Los personajes son de Stephenie Meyer, pero la trama es mía :)
"Momentos decisivos"
Capítulo beteado por Kathy MP
Estaba a la nada misma de comenzar a hiperventilar, mi respiración se volvió superficial al instante en que me acorraló en el coche, y ahora casi no lograba ingresar oxígeno suficiente a mis pulmones, por ello mi cerebro era enervantemente lento.
-yo… Edward, no…- susurré a escasos centímetros del roce de sus labios, en un impulso de voluntad, coloqué ambas manos en su pecho, tratando de alejarlo un poco y así despejarme de su aliento tan próximo.
Sonrió antes de cubrir mis manos con las suyas, desconcentrándome más si es que era posible e ignorar mi débil protesta. Pero sabía que si su piel suave hacía contacto con mi boca sería el fin, mis barreras ridículas se harían puré en el acto. No podía permitirlo
-no- volví a murmurar otra vez, sin embargo no se detuvo, descendió con su nariz por mi cuello e inhaló fuertemente ahí, haciéndome estremecer.- detente Edw- fue lo que alcancé a decir de mi protesta antes de que posara sus labios sobre los míos. No cerré los ojos y mantuve los míos apretados, anulando cualquier movimiento por parte de él. Claro que me costaba no ceder ante la exigencia masculina aunque fuese tierno, anhelaba probar su sabor pero sabía que luego yo terminaría mal y no me apetecía esa perspectiva en demasía.
Se separó de mi boca al comprender que no iba a corresponderle el beso. Lo observé con cautela y extrañé su calor abrasador reclamando sobre mi piel sensible aunque en el fondo de sus ojos logré captar una chispa de sombría diversión, por lo que abrí la boca para hablarle. Entonces fue que se aprovechó y encajó sus labios a los míos. Intenté salirme de la trampa de su cuerpo pero me sostuvo con firmeza por los brazos, claro que sin lastimarme en lo absoluto, solo estaba asegurándose de que no fuera a ningún lugar. Aún a sabiendas de que no lograría huir me removí con la poca fuerza de voluntad que me quedaba, sin embargo no fue hasta que sentí su lengua rodear mi labio inferior que dejé de luchar, vencida por las emociones que me abrumaban. Sus labios se movían deliciosamente sobre los míos, en un baile de lo más incitante.
-Bésame Bella- pidió sobre mis labios, en ese instante, me dejé ir.
Cuando notó el cambio en mi postura me soltó los brazos para agarrarme la cara con ambas manos y acercarme más a su rostro. Suspiré, llevándoselo el beso. Finalmente le correspondí, cerré lentamente mis ojos, dejando que mi cuerpo se regocijara en su triunfo y anulando la voz de mi conciencia. Solo me dejé llevar disfrutando del calor que irradiaba su cuerpo.
Su lengua seguía pidiendo acceso, pero yo estaba demasiado entretenida como para prestarle atención a su pedido.
Me sorprendió cuando invadió mi boca, sin permiso, sin preámbulos. Sin duda él deseaba mucho esto y quería tener el control.
Edward soltó un gemido cuando nuestras lenguas se enredaron en una batalla, buscando el control con fervor. Y eso resintió fuertemente en mí.
En un impulso deslicé mis manos por todo lo que era su abdomen hasta llegar a sus hombros y luego detenerme en su nuca, dándole caricias tiernas en el cabello y piel. Sus cabellos tan suaves y delgados se entremezclaban con mis dedos de forma exquisita.
Me pegó lo más que pudo al coche y se coló entre mis piernas, separándolas para albergar su cuerpo. Me estremecí con una sensación que hizo vibrar todos mis terminales nerviosos. Encendiéndolos, pidiendo más.
Gemí cuando su beso se volvió más exigente, dándole paso a un baile, una cadencia desesperada, enardecida y me asusté por la magnitud de sentimientos y entonces descubrí que soy una masoquista, no, no solo por el obvio hecho de que me beso con mi "guardaespaldas" si no que porque a pesar de que estaba algo asustada, no me alejé, por el contrario. Fui por más.
