Capítulo 10
No puedo perder más el tiempo. Me deshago de mi mochila rápidamente, la lanzo lejos. Ahora mis movimientos son más ligeros. Tengo que intentar bloquearla y que no me vuelva a dañarme con ninguna otra arma.
Se acerca rápidamente llevando otro cuchillo en la mano. La esquivo. El peso de mi mochila era un hándicap para ella ahora soy más ligera y más rápida. Aun así me da tiempo a extraerme el cuchillo de la pierna y a lanzárselo. De un manotazo la esquiva, lo mío no son los cuchillos. Me limito a correr, no tengo mucho tiempo, estoy agotada y ella parece que por momentos tiene más fuerza, más rapidez.
Tras unos instantes, que para mí son como horas, mi pierna me pesa, me duele y ya apenas puedo tambalearme. Me lanza algo a la espalda y caigo. Mi mochila le ha servido de proyectil para derribarme y ahora estoy totalmente perdida.
¡PUM!
No se inmuta, no le importa ahora solo estoy yo en el mundo para ella. Saca un cuchillo y lo lame, ¡qué asco! y lo dirige hacia mí. Con fuerzas de flaqueza retengo sus brazos, estoy muerta, hasta aquí he llegado. Noto como la sangre cae en mi rostro y siento que desfallezco. ¡Un momento! Tengo sangre en mi rostro, ella quiere apuñalarme el cuello… ¿de dónde viene esta sangre? Miro su brazo, estoy clavándole los dedos y en mis dedos llevo la uña que cogí de la cornucopia, se la estoy clavando, miro a sus ojos, la adrenalina hace que ni se inmute, esta como drogada.
Suelto el brazo rápidamente y le clavo la uña en el estómago, una y otra vez, hasta que se desploma encima de mí. Por suerte suelta el cuchillo y se queda posado entre ella y yo sin clavarse en ninguna
¡PUM!
¿Está muerta? ¿Ese cañonazo es por ella? Pesa muchísimo y me está aplastando, apenas me deja respirar. La empujo a un lado. Me cuesta muchísimo moverla pero consigo zafarme de ella, recostada contra el césped ya no parece tan peligrosa. Ahora que la miro bien seguro que en su Distrito era una más, una chica como yo, con sus días buenos y malos... Se me llenan los ojos de lágrimas, la he matado, tendrá un hermano o una hermana que ahora me odiara en su casa, una madre que ahora llorará, un padre que ya no volverá a ver a su hija en casa, un Distrito entero que sufre porque yo insignificante rata del Distrito 7 ha asesinado vilmente a su amiga, hija, hermana, prima… Me duele el pecho, necesito salir de aquí, yo no soy así.
Miro hacia el bosque. Me voy a esconder, buscare una gruta o algo y me esconderé, dejare que se maten entre ellos y yo solo sobreviviré. Corro hacia el bosque me adentro y no paro, corro, los arboles rojos te mataran, no me importa, corro y no paro, mis lágrimas flotan en el aire y noto como el calor cada vez es más intenso. Debo de acercarme a la lava.
"¡Ever!
Una voz femenina me hace detenerme, es Astrid. Mi boca se abre pero mi cerebro da la orden de callarse, de no hacer ningún sonido, si me quedo con ellos sobreviviremos pero luego me mataran o yo les tendré que matar. No quiero eso, no quiero seguir en este endiablado juego masoquista. Distingo una silueta entre dos árboles que me saluda.
"Estoy mejor, Alek encontró agua por aquí – Señala de donde yo vengo, no me muevo - ¿Estas sorda?"
Da unos pasos en mi dirección y salgo corriendo.
"No corras Ever"
El chasquido de las hojas en el bosque me indica que corre tras de mí. La oigo perfectamente así que debe de estar cerca, ahora oigo más ruido, veo el seto que da a cornucopia, me quedo sin salida, frente a mí solo hay lava. Mi plan ha fracasado.
"¿Porque corres? –Me vuelvo y veo a Alek – Hemos visto el aerodeslizador y creímos que eras tú – Sonríe"
Me siento como un pájaro herido y apaleado que no tiene salida.
"Vaya te ha herido. – Astrid parece restablecida- En un rato ha muerto mucha gente, ya te dije que esos de los primeros distritos no eran buena gente."
"Nosotros somos amigos, si llegamos juntos al final podremos buscar juntos una solución a todo esto – Alek se acerca a mí con su brillante sonrisa"
Eleva su brazo parece que va a ponérmelo encima de los hombros, cuando veo el cuchillo ya no tengo margen de maniobra, me corta el cuello y la sangre sale a chorros. Me llevo las manos al cuello y el mundo se ralentiza, no puedo gritar. Miro hacia Astrid, en su rostro se refleja una cara de horror inimaginable, está gritándole, él le da dos cuchilladas en el vientre y termina clavándole el cuchillo por debajo de la barbilla. Sus ojos se tornan blancos. Yo me desangro. Alek se gira hacia mí y me empuja a la lava. Los segundos son milésimas en mi caída.
Traidor…
