Ya sé que hoy no pasó la semana, pero es que este fanfic me llevó más tiempo en publicar de lo que yo pensaba. Aprovechando que esta semana tengo mucho más tiempo libre estoy trabajando a tope en él. Espero que les guste este nuevo capítulo.


Día 22

Al parecer los abuelos de Hiroyuki no habían olvidado que era el día del festival. Hiroyuki ya sabía por qué su abuela le había pedido que comprara tela de costura, ella misma se había pasado un buen rato cosiéndole a su nieto una yukata a mano. Aunque en el fondo el muchacho pensaba que era horrible, dio las gracias y se la puso para no ofender a su abuela.

Los nervios comenzaban a invadirle según se iba acercando la hora que Juuichi y él habían quedado, según el reloj no quedaban más de cinco minutos. Mientras se miraba al espejo trató de darse ánimos.

"Si Soutarou va a decirle a Kyoji lo que siente… ¿Cómo no vas a ser tú capaz de hacerlo también?"

El corazón por poco le saltó cuando oyó que llamaban a la puerta. Veloz como un relámpago acudió a abrir, se trataba de Juuichi, que venía a buscarlo para ir juntos al festival.

"¿Llevas una yukata?" le preguntó el oso.

"Sí, mi abuela la cosió para mí, y bueno, ya que vamos a un festival…"

"Te queda bien"

El muchacho sonrió por el cumplido.

Ambos se dirigieron al festival. El oso no hablaba mucho, lo cual dificultaba al muchacho encontrar la ocasión para confesar sus sentimientos… igual era un poco pronto, aún quedaba mucho rato de seguro encontraría una ocasión.

Fue entonces cuando Juuichi recordó algo que les hizo detenerse.

"He pensado que tal vez debimos invitar a los demás. Ya sabes, para estar todos juntos como el día de la playa o del campamento"

Intentado ocultar su nerviosismo el muchacho tartamudeó:

"Bueno… sería divertido, es solo que… tal vez en esta ocasión quizá sea mejor un poco más de… tranquilidad, me apetecería un cambio. Si no te importa, claro"

El oso negó con la cabeza.

"No, si a ti te apetece que solo vayamos nosotros solos no me importa"

Hiroyuki respiró aliviado y continuaron.

Poco después llegaron. Puestos alineados uno al lado del otro llenaban toda la calle, los había de toda clase: de comida tradicional japonesa, puestos de juegos, tiendas de dulces, tiendas que vendían pulseras u objetos hechos a mano. El ambiente estaba repleto de luces que salían de las ristras de farolillos que llenaban el lugar suspendidos en el aire, y la música tradicional se mezclaba con el ruido del ambiente. Había varias personas en el lugar, aunque no tantas como en lugares donde uno se pierde con facilidad como los centros comerciales o las calles de Tokio.

Juuichi se acercó a un puesto de dulces, pero Hiroyuki vaciló un poco.

"¿Estás seguro? Estás intentando perder peso y Ten dijo…"

"En tal caso tendremos cuidado" lo interrumpió Juuichi.

Compraron un par de algodones de azúcar y se lo comieron dando un paseo por el festival, parándose cada dos por tres a observar con detenimiento todos los objetos artesanales. Hiroyuki tenía los ojos pegados a una cesta hecha de bambú que venía del extranjero, cuando una voz que no era la de Juuichi le hizo sobresaltarse:

"¡Qué alegría veros por aquí!"

Se trataba de Tatsuki. El dragón llevaba puesto un chaleco de fiestas y un pañuelo con la bandera del país en su cabeza.

"Estás muy elegante, Tatsuki" lo elogió el muchacho.

"Tú también, esa yukata te queda como anillo al dedo" le devolvió el elogio el dragón, a continuación se dirigió a Juuichi "Te estaba buscando. Mi padre se ha quedado dormido y el resto de los carpinteros necesitamos ayuda para montar lo que queda de la plataforma para la danza del festival"

Juuichi mantuvo el rostro serio, pero aceptó ir. Hiroyuki con algo de pánico en la voz se ofreció también voluntario, no soportaba la idea de separarse del oso, no esa noche; lamentablemente Tatsuki le aconsejo no ir pues tenían que hacer un esfuerzo físico enorme, un esfuerzo que un simple humano no podría aguantar.

