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Miedo
Por los siguientes días, Harry ni siquiera consideró ir a la Mansión Snape, y Draco pronto dejo de intentar convencerlo, arreglando para encontrarse en The Lighthouse hasta que Snape volviera en sí.
Por supuesto, aparte de la reluctancia de Harry ante ver al maestro de Pociones, el Gryffindor actuaba como si nada hubiera pasado. No le dijo a nadie, especialmente no a Sirius. No quería causar problemas entre los dos rivales, y Harry sabía bien que ambos tenían temperamentos difíciles.
Ocupó su mente con cosas triviales para alejar los recuerdos de lo que había pasado. Pensó junto a Ginny su venganza contra los chicos Weasley, contactando a Hermione y a Kota para ayudarlos. Jugó Quidditch junto a los Weasley, con una escoba prestada. Intentó entrenar a Buckbeak para que se sentara (lo cual probó pronto ser una tarea imposible), cualquier cosa para evitar recordar a Snape gritándole. Se enojó consigo mismo por dejar que ello lo afectara tanto, pero lo cierto era que lo afectaba.
La humillación y el dolor que vinieron por pensar que Snape podía quererlo y luego ver la prueba de lo contrario lo golpeó profundamente. Pero era mejor no pensar en esas cosas, y Harry hizo lo más que pudo por alejarlas de su mente.
"Oh están aquí!" exclamó la señora Stenson con sorpresa cuando los Weasley entraron a la habitación.
"Sé que llegamos un poco temprano," comenzó el señor Weasley en tono de disculpa mientras sus hijos terminaban de llegar.
"Oh no se preocupen, pasen. Nunca pensé que tendría invitados llegando a través de la chimenea," dijo con una sonrisa.
Los precedió hasta el living. Los seis Weasley miraban a su alrededor sin disimular su asombro ante los aparatos Muggle. El señor Stenson se rio.
"Creo que Rick y Kota están planeando ofrecerles una demostración de cómo funcionan todas estas cosas, más tarde. Estaba por mandar a Kota y a Harry a la tienda a comprar algunas cosas, pero Harry dijo que ustedes podrían querer ir para ver todas las…er… cosas Muggle," dijo con una sonrisa.
El señor Weasley parecía bastante excitado ante la propuesta.
"Así que allí es donde los Muggles compran la comida? Fascinante," dijo con asombro.
Los gemelos rodaron los ojos.
"Bueno, Remus y Rick están charlando afuera. Harry, Kota y Sirius están en la cocina. Supuestamente están lavando los platos ya que hicieron un real desastre en la cocina, más temprano, pero ha sido un poco difícil hacerlos concentrarse en la tarea," dijo poniendo los ojos en blanco al tiempo que los guiaba a la cocina. Abrió la puerta y señaló el interior para remarcar lo que había dicho.
La radio estaba bastante fuerte. Aún había platos sucios cerca del fregadero, el cual parecía estar cubierto de una sustancia marrón pegajosa. Los tres ocupantes de la cocina no se habían percatado de que estaban siendo observados. Harry y Kota estaban frotando jabón en sus manos y soplando para crear burbujas gigantescas con sus dedos y luego tratando de mantenerlas en sus manos. Estaban todos cantando el estribillo de la canción y tomaban espátulas y cucharas para cantar la letra como si los objetos fueran micrófonos.
Los dos adolescentes miraron con júbilo a Sirius, que bromeaba con algún tipo de baile muy extravagante, aún sin darse cuenta del pequeño público en la puerta. Se rieron cuando Sirius saltó desde el fregadero y comenzó a bailar tango con una bandeja para hornear galletas. Harry se dio la vuelta para cantar en voz alta con una espátula y se quedó congelado al ver a los Weasley en la puerta.
Kota no se había dado cuenta todavía y comenzó a hacer exagerados movimientos disco.
"Er…Sirius?" dijo Harry con una sonrisa avergonzada. Sirius lo ignoró y sumergió la bandeja en el agua.
Harry le dio un codazo a Kota y ella se dio vuelta lentamente con su brazo puesto delante, sosteniendo un plato, en una extraña posición de baile disco. Cuando vio a los Weasley, chilló y dejó caer el plato, el cual golpeó el suelo con un estruendo.
La cabeza de Sirius se levantó y siguió la mirada de los otros dos. Al ver a todos los pelirrojos riendo, inmediatamente se puso tieso y con una sonrisa de Trágame-tierra, se inclinó a modo de saludo. Los Weasley aplaudieron apreciativamente y los gemelos gritaron por una repetición. Kota y Harry gruñeron mortificados pero pronto se unieron a ellos, riendo. La chica Muggle se acercó y apagó la radio.
"Por qué no hicieron esos pasos en el baile?" preguntó George con una sonrisa.
"Los guardamos para ocasiones especiales," respondió Kota con una mueca. "Sólo los hacemos cuando tenemos ganas de avergonzarnos sin pudor."
"Y siempre que queremos dejar para más adelante alguna tarea," agregó Harry, gesticulando hacia los platos.
"Entonces quieren venir con Harry y conmigo a comprar comida?" preguntó excitadamente. "Hay montones de Muggles por aquí, señor Weasley," agregó tentadoramente.
El señor Weasley se echó a reír. "Realmente soy tan predecible?"
"Desafortunadamente si, papá," dijo George dándole palmadas en la espalda a su padre.
"Eso no es algo malo," protestó Hermione. Harry y Ron cruzaron miradas y sonrieron. Siempre que Hermione tenía su nariz pegada a un libro o anunciaba que iba a ir a la biblioteca, ellos la acusaban de ser predecible.
"Bueno, gracias Hermione. Al menos alguien me defiende."
"Bueno, todo el que sea suficientemente valiente para ir en el auto conmigo detrás del volante puede venir conmigo al mercado," anunció Kota. "Podemos tomar el SUV."
Todos los chicos Weasley anunciaron que querían ir, junto con Hermione y el señor Weasley.
