Queridos y Queridas... me sentí tan mal de haberlos hehco esperar tanto por mi estupida decisión que me rompí el lomo para publicar un mini cap... puse tooooodo mi cariño en cada palabra... ¡por favor... perdonen a esta alma facilmente guiable por doujinshis en paginas oscuras!...
Espero que lo disfruten y que perdonen cualquier error y retrazo!
Mis mejores deseos para todos e infinitas gracias por leer!
Disclaimer: Los personajes e idea original de Yuri! on Ice no me pertenecen y son de propiedad del estudio de animación MAPPA. Dirigido por Sayo Yamamoto y escrita por la increíble Mitsuro Kubo sensei. Este escrito no pretende lucrar en ninguna medida y es sólo por diversión.
Chapter 10: Craving
Cinco días habían pasado desde el episodio del sofá, en donde luego de una inusualmente dura sesión de sexo, Victor lo había dejado solo y desnudo sin siquiera una palabra más que ese melodioso canto ruso contra su pecho y luego en su cuello sumado a esa extraña mirada apenada, completamente llena de melancolía de algo que Yuuri no podía descifrar… y la pregunta que rondaba en su cabeza: "¿Es mejor que yo?" se rebanó los sesos aquella noche pensando en la respuesta a esa pregunta, sin poder identificar ni siquiera un atisbo de lo que la Leyenda quiso decir. ¿Cómo responder si no entendía el significado basal de la pregunta?... ¿debía preguntarle a Victor? Intentar hablar y que el ruso pudiese exponer su punto… No, no era una buena idea; nunca fue bueno con aquel tipo de conversaciones y a pesar de saber que algo en él había cambiado, eso era algo con lo cual aún no se sentía cómodo de realizar… mejor esperar, quizás, como habitualmente ocurría, la pregunta se borraría de su mente.
Recordaba que luego de levantarse a duras penas de su sofá, parte de la liberación de Victor corrió por su muslo interno y el sonrojo subió a sus mejillas al instante; había apretado los ojos y caminado hacia el baño por una senda de ansiedad y vergüenza, tomado una ducha extremadamente caliente y dormido hasta el día siguiente, sin la necesidad de devorar algún tipo de alimento más que el agua que bebió directamente de la llave del lavatorio, intentando calmar el calor del interior de su cuerpo, recordando brevemente los labios de Victor sobre su pecho, forzando a su mente a no soñar con aquel embriagador licor entre sus sábanas.
En aquellos cinco días, bajo la atenta mirada de Taro, Yuuri estaba comenzando a poner la coreografía que en la mente de su entrenador lo mostraba como un ser sexual y deseable; tímidamente había intentado recrear aquellos gestos que provocaban que Victor lo tocara con más hambre las pocas veces que habían compartido cama… pues lo recordaba todo… por dios que sí recordaba todo lo que la Leyenda había hecho, cada gesto del ruso estaba grabado en su memoria como un tatuaje imposible de borrar y aunque le costaba recrear aquellos actos y gestos de su persona, había intentado pensar qué sería lo que podría conseguir que la Leyenda no dejara de tocarlo ni por un segundo… era un pensamiento absurdo y aniñado, no podía sentirse un ser apetecible sabiendo que el guía de su camino se sabía experimentado… Modelos y deportistas habían pasado por su cama con completa seguridad… no había comparación, aun así nunca estaba de más intentarlo, si no para Victor al menos para el mundo.
Ese día, especialmente tarde, ya no quedaba nadie más en el hielo; Taro había pedido autorizacion a Yakov para quedarse por más tiempo, a lo que el entrenador ruso, luego de un sonoro golpe en la espalda del ex patinador y mirando a Yuuri orgulloso había indicado que si querían ir a media noche al rink, él mismo les abriría las puertas; incluso le había pasado un juego de llaves a Yuuri indicando que el rink siempre podía estar abierto para él. Yuuri había estado feliz, podría practicar incluso en sus días libres, podría ir a media noche si se le antojaba, podría estar ahí a las cinco de la mañana si por una noche de malos sueños no había sido capaz de pegar los ojos… Pero por ahora, siendo pasadas las nueve de la noche, Yuuri casi sin fuerzas y el cuerpo adolorido trataba de juntar los movimientos en esa secuencia de pasos que Taro había creado para él.
