Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, aunque la historia si.

Lo que está escrito "entre comillas" con los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.

La história está escrita en tercera persona.

.-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-.

CAPITULO 10. TE ECHO DE MENOS.

Jacob trabajaba en una empresa como ayudante de dirección, llevando la economía de la empresa y asuntos varios. Le gustaba mucho el trabajo, era lo que siempre había deseado hacer, pero no le llenaba por completo. Echaba mucho, muchísimo de menos a Renesmee. Y lo que era peor, se sentía fatal por echar de menos a la persona que la había intoxicado, lo cual había echo que perdiera mucho peso en poco tiempo de forma insana y acabara ingresado en el hospital tras darse un golpe en la cabeza al desmayarse mientras bajaba por las escaleras.

- Toc, toc. ¿Se puede?

Jacob levantó la vista y sonrió al ver a Alice en la puerta de su despacho. Llevaba un par de bolsas en las manos.

- ¿Comemos juntos? - dijo, alzando las manos con las bolsas.

- Claro que si.

- Comida sana, por supuesto. - dijo, haciéndole sonreír de nuevo. - Habla.

- ¿Qué quieres que te diga?

- Estabas pensando en ella, verdad? - Jacob no respondió. Con Alice no era necesario. - Lo entiendo, de verdad.

- ¿Es normal, después de tanto tiempo?

- Claro que si. Estabas enamorado de ella. Y esos sentimientos no se olvidan de un día para otro. - dijo, acariciando el brazo de su amigo. - Jacob...

- Dime.

- No me jodas! - exclamó. - No me digas que aun le quieres. - Jacob no respondió. - Joder, Jacob. ¿Después de todo lo que sucedió? Eres tonto.

- Lo sé...

- Aix, mi niño. - abrazó a Jacob, que correspondió a su abrazo de inmediato. - Tranquilo. No pasa nada.

- ¿Como sabías que me había enamorado de ella?

- Me lo decían tus ojos.

- Tendré que empezar a llevar gafas de sol. - bromeó Jacob, ganándose una amplia sonrisa por parte de su amiga.

- Salimos esta noche, vale? Vamos a ligarnos a unas tías.

- Yo no sé ligar, Alice.

- Bueno, pues nos vamos de fiesta, a pasarlo bien bailando. Solo nosotros dos. ¿Te apetece?

- Pero sin chupitos de eso amnésicos. Quiero recordar lo que hago en cada momento.

- Claro, tranquilo. Solo beberemos Whisky.

- Eres de lo que no hay, - dijo Jacob, encantado de tener a Alice a su lado.

- Por eso me quieres tanto. Soy un amor. - dijo Alice, sonriendo, poniendo cara de niña buena. - Oye, la verdad es que no solo he venido para comer junto. La verdad es que...necesito hablar contigo.

- Claro. Dime.

- Hay un chico en la oficina. Es muy majo y simpático. La verdad es que me siento un poco rara. - dijo, poniéndose seria de repente. - Ayer me invitó a salir.

- Vaya... ¿Y qué le has dicho?

- Aun no le he dicho nada. No sé qué decirle. Estoy preocupada. - realmente se la veía preocupada, algo raro en ella. - Hace muchos años que no salgo con un hombre.

- Estás nerviosa! - exclamó Jacob. La conocía y podía ver en sus ojos que le gustaba mucho ese chico. - No me lo puedo creer.

- Ni yo!

- Pero me acabas de decir que querías salir a ligar.

- No sé ni lo que quiero. - dijo, poniéndose en pie, histérica. - Estoy tan nerviosa que no me he atrevido a decirle que si.

- Pero a ver, Alice. ¿A ti te gusta ese chico? - dijo Jacob, acercándose a ella.

- Si... Jasper es genial.

- Pues entonces, si te gusta, sal con él. Y olvídate de salir a ligar.

- Debería decirle que si, verdad? - Jacob asintió con la cabeza. - Si. Mañana, cuando le vea en la consulta, iré a verle y le diré que si que quiero salir con él.

