Veamos... Jaja, probablemente no se acuerden de mi historia, y si todavia siguen aqui, tengan que releerla. perdon por no actualizar en años. pero tuve un accidente que me impidio escribir, y a pesar de que me recupere uno meses después, ya es dificil volver a continuar lo que dejaste. Lamentablemente ya perdi mi inspiracion en esta historia, pero yo ya tenia este capítulo que me gustaba mucho y solo lo tuve que corregir en algunos aspectos. No se si vuelva a actualizar, porque tengo mas capitulos, pero no siguen un hilo coherente de ideas, están salteados. Pero ustedes disfruten de este capítulo:)
Harry Potter no me pertenece
Capitulo: Papeles invertidos
-Nunca… en todos mis año de Hogwarts… podrían haberse roto el cuello… como se atreven a hacer semejante… podrías haber muerto! - Eso último parecía que iba dirigido exclusivamente a Harry, lo que lo hizo tragar. La profesora McGonagall llevaba más o menos diez minutos así, balbuceando cosas sin sentido. A veces sus ojos desprendían furia, otras preocupación, otras simplemente shock o impresión.
Se calló por un minuto entero, antes de hablar más calmada y coherentemente-Un reto mágico –fue su siseante y rígida voz - Esas cosas pueden llegar a ser muy peligrosas. Y desobedecieron una orden directa de no subir a sus escobas mientras la profesora Hooch llevaba a Longbottom a la enfermería. Y pudieron haberse roto el cuello! Entienden las posibles consecuencias de sus actos?
-Si profesora- fue la respuesta simultánea de los tres niños sentados al frente del escritorio.
-Serán diez puntos que se les resta a cada uno, solo porque no hubieron altercados mayores, y una semana de detención, entendido?
-Si profesora.
-Pueden retirarse- Ron y Draco salieron corriendo rápidamente de ahí. La profesora hizo una pausa vacilante- Señor Potter, quédese unos instantes.
-Sígame señor Potter- dijo mientras lo llevaba por unos pasillos. Lo miró severamente, pero al final negó la cabeza con resignación cariñosa- Supongo que no debía esperar a que no te metas en problemas. No sabiendo quien es tu padre. Y tu padrino. Y tu tío. Y tu abuelo… - Vaciló su paso, antes de negar la cabeza con asombro, empezando a hablar para sí misma - Merlin, por qué no he esperado que algo pasará antes, tienes la creatividad diabólica de Black, la inteligencia de Lupin, la habilidad de James y el ridículo sentido de humor de Albus. Al menos espero que se te haya pasado algo de la sensatez de Lily.- Tocó la puerta de un aula, y pidió por un tipo Wood. Los llevó a ambos a otra aula vacía, después de sacar a Peeves de ella. Juraría que la profesora caminaba casi con impaciencia, eso le hacía guardar esperanza, ¿tal vez…?
Hizo las respectivas presentaciones - Señor Wood, te he encontrado un buscador- dijo Minnie con una sonrisa emocionada que no pudo contener. Harry soltó una exclamación victoriosa después de brincar y abrazar a su profesora favorita.
-SII! Lo sabía! Gracias Minnie, te adoro! Eres la luz de mis noches, la alegría en mis penas, el sol en…
-Señor Potter- lo regañó McGonagall- absténgase de esos comportamientos inapropiados - En cambio Wood parecía sorprendido y shockeado, como si no procesara la información.
-Habla enserio profesora?
—Totalmente —dijo la profesora con vigor—. Este chico tiene un talento natural. Nunca vi nada parecido. No me sorprendería si lo primero que tu padre te enseñó fue como sujetar una escoba – Comentó con sequedad divertida a Harry.
Harry rio con alegría- He estado volando desde que tengo memoria.
-Debería de habérmelo imaginado, seguramente tu padre compró tu escoba antes de tu nacimiento - Se volvió a Wood con su emoción restaurada - Atrapó esa cosa con la mano, después de un vuelo de varios metros en picada. Ni un rasguño. Charlie Weasley no lo habría hecho mejor.
Wood parecía pensar que todos sus sueños se habían hecho realidad, de hecho, su emoción o fanatismo le recordaba a la de su padre, y Harry supo que encontraría en ese capitán alguien que lo juzgue por su talento, y no por quien es.
— ¿Alguna vez has jugado un partido de quidditch, Potter? —preguntó excitado. Yo asentí con entusiasmo
—Wood es el capitán del equipo de Gryffindor —aclaró la profesora McGonagall, como si quedara duda.