Deseé enredar mis piernas entorno a su cadera y apresarlo con los brazos, acariciar cada parte de su cuerpo, besarlo… estaba en plena revolución de hormonas y él se alejó. Dejándome con la cara inclinada en su dirección. Tardé un minuto en abrir los ojos y volver a la realidad, me encontraba en el cielo y se le ocurre dejarme en plena fantasía.
Contemplé en primer plano su espalda ancha, sí, me estaba dando la espalda y aproveché de concentrarme otra vez, ya había perdido el control y lo había disfrutado, no iba a negarlo fue el beso más delicioso de mi vida, aunque claro, no es que tenga demasiada experiencia ni muchos puntos de referencia.
Me llevé la mano a los labios y pasé mis dedos por ahí, sintiendo el calor en ellos. Sin querer me los lamí y casi gimo ahí mismo, aún tenían su sabor.
No me atrevía a hablar, por miedo a que mi voz sonara vergonzosamente quebrada y perjudicada. Pocas veces he bebido, pero puedo asegurar que lo necesito y agradecería unos vasitos de tequilita.
Me encontraba ralentizando mis respiraciones y mi corazón acuciado, mientras él se pasaba repetidamente las manos por el cabello despeinado, como la primera vez que nos besamos. Me sentí fatal.
Lo más probable es que ahora me echara el mismo discurso de esa vez, alegando que solo se dejó llevar y estoy segura de que esta vez no iba a soportarlo, ¡es mi miedo! Como una maldición, no puedo si quiera vivir en plenitud mi primer amor, ¿por qué? Porque como idiota me enamoré de mi cuidador. Si tan solo no fuera estúpida…
Desvié mí vista al piso, intentando calmarme, poniendo mil recuerdos y pensamientos sobre el reciente suceso, así el golpe no sería tan duro ni tan impactante como la primera vez, no iba a llorar.
Él se volteó y me miró un minuto con una expresión indescifrable en los ojos, aunque se asemejaba a una mirada torturada, sufrida y dolorida, como si esto de verdad le produjera algún pesar. Me dieron ganas de golpearlo por ser tan impulsivo y a mí por ser tan imbécil, ambos nos merecíamos una buena paliza por idiotas.
-Isabella… yo lo siento, no debí besarte, no así- murmuró en tono bajo, mientras se rascaba la nuca en claro signo de confusión. Lo miré, clavé mi vista en sus ojos cafés chocolate una solo vez, trasmitiéndole todo lo que sentía, porque no me encontraba capaz de decírselo con palabras.
Hecho esto, me metí dentro del coche, luego de que activara las puertas y me abroché el cinturón y apoyé mi cabeza contra el vidrio, mirando a la gente que se veía tan feliz y ajena a todos los problemas de una vida como la mía. Bufé, de seguro nadie imaginaría algo así, siquiera la remota posibilidad ya les parecía una pérdida de cordura. Sentí rabia en contra de ellos, porque podían estar con quienes quisiesen, porque luego de un beso lo más probable es que siguiera otro, o quizá una palabra de amor, tal vez un abrazo…
Me obligué a canalizar mis pensamientos, si no terminaría con los ojos empapados en lágrimas de impotencia y furia, y yo, ya estaba cansada de llorar.
Encendió el coche en completo silencio y así mismo dejamos la plaza atrás. No despegué la mirada del vidrio en todo el camino, aún cuando no veía absolutamente nada más que dispersos postes de luz a la rápida. Estaba frustrada y molesta, prefería un ceño fruncido que una lágrima.
Para cuando llegamos a la entrada de la gran casa-refugio, mis pensamientos eran blancos, cosas sin sentido volaban por mi mente, retumbando en todas direcciones y sentidos. Solo quería bajarme y huir a mi habitación, me hubiese encantado charlar con Alice, pero ella estaba de seguro mucho peor que yo.
Como si por arte de magia se tratase, todos los problemas me cayeron como un ladrillo en la frente. Tuve completa noción de cada cosa otra vez, de esa fraternidad del demonio, de Rosalie y su molestia durante el desayuno, Alice y su maldita visión.
Tenía deseos de arrancarme a tirones los cabellos y despedazarme la cabeza, desaparecer, eso es lo que más anhelaba justo en este momento.