- Así me gusta.

- Jasper me ha dicho que su hermana pasará unos días con él. Tal vez, podríamos salir los cuatro. Así ella no se queda sola en casa y yo no estaría tan nerviosa por estar a solas con Jasper.

- Alice ...

- Porfa... Va... Jacob... - Alice puso morritos, intentando dar pena a Jacob. Este sonrió y Alice comenzó a dar brincos por el despacho. - Nos lo pasaremos genial!

...

Rosalie llegó a casa del despacho y, como cada día, encontró a Renesmee tumbada en el sofá, esta vez comiendo bollos de chocolate. Rosalie suspiró. No le gustaba nada ver así a su mejor amiga.

- Renesmee, esto no puede seguir así. - dijo, quitandole el mando de la mano y parando el televisor. - Llevas meses sin aparecer por el despacho, te pasas el día comiendo y viendo la tele.

- ¿Y cuál es el problema? ¿Que he engordado veinte quilos?

- Que no es sano, ese es el problema. Vas a enfermar! - exclamó, harta.

- Rosalie, si tanto te molesto, me voy.

- No me molestas, no digas tonterías, es solo que no me gusta verte así. - Rosalie se sentó al lado de Renesmee y le pasó la mano por el pelo. - Tu pelo parece un estropajo. ¿Qué es lo que te pasa?

- Tenías razón. - sollozó, intentando no ponerse a llorar. - Echo de menos a Jacob.

- ¿Y por qué no le llamas y hablas con él?

- Se ha cambiado de número. - sollozó de nuevo. - Cree que le ponía laxantes en la comida para que adelgazara por que no me gustaba su aspecto.

- Joder...

- Alice me lo dijo la última vez que la llamé. Creen que quería hacerle cambiar a la fuerza. - lloró. Ya no podía reprimir las lágrimas. - Yo nunca haría algo así. Le quiero!

- No digas eso, Renesmee.

- ¿Porqué no, si es lo que siento?

- Por que solo te estás haciendo daño a ti misma.

- Desde que se fue, solo tengo ganas de comer y dormir. - continuó llorando. - Así no pienso en lo que me duele el odio que siente por mí.

- Renesmee, eres una mujer joven, atractiva, inteligente y exitosa, dueña de una empresa de mucho éxito. No puedes estar así por un hombre.

- Ah no?

- Pues claro que no! Tú vales mucho más que para eso.

- Ya...

- Jacob se fue. Acéptalo.

Renesmee asintió con la cabeza y se puso en pie. Rosalie la siguió y se detuvieron frente al espejo.

- Estás tan delgada... - comentó Renesmee.

- Lo se...

- Y yo estoy tan gorda...

- Estás muy guapa. - dijo Rosalie, mirándola con envidia.

- He engordado mucho.

- Estás muy guapa. - repitió. - Me gustaría ser como tú.

- ¿Pero qué dices? - exclamó Renesmee, volviéndose hacia su amiga.

- Lo tienes todo. - murmuró, bajando la vista. - La verdad es que siempre he querido ser como tú.

- Pero... Entonces...

- Lo sé, soy una amargada, antipática, borde... Pero es que no sé como ser agradable.

- Solo tienes que aprender a vivir sin que te importe lo que piensen y digan los demás. - dijo Renesmee, tomando las manos de su amiga. - Eres una gran persona.

- Eso no es verdad.

- Claro que si. Me has estando aguantando durante este último año. Tienes una paciencia enorme conmigo.

- Eres mi mejor amiga. No te iba a dejar tirada en la calle. - Rosalie estaba emocionada ante todo lo que le estaba diciendo su amiga. No merecía sus palabras. Ella era la causante de todo su dolor. - Siempre me has ayudado en todo.

- Te quiero.

- Yo también.

- ¿De verdad tienes que irte mañana?