"No creo que tardemos demasiado. Quédate por aquí y me reuniré contigo en cuanto termine" le murmuró Juuichi antes de irse.

Una vez solo, Hiroyuki respiró con disgusto, no esperaba aquel imprevisto. Pero no podía hacer nada al respecto, simplemente resignarse a esperar que Juuichi y los demás terminaran de montar la plataforma. Trató de dar una vuelta para hacer tiempo, pero se le hacía larga la espera; miró su reloj para percatarse de que solo habían pasado quince minutos y puso una cara de fastidio. Fue en aquel momento en el que divisó una figura que sobresalía entre la multitud y lo más curioso es que tenía la sensación de que lo conocía de algo, a pesar de tener claro que no se trataba de ninguno de sus amigos. Movido por la curiosidad, el muchacho se acercó hacia aquella persona, pero al acercarse lo suficiente deseó no haberlo hecho, se trataba de Ten, el lobo que Hiroyuki había conocido en su visita a Kazenari; aquel lobo con su enorme tamaño y ojos como cuchillas le daba miedo. Trató de irse despacito, pero:

"¡Tú! No trates de evitarme, que te he visto"

Lentamente Hiroyuki se dio la vuelta y forzó una sonrisa.

"Hola" comenzó a decir, y por suerte la voz no le tembló "¿Qué estás haciendo por aquí?"

El lobo no se tragó el patético intento del muchacho en aparentar serenidad, pero aun así respondió:

"Voy a participar en un ritual, es una importante tradición, mi familia lleva generaciones con ella. Sería una enorme deshonra para mí no acudir"

Hiroyuki tuvo una corazonada, ¿Acaso no se estaría refiriendo a la misma ceremonia que celebraba la familia de Shun? ¡Pero eso era imposible! Bien era cierto que Ten era lobo, pero no se parecía para nada a la familia de Shun, ellos tenían el pelo de color marrón mientras que el de Ten era grisáceo casi plateado; de cualquier manera preguntar era la mejor manera de salir de dudas.

"¿Y esa ceremonia…?"

"¡Es privada!" lo interrumpió bruscamente Ten, haciendo que Hiroyuki se echase atrás con algo de temor "Ni se te ocurra seguirme si sabes lo que es bueno"

El muchacho casi atemorizado asintió con la cabeza.

"Juuichi me dijo que vendríais juntos, bien cuando lo encuentres recuérdale que no puede comer dulces. Lo dejo en tus manos entonces"

Y sin darle tiempo al muchacho de responder, se fue.

Tuvo que pasar unos segundos antes de que Hiroyuki recuperara la calma, aquel encuentro con Ten lo había dejado atemorizado.

Ya más relajado el muchacho siguió haciendo tiempo hasta la vuelta de Juuichi; al mirar el reloj fue consciente que hacía casi una hora que se había ido… ¿Y si no volvía a tiempo? El muchacho estaba dando vueltas a este terrible pensamiento cuando se encontró con alguien más.

"¡Tora!" saludó Hiroyuki a su amigo.

"¡Hiroyuki! Vaya, esa yukata que llevas te queda estupenda, te hace aún más sexy"

"¿Podías no decir cosas tan pervertidas? Un simple "me gusta" bastaría, ¿No?"

Hiroyuki se había puesto a la defensiva a raíz de lo sucedido el día anterior, no quería herir más a Torahiko ni darle falsas esperanzas, y menos ahora que por fin había aclarado sus sentimientos.

"Cuéntame, ¿Qué estás haciendo por aquí tú solo?" le preguntó entonces el tigre.

"No estoy solo, vine acompañado. Es que esa persona tuvo que… ir a encargarse de algo y lo estoy esperando"

El muchacho desvió la mirada al decir aquello, lo cual hizo sospechar al otro.

