solo le faltó invitarlo a salir.
El ruido de la cachetada no tardó en escucharse:
-No el permito que me…
-Tú me lo permites todo chiquilla malcriada. A no ser que quieras que le cuente a tú tío y a mi sobrino qué clase de mujerzuela eres en realidad.
-No te creerán nunca.
-Eso dices tú. Pero siempre les cabrá la duda. Además Sirius solo ha de llevarte ante un médico para saber si mis acusaciones son ciertas o no.
-No sería capaz de…
-Pruébame mucho y verás de lo que soy capaz.
-¿Qué demonios quiere de mí?, no le he hecho nada, ni siquiera me he acercado a su querida Lady Hanna Granger. ¿Por qué demonios no me deja en paz?
-Eres la hija de Andrómeda y no permitiré que el nombre de tu madre se vea mancado por tú causa.
-Le repito que yo…
-No te acercarás a ningún hombre. Porque si lo haces te juro que…
-A ti lo que te pasa, es que te mueres de ganas de tener lo que en su día rechazaste.
-No podrías estar más equivocada muchacha.
Harry se sorprendió al ver que Nympadora acercaba a Remus hacía ella y sin más lo besaba en los labios.
Sintió como apretaban su mano con fuerza e iba a mirar hacía quien lo agarraba de esa manera cuando los otros dos se separaron:
-¿Qué crees que haces?
-Darte lo que quieres, para que así me dejes en paz.
-Yo no quiero nada de…
-Sé perfectamente quien eres Remus Lupin, lo sé todo de ti.
-¿De qué estás hablando?
La sonrisa de Nympadora hizo a Harry estremecerse, era una sonrisa cargada de malicia y calculadora:
-Estás frustrado, porque una vez más algo que deseas y no puede ser tuyo se presenta ante ti. ¿Cómo se siente uno al ver como se repite la historia por segunda vez?, ¿Qué una vez más no puedes dominar lo que deseas?
-Cállate, no entiendes nada.
La voz de Remus sonaba tensa y era evidente que ella sí sabía de lo que hablaba. Nympadora soltó una risita juguetona y sin más empujó a Remus contra uno de los árboles para seguidamente volver a besarlo.
Estaba por hacer para alejar a Lady Granger de allí cuando la escuchó murmurar:
-Así que se refería a eso.
-¿Qué?
Harry la miró al fin y se quedó estático, estaba cerca, demasiado cerca, terrible y perturbadoramente cerca. Ella pareció recordar su presencia porque también lo miró sorprendida. Sin duda no esperaba que se encontrasen tan cerca uno del otro. Más porque parecía que a ninguno le molestaba esa cercanía.
Harry tragó en seco, deseaba formularle la pregunta que antes ella no había querido contestar y así lo hizo:
-¿Por qué habéis venido Lady Granger?
Ella lo miró unos segundos sorprendida para después levantar su mano libre y golpearlo en el pecho con la misma:
-No me llames así, déjalo ya.
Perturbado la miró sin entender:
-¿Cómo desea que la llame Lady Granger?
-Maldita sea, dí mi nombre, no creo que sea tan difícil. ¿No te das cuenta de que cada vez que dices Lady Granger me haces daño?
Definitivamente se había perdido y ella se había vuelto loca, ¿cómo demonios iba a llamarla por su nombre?
-Cada vez que me dices así, no puedo dejar de pensar que no dices mi nombre, por temor a confundirte. Cuando hablas con Luna, Ginny o incluso Hanna, dices sus nombres, no dejas el Lady pero dices sus nombres. Las distingues a todas, más conmigo parece serte imposible.
Nunca sé si realmente estás o no hablando conmigo.
Eso era demasiado, si no decía su nombre y si el de las demás era precisamente por el motivo contrario al que ella creía. Necesitaba decir en alto el nombre de las demás para asegurarse a sí mismo el no pensar en ella. Debía remarcar los nombres porque si no su mente volaba rápidamente hacía ella.
Para él últimamente, Lady Granger solo existía una.
