Capítulo 10

Los días siguientes se pasaron volando, las cosas iban mejorando para Zuko quien se demostraba a sí mismo y a los demás que era un excelente monarca. En ese momento iba corriendo a toda velocidad por los pasillos del palacio hasta llegar al salón principal, una vez que abrió la puerta se encontró con Azula, Sokka su madre y su tío quien estaba de visita -¡Ya está por nacer!- gritó.

-¿Ya? ¿Por qué no avisaste antes?- preguntó Sokka y se levantó de su asiento con brusquedad junto con los demás y empezaron a seguirlo, al cabo de unos instantes todos estaban esperando afuera de la habitación a que salgan los doctores.

-No estés nervioso hijo mío seguro todo saldrá bien- le decía Ursa a cada rato.

-Deja de decir eso madre, que me hace sentir peor-

-Se están demorando mucho ¿Cuánto puede tardar en nacer un bebé?- preguntó Azula quien estaba apoyada contra la pared y de brazos cruzados.

-Es diferente para cada persona, cuando nació Zuko tu madre estuvo durante muchas horas en trabajo de parto, en cambio contigo fue más rápido- le respondió Iroh.

-¿Ves Zu-zu? Incluso te superaba antes de venir al mundo- dijo su hermana. En otro momento se lo hubiera tomado a broma, pero ahora estaba con los pelos de punta, dando vueltas de un lado a otro, hasta que por fin salió uno de los médicos de la habitación, tenía la ropa con manchas de sangre y sudor en la frente.

-¿Cómo se encuentra mi esposa? ¿El bebé está bien?-

-No se preocupe alteza, todo ha salido bien, su mujer está bien al igual que el niño, felicidades- le respondió con una sonrisa.

-¿Oíste eso Zuko? ¡Es un varón!- le dijo Sokka dándole un palmazo en la espalda.

-Estoy tan emocionada, nunca creí que vería el día en que sería abuela y ahora que el día llegó siento que es demasiado pronto- dijo su madre con lágrimas.

-Calma Ursa, esto es motivo de celebración no de tristeza-

-¿No vas a decirle nada a tu hermano?- le preguntó Sokka a Azula quien era la única que no mostraba ninguna emoción por el acontecimiento.

La chica se quedó callada durante unos segundos hasta que habló -Sí, sí felicidades por tu bebé- y empezó a caminar en dirección a la salida pero se detuvo por un instante -Avísame si el niño necesita un maestro que le enseñe fuego-control, sería vergonzoso que tardara años en crear relámpagos como su padre- dijo haciendo un gesto con los labios antes de salir por la puerta.

-Viniendo de Azula eso es una gran demostración de afecto- comentó Sokka.

-Esperemos que con el tiempo veamos más de ese lado suyo ¿Podemos pasar a verlos?- preguntó Zuko.

-Sólo una persona, su esposa aún necesita descansar alteza-

-Entiendo, los veré más tarde- les dijo a los demás quienes asintieron en seña de respuesta. Una vez dentro de la habitació se veía a Mai acostada en una cama sosteniendo a un bebé regordete y rosado en sus brazos, al verlos Zuko no pudo evitar sonreír de oreja a oreja.

-Ya era hora de que vinieras- le dijo su esposa.

-Ya conoces a los doctores, les gusta hacerlo esperar a uno, es un bebé precioso, lo heredó de ti por supuesto-

-Eres un pésimo mentiroso Zuko- respondió con una sonrisa -Adelante tómalo, debes sostener bien fuerte su cabeza- le dijo mientras se lo entregaba.

Zuko aún no podía creerlo, ya había nacido su hijo, su primogénito. Era la cosa más hermosa que había visto en su vida, al tenerlo en sus brazos sintió una ola de alegría como nunca antes la había sentido, acercó su rostro con el del bebé y le dio un beso en la frente -Hola pequeño, soy tu padre y ella es tu madre, te prometo que siempre estaremos para tí y que nunca te faltará amor. Bienvenido a la familia...príncipe Roku- le dijo al oído.


