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AHORA SI...RECIEN BETEADO JEJE BESOS
El que se va sin que le dejes, vuelve sin que le llames.
— ¿Qué quieres desayunar? —la voz de la hermana-novia de Edward llegó a sus oídos y Bella suspiró cansinamente.
Ella había sido amable…demasiado amable a su parecer, los últimos dos días la había visitado sin falta, aun así ella no quisiera.
— ¿No tienes cosas que hacer Maggie?—preguntó ella mientras cerraba la puerta de su apartamento. La chica sonrió y encogió de hombros.
—No mucho, no conozco a nadie aparte de Greta y tú en la ciudad y sinceramente prefiero estar contigo que con ella —Bella sonrió pero al pensar en Greta frunció el ceño. Sin duda ella era la más feliz con su salida de la empresa, había dicho algo así como muerto el perro se acaba la rabia… era un refrán pero ella no lo había entendido muy bien. ¿Ella era el perro? —. Greta es bastante arrogante—agregó la pelirroja haciendo a Bella sonreír nuevamente.
—Serias una gran compañía para Kim —musitó mientras echaba las llaves dentro de su bolso. Era sábado por la mañana, ayer había sido oficialmente el último día como secretaria de Nova Inc. El lunes solo tenía que pasarse por sus papeles y la liquidación, aunque de buena gana no regresaba nunca más a la empresa—. Puedes decirle a Greta que te la presente—añadió.
—Sabes que no tienes que irte de la empresa —murmuró Maggie en respuesta— Derek no quiere que lo hagas y… Edward tampoco—agregó un poco más bajo.
Bella bufó. Edward era la principal razón para irse de la empresa, su actitud la confundía, la atormentaba y sinceramente estaba cansada de terminar con el corazón roto.
—Si tengo que irme—respondió Bella comenzando a caminar, escuchó un suspiro en respuesta de Maggie y pronto la tuvo a su lado.
— ¿Lo odias? —preguntó ella. Bella suspiró y antes de que pudiera responder Maggie siguió con su charla—. Por qué Edward nunca ha querido dañarte, él jamás…
—No puedo odiarlo —musitó Bella tímidamente—. Edward ha sido, es y será siempre el amor de mi vida—Maggie bufó.
—Ambos son tan testarudos, ya le dije que te diga todo, tú lo entenderás. ¿Lo harías verdad? Si Edward tuviera una razón muy fuerte para hacer lo que hizo…. ¿Lo perdonarías?—agregó la pelirroja. Bella la miró un tanto preocupada.
—Si —admitió al fin—. Lo haría—agregó.
Su amor eran tan fuerte y tan estúpido que ella perdonaría cualquier cosa, solo que en este caso es Edward quien no la quería ver ni en pintura. Maggie sonrió. Bella trató de sonreír en respuesta pero su celular timbró anunciando una llamada.
—Hola Derek…—saludó mientras se giraba de espaldas a Maggie.
—Hola hermosa —la saludó—. ¿Desayunamos?—agregó.
Bella se mordió el labio indecisa, no se habían visto desde hace dos días, aun le debía una explicación aunque por otra parte no le quería dar esperanzas.
—Bella—musitó Maggie.
—Un minuto —pidió ella ha Maggie—. Claro Derek—respondió. Tenía que hablar con él, merecía una explicación y una disculpa.
—Nos vemos en Casa Tua en media hora—susurró Derek seguido de un suspiro.
—Ahí estaré—respondió Bella y trancó la llamada.
—Pensé que desayunaríamos juntas —murmuró Maggie—. A Edward no le cae bien Derek y a mi aunque no me cae mal no es mi persona favorita en el mundo.
—Es mi amigo —sentenció ella— él se a portado muy bien conmigo.