-Cuando hablo con Lady Ginebra Granger, he de recordarme a mí mismo que hablo con ella. Por ello recalco su nombre. Cuando le comenté a Lady Ginebra sobre mi deseo de ser médico, ¿sabes lo que ella me contestó?
Sintió como negaba, no necesitaba mirarla, pues temía que si lo hacía no podría dejar de hacerlo:
-Que no podría ser de esa clase de chicas, odiaba la sangre y verla solo la asqueaba. Cuando os lo he contado esta noche, esperaba una reacción igual. Más habéis contestado deseando conocer la manera de ayudar.
Si digo el nombre de ellas es porque cuando me dicen Lady Granger a secas su recuerdo me asalta casi al instante.
La sorpresa no se hizo esperar en sus ojos, y él ahora decidió no apartar la mirada de la ella.
-¿Por qué habéis venido a reuniros conmigo Lady Granger?
-Dí mi nombre. –ella soltó su mano y llevó ambas manos hasta su rostro y lo acercó a ella: -Dí mi nombre Harry.
Escucharla susurrar su nombre fue realmente maravilloso, y una droga de la que no tenía pensamientos de escapar.
-¿Por qué Hermione, por qué has venido?
Ella se acercó más a él y antes de rozar sus labios con los de él susurró:
-Me gustas Harry, me gustas y estoy cansada de negarlo.
No necesito nada más para darle el beso que ella le estaba pidiendo. Aunque la verdad es que no creía poder resistirse ni aunque se lo hubiese propuesto.
Sentir de nuevo sus labios con los de él lo hizo darse cuenta, de que a él, ella también le atraía. Le gustaba la sensación de tenerla, acababa de entender que no deseaba que otro probase lo mismo que él estaba probando. Ella era suya y se lo demostraría.
Lo sentía por Boot si pensaba que estaba dispuesto a jugar limpio, lo de esa ocasión no iba a ser nada en comparación a lo que tenía pensado hacer.
"En la guerra y el amor todo vale", ese lema se lo había repetido su padre no una sino mil veces desde niño. Pues bien estaba dispuesto a obedecer por primera vez.
Separó sus labios de los de ella y se acercó a su oído:
-Me gustas Hermione, y ya nadie más te tocará.
Ella suspiró al escucharlo decir esas palabras, él tan solo apartó su pelo de su nuca y la giró, sin esperar a que ella se quejase posó sus labios en ese punto.
La sintió estremecerse en sus brazos y se sintió bien, seguramente Boot no la había tenido aún ni siquiera en sus brazos como él la tenía en ese momento. No lo dudo ni un segundo, succionó un poco en esa zona y ella ahogó una exclamación de sorpresa.
Cuando la volvió a girar para mirarla sonreía triunfante:
-Eres mía.
-Y tú mío.
Esa simple frase de posesión lo puso tremendamente nervioso, y deseoso de recibir más de ella. Pero ese no era ni el momento ni el lugar, tal y como los otros dos amantes ocultos decidieron recordar en ese mismo instante.
-Maldita seáis, malditas las dos. ¿Por qué me hacéis esto?, si es cierto que sabéis todo de mí, entonces también seréis consciente de lo que vuestra madre me hizo.
-Que no quita, el hecho de que yo no soy mi madre Remus Lupin.
-¿Qué queréis decir?
-Que si hace falta me enfrentaré a todos y todo por tener lo que deseo.
-No….
-Y ahora os deseo a vos Lord Remus Lupin. No deis por sentado que Lady Hanna Granger será vuestra esposa. Después de todo, esta noche he conocido a un aliado muy peculiar. Sin duda estará dispuesto a ayudarme a deshacer tremendo error.
-¿De qué habláis ahora?
Harry vio como Nympadora se alejaba de él, más antes de perderse de vista le dijo alto y claro:
-Os suena el nombre de Lord Neville Longbottom, ¿verdad?
Harry no pudo evitar formar una sonrisa en su rostro, al parecer su querido hermano acababa de encontrar una aliada fuerte para su causa.
-Esto no me gusta.
-Calla, o Remus nos…
-Deja de susurrar Harry, sé que estás ahí desde que llegué.