"¡No Yuuri!... empieza de cero…" Ya había perdido la cuenta de cuantas veces había recreado ese mismo inicio, aún así tomó la posición inicial y comenzó a moverse, luego de unos minutos el cansancio de sus piernas lo obligó a detenerse, sintiendo el inicio de un calambre en su pantorrilla, secó el sudor de su frente con el antebrazo; por supuesto que había notado desde el día uno que esto no era un entrenamiento normal: Taro era más exigente que Celestino y Yakov juntos, extremadamente apegado a la interpretación y más perfeccionista que él mismo, sumado a ser extremadamente crítico entremedio de las suaves palabras que salían de entre sus labios, las cuales Yuuri estaba recién aprendiendo a identificar.
Estaba simplemente agotado, las fuerzas de sus piernas ya no eran suficientes para saltar, las rodillas le dolían y los tobillos habían comenzando a tener innatamente aquel movimiento que Yakov había quitado a punta de repeticiones, gritos y amenazas; por lo que luego de haber practicado sus saltos bajo la mirada cruda y dura de Yakov y cuando Taro le había indicado que debían ponerse al corriente con la rutina del programa corto, obligándolo a practicarlo una y otras vez, su cuerpo ya no estaba en condiciones de continuar. Al parecer el nuevo entrenador notó el cansancio de Yuuri y suspirando, aun con esa cálida sonrisa en los labios bajo la cabeza.
"Está bien por hoy… puedes descansar Yuuri… Es mejor ir a casa…" Yuuri levantó la vista del hielo, agotado en extremo y sonrió tristemente… ¿casa?... qué lejana se sentía la palabra, pero con Taro hablándole siempre en japonés, algo de aquel doloroso deseo de volver a Japón había menguado, sintiendo que estaba un poco más cerca de todo aquello que tanto extrañaba. Miró el hielo nuevamente, mientras su entrenador caminaba hacia la puerta del pasillo de salida del rink, aún no se sentía completo, no sentía que había hecho mucho en el día y posiblemente utilizaría la llave que Yakov le había dado para ir medio de la noche, lo que quizás sería contraproducente. Quizás la manera de practicar era solo en medio del hielo, acostumbrarse a los nuevos pasos que hasta hacia poco había perfeccionado bajo la tutela del ruso, intentar pensar sólo en aquellas manos frías de largos dedos sobre su piel desnuda y darle sentido a las palabras de Taro sobre el ambiente de su rutina.
"… ¿puedes ir solo?... me quedaré algunos minutos más…" Taro había levantado las cejas en señal de sorpresa, aun así asintió con aquella sonrisa suave y familiar que tanto lo calmaba.
"… Si quieres me puedo quedar contigo y-"
"¡No!... Es decir, gracias… pero siento… es mejor que tu vayas a descansar, ha sido un día largo para ti… sólo estaré un poco más y… Gracias por hoy, Taro." Por fin el nombre había salido normalmente de sus labios, sin el acostumbrado temblor antes de evitar insinuar el honorifico que su entrenador tanto había pedido dejar de lado. La sonrisa de Taro se amplió, los ojos brillaron con ese fulgor que Yuuri no podía reconocer del todo, pero que aún se le hacía infinitamente similar al que Victor le dio en un principio.
El ex patinador luego de levantar la mano en señal de despedida había salido del rink, dejándolo completamente solo, que era exactamente lo que necesitaba en ese momento. Se acercó a la baranda y tomó agua de su botella, aun intentando secarse el sudor de la frente y el cuello, tibias gotas que rodaban por su piel producto del cansancio acumulado de la jornada. Estiró la espalda y aguardo unos minutos hasta que sus piernas retomaran parte de la fuerza necesaria para comenzar la rutina.