—Si pero…
—Maggie—musitó Bella—. No tienes que hacer esto—agregó—Lo que pasó con Edward no te incluye; no tienes ninguna obligación conmigo ni nada por el estilo, no finjamos que somos amigas por que no lo somos —la pelirroja la miró y se cruzó de brazos—. La única razón de que estés aquí es por que Edward te lo pidió, supongo que por eso de que se me ocurra hacer cosas estúpidas.
—Pero si te aprecio —murmuró la pequeña pelirroja—. Pensé que tu igual.
—Extrañamente no me caes mal —murmuró Bella en respuesta—. Pero no podemos ser amigas Maggie, entre Edward y yo pasaron muchas cosas, cosas que jamás podrán…borrarse. No congeniaríamos, sería incomodo estarnos encontrando y siendo amigas sería lo más probable.
— ¿Entonces no podemos ser amigas por que soy hermana de Edward ?—preguntó ella.
—Su hermana es Alice —susurró—. Disculpa que te lo diga, pero no, no podemos ser amigas por lo menos no hasta que me hables con la verdad —exigió Bella—. ¿Qué ocultan? Edward no me da explicaciones y…
—Ojala pudiera ser más fácil —susurró Maggie—. Eres una buena chica Bella, me recuerdas mucho a alguien— Bella la miró extraña pero no agrego nada—. Ojala nos hubiéramos conocido en otras circunstancias.
—Tal vez—susurró Bella.
—Dale mis saludos a Derek—musitó la pelirroja y se giró para perderse entre el mar de personas.
Bella suspiró y sintió el impulso de llamarla, pero no lo hizo, la dejó irse. Ellas no eran amigas y no lo serían nunca. A su única y verdadera amiga la había perdido también por culpa de Edward. Alice…no había sabido de ella en un largo tiempo. Secretamente pensó en un momento en decirle a los Cullen sobre Edward pero ¿De qué serviría? Él no regresaría a ellos y eso solo le rompería más el corazón a Esme. Ella no merecía saber que su hijo la había abandonado.
…
…
…
— ¿Y cómo estas?—preguntó Derek antes de dar un sorbo a su café.
—Bien, gracias y ¿tú?—preguntó ella en respuesta.
—Confundido —susurró—. Aun no entiendo de donde te conoces con los Masen.
—No sé de que hablas—farfulló ella.
—Te fuiste con ellos Bella —murmuró Derek— Edward ha estado insoportable estos días, cuando le pregunté sobre ti me mandó al diablo y dijo que me alejara.
— ¿Él hizo qué? —preguntó Bella desconcertada—. ¡Con qué derecho!…—agregó pero se calló para que Derek siguiera, era mejor que se olvidara de su huida con Edward.
Para el mundo ellos serian un par de extraños, eso quería el después de todo ¿no?
—Fue lo que yo le dije —musitó Derek regresándola a la conversación—. Él no tiene derecho de decirme nada—agregó estirando un brazo para tomar entre sus manos la pequeña mano de Bella.
Ella la retiró y Derek la miró extrañado.
—Creo que tenemos que hablar—musitó Bella.
Derek sonrió casi imperceptiblemente.
—Sabia que esto pasaría —susurró él—. Es decir, era demasiado bueno para ser verdad.
—Lo siento —musitó Bella— no sé que más decir salvo…lo siento. No debí dejar que las cosas se confundieran entre nosotros Derek, te aprecio, siempre lo haré eres un gran amigo y has sido el mejor jefe de todos. No quiero lastimarte Derek, lo que te dije esa noche es cierto… yo estoy rota.
—Esta bien —dijo Derek inclinándose un poco sobre la mesa— no pasa nada Bella, somos amigos y espero que lo sigamos siendo, no estas listas, lo entiendo pero… voy a estar ahí Bella. Presente en tu vida cuando el momento llegue—. Bella suspiró profundamente y negó después con un movimiento de cabeza.
—No Derek —pidió ella—. No hagas eso, no lo merezco yo…
—Mereces todo Bella —respondió el deslizando su brazo a través de la mesa y tomando de nueva cuenta su pequeña mano entre una de las suyas—. Tú mereces todo, solo es necesario que lo entiendas.