Hermione lo miró completamente sorprendida, más Harry tan solo fruncía el ceño. Debía haberlo supuesto:
-Y si eras consciente, ¿por qué me dejaste presenciarlo todo?
Remus frunció el ceño cuando él salió de detrás del árbol que lo ocultaba, más no dejó que Hermione saliera, quizás y con un poquito de suerte, la dama podía quedar oculta.
-Necesitaba un testigo de lo que se hablara aquí.
-Bueno está claro que no solo se ha hablado, ¿qué se supone que pinto yo entonces?
Remus tuvo la decencia de sonrojarse ante sus palabras:
-No esperaba que pasara de simples palabras. Pero ella es impredecible.
-Lo sé, la conozco bien.
-Eso crees. Pero me temo que se le da bien el engaño.
-¿Y no será que tú estás empeñado en que sea la mala?, Tal vez necesitas que eso sea así.
-¿Qué quieres decir?
-Si ella es la mala, todo será más fácil para ti. Pero me temo Remus que en esta ocasión no podrás salir airoso tan fácilmente.
Remus asintió a sus palabras, para después sonreír de medio lado y declarar:
-No esperarás salir tú también airoso sin más, ¿cierto?, ¿Sabes dónde te estás metiendo Harry?
-Ya me conoces me gustan los retos difíciles.
-Pero este es más bien imposible.
-Quién sabe.
-Quizás pueda echarte una mano, estoy dispuesto a acompañar a la dama hasta la sala. Así evitaremos habladurías innecesarias.
-No es necesario, además hay algo que…
-Si es necesario Harry, ella está siendo pretendida por otro hombre, no es conveniente que regrese a la sala en compañía de otro hombre que no sea su pretendiente, o alguien que no tenga nada que ocultar. Tendrás suerte si esta fiesta no suscita habladurías.
-Que hablen lo que quieran, ¿a mí qué más me da?
-¿Estás dispuesto a ponerla en evidencia?, no serás tú el juzgado Harry.
Miró enfadado a Remus para después de un rato replicar:
-Está bien, de acuerdo. Lady Granger.
Hermione salió de detrás del árbol y Harry se mordió el labio inferior con sorpresa cuando Remus miró a uno y otro claramente sorprendido:
-¿Qué demonios…?
No terminó de hablar, se acercó a Hermione y la cogió de uno de sus brazos:
-¿Acaso te has vuelto loco?
-¿Qué te pasa?, creí que ya sabías que era Lady Granger quien me acompañaba.
-Claro está, Lady Ginebra Granger. Maldita sea Harry, ¿en qué estás pensando?
-¿Yo?, ¿En qué piensas tú?, ¿cómo voy a estar con la prometida de mi hermano mayor?
-Ella era la prometida de tú hermano mayor hasta hace unos días.
Harry frunció el ceño molesto ante esa frase:
-¿Crees que no lo sabía?, ¿Por qué piensas tú que cancelé mi cortejo a Lady Ginebra Granger?, no podía asistir todos los días a esa casa y ver a Draco con ella. Pero después de todo lo sucedido…
No terminó la frase, aunque era evidente que para Remus no hacía falta que la terminase.
-Si creías que era Lady Ginebra Granger, ¿A qué venía lo de las habladurías que iba a haber?
-¿Te parece poco la escena que habéis montado vosotros dos en la pista de baile?, más si eso no fuera poco, tú hermano Draco y Lady Ginebra Granger hicieron un buen espectáculo en la sala de baile. Ella terminó diciendo que ojala fueses tú su prometido, que te prefería mil veces a tú hermano. Por eso creí que ella estaba contigo.
-Mi hermana dijo eso.
La voz en un susurro de Hermione le llamó la atención y sintió miedo, dio unos pasos para acercarse a ella y la obligó a mirarlo a los ojos:
-No me importa, ¿lo entiendes?, me da igual, cancelé con ella porque no dejaba de pensar en ti. Encerré a Boot para que hoy no llegase a tiempo, tan solo porque deseaba que bailases con quien tú deseabas hacerlo. Te regalé esa pulsera porque quería que pensases en mí la mitad de lo que habías conseguido que yo pensase en ti.
