Well, thanks for stopping this beating in my chest.
It's easier now, and I'm happy like this.
Just like this.
Even though I ain't coming back now,
I didn't mean to seem as though
I was so ungreatful for all you've done here.
For yanking out my....
Yanking out my heart, Nickelback
A la mañana siguiente, cerca de las 8:30 de la mañana, Minerva se personó en la enfermería. Entró con cuidado para no despertar a ninguno de los heridos y se acercó a Poppy, que estaba sentada entre Draco y... La subdirectora frunció el ceño y apretó el paso.
"Poppy? --susurró-- Qué hace aquí la srta Moonwater?"
La enfermera levantó la cabeza y la sonrió triunfante "Está viva, Minerva. Viva y perfectamente consciente"
"Hola... profesora... McGonagall..." Susurró la chica tosiendo débilmente, los ojos cerrados, el pelo recogido en una trenza que Pomfrey le había hecho hacía un rato
Los ojos de la mujer se agrandaron y una ligera sonrisa tocó sus labios. Cuando se trataba de heridos, tanto le daba a McGonagall que fueran o no de su casa
"No puedo creerlo, pensamos que había muerto, srta Moonwater!" Exclamó, aunque se ocupó de mantener la voz baja. Elisabeth sonrió un poco
"Lo... siento... pero... no"
"No sabe cuánto me alegro. Pero dígame, cómo sucedió? Qué pasó?"
Antes de que pudiera contestar, Poppy tomó a la subdirectora del brazo y la llevó a parte
"Espera un poco. Albus está de camino. Elisabeth quiere hablar con él de Severus... Lo primero que hizo al despertar fue preguntar por él, sabes? Está preocupada por él. Sí... no me mires así. No le he querido decir nada de... bueno, ya sabes... Le he contado que está descansando en su habitación, y la cría hasta me ha dicho que si le podría pedir que subiera a verla... Minerva, no me pongas esa cara y llévatelo deprisa y sin que se dé cuenta...!"
Así, la subdirectora se encargó de trasladar a Snape de la enfermería donde le habían tenido drogado e inconsciente a una habitación en las mazmorras que previamente habían vaciado, dejando tan sólo una almohada y un par de mantas.
Era pequeña, pero tenía un ventanuco que daba al acantilado con el lago, con lo que no era todo lo asfixiante que pudiera haber resultado, aunque sí fría y húmeda. Al menos daba cara al sol la mayoría del tiempo...
Minerva impuso un turno de guardias en la puerta. Según horas, un profesor a modo de carcelero iría rotando y sería el encargado de vigilar a Snape en todo momento. Quien fuera le quitaría las esposas de ser necesario, pero siempre apuntándole con la varita
Una vez McGonagall hubo adecuado todo según creía conveniente volvió a la enfermería, pero encontró a la chica dormida y a Albus hablando con Poppy
"Todo fue bien --dijo la bruja al acercarse a ellos-- Por favor, contadme qué ha pasado con la srta. Moonwater. Aún no me lo puedo creer!"
"Al parecer --comenzó Albus-- Elisabeth fue atacada por alguien que se parecía mucho a Severus pero que no era él, lo cual encaja con su versión de los hechos. Aquello que supuestamente poseía el cuerpo de Virginia conjuró un cruciatus sobre ella y se desmoronó. Seguramente Severus no lo escuchara y al verla caer pensó que la había matado. Luego sólo recuerda una explosión, que es la que debió terminar con toda la habitación"
"Esa explosión debió hacer que se golpeara con algunos muebles y demás objetos que le causaron las heridas que tiene. Seguramente fue todo el conjunto lo que la dejó inconsciente y, como respiraba muy suavemente no debisteis advertirlo. Me la trajeron Rose y Sinistra cuando se dieron cuenta..." Terminó de explicar Poppy a una subdirectora aún sorprendida
"Realmente fue una suerte" Suspiró la mujer
"Querría hablar ahora con Arabella si es que consientes, Poppy" La enfermera miró al director con el ceño fruncido, pero acabó accediendo siempre y cuando no la sometieran a un interrogatorio. McGonagall sabía que Dumbledore estaba aprovechando para reunir información antes de la vista a las 10 con el resto de los profesores.
Un rato más tarde el director bajó a desayunar con el resto de los profesores, puesto que a los alumnos no les habían dejado salir de sus Casas aún. De hecho, la noche anterior se habían ocupado de que no madrugaran en exceso, así que para cuando el mago llegó al Gran Salón la mayoría de los alumnos dormía todavía
El desayuno fue bastante más silencioso de lo que solía ser, y se apreciaban caras cansadas y largas en toda la mesa. Minerva estaba extrañamente silenciosa y meditabunda jugueteando con sus tostadas. Sprout sorbía té verde con la mirada prendida en su plato e intercambiaba palabras de cuando en cuando con Hagrid, quien de vez en cuando agitaba la cabeza pensativo como gesto de incredulidad. Mientras, Sinistra cuchicheaba al oído de Remus, aunque el licántropo no parecía hacerla ningún caso
Por fin, se hicieron las 10 de la mañana, hora en que los profesores se reunieron en la Sala de Profesores, una habitación grande y alfombrada que contaba con una larga mesa rectangular y sillas para todos los colegiados.
A Lupin le hubiera gustado que Sirius estuviera con él en aquella mesa lo mismo que lo estaba Mundungus. A pesar de no ser estrictamente profesores, la Orden del Fénix estaba incluida en la reunión desde el primer momento
Mucho se debatió allí entre todos, pero Albus se limitó a contar lo último que sabía. Explicó lo que había sucedido con Elisabeth Moonwater y también contó todo lo que había hablado con Arabella.
La bruja le había contado que la daga sí que era suya, aunque no sabía cómo había llegado allí. De hecho, no recordaba absolutamente nada de lo que había sucedido, con lo cual no les valdría de testigo. Pero lo que le contó de su daga y de Fackward sí que resultó interesante, al menos para él.
Figg encontró el arma hacía cerca de un año en una tienda de antigüedades muggles de las que adoraba regentar, siempre curiosa en cuanto a la historia se refiere, y el anticuario no supo decirle nada acerca de su procedencia salvo que debía tener muchos años pero que en ningún museo se habían interesado por ella. Así pues, curiosa y fascinada por el puñal reluciente, la mujer se lo llevó, y Fackward lo vio todo.
Eso le daba pie a Albus para pensar que antes o después, el mortífago se había enterado de su existencia y la había utilizado en su beneficio aquella noche.
Cuando terminó de contar esto, no volvió a decir nada más puesto que sabía que habría juicio por la muerte de Zabini y de la profesora Landowitch dijera lo que dijera. Al menos algo alegraba su corazón; Poppy tenía esperanzas sobre Malfoy.
El anciano pensaba contarle todo lo referente a Elisabeth y Draco al profesor en cuanto las drogas dejaran de hacerle efecto, a sabiendas que serviría para levantarle el ánimo. Aprovecharía entonces para hacerle más preguntas sobre lo ocurrido, esperando poder sacar algo más en claro de aquellos hechos inverosímiles que les había contado. Porque pruebas de lo sucedido, había pocas. Tan sólo tenía conjeturas, un arma, un espejo hecho pedazos y el testimonio del acusado.
Cerca de las doce de la mañana, las cinco lechuzas más veloces de Hogwarts partieron. Una hacia la casa de los Zabini, otra a la familia de la profesora Landowitch, la tercera a la familia de Moonwater, la cuarta a la mansión Malfoy y la última, al Ministerio. Y fue esa, la última, la que primero llegó y la que acarreó más consecuencias pues dos horas más tarde aparecieron tres hombres a las afueras de los terrenos del castillo
Dos vestían de oscuro y eran de mediana edad, uno de ellos con el pelo bastante canoso. Eran aurors experimentados, de los que lucharon en la primera guerra contra Voldemort. El otro hombre vestía de tiros largos; evidentemente era el empleado del Ministerio.
Cuando Albus salió al hall a recibirles se dio cuenta por sus rostros serios que aquello no auguraba nada bueno. Los saludó a los tres cortésmente y les invitó a ir a su despacho, cosa que agradecieron pues estaban helados de frío.
Pero la lechuza café con motas oscuras que recibió Narcissa Malfoy cerca de la una y media del mediodía también levantó revuelo.
La rubia se puso pálida de golpe al leer el mensaje y tuvo que sentarse en una de las carísimas butacas del saloncito adyacente a su cuarto. Draco, su único hijo, estaba malherido en la enfermería de Hogwarts, incluso en peligro de muerte. Nada hubiera podido causarle mayor shock a la mujer.
Después que pasaran varios minutos, la rubia estrujó de golpe el pergamino en su mano y se puso en pie, temblando de furia. Entonces, como un terremoto, anduvo con pasos largos y firmes por la mansión hasta llegar a la alcoba de su marido.
Ni siquiera llamó a la puerta, sino que la abrió bruscamente, dando un golpe contra la pared al ser batida con tanta fuerza. Pero Lucius no estaba allí. Narcissa frunció el ceño y miró unos momentos la habitación vacía antes de entrar en la cámara oculta. Tampoco estaba donde le dejó por la noche, ni él ni su varita.
Decidida a encontrarle se encaminó a la parte más alta de la mansión, donde tenían un par de lechuzas y donde vivió por mucho tiempo Fackward. Llamó a una de ellas y escribió una misiva a una de las personas a las que detestaba más que a su esposo contándole en pocas palabras lo que había sucedido. Le odiaba, era cierto, pero estaba seguro de que él sabría encontrar a Lucius estuviera donde estuviera.
Y no es que quisiera encontrarle porque estuviera preocupada porque no estaba o porque quizás Voldemort le hubiera hecho algo, ni siquiera por decirle lo de su hijo. No. Quería tenerle delante para poder echarle las manos al cuello y retorcérselo...
"Enervate"
La descarga mágica impactó en el cuerpo de Lucius, quien yacía sobre la fría nieve en el cementerio hecho un ovillo tal y como se había quedado después del castigo que Voldemort le impusiera. Gimió cuando el dolor llegó de golpe desde la consciencia, y más aún cuando una mano amplia se posó en su brazo izquierdo, ya que su amo había disfrutado partiéndoselo por varios sitios.
"Lucius, eres una vergüenza... --dijo el dueño de la mano con voz profunda y añeja-- Que tenga que venir yo a llevarte a casa..." Agitó la cabeza con tono reprobatorio mientas le inspeccionaba por encima. Estaba aterido, y su piel tenía un tinte azulado por el frío y la película de hielo que le cubría. Había sido toda una suerte para él que no hubiera nevado aquella noche, porque si no se hubiera congelado
El mortífago reconoció la voz que le hablaba y deseó que la tierra le tragase, aunque fuese la de aquél cementerio y estuviera llena de nieve. En cambio lo que recibió fue un brusco zarandeo que hizo que se mordiera el labio para no gritar. El otro mago le acababa de poner boca arriba para comprobar las heridas o contusiones que supuso tendría para no haberse marchado en toda la noche y no acudir a verle como le había indicado con su lechuza, pero con la ropa no vio nada.
De cualquier modo pensó no puede ser muy grave o no estaría vivo... Lo que pasa es que es un quejica malcriado
Así refunfuñando para sus adentros le agarró fuertemente y en pocos momentos pasaron de estar en medio de ninguna parte al gran salón de la Mansión Malfoy, lugar que conocía perfectamente y al que tenía libre acceso cuando quisiera porque los hechizos que la protegían de apariciones indeseables no le hacían ningún efecto.
Un pequeño elfo doméstico se apareció pronto a su lado, y momentos más tarde su dueña estuvo también allí. Narcissa se quedó parada unos instantes al ver el estado calamitoso en que estaba su esposo, pero pronto la ira la ganó de nuevo y se acercó con un rictus furioso pintado en el rostro.
Lucius hubiera querido taparse los oídos para no escuchar esa voz chillona que se le clavaba hasta en el alma, humillándole y culpándole de lo sucedido tal y como siempre solía hacer, pero no había caso
"Quieres callarte, mujer? --le imprecó el otro mago fulminándola con la mirada -- Vas a despertar a los muertos con esos gritos, y no quisiera que mi esposa volviera de la tumba tan pronto" Narcissa se calló de golpe, pero le devolvió la mirada al otro hombre, desafiante. No le extrañaba para nada que Rachel hubiera muerto relativamente joven. Ella también haría cualquier cosa por librarse de él. A su lado, Lucius era medio ángel...