Tomó posición una vez más casi en el centro de la pista e inhaló aire profundamente; hacia sólo un día con Taro habían seleccionado la música -un arreglo que el ex patinador tenía rezagado en su carpeta de música- y era una primera vez para él, pues Celestino era quien usualmente tomaba ese tipo de decisiones… por lo que escuchar aquella melodía en su mente, la que había escuchado incansablemente de noche y en su mañana de ejercicios, le generaba una sensación de poder única, prístina emoción de saber que él mismo estaba presente en cada parte de aquella rutina que llegaba a sacarle canas verdes pero que quería abrazar cómo propia.
Muy bien… aquel guiño y leve expresión del rostro iniciando la seducción… Si Victor estuviera frente a él… sí… era extraño que la primera cara que viera en su mente fuera la del ruso, pero considerando que era con la única persona con la que había tenido ese tipo de contacto… podía dejarlo pasar. Movió la cara en aquel ángulo que hasta hace minutos le parecía extraño, en conjunto con esa expresión de intentar que la otra parte se dejara seducir; sólo debía hacerlo, imaginar que por primera vez él podía seducir en vez de ser seducido.
Comenzó la secuencia de pasos, Taro le había indicado que la historia era sobre un Casanova que seducía a la mujer más hermosa de la ciudad y luego la abandonaba… él no era un casanova… pero Victor sí… él no era la mujer más hermosa de la comarca, pero podía imaginar serlo, actuar su papel a cabalidad, pero pensándolo bien no deseaba ser la damisela seducida… tenía que sorprender al mundo y para eso debía cambiar, ser asertivo, utilizar la sexualidad hace poco desconocida al máximo, llevar su cuerpo y emociones al límite… movió las caderas mientras imaginaba los fríos dedos del ruso recorrer la piel de la zona, por segundos casi implorando que la sensación fuera real. Taro había mencionado el papel erótico que cada expresión tendría en la rutina, importante representación de emociones y gestos para encantar al público… por ahora debía intentar seducir, quizá no siendo el personaje principal, pero sí robándole protagonismo al hombre sin sentimientos y acostumbrado a compartir lecho con diferentes amantes, experimentado conocimiento del que él carecía.
Siguiendo con la secuencia de giros, continuó con los pasos hasta el triple Axel que indicaba el final de lo que Taro llevaba escrito en papel como rutina cien por cien aceptada por Minako y Celestino, sólo seguido por ideas que el ex patinador quería conversar frente a frente con Yuuri luego de perfeccionar la primera mitad. Sintió un tirón en su rodilla de despegue, dolor que aparecía a veces en vez de aquella usualmente dolorosa sensación en su tendón de Aquiles. Se detuvo al instante luego del salto, que a pesar de haber sido perfecto, controlando cada movimiento tal como Yakov había indicado, no lo dejó feliz. Trató de retomar el compas de su respiración, agitada por el ejercicio físico y queriendo apagar sus músculos de a poco, siguió con pequeños movimientos, extendiendo cada parte hasta el límite y así elongar de forma pausada, dando por finalizado su día; los brazos se extendieron, dándole calma a los hombros, siguió con pasos que con quietud extendían los muslos trémulos por el esfuerzo, posiciones de giros que estiraban la columna de manera leve y gradiente… hasta que en uno de los ligeros giros notó parte de la presencia de una persona al otro lado del hielo, una sombra acercándose velozmente, lo que lo obligó a detenerse al instante clavando el toe pick brutalmente contra la dura superficie de agua congelada bajo sus cuchillas.
Sin saber muy bien que estaba ocurriendo su brazo derecho fue tomado de forma violenta y rápida, las cuchillas bajo sus pies deslizándolo por el hielo bajo aquella fuerza que lo haría colisionar contra algo; todo el cuerpo tembló ante el contacto de la fría mano sobre su brazo caliente por el ejercicio. Los ojos azules se encontraron con los de él, en menos de una milésima de segundo ambos cuerpos estaban pegados el uno contra el otro bajo el fuerte agarre de las elegantes manos y brazos rodeándolo.
"… Dime que no estabas pensando en él… por favor…" Yuuri parpadeó un par de veces, aturdido frente al contacto y persona contra él, el tono de voz había sido una súplica ahogada que no tenía sentido. Las manos de Victor lo abrazaron con más fuerza y se dejó ir mientras aspiraba aquel aroma tan particular que la blanca piel de la Leyenda siempre expedía en contra de su nariz.