"Y qué pasará con los platos?" preguntó la señora Stenson, señalando a la pila de platos sucios junto al fregadero. La señora Weasley apuntó con su varita al desastre, murmuró algo y los platos comenzaron a lavarse por sí mismos.
"Necesito aprender ese," murmuró Sirius.
Harry y Kota se limpiaron rápidamente el jabón de sus manos. Kota tomó la lista del supermercado y la tarjeta de crédito de su madre, y todos salieron hacia el garaje y se metieron al auto, con Kota conduciendo junto al señor Weasley, y el resto de los chicos en el asiento de atrás.
"No puedo creer que sepas manejar!" exclamó Ginny.
"Sí, es tan genial!" agregó George. "Nosotros hemos manejado un auto volador antes, pero luego Harry y Ron lo perdieron." Los dos chicos sonrieron culpables. "Por supuesto, era más fácil de conducir, porque no tenías que preocuparte más que por evitar chocar contra los pájaros." Kota sonrió al espejo retrovisor mientras seguía manejando.
"Harry puede manejar un poco también. Comencé a enseñarle el último invierno," dijo con una risita. "No es cierto, Harry?"
"Sí, no resultó muy bien" admitió Harry con una sonrisa tímida. "Pero no fue mi culpa," dijo con firmeza.
"Sí lo fue. Tú fuiste quien empezó a bromear acerca de que aquella camioneta del estacionamiento en el medio de la noche tenía un asesino enmascarado."
"Si, pero tú fuiste quien creyó ver realmente una persona saliendo de ella," le recordó. Su voz se hizo como la de Kota. "Harry, creo que vi a alguien! Está viniendo hacia aquí! Va a cortarnos la cabeza con un hacha!"
"Oh, como si tu no hubieras estado asustado, señor 'Oh dios! Salgamos de aquí! Cómo se conduce esta cosa?'" dijo Kota, ahora imitando a Harry. El resto de los ocupantes del auto ahora reían ante la historia.
"Tal vez deberíamos escuchar la historia desde el principio," sugirió Hermione.
Kota se rio. "Bueno, decidí enseñarle a Harry a conducir, pero ya que él no tiene una licencia, es un poco, er…"
"Ilegal?" propuso Harry.
"Claro. Así que decidimos ir a un estacionamiento desierto en la mitad de la noche para evitar a la policía y al resto de las cosas que Harry podría atropellar."
"Hey!" interrumpió Harry indignado. Kota lo ignoró.
"Así que conduje hasta aquí y luego cambiamos de asiento; comencé a explicarle qué era cada cosa, y sólo porque estaba levemente cargando a Harry…"
"Levemente cargando? 'Okay Harry, a esto lo llaman espejo. Tú lo miras y ves las cosas que están detrás. Puedes decir espejo? Es-pe-jo,'" se burló Harry.
"Hey, eso fue gracioso. De cualquier manera, nuestro amigo de pelo oscuro pensó que sería genial estacionarse junto a una camioneta de aspecto lúgubre que estaba estacionada cerca de nosotros. Una de las luces de la calle estaba como iluminando y creo que dejamos volar nuestra imaginación…"
"Yo había mencionado que probablemente fuera un asesino serial y que probablemente estuviera ahora agazapado justo afuera de una de nuestras puertas. Sólo ahí ella me dijo que los seguros no funcionaban desde adentro," explicó Harry.
"Y podríamos haber salido de allí, pero Harry no me cambiaba el asiento para que yo pudiera manejar," dijo Kota. Harry la miró, incrédulo.
"Eso fue porque tú querías que saliera del auto y diera toda la vuelta mientras tú te deslizabas! Querías sacrificarme frente al asesino!"
"Sabes una cosa Harry? A veces uno tiene que darlo todo por el equipo," dijo Kota. Todo el mundo rió.
"Y qué pasó después?" preguntó Ron con curiosidad. Harry se sonrojó ligeramente.
"Er… bueno entonces oímos un pequeño golpe, probablemente por un gato pateando algo, pero Harry se paralizó del miedo," explicó Kota.
"Yo me paralicé? TÚ te paralizaste!"
"Fue una parálisis grupal, si?" exclamó Kota con una mirada hacia Harry a través del espejo retrovisor.
"Bueno, tú fuiste quien tomó el volante y comenzó a gritarme a todo pulmón para que apretara el acelerador," dijo Harry, indignado.
"Bueno, pero tú fuiste el que me hizo caso! Y yo no te decía que apretaras tan fuerte el acelerador. Además, luego tú intentaste quitarme el volante," le recordó Kota.
"Eso fue porque tú estabas mirando hacia atrás mientras manejabas!"
"De alguna manera esto no suena como que terminará bien," acotó el señor Weasley.
"Oh, estuvo bien," dijo Harry despreocupadamente, "hasta que chocamos contra un árbol," agregó tímidamente.
"No muy fuerte, sólo un pequeño golpe," agregó Kota. "Sólo no lo mencionen a mis padres porque ellos creen que un corredor agresivo lo golpeó o algo así."
Finalmente, llegaron y se bajaron del coche.
Los Weasley se sorprendieron cuando las puertas automáticas se abrieron, revelando un parque de diversiones Muggle para ellos. Kota, Harry y Hermione intercambiaron sonrisas ante los pelirrojos que observaban todo con asombro.
Kota dirigió el carrito por la primera góndola.
"Muy bien, Harry, toma algo de pan," le dijo Kota. Los dos ya conocían el supermercado y, por lo tanto, decidieron buscar las cosas ellos solos, especialmente ya que los Weasley estaban ocupados riéndose ante todas las cosas Muggle.
"Pan… listo," anunció Harry al tiempo que metía una hogaza en el carrito.
"Harry, para qué es esa fila?" preguntó ansioso el señor Weasley.
"Esa es la farmacia. Es donde se vende medicina. Aunque la mayoría vienen en píldoras, no en pociones," explicó mientras tomaba un poco de leche y la ponía en el carro.