La noticia del nuevo miembro de la familia real se había esparcido rápidamente, después de todas las cosas que habían sucedido un acontecimiento de esa índole era bien recibido. Zuko decidió organizar una fiesta en honor al nacimiento de su hijo, pero para que todo salga bien decidió esperar un par de días para poder tener todo bien preparado y además para darle tiempo a Mai para que pueda recuperarse del esfuerzo por el parto.

-Oye "su majestad", acaba de llegarme una carta de mi hermana y de Aang, te envían muchos abrazos y felicitaciones por tu hijo, dicen que lamentan no haber podido estar presente, una de las desventajas de ser el Avatar es que no tienes mucho tiempo libre- le dijo Sokka.

-Entiendo y dime ¿Has tenido noticias de Toph?-

-¿Alguien dijo mi nombre?- dijo una chica entrando por la puerta.

-¡Toph! ¿Has venido hasta aquí?- preguntó Zuko contento y a la vez sorprendido.

-Estaba de paso, el grupo de chicos que he estado entrenando hará una demostración de lo que les he estado enseñando en una isla no muy lejos de la Nación del fuego así que decidí pasarme por aquí para felicitarte en persona chispitas- le respondió dándole uno de sus golpes amistosos en el brazo.

-Me alegra ver que no has cambiado nada, aunque admito que verte con vestido es algo bastante inusual, debo decir que te ves muy linda- comentó Sokka al ver el atuendo que llevaba su amiga, el cual era típico de las damas de noble cuna.

-Si, bueno, supuse que no me dejarían entrar al palacio si venía con mis ropas de pelea -respondió algo sonrojada- Y ten mucho cuidado debilucho, he oído las historias acerca de cómo eres con las mujeres así que te advierto que no intentes nada conmigo o te patearé el trasero.

-¿Me crees capaz de intenar algo así?- preguntó fingiendo ofenderse, lo cual hizo que todos rieran.

-Me alegra que estés aquí Toph ¿Vas a quedarte a la fiesta?-

-Ojalá pudiera pero sólo estoy de paso, mis chicos me necesitan, si no estoy yo para enderezarlos se derrumban-

-Lo que estás haciendo es increíble, estoy seguro de que pronto tendrás un montón de aprendices y seguidores-

-Por supuesto, una vez que mis chicos ganen la competencia seré conocida como la mejor maestra tierra. Debo irme tengo un barco que tomar, odio navegar ya que mis pies no pueden ver hacia adónde vamos pero bueno intentaré aguantarme- les dijo con una sonrisa.

-Que tengas un buen viaje y espero que la próxima vez que nos veamos sea durante más tiempo y con todo el grupo reunido- le dijo Zuko dándole un abrazo.

-Vaya si que has cambiado chispitas, ya no eres tan amargado-

-Tengo muchos motivos para estar feliz- le respondió con una sonrisa.

-Te diría que te cuides pero cualquiera que te conozca sabe que no necesitas protección, a no ser que estes en un dirigible- le dijo Sokka.

-O arriba de Appa- agregó ella -Cuídate debilucho, echo de menos tus bromas y tus quejas- le dijo con una sonrisa antes de darle un beso en la mejilla e irse por la puerta.

-Es raro verla actuar como una dama- bromeó Zuko.

-Y que lo digas, por cierto hay algo que debo decirte-

-¿Qué sucede?-

-Me iré después de la fiesta- dijo en tono serio.

-¿Tan pronto?-

-En un par de días saldrá un barco directo hacia la tribu agua ahora que el comercio entre las distintas naciones ha resurgido, además ha pasado mucho desde que dejé mi hogar y lo echo de menos, en especial a mi abuela, no estará mucho tiempo en este mundo y quiero estar con ella-

-Entiendo, la familia es lo primero. Apuesto a que muchas chicas querrán estar con el gran guerrero que ayudó a acabar con la guerra-

-No lo creo, he estado reflexionando en los últimos días y ya no quiero ser el patán que fui con las mujeres, de hecho estoy listo para dar por terminado una etapa de mi vida- y de su bolso sacó un libro que se lo entregó a su amigo.

-¿Qué es esto?-

-Son todas las estrategias que utilizaba para conquistar mujeres, quiero que lo quemes-

-¿Hablas en serio?- preguntó sorprendido.