"Ve por el medimago de la familia, vamos! --le imprecó con un gesto al elfo doméstico. Lun chasqueó los dedos y desapareció- Y tú, ayúdame. Le llevaremos a una cama y veremos qué podemos hacer por él. Sólo faltaba que se muriera..."
"Me da igual, Maximus, se lo merecería!"
Maximus se giró a mirarla, los ojos grises entrecerrados bajo las cejas altas, la expresión seria. Y de pronto, sonrió "En otras circunstancias estaría muy de acuerdo contigo, pero creo que quizás Voldemort pudiera molestarse si le perdiera. No porque valga mucho, pero ahora mismo son pocos mortífagos... y no quiero ser yo quien traiga la desgracia a la familia. Aún así, tengo curiosidad. En tu nota me hablabas de Draco, pero qué tiene que ver con éste?" Le señaló
Por encima, Narcissa le contó lo que sabía; que Voldemort tenía un plan y Lucius una misión en Hogwarts con un espejo que habían tenido en la casa y con Snape, el mortífago traidor. Y en ese plan y esa misión tenía que intervenir Draco a pesar de todos los argumentos que puso en contra. Quién sino él había tenido la culpa de que algo le pasara a su hijo? Por quién si no se había fijado Voldemort en Draco? Era culpa suya si su hijo estaba malherido en ese horrible colegio al que nunca debió ir en primer lugar!
Maximus Malfoy desvió los ojos de ella para posarlos en su hijo medio inconsciente en el piso "Eres más inútil de lo que recordaba --le dijo dándole una patada que propició que se convirtiera en un ovillo de pelo rubio revuelto-- Draco es ahora el heredero, no debe sufrir daño alguno! No comprendo cómo pude engendrar un hijo tan inepto que no entiende algo tan sencillo!"
Con un ademán molesto, el mago se colocó el pelo negro y liso tras la oreja. De pronto se le habían pasado las pocas ganas de tenderle en la cama
Por qué tuve que perderte a ti y no a él, Phobos... Pensó cruzándose de brazos mientras miraba la lastimosa figura que era Lucius a sus pies, conteniendo las ganas de patearle...
****************
En el tiempo que pasó desde que mandaron las lechuzas hasta que llegaron los hombres del Ministerio, Hermione y Ron estuvieron en la enfermería visitando a Harry, Sirius y Arabella, puesto que evidentemente todas las clases y eventos de la escuela habían sido suspendidos.
La auror miró a su derecha. Algunos Slytherin también estaban allí junto a Elisabeth y a veces se giraban a ver a Draco. Y eran una estampa curiosa porque, aunque los de esa Casa se distinguían por su individualismo, estaban más apiñados que nunca. Aquella mañana, cuando todos bajaron por fin a desayunar, cerca de cuatro horas más tarde de lo normal, los de la Casa de la Serpiente se sintieron observados por muchos pares de ojos.
Los Ravenclaw les miraban con recelo, puesto que pensaban que -sobre todo Malfoy- lo tenían bien empleado. Los alumnos Griffindor en su mayoría pensaban como las Águilas, aunque algunos iban más allá diciendo que había sido cuestión de tiempo lo de Snape y que si eso había hecho con sus alumnos no querían pensar lo que podría haberles pasado a ellos. De paso, comentaban la tremenda suerte de Potter y cómo de nuevo habían querido asesinarle
Pero muchos Hufflepuff, cuando les veían andar con ese aspecto derrotado donde antes había orgullo se les ablandaba el corazón. Y es que los Slytherin no asumían los rumores que corrían por todo el colegio, ni siquiera cuando su propio Jefe de Casa les contó muy a grandes rasgos lo que había sucedido.
No podían, y no querían creer que fuera culpa de Snape. Por eso miraban de soslayo a los Leones que cuchicheaban al respecto, muchas veces con las manos sobre las varitas dispuestos a hacerles callar. Andaban en grupos silenciosos y vigilantes, unidos por algo que nunca pensaron en las otras Casas que pudieran poseer: compañerismo.
Poppy había intentado por todos los medios ayudar a Malfoy haciendo contravenenos y administrándoselos cada pocas horas, pero sabía que estaba vivo de milagro y que tardaría mucho tiempo en salir de aquella, y así se lo había dicho al director. Sobre Moonwater, en cambio, había sido mucho más optimista, dándole como mucho una semana de enfermería antes de que estuviera bien del todo. El cruciatus y los golpes habían lastimado mucho el cuerpo de la joven, pero con sus cuidados ya había conseguido que abandonara la inconsciencia
Arabella, que después de una buena ayuda por parte de Poppy estaba recostada en la cama y bien tapada, apartó la mirada de los Slytherin y la fijó en el suelo de la habitación mientras los muchachos cambiaban impresiones con un Sirius que pasaba de la sorpresa a la incredulidad, luego al alivio y por último a la seriedad más absoluta. Por qué? No lo sabía, porque no prestaba atención a sus palabras, ocupada como estaba con sus pensamientos.
La noche anterior, Fackward, su querido halcón se había posado en su hombro y había frotado su cabecita emplumada contra su mejilla como tantas veces antes había hecho... Entonces ella volvió la cabeza para mirarle y sintió un cosquilleo extraño en el cuerpo. De pronto, su mente se quedó en blanco. Completamente.
No recordaba nada, ni sabía qué había sucedido desde entonces hasta que se despertó de madrugada en la enfermería con Madame Pomfrey a su lado. Había sido ella la que le había contado lo que había llegado a sus oídos...
Fackward, el halcón de un mortífago!! Sonaba harto inverosímil, no es verdad? Pero en el fondo de su corazón sabía que existía esa posibilidad. Ella no había criado a Fackward, se lo había encontrado herido hacía ya un par de años, y sabía, sabía que tenía otro dueño a parte de ella porque el halcón iba a visitarle a menudo...
Claro que nunca pensó que su dueño real fuera Lucius Malfoy. Por eso Fackward nunca quiso llevarla con él a pesar de su insistencia, el rubio no quería delatarse! Su querido halcón había sido los ojos y oídos de Malfoy en Hogwarts y por su culpa había sido poseída... y había secuestrado a Harry. De suerte no había matado a nadie!
Y de suerte no estoy muerta.... Pensó aferrando la colcha y suspirando
Madame Pomfrey entró de pronto en la enfermería trayendo un largo pergamino que resultó ser un calendario lunar. Sinistra lo había hechizado, por lo que todos los meses cualquiera que lo mirara sabría exactamente en qué fase se encontraba la luna aquél día. Sirius frunció el ceño de inmediato al verlo
"Pod-é i- con Mo-ny?" Le preguntó, las palabras raspándole la garganta al salir
Ella puso las manos en las caderas "Antes de pensar en paseítos nocturnos más te valdría concentrarte en mejorar. Hasta que no vea que estás bien no saldrás de la enfermería" Y aquello era un estamento inamovible, como todos los presentes bien sabían
"-ero no -s -usto! Él no -stá aquí...!" Se quejó el animago cruzándose de brazos. Ni siquiera estaba seguro de que Remus hubiera pasado la noche en la enfermería. Tan sólo tenía la palabra de la mujer y las sábanas de la cama de al lado deshechas...
Y es que Sirius no se había enterado de nada la noche anterior, puesto que madame Pomfrey le había sedado para que se estuviera quieto, tranquilo y pudiera descansar mejor. Por eso cuando despertó y vio a Arabella, Harry, Malfoy y Moonwater se puso en pie de un salto y corrió hacia su ahijado.
Harry se despertó entonces de golpe, asustado cuando un par de manos y una cascada de pelo oscuro le cayeron encima; Sirius había caído de rodillas junto a su cama
Al chico se le encogió el corazón al ver en su cara pintada tanta congoja, al sentir sus manos aferrándole los hombros, tocándole como quien coge lo más valioso del mundo, como si pudiera desvanecerse en cualquier instante.
Black no sabía nada, pero le faltó tiempo para enterarse de lo poco que sabía el muchacho. Al verle apretar los puños, Harry temió que fuera a montar un numerito como el de la noche anterior, pero no fue así. Y no por falta de ganas, pensó acertadamente
Y como podía comprobar mientras Ron y Hermione les contaban los últimos rumores, su malhumor no había menguado. Harry hubiera pagado por saber qué rondaba por la cabeza de su padrino en aquellos momentos, pues podía distinguir en sus ojos una sombra que desde tercero no veía...
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Albus y los tres hombres del Ministerio se reunieron con los profesores pasado un rato. Minerva se dio cuenta de que su amigo no parecía nada contento y enseguida supo por qué. Después de aquella lechuza en la que informaban de lo sucedido, el Ministerio había declarado abierto un caso contra Snape y le querían llevar allí para luego poder juzgarle.
La subdirectora decidió apartar los ojos de Albus, porque sabía que no sería capaz de soportar su mirada cuando diera el visto bueno a los hombres del Ministerio. Nunca, en toda su carrera como profesora, Minerva McGonagall había sentido el peso de la tanta responsabilidad sobre sus hombros y tampoco nunca había hecho nada en contra de los deseos del Director
"Ya que estamos de acuerdo todos --dijo el hombre del Ministerio-- si fueran tan amables de traerle aquí nos marcharíamos enseguida" De su bolsillo sacó un bolígrafo que iba a convertir en portkey y lo hizo dar vueltas entre sus dedos un par de veces antes de comenzar a hechizarlo
"Remus, baja y ayuda a Hagrid, por favor" Le dijo Dumbledore al licántropo antes que Minerva pudiera decir nada
El mago se levantó de su asiento un poco confundido al principio, pues el profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas se bastaba y se sobraba para llevar y traer a cualquiera a su antojo, pero de pronto se dio cuenta de que no le había elegido por su fuerza física. Todos podían ver de lejos que no estaba en su mejor momento; No sólo aún estaba medio convaleciente y su voz sonaba baja y áspera, sino que estaba comenzando a notar el influjo de la luna en su cuerpo. Un par de días más, y se convertiría en lobo...
Por el camino se cruzó con diversos grupitos de alumnos, y todos especulaban sobre lo mismo. Llegó a escuchar cosas realmente curiosas, como que Voldemort había entrado a llevarse a Harry o que alguien había conjurado un dragón dentro del castillo. Ni que pudiera hacerse eso...
Un par de Slytherin de último año le pararon, casi arrinconándole contra una pared para que les respondiera qué había pasado en realidad. El pobre Lupin ni sabía ni podía decir nada, y los alumnos tuvieron que contentarse con la promesa de que en la comida Albus les contaría lo que pudiera.
Por fin, el frío y húmedo ambiente de las mazmorras mordió su piel, de modo que se arrebujó en su capa marrón cruzando los brazos sobre el pecho. Estaba ya muy cerca del sitio, porque oía a Hagrid murmurar para sí cosas que sólo su barba debía de entender.
"Hagrid?" Llamó, y el semigigante apareció desde detrás de una esquina, enorme y peludo todo él. No tenía cara de estar muy contento, pero no le hizo falta preguntarle a qué se debía
"Remus! Qué haces aquí? Te ha mandado Dumbledore? Me alegro --frunció el ceño y le mostró un plato con comida-- Mira! No ha probado bocado. De hecho, desde que despertó no se ha movido de esa esquina. Quizás tú puedas convencerle de que coma algo, a mi no me hace caso" Gruñó sentándose de nuevo en las frías losas de piedra.
El mago medio enarcó las cejas, pero al momento suspiró "Sí, vengo de parte del Director... pero para ayudarte a subirle. Han venido unos hombres del Ministerio de Magia, quieren llevarle allí para hacer un juicio formal contra él"
Hagrid se quedó con la boca abierta durante unos momentos y luego pareció que iba a decir algo, pero sólo balbuceó un par de letras antes de gruñir, y Remus sabía por qué. El semigigante nunca se llevó bien con el Ministerio ni con nadie que tuviera que ver con ellos. De hecho, estaba seguro de que estaba pensando en su expulsión y en el tiempo que pasó erróneamente en Azkaban, lo cual le hizo pensar en Sirius y plantearse cuánta gente estaba allí realmente mereciéndoselo.
La verdad es que el sistema no funciona muy bien... Pensó frotándose el pelo canoso. Él también había tenido sus más y sus menos con los hombres del Ministerio por su licantropía....