—Debí de conocerte antes—susurró Bella.
—Ya te dije que no tiene nada malo el ahora—murmuró él en respuesta y sonrió de lado.
Ella también sonrió y deseó de verdad poder dejar ir a Edward, enamorarse de Derek y olvidar todo. Sin embargo ella sabía que eso no sería posible, aunque lo intentara no podría olvidarlo, no por completo, habría una parte de su corazón que siempre sería de Edward así él no la quisiera…
Salieron de la cafetería una hora después. Habían hablado de todo un poco y eso le sirvió a Bella para seguir evitando conveniente mente el tema de su noche en casa de los Masen, ni ella entendía muy bien como hacia para terminar ahí.
—Solo Seattle—murmuró Derek y Bella sonrió. Parecía que el clima del día hacia par con su estado de animo ya que había comenzado a lloviznar. Solo en Seattle el clima era casi igual que en Forks.
— ¿Quieres que te lleve?—preguntó Derek. Bella negó con una sonrisa.
—Necesito pensar—murmuró.
— ¿Te veré el lunes?—preguntó él.
—Claro, tengo que ir por mi liquidación—él sonrió.
—No tienes que irte, no sé por que lo haces.
—Tengo mis razones —murmuró ella en respuesta y se acomodó su bolso al hombro—. Nos vemos Derek— se despidieron con un beso en la mejilla y Bella se giró para caminar.
No había dado ni dos pasos cuando sintió una opresión en el pecho. Se giró hacia el lugar donde había dejado a Derek y no estaba ahí, miró hacia los lados y lo encontró cruzando la calle iba distraído y no consiguió ver al auto que se acercaba hacia el totalmente fuera de control.
—Derek —gritó Bella cuando se vio sacudida por una ráfaga de viento, fue tan fuerte que la hizo tambalearse—. ¡Derek!—gritó nuevamente, él giró la mirada pero fue demasiado tarde, el auto impacto tan fuerte que rebotó y luego cayó en el suelo con un gran estruendo. Una Multitud de personas comenzó a correr hacia la escena, ella se quedó anclada ahí, confundida pero de pronto reaccionó.
—Derek —gritó Bella nuevamente corriendo hacia el auto. No lo veía, Derek o su cuerpo no estaba por ningún lado—. Derek —gritó ella más fuerte abriéndose paso entre las personas que de pronto se congregaron el rededor de los autos—. Derek —susurró casi sin voz al verlo sentado en la acera mientras se tocaba la cabeza—. ¿Estas bien? —preguntó. Él asintió. Bella le miró el rostro, lucía confundido, y seguro tenía una contusión por el golpe, ella sabía de eso, quizás era la persona con mas golpes y contusiones en todo el mundo, culpa de ser propensa a los accidentes—. ¿Seguro que estas bien?—él asintió y ella se puso de pie, giró hacia el auto y vio la marca de impacto, es como si se hubiera hundido una parte de la puerta, la mitad estaba hacia dentro y la parte superior estaba ligeramente salida, como si hubiera chocado contra un muro.
El conductor del auto aun seguía dentro de el, escuchó que alguien llamaba a los paramédico pero ella no podía alejar la mirada del auto. Bella tragó en seco y levantó más la mirada para encontrarse en la lejanía con dos orbes color miel. Él la vio también, solo una fracción de segundo sus miradas estuvieron unidas y luego el retiró la suya para darse la vuelta e irse.
—Edward…—susurró antes de escuchar a Derek llamarla.
..
..
—Derek—la voz de Greta Norris le puso a Bella los cabellos de punta. Esa mujer era odiosa cuando se lo proponía. ¿Cómo se entero de que Derek estaba aquí?
—Hola Greta—murmuró él mientras Greta entraba como si estuviera en su casa. La habitación del hospital era pequeña, Derek había insistido en que no era necesario pero ante las insistencias de Bella de que un doctor necesitaba revisarle cedió.