-Muy en serio, admito que extrañaré utilizar las estrategias como "¿Has visto a mi cachorro perdido?" o "consolando a una mujer rechazada" pero es tiempo de cambiar. En los últimos tiempos he estado intentando llenar un vacío a través de relaciones casuales y viéndome con mújeres frívolas y lo único que conseguí es terminar solo y sintiéndome peor que antes ¿Me haces los honores?- le dijo haciendo una reverencia graciosa a Zuko.

-Como digas amigo- y utilizando sus poderes de maestro fuego hizo que el grueso libro quedara reducido a cenizas -Espero que sepas lo que haces-

-Créme, lo sé- le dijo sonriendo. Ninguno de los dos se había percatado que un par de ojos los observaba con mucho sigilo.


Era de noche y toda la gente estaba reunida cerca del palacio, había distintos puestos de comida y juegos de todo tipo, era como el festival de la isla Ember pero mucho más grande. Zuko se estaba colocando el atuendo apropiado para la ocasión hasta que alguien golpeó su puerta -Adelante-

-Vaya, te ves bien. Nadie podrá negar que eres el Señor del fuego-

-¡Sokka! Que sorpresa, creí que te vería en la fiesta-

-Hubo un cambio de planes, el barco saldrá antes de lo previsto-

-No me digas que ya te vas, vamos, la fiesta no será lo mismo sin tí-

-Lo sé, lo sé. Es poco educado de mi parte irme antes de una celebración pero si no zarpo ahora tendré que esperar una semana-

-Es una pena ¿Ya te despediste?-

-Soy malo con las despedidas- dijo mordiendose el labio.

-Entiendo- dijo asintiendo -Te deseo un buen viaje y espero verte pronto, te agradezco toda la ayuda que me has dado-

-Fue un honor, prometo estar aquí antes de que te des cuenta- y le dio un fuerte abrazo de despedida.

-Cuídate y envíale mis saludos a tu hermana y a Aang si los ves-

-Lo haré- respondió antes de salir. una vez que Zuko estuvo cambiado se dirigió junto con su familia hacia el centro de la celebración, dio un gran discurso acerca de lo agradecido que estaba por la llegada de su nuevo hijo, de como intentaría mantener la paz para que las futuras generaciones no sufran por los errores cometidos por la anterior, etcetera.

-Fue un buen discurso sobrino, directo del corazón-

-Gracias tío, pero suficiente protocolo por hoy, vamos a celebrar-

-Así me gusta, creo haber haber escuchado que servirían un jugoso pato asado asi que intetaré llegar primero- dijo con entusiasmo a lo que Zuko no pudo evitar sonreír, su tío definitivamente nunca cambiaría.

-Yo hubiera dado un discurso menos cursi- le dijo Azula al acercarsele.

-No lo dudo, vaya te ves bien con ese vestido hermana-

-Lo sé, más de un tonto intentó invitarme a bailar, como si estuviera a mi altura- comentó mientras miraba con aburrimiento el lugar.

-Escucha Azula hay algo que debes saber-

-¿Qué es?- preguntó extrañada por el tono de voz de su hermano.

-Sokka se irá dentro de un rato, volverá a la tribu agua- le dijo sin poder contenerse más.

La chica abrió los ojos sorprendida por un instante y luego se recompuso -¿Y a mi qué? Si ese tonto quiere volver a vivir entre salvajes y campesinos es cosa suya-

-No hagas eso Azula, no finjas que no te importa. Sólo tú eres capaz de hacerlo cambiar de idea-

-¿Y por qué debería ir tras él? Ni siquiera fue capaz de despedirse-

-Ambos sabemos que no lo hizo porque no sería capaz de verte en persona y luego marcharse. Es obvio que hay algo entre ustedes dos y si dejas que se marche en ese barco nunca lo sabrás con certeza y podrías llegar a arrepentirte el resto de tu vida-

-Los vi cuando te pidió que quemaras su libro de estrategias - le dijo dándose cuenta que su hermano tenía razón -¿Pero qué hay de la fiesta? Si me voy se notará mi ausencia y los invitados lo considerarán una falta de respeto-

-La fiesta no importa, vete, antes de que sea demasiado tarde. Ya inventaré alguna excusa-

La chica hizo un gesto que podría interpretarse como una sonrisa -Gracias Zu-Zu- y se fue de allí lo más rápido que pudo.