"… ¿Vic… Victor?..." Los ojos azules aparecieron en su campo visual al separarse su mejilla del cálido pecho cubierto por la camiseta de práctica, su barbilla siendo tomada por los fríos dígitos que se habían enterrado en sus costados hacía segundos, urgiendo contacto visual directo.
"… aunque sea mentira… por favor, Yuuri…" Un sutil beso acarició sus labios, la lengua rebuscando su labio superior con caricias lánguidas pero sedientas. "… por favor… Yuuri… dime… dime que estabas pensando en mi…" Yuuri frunció el ceño. ¿Qué estaba queriendo implicar la leyenda?... ¿¡Tan estúpidamente obvio era lo que había estado pensando!? Intentó separarse mientras el rubor cubría sus mejillas y la ansiedad comenzaba a llenar su cuerpo, pero el brazo a su alrededor y la mano en su barbilla intensificaron el agarre, obligándolo a mantener aquella posición; entre las sombras del rink podía ver la agraciada cara de rasgos perfectos, los profundos ojos azules refulgentes de deseo contenido.
Por un segundo miró profundamente en los azules ojos que rogaban una respuesta que él no tenía, porque claramente no comprendía la pregunta. Abrió los labios para consultar, pero estos fueron impactados por los del ruso, apretando más el agarre de su cuerpo, eliminando hasta la más mísera partícula que pudiera separarlos… y se sintió desfallecer, sintió los músculos de los muslos cansados ceder ante el contacto; aquella remembranza que utilizó de su memoria sobre esas manos, labios y lengua acariciándolo sin descanso, definidas en primera persona para con él. ¿Qué era lo que él deseaba hacer?... estaba escrito en piedra… estiró las manos para tomar el cuello de Victor en un abrazo apretado, urgiendo a la alta figura a inclinarse para igualar la diferencia de estatura, sus dedos se metieron por entre las hebras de cabello plateado, tirando y acariciando sin fin último más que uno solo… estar piel con piel.
"… Yuuri… dime que me deseas… por favor…" Yuuri frunció el ceño intentando analizar las palabras del ruso entre medio de ese beso apasionado y hambriento, junto con aquellas manos llenando cada esquina de su cuerpo por completo era extremadamente difícil pensar, pero decidiendo luego de solo segundos de desparramado análisis… sólo había una respuesta que dar.
"… te deseo…" En cuanto las palabras abandonaron sus labios, Victor pegó más su cuerpo al de él si es que eso era posible, metiendo una pierna entre las suyas, comenzando un leve movimiento que encendía más y más su incipiente erección, las manos de la Leyenda tomaron sus nalgas posesivamente acariciando la piel con ansia. Soltó un gemido ahogado cuando la leyenda metió una de sus manos bajo la camiseta, rozando uno de sus pezones, la otra mano bajo la tela en su espalda, enterrando los dedos entre los músculos alrededor de su Columba, pegando las caderas y rozando las erecciones nacientes. Sus propias manos abandonaron la cabeza de la leyenda y buscaron el camino por bajo la ropa, la suave piel rozando las yemas de sus dedos, tacto perfecto que tanto ansiaba de noche.
Las caricias continuaron sin saber por cuanto, hasta que el temblor de todo su cuerpo lo hizo mover una de sus piernas en una posición extraña en busca de más roce, logrando hacerlo perder el equilibrio y caer, a pesar del profundo agarre que la Leyenda tenía de su cuerpo; sus nalgas impactaron contra el hielo duramente, debido a la cercanía tiró con él a Victor, quien cayó sobre su cuerpo. Dejó escapar una exclamación de dolor en cuanto su trasero colisionó contra la fía superficie y sintió el peso del ruso sobre su figura distendida sobre la fría agua congelada, Victor se separó un par de centímetros, Yuuri notó que trataba de ponerse de pie nuevamente mientras tiraba de su peso para levantarlo, cuando una profunda y dura voz los alertó a ambos.