Me bajé del coche con la mirada baja, sintiendo el peso en los hombros fatigados. Sintiendo el llamado acallado entre taciturnas sensaciones de sus labios sobre mi piel.
Pretendía ir derechito a la habitación, pero una mano enrollada en mi muñeca me lo impidió.
Lo miré con cansancio, no tenía ganas de lidiar con ese asunto ahora.
-Bella, de verdad yo…- comenzó a disculparse, sin embargo no se lo permití
-mira Edward, la primera vez que me lo dijiste me quedó claro, entiendo que quizá te dejaste llevar qué no es lo correcto… qué sé yo, me aprendí el cuento. Además, solo dejémoslo en que fue algo agradable, punto- lo miré esperando la reacción, la respuesta.
La cual, solo fue una expresión inescrutable y su agarre aflojarse hasta liberarse.
-bien- escupió entre dientes, los labios en una tensa línea.
-bien- le dije de la misma forma antes de emprender la marcha hacia la casa con pasos cargados de frustración ¡y qué esperabas! ¿Ah? ¿Qué te dijera que no era cierto? Dijo que te quería en tus sueños Bella, en tus sueños. Los sueños son nada más que eso y la realidad es esta, afróntala de una maldita vez y deja de ilusionarte
¡Crees que no lo intento! Con un demonio, lo que más desearía es no quererlo como lo quiero, no sentir lo que siento por él, pero simplemente no puedo…
No puedo, continué murmurando en mi mente sentada en medio de la habitación. Acababa de discutir conmigo misma, y aunque suene estúpido y ridículo, me desahogué. En mi mente podía gritar al volumen que quisiera, romperme las cuerdas vocales, total, nadie podría oírme.
Me puse en pie con jirones de voluntad, mi cabello había llegado a cubrirme los ojos y el cuerpo cayó en un profundo cansancio infundado. Caminé perezosamente hasta el baño y me desnudé lentamente, dejando deslizar las prendas por mi piel y finalmente meterme dentro de la ducha, el agua tibia comenzó a relajarme los músculos tensos y despejarme la mente.
Cuando terminé me sequé con lentitud y con la toalla anudada al cuerpo caminé hasta encontrar mi pijama.
Sin más que hacer, me acosté sin encender ninguna luz, ni tampoco comer nada, lo cierto era que no tenía muchas ganas de hacer algo. Algo más que recordar el suave tacto como pluma de sus labios cálidos sobre los míos, su cuerpo, sus cabellos, su aliento. Sí, aunque me lo repita mil veces, no lo entenderé, el corazón no entiende de razones y precisamente por eso es que no logró sacarlo de mi mente, lo quiero demasiado para mi propio bienestar.
Conecté mis recientemente adquiridos audífonos al Ipod y me dejé ir por la música, hasta que logré conciliar el sueño.
Desperté en medio de una calle, donde los rayos del sol encendían el pavimento. Estaba llena de personas de cultura asiática en mayoría con sombrillas de diferentes colores y muchos automóviles. Sin embargo, todos caminaban y sucedía con deliberada lentitud. En cámara lenta, incluso mi pálpito era al ralentí. Pestañeé un par de veces para ajustar mis ojos y captar el asunto en cuestión.
Yo vestía simplemente una blusa de color azul y unos jeans, pero aún así me hallaba desorientada. Y giré varias veces sobre mis pies, intentando ubicar, localizar algo vagamente familiar, dando finalmente con nada.
Comencé a moverme, caminando entre los presentes que no me miraban, yo creo que ni siquiera me habían visto. De súbito me quedé en mi lugar al notar a una mujer joven, no llevaba sombrilla aunque ese detalle no fue el que reclamó toda mi atención si no que el hecho de que caminara en mi dirección, con los ojos verdes clavados en mí. Anduvo grácilmente, con un vestido sencillo de colores celestes hasta mi posición, aunque luego desvió su vista. En el fondo de mi ser, sabía que no tenían que vernos intercambiando miradas, era peligroso.
Me quedé petrificada en mi sitio, esperando que ella hiciera algo, dentro de todo sus rasgos, sus ojos y su silueta se me hacían conocidas. Lo cierto es que no sé de donde yo la habría visto alguna vez.