"Voy a entrar..." Le dijo al guardabosques, aunque sin mucho convencimiento. El medio gigante asintió, se mesó la barba y se puso en pie. Iba a aprovechar que Remus estaba allí para marcharse un momento al baño
La habitación era pequeña, una de esas tantas que había en Hogwarts y que había estado llena de polvo y cacharros inútiles durante años y años. El olor a humedad y el frío que se colaban por la ventana hacía que la estancia no fuera precisamente agradable, pero pensó acertadamente que debía ser mucho peor el estar encerrado en un sitio pequeño y sin vista de ningún tipo al exterior.
Snape estaba en mitad de la habitación sobre una de las mantas, la otra medio cubriéndole, echo un ovillo seguramente para darse más calor. Remus se encogió. Tenía frío...
"He... -tos- he venido a llevarte arriba. Han venido del Ministerio, quieren que vayas con ellos"
Silencio.
Remus se quedó en silencio, cortado y maldiciendo interiormente a Albus por haberle hecho ir. No sabía qué decir ni qué hacer en aquella situación embarazosa. Qué hacía, le obligaba a levantarse? Llamaba a Hagrid?
Finalmente se decidió por la vía diplomática. Se agachó a su lado "Creo que es mejor que subas conmigo. Esos aurors no tenían aspecto de ser muy... pacientes"
Silencio de nuevo.
"Por favor no me obligues a llevarte por la fuerza" Le dijo esta vez más seriamente, poniendo una mano en su hombro. El mago se movió, pero no articuló palabra. El licántropo perdió la paciencia y agarrándole le puso boca arriba. Snape se movió como un muñeco de trapo, quedando su cabeza ladeada.
"Qué te han hecho....?" Murmuró agachándose sobre él para mirarle de cerca. Su mano encontró su mejilla, y le retiró con cuidado el pelo del rostro, disfrutando cada momento que le rozaba a sabiendas que no podría hacerlo de ninguna otra manera. Para sorpresa de Lupin, sus ojos abiertos y vidriosos se movieron cuando delineó sus rasgos suavemente con las yemas de los dedos.
Poppy le ha drogado a conciencia....
"Ya sé que Minerva está preocupada y que quería asegurarse de que no oponías resistencia, pero se ha pasado" le dijo frunciendo el ceño. Aquello era excesivo a todas luces, y sabía que Albus lo había consentido para tenerles contentos, no porque le pareciera bien
Se sentó en la pared, apoyando la espalda contra el muro y con cuidado y bastante dificultad le sentó rodeándole con un brazo y apoyándole contra sí para mantenerle en equilibrio. Luego cogió una de las mantas y los arropó con ella. La otra se apañó para echársela por los hombros, pues estaban quedándose helados, y se ruborizó un poco al tenerle casi totalmente abrazado mientras lo hacía, demorándose cada segundo posible en colocar la manta de modo que no se escurriera
"Espero que no me mates por esto... --rió bajito, entre dientes, y suspiró-- No sé para que te hablo, si no puedes entender lo que digo... " Lo mejor sería llamar a Poppy y pedirle un antídoto para acabar cuanto antes con la ilusoria situación
"Dobby? Puedes venir por favor?" Llamó Remus al vacío. Con un bamf el elfo doméstico se apareció frente a él con sus grandes ojos y un cuchillo de cocina en la mano
"Qué haces con eso??" Le preguntó Remus sorprendido
"Dobby aprendía a trocear estilo muggle, Remus Lupin" Dobby comenzó a hacer aspavientos para mostrarle cómo se hacía, y el mago le pidió que se detuviera por miedo a su vida y la de Snape.
"Ve a ver a Madame Pomfrey de mi parte..." Le dijo, dándole instrucciones precisas de lo que tenía que decirle a la mujer y lo que quería que le trajese. Una vez estuvo seguro de que lo había entendido, Dobby se marchó
Unos cuantos bamfs de ida y vuelta más tarde Remus tenía en sus manos un vial con el antídoto que le dio a beber al otro mago con todo el cuidado del mundo, preguntándose cómo era capaz de sentir algo por aquél hombre del que pocas, muy pocas cosas, podían considerarse hermosas.
Seguramente porque soy un caso perdido y me gustan los retos difíciles. De ninguna otra manera podría querer tanto a Padfoot también...
Unos minutos después, al ver que Severus se movía lentamente bajo las mantas y se acoplaba más contra su cuerpo le preguntó si podía levantarse. Él agitó la cabeza lentamente, aún incapaz de coordinar pero perfectamente consciente "A dónde... vamos...?" Le preguntó a su vez en un susurro, pues le costaba trabajo hablar normal. Sabía que estaba recostado en el pecho del otro hombre y que su mano cálida le estrechaba contra sí, pero no dijo nada al respecto. Se sentía a gusto, cómodo y calentito bajo las mantas a su lado y, sobre todo, seguro. A su lado siempre había sentido esa sensación de que todo iría bien, de que las cosas horribles que pudieran pasarle eran todas un mal sueño... y no pensaba desperdiciar ese rato de tranquilidad
"Han venido del Ministerio y me han mandado que te suba. Quieren que vayas con ellos para hacerte un juicio" Dijo casi sin tomar aire, de seguido, y mirando al suelo de piedra
"Tenía que haber accedido --murmuró el mago casi hablando para el hombro de Remus, medio escondiendo el rostro en él para alejarse de las malas nuevas-- Casi me hubiera dado igual..."
"Accedido a qué?" Preguntó el otro, pero Snape no dijo más. El hombre lobo agachó la cabeza para poder escucharle mejor
"Qué pasó anoche?-- su voz se hizo todo lo suave que pudo a pesar de la ronquera, y puso su mano libre en uno de sus brazos para darle mayor confianza --Cuéntamelo, por favor..."
Un suspiro. "No le puse la mano encima a Malfoy... ni maté a Zabini ni a Moonwater... Pero Voldemort me quería a mí, y yo me negué a volver y ellos pagaron el precio.... Tanto me hubiera dado decir que sí y dejar que los auror me cogieran ... me condenarán de por vida a Azkaban de igual modo..."
Albus había comentado todo lo que había hablado tanto con Elisabeth como con Arabella en la reunión y, aunque no había pruebas en su contra y el asunto en ciertos aspectos se decantaba a su favor, los profesores habían aprobado cederle al Ministerio para enjuiciarle otra vez. Y aunque probara que no tuvo nada que ver con la muerte de Zabini, sí que su conjuro había acabado con la profesora. Y para esos aurors que aguardaban arriba no existía diferencia entre 'asesinar' y 'en defensa propia' cuando de un mortífago se trataba
Ex-mortífago se corrigió mentalmente. No sabía por qué confiaba ciegamente en él; quizás porque no le creía capaz de atacar a sus propios alumnos, quizás como le diría Sirius, porque tenía una venda en los ojos o más posiblemente porque no podía soportar ver su espíritu orgulloso e indomable quebrado bajo esas mantas, frágil y vulnerable entre sus brazos
"No sé qué decidirá el Ministerio, ni sé qué hubiera pasado si hubieras vuelto con ellos, pero me alegro que no lo hicieras. Es más, si no hubieras luchado qué habría pasado con Harry? Voldemort lo habría matado, y las esperanzas de todos para acabar con él se habrían esfumado... Sé que los Slytherin son importantes para ti y estoy seguro de que hiciste lo que pudiste por ellos, así que alégrate por esto: Poppy tiene esperanzas sobre Malfoy y Elisabeth Moonwater está viva y se pondrá bien"
"La vi morir delante de mis ojos..." Susurró, los ojos cerrados
"Te juro porque me muera aquí mismo que está viva en la enfermería" Severus alzó la cabeza y miró al otro hombre a los ojos de miel. Remus apretó sus manos suavemente. Nunca había visto una emoción tan clara reflejarse en sus ojos
Haciendo un esfuerzo intentó incorporarse para verle más de cerca puesto que aún le costaba enfocar, pero su movimiento desestabilizó a Remus y ambos cayeron al suelo de piedra, uno sobre otro, tan cerca que casi se rozaban con la nariz "Pero... cómo? Yo la vi..." Empezó a murmurar sin dejar de mirarle. Lupin intentó no sentir su cercanía, intentó no pensar en que la mitad de su cuerpo estaba *encima* suyo, que separaban sus labios de los suyos sólo unos centímetros de aire y que todavía le tenía sujeto y abrazado por la cintura, sus manos esposadas descansando sobre su pecho. Tragó saliva, esperando no estar sonrojándose
"A-Albus habló con ella esta mañana. Al parecer la conjuraron un cruciatus y ella cayó al suelo medio inconsciente. Lo último que recuerda es una tremenda explosión"
"No lo oí... no oí qué fue lo que conjuró! Luego pasó todo tan deprisa... Idiota, cómo no te diste cuenta...??"
El licántropo sonrió ligeramente. Su amigo todavía tenía esa manía de hablar consigo mismo igual que cuando eran jóvenes... "Tranquilo, tampoco nosotros nos dimos cuenta. Seguro que a ella no le importará que pensáramos que había muerto" Dijo con un poco de humor y una cálida sonrisa
Y entonces Snape hizo algo que dejó a Lupin helado en el sitio. Apoyó la frente en su pecho y se echó a reír con esa risa suave, armónica y baja que tan pocas veces había escuchado de su boca.
Remus no podía entenderlo porque no sabía, pero que Elisabeth estuviera viva era una noticia por la que era imperativo estar contento e incluso salirse de su canon establecido y reír un poco. Estaba viva, viva! Le habían dado otra oportunidad, y se juró su propia vida que nunca jamás volvería a fallarle a ninguna, ni a la madre ni a la hija
"Estas... bien?" Le preguntó el licántropo cuando el mago giró la cabeza de lado, todavía con una media sonrisa que le tenía loco
"Tan raro suena que me ría....?" Murmuró Severus cerrando los ojos unos momentos para volver segundos después a su seriedad habitual
"Bueno, eh... ni siquiera de joven reías mucho..."
"Seguro que tendría mis motivos, igual que ahora...En cambio tú por nada sonríes" Remus arqueó las cejas, y luego hizo un gesto
"No lo puedo evitar... es mi forma de ser"
"Siempre hemos sido muy distintos. Bueno, al menos los dementors no tendrán mucha diversión conmigo..." En el rostro del licántropo se dibujó la culpa, y miró a otro lado
Entonces Dobby se apareció de nuevo "El señor Director ha mandado a Dobby a decir a Remus Lupin que no tarde"
"Dile a Dumbledore que ahora mismo no puedo... que esperen un poco más" Dijo pensando en que seguramente Snape no fuera capaz de levantarse aún, porque si no le extrañaría de sobremanera que todavía no lo hubiera hecho
"No, vámonos --dijo por fin el mago de oscuro rodando a un lado y sentándose en el suelo-- Es estúpido retrasar lo inevitable..."
Lupin se levantó y le alargó una mano para ayudar a que se levantara. Snape la cogió entre las suyas, encadenado como estaba, y dejó que el otro hombre tirara de él para ponerle en pie
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Tres días después el cielo estaba algo nuboso sobre el campo de quidditch cubierto de nieve.
Remus se sentó cansino y se dejó caer boca arriba sobre la nieve. Sobre él volaba Harry con su Firebolt, Mundungus en su Barredora 6 y Ron en una de las escobas del colegio. Practicaban quidditch con el pelirrojo, quien ponía todo el interés del mundo en aprender. Quizás el año siguiente pudiera estar en el equipo de Griffindor con Harry...
Y aunque no se le daba muy bien tenían todo el tiempo del mundo para entrenar, porque evidentemente se había suspendido la temporada.
Lupin estaba muy cansado y se sentía enfermo después de la correría nocturna con la Luna, pero había accedido salir del calorcito del castillo por Sirius.
Lo mejor será cómo estaré esta tarde para el juicio.... Tendré que andarme con cuidado no sea que acaben por enjuiciarme a mí...
Poppy por fin había dado vía libre a casi todos para abandonar la enfermería y como Harry quería dar una vuelta en su escoba, el animago había insistido en que el chico no saliera de Hogwarts sin estar él presente.
Remus suspiró suavemente. Su amigo no se había tomado nada bien el que casi mataran a Harry bajo sus narices y llevaba desde que se enterara malhumorado saltando por cualquier cosa. Eso sí, siempre que se acercaba a él procuraba sonreírle.
Ay, Padfoot, te desgarran las obligaciones.... Ojalá no tuvieras que preocuparte por mí...