"… ¡me parece perfecto que estén intentando ingresar a equipo de pares con nueva pareja, pero si se lesionan…por el diablo que haré que lo lamenten! ¡Váyanse a casa y dejen de jugar! ¡Vitya, deberías estar en la masajista!" La voz de Yakov resonó en el vacio rink, Victor lo miró de forma avergonzada, sonriendo tímidamente mientras se levantaba a la vez que extendía la mano para ayudarlo a levantarse también. Escuchó como gritaba algo en ruso en respuesta, algo jocoso al parecer, pues el entrenador soltó una risa llena, respondiendo a la vez algo en su idioma. Luego de unos segundos en silencio y después de oír la puerta hacia la salida cerrarse, Victor tomó sus labios nuevamente en un apasionado y denso beso, que le quitó toda la respiración sumado a cualquier posible pensamiento racional que su mente pudiese siquiera intentar producir.
"… ven conmigo…" Yuuri abrió los ojos, intentando dilucidar los extremos de la frase. "… ven conmigo, Yuuri…" ahora era una súplica tácita; apretó la mandíbula, luego de ese acercamiento sabía que era incapaz de negarse… sería capaz de seguirlo hasta el fin del mundo si el ruso se lo pedía.
"… iré… iré… contigo…" La sonrisa que apareció entremedio de la oscuridad del hielo hizo que el pecho se le inflara con un calor único, llenando cada parte de su alma, dándole atisbos de una alegría desconocidamente plácida… por supuesto que iría, a los confines del universo y más allá, si podía sentir esa pasión rodearlo y ese deseo anhelarlo… no había otra respuesta.
Victor tomó su mano y juntos se deslizaron por la pista, antes de llegar a la baranda la Leyenda miró en su dirección y nuevamente estaba ahí… esa mueca melancólica que lanzó en su dirección aquel día que lo dejó solo en el sofá, la mirada teñida en aquel brillo críticamente parecido a la amargura que lo apremió a tirar en su dirección y pegar los labios contra los del ruso una vez más, intentando aquel cambio, intentando que Victor se supiera deseado. Lo seguiría, iría con él hasta los límites de su deseo… e incluso más allá.
::::::::::
Y así había sido, luego de haber pasado rápidamente por el vestidor, en donde entremedio de besos y caricias ambos se habían deshecho de sus patines y calzado las zapatillas, Yuuri lo había seguido en silencio, la mano derecha firmemente tomada entre la izquierda de Victor, que caminaba levemente adelantado, expresión sería y tensa rompiendo las bellas facciones que ya se había acostumbrado a observar. Habían cruzado el río de aguas oscuras que a Yuuri tanto le agradaba mirar, y en cuanto intentó detenerse para observar el agua tranquilizadora bajos sus pies, el agarre de Victor sobre su mano se intensificó, urgiéndolo a seguirle el paso y sin palabras continuó la travesía desconocida.
No supo cuanto tiempo caminaron en silencio, bajo esa atmosfera apresurada y extraña… ¿quince minutos?... ¿quizás un poco más?... Pudo notar al doblar una esquina que Victor apretó su mano, instándolo a apresurar el paso, mientras la mano libre subía el cuello de su chaqueta y plantaba una gorra sobre la cabellera plateada. La calle estaba llena de gente y lugares con luces encendidas, las risas llegaban a sus oídos adormilados por la situación, aun así de reojo fue capaz de divisar algunos bares y restaurantes con las luces y mesas vivos entre la noche de la ciudad.
Levantó la vista cuando los dedos de Victor se apretaron más, casi haciéndole doler la mano, pero él mismo apretó el agarre en respuesta y pudo escuchar entre todo el bullicio de gente la exhalación aliviada escapar desde la garganta del ruso.
Momentos después Victor había soltado su mano, posicionándola en la parte baja de su espalda mientras se acercaban a una puerta, posiblemente de un edificio de apartamentos. La llave en la mano de Victor había aparecido de la nada y la misma mano en su baja espalda lo urgió a dar un par de pasos para ingresar al edificio luego que la puerta hubiese sido abierta. Aquella mano abandonó su espalda y tomó la suya, guiándolo por el pasillo hasta el ascensor, que tomaron casi inmediatamente.