Mi corazón tronaba en mis oídos lentamente cuando ella pasó junto a mí. Fue un breve momento, quizá una milésima de segundo pero muchas cosas ocurrieron al mismo tiempo.
Sus dedos rozaron los míos, dejando algo entre ellos, lo cual retuve empuñando mi mano. Luego sus ojos se fijaron en los míos creando una conexión que no entendería jamás, fue profundo y muy extraño. También sentí una repentina sensación de vértigo y peligro.
Ella se fue, sin mirarme otra vez, desapareciendo cuando volteé mi rostro en su dirección. Mi pecho subía y bajaba, los latidos de mi corazón se aceleraron en el momento en que miré unos hombres que sobresalían del resto por sus ropas oscuras y su falta de sombrillas.
Miré a todos lados, antes de echarme a correr, era horrible la sensación de letargo, mis piernas se fatigaban al generar un simple movimiento, la desesperación se coló como pólvora dentro de mí. ¿Es que acaso nadie notaba que me seguían?
Recordé el papel que ceñía con fuerza en mi mano, me detuve y comencé a abrirlo con dedos temblorosos, preocupada de que me atraparan, mientras la gente seguía yendo y viniendo sin detenerse a observar siquiera, parecían maniquíes.
Mi pecho comenzó a comprimirse con la reciente descarga de adrenalina que pronto se convirtió en miedo. Estaba muy asustada y nadie me socorría.
Entonces justo cuando iba a leer el contenido del simple papel doblado, una mano me agarró fuertemente del cuello. Alcé la mirada ipso facto, intentando soltarme de los dedos que oprimían sobre mi piel imposibilitándome de gritar o hablar.
El rostro del hombre que me ahorcaba estaba desfigurado por la maldad, su sonrisa enorme era espeluznante y le arañé la mano tratando de liberarme, a la par que cuidaba no perder el papel, si la mujer se arriesgó a dármelo, algo importante debe ser.
Fue casi mi último pensamiento coherente, porque el agarre no se afianzaba, por el contrario, cada vez sentía que menos cantidad de aire llegaba a mis pulmones, mi corazón se esforzaba en cumplir con su labor aún con la falta de este, haciéndome jadear y toser, retorcerme como pez fuera del agua, odié la sensación de miedo.
Casi cuando no me podía mover y los ojos se me cerraban, miré el papel… era una dirección
Calle valey Louth 34780…
Tosía sin parar y en cualquier momento iba a dejar de respirar. Moriría.
Me incorporé de un salto en la cama, quedando sentada y con ambas manos en mi cuello. Jadeando en busca de aire y temblando como una maldita hoja de papel.
Respiré aire, haciéndolo llegar a mis pulmones y lograr calmar mi corazón alborotado.
Nadie estaba ahorcándome, primera cosa.
Segundo, no tenía ningún papel y tercero, fue todo un sueño, un sueño. Nada más.
Repetía incansablemente en mi mente, tratando de detener el torbellino de emociones que me embargaban sin que pudiese defenderme.
Cuando logré ralentizar un poco mis respiraciones, me retiré el pelo del rostro, aún con una de las manos en mi cuello, corroborando el hecho de que no estaba muriendo. Una capa de sudor cubría todo mi cuerpo y todavía temblaba de pies a cabeza.
El Ipod seguía tal como lo dejé aunque con el movimiento de mi cuerpo al intentar zafarme de las manos, se cayó a un costado con los audífonos enredados.
-valey Louth…- repetí en mi cabeza. Comencé a sacar mis conclusiones.
Me levanté de un salto, con las piernas trémulas salí de mi habitación para buscar a Edward y decirle lo que acababa de obtener en mi sueño, estaba casi al cien por ciento segura de que tenía algo que ver con la fraternidad, sí era así, es mi primer movimiento de venganza, los hundiría.
Una vez llegué a la puerta, detuve mis dedos sobre el pomo de la puerta, vacilando en mi resolución. Respiré profundo y entré.
Se encontraba iluminada medianamente por la lámpara sobre la mesilla de noche, y él, no estaba.