—Swan—murmuró Greta al mirarla con algo parecido al odio.
Bella se estremeció y bajó la mirada, esa mujer si sabía intimidar, pensó mientras se sentaba en el sofá del lado contrario a ella.
—Cuando Maggie me dijo que estabas aquí no pude creerlo—murmuró ella.
— ¿Maggie? —el nombre escapó de sus labios antes de que pudiera pensarlo. Greta se giró hacia ella y la miró despectivamente. Aunque Bella no le prestó demasiada atención a eso si no ha. ¿Cómo sabía Maggie lo que había pasado? ¿Edward le contó? —se preguntó—.
Eso tenía que haber sido pero…recordó que Greta había comentado que estaría fuera de la ciudad este fin de semana, de hecho invito a Derek, él no aceptó por supuesto. ¿Entonces como estaba ella ahí? ¿Al final habría decidido no ir? Eso tenía que ser, no podía hacer el viaje de tres horas hasta la playa en treinta minutos. Era ilógico.
—Bella —escuchó la voz de Derek llamarla y ella le miró—. ¿Estas bien?—ella asintió.
— ¿Hablaste con Maggie?—preguntó.
—No sabía que tuviera tanta familiaridad con la Señorita Masen —murmuró Greta—. Su nombre es Margaret no creo que ella…
—Esta bien Greta —escuchó la suave vocecilla de Maggie. Se giró hacia el umbral de la puerta y la encontró de pie junto a su padre. Bueno lo conocía de una que otra reunión y por verlo en los pasillos de la empresa—. Bella y yo somos amigas—agregó la pequeña pelirroja y Bella sintió la escrutadora mirada de Derek.
—Hola Derek—escuchó la imponente voz de Alejandro Masen.
Derek sonrió gentilmente hacia ellos y entraron en la habitación. Bella les observó de reojo y se acomodó el sweater que llevaba. Maggie estaba usando ropa de diseñador y el señor Masen también, nunca le había importado antes, pero estas personas eran quienes le habían arrebatado a su Edward, no quería que la vieran como una pordiosera.
—Hola Señorita Swan—le saludó Alejandro.
—Hola—murmuró tímidamente en respuesta.
Había algo en ellos, todos ellos que a veces le ponía los cabellos de punta. Maggie le sonrió a Derek y caminó hacia el lugar de Bella, se sentó a su lado.
—Supongo que te asustaste mucho —murmuró la pelirroja.
—Algo —admitió Bella—. Pensé que Derek moriría pero… por alguna extraña razón esta ileso, solo un golpe en la cabeza que según el doctor no es nada grave, solo una ligera contusión— Maggie la miró por una fracción de segundo y tomó su mano. Bella sintió como depositaba un papel en ella, le sonrió.
–Tal vez deberías buscar a Edward —agregó Maggie aprovechando que Derek estaba distraído con Alejandro— Supongo que querrás que te explique algunas cosas.
—Muchas en realidad—respondió Bella. Maggie sonrió
—Anda—le animó. Bella asintió y se puso de pie.
—Derek, tengo que irme —tragó el nudo de culpabilidad que sintió, pero él estaba acompañado y estaba casi segura que Greta no la dejaría quedarse más tiempo de todos modos—. Es que al parecer surgió algo con… alguien—fue estúpido y hasta ella lo supo cuando Derek la miró extraño, no comento nada y fue algo que agradeció, se despidió de él deseándole que se sintiera mejor y prometiéndole ir a visitarlo.
Salio a toda prisa de la habitación y casi corrió hasta el elevador, apretó su puño y sintió nuevamente el papel que Maggie le había dado.
—Conservatorio Lincon, aula Beethoven —leyó al desdoblarlo—. ¿Qué es esto?—se preguntó. "Tal vez deberías buscar a Edward " escuchó la voz de Maggie en sus pensamientos.