—Y tiene el cuerpo indicado para ser buscador —dijo Wood, paseando alrededor de Harry y observándolo con atención—. Ligero, veloz... ¿Tu padre jugaba? – Preguntó con curiosidad
Sin poder evitarlo Harry infló su pecho con orgullo – Fue capitán de Grffindor, incluso recibió la medalla a mejor buscador de su generación.
Olliver casi parecía saltar del deleite, pero cuando abrió la boca para soltar exclamaciones entusiasmadas, McGonagall lo interrumpió —Hablaré con el profesor Dumbledore para ver si podemos suspender la regla del primer año. Los cielos saben que necesitamos un equipo mejor que el del año pasado. Fuimos aplastados por Slytherin en ese último partido. No pude mirar a la cara a Severus Snape en varias semanas...
La profesora McGonagall observó con severidad a Harry, por encima de sus gafas.
—Quiero oír que te entrenas mucho, Potter, y que no se te suba a la cabeza esto.
Luego, súbitamente, la profesora sonrió sin reservas. Olliver casi se cae del asiento al ver la sonrisa de la severa maestra.
—No me imagino la cara de tu padre cuando se entere, el jugador más joven en un siglo. Creo que le dará un ataque cardiaco de orgullo – La profesora frunció levemente – Mmmm, creo que será mejor si tomamos ciertas precauciones con James. No vaya a ser que termine tirando la escuela solo por venir a felicitar a su hijo.
Harry estaba sentado en el gran comedor, después de soltar la noticia a Ron y darles miles de gracias por el brillante plan. Ron se veía muy satisfecho de sí mismo por como el plan funcionó, Y Harry prometió invitarlo en navidad a su casa para jugar quidditch y darle una de sus escobas y un equipo completo de pelotas de quidditch casi nuevo que Sirius le había comprado, pero luego no le dejó usar porque había salido otro set más reciente, dos semanas después. Y Harry halló la forma de compartir con Ron y no hacerle sentir menos. Despúes de todo no solo era el menor varón de una larga familia, pero también ser el mejor amigo del niño que vivió iba a ser difícil, pero Harry trataría de hacérselo más fácil.
Alzó la vista cuando llegó el correo. La noticia ya debió de haberle llegado a sus padres, así que la sorpresa llegó cuando no recibió nada de su padre, si no de Sirius. EL paquete era alargado, y venía llevado por dos águilas extravagantes y blancas. Sirius. Sabía que tenía la atención de toda la mesa, pero con una sonrisa, decidió darse el lujo primero de leer la carta con deliberada lentitud. Para su mortificación era un vociferador. No podía escribir su entusiasmo en una carta?
Prongslet!
No me lo puedo creer! Felicidades Harry! Buscador de Gryffindor en primer año. Ni siquiera James hizo una hazaña tan grande. Y de paso rompiste un par de reglas! En tu primera semana! Te enseñe bien Prongslet. Creo que hasta me sacaste unas cuántas lágrimas del orgullo.
Así que te envié algo que seguramente apreciarás. Luego me podrás dar las gracias y proclamar que soy el mejor padrino que te pudo tocar en el mundo entero. No sabes lo mal que quería ir a tu felicitarte en persona, pero por desgracia, tu padre me ha mandado a su casa en Canadá para hacer un papeleo. Desgraciado James. Sabe lo mucho que odio hacer papeleo, pero ese viejo venado sobreprotector no puede estar en otro continente diferente del que estés. Ja. Pero esta vez le ganó el grande y brillante Black.
PD1: Dime el berrinche que haga cuando vea lo que te regalé, seguro a el le hubiera gustado dártelo.
PD2: Si en tu primer partido ves a una persona vestida con botas, túnica y bufanda roja y oro, en las gradas de Griffindor y gritando tu nombre, soy yo. O tu padre. O tu madre, solo que los de ella serán más furiosos al ver esas peligrosas maniobras que hasta ahora has mantenido oculta de ella.
Harry negó cariñosamente ante la carta. Alzó la vista con curiosidad para ver el alargado paquete que había traído la lechuza. Puso sus manos en el paquete y con la ayuda impaciente de sus amigos, lo abrió. SU quijada se abrió, y apenas y oyó los susurros sorprendidos de sus amigos. Sus ojos estaban enfocados en la mejor escoba que hasta ahora había visto, el palo brillaba, lo pelos de la escoba perfectamente alineados, y a lado de las lujosas palabras Nimbus 2000 estaba caligrafiado con una letra dorada las letras HP. Soltó el aire de abrupto y lanzó una gran sonrisa. –Cool! Quien te la envió? Es la nueva Nimbus!