- Es el cumpleaños de mi hermano. Siempre paso unos días con él por estas fechas.

- Espero que el viaje vaya muy bien. - dijo Renesmee, sonriendo. - ¿Le saludarás de mi parte?

- Dalo por hecho.

Después de una noche de sofá, peli y manta, Renesmee fue a dormir.

Rosalie no podía dejar de pensar en el daño que le había hecho a su amiga y tomó una decisión. Debía hacer algo. Enmendar el daño infligido.

Cogió una de las cajas de bombones de Renesmee y comenzó a comer mientras se ponía en el ordenador a buscar a Jacob. Tenía que localizarlo. Tenía que pedirle perdón y lograr que hablara con Renesmee.

...

Jacob salió de los vestuarios junto a Emmett, que fue hacia la recepción del gimnasio a ligar con la recepcionista.

- ¿Te espero fuera? - preguntó Jacob, sonriendo.

- Tardaré un rato. - dijo Emmett, sonriendo con picardía.

Jacob rió y fue hacia la puerta, aunque no llegó a salir. Una atractiva chica rubia se detuvo frente a él.

- Hola. Disculpe. - Jacob miró a la chica. Se quedó paralizado al reconocerla. Era Rosalie. - ¿Podría ayudarme?

- Cla-claro. Al menos lo intentaré.

- Genial. - dijo, aliviada. - Estoy buscando a alguien. He ido a un par de sitios y me han dicho que puedo encontrarle aquí.

Jacob no lograba entender qué estaba haciendo Rosalie allí. ¿A quien estaba buscando?

- ¿A quien busca?

- A un chico. Se llama Jacob.

- ¿Jacob que más?

- Pues no sé como se apellida... - murmuró Rosalie. - La verdad es que aun no sé como he logrado encontrarle. Es amigo de él. - dijo al ver a Emmett. - Siempre iban juntos.

- ¿Jacob Black? - preguntó Jacob, cada vez más sorprendido y confuso.

- Si. Creo que sí. - sonrió levemente, al ver que su búsqueda no había sido inútil. - Tengo que hablar con él. Es muy importante.

- ¿Sobre qué? - preguntó, no muy seguro de querer conocer la respuesta.

- Es que... Bueno... Hace un tiempo que le conocí y yo... no le traté nada bien. Y la verdad es que quería pedirle perdón por haber sido tan mala persona con él.

- Gracias, Rosalie, pero no es necesario que te disculpes.

- ¿Qué? - Rosalie miró a Jacob, al que no reconoció hasta que le miró a los ojos. - Jacob, ¿eres tú?

- Así es.

- ¿Pero qué es lo que te ha pasado?

- Me puse muy enfermo y me obligaron a cuidarme.

- Pues ha funcionado. - murmuró, alucinada. Nunca hubiera pensado que ese chico musculoso y atractivo era Jacob. - Yo... Jacob... Lo lamento. Fui una sinvergüenza y una mala persona contigo.

- Lo fuiste.

- Espero que puedas perdonarme algún día.

- Estás perdonada. Y ahora, si me disculpas, tengo que marcharme. - Jacob se volvió para marcharse, pero Rosalie le cogió de la muñeca para impedir que se marchara. - ¿Qué es lo que quieres ahora?

- Renesmee te echa mucho de menos.

- Eso... Eso no me incumbe. - dijo, poniéndose nervioso.

- Verás... Hay algo que debes saber. Tú crees que Renesmee hizo una cosa, pero no fue ella. - comenzó a decir Rosalie, dispuesta a decir la verdad de una vez por todas.

- No sé a que te refieres.

- Crees que ella... Que ella... Verás, ella no te puso...

- Oye, Rosalie. Agradezco que hayas venido desde Nueva York para disculparte en persona, pero no estoy dispuesto a escuchar nada más. Me marcho.

Jacob se dio la vuelta, en busca de Emmett, que seguía muy entretenido con la recepcionista. Le hizo un gesto con la mano indicándole que se marchaba.