Quiero que entiendas que quien me gusta eres tú y no una de tus hermanas. Sé que será difícil, que tendré que enfrentarme a mis padres, a los de Boot, incluso a los tuyos, pero me da igual. ¿Me escuchas?, no pararé hasta conseguir que tú desees lo mismo que yo, a no ser que tú me digas que me detenga en mí intento.
Ella intentó apartar la mirada de él, más pasando por completo de la presencia de Remus, él apresó sus labios con los de ella, lo que la pilló de sorpresa y aunque en un principio ella no respondió. Enseguida llevó sus manos al cuello de él y respondió al beso de la misma manera.
-No quiero que te detengas.
-No lo haré. Hermione ya no lo haré.
Depositó un casto beso en sus labios y se apartó de ella:
-Regrésala a la sala.
Sin más y sin saber que decir Remus asintió cogió a Lady Hermione Granger del brazo y ambos se marcharon.
Cuando ya había pasado un rato de su marcha y estaba por seguirlos unas palmadas se escucharon en el claro:
-Unas palabras muy apropiadas para el momento joven Potter, ¿más creéis que os será fácil conseguirlo estando yo aquí?
Harry se giró furioso, para encontrarse con los ojos azules de Lord Albus Dumbledore fijos en él.
-¿Acaso pensáis que dejaré a mi pequeña Hermione en vuestras manos?
Apretó sus puños, ahí estaba ante él la única persona que podía impedir que él tuviese a Hermione con él. Y lo peor es que por su mirada estaba claro que no se lo iba a poner nada fácil, ¿y ahora qué?
¿Qué iba a hacer?
"Tom"
Sonreía con suficiencia mientras esperaba a su huésped para partir a la casa de Lord Dumbledore. Deseaba llegar a la casa para ver que tal había salido todo. Después de todo ahora el joven Potter y su hermano Lord Draco Malfoy le debían una.
Todo había comenzado esa mañana, cuando al llegar a su casa después de visitar a Lilian Evans, se había encontrado con la noticia de que los hijos menores precisamente de esa mujer lo esperaban en su sala de estar.
"Definitivamente nada podía ir mejor de lo que iba en esos momentos. Ante él se encontraban ni más ni menos que los dos hijos menores de la mujer a quien deseaba tener en sus manos.
Ambos habían ido allí a solicitar su ayuda con un pequeño asunto, no podía dejar de sentirse terriblemente bien al saber que el joven Potter confiaba en él de esa manera tan ciega. Eso significaba tantas puertas abiertas y tantas posibilidades.
-A ver si lo he entendido bien. Quieres, y corrígeme si me equivoco por favor. Deseas que yo, invite al joven Terry Boot a una partida esta tarde en mí casa, para asegurarme de que él asistirá he de dejar caer que tú estarás en ella. Cuando ya lo hayas desplumado, (cosa de la que te crees muy seguro de conseguir, no entiendo yo como es eso posible, pues en la suerte nadie manda), y ya se haya tomado todo el licor que yo le haya podido proporcionar en las sucesivas partidas, que lo engañe con tu ayuda y lo encierre, al menos durante un buen rato en algún lugar de mi casa.
Que después aparezcamos los dos en casa de Lord Albus Dumbledore tarde, cuando las dos primeras piezas del baile hayan terminado al menos, y que eche la culpa a alguno de mis criados.
-Cosa más, cosa menos, sí ese es el plan.
-Y todo sin ni siquiera ser informado del motivo por el que he de engañar a ese pobre muchacho.
-Tan solo habéis de saber Lord Riddle, que con ello estáis haciendo una buena acción.
-¿A quién?, Está claro que al joven Boot no.
El joven Potter soltó una risa divertida y después miro a su hermano y dijo:
-Me temo que la que debía bailar las dos primeras piezas con él, piensa en que desea bailarlas en realidad con otra persona.
La sonrisa de malicia que brillo en los labios de este lo hizo a él sonreír también. No podía ser tan sencillo, no podía ser todo así de fácil. Ese muchacho confiaba en él hasta ese punto.
-De acuerdo.
-¿Cómo?