Sabia a donde tenía que ir, salió del hospital y paro un taxi.
Le pidió que la llevara al conservatorio, el recorrido no tardó más de 20 minutos. El lugar era un viejo edificio situado en el centro de Seattle.
Era sábado pero aun así había algunos cuantos estudiantes, ella se bajó del taxi y caminó hacia las escaleras, la puerta se abrió y salieron un par de chicos con guitarras al hombro. Sonrió un poco, Edward también amaba la música simplemente que su amor por las alturas le gano la partida, quizás si hubiera optado por la música nada de esto hubiera pasado pero luego recordó que si Edward no estaba con ella era porque no la quería.
—Disculpe—murmuró a la joven que estaba en el mostrador—. ¿El aula Beethoven?—preguntó.
La chica le señaló el pasillo a su izquierda, ella le sonrió y caminó hacia ahí, llegó al pie de unas escaleras y las subió hasta llegar al segundo piso, giró a mano derecha y ahí estaba en letras Grandes "Aula Beethoven" dio un gran suspiro y terminó de recorrer el tramo que la separaba de la puerta.
Tomó la perilla y la giró.
— ¿Edward ?—susurró en el instante que puso un pie dentro del salón. Las teclas de un piano sonaron discordantes interrumpiendo abruptamente una melodía.
— ¿Qué haces aquí?—preguntó el, el salón estaba en penumbras, apenas había una lámpara encendida. Edward estaba sentado frente al piano, ella vio su espalda y lo revuelto de su cabello. Bella entró en el lugar cerrando la puerta tras de si—. ¿No deberías estar con Derek?—agregó él y sonrió un poco al escuchar ese tono, estaba celoso, lo sabía.
—Se quedo con Greta y con "tú Familia"—Bella tragó el nudo que le provocó esa última palabra, sonaba casi como una grosería el pronunciarla. Caminó un par de pasos y se detuvo justo detrás de él. Él seguía en el mismo sitio, tan quieto como una estatua.
—Apuesto que él solo deseaba tu compañía—musitó Edward.
— ¿Cómo supiste donde estábamos? —preguntó Bella—. ¿Me estas siguiendo?—agregó, lo escuchó reír ligeramente.
— ¿Debería?—preguntó él.
—No —dijo ella—. Sobre todo cuando dijiste que no querías verme, que te olvidara y sin embargo…
— ¿Qué?—preguntó él molesto.
—Sin embargo estas siempre ahí, a donde quiera que miró, tú o Maggie que no me dejan olvidarte.
—Bella yo no— dijo girándose en la silla. Se quedó callado y se puso de pie, caminó hacia la ventana
— ¿Por qué? —preguntó ella—. ¿Cómo sabías que eso iba a pasar?—agregó.
— ¿De qué hablas?—preguntó girándose hacia ella. Ella le miró, lo inspeccionó y miró su hombro. Trago en seco.
—Tú sabías verdad —musitó—. Tú empujaste a Derek, lo salvaste.
—No tengo ni la más remota idea de lo que hablas—dijo él pasando la mano por su cabello.
—Claro que si —dijo ella—. Y exijo que me digas como lo sabes Edward, por que siempre que estoy en peligro apareces de la nada, no es normal—gritó.
—Entonces deberías mantenerte lejos de mí.
—Pues tú eres el que esta en todos lados, así que no seas hipócrita, no me digas que no te busque cuando tú eres el que no se aleja de mi.
—Bella.
—No —gritó ella en respuesta—. No entiendo que quieres Edward, si me no me quieres cerca entonces no me busques, no me sigas.
—No lo he hecho —dijo él—. Lo de la mañana solo fue una coincidencia—argumentó. Ella se rio y caminó hasta él y golpeó su pecho.
—Mentiroso —le dijo—. Estabas ahí Edward, estabas ahí desde antes y salvaste a Derek.
—Claro que no —dijo él—. ¿Cómo pude haberlo hecho Bella?