"¿Y esa persona es a la que quieres?"

Los ojos de Hiroyuki se abrieron por la sorpresa.

"¿Cómo…?"

"Te conozco, de pequeños cuando ocultabas algo siempre mirabas hacia otro lado"

¡Maldita sea! Al tigre no iba a poder engañarlo fácilmente pues lo conocía demasiado bien, en lugar de ello decidió ser sincero.

"Sí"

"Quiero saber quién es" dijo el tigre en un tono que casi parecía una exigencia.

"Escucha, tal vez no sea buena idea, Si se dejan las cosas como están quizá sea mejor"

"No me importa. Soy fuerte, seguro que lo superaré. Espera, ¿Esa persona no será Kounosuke?"

Torahiko había sonreído con malicia al hacer aquella pregunta.

"¡Claro que no!" respondió el muchacho con enfado, no quería pensar en otra persona que no fuera Juuichi "No insistas, yo no te voy a decir el nombre"

"Entonces lo averiguaré yo mismo" dicho esto se quedó quieto como una estatua "No me moveré de tu lado hasta que no averigüe quién es"

Hiroyuki cerró fuertemente la boca, estaba decidido a no decir ni una palabra. Ambos permanecieron un buen rato en silencio, mirándose fijamente desafiantes esperando a que fuera el otro quién se rindiera primero.

Sin embargo toda aquella tensión acabó en el instante en el que Juuichi llegó.

"¡Yo quería que regresara, pero justo ahora no!" pensó el muchacho con fastidio mientras bajaba la cabeza deseando que la tierra lo tragara.

Juuichi no pareció notar el cambio de postura de Hiroyuki ya que se dirigió directamente a Torahiko.

"Me alegra verte por aquí, Tora" comentó el oso antes de por fin darse la vuelta para mirar al muchacho "Lamento haberte hecho esperar"

"¿Qué pasó Juuichi?" preguntó el tigre con interés.

"El padre de Tatsuki se quedó dormido por haber dormido demasiado, él y el resto de los carpinteros necesitaban mi ayuda para levantar lo que quedaba de plataforma de baile"

"Parece que el alcoholismo es un problema en dos generaciones" comentó el tigre poniendo los ojos en blanco.

"Definitivamente" sentenció el oso.

Hiroyuki deseaba con todas sus fuerzas poder decir algo que hiciera que toda la tensión que estaba sintiendo se esfumara de una vez, pero cuando abrió la boca las palabras comenzaron a mezclarse.

"Yo… nosotros… eh…"

La cosa iba de mal en peor, Torahiko no era tonto y recordó las palabras con las que Juuichi se había dirigido a Hiroyuki.

"¿Por qué has dicho que le habías hecho esperar al pequeño Hiroyuki?" dijo poniendo un énfasis en la palabra "pequeño" "¿Acaso habíais quedado?"

"No" respondió inocentemente el oso, que ignoraba completamente lo sucedido antes de su regreso "Habíamos venido juntos, pero tuve que ir a ayudar a Tatsuki y los otros"

Torahiko comprendió entonces que Hiroyuki no lo amaba a él, sino a Juuichi. Fue algo doloroso, pero en el fondo quería que el muchacho fuera feliz, de modo que se esforzó por mantener la serenidad.

"Oye, vamos a ir a dar un paseo por el festival ¿Por qué no vienes con nosotros?" propuso Juuichi.

Hiroyuki se mordió la lengua, no quería decir nada rudo ni que hiriera los sentimientos del tigre, pero deseaba con todas sus fuerzas que aquello no sucediera, porque entonces echaría a perder su confesión…

"No, lo siento. Tengo que volver a casa, mi padre necesita mañana mi ayuda temprano" respondió el tigre.