"Sorprendente, simplemente sorprendente," murmuraba el señor Weasley.
Ron se acercó a él, riendo. "Mira Harry, ese hombre está hablando consigo mismo!" dijo en voz baja.
Harry sonrió al ver al hombre al que se refería Ron.
"No está hablando consigo mismo," lo cortó Hermione, "está hablando por su celular, conectado a su oído y su boca. Ves los cables? Está escuchando a la persona a través de lo que está en su oreja y respondiéndole con lo que tiene cerca de la boca," explicó.
Ron miró el cable con sorpresa. "En serio? Wow. Brillante!"
"Genial!" dijo Fred, quien había estado escuchando. Corrió a decirles a su padre y a George que el hombre no era realmente esquizofrénico. Ron y Ginny fueron atrapados oyendo una conversación de dos adolescentes que discutían acerca de ir a un parque de diversiones.
Hermione y Kota se alejaron por una góndola, charlando acerca de canciones Muggle, mientras Harry fue enviado a la góndola siguiente para buscar salsa de tomate. Estaba buscando la marca que Kota le había dicho que buscara cuando escuchó una voz familiar que causó que se congelara.
"No Dudders, cariño. No podemos comprar revistas todo el tiempo. Cuestan mucho dinero," dijo una voz enfermizamente dulce.
Levantó la cabeza y, efectivamente, vio a Dudley lloriqueando y pisando fuerte mientras llevaba de regreso una pila de revistas lejos de Tía Petunia, quien estaba usando un gran sombrero.
Harry se dio la vuelta rápidamente y le dio la espalda a su antigua familia. Regresó rápidamente a la otra góndola y encontró a Hermione y a Kota.
"Pudiste encontrar la salsa?" preguntó Kota al verlo con las manos vacías.
"Pasa algo?" preguntó Hermione viendo su expresión.
"Erm… podemos irnos?" preguntó.
"Seguro, tan pronto como terminemos las compras," dijo Kota un poco confundida.
"No, quiero decir, ahora. Podemos irnos ahora?" rogó, mirando por detrás de su hombro.
"Harry, qué es lo que pasa?" preguntó Hermione preocupada. Harry abrió la boca para hablar, pero se quedó helado, mirando por detrás de los hombros de las chicas.
"Tú!" escupió Tía Petunia al verlo. Las dos chicas se volvieron para ver a los familiares de Harry. Dudley y Kota se fulminaron intensamente con la mirada.
"Hey, gordita, no encontraste más amigos aparte de mi patético primo o eres demasiado perdedora para encontrar a alguien más?" se burló Dudley de Kota.
"Hey imbécil, golpeaste a algún niño pequeño últimamente, o estuviste demasiado ocupado drogándote en el callejón?" retrucó Kota. Los ojos de Dudley se abrieron momentáneamente y le lanzó una breve mirada a su madre. Por suerte para él, su madre no estaba prestando atención, sino que estaba mirando a Harry con odio intenso.
"Qué estás haciendo de regreso por aquí pequeño anormal?" siseó ella. Hermione se quedó boquiabierta, pero nadie lo notó.
"No sabía que tú eras dueña del lugar," dijo Harry desafiante. Sin su tío allí, los otros dos no lo asustaban.
"No eres bienvenido en este vecindario," dijo frunciendo el ceño.
"Oh, claro que lo es," dijo Kota. "Se está quedando con nosotros y no hay nada que ustedes puedan hacer al respecto."
"Estás segura de eso niña?" preguntó Tía Petunia ominosamente. Hermione decidió que eso se les estaba yendo de las manos y corrió a buscar al señor Weasley.
"No se meta conmigo. Por qué no va a quejarse de ello con su marido, permiten visitas a prisión por abusadores de niños?"
Tía Petunia alzó sus cejas y Dudley abrió la boca para decir algo, pero se detuvo cuando su madre le susurró algo en su oído.
"Oh, eso es realmente maduro, digámonos secretos nosotros también. Estamos realmente celosos, claro," dijo Kota, irónica.
Tía Petunia le lanzó una mirada maliciosa a Harry. "Harry se merecía lo que obtuvo," se acercó más a él y le susurró en la cara, "y todo lo que va a obtener."
Harry la miró, confundido. "Qué se supone que significa eso?" le espetó.
"Significa que los pequeños mocosos desagradables como tú siempre reciben su castigo," dijo ella amenazadoramente.
"Sí, mejor cuida tus espaldas, Harry," dijo Dudley con malicia.
"Mejor cuida tu peso, Dudley," respondió Harry.
"Escucha chico, el hecho de que estés vivo es una abominación y una maldición," le espetó Tía Petunia. "Tu muerte fue un castigo de Dios por ser un pequeño anormal con tu magia. Fue un regalo para nosotros por tener que soportarte por tanto tiempo! Y lo que sea que te haya traído de regreso fue trabajo del diablo."
Harry fulminó con la mirada a su día. El por qué de que ella estuviera remarcando la religión estaba más allá de lo que podía entender ya que él no lo era, pero su tía parecía firme en sus creencias.
No se dio cuenta de que Hermione había regresado con los Weasley hasta que una mano se posó sobre su hombro. Levantó la cabeza para ver al señor Weasley parado junto a él, furioso. Tía Petunia lo miró con sorpresa y dio un salto con un chillido. Dudley palideció al ver a los chicos Weasley, recordando claramente el incidente con el Caramelo Longuilinguo.
"Váyanse," gruñó el señor Weasley, con rabia. "Váyanse de esta tienda en este preciso momento antes de que los hechice tanto que hasta sus ancestros lo sentirán."
Sus hijos y Harry lo miraron sorprendidos, nunca habiéndolo visto tan enojado.
Tía Petunia levantó la nariz y observó a todos los que estaban delante de ella.
"Vámonos, Dudley. Volveremos cuando no haya mugre ensuciando todo el lugar," dijo de manera altanera.