Pronto una sombra le tapó el poco sol que se colaba entre las nubes. Una sombra con el pelo muy largo y muy negro que colgaba a pocos centímetros de su nariz
"Qué haces, Padfoot?"
"Molestar..." Respondió él encogiéndose de hombros con una pequeña sonrisa. No le gustaba dejar a Remus solo los días de sus transformaciones, menos aún notando tan claramente que estaba apático. No era por ser cruel, pero se alegraba de perder de vista a Snape, aunque eso le doliera al licántropo. Y ya no sólo porque le cayera extremadamente mal y porque le hubiera robado a Remus, y porque fuera un jodido bastardo y más bien un asesino 'casi' probado, mortífago Slytherin, serpiente y...
Bueno, sí, esas son unas magníficas razones por las que perderle de vista... Pero creo que a la larga hubiera sido peor para Moony. Lo suyo no tenía ni pies ni cabeza, no habría podido funcionar! Son totalmente distintos, como el día y la noche. Qué clase de... de relación podría surgir con un tipo tan desagradable, frío, bastardo, asqueroso, en fin, un tipo como ese?? Remus necesita alguien que le quiera y le mime y todas esas cosas, y desde luego nada de eso podría dárselo ese...
Los pensamientos de Sirius divagaron un rato más entre maldiciones e insultos hasta que Arabella habló
"Os dais cuenta que Hogwarts no es ya un lugar seguro...?" Dijo la mujer de pronto y sin venir a cuento, sentada cerca de ellos, con un suspiro.
Los dos la miraron hacer gala del maravilloso ánimo que tenía y que hacía juego con el de ellos. Por si fuera poco, había sacado un tema de conversación que a todos preocupaba pero del que no habían hablado... todavía.
Hermione, que miraba orgullosa cómo Ron se las arreglaba en el aire, se recolocó el pelo pensativa "Desde que llegamos aquí en primero, no ha sido seguro para nadie..."
"Harry no tiene la culpa de que le persigan....!" Se quejó Sirius poniéndose en jarras
"Nadie le echa la culpa, Padfoot... Pero las dos tienen razón. A veces creo que sería más seguro para todo el mundo si se mantuviera el secreto de dónde está Harry"
El recuerdo del encantamiento Fidelius puso a Sirius más de uñas aún "Pero no podemos negarle el que socialice! Bastante tiene ya con vivir con esos horribles muggles! No pienso encerrarle en una casa en el otro extremo del mundo!" Gruñó levantando la voz, que sonó ronca y muy áspera. Madame Pomfrey le había dejado salir advirtiéndole que si no se cuidaba y tenía que volver a verle le iba a encerrar con tres llaves en la enfermería, pero en momentos así no podía evitar saltar, aunque luego le rascase toda la garganta
"El Director Dumbledore debería hacer algo... --murmuró Hermione mirando al suelo -- Sé que es cruel no pensar en el resto, pero es un milagro que todavía no nos haya pasado nada malo... "
"Albus es sólo humano... Y hace lo que puede, estoy seguro, Hermione. Pero si eso no es suficiente me temo que todos tendremos que contribuir a que lo sea. Podríamos proponerle que no contrate a profesores nuevos. Entre los que estamos daremos DAO y Pociones. Así evitaremos que haya nuevos intrusos..."
"Podríais hacer alguna copia más del mapa del merodeador, para tener más de uno..." Dijo la mujer, y el animago se rascó la barba incipiente, pensando
"Supongo que será más sencillo que cuando hicimos el primero.... Me parece que es buena idea, Arabella. Deberíamos ponernos a trabajar ya. Nunca se sabe cuándo volverán a atacar...."
"Hey! Nosotros haciendo piruetas en el aire y ninguno mirando...." Mundungus se detuvo sobre ellos con el ceño fruncido. El chaser era una persona calmada, pero cuando se refería a quidditch las cosas eran muy serias bajo su punto de vista...
"Olvídate del maldito quidditch por un momento -gruñó Arabella- Estamos hablando de cosas serias. Serias de verdad"
Harry y Ron también se detuvieron junto a ellos sin saber qué sucedía y las palabras de Sirius les dejaron sorprendidos
"De acuerdo. Tomaremos medidas serias a partir de ya. Chicos, si os queréis quedar aquí más tiempo os quedáis bajo tu responsabilidad, Mund. Remus, vamos a hablar con Dumbledore. No podemos dejar que vuelva a pasar algo como esto. El próximo mortífago que ponga un pie aquí no va a volver a salir..."
Padfoot le tendió la mano a Remus, quien la tomó y se ayudó de ella para levantarse. El licántropo se agitó la ropa para desprender la nieve, pensando en lo exaltado, cabezota y correprisas que podía ser su amigo a veces, y luego le siguió resoplando cansino a ver al director.
"Pero qué le pasa??" Preguntó Harry
Hermione miró al cielo unos segundos "No me puedo creer que no te des cuenta. Está muy preocupado por ti, Harry. Todos lo estamos. Han vuelto a intentar matarte, te das cuenta?" La chica agitó la cabeza y se marchó con grandes zancadas
"Y a ella que la pasa??" Ron y Harry se miraron, y luego se fijaron en Arabella
"Creo que le extraña que después de lo que pasó hace dos días tú estés jugando quidditch con Mund y Ron...-- dijo la auror levantándose del frío suelo y sacudiendo su ropa también - Sirius está que se sube por las paredes. Casi te matan bajo sus narices... Creo que tendrás que aguantar que se ponga muy pesado contigo desde ahora, Harry... De hecho tendrás que aguantarnos también a nosotros o nos despellejará"
El muchacho se bajó de la escoba de un salto y luego la tomó en su mano, sus ojos verdes fijos en el suelo, empañados "Le parece que no me importa lo que ha pasado...? No es cierto... Cómo no me va a importar? Piensa que me gusta que me persigan....? Que maten a mi alrededor...? Pero no soportaría estar todo el día pensando que me quieren matar... Si no hago algo que aleje eso de mi mente me volvería loco..."
Arabella lo estrechó entre sus brazos y acarició su pelo "Shh... Hermione es como Sirius... si no fuera peor el remedio que la enfermedad, te meterían en una caja y se sentarían encima para que el mundo no te hiciera daño al alcanzarte... No te enfades con ellos por quererte seguro...."
La celda en la
que tenían encerrado a Severus en los sótanos del Ministerio era oscura y tenía
la puerta totalmente blindada, con un enrejado tapado por fuera para evitar
que ningún animago pequeño pudiera escapar de las cuatro paredes. No tenía ventanas
tampoco y olía a humedad y a cerrado, y hacía frío.
Apenas pasaba algo de luz por debajo de la puerta y entre el enrejado.
No había cama, ni manta, ni nada que pudiera hacerle la vida un poco más soportable
en aquél agujero. Y sabía por qué. Esas celdas habían estado destinadas a los
mortífagos una vez se les capturaba y esperaban el juicio que les llevaría a
Azkaban, y con ellos los aurors nunca habían tenido piedad.
Lo que le sorprendía era que nadie le hubiera golpeado en los tres días que llevaba allí ya
Quizás se están volviendo medio civilizados en el Ministerio, pensó apoyando la cabeza contra la pared tras su espalda. No podía tumbarse en el suelo, ni apoyarse del todo en la pared pues le habían esposado las manos atrás de la espalda. Comer? Una vez al día entraba el carcelero y le soltaba para que comiera. Al menos de beber le daban más a menudo...
Cerró los ojos e intentó pensar en algo agradable que le distrajera del frío y del desasosiego que le causaba estar allí, donde los días y las noches se le hacían iguales, extrañando el contacto humano que tanto había agradecido en su prisión de Hogwarts
Si Albus no podía hacer nada iría a Azkaban... La mera idea hacía que se le encogiera el estómago de terror. No porque temiera especialmente a los dementors; como bien le había dicho a Remus no tendrían mucha diversión con él, sino porque tendría que pasar encerrado entre esas cuatro paredes el resto de sus días, si moverse, sin hablar con nadie, solo. Totalmente solo.
Apoyó la frente en la fría piedra de la esquina y se obligó a no pensar más en eso. No valía la pena volverse loco antes de tiempo. En vez de en eso, se planteó por enésima vez cuándo sería el juicio. Tres días llevaba ya en ese agujero donde las horas eran largas como semanas, y si no se daban prisa acabaría enraizándose al suelo
Cuando escuchó que se acercaban por el pasillo y abrían la puerta casi pareció que habían escuchado sus ruegos. El resplandor que entraba por la puerta le cegó inmediatamente, aunque en realidad no era más que la luz tenue del pasillo.
Severus entrecerró los ojos para poder ver la silueta de un hombre andar hacia él. De pronto un sonido seco, sordo, de algo golpeando el suelo de baldosas, y un soplido de disgusto
"Siguen con los mismos métodos de siempre, por lo que veo"
"Lucius..." Snape se echó hacia delante queriendo saltarle al cuello inconscientemente sólo para comprobar que tenía los músculos agarrotados. Hubiera caído de lado contra la piedra si el rubio no lo hubiese sostenido con el bastón
"Te diviertes? --le preguntó entre dientes al verle sonreír al contraluz-- Era esto lo que pretendías desde un principio? Qué ganas con ello? Qué te ha prometido tu amo??" Su tono era puro veneno, y si hubiera podido le hubiera retorcido el pescuezo
Malfoy apartó su bastón y golpeó el suelo con él de nuevo "Estás muy equivocado. Mi misión era llevarte de vuelta a Él, pero desde luego esto no entraba en mis planes...."
"Y supongo que matar a Draco sí?!"
La sonrisa de Lucius desapareció de su rostro de repente "No seas idiota. Por supuesto que no. Mis órdenes eran llevaros conmigo después de que ese ser te hubiera recordado a dónde perteneces, pero las cosas se.... desbocaron. Creo que ni el propio Lord sabía lo poderosa que era esa criatura..."
"Y supongo que eso es excusa suficiente.... Qué lástima que no murieras cuando te tiré contra la pared"
En unos segundos estaba Lucius agachado a su lado, su mano derecha agarrando su ropa con fuerza y atrayéndole hacia él "Te recuerdo por culpa de QUIEN estaba Draco allí?" Siseó, sus ojos de plata entrecerrándose peligrosamente. Lo del chico no había sido culpa suya, no lo había sido! Y si alguien más se lo reprochaba no dudaría en hacerle tragar sus palabras
Por suerte para él, el mago moreno pareció acusar el golpe y no dijo nada más al respecto. Malfoy le soltó y se incorporó de nuevo con un soplido. Hizo una mueca de dolor cuando sus recientes heridas apenas medio sanadas se quejaron de golpe por semejantes movimientos bruscos, pero Snape no se dio cuenta. Se cambió el bastón de mano y con algo de dificultad guardó la mano izquierda en su bolsillo para que el brazo se le moviera lo menos posible
"Qué has venido a hacer aquí?"
"Trabajo aquí, si no lo recuerdas. Pero mayormente quería asegurarme de que estabas bien --una sonrisa se pintó en su rostro--- Cómo piensas defenderte esta tarde?"
"Esta tarde....? -Murmuró, y ese nuevo conocimiento resultó más sofocante que la desinformación. Tragó saliva, porque la garganta se le había quedado seca, y alzó el rostro hacia él, desafiante --Voy a contarles todo, lo que refiere a ti con más detalle que el resto"
"Lo suponía. Qué inútil eres, no aprenderás nunca? Crees que te van a creer sin pruebas? Crees que por tu palabra van a ponerse en MI contra, que soy un ciudadano respetable? Eres un iluso..."
"Dumbledore--"
"Dumbledore! Ya salió el anciano! -- hizo un aspaviento-- No puedo creer que confíes en él después de todo lo que te ha hecho pasar. Apostaría a que se sacará un infalible plan de acción para que le traigas la Luna por sacarte de aquí..." Agitó la cabeza. No comprendía ese afán por el viejo de la barba blanca, no después de haber probado cuán injusto y convenido podía llegar a ser. Desde su punto de vista, era casi más peligroso que Voldemort. Después de todo, con el Lord siempre sabías qué esperar: Nada bueno. En cambio, Dumbledore podía clavarte un cuchillo en la espalda mientras sonreía y te juraba que te adoraba...