Dejó atrás a Rosalie y se fue a toda prisa, nervioso, hacia la consulta de Alice. Había quedado allí con ella para la cita con Jasper y la hermana de éste. Como aun era temprano, decidió ir a tomar un café a la cafetería de al lado. No podía dejar de pensar en la visita de Rosalie. Seguía sorprendido por su disculpa, aunque le agradó ver como se había sorprendido al verle. Tal vez era cierto que, como le había dicho Alice, estaba irreconocible.

Su móvil sonó, pero no respondió. Al ver que era Alice, pagó su café y fue hacia la consulta.

- Jacob, por fin llegas. - dijo Alice, que estaba al lado del ascensor, histérica perdida. Estaba espectacular, vestida con un vestido negro bastante recatado, que le llegaba por debajo de las rodillas. - Estoy muy nerviosa. La hermana de Jasper ha llegado hace unos minutos y yo estoy a punto de sufrir un ataque!

- Pero cálmate un poco. - dijo Jacob, tomando su mano. - Relájate.

- No puedo.

- Claro que puedes.

- ¿Puedo?

- Claro que si.

- No lo sé. No estoy segura.

- Por Dios, Alice. Ni que esta fuera tu primera cita.

- Es la primera que me importa en muchos años. - fueron hacia su despacho y se sentó en su silla. Jacob cogió un papel que había sobre la mesa y comenzó a darle aire a su amiga, que cerró los ojos. - Dios, parezco una adolescente.

- Todo va a salir bien.

- Todo va a salir bien. - repitió Alice, intentando calmarse.

- Nos lo vamos a pasar muy bien.

- Si. Nos lo pasaremos muy bien.

- ¿Estás preparada?

- No.

- Claro que sí.

- Si. Lo estoy. Venga. Vamos a buscarles.

Jacob y Alice fueron cogidos del brazo hacia el despacho de Jasper. A través del cristal grabado pudieron ver dos figuras. Ambos respiraron hondo y Alice llamó a la puerta.

- Por fin habéis llegado. - dijo Jasper al abrir la puerta, aunque solo tenía ojos para Alice. - Estás muy guapa.

- Tú también. - respondió Alice, sonrojándose.

Jacob alucinó. La atrevida y alocada Alice estaba en modo tímido. Nunca antes la había visto así.

Disimuladamente, Jacob le dio un codazo a su amiga para que reaccionara,

- Eh, si. Perdonad. Jasper, te presento a mi amigo Jacob. Jacob, este es Jasper. También es psicólogo.

- Encantado de conocerte, Jacob. - dijo Jasper, tendiéndole su mano. - Al fin conozco al famoso Jacob. Alice no ha dejado de hablar de ti.

- ¿Ah si?

- Es que te echaba de menos. - dijo Alice, sonriendo a Jacob.

- Permitid me que os presente a mi hermana. Se quedará unos días en mi casa. Ha venido desde Nueva York.

Jacob y Alice se quedaron paralizados al ver a la chica que salía del baño.

- Joder. - murmuraron los tres al mismo tiempo. - Lo siento mucho, Jasper. Pero creo que no voy a poder acudir a la cita. - dijo Rosalie, apartando la mirada de Jacob.

- ¿Porqué no? - preguntó Jasper, mirando a su hermana.

- Tengo que irme.

- Yo también tengo que marcharme. - dijo Jacob, marchándose a toda prisa.

No podía seguir allí, con Rosalie frente a él. A pesar de que la había perdonado, no podía olvidar el daño que le había hecho con sus gestos y palabras. Además, en cuanto la miraba, se acordaba de Renesmee y no quería volver a pensar en ella.

- Jacob!

- Déjame, Rosalie.

- Pero tengo que decirte una cosa.

- No quiero escucharte! - echó a correr por los pasillos, escuchando en todo momento el sonido de unos tacones tras él.

- Pero Renesmee...