-¿Qué está haciendo tu hermana?- preguntó su tío quien tenía la boca llena de comida.

-Seguir a su corazón por primera vez- respondió su sobrino.


Azula estaba saliendo del muelle, el capitán del barco le dijo que no partiría hasta dentro de una hora, asi que supuso que Sokka estaría en otro lado, recorrió distintos lugares intentando encontrarlo pero todo fue inútil, en especial habiendo tanta gente en la calle lo cual no lo hacía más fácil -Vamos ¿Adónde pasaría las últimas horas antes de partir?- se dijo a sí misma y en ese instante una luz se prendió en su cabeza. Al cabo de unos minutos se encontraba en el tejado del palacio, en el cual se podía apreciar una vista sumamente hermosa, al principio pensó que se había equivocado pero luego vio que debajo de ella había un pequeño balcón en el cual había velas encendidas y decidió echar un vistazo, cuando aterrizó vio que el suelo estaba lleno de pétalos de flores y en el medio de todo había una página que decía lo siguiente:

"EL AZULA"

Paso 1: Admite que tienes sentimientos fuertes por la chica.

Paso 2: Luego de una charla, acuerdan quedar siendo sólo amigos anulando cualquier posibilidad de tener un futuro juntos, lo cual hará que ella dude acerca de la decisión y de sí misma.

Paso 3: Haces una escena teatral de madurez pidiéndole a Zuko que queme tu libro de estrategias aunque, de hecho, lo quemas realmente, pues ya no lo necesitas nunca más.

Paso 4: Decides marcharte antes de tiempo contándole sólo a Zuko acerca de tus planes y si él se los cuenta a Azula, significa que tu mejor amigo está de acuerdo con que salgas con su hermana y te ha dado su bendición.

Paso 5: Luego de que recorrer distintos lugares intentando encontrarte, ella llega al balcón del palacio donde econtrará la página final del libro de estrategias, la última y más grande estrategia que harás en tu vida.

Paso 6: Mientras Azula termina de leer la página, te colocas detrás de ella sigilosamente.

En ese momento Azula se voltea y lo ve allí mismo, de pie con una sonrisa de oreja a oreja -¿Esto es en serio?- le dijo enojada -Incluso yo, una persona que estuvo en un asilo mental, sabe que esto es ir demasiado lejos ¡Me engañaste! ¡Me manipulaste todo el tiempo! ¿En serio crees que te besaría luego de esto? Gracias por abrirme los ojos, porque ahora sé que nunca podría estar con alguien que creyera que esta farsa haría que quiera salir con él- le reprochó.

Sokka simplemente sonreía hasta que habló -Da vuelta la página- le dijo haciendo un gesto con la mano. Azula simplemente bufó y vio que del otro lado continuaba :

Paso 7: Rezas a los espíritus porque ella diga que sí.

Cuando Azula lo volvió a mirar, lo encontró arrodillado en el suelo con un estuche en sus manos, el cual contenía dos objetos, un collar con el símbolo de la tribu agua y un anillo de oro puro que tenía un rubí rojo -Azula ¿Te casarías conmigo?- le dijo mirándola a los ojos y con una expresión que demostraba pura sinceridad.

Azula se quedó inmóvil por unos segundos hasta que respondió -Sí...¡Maldito seas campesino por supuesto que sí!- le dijo casi gritando. Después de que le colocara el collar y el anillo ambos empezaron a besarse, como si no hubiera un mañana.

-¿Estás segura de la decisión que acabas de tomar?- le preguntó él.

Ella pareció meditar por un momento hasta que apuntó al cielo y de sus dedos salió un enorme relámpago -¿Tú que crees?- le respondió con una sonrisa, luego de demostrarle que por primera vez no tenía dudas ni confusión, sólo la certeza de que su futuro era al lado de la persona que amaba.

FIN


Aquí lo tienen amigos. El último capítulo de esta historia, confieso que lo del libro de estrategias es de un episodio de "How i meet your mother" pero no creo que a los productores de la serie les importe. Gracias a todos los que han seguido esta historia así como los que se tomaron las molestias de dejar reviews ¡Hasta pronto! ;)