"Si quiere la Luna se la traeré, sobre todo si con eso acabas en Azkaban por el resto de tu vida"
Lucius se echó a reír suavemente y bajó la voz, aunque no tenía miedo de que nadie les oyera. El guardián de los calabozos le era completamente leal, y nada de lo que escuchase saldría de su boca contra él
"Ese enano calvo de Pettigrew nos contó algo que vio el día que robó tu varita. Muy descuidados por vuestra parte, no tener ningún *raticida* -sonrió- A lo que iba... El viejo había estado escribiendo algo en un pergamino que, cuando cambió de forma una vez estuvo dentro del despacho -hay multitud de agujeros aquí y allí en Hogwarts, según él- pudo leer.
Era una especie de testamento. Parece que tiene la sensación de que va a morir pronto, lo cual no sería una gran pérdida, si me permites el comentario. Le hablaba a la estirada de McGonaggal confiándole Hogwarts y la misión de Potter. Le decía que recordara las prioridades, que antepusiera la vida del chico sobre lo que fuera. 'Harry Potter debe sobrevivir', decía la carta, 'Aleja de él todo lo que pueda resultarle dañino, sé que lo harás bien'
No pudo seguir leyendo porque escuchó ruidos, ya sabes lo fino que tienen las ratas el oído, y se escondió rápidamente. Afortunadamente le dio tiempo a llevarse tu varita... Varita con la que sólo el anciano te puede incriminar... Si fuera tú me andaría con ojo, Severus..."
"Eres un--"
Apareció de pronto un carcelero que tocó en la puerta abierta "Su tiempo ha terminado, mr. Malfoy"
"Dame unos minutos más, enseguida termino --le respondió, y el hombre volvió a dejarles solos-- Dime algo, cómo pudiste acabar con esa criatura? Qué tiene de especial esa daga? La tiene Dumbledore guardada?"
"Aunque lo supiera no te lo diría" Siseó el mago. Lucius arqueó las cejas
"Fue chiripa, entonces? Ya me extrañaba... Lord Voldemort está muy interesado en ella, y en lo que puedas contarle. Tendremos tiempo de hablar de esto más tarde. Te recomiendo que pienses en lo que te he dicho. Te veré luego en el juicio"
Con un revolver de capa, Lucius Malfoy abandonó la habitación y el carcelero cerró la puerta, dejando a Snape pensando en sus últimas palabras.
El rubio subió las escaleras que le sacaban de los calabozos todo lo deprisa que fue capaz, porque no quería pasar allí dentro ni un minuto más del que fuera necesario, y cuál fue su sorpresa al ver allí a Albus Dumbledore, director en Hogwarts
"Señor Director, qué sorpresa encontrarle aquí..." Le dijo con una sonrisita cínica. El anciano asintió suavemente y le sonrió también
"Estoy esperando a Cornelius. Quería verme, sabes? Por cierto, te ves malamente... te ha sucedido algo últimamente?" Le dijo mirándole por encima de sus anteojos de media luna con esa mirada capaz de ver a través de piedra. Malfoy carraspeó, incómodo
"Mi esposa tuvo un desafortunado accidente en la cocina estando yo presente... Algo que le salió mal y voló en pedazos"
"Ya veo... Supongo que no será por eso por lo que se rumorea por aquí que actualmente no vive en la mansión Malfoy, no? No todas las mujeres son buenas cocineras..."
La sonrisa inocente en el rostro de Dumbledore hizo que se le encendiera la sangre, y tuvo que hacer un esfuerzo por guardar la compostura "Me temo que es sólo un rumor, director Dumbledore, aunque a muchos les pese. Si me disculpa, tengo que volver al trabajo"
Estúpido viejo del demonio.... Por qué no te enredarás en tus propias barbas de cuando en cuando... Pensó dejándole atrás, caminando airadamente Tengo que ver a Narcissa o acabará yéndose de la lengua en algo importante... Maldita sea! Y qué le importa a esta panda de cotorras si mi mujer me ha abandonado....?!
"Ahh, Albus! Te he hecho esperar mucho?" Le dijo Fudge al anciano estrechándole la mano cordialmente
"No, Cornelius. Además, he estado charlando amistosamente con Lucius Malfoy... aunque se marchó muy deprisa. Creo que tenía algo pendiente..."
El Ministro arqueó las cejas al ver que sonreía y se preguntó qué maldad le habría dicho, pues conocía al anciano ya de muchos años "Ven, ven por aquí, a mi despacho. Me alegra que hayas podido venir, es muy importante esto de lo que tengo que hablarte..." Le dijo abriendo la puerta y franqueándole el acceso a una habitación amplia pero casi redonda, decorada en granates y dorados, con grandes tapices en los muros de piedra y exquisitas esculturas y figuras en las estanterías de madera oscura
"Siéntate, por favor. Muy bien, puedo ofrecerte algo?"
"No, Cornelius, gracias. Tengo prisa por volver a Hogwarts. Está el ambiente revolucionado y no quiero que haya ningún incidente más..."
"Bien pues, intentaré ser claro y breve" Dijo el hombrecillo, y respiró profundamente para darse ánimos. Dumbledore intuía que quería hablarle sobre Severus, pero no alcanzaba a imaginar lo que el Ministro de Magia iba a decirle
"Bien, Albus, ya sabes que esta tarde es el juicio..."
"Espero que le estéis tratando bien"
"Como a cualquier prisionero "Se encogió de hombros, y Albus frunció el ceño imaginando nada bueno, pero tuvo que callarse
"Como te decía, esta tarde es el juicio. Los cargos son de asesinato sobre Virginia Landowitch, asesinato sobre Blaise Zabini, intento de secuestro a un menor, simpatía con El-que-no-debe-ser-nombrado y los suyos, posesión de objetos de Magia Negra, uso de las maldiciones imperdonables, y dos intentos de asesinato, uno sobre cada menor que resultó herido"
"De qué hay pruebas exactamente. Pruebas concluyentes"
"Según los estudios realizados por nuestros medimagos y magos forenses en colaboración con madame Pomfrey, Landowitch fue asesinada con un Avada Kedabra, y el mismo Snape lo confesó --Albus asintió lentamente-- En el cuerpo de Figg se encontraron residuos de una magia muy potente de tipo controlador que podría haber sido un Imperio, si bien no tenemos el cien por cien de exactitud. Potter fue secuestrado por alguien bajo su propia capa de invisibilidad, y ese alguien para entrar en la Torre Griffindor debía ser profesor o no se hubiera sabido la contraseña, me equivoco? El espejo estaba en su despacho, y cada pieza de cristal rezuma magia negra....
Y aún más. Él estaba solo entre el caos cuando le encontraron. Era la única persona consciente y apenas magullada, sucia de sangre de dos de los menores y con la varita con la que había acabado con Landowitch"
"Ya veo que pinta oscuro... --comentó juntando las manos en su regazo-- Pero aún no me dices de lo que querías hablarme"
Cornelius suspiró y se colocó el traje nerviosamente "Esa varita, Albus, está tratada con magia oscura como las que usan los mortífagos para que no se les pueda inculpar por ellas. Es de él, no es verdad? No hay nadie más. Landowitch estaba limpia, y no tienes a nadie extraño en Hogwarts este año... Es su varita de cuando era mortífago... pero sólo tú la podrías identificar, porque ha estado en Hogwarts todo este tiempo ya que le era necesaria para seguir 'espiando' a Quien-tú-ya-sabes"
El director miró al ministro fijamente durante unos instantes, luego cerró los ojos "Estoy seguro de que no la tenía él, porque la confisqué y la dejé en mi despacho. Sé que no me creerás, pero creo que Peter Pettigrew la robó de mi despacho y se la dejó en bandeja al culpable. Severus no tenía medios de abrir las cerraduras mágicas que le había impuesto... Sólo pudo ser el espejo"
"No me irás a decir ahora que era de Malfoy, verdad?"
Albus apretó los labios "Es la palabra de uno contra la del otro"
"Indudablemente todos creemos a Lucius... Merlín, si su hijo casi muere! --agitó la cabeza-- Sería estúpido pensar que él tiene algo que ver en este asunto. Esa varita es la prueba definitiva que necesitamos para poder vincularle a los asesinatos. Escúchame, necesitamos a un culpable creíble y tangible, no como el del año pasado. Quizá no sea muy ético condenarle sin que todas las pruebas sean totalmente comprobadas, pero si resulta ser inocente le sacaremos de Azkaban y le compensaremos"
"Hagrid fue encarcelado injustamente y Sirius Black es inocente y le perseguís como si fuera una alimaña... No puedo fiarme mucho de lo que me dices, por desgracia, y no permitiré que encerréis a mi amigo sin motivo"
"Esta vez no es como esa milonga que me contasteis el año pasado sobre que Voldemort había regresado y que fue él quien mató a ese pobre chico... y perdóname, Albus, pero nadie en su sano juicio se creería semejante tontería. Esto es real... y con todas esas pruebas, si tú dijeras que es su varita y nosotros demostráramos que fue con ella con la que se cometieron los asesinatos frente al juez...."
"No pienso ayudar a que le encerréis sin saber si fue él o no, menos aún cuando yo mismo creo que es inocente"
"Dos años consecutivos con muertes para tus alumnos no es muy buena prensa para Hogwarts, Albus... No querrás que cerremos la escuela por ser peligroso estudiar en ella, no es cierto?"
El director entrecerró los ojos "Me estás amenazando, Cornelius?"
"Sólo te lo estoy advirtiendo. Sería una lástima que todos tus alumnos fueran a la calle porque su director no sabe mantener a los alumnos seguros... No creas que se me ha olvidado el incidente aquél de la famosa Cámara de los Secretos, ni tampoco la llegada y huída de Black y ya para colmo la muerte del año pasado... Un periodista con un poco de labia podría contar una historia fantástica sobre Hogwarts, Albus...."
Dumbledore apretó los labios y cerró los ojos unos segundos. No podían cerrar Hogwarts, o no habría en el mundo un sitio seguro para esconder a Harry Potter, puesto que si él era destituido y su gente de confianza se dispersaba, Voldemort habría ganado la partida de antemano, sin empezar siquiera a luchar.
Y no podía condenar al Reino Unido al horror que impondría Voldemort, menos aún dejar que se hiciera con el poder y declarara guerra abierta contra otros países para conquistarlos. No, no podía permitir eso por mucho que le doliera traicionar a Snape, apartarle de sí para siempre....
Pero el saber que en el fondo hacía lo correcto, lo mejor para la mayoría, no era consuelo alguno en el corazón del anciano....
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La gran sala donde se ejercían los juicios en el Ministerio estaba debajo del edificio, pero sobre los calabozos. Las paredes de piedra, altas, terminaban en un techo abovedado con arcadas de cañón donde suspendida sobre las cabezas de los asistentes había una gran lámpara redonda de forja con luces mágicas que brillaban anaranjadas. No daba mucha claridad, por lo que a los lados del tribunal había también luces en las paredes.
Albus estaba sentado en la tribuna, con el Ministro Fudge a su derecha y el juez Randall a su izquierda, en unas sillas de madera antiguas como el edificio acolchadas y tapizadas de azul y blanco, haciendo juego con el blasón que colgaba en el muro tras ellos y que representaba el escudo de la institución: Sobre un fondo azul, una luz brillante en blanco y una varita.
Los testigos, la acusación y algunos aurors estaban sentados en bancos largos de madera labrada, en filas ordenadas tras el espacio central donde se colocaría el acusado, en pie frente a todos, sobre las losas del suelo que dibujaban un círculo.
Casi todo el mundo aguardaba en silencio lanzando miradas a su alrededor, algunas acusadoras, otras no, y en el rincón de los aurors se escuchaban suaves murmullos que se disolvieron cuando la gran puerta de doble ala se abrió con un suave chirrido.
Snape anduvo esposado y silencioso hacia el círculo de piedra entre todos escoltado por un auror canoso, vistiendo una toga totalmente negra. A pesar de las cadenas andaba recto y miraba al frente muy digno pero sin enfocar nada en concreto. Oír no oía nada, porque los latidos de su corazón eran demasiado fuertes. El sólo hecho de volver a pisar aquella sala en que tantas veces le habían condenado en sus pesadillas era suficiente para ponerle nervioso
Una vez estuvieron todos en sus respectivos asientos el juez dijo unas palabras como sumario del caso, y la vista comenzó a una orden de Dumbledore. Entonces Snape empezó a contar todo lo que había sucedido con todo el detalle que era capaz de recordar, incluido el hecho de que ya hubiera visto al enemigo en el Espejo en casa de Malfoy.