—No lo sé —dijo ella—. Pero lo hiciste, tú detuviste el auto o no lo sé, gracias a Dios estas bien pero…lo hiciste Edward.
—No.
—Si —dijo ella tocando su hombro—. Ni siquiera te has cambiado la ropa —espetó mostrando su mano con residuos de la pintura azul, restos que le faltaban al auto que casi mata a Derek esta mañana. Edward la miró y no dijo nada, se notaba sorprendido y ella sabía que estaba nervioso por haber sido descubierto—. No entiendo como…ni por que…
—Bella…—musitó él.
—No me mientas Edward, por favor ya no lo hagas.
—No lo entenderías —susurró él—. No…. Me odiarías Bella —murmuró él—. Si no es que ya lo haces—agregó.
—No —dijo ella—. Nunca podría y mira que lo he deseado pero…—se calló—. Solo quiero la verdad Edward. ¿Qué pasó? ¡Dime, tengo derecho a saber, necesito saber que es lo que te alejó de mi!, primero creí que había sido Maggie y su padre pero… ¿Hay algo más verdad? Hay algo más que no te deja regresar a mi
—Vete Bella —pidió él—. Vete de aquí por favor.
—No me alejes —pidió ella—. Por favor Edward solo…
— ¡Vete! —gritó él y ella sintió sus ojos poblarse de lágrimas—solo vete, por favor.
—No sé que fue del hombre que amé, él jamás hubiera huido de los problemas los hubiéramos enfrentados juntos.
—Solo vete —susurró él girándose de nuevo hacia la ventana.
Ella se giró hacia la puerta y caminó, pensó que la detendría pero no fue así…abrió la puerta y salio corriendo de ahí, escuchó como la llamaba la chica en recepción pero ella no se detuvo, continuó corriendo hasta que se quedó sin fuerzas y se detuvo en la pared de un edificio. Se recargó ahí y se permitió llorar sin importarle las personas que pudieran verla, estaba cansada, tan casada de todo esta situación, sentía que se estaba volviendo loca. Cuando se sintió un poco mas tranquila caminó hacia su apartamento. Al legar tenía mensajes en la contestadota pero no tenía ánimos de oírlos, de seguro era su madre o Jacob de quien había sabido poco en estas últimas semanas, su Jacob, como le extrañaba seguro él si que podía aconsejarla.
Decidió ducharse y comer algo, era casi las seis y no había tomado nada desde las diez de la mañana. Se sirvió un tazón de cereal y caminó de nuevo hacia su habitación, encendió su laptop y escribió "Super fuerza, súper velocidad" en el buscador de google. Bien Edward no le diría que pasaba pero ella podía investigar por su cuenta. Le aparecieron alrededor de diez mil resultados, suspiró mientras abría el primer enlace.
Alrededor de la media noche ya no podía más, sus ojos pesaban después de haber leído tanto, bostezó y cerró su laptop. Había obtenido el mismo resultado que la vez anterior, puras cosas ilógicas y sin sentido, seres sobre naturales y cosas que solo existían en la imaginación de los escritores.
Frustrada se fue a costar, no le tomó mucho tiempo quedarse dormida, el cansancio del día pudo con ella. Su sueño fue tranquilo en un principio hasta que la inundo una ola de imágenes que creía olvidadas.
Bella caminó sin prisa a través del bosque, no sabia que hacia ahí o como es que había llegado. Vio los rayos del sol abrirse paso entre las ramas de los árboles y caminó en esa dirección.
Escuchó quebrarse una rama a su espalda y se giró, no vio nada, tragó el nudo de incertidumbre que se formó en su garganta y apuró el paso.
Escuchó que algo se aproximaba a ella a grandes zancadas y comenzó a correr, una rama la golpeó y la hizo caer pero consiguió ponerse de pie y seguir corriendo, llegó a la playa y tropezó con sus pies, hasta ahora de daba cuenta que estaba en la Push. Vio como dos puntos rojos la observaban dentro de la oscuridad del bosque, lo que sea que fuera estaba protegido por la sombra de los árboles.