Una vez dentro Yuuri soltó una respiración ahogada… al parecer ahora comprendía que estaba ocurriendo; lo que a su vez provocó que Victor girara la perfecta cara de ojos azules profundos en su dirección. Aún sin palabras de por medio el ruso acercó su rostro contra el suyo, recibiendo un beso lleno y pausado, que terminó en el momento en que la campanilla indicando el piso reverberó en el interior del pequeño aparato.
Su mano fue tomada de nuevo por la de Victor, ahora cálida y algo sudorosa, apremiándolo a seguirlo; escuchó ambas respiraciones agitadas resonar en el pasillo mientras Victor metía una llave en la cerradura y luego la puerta a la que habían llegado se abrió, su cuerpo siendo movido con premura y ansia al interior del desconocido lugar.
Una vez dentro y sin aviso previo su espalda chocó contra la puerta cerrada, el cuerpo de Victor sobre él, intentando despojarlo lo más rápidamente posible de la ropa sudada que llevaba… sólo en ese momento se percató que no había tomado una ducha, él olía a sudor y Victor también, tributo a un día de practica duro y lleno de esfuerzo. Intentó hablar a pesar de tener los labios del ruso sobre los propios, acariciando y lamiendo suavemente. La poca capacidad de análisis y racionalidad se hicieron presentes de una forma paupérrima.
"… Victor… necesito… nece… una ducha…" El perfecto rostro se separó del de él, y una media sonrisa apareció en los delgados labios que rápidamente se posaron en su cuello; juró oir a la Leyenda aspirar profundamente y algo en ese gesto encendió su cuerpo de inmediato.
"… no… Tu olor, Yuuri… adoro tu olor…" Yuuri apretó con fuerza los ojos, jamás siquiera imaginando que un par de palabras podrían excitarlo de esa forma; decidido apretó con fuerza la camiseta negra del hombre que apresaba su cuerpo contra la puerta y tiró, exigiendo contacto piel con piel lo antes posible. En algún segundo su nariz estaba casi bajo el oído de Victor y se dejó aspirar directamente de la piel del cuello, llenando sus pulmones de esa especial fragancia que tanto lo atraía, aunque no quisiera reconocerlo... y sin pensarlo abrió la boca luego de atestar sus sentidos en ese aroma, mordió con fuerza, provocando un gruñido ronco salir de lo más profundo de la garganta del ruso.
Ahora todo fue confuso y veloz, ropas dejando sus cuerpos, pasos apresurados, choques de su espalda contra paredes en un camino desconocido, labios apresando los suyos para luego besar su cuello o hombro, manos apretando la piel y acariciando lugares que hasta ese minuto jamás pensó como erógenos.
En algún momento entre esa maraña de emociones y movimientos se sintió caer en algo blando, no queriendo abrir los ojos prefirió suponer y casi rogar que fuera un sofá o una cama; abrió los labios cuando los de Victor, calientes y húmedos, rogaron por un beso rallando en lo ansioso e insaciable, decidido a dar todo lo que el ruso quisiera recibir. Por un segundo de racionalidad y esperando recrear aquella sensación que sintió sobre el hielo hacia menos de una hora, cuando el cuerpo de Victor se separó del suyo para buscar algo en la mesa de noche, se giró de tal forma que sus labios quedaron en la posición perfecta para tomar al ruso en su boca. Otro gemido ronco, aliviado y sorprendido de Victor mandó señales directas de placer a su propia erección.
Succionó y lamió perdiéndose completamente en la tarea, quería seducir a su compañero de cama, quería que lo mirara con esa necesidad que tan lleno lo hacía sentir, quería ver en aquellos ojos azules la oscura hambre que le quitaba la respiración… exactamente la misma que él sentía. Él mismo soltó un gemido cuando una de las manos de Victor se apresuró en su entrada, preparándolo con cuidado y delicadeza; intentó levantar la vista, pero rápidamente al primer dedo lo siguió un segundo y apretó los ojos con fuerza, perdido en el placer de la escena que estaba recreando en su cabeza, la cual por fin era real. Lamió la punta de la erección del ruso y decidido a seducirlo lo tomó completamente en la boca… fue difícil, el reflejo faríngeo se apresuró en su garganta, pero aún así continuó, conteniendo las arcadas producidas por la erección rozando la parte más profunda de su faringe.