En su asiento en primera fila, Lucius borró la sonrisita de sus labios y arqueó las cejas, metiéndose de lleno en su papel de acusado indignado
"Te atreves a acusarme delante de un tribunal habiendo tenido la desfachatez de herir a mi hijo? Acaso tienes alguna prueba contra mí que te permita respaldar tus palabras?"
Evidentemente no las tenían, con lo que el juez tuvo que dar por buena su queja. El Director le mandó sentar, y el profesor continuó su relato, explicando todo lo referente a Lucius-halcón poseyendo a Arabella, comentando también que la profesora estaba bajo un Imperio de Lucius a través de Arabella
Lucius se echó a reír ante su acusación mirando al juez y agitando la cabeza "Señor Randall, no podría pedirle al acusado que deje de inventar tonterías sobre mí?" Severus apretó los dientes, deseando más que cualquier cosa tener pruebas contra él
Llegada a esta parte, el juez Randall pidió a Harry que hablara de su secuestro. El chico comentó entonces cómo le pareció la voz de Snape, si bien no pudo verle porque llevaba una capa de invisibilidad que luego encontraron. Albus habló por Elisabeth, que no podía estar presente por sus heridas, contando que no fue capaz de ver a su agresor porque para cuando se quiso dar cuenta de algo estaba tirada en el piso del pasillo. Remus terminó esta parte, y su testimonio fue como el de Harry.
Explicó después Snape su batalla contra el ser, cómo Lucius quería llevarse a Harry frente a Voldemort y de paso a él también, pues eso es lo que habían estado buscando desde que comenzara el año. Explicó la muerte de Blaise Zabini, y también la herida de Draco Malfoy, lo sucedido con Elisabeth y de cómo Fawckard era, de alguna manera, controlado por Lucius Malfoy.
El aludido miró al techo con un suspiro, y el juez llamó a Arabella a testificar sobre el halcón
"Encontré a Fackward herido hace un par de años y lo curé y lo adopté. Al principio le llamé Gwynneth, pero... no sé por qué, un día simplemente me di cuenta de que se llamaba Fawckard, y así le seguí llamando. Tenía un comportamiento extraño a veces, y ciertamente no le veía muy a menudo, por lo que supuse que debía echar de menos a su antiguo amo y que iba a verle de vez en cuando. Lo que no esperaba era que... tuviera que ver con Mr. Malfoy"
"Normal, no he tenido nunca un halcón con ese nombre, así que es igual de inesperado que para mí..."
"Y nunca tuvo curiosidad por encontrar al dueño de su halcón, señorita Figg?"
"Sí, pero Fackward no quiso llevarme nunca con él, no sé por qué"
El juez se mesó la perilla canosa y mandó al acusado seguir con su relato
Así, por fin Severus terminó de explicar el final de la historia, cómo lanzó el puñal contra el espejo y cómo se hizo añicos y la gran explosión que destrozó su despacho
"De modo que usted conjuró el Avada Kedabra que acabó con la señorita Landowitch, no es así? Y no sabe usted, profesor en Hogwarts desde hace años y ya enjuiciado por causas parecidas, que las maldiciones imperdonables tienen como castigo Azkaban?"
"Sí, sí lo sé. Pero lo lancé en defensa propia. Nada de lo que había probado funcionó, y tenía que detenerlo antes de que acabara con todos. No se me ocurrió nada mejor"
"Y no será que le pierden las malas costumbres de antaño, mr. Snape?" Preguntó uno de los aurors con una sonrisita mordaz. El juez le mandó callar, pero tomó mentalmente nota de la pregunta
Albus habló de nuevo por Elisabeth, contando los escasos datos que habría podido aportar la alumna y que, si bien corroboraban en parte la versión del acusado, todo era tan extraño que resultaba poco creíble.
"Cuénteme más cosas sobre esa daga, Srta Figg. Se supone que es suya"
Arabella volvió a levantarse y le explicó al juez cómo y cuándo había adquirido el arma, dejando al auditorio un poco perplejo al escuchar que provenía de un anticuario
"La hoja brilla a veces, y siempre está perfectamente pulida y plateada. Nunca se me ha puesto fea por el paso del tiempo, y eso que viajo de aquí para allá con más o menos humedades.... Pero yo no la envenené, eso se lo aseguro. Además, no tendría ninguna razón para hacerlo, porque nunca se me ocurriría usarla como medida defensiva pudiendo usar mi varita..."
Llegaron entonces a un punto muerto donde no quedaba nadie que tuviera que dar testimonio y donde al juez le pareció que no tenía nada más que preguntar "Si nadie tiene nada más que añadir a lo que se ha dicho me gustaría darme unos minutos para pensar en este extraño caso" Dijo a la audiencia. Minerva vio un intercambio de miradas entre el director y el ministro, y le pareció que Dumbledore iba a decir algo cuando Abel Zabini se le adelantó
"Y mi hijo murió a manos de su reflejo que había poseído el cuerpo de la profesora Landowitch, que curiosamente tenía una varita que no sabemos de quién es? Eso es lo que quieren hacerme creer?" Dijo de pronto levantándose iracundo y desesperado porque no se sacaba nada en claro de lo sucedido
"Al parecer eso es lo que intenta explicarnos el acusado. Aunque coincido con usted en el tema de la varita, gracias por recordármelo. Ya que no sabemos de quién es deberíamos podemos hablar con mr. Ollivanders. Es muy posible que él recuerde a su dueño..."
Albus, que había estado temiendo este momento desde el instante que comenzó el juicio, suspiró y se colocó los anteojos "No, George. La varita fue tratada con magia oscura para evitar este tipo de reconocimientos si su dueño era cazado o la perdía. Es la varita de un mortífago. De hecho, es la varita que usaba antes Severus, me di cuenta después de examinarla más de cerca ayer"
Se levantó un murmullo en la sala. Snape se puso blanco como el papel al escuchar aquello, y miró a Dumbledore con ojos interrogantes
"Y cómo llegó allí esa varita? Se supone que usted había confiscado todo el material mágico..."
"No sabía que aún la guardaba, pero que la tuviera él explicaría cómo fue capaz de abrir mis barreras mágicas, ya que no hay otra explicación posible"
La subdirectora McGonagall miró a Albus con los ojos muy abiertos, sorprendida. La varita la tenía él, y ella lo sabía perfectamente. De hecho había dicho que seguramente Pettigrew se la hubiera robado del despacho....... Y sin ánimo de desmerecer, estaba segura de que Snape no habría podido romper los hechizos del anciano. Su mirada se encontró de pronto con sus ojillos azules y dio un respingo. Había entendido el mensaje sin palabras: no diría una palabra.
Miró al acusado y se subió las gafas nerviosamente. Qué pretendía Dumbledore? Iba a conseguir que le encerraran de por vida....! No lo entendía, por qué mentía?? Y si el venerable Albus Dumbledore mentía, estaría Snape diciendo la verdad?
Severus escuchó a Lucius toser para enmascarar su risa. El rubio ya se lo había advertido pero él no quiso creerle. Pensó que había sido injusto con el anciano, que se había sobrepasado, que después de todo lo hacía por su bien y porque le apreciaba.
Clavó los ojos oscuros en el director de Hogwarts, pero el anciano le rehuía la mirada. La venda se le cayó del todo de los ojos para dejar ver la realidad desnuda y muy cruda, y en ese mismo momento se dio cuenta de que no podría volver a confiar en nadie.
"Miente.....!! Se la llevó... la tenía en su despacho! Yo no rompí sus barreras, no habría podido ni con mi varita!! Pettigrew se la robó, Malfoy me lo dijo! " Exclamó sin darse cuenta de la futilidad de su intento, puesto que su credibilidad estaba yéndose a pique por segundos
"Sí, cómo no... Aunque claro, teniendo en cuenta que poseí a un halcón y luego a las dos mujeres ya me creo cualquier cosa...." Le sonrió jugueteando con el bastón en su mano distraídamente. Severus le fulminó con la mirada, impotente, rabioso y desesperado, y tuvo que ser uno de los aurors quien le volviera a poner en su sitio cuando vio que podía tirarse sobre el rubio e intentar matarle a mordiscos si era preciso
"De modo que fue su varita de... mortífago con la que se cometieron los crímenes. Vamos a comprobar sus últimos hechizos" Dijo el juez Randall, y el auror que había acompañado al mago hasta el círculo al inicio del juicio tomó la varita que tenían allí como prueba y la conjuró.
Chispas verdes; El reflejo de Virginia Landowitch apareció. Chispas doradas, plateadas y azules de otros conjuros, y de nuevo más verdes y los reflejos de la familia que matara bajo la supervisión de Voldemort
Toda la sala estalló en murmullos que el juez intentó acallar sin éxito en tres ocasiones antes de lograrlo
"Esta familia fue asesinada hace dos meses aproximadamente, habiendo conjurado sobre su casa la Marca, que seguramente saldría también de su varita. Tiene algo que decir en defensa de estos asesinatos?"
El mago miró al suelo y agitó la cabeza. Qué iba a decir? Y lo que es más, quién le iba a escuchar.....?
"Por el caso que nos concierne, le considero culpable de la muerte de Landowitch, de tenencia de objetos ilegales de Magia Oscura, de haber utilizado maldiciones imperdonables y, teniendo el resto de las pruebas apuntando en su dirección como asesino al servicio del malvado Voldemort y por ser un caso de reincidencia, le condeno a la pena máxima. Mañana por la mañana será ejecutado el beso del dementor."
"Voldemort le obligó a matarles mientras espiaba para el director Dumbledore! --saltó de pronto Remus levantándose del banco para asombro y sorpresa de sus compañeros "Profesora McGonagall, dígaselo!" Pero Minerva bajó los ojos y se hizo la desentendida
"El caso está cerrado, mr. Lupin" Dijo Fudge levantándose de su asiento y ordenando con un gesto que se llevaran de allí al acusado
"Director Dumbledore! No puede permitirlo...!!" Volvió a gritar por encima de las voces del resto, pero nadie pareció hacerle caso. El licántropo quiso correr hasta el círculo, ponerse entre Snape y el juez, pero Sirius -transformado en Mundungus Fletcher por multijugos- le sujetó con fuerza del brazo, deteniéndole
"No, no, Moony, no puedes ir..."
"Déjame! No es cierto, no fue su culpa! No pueden condenarle por eso! Director, tiene que decirle que estaba trabajando para usted!! "Gritó a pesar de los intentos del animago por tranquilizarle. Director, ministro y juez se bajando del estrado como si no le escuchara, pero Snape sí que le oyó y volvió el rostro hacia él
Remus sintió que los ojos le escocían al ver su expresión traicionada mientras le llevaban casi a rastras sujeto de los brazos. Le iban a volver a encerrar en los sótanos del Ministerio hasta el alba, cuando sería ejecutada la sentencia
"Tenemos que irnos... --dijo Sirius con voz suave, una mano en el hombro de Harry, la otra sujetando el brazo de Remus-- Remus...?"
Pero Lupin tenía los ojos clavados en un punto de la sala, y ya no era Snape. Sirius miró por toda la pared frente a ellos hasta que llegó al techo. Algo no era normal, y pronto todo el mundo se dio cuenta. El edificio comenzó a temblar, la gente echó a correr para ponerse a salvo de las piedras que se desprendían y hacían añicos las baldosas del suelo. Sillas, mesas y demás enseres del piso superior comenzaron a caer también, y un gran boquete se abrió comunicando ambas partes del edificio cuando una enorme piedra cayó justo en el centro del círculo del acusado, rodando después hasta destrozar el estrado.
Algunos aurors, sobre todo los más experimentados, habían sacado sus varitas e intentaban unos proteger a los presentes con menos suerte y otros detener la caída. Una fuerte explosión lanzó por los aires a la gente que estaba cerca de las puertas de dos alas, entre ellos a Severus y sus custodios.