La voz de Lord Draco Malfoy lo hizo mirarlo, si bien el parecido con su padre era asombroso, no había duda que tenía mucha influencia de Lord Potter, más esa desconfianza que se dejaba entrever en él, le venía de su madre.
Desconfiado sin duda.
-Pues eso, que lo haré.
-¿Así sin más?
-Si, la verdad es que me parece algo divertido. Hacía años que no me embarcaba en una cosa así.
-Genial. Pues no hay más que hablar, esta tarde nos vemos aquí."
Esas habían sido las últimas palabras que había escuchado del joven Potter, sin más ambos hermanos se habían marchado.
Y allí se encontraba él, colocándose los guantes mientras estaba apoyado en la puerta de una de las habitaciones de su casa, a la espera de que el joven Boot terminase de vestirse con las ropas que le había prestado.
Este estaba terrible, sufría de un fuerte dolor de cabeza, además de estar enfadado por llegar tarde a la fiesta en la que se debía encontrar. Todo eso le había costado un criado, más había cientos para ocupar su lugar.
Pero tener a los jóvenes un poco más cerca de él, eso bien podía valer todos los criados que hicieran falta.
No sabía cómo lo había hecho, pero el joven Potter se había marchado con más dinero del que había llevado, e incluso él había tenido que pagarle.
Era inteligente y sabía muy bien lo que hacía, más él contaba con ciertas cartas que jugaría en su momento. Ahora lo mejor era llegar cuanto antes a casa de Lord Dumbledore, la verdad es que sentía cierta curiosidad por la ya famosa sobrina de Lord Black.
Otra más para jugar, y si se parecía en algo a su tía. Se estremeció de placer con solo pensarlo. Ya deseaba tenerla entre sus manos.
Le habían contado la desesperación con la que Lord Black buscaba al culpable de lo sucedido a su querida prima, más nunca daría con él. Porque no entraba en sus planes ponerse delante de la mujerzuela esa sino fuera para acabar con ella.
-Ya estoy listo Lord Riddle. Espero que sepa bien lo que le va a decir a Lord Dumbledore.
-Esté tranquilo joven Boot, su futuro abuelo no le odiara por mí culpa.
Este no dijo nada más, tan solo comenzó a caminar derecho a la puerta de salida. Lo miró detenidamente, ese podía enriquecerlo un poco más, entraría en sus planes para alcanzar al recién nombrado Lord Weasley.
Según tenía entendido estos eran amigos, y les gustaba bastante el juego, solían apostar casi por cualquier cosa. Así que de ese era del pie que cojeaba Lord Weasley y del que él se aprovecharía.
Más la pregunta ahora era, ¿cómo atraerlo exactamente?, ¿Cómo tentarlo para que jugase en las partidas que iba a comenzar a organizar?
Caminó tras el joven Boot, esperaba que la rivalidad que había entre ese joven y los hermanos Potter fuese suficiente para motivarlos a participar.
Tenía mucho que planear, cómo por ejemplo el cómo lo iba a hacer y exactamente:
¿Qué iba a hacer?
Y aquí termina el capítulo de hoy, me temo que mañana no podré subir ninguno, tengo muchas cosas que hacer, pero espero subirlo el sábado.
Por cierto si todo va como lo he planeado el último capítulo lo subiré el mismo día que el año termina. Ese será mi regalo de despedida del año para vosotros.
Maribelchan: Ron y Luna los dejaré para el siguiente capítulo, espero que te guste lo que les pasará en esta fiesta, jejeje le tengo reservado algo inesperado a nuestro querido y lento Ron.
Sobre Boot decirte que aún no te cae tan mal como creo que llegará a caer. Me imagino que después de leer el final de este capítulo lo entenderás.
Espero hayas disfrutado de él, y me digas que te pareció gracias por estar ahí y leer.
Zae.: No sabes lo contenta que me puse, cuando dijiste que sueles leer las historias cuando están completas pero que la mía te había atrapado. Espero siga siendo así y te guste hasta el final. Ron y Luna saldrán en el siguiente capítulo, en este quería centrarme en Harry y Hermione. ¿Qué te pareció el capítulo?