Le lanzó una risa a la cara shockeada de Ron – Mi padrino nunca deja las cosas a medias. Si dice que me va a entregar un estupendo regalo, me va a entregar un maravilloso regalo.
Antes de poder hacer algo vergonzoso como bailar en medio del comedor, las puertas se abrieron. Soltó un ruido ahogado y su cara se pintó de rojo – Dime que no lo hiciste padre – Pero sí, ahí en la entrada estaba un radiante James, que se dirigía a él. Un par de segundos después, estaba envuelto en unos enormes brazos, y volando en el aire.
-Harry! Oh por Merlin, Morgana y… Merlin de Nuevo. Eres buscador! El buscador más joven de un siglo! No tienes idea lo orgulloso que estoy. Por fin lo soló lo suficiente para que pudiera ver la cara de su papa. Harry trató de ver enojado.
-Gracias papá. Si la escuela no sabía, de seguro ahora ya lo saben.
James volteó hacia el lugar en el que Harry estaba sentado, y cuando divisó la escoba, su cara se pintó de irritación y murmuró algo como Ese viejo perro me las va a pagar. Pero después de voltear su cara de nuevo a su hijo, James se acordó de su antigua felicidad y rio antes de darle otro beso en la frente.
Harry no se avergonzaba de sus padres, él no lo era como la mayoría de los niños de su edad. No le importaba que lo besaran frente a un par de sus amigos, ni que lo mimaran, ni que lo llamaran por esos nombres cariñosos que cada padre tenía para sus hijos. Pero era diferente a que toda la escuela fuera participe del excitado estado de su padre. Lamentablemente, sabía que era un precio a pagar por todas las alegrías que le dieron en la vida. Así que en vez de empujarlo lejos, le dio una sonrisa exasperada y miró suplicante al director. El anciano le ofreció un pequeño guiño, e hijo jaló al padre hacia las instalaciones de la manga de su túnica.
-Papá, sabes que no puedes llegar a la escuela así como así. Menos para felicitarme solamente, y definitivamente no cuando toda la escuela está presente – Le dijo. Se sentía algo tonto, como si él fuera el padre.
Su papa le dio una sonrisa cariñosa y le revolvió el cabello, mientras caminaban hacia el lago. – A veces me recuerdas a tu madre – La sonrisa de James se transformó en su anterior entusiasta – pero luego recibo una carta como la de esta mañana diciendo que mi hijo rompió un par de reglas, perdió unos puntos, y está en el equipo de quidditch cuando hay una regla que lo prohíbe! Nadie logra semejante proeza!– Se echó a reír de nuevo, y le dio un abrazo rápido. Caminaron un rato en un silencio cómodo hasta que su padre le señaló un árbol para sentarse.
Harry se sentó, algo nervioso. Y aquí iba el regaño. Su padre lo miraba con cariño, pero firmeza, solicitando seriedad – Harry. Probablemente si no te hubiera enseñado quidditch antes, y si no supiera que eres un excelente volante, estarías en problemas. Por eso es que no estoy preocupado, pero no quiero que te metas en cosas que no estés seguro poder manejar, de acuerdo?
Harry asintió rápidamente, por suerte el discurso no había sido demasiado largo, no le gustaba su papa en modo serio. James le sonrió con indulgencia – Ahora, cuales son mis condiciones para tu comportamiento libertino, Harry?
Harry suspiró, y recitó – Si realizo bromas, no debo dejar que me cachen. Si ideo planes, deben ser astutos y bien pensados. Y mis objetivos deben ser dignos, pero nunca de los nuncas deben poner en riesgo mi vida.
-No bromas destinadas a?
-Lastimar, perjudicar de cualquier forma o humillar a otros.
-Y si pierdes puntos?
-Tengo que recuperarlos. – James le sonrió con orgullo y le suavizo el cabello. – Ahora solo que no se te olvide campeón – comentó James guiñándole un ojo.
Harry puso los ojos en blanco – No papá, es imposible que se me olviden – Respondió con sequedad divertida .No solo le habían hecho decir eso como mil veces en voz alta, sino escribirlo en pergamino.