"Mutis A !!" Dijeron varias voces a un tiempo irrumpiendo tras la explosión. Todo el mundo excepto los mortífagos que en ese momento se habían hecho con el control de la situación perdieron la facultad de pronunciar la 'a' y por ende, de hacer la mayoría de sus hechizos. El Ministro de Magia se escudó tras Dumbledore, que observaba todo con ojos graves y la varita en la mano. Pronto lo entendió todo, aunque no daba crédito a lo que veía, igual que el resto de los presentes. No iban a por ellos, sólo querían llevarse a Snape quien, tendido en el suelo, esposado y aturdido por la explosión no opuso resistencia
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El mundo era suave y con una temperatura muy agradable cuando Snape recobró la conciencia. Estaba tumbado de lado en una cama ni muy blanda ni muy dura, con sábanas frescas y perfumadas envolviéndole. La tela sedosa acarició su piel cuando se movió lentamente. Estaba cansado, algo aturdido y quizá... amoratado? Pero no parecía nada grave... Luego no podía estar en la enfermería de Hogwarts. Además a su lado había alguien. Notaba la calidez del otro cuerpo junto a su espalda desnuda, acoplado de lado perfectamente con él y había un brazo rodeándole por la cintura
Despacio, porque aún estaba desorientado, abrió los ojos. A su alrededor todo era lujoso, decorado en diversas tonalidades y clases de negros, verdes, marrones y platas, incluida la ropa de cama y lo que llevaba puesto; un pantalón de seda oscuro como las sábanas que le cubrían. Por encima de la almohada estaba una mano que sujetaba un periódico, pero que por la postura era imposible que el dueño estuviera leyendo. Su piel, blanca y de aspecto suave y cuidado le hizo pensar que no era Remus quien estaba junto a él
Se colocó boca arriba, confundido, y no fue hasta entonces que se dio cuenta de que mirándole con expresión algo divertida y un periódico en la mano estaba el dueño de la casa, su pelo rubio contrastando fuertemente contra la almohada verde oscuro y su pijama de raso granate y azul
"Vaya, por fin...."
Severus dio un respingo e intentó moverse, pero Lucius tenía bien sujeta su cintura, de modo que se le quedó mirando como si viera un fantasma "Qué? Cómo...??" Empezó a preguntar incapaz de entender cómo demonios había acabado en la mansión Malfoy, y más aún, en la cama de Lucius
Lucius se encogió de hombros con un suspiro teatral "No pensarías que iba a dejarte allí para que te sorbieran el alma como si fuese un batido, verdad?" Le dio el periódico descuidadamente, y el hombre lo tomó y miró la primera página
Era una tirada especial de aquella tarde. En la foto móvil de la primera plana se podía ver la sala de juicios medio destruida y magos moviéndose de un lado a otro. El titular hizo que los ojos de Snape se abrieran enormemente: *Un grupo de presuntos antiguos mortífagos atacan el Ministerio de Magia*. Debajo se leía: *El Ministro Fudge declara, 'Sólo vinieron por el acusado, un asesino como ellos'*
"Creen que todo estaba planeado... que soy uno de vosotros..."
"Eso ya lo creían antes de que aparecieran"
"Nunca podré probar que era inocente... --susurró, y abrió el periódico con manos temblorosas, leyendo entre líneas-- Dicen que soy un asesino peligroso y desequilibrado... hay orden de búsqueda y captura..."
El mago moreno sintió que la cabeza le daba vueltas y cerró los ojos. Aquello era surrealista. Primero los aurors le condenaban a muerte, y luego los mortífagos le salvaban la vida. Nadie creería que fue con ellos en contra de su voluntad, ni siquiera Lupin, que le había creído hasta el final.... Sintió una punzada de dolor en el pecho al pensar en ello y en que todo lo que había conseguido, todo por lo que había luchado se había derrumbado como un castillo de naipes con algo de aire. Su vida, su trabajo, Dumbledore... todo mentiras, engaños, traiciones. Y allí estaba ahora, en la cama de la persona que más golpes y más heridas le había hecho en toda su vida y que le tenía abrazado contra él y arropado después de haberle cuidado en su inconsciencia
"No te preocupes por eso, no te podrán encontrar en mi mansión. Hay lugares que esos perros aurors no saben que existen. Cuando vengan a buscarte, que lo harán, estarás tan bien escondido que no te encontrarían ni buscando tres días seguidos" Dijo despreocupadamente el rubio, haciendo un gesto mientras le frotaba el pelo ahora perfectamente limpio con su mano libre. Snape apretó los puños con rabia, frustración, ira, y mil sentimientos más todos juntos y enredados en su mente
"Todo esto es culpa tuya!!!" Lucius dio un respingo. Había una expresión un tanto preocupante en su rostro, con las pupilas contraídas y las mandíbulas apretadas tan fuerte que se le dibujaban en el rostro perfectamente, pero más preocupante fue el hecho de encajar dos puñetazos que acabaron con sus huesos sobre la alfombra
"Qué demonios te pasa, Severus? Te acabo de salvar la vida, maldita sea!! Iban a quitarte el alma, joder!! Qué más da que seas un proscrito, estás vivo!!!" Lucius se levantó con trabajo después del golpe, pero hizo su mejor esfuerzo por aparentar estar tan fuerte como siempre. Snape se abalanzó sobre él y le sujetó contra una de las librerías
"Siempre metido en mi vida, siempre jodiéndome! No te cansas?! Yo sí me canso de ti, estoy harto de darme la vuelta y ver tu rostro reflejado en los cristales, estoy harto de ir a la cama e imaginarte en ella, estoy harto de que me persiga si no tú tu recuerdo!! No te valió con destrozar mi vida una vez, tenías que repetirlo!! Maldito seas hijo de puta...!!" Lucius Malfoy, su amigo, su héroe, su amante, su juez, jurado y ejecutor...
El dueño de la mansión no recordaba que el otro mago fuera tan fuerte, pero sus golpes le hacían ver que estaba equivocado. Eso, o que él estaba más débil de lo que había pensado. Severus le empotró varias veces contra las baldas de madera oscura, tirando libros con los golpes, agitándole como si fuera un muñeco de trapo. Aunque intentaba librarse de él, Malfoy sólo consiguió al agarrarle con su brazo sano que le golpeara más
"Sólo cumplía órdenes.... maldita sea...!!" Exclamó cuando tuvo suficiente aire en los pulmones para hacerlo
"No me jodas! Ahora me dirás que no disfrutas con cada segundo que me torturas, que no te gusta verme humillado, suplicándote!! Sólo cumplías órdenes?? Hace años, años, que dejé de creer ni una palabra que salga por tu boca! Mentiroso, infame, traidor! Por tu culpa me convertí en un monstruo mayor del que ya era!!"
"Mi culpa...?? --Lucius entrecerró los ojos furioso, y haciendo acopio de todas sus fuerzas se quitó al mago de encima, aún a costa de rasgar su pijama favorito y de dejar sus dedos marcados en su carne-- Todo en este mundo es culpa mía, por supuesto! Cómo no.... claro, yo te convertí en mortífago, verdad? Yo, que fui tu único amigo cuando ese Griffindor te echó a patadas de su lado, que te recomendé a otros Slytherin, que iba a verte a Hogsmeade cada fin de semana! Yo, que desde siempre te dejé un hueco libre a mi derecha por el que la gente se hubiera matado por estar! Es mi culpa que aceptaras tatuarte el brazo para intentar ser como yo?? Sí! No lo niegues.... Siempre quisiste ser como yo, guapo, deseado, adorado, poderoso, temido. Querías venganza, y la tuviste! Querías poder, se te concedió! Querías que ser temido, respetado y poderoso, y Voldemort te lo puso en bandeja! Tú sólo forjaste tu destino...!"
"Sí, forjé mi destino a base de palos y piedras, de abusos, de insultos, maldiciones, humillaciones y demás a que adorabas someterme!"
"Nunca te quejaste!"
"Eres un cabrón!!" Le gritó, dándole un fuerte puñetazo en la mandíbula
"Ya me he cansado de esto, Severus! Si no te estás quieto de una jodida vez voy a--" El rubio tenía a Snape agarrado de un hombro y le intentaba empotrar contra una librería haciendo fuerza con los dedos en su clavícula, pero el mago se soltó golpeándole bruscamente en las costillas. Lucius dio un par de pasos atrás, tambaleándose, y tuvo que apoyarse en las sujeciones de madera del dosel de su cama, encogido de dolor
"Vas a castigarme? --Severus le agarró de la camisa rasgada y con un fuerte empujón le lanzó al suelo-- Vas a decirle al Lord que me rebelo? Vas a maldecirme hasta que te suplique? O vas a traicionarme una vez más llamando a los aurors?!" Se agachó a su lado, pues no se había levantado, y le tomó del pelo para incorporarle
"Tú eres el único... traidor en esta habitación" Dijo entre dientes, sujetándose con el brazo derecho en el suelo hasta que Snape, haciendo fuerza, le echó hacia atrás y golpeó su cabeza contra el suelo
"Y eso me lo dice quien vendió a su propio hijo?!"
"No fue mi culpa!" Rugió, frustrado y dolorido, intentando sin éxito soltar la garra de acero que sujetaba su pelo y que le volvió a golpear contra el suelo
"Eso cuéntaselo cuando despierte. Dile no, hijo, no intentaba matarte, pero casi lo consigo de todos modos!!"
"Lord Voldemort quería que le escarmentara para que viera... por qué no se le puede desobedecer! --dijo haciendo un esfuerzo por enfocar al psicópata de pelo oscuro que tenía enfrente-- Sólo quería que presenciara lo que iba a suceder... que se le quedara grabado para que no intentara... hacer como tú, joder!"
"Hacer como yo el qué? Vivir su vida al margen del gilipollas de su padre y de su panda? Draco tiene derecho a elegir lo que quiere hacer con su vida!" De nuevo su cabeza rubia rebotó contra el piso
"Sí! --murmuró, sangre en sus labios de haberse mordido en el último golpe-- Tiene derecho a hacer lo que quiera con su vida... pero sin poner en peligro al resto del mundo a su alrededor... que es lo que tú haces --Lucius intentó moverse, pero Snape le clavó al suelo poniendo una mano en su hombro y dejando caer su peso en él. Dolía, dolía como un demonio su brazo herido, pero un Malfoy no pediría clemencia. Entre dientes siguió diciendo-- Ese chico murió por tu cabezonería... Draco está malherido porque.... eres un jodido necio, Severus, y.... aquella mujer, tu amiga, por qué murió....?? Por ti, porque no eres capaz.... de ver que estamos atados a Voldemort desde que nos tatuamos...., nosotros y todos aquellos a quienes tenemos cerca! Draco tiene que ser un..... mortífago porque yo lo soy, y si se niega.... todo lo que aprecie sufrirá las consecuencias, entiendes?! Y si en ésta... tu última oportunidad, no vienes cuando Voldemort llame no sólo me cas... tigará, sino que me mandará detrás de esa chiquilla y de Lupin.... Sí... no te sorprendas tanto. Espiando se entera uno de tantas cosas.... Y si me matas... dará igual, porque otro mortífago tomará mi lugar.... No ves que es un círculo vicioso y que no está permitido.... salirse de él? Vayas donde vayas Voldemort irá a por quienes quieras seguros..."
Tenía razón, sabía que tenía razón y eso le había dolido más que cualquier golpe. Nadie estaría seguro si no cooperaba. Lo comprobó una vez, no arriesgaría una segunda. En un acceso de ira por sus palabras, el moreno estrelló su cabeza contra el suelo una vez, dos, tres, y siguió haciéndolo hasta que vio que Malfoy se movía como una muñeca de trapo, totalmente a su merced.
El ex profesor se le quedó mirando, sus ojos oscuros que antes llameaban convertidos en cenizas que se iban enfriando paulatinamente al ver sangre manchando su mano y el pelo de plata de Lucius. De nuevo, y como le pasara con Sirius, ese subidón eléctrico, esa enajenación mental se fue diluyendo, dejándole solo con la conciencia de haber hecho algo que no debía y con la quemazón en su brazo que quería derramar más sangre.
Si no puedo ser libre, en cuanto pueda me mataré. Me tiraré por un puente o haré enfadar a Voldemort tanto que le saldrá veneno por sus colmillos de serpiente. No pienso volver a ser la puta de nadie... ni suya, ni de Dumbledore Pensó amargamente
Soltó a Lucius, quien quedó inmóvil manchando de sangre la cara alfombra que les protegía del frío suelo, y comprobó su estado. De tanto golpearle le había abierto una brecha en la cabeza, en la sien. Era un milagro que no le hubiera matado... Lucius, tan pálido, tan frío, cortante y ardiente como el mismo hielo, parecía una hermosa y frágil figura de cristal de Swarovsky echa trizas en el suelo bajo él.