—Vete de aquí —escuchó su voz, tan clara y tan hermosa como siempre—. Anda Bella vete de aquí—le dijo apareciendo a un par de pasos a su izquierda.
— ¿Edward ?—preguntó ella confundida. Escuchó a un lobo aullar y eso la distrajo, giró la cabeza hacia el bosque y de pronto un gran lobo estaba ahí, preparándose para saltar hacia Edward.
— ¡No! —gritó ella en el instante justo que ambos colisionaron encontrándose, el lobo y Edward—. ¡Edward, Edward! —gritó poniéndose de pie y corriendo hacia donde se encontraba Edward, vio al lobo tirado aun par de pasos de él—. ¿Edward?, —le llamó —. ¿Estas bien?— él giro con cuidado hacia ella, jadeo al verlo, la comisura de sus labios tenía un hilo de sangre deslizándose abajo, hacia su mentón—. Edward —susurró, miró hacia el lobo pero su cuerpo ya no estaba.
Le miró de nuevo y observó como los ojos de Edward se obscurecían, sintió algo mojar la camiseta que llevaba y observó el suelo, pequeñas manchas rojas se formaban sobre la arena, ella llevo la mano derecha hasta su cuello y sintió algo pegajoso.
Observó sus dedos cubiertos de sangre y miró a Edward quien la observaba sonriendo de lado, ella se asustó él sonrió aun más pero su sonrisa, la sonrisa que ella amaba se deformó en una mueca burlona mientras mostraba un par de largos y afilados colmillos.
— ¡No!, —gritó fuertemente revolviéndose entre las sabanas—. ¡No!—gritó más fuerte y escuchó en la lejanía una melodía, abrió los ojos asustada y se sentó de golpe sobre la cama, su respiración era errática.
Su sueño. Dios…eso había sido horrible. De verdad que estaba loca por soñar tantas tonterías, ya no volvería a buscar nada en internet. Se recostó nuevamente sobre la almohada y se tapó hasta el busto, cerró los ojos y mientras lo hacia un recuerdo invadió su mente.
"Los Caras pálidas como tú no creen en ellos, por eso prometimos que si no cazaban en nuestras tierras no les diríamos de su existencia"—le escuchó murmurar a Jacob.
— ¿Y qué son?, —preguntó esa vez—. Jacob había sonreído y negado lentamente.
—Se supone que no le cuente a nadie sobre ellos Bella, ni a ti—respondió metiendo las manos en sus bolsillos
—Pensé que éramos amigos—murmuró Bella en aquel entonces, ella quería saber, buscaba una explicación lógica para la aparición de Edward en su habitación hacia seis meses atrás.
—Ellos son peligrosos, se alimentan de sangre de animales y son superfuertes.
— ¿Una especie de mutante?—preguntó inocentemente.
—Peor que eso —murmuro Jacob—. Ellos no mueren Bella, no pueden.
— ¿De que hablas?—había preguntado deteniéndose. Jacob se giró hacia ella y murmuró con total seriedad.
—De los fríos —ella le miró sin entender—. Los que ustedes conocen como vampiro.
—Vampiro —la frase escapó de sus labios mientras habría los ojos—. Vampiro, Edward es un…—se estremeció al solo considerar la posibilidad de que eso fuera real…
CONTINUARA...
SIENTO ACTUALIZAR HASTA AHORA TRATARE DE NO TARDAR TANTO CON EL CAP DE LA SEMANA QUE VIENE PERO IGUAL CREO QUE LO SUBIRE EL DIA SABADO.
MUCHAS GRACIAS A TODAS POR SEGUIR AQUÍ. BESOS Y GRACIAS POR SUS REVIEWS
BESITOS A DYANE QUE ME AYUDA A CORREGIR LOS CAPITULOS BESOS
BESOS Y ABRAZOS.