-¿Edward? ¿Estás aquí?- pregunté buscándolo por la habitación, era la que se hallaba frente a la mía. No lo veía por aquí y me pregunté a donde pudo haber ido, no alcancé a elaborar más la idea, ya que salió de una de las puertas, solo con una toalla alrededor de las caderas y otra en el cuello. El pelo revuelto y mojado.
Me le quedé mirando con la boca abierta y sin procesar una idea diferente a la de sus abdominales, pectorales y Dios, esa uve que me encanta en los hombres. Su abdomen era sencillamente… increíble y me dio una tentación de tocar carne…
-Isabella… ¿pasa algo?- preguntó y algunas gotas descendieron de su cabello estrellándose en los hombros. Si, sucede que te quiero violar hasta el amanecer. Ese pensamiento me hizo reaccionar y me di la vuelta agitadamente, mientras abría y cerraba la boca intentando decir algo, hacer conexión con los pensamientos que me trajeron hasta su habitación a media noche.
Una ola de calor que me azotó de la nada, me obligué a respirar con cuidado y dejar que el viento me impactara el cuello. Ah cierto, el cuello.
-soñé…soñé algo, tengo información- dije al fin, volviendo a mis cabales luego del shock inicial de su torso desnudo.
-¿qué? ¿Qué es lo que sabes exactamente?- me tomó por los brazos y me volteó con cuidado, mirándome a los ojos, sin embargo los míos se desviaron cuello abajo.
-eeh… podrías cubrirte…por favor- le rogué con la mirada, para mis pobres hormonas revolucionadas con su anterior beso, era demasiado. Me soltó sin expresión y se metió al baño.
Aproveché de organizar mis ideas, recordar los detalles, aunque si por mí fuera obviaría el hecho de que pensé estaba muriendo.
Retorcí mis dedos nerviosamente mientras Edward se vestía, una nueva capa de sudor fino me cubrió la frente. Esa sensación desagradable en la boca del estómago regresó, de nueva cuenta me hallaba asustada, no del sueño, si no de lo que estaba a punto de hacer. Dos partes de mí, una me decía que le dijera todo ya no más secretos, a la vez que otra me decía todo lo contrario. Esconderme como una rata. Decidí lo primero, no iban a haber más secretos diría cada cosa que recordara o supiera. Iba a hundir en lo más profundo de la mierda a esa fraternidad.
Edward apareció con unos jeans y una camiseta, pero yo ya había recuperado mi control y el norte del porqué estaba aquí.
-ya, ¿qué recordaste Isabella?- preguntó frente a mí. Y sus rasgos adquirieron cierta dureza.
-no he recordado nada, solo sé una dirección, y apostaría mi mano derecha a que es una cede de la fraternidad esa- dije conteniendo la respiración, una vez que pronuncié las palabras solté el aire de golpe. Él me miró directo a los ojos. Y correspondí haciendo lo mismo.
-¿qué dirección?- antes de que le respondiera ya tenía a la oreja un celular.
- Valey Louth 34780- respondí sin vacilar un segundo, aunque mi corazón se aceleró un poco
Terminé de darle la dirección y oprimió una tecla.
-sí, la testigo tiene información, código 13201717, ya saben lo que pido, máxima protección y discreción durante el operativo, ahora mismo, estaremos listos. Reúna a los mejores, calle Valey Louth 34780-cortó la llamada, sin embargo en ningún momento que estuvo hablando por teléfono cesó de mirarme. Y yo me mantuve lo más impasible que pude hasta ahora. Sentía que la ansiedad me carcomía por dentro, y que una sensación de algo que no sabría definir se expandía como electricidad por mí ser.
-¿tendré que ir?- consulté controlando lo más posible mi tono de voz.
Me tomó por ambos brazos y me guió hasta la cama, donde me hizo sentar. Él se arrodilló frente a mí.
-sí Isabella, debes ir- no sabía si sería capaz de verlos frente a frente, no por miedo a que me lastimaran, confiaba en Edward más de lo que quisiera. No confiaba en mí misma, temía que al verlos… esos instintos que sé que tengo ocultos en algún rincón de mi mente, se enciendan y haga algo… algo de lo que me arrepienta, porque los odiaba con toda el alma, los odiaba por separarme de mi familia y por las condiciones en las que conocí a Edward, y lo quiero y sé que está mal.