La mano de Victor acarició su mejilla, instándolo a levantar la vista y detener la labor que tanto estaba disfrutando realizar, se detuvo con una larga lamida por toda la longitud de Victor y luego lo miró a los ojos. Hubiera pagado su peso en oro por saber lo que pasaba por la mente de la Leyenda en ese instante, pues no podía identificar nada más que el primitivo deseo en los ojos azules que tanto trabajo le costaba observar entre la oscuridad de la habitación.
Victor los instó a girarse, ahora su espalda reposando contra la suave superficie, unos segundos después de ponerse el condón que había sacado de algún lado, ambas manos tomaron sus rodillas, haciendo que sus muslos se pegaran a su pecho.
"… dime que me deseas…" Yuuri suspiró, ya lo había dicho… ¿o no? ¿Quizás lo había imaginado? En ese momento no podía pensar con claridad, era mejor solo decir lo primero que se le viniera a la mente, botar por completo cualquier barrera que lo pudiera privar de aquel placer perfecto que no sabía existía hasta que Victor lo tocó por primera vez, placer que tanto anhelaba.
"… Te deseo… Victor…" Sintió como Victor tensaba cada musculo de su cuerpo, ingresando lentamente en él, ejerciendo completo control sobre ambos, algo que en ese momento pensó sólo podía ser dado por la experiencia.
"… Dilo de nuevo, Yuuri… di mi nombre…" Yuuri apretó los ojos al sentir otro centímetro de la erección de ruso ingresar, mientras los dedos cálidos rozaban su cadera con ansia y soltó un gemido ahogado.
"… Victor…" Un par de centímetros más se clavaron placenteramente en él bajo la profunda respiración del hombre sobre él, mirada fija que sabía estaba pendiente de cada pequeño cambio de expresión de su rostro. "… te… deseo… Victor…" pudo ver con los ojos medio abiertos como los azules se entrecerraban aliviados bajo el parpadeo de las largas y tupidas pestañas plateadas, completo placer transformando la magnífica faz de piel perlada de sudor. Levantó la barbilla en alto cuando sintió la cadera de Victor chocar contra la propia, segundos de silencio sólo roto por respiraciones y gemidos ahogados antes que las embestidas comenzaran a ser metódicamente rítmicas contra su cuerpo.
Casi sin quererlo llevó su antebrazo a su cara, intentando acallar los sonidos que retumbaban en sus oídos y podía identificar como propios entre los gruñidos graves y palabras en ruso; mordió con fuerza su antebrazo, sintiendo por primera vez que esa era la única forma de libración posible sin gritar en alto, sin rendirse aún ante aquella sensación tan perfecta que siempre tenía bajo las manos de Victor. Una de las manos de Victor tomó la muñeca del brazo sobre su boca moviéndola contra algo suave sobre su cabeza y la boca colisionó contra sus labios, un beso húmedo y desesperado.
La cara de Victor se escondió sobre su clavícula y saltó, sintiendo piscas de dolor y placer fundirse en su abdomen cuando los dientes rompieron fieramente su piel; sus propias uñas no pudieron más que rasgar la piel de la espalda del hombre sobre él y entre palabras ahogadas en ese idioma melódico que la Leyenda solía hablar en la cúspide de la pasión, pudo distinguir su nombre. En cuando una de las manos de Victor rodeó su erección para masturbarlo al compás solo había una cosa que hacer.
"¡… Vic… Victor!..." continuó repitiendo aquel nombre como si se tratara de una plegaría, un rezo único que sabía podría llevarlo a explotar de aquella forma tan infinitamente pura y perfecta. Al parecer su voz y palabras generaron que las embestidas y mano sobre su miembro aumentaran en velocidad y fuerza. Ahogó su orgasmo contra ese cuello aromático humedecido de sudor, intentando liberar la mano contenida para abrazar la espalda delgada y musculosa del hombre que chocaba contra él, ahora toda necesidad e irregularidad, aquel perfecto ser que buscaba su liberación en lo más profundo de su interior.