Le quitó la rasgada camisa de raso para intentar parar la hemorragia escandalosa que empapaba sus manos y ya hasta sus pantalones. Su piel blanca estaba marcada en numerosos sitios, sobre todo su costado izquierdo donde lucía una cicatriz espantosa porque, en contra de lo que había pensado, el medimago por el que pagó tantísimo no pudo hacer desaparecer todas las secuelas del accidente. Pero lo que más le llamó la atención fueron los abusos visibles en forma de morados de un Cruciatus muy reciente
Voldemort debió castigarle por no cumplir con su misión pensó apartando su cabello de la herida y limpiando la sangre que manchaba su cara con una de las mangas de la chaqueta Por eso me costaba tan poco controlarle... Te jodes, Lucius, te está bien empleado por cabrón, más tenía que haberte hecho, un cruciatus no es suficiente castigo para ti... Pensó, irónicamente cuidándole con gran esmero. Para él, Malfoy significaba tantas cosas y despertaba tantos sentimientos encontrados que no podía sino cuidarle después de haberle dado una paliza, la primera que le daba habiendo él recibido más de una
Maldito Lucius, bastardo, eres como un ángel caído... tan hermoso, tan tentador pero también tan doloroso y traicionero...
Claro que quería ser como tú, quién no lo desearía? Eras el orgullo de nuestra Casa, todos te adoraban y siempre triunfabas en todo lo que te proponías. Todos te admiraban, te querían y respetaban hicieras lo que hicieras menos...
Sonó la puerta al abrirse, y Snape se giró "Mr. Malfoy..."
Maximus le miró despectivamente de hito en hito, y no tardó mucho en reconocerle "Snape, el traidor --gruñó-- Por lo que me he enterado, te has dado buena maña en tu papel una vez más. Por cierto qué hacéis medio desnudos en el piso?" Preguntó, los brazos cruzados sobre el pecho, los ojos grises entrecerrados maquinando Dios sabe qué cosas. El primer día que vio al padre de Lucius comprendió que el joven Malfoy se comportaba así porque que era lo que había vivido desde siempre, lo que había aprendido y lo que se esperaba de él. Y también se dio cuenta entonces de que Maximus Malfoy despreciaba a su hijo profundamente, siendo la violencia el único lenguaje que hablaban. Y algo le decía que nada había cambiado en aquellos años.
El orgulloso abuelo de Draco había envejecido gloriosamente, haciendo que las arrugas y las canas en su cabello oscuro como la noche fueran signo de poder y de sabiduría en vez de decrepitez. Todo él irradiaba un aura oscura de poder y respeto, de hielo sobre fuego, de majestuosidad y orgullo que era imposible pasar desapercibida.
"Te he hecho una pregunta, o es que estás sordo?"
"Intentaba que--"
"Se lo has hecho tú?" Le preguntó acercándose a él y apuntando a la herida en su cabeza de la que ya manaba menos sangre, herida que sabía no tenía antes
"Sí"
El moreno asintió y arqueó ligeramente las cejas, como aprobándolo. Severus apartó la mirada de él. Siempre le había parecido que su padre era un hombre seco y parco en cariños pero era mil veces mejor que el de Lucius, quien seguramente estaría pensando en la mala suerte que tenía porque no le había matado...
Le resultó curioso haber vuelto el pensamiento a su progenitor, y se preguntó qué habría sido de su familia. Hacía más de diez años que le desheredaron, y más aún desde que no les veía...
"En vista que mi visita es inútil te dejo el recado de decirle que sé donde está su esposa. Procura que esté enterado mañana en la mañana" Le ordenó con su voz agravada por los años
"No está aquí?"
Maximus sonrió levemente "Claro que no. Se marchó de casa hace un par de días y ahora vive con su madre. Exactamente de eso quería hablarle, no toleraré un divorcio en esta familia" Dijo ahora muy serio. Por supuesto, para un Malfoy las apariencias eran lo primero...
"Cuídate de los aurors ahora que eres un proscrito. Por el bien de la familia espero que no deje que te cojan...--dijo señalando a su hijo-- Y no intentes dejar la Mansión, no podrías" Con un revolver de capa negra y un portazo Mr. Malfoy Senior se marchó de la habitación y, poco más tarde, del edificio, dejándolos de nuevo solos
"Seguro que fue por lo de Draco que ella se ha ido --murmuró el moreno para si tomando a Lucius y subiéndolo a la cama con dificultad. Ni siquiera se le ocurrió probar a buscar una varita; era perder el tiempo-- A todo nos rinde cuentas el destino tarde o temprano, verdad? Y si Narcissa no accede a quedarse también tendrás que matarla...?"
Se marchó un momento a la cocina, donde se encontró con Lun, el elfo doméstico, y le pidió un vaso grande con agua. De vuelta a la habitación se lo echó por la cabeza al rubio, que recuperó de inmediato la consciencia, sentándose de golpe.
Con una especie de gruñido bajo se llevó una mano a la sien, donde le dolía con cada palpitación del corazón, y tras mirarse la mano sucia de sangre miró a Severus con los ojos entrecerrados. El mago estaba de pie a su lado, todavía con el vaso de cristal en la mano, mirándole
"Por qué a mí, Lucius? No había otro Slytherin...?"
Lucius frunció las cejas, pero pronto supo a qué se refería. Se dejó caer sobre la almohada con un suspiro y se tapó los ojos con el brazo sano para que no le diera la luz del cuarto.
"No como tú... Tan delgado, moreno y con ese carácter frío, esa forma de maldecir y de quitarte de encima a la gente...--se echó a reír suavemente, pero no era una risa sana, sino más bien descolorida y amargada-- Me lo recordaste cuando te vi... me le recordaste tanto que tuve que doblegarte a mi voluntad..."
"Recordarte a quién?" Esa era la pregunta del millón y Severus lo sabía, pero no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer
"Tú que eres tan listo, no lo sabes...?" Ambos se quedaron en silencio durante unos instantes hasta que por fin Lucius confesó, dejando a Snape totalmente perplejo
"Estás mal de la cabeza..." Fue lo único que pudo responder cuando le dijo que le recordaba a su padre
"Y ahora te das cuenta de eso...?" Hizo una mueca. Lucius y su padre nunca se habían llevado bien, eso era un hecho probado, pero el moreno nunca hubiera imaginado que le hubiera trastornado hasta ese punto. El herir, golpear y abusar a alguien que se parecía en su mente a su progenitor porque a él no podía alcanzarle le parecía tan increíble.... Pero explicaba las cosas, el por qué de su extravagante comportamiento, por qué le amaba y le odiaba, por qué le daba afecto y palos intercaladamente, amigo y enemigo a un tiempo
"Más allá de eso... -siguió el rubio, y carraspeó- Ah, demonios! Esto es ridículo" Se calló de golpe y se tumbó de lado, dándole la espalda y gruñendo para sí. Qué iba a decirle, que cuando se hicieron amigos le tomó cariño? Que con el tiempo le ayudó a superar sus trifulcas? Que en el fondo sentía algo que ni siquiera a sí mismo era capaz de confesarse sin sentirse ridículo, estúpido y quién sabe cuántos adjetivos más?
"Ahora comprendo por qué siempre *coincidía* cuando recibías lechuza de casa... Siempre eran malas cosas, supongo, y te desquitabas conmigo"
"Era inevitable. Cosas que pasan cuando se está medio loco"
Snape se dejó caer en una butaca y se pasó una mano por la cara, luego por el pelo, y suspiró, sintiéndose extrañamente vacío. No pensaba que una confesión de ese calibre pudiera dejarle tan frío.... Ni siquiera estaba un poco enfadado. Aunque quizá eso se debiera a que se había enfurecido tanto antes que había cubierto el cupo
"Nunca debiste enseñarme *ciertas* cosas... Me avergüenzo si alguna vez me atrevo a mirar a una mujer..." Dijo casualmente haciendo su propia confesión
Escuchó una risita "No puede ser"
"Debería matarte por tantas cosas, Lucius..."
"Y por qué no lo has hecho ya? Me ves con fuerza para defenderme?"
"No lo sé. Simplemente no puedo hacerlo..."
Creo que... yo tampoco podría
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NdlA: Me cachis la mar, lo que se me enrrollan los personajes XDDD Así no termino nunca el fic --risas-- Bueno, el próximo, el capítulo 8 (10 contando los bonus) será el final, y esta vez es seguro, porque tengo ya más de a mitad.... XDD Estará arriba prontito, ya veréis ^_^
Bueno, qué os ha parecido?? Quién quiere crucificar a Albus? xDD Qué os parece Mr. Maximus Malfoy? Qué tal Remus y Lucius? En fin, me contáis vale?? :) Y síi, Remus x Sev en el siguiente capítulo, ya lo tengo escrito y todo ^^ Ah, juro que lo de Elisabeth estaba planeado.... Quería ser un poco mala y además, me daba juego para ser paposa con Remus y Sev... *___*
Y prometo seguir con Navidades cuando acabe In the end, okis! No desesperéis, que está la vida mu malita XDD
Err, y gracias por contestar la encuesta!! XDDDDD ^__^
Reviews:
N_Snape: Hola wapa! Matar a Draquito... no hombre, pobre shiquillo! XD Y hacías bien en no fiarte de Dumbie XDD Aunque jos, no es que lo haga a mala leche! Pobre hombre, las obligaciones... enfin. Jaja, que gracia lo de viejo pervertido ;) A ver qué tal el suaaave slash del siguiente capítulo. No esperes maravillas... no soy de escribir grandes muestras de afecto entre hombres XDD Woo! Y cómo es eso que no tienes messenger?? Con lo majo que es....! Deberías, deberías! En finx.... al final para cuando quedemos y a me habré convertido en una ejecutiva agresiva XD Por cierto, la que debe mail ahora soy yo.... te contesto, lo prometo :**** Y sigue con tu fic wapaaa!!
Enya: Más wapa ella que un sol ^^ Duhh!! Ya ves que no la matéee!! Que era broma, pa despistar! Qué bien os he engañado xDDD Bien así la paliza de Sev a Lucey?
Brida-Weasley: Gracias, la verdad es que suele costarme bastante escoger canción, sobre todo en ciertos capítulos ;) Woo, vas a imprimirlo, en serio? ^__^ Me alegro que te agrade pasar las noches en mi compañía ^^
Nocrala: Gracias, gracias por los cumplidos, intento llegar a vosotras aunque a veces no lo consiga... ^^ Sí, voy a hacer segunda parte.... aunque no sé cuando XDD Pero la haré ^^
Selene: Gracias ;) Jaja, lo siento! XD No es mi intención que pierdas horas de sueño leyendo XDDD Es que mis caps son muy largos ^^U Si, la verdad es que Draco se quedaría O_o si viera alguna vez a su padre con Sev... XDD Bueno, qué te parece mi teoría sobre Lucius y por qué es así con Sev? Y en el fondo... Sev es macho, te lo digo yo ^__- Tu fic... creo que leí algo, dame tiempillo y lo leo, palabra, que ando muy liada. Ah! Gracias, gracias! Si, tngo msn... te lo mando vale?
Silverstar: Jajaja, tranquila mujer XD Me alegro de que te gustara el 6, a ver qué te parece este :) XDDD Si bueno, reconozco que fui MUY bestia al matar al pobre Blaise.... XDDDD Pero es que el malo es muy malo, leshe ^^u Uhh, a ver qué me dices de Dumbie en este cap... ^^Y Bien! Qué tal Lucius, bien así? Más Remsie en el siguiente cap ^^
Lynn: Qué curioso tu review ;) Bueno, dudas? Qué dudas? Dime, a ver si puedo resolverte algo xDD Y gracias por escribir ^^
Youko Gingitsune: Waa ;) No tardé tanto esta vez, verdad?? Ahora la que anda liadilla eres tú XDDD Ta interesante tu fic joss XD Si, pobrecitos todos, verda? Qué malosa soy XD Osea que te gustan todos, vamos, como a mí ^__^ Ya me contarás que tal este cap ,)
Marina: Gracias por los cuplidos, fiel lectora ^__^ Yo tb le quiero y, aunque parezca una contradicción, es por eso por lo que me paso tanto con él XDDDD
Angie: Wa! Ya está aquí el siguiente capítulo ^_^ Me alegro que te haya gustado jesjes ;) Jos, tú quieres que vaya al temita, ehh? Bueno, los demás también pero no lo dicen por vergüenza XD Lástima que no sea yo muy propensa a escribir mucho en ese aspecto si no es porque la historia lo requiere.... ^^U Aún así un poquito más tendrás en el siguiente cap...