Me miró directo a los ojos mientras hablaba
-no tengo miedo, Edward- pude imaginar la dureza que adquirieron mis rasgos de súbita impresión.- voy a terminar con esa fraternidad- dije mirándolo a los ojos, pero pareciera no estar mirándolo en realidad, sentía tanto odio.
-cuentas con mi apoyo- me tocó la mejilla y sonrió ligeramente. De seguro mis ojos reflejaban la convicción de mi decisión.
-vete a cambiar, en menos de 10 minutos tendremos que irnos, será un operativo de noche, debemos ser cautelosos así es que evita usar colores llamativos- aseveró antes de ponerse de pie, me dieron ganas de bufar, mi ropa era oscura de por sí. Asentí y salí del cuarto de Edward.
En el pasillo me encontré con Jasper.
-¿Alice está bien?- le pregunté y me indicó sus brazos, yacía la chica durmiendo profundamente, aferrada a la camisa del rubio
-sí, logró calmarse, aunque fue difícil el operativo, se durmió porque la sedaron, sus nervios no daban más iba a sufrir un colapso en cualquier instante- explicó Jasper mirándola con ternura. – ha sido muy complicado para ella el día de hoy, ojalá logré dormir bien y descansar, sí me disculpas tengo que llevarla a su habitación- sonrió elevando una comisura de los labios y asentí, dejándolo pasar.
Pobre de Alice, no me gustaba verla tan triste, a pesar de estar durmiendo sus facciones demostraban el esfuerzo y el sufrimiento que tuvo que vivir.
Y ahora, me toca a mí.
Seguí caminando. Una vez dentro de la pieza me cambié rápidamente.
Me puse un jeans, las converse negras, una camiseta café y sobre esta un polerón negro enorme. Me recogí el cabello en una coleta alta y decidí mejor dejar el Ipod y lo demás, no quería correr el riesgo de perderlos.
Dos toques en la puerta llamaron mi atención.
-Isabella, ya es tiempo, debemos irnos.
¿qué se les ocurre puede pasar? ¿Les gustó?
Hola Hola gente linda!
espero estén muy bien, yo estoy muy contenta, en primer lugar, por toda la gente que ha leído mi historia y porque en mi país solo faltan 8 días para el estreno de Amanecer! muero ¿cuánto les falta a ustedes :P? bueno volviendo al tema, quiero agradecerles de todo corazón a las nuevas personitas que se han pasado por este fic n.n (aunque si extrañé a lovebyinspired :c)
michelle de cullen:Hola para ti también xd,me alegra mucho que te haya gustado la relación entre ellos, a mí me fascinaría tener un guardaespaldas así. Quizá tus conclusiones pueden estar bien, pronto pronto ya se develará todo incluido el pasado de Bella, con Edward es otro cuento, quiere hacerse el fuerte pero no puede jiji de veritas tengo otra seguidora!? :D bueno... en eso, la verdad me da un poquito de vergüenza, me tardo demasiado en subir capítulos, pero intento hacerlo lo más que pueda, aunque creo que son como dos ... veces al mes :$ espero que sigas leyendo y que estés bien, nos leemos, un abrazote enorme! :D Laubellacullen94: de veritas? me alegra mucho que te haya gustado la historia y ojalá sigas leyéndola, ya se viene todo junto! lo prometo,besos para ti también, gracias por leer espero estés bien, un abrazote enorme! :D Alice V Greene Masen Cullen: tantas lunas! me alegra que te haya gustado el capítulo jiji, sii! al fin, yo leí tus historias y son muy buenas! de veras, en cuanto tenga un tiempecito me paso por ahí ;) hace bastante la verdad xd, graciaas! tus historias son muy buenas también! *o* bueno, nos leemos, cuídate y ojala estés muy bien, un abrazote enorme y muchas gracias! :D
En fin, espero poder subir otro capítulo, el que sigue está movidito, puedo decir que las vidas de Bella y Edward tomarán otro camino, nos leemos lindas o quizá lindos xd
cuídense muchooo!
aay ya no puedo esperar para ver el estreno! :B
un abrazote enorme para todas!
chau chau *-*