- No quiero saber nada de Renesmee, ni de ti ni de nadie de esa empresa. - dijo, deteniéndose de golpe. - Esa ya no es mi vida. Si me fui de Nueva York fue por algo.

- Pero...

- Conseguisteis que me alegrara por perder peso cuando me puse enfermo. - exclamó, llevaba mucho tiempo conteniendo todos aquellos sentimientos. - Joder! Podría haberme matado!

- Lo sé. Renesmee me contó lo de tu desmayo.

- No quiero volver a oír ese nombre. - dijo entre dientes.

- Pero... Pensaba que te gustaba.

- No... Solo éramos amigos... - dijo Jacob, volviéndose de nuevo. No quería recordar aquellos sentimientos.

- No te creo.

- Me da igual lo que creas.

- Sigues siendo el mismo Jacob de siempre... Por mucho que haya cambiado tú cuerpo, tu corazón sigue siendo el mismo. Pero estás asustado. - dijo Rosalie, acariciando el rostro de Jacob. - Asustado por lo que sientes.

- ¿No te da asco tocarme? ¿Ya no soy un gordo asqueroso?

Rosalie apartó la mano de golpe y bajó la vista avergonzada por como había tratado a Jacob en el pasado.

- Lo lamento.

- Ya te he perdonado, Rosalie, pero ello no significa que quiera seguir escuchándote.

- Pero...

- Por primera vez en tu vida, piensa en alguien que no seas tu.

- Lo estoy haciendo. Por eso estoy aquí.

- Entonces déjame vivir mi vida. Me ha costado mucho lograr lo que tengo ahora. Por favor, no me lo fastidies haciendo que recuerde lo que tanto daño me hizo. - suplicó Jacob, partiendo el corazón de Rosalie. En ese momento se dio cuenta del dolor que había causado.

- De acuerdo. - se rindió.

Jacob dejó atrás a Rosalie y se marchó a casa.

Rosalie volvió al despacho de su hermano, pero no entró en él. Desde fuera oyó habar y reir a su hermano y Alice. Sonrió. Hacía mucho tiempo que no le oía reír.

- Tengo que hablar con Renesmee. - se dijo a si misma. - Ambos se aman. Deberían estar juntos.

...

Renesmee entró en el dormitorio de Rosalie y se subió en la bicicleta estática que tenía allí. Había decidido que ya era hora de moverse del sofá.

Su móvil comenzó a sonar y, sin dejar de pedalear, respondió.

- ¿Diga?

- Hola nena!

- Hola, Rosalie. ¿como va por Nueva Orleans? ¿Va todo bien con tu hermano?

- Todo va genial. Oye, Renesmee, tienes que venir.

- ¿A donde? ¿A Nueva Orleans?

- Si. De inmediato.

- ¿Pero para qué quieres que vaya?

- Es... Bueno... Es por Jacob.

- Oh... ¿Que que pasa con Jacob? - preguntó, nerviosa. Siempre le pasaba lo mismo al hablar de Jacob.

- Le he visto.

- ¿Como que le has visto? - exclamó, dejando de pedalear de golpe. - ¿Y como está? ¿Ha recuperado el peso? ¿Ya está sano?

- Mucho más que eso. - dijo, recordando el perfecto cuerpo musculado de Jacob. - Tienes que venir a hablar con él, arreglar las cosas.

- Tú nunca has querido que hubiera nada entre Jacob y yo. - murmuró.

- Eso fue hace un año. Ahora las cosas son distintas.

- No se, Rose. Jacob no quiere verme.

- ¿Y qué más da?

- Pero...

- Joder, Renesmee. Al menos inténtalo, no? Si no lo haces, seguro que lo lamentas toda la vida.

Rosalie colgó el teléfono y le mandó un mensaje a su hermano, diciéndole que se marchaba al apartamento.

.-.-.-.-.-.-.-.

He aquí de nuevo. Espero que os haya gustado. ¿Qué os ha parecido?