Dudley se burló de Harry y Kota, quien le hizo un gesto obsceno con la mano.
"Lo lamentarás, chico, por todo lo que has hecho para llevar a mi familia a la ruina," dijo Tía Petunia maliciosamente antes de tomar a Dudley de la mano y salir del lugar.
Ron tomó una lata de un estante e intentó lanzárselo a la cabeza de la tía de Harry, pero él lo detuvo.
"No lo hagas, Ron, no vale la pena," dijo con un suspiro. Se volvió hacia Kota. "Bueno, entonces, voy a buscar esa salsa."
Se alejó rápidamente. Hermione le indicó a Ron que se quedara allí y lo siguió.
El resto intercambió miradas sombrías.
"Bueno, no dejemos que esto arruine nuestra noche," dijo el señor Weasley con un poco de esfuerzo para eliminar la ira de su voz. "Terminemos las compras y volvamos."
Hermione alcanzó a Harry en la siguiente góndola.
"Hey, 'Mione, recuerdas si Kota quería Original o Especial?" preguntó, mostrándole dos tarros.
"Harry," dijo suavemente, "estás bien?"
"Por supuesto," dijo Harry brillantemente, aunque su sonrisa no iba acompañada de sus ojos. "No me molesta, en realidad."
"Harry…"
"De verdad, 'Mione, está bien," dijo con firmeza, evitando sus ojos.
"No sabía que tu tía era tan horrible," dijo ella en tono de disculpa.
"Si?, bueno, lo es, está bien? Ya déjalo!" le espetó. Dio un respingo al ver cuán mal lo había dicho. "Lo siento, Hermione, no quise decírtelo así."
Hermione le sonrió reconfortantemente. "Ah, creo que puedo pasarlo por alto."
Ella abrazó a Harry. "No la escuches, Harry. Eres el mejor."
Harry se soltó y puso los ojos en blanco, riendo. "Oh, Merlín, no te pongas toda sensible conmigo, 'Mione."
Ella le revolvió el pelo con ademán juguetón.
"Hey!" le dijo él indignado. "Ya está bastante revuelto, gracias. Ahora, cuál llevamos," preguntó, mostrándole los dos tarros. Ella eligió la Original y regresaron juntos hasta el carrito que llevaba Kota.
Terminaron rápidamente de comprar y se pusieron en la larga fila para pagar.
"Así que, muchachos, esta noche veremos una película de terror," dijo Kota excitada, intentando alejar el tema de lo que había pasado antes. Harry, Ginny, y Hermione intercambiaron una mirada cómplice.
Fred, George y Ron rodaron sus ojos.
"Da tanto miedo como la que hizo que el pequeño Harry y la pequeña Ginny se asustaran tanto?" bromeó Fred.
"No tanto. Deathwish, la película que vieron Harry y Ginny, era peor; aunque diría que ésta ocuparía el segundo puesto," dijo Kota pensativa.
Un pequeño grupo de adolescentes delante de ellos se dieron vuelta ante esto.
"Ustedes vieron esa película?" preguntó uno, incrédulo. "Esperen, quienes de ustedes la vieron?"
Harry, Ginny y Kota levantaron sus manos.
"Realmente se quedaron hasta el final?" preguntó un chico.
"No, mis amigos se asustaron demasiado rápido," dijo Kota, lamentándose.
"Er… nosotros sí," dijo Ginny.
"Oh Dios, ustedes están locos. Absolutamente dementes!" exclamó otro.
"Intenté ver esa película," dijo un chico, con un tono siniestro. "Mis amigos y yo nos fuimos a los diez minutos."
"Yo no pude dormir por tres días luego de ver tan sólo el tráiler!" admitió otro.
"Wow, no puedo creer que ustedes se quedaron hasta el final. No conozco a nadie que haya sido capaz de hacer eso," dijo otro con asombro.
"El cine estaba considerablemente más vacío al final," dijo Harry pensativamente.
"Yo llegué hasta la parte en donde la chica está sola en casa y mira por la ventana y la chica fantasma-demonio estaba parada justo afuera," dijo Kota. "No me pude acercar a ventanas oscuras por dos semanas."
"Oh Dios, qué están haciendo?" preguntó el chico que había comenzado a verla, entrando en pánico. "No me lo recuerden! He pasado más o menos un mes intentando olvidar la película!"
"Así que, cuál fue la peor parte?" preguntó una chica con curiosidad.
Harry y Ginny intercambiaron una mirada cómplice.
"Okay, hay una parte cerca del final donde el personaje principal está en la cama a la noche, y él continúa escuchando ruido por fuera de la ventana, pero tiene demasiado miedo para ver qué es," explicó Ginny. "Así que finalmente se para frente a la ventana, y tú estás seguro que la chica fantasma está a punto de aparecer, así que ya te encuentras tenso, y entonces, él se dice a sí mismo que es un estúpido y vuelve a la cama, y se encuentra con ella acostada a su lado!"
Harry y Ginny sintieron un escalofría, recordando la escena.
"Por supuesto," continuó Harry, "luego él es encontrado colgando del ventilador de techo. Esa es la escena que realmente te afecta, especialmente en el medio de la noche cuando estás acostado, mirando la ventana. De repente, no quieres mirar más."
Ron resopló.
"Estos tres," dijo Kota, señalando a los tres chicos Weasley, "nunca han visto una película de terror, y no creen que sea posible que una película dé miedo. Vamos a iniciarlos con una buena película de terror llamada Night Terrors."
"Ooh, eso es malvado," dijo una de las chicas con una mueca divertida. "Que se diviertan!" El grupo de adolescentes se rieron, cómplices, antes de partir con sus compras.
"Por qué dijeron que era malvado?" preguntó George. "Realmente da tanto miedo?" se burló, obviamente sin creer que pudiera ser tan terrible.
"Bueno, te dejaré para que lo juzgues tú mismo," dijo Kota con una sonrisa antes de llamar al señor Weasley para mostrarle los beneficios de usar una tarjeta de crédito.