Feliz Navidad para ti también, mira tú me dejas el comentario el mismo día que yo actualizo Jajaja.
Buybuy ya me contarás.
Belmi: Hola, entiendo lo que te pasa con Ginny o Bonny la actriz que la interpreta, a mí tampoco me gusta mucho que digamos la verdad, pero no podemos hacer nada, por eso yo ignoro por completo a los actores o actrices y cuando escribo me los imagino como yo siempre me los he imaginado, y tuve que imaginarme a una Ginny muy guapa para enamorar de manera tan patética a un Harry que se cegó solo por su belleza, porque si no, no entiendo cómo pudo elegirla por encima de Hermione. Se agradece ver que seguís aquí y que comentáis, parece que a todos os gusta el Ron-Luna jejeje. Sobre los padres de Hermione, ella es la favorita de Albus, y créeme cuando te digo que ser la favorita de este es lo más maravilloso que puede pasarte, más no en el aspecto sentimental, porque Albus es muy celoso de su pequeña, por eso ese odio hacía Harry, él sabe que es el único que podría alejarla de él si se lo propusiera.
Espero que te haya gustado la intervención de Albus, ¿no preguntabas por él?, toma Albus, dando caña para dejar en claro que hay viejo para rato jajajaja
Espero que te siga gustando el capítulo y gracias por seguir al pendiente y comentar.
Hanny: Hola, sobre los Reviews que escribes, sinceramente no te preocupes por la extensión al contrario gracias por la misma.
Me da pena Remus todos lo ponéis al pobre verde, pero tiene sus motivos en realidad. Espero que lo entendáis un poco más en este capítulo, aunque no dejo de reconocer que es un poco necio el pobre, pero hasta J K lo puso así de terco en sus libros, sino mira el seis y el siete cuando teme por su hijo.
Ron y Luna saldrán en el siguiente y como ya dije antes, le tengo reservada una cosita a Ron jejeje. Por su parte Ginny y Draco son explosivos juntos, ya dejé entrever más o menos el espectáculo que montarán en la sala en mitad de la fiesta.
Espero te siga gustando el fic, ya me dirás que te parece este capítulo.
NTdeLupin: Espero te siga gustando esta pareja, la verdad es que es una de mis favoritas. Me fastidió mucho que J.K. se los cargara a los dos. Aunque la odio más por matar a todos y cada uno de los merodeadores. Cuando me quitó a Sirius ya fue la gota que colmó el vaso, llegué a volear el libro y a no querer volver a leer Harry Potter nunca más, pero tenía la vaga esperanza de que lo reviviera de alguna manera. Más aunque ella no lo haga ya lo hago yo Jajaja.
Espero te siga gustando la historia, nos vemos Buybuy, ¿qué te pareció el encuentro de estos en el capítulo de hoy?
Fanthi: Espero te siga gustando, ¿qué te pareció este capítulo?, ¿Cuáles son esa dudas que tienes?, ahora me dejaste a mí con la intriga Jajaja, ya me dirás, gracias por el Reviews nos vemos. Y espero esas dudas.
Elsy82: Hola aquí tienes la actualización, como ves Harry fue a pedir ayuda a quien menos debía para librarse de Boot, aquí os deje la mitad de la fiesta espero hayas disfrutado del capítulo, y de los momentos Harry y Hermione. ¿Qué tal nuestro Albus?, ¿Qué te parece el abuelito protector?, Espero tú mensaje, y gracias por estar ahí y seguir leyendo y comentando. Espero te siga gustando hasta el final, Buybuy y ya me dirás que te parece el capítulo.
AndyPG: Muchas gracias a ti, por estar ahí y por seguir al pendiente, enhorabuena por la graduación y por la gala, espero que todo te esté saliendo bien y a pedir de boca. Este capítulo también tenía lo suyo de Harry y Hermione, imagino que te habrá gustado más, ya me dirás que te pareció. Nos vemos Buybuy y de verdad muchas gracias por tus ánimos y tus deseos
Creo que no me dejo a nadie si es el caso lo siento perdón, gracias a esos lectores silenciosos y a los que agregan la historia a Favoritos o a Alertas.