Un gruñido ronco y casi adolorido, la presión sobre su clavícula y luego los labios buscándolo con necesidad; los dedos de la mano sobre su cadera marcando la piel mientras se enterraban desesperadamente buscando agarre. Sintió los leves temblores del cuerpo duro sobre el suyo, la respiración agitada dando paso a aquella placentera y liberadora sensación de paz y completa entrega.
Fueron infinitos segundos que aquel peso laxo sobre el suyo lo contuvieron, logrando que cada sensación antes vivida se grabara en lo más profundo de su hipocampo; de un momento a otro la cara de Victor se levantó, el peso sobre él siendo alzado por los codos clavados a los costados de su cuerpo y un beso suave, pausadamente placentero llegó a sus labios, la lengua aterciopelada moviendo la suya, urgiéndola a moverse al son de cadente de la caricia.
"… si patinas esa rutina… va a ser mi fin…" Yuuri intentó abrir los ojos frente a la frase ronca y agitada contra su boca. "… vas a ser mi fin, Yuuri…" ¿estaban hablando sobre la competencia?... ¿significaba aquello que su rutina podía ser digna de aquella guerra que Yakov había mencionado? Tragó la saliva acumulada en su boca con fuerza mientras una inexplicable sensación de orgullo lo golpeaba y lo único que pudo responder fue un murmullo apagado mientras su cerebro comenzaba a adormilarse; pero luego un par de segundos, aquel murmullo tomó forma y la voz, aunque temblorosa y cansada, pudo salir de sus labios con una frase completa.
"… daré lo mejor de mi…" sí… por supuesto que lo haría, haría que el pentacampeón se inclinara a sus pies, que aceptara de una vez por todas que él era un patinador hecho y derecho, que era necesario conocer su nombre, que merecía el titulo… que merecía ganar el oro por sobre todo… un rival completo, un rival al cual respetar y jamás menospreciar.
La pequeña risita que siguió a su respuesta hizo que por algún extraño motivo también sonriera, un beso flojo tocó su cuello mientras la cálida lengua del ruso acariciaba su piel.
"… lo sé…" los labios chocaron contra los suyos, suave caricia que lo adormiló aún más. "… ¿te quedarás conmigo hoy?..." Yuuri asintió, sabiendo que no era capaz de moverse después de todo lo ocurrido. "… dilo nuevamente…" Yuuri movió la cara, sus ojos se toparon con los azules anhelantes en su camino.
"… Victor…" pudo ver como los azules ojos se cerraron mientras una media sonrisa iluminaba el rostro bellamente esculpido. Cerró los ojos cuando una de las manos de la Leyenda comenzó a acariciar su costado, una leve y cadenciosa caricia que lo adormiló aun más… luego todo fue paz y calma.
GRACIAS POR LEER!... nuevamente -sonrojo extremo- lamento toda emoción mala que hubiesen podido sentir por mi retraso... ¡no las/los abandonaré!
Respuestas a comentarios:
Kary: muchas gracias... yo agradesco que estes leyendo! cariñotes!
JakkieBJ: muchisimas gracias por de jar un comentario! me has hecho muy feliz... bueno... ¿es mejor que yo?- estoy segura que tienes algunas ideas sobre la frase... y efectivamente... ¡no sabemos lo que pasa por la mente de Victor! Millones de gracias por comentar y leer!
Haru: hahaha... al parecer "casual" no le gusta mucho a Yuuri... pero ya veremos. mil gracias por leer... ¿verdad que es un buen lemon?... pero siento qeu este de ahora es muuuucho mejor... espero tu comentario y te leo pronto!
Megalex: hahaha... espero no haberte hecho esperar tanto... me sentía culpable y bueno... algo debía hacer. mil abrazos y gracias por leer.
Muchisimas gracias por leer a todos... gracias a aquellos que comentaron, agregaron el fic en favoritos y lo siguen...
Y... Me acabo de dar cuenta que... ¡no sabemos lo que Victor esta pensando!...
Les agradaría que cuando este Fic termine hiciera uno pero desde la perspectiva de Victor?... quizás sería interesante -mano en la barbilla y ojos mirando al infinito-
Por favor diganme que piensan al respecto!
Los y las adoro! que tangan una maravillosa semana!