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"Bueno muchachos, hora de la película," dijo Kota con una breve mirada a Harry y Hermione. Los señores Weasley se habían retirado hacía una hora, mientras que Remus se había asegurado de partir antes de que cayera la noche, ya que era luna llena. Cuando le explicaron acerca de la temprana partida de Remus a los Stensons, los tres se habían reído hasta que se dieron cuenta de que era en serio, con lo que la familia Muggle tuvo nuevamente que reformar sus creencias.
Ahora, se estaban preparando para tener miedo con la película de terror que habían decidido ver.
Harry intercambio una mirada maligna con Ginny, que intentaba contener su excitación.
Kota puso el video en la grabadora y Harry apagó las luces antes de llevar un bol de pochoclo (palomitas de maíz). Se sentó en el suelo junto a Ginny, apoyado contra el sofá. Un montón de manos se acercaron a Harry para tomar puñados de pochoclos.
Les había tomado mucho trabajo para dar con una película que pudiera servir para hacer una broma con ella. Como Ginny lo había dejado claro, su venganza tenía que ser dulce y cruel, algo con lo que pudiera burlarse de ellos en los años venideros. Harry aceptó convencido por completo, recordando el susto que les habían hecho pasar cuando se había quedado durmiendo con Ginny en el sofá meses atrás. Kota y Hermione se habían involucrado sólo para ver los rostros de los tres pelirrojos y para probarles que los Muggles tenían, de hecho, suficiente imaginación para tornar las cosas espeluznantes.
El protagonista final de su plan había sido Sirius, quien estaba más que listo para representar a los Merodeadores en la guerra de bromas que él y los gemelos habían iniciado. Se había marchado junto a los otros adultos, pero regresó apareciéndose al instante. El señor y la señora Stenson habían preparado la habitación de huéspedes para él, ya que les había explicado que debería haber un mago entrenado cerca, por la seguridad de Harry, por los Mortífagos. Por supuesto, todo el mundo evitó convenientemente relacionar ese hecho con Ron, Fred y George. Sirius tenía que bajar furtivamente las escaleras cuando la película hubiera terminado para iniciar la broma.
La película era una que le había dado pesadillas a Kota por semanas. Era otra sobrenatural. Cuando una víctima estaba a punto de ser asesinada, la luz de la casa se apagó, excepto por los relojes, que marcaban las 11:27, hora en la cual el espíritu asesino había sido muerto hace tiempo. Luego la víctima desaparecía, para ser llevada a un lugar en el bosque donde el espíritu había sido asesinado, donde luego la mataban exactamente de la misma manera, como se descubría más adelante en la película. Era una película increíblemente espeluznante, y absolutamente perfecta para el plan que los cuatro adolescentes habían maquinado.
Harry y Ginny lanzaron miradas de reojo a los pelirrojos durante las partes especialmente terroríficas. Fred y George intentaban disimular su pavor, aunque un ocasional salto y sus ojos húmedos los traicionaban. Ron estaba absorto en la película, absolutamente aterrorizado, agarrándose desesperadamente de Hermione como si ella fuera a protegerlo. La chica era demasiado realista para dejar que la película la afectara como a él, lo cual le permitía poner los ojos en blanco y aferrar a su novio.
Kota estaba disfrutando de placer por las partes terribles que ella ya conocía, permitiéndose reír cada vez que George pegaba un salto. Él simplemente la miraba de regreso y seguía susurrándole preguntas, rogándole para que le avisara antes de las peores partes.
Ginny y Harry se habían quedado juntos a medida que la película se hacía más terrible. Comían pochoclo mecánicamente, hasta que Ginny, accidentalmente, lanzó el bol por los aires en una escena repentina, repartiendo pochoclos por el suelo y sobre el regazo de Harry. Ahora que ella no tenía el pochoclo para reconfortarla, terminó por aferrarse al brazo de Harry hasta que éste comenzó a dormírsele.
"Er… Gin?" le susurró finalmente, "No puedo sentir mi mano."
Ginny miró hacia abajo y aflojó sus dedos con una tímida sonrisa. De repente, se oyó un grito penetrante en la televisión y Ginny inmediatamente aferró de nuevo el brazo de Harry, con terror. Él se rió en voz baja y se quitó los dedos de ella del brazo, y entrelazó su brazo con el de ella. Ella abrazó su brazo con fuerza en las partes de suspenso.
Una escena en particular fue tan terrible que no hubo uno solo que no gritara de miedo. Ginny enterró su cara contra el hombro de Harry mientras él aferraba su muñeca de miedo. Ron se subió al regazo de Hermione con increíble velocidad. Puso sus brazos alrededor de su cuello y su cara contra el hombro de la chica, asomándose para ver la pantalla con pavor. Hermione se rió en silencio y aferró el brazo de su novio tranquilizadoramente.
Finalmente, la película termino, dejando a la mayoría en leve estado de shock. Le tomó un segundo a Harry recordar el plan, pero al ver que Hermione apuntaba discretamente a la televisión con el control remoto, le lanzó una mirada conspirativa a Ginny. Vio que el reloj se movía sutilmente y supo que Sirius estaba en su puesto.
Hermione captó la seña y apretó el botón de apagado, dejando la habitación en penumbra.
"Qué está pasando?" gritó Ron aterrorizado.
"Woah, woah, se supone que debe pasar esto?" preguntó Fred frenéticamente.
"No sé qué pasó, no había nadie ni cerca de la televisión," dijo Kota fingiendo confusión. Convenientemente, habían olvidado mencionar la existencia de controles remotos a los chicos Weasley.
"Debe haber sido un apagón," dijo Hermione razonablemente.
"Oh, Merlín… el reloj," dijo Ginny fingiendo miedo, señalando el reloj digital. Sirius, bajo la capa de invisibilidad de Harry, ajustó la hora. Los números luminosos cambiaron hasta quedarse en 11:27.
Ron comenzó a asustarse de verdad.
"Vamos a morir! Vamos a morir!" decía. Cuando los ojos de Harry se ajustaron a la penumbra, pudo ver que casi tenía a Hermione atrapada en sus brazos del pánico.
"Ron, cálmate. Estoy seguro que no pasa nada," dijo Harry, sonando a propósito inseguro de sí mismo.
"Pasó alguna vez esto con la televisión y el reloj y todo?" preguntó George nervioso.
"Bueno, la tele pudo haber sido por la luz, pero no sé lo del reloj," murmuró Kota, mordiéndose el labio.
"Qué vamos a hacer?" preguntó Fred tembloroso. Hermione negó con la cabeza.
"Señor y señora Stenson!" los llamó. Previamente les habían advertido a los padres que no prestaran atención a las llamadas, y luego de ser informados de la broma, habían aceptado poniendo los ojos en blanco.
"Salieron," dijo Kota con voz queda.
"Ellos qué?" tembló Ron.
"Olvidé mencionárselos. Se fueron al teatro y no estarán aquí hasta dentro de unas horas," dijo Kota, asegurándose de sonar asustada.
"Tal vez haya sido sólo la televisión. Tal vez las luces sigan funcionando," sugirió Harry.
La habitación se quedó momentáneamente en silencio cuando todos esperaron que alguien se ofreciera para cruzar el oscuro cuarto para llegar al interruptor.
"Oh, vamos. Esto es ridículo. Nos estamos asustando por nada. Ron, suéltame. Voy a ir a prender las luces," dijo Hermione, intentando apartarse de Ron. Los ojos de éste se abrieron.
"No, no irás. Te matarán!" protestó, negándose a ceder.
"No seas ridículo, Ron," dijo rodando los ojos.
"Está bien. Yo iré. De todas maneras soy el que está más cerca," dijo Harry, asegurándose de sonar aprehensivo.
"No Harry, no," dijo Fred sin aliento.
"Está bien. Estoy seguro de que no es nada," dijo Harry respirando fuerte a medida que cruzaba la habitación.
Cuando llevaba recorridos tres cuartos del camino, sintió que le tocaban el hombro. Jadeó dramáticamente al tiempo que Sirius le ponía la capa de invisibilidad sobre él de manera tal que los demás no pudieran reconocerla.
El resto de los chicos comenzaron a gritar de terror al ver a su amigo simplemente desaparecer. Justo como lo planearon, Ginny gritó, "Harry!" antes de ir a buscarlo. Harry ayudó a Sirius a colocarle la capa también a ella mientras que dejaba escapar un agudo grito antes de que Harry le tapara la boca con la mano para lograr efectos de sonido apropiados.
Los tres se taparon la boca con las manos para asegurarse de que no hacían ruido mientras se deslizaban silenciosamente hasta la siguiente habitación. Una vez que estuvieron fuera de la vista de los demás, Harry y Ginny salieron de debajo de la capa, permitiendo que Sirius regresara al cuarto para terminar el trabajo.
Tuvieron que contener la risa mientras oían la conmoción que provenía del otro cuarto, complementada con diálogos dramáticos de Kota tales como, "Vamos a morir!" y "Qué quieres de nosotros?"
Su voz se apagó cuando se colocó en posición, permitiendo que Sirius la ocultara bajo la capa.
Un momento después, Kota apareció de la nada junto a Ginny, riéndose con locura.
La única que quedaba era Hermione, que estaba teniendo problemas en colocarse en posición, ya que Ron se negaba a soltar su brazo.
"Ron suéltame, voy a destruir el reloj. Podría ser la clave de todo!" improvisó.
"No, 'Mione!" jadeó desesperadamente.
"Pero quizás si lo destruimos, todo termine!" insistió Hermione.
"Creo que algo me rozó!" gritó Fred, poniéndose junto a George.
"El reloj!" chilló Hermione, intentando soltar su brazo de Ron.
En un acto de extrema valentía, Ron se lanzó hacia delante y aferró el reloj, arrancándolo de la pared. Los números luminosos desaparecieron, pero cuando se dio la vuelta, Hermione se había ido.
"No! 'Mione!" gritó desesperado, corriendo a donde ella había estado parada.
Sirius y Hermione aparecieron de debajo de la capa, dándosela a Harry y a Ginny, quienes se metieron debajo para el gran final.
Se deslizaron nuevamente a la habitación, donde Ron estaba de rodillas gritando, "Qué quieren de nosotros?" como había estado gritando Kota antes.
Harry le indicó a Ginny que se mantuviera en silenció y habló con una voz etérea.
"Venganza," susurró, provocando que los tres chicos saltaran y se aferraran.
"Por qué? No-nosotros no hicimos nada!" gritó George desesperado.
"Por favor, déjanos en paz, y devuélvenos a nuestros amigos y a nuestra hermana," imploró Fred.
Ginny puso sus manos sobre su boca y habló con un siseo, "Venganza por la fotografía." Se refería, por supuesto, a la foto que los chicos les habían tomado a Harry y a Ginny dormidos en el sofá unos meses atrás. Ginny amaba secretamente la foto, pero no se lo diría nunca a nadie, especialmente no a Harry ni a sus hermanos.
Harry arrugó la nariz con una risa silenciosa.
"Fotografía? Qué fotografía?" gritó Ron.
"No sabemos de qué están hablando!" insistió George.
"Y también por saltar de mi armario," dijo Ginny con la misma voz misteriosa.
Los tres se quedaron quietos por la confusión.
"Les dijimos que nos vengaríamos," siseó Harry.
Justo cuando los chicos finalmente estaban comenzando a entender qué era lo que estaba pasando, Harry y Ginny se libraron de la capa gritando, "Rah!" los chicos Weasley saltaron con un grito antes de que comprendieran la realidad.
Las luces volvieron, revelando a unas histéricas Kota y Hermione, con un muy triunfante Sirius entrando detrás de ellas.
Ginny y Harry chocaron los cinco mientras los tres chicos comenzaban a verse peligrosos.
"Eso es lo que se ganan por intentar asustarnos tanto acerca de la película que vimos," les informó Ginny.
"Eso NO FUE GRACIOSO!" gritó Ron, con su cara tornándose roja.
Viendo que la broma no estaba terminando demasiado bien, Sirius subió furtivamente las escaleras, esperando que los gemelos no cobraran venganza contra él.
"Sí, eso fue simplemente cruel," dijo Fred con una mirada un poco desagradable.
"Aunque muy imaginativo," dijo George con la apreciación que sólo un bromista podría hacer.
Fred miró a su gemelo contemplativamente por un segundo antes de sonreír. "Bueno, acepto que fue una manera muy buena de tomar venganza."
"Y ustedes nos hicieron cosas muy similares a nosotros," les recordó Ginny.
"Supongo que nos lo merecíamos un poco," admitió George.
"No, se lo merecían bastante," dijo Ginny.
"Okay, bueno, creo que no podría soportarlo de nuevo. Tregua?" ofreció Fred.
George, Harry y Ginny asintieron en acuerdo y se estrecharon las manos. Ron estaba aún enojado, de brazos cruzados mientras fulminaba con la mirada a todos los que habían estado envueltos en la broma.
"Oh vamos Ron, ustedes le hicieron lo mismo a ellos, y tienes que admitir que fue divertido," dijo Hermione apaciguadoramente.
"No, no lo fue. Fue malévolo," dijo Ron fríamente.
Hermione se echó a reír y lo abrazó por el cuello, besándolo rápidamente en la mejilla.
"Oh Ron, a veces me recuerdas a un niño pequeño, sabes," le informó en tono juguetón.
Ron mantuvo su fría mirada pero ella sólo sonrió.
"Y sabes," dijo en voz baja, "creo que fue muy valiente de tu parte cuando fuiste por el reloj, y muy dulce que quisieras protegerme."
"En serio?" preguntó Ron con sorpresa. Hermione asintió y lo besó profundamente.
"Ugh," Harry, Ginny, Fred y George gruñeron ante la pareja. Kota sonrió y dijo que era dulce. El otro par los ignoró y fueron a la cocina por un poco más de privacidad.
"Esto está muy mal," dijo Ginny con un escalofrío. "Creo que quedaré dañada permanentemente."
"Ah, tú ya estás dañada permanentemente," dijo Fred, golpeándola en la cabeza.
Harry se rió pero se detuvo inmediatamente cuando vio cómo lo miraba Ginny. Mantuvieron la mirada sobre el otro un poco más que lo normal, y los dos repentinamente desviaron la mirada tímidamente para que el otro no pensara que se había quedado mirando. Los gemelos Weasley intercambiaron una mirada cómplice.
"Felicitaciones por vencer a los bromistas invencibles, creo que tenemos que hacer un canto-baile de victoria," declaró Kota alegremente. Se acercó hacia el reproductor de música y puso "Celebration," de Kool and the Gang.
Los cuatro rieron, bailaron y cantaron horriblemente las canciones que puso Kota; canciones que ella consideraba que todos debían conocer, Muggles o no.
Pronto, el señor Stenson les dijo que se fueran a acostar.
Ginny, cubriéndose los ojos con una mano para evitar ver, fue a la cocina y le dijo a Hermione que se fueran a acostar. Las dos chicas se unieron a Kota y subieron las escaleras para dormir en la habitación de ella, mientras que Ron salió de la cocina con una sonrisa embobada. Fue inmediatamente golpeado con almohadones.
Los chicos se echaron con bolsas de dormir en el piso de abajo, aunque estaba en realidad demasiado caluroso para meterse adentro. Por alguna extraña razón, parecía que todos los padres habían estado de acuerdo en que no era una buena idea que los chicos estuvieran cerca de las chicas y que deberían mantenerse en pisos separados.
Los chicos se quedaron tendidos allí charlando después de que todos se hubieron acostado. A pesar de la terapia de besos de Hermione, Ron aún estaba enojado por la broma y se acostó lejos, ignorándolos, especialmente a Harry.
"De qué creen que estén hablando las chicas arriba?" preguntó George
"Er… de cuán buena fue nuestra venganza?" probó Harry con una sonrisa. Se volvió hacia Ron. "Ron, vamos, sólo fue una broma. No fue peor que lo que nos hiciste tú a Ginny y a mí."
Ron murmuró algo acerca de que Harry se podía ir a tirarse por un acantilado.
"Aw, ven aquí pequeño Ronnie," arrulló Fred, "tienes que admitirlo, nos atraparon en buena ley."
"Hmph," respondió Ron. Los otros tres se encogieron de hombros y continuaron su especulación acerca de la conversación de las chicas.
"Crees que estén hablando de nosotros?" le preguntó George a Harry con una sonrisa.
"Lo dudo," dijo Harry, escéptico. "A menos que Ginny esté entreteniendo a Kota con historias vergonzosas de ti," dijo con una sonrisa malvada. George le lanzó un almohadón a la cabeza.
"Bueno, por tu bien espero que no, porque la mataría y tú perderías a tu novia, compañero," dijo George con una mueca. Harry sintió su cara ponerse colorada y le lanzó de regreso el almohadón.
"Ella no es mi novia. Sólo somos…."
"…amigos," terminaron por él los chicos Weasley, incluyendo a Ron, rodando los ojos.
"Entonces no estarías interesado en saber lo que ella dice de ti?" preguntó Fred despreocupadamente.
"Qué? Ha dicho algo?" preguntó con cautela.
"No a mí, pero como yo lo veo, podría quedarme aquí escuchándolos a ustedes adivinar acerca de qué están hablando o podría ir en una pequeña misión de reconocimiento," dijo Fred.
"También conocida como escuchar furtivamente," aclaró George.
"Precisamente, hermano," dijo Fred antes de levantarse. "Bueno, voy a ir a buscar el baño," anunció antes de pasar el baño de abajo y enfilar hacia las escaleras.
Caminó en puntitas de pié por el pasillo que daba a la habitación de Kota y contuvo el aliento mientras se quedaba allí, escuchando las voces amortiguadas de adentro.
"Por qué ustedes dos no les dicen que les gustan? Confíen en mí, ellos sienten lo mismo, pero Harry es desafortunadamente demasiado cabeza dura y temeroso de tus hermanos, y George es un Weasley, lo cual significa que probablemente le tomará unos años juntar valor para hablarte," dijo la voz de Hermione. Fred frunció el ceño indignado.
"Nah, George es bastante directo. Estoy sorprendida de que aún no haya confesado su amor eterno por ti," dijo Ginny.
"Um, tal vez sea porque sólo me ha visto en persona tres veces incluyendo hoy y una fue en una estación de tren?" dijo Kota en tono de obviedad. "Puedo ver por qué se está tomando su tiempo. Harry, sin embargo, es algo diferente. Está totalmente metido contigo, Ginny."
"Claro que no," dijo Ginny. "Quiero decir, Harry probablemente sea el chico más dulce en todo el mundo. El bueno con todos. Sólo porque sea bueno conmigo no significa que yo le guste. A ustedes sólo les gusta la idea porque yo he estado enamorada de él por tanto tiempo."
Fred se preguntó sinceramente por un momento si su hermana tenía ojos. Cómo podía ser tan ciega? Harry siempre le estaba lanzando miradas y sonriéndole tímidamente cuando ella lo atrapaba.
"Ginny, realmente eres tan ciega?" preguntó Hermione dentro de la habitación.
"Eso, eso," dijo Fred bajo su respiración fuera en el pasillo.
"Confía en nosotras, a él le gustas," dijo Kota, "aunque te lo admita o no."
"Entonces," dijo Ginny en voz alta, intentando cambiar de tema, "volvamos a ti, que te gusta mi hermano. Te das cuenta de dónde te estás metiendo?"
"George es genial! Es tan gracioso, sin mencionar lo bueno que está. Tiene un cuerpo genial," dijo Kota con entusiasmo. Fred sonrió, contento de ser un gemelo idéntico en ese momento. Escuchó a Ginny hacer sonidos de vómito.
"Umm… eww. Discúlpenme," dijo ella con disgusto.
"Sí, los Weasley son simplemente adorables. Las pecas de Ron son las cosas más bonitas del mundo. Y realmente tiene los ojos más hermosos," dijo Hermione, en parte porque le gustaba presumir de su novio, y en parte para darle asco a Ginny.
"Ugh, por favor discúlpenme mientras voy a lavarme los oídos," dijo Ginny dramáticamente. "Además, no sé cómo pueden hablar de hermosura y no pensar inmediatamente en Harry."
"Seguro, Harry es muy apuesto, pero los Weasley tienen un mejor trasero," dijo Hermione naturalmente. Fred quedó boquiabierto y Ginny sufrió un escalofrío, "OH DIOS! Eso es terrible! EWWW!"
Hermione y Kota se rieron histéricamente.
"Ginny, vamos, sólo bromeaba… bueno, casi. No espera, vuelve!" se rió Hermione.
De repente, la puerta se abrió de golpe mientras Ginny declaraba que iba a ir a vomitar, y Fred se quedó congelado como un venado iluminado. (Literal)
Las chicas se quedaron mirándolo con horror momentáneamente antes de que Ginny lo alcanzara, lo tomara por una oreja y lo arrastrara a la habitación. Ella miró a ambos lados del pasillo para asegurarse de que Fred estaba sólo antes de cerrar la puerta por detrás.
Puso a Fred en la silla del escritorio de Kota y las tres chicas lo rodearon pareciendo, en opinión de Fred, bastante peligrosas.
"Así que, uh… esos traseros Weasley, eh?" bromeó, riendo nerviosamente mientras ellas lo fulminaban.
"Hace cuánto que estabas allí?" preguntó Ginny de brazos cruzados.
"Er… hace unos segundos?" probó.
"Las puntas de sus orejas están coloradas, significa que está mintiendo," señaló Ginny. "Lo que tienen que entender es que los varones Weasley no les pueden mentir a las mujeres Weasley," explicó.
Fred tragó audiblemente. "No me lastimen" gimió.
"Jamás repetirás lo que has oído en esta habitación, entendido?" dijo Hermione en su tono autoritario que sonaba suficientemente parecido al que la señora Weasley usaba para acobardar a sus hijos.
Fred asintió fervientemente. "Sí señora."
"Creo que debemos darle una lección a nuestro intruso aquí," dijo Kota ominosamente, volviéndose hacia su escritorio. Cuando regresó llevando un pequeño tubo plateado, las chicas esbozaron la misma sonrisa malvada, mientras que Fred se ponía pálido.
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Minutos después, Fred tropezaba bajando las escaleras.
"Por Merlín, qué te pasó?" preguntó Ron mientras lo miraban sorprendidos. La cara de Fred estaba cubierta de dibujos hechos con lápiz labial, desde bigotes hasta garabatos que unían sus cejas. En la frente tenía escrito "Slytherin."
"Intuyo que no te fue muy bien," dijo George sabiamente.
"Oíste algo bueno?" preguntó Harry ansioso.
"De ninguna manera, no voy a ponerlas a prueba. De verdad dan miedo. Todo lo que puedo decir es buena suerte a ustedes dos, y que Merlín tenga piedad de sus almas," dijo antes de ir al baño de abajo a lavarse la cara.
"Genial, nuestras futuras novias tienen agallas," dijo George alegremente. Harry y Ron le lanzaron miradas que decían claramente que ellos dudaban de su estado mental.
Pronto, los chicos estuvieron acostados sobre sus bolsas de dormir, apagando las últimas luces, chequeando el reloj para asegurarse de que no decía las 11:27, y se quedaron dormidos, sin darse cuenta de que alguien los observaba por la ventana.