"Es una pena que te tengas que ir tan pronto siendo el festival, quizá él lo comprenda"

"De verdad me tengo que ir, estamos a tope con el trabajo en la residencia Ooshima, ya nos veremos otro día"

Y antes de irse, Torahiko le susurró a Hiroyuki:

"Ve a por ello, campeón"

Una vez estuvieron de nuevo solos, Hiroyuki y Juuichi dieron otro paseo hasta que el muchacho encontró lo que estaba buscando; lo había visto antes y era allí donde quería dirigirse, un estante con el juego de las carpas japonesas.

El juego era muy sencillo, con una redecilla tenía que atrapar unas carpas que nadaban en un estanque; a primera vista parecía fácil, pero los peces eran resbaladizos y solo se disponía de una oportunidad para atraparlos, además los más grandes podían incluso romper la red.

"¡Venga!" exclamó el muchacho echando a correr.

"No hace falta que corras, no se va a mover" le dijo el oso en broma.

Por raro que pareciera, Juuichi estaba bromeando, algo poco común en él; y eso no fue todo, durante un momento el muchacho aprovecho para tomar la mano del oso y este no la apartó ni hizo ningún comentario al respecto.

Hiroyuki quiso probar suerte en el juego de las carpas, de modo que pagó una redecilla y trató de atrapar a la carpa cosa que hizo, pero el pez hizo fuerza y rompió la redecilla.

"Qué cerca has estado" comentó el oso.

"Lo intentaré una vez más"

En su segundo intento finalmente tuvo más suerte y logró sacar el pez.

"¡Lo has hecho genial!" lo felicitó el dueño, un viejo zorro "Ten tu premio"

Y le entregó al muchacho una figurita al tiempo que devolvía la carpa al estanque.

Hiroyuki se lo entregó a Juuichi con una amplia sonrisa en su rostro, el oso por el contrario pareció confuso.

"Pero lo has ganado tú"

"Me hace ilusión entregártelo. Por favor, acéptalo"

Finalmente Juuichi aceptó el regalo.

"Qué tierno que tu hijo quiera ganar un premio para ti" comentó el feriante al verlos.

El oso pareció quedarse congelado por la impresión. Hiroyuki en cambió replicó:

"Él no es mi padre… Ni siquiera somos de la misma especie…"

"Lo siento, mi visión ya no es lo que era" se disculpó el anciano.

"Todos nos equivocamos. No pasa nada, ¿Verdad Juuichi?"

"Sí…"

A Juuichi debía afectarle mucho eso de que le confundieran con un adulto; desde lo ocurrido estaba mucho más serio de lo que era habitual en él. Hiroyuki quería sacar algún tema de conversación, pues cada vez se iba haciendo más y más tarde… en algún momento ambos tendrían que volver a casa y su ocasión para confesar sus sentimientos se perdería para siempre… pero los nervios le podían y no era capaz de decir nada inteligente. Finalmente, Juuichi le avisó de que los fuegos artificiales iban a empezar en poco rato, de modo que ambos decidieron ir a un sitio más elevado para verlos mejor. Al alejarse del festival el ambiente se volvió más oscuro y silencioso, y aún no habían empezado, de modo que Hiroyuki quiso comenzar una conversación:

"¿Por qué te ha molestado lo ocurrido en el juego de las carpas?"

Inmediatamente se arrepintió de lo que acababa de decir, ¡Qué pregunta tan estúpida! Cualquiera se habría molestado en una situación parecida.

"¿Es que a ti no te molesta que te haya confundido con un niño?" le respondió el oso.

El muchacho titubeó:

"Bueno, es que… como eres… grande siempre estás tan… serio pues la gente…"

Ante estas palabras Juuichi desvió la mirada e Hiroyuki supo que había vuelto a fastidiarla, ¿Por qué siempre tenía que tener tan mala suerte? Nada le salía a derechas, tenía que arreglar aquel desastre:

"Pero está bien, yo sé que tienes más de una cara. Este verano… acuérdate lo bien que estuviste el día de la playa cuando partiste la sandía y fuiste muy amable conmigo prestándome tu jersey el día de la lluvia. Todas esas cosas juntas son las que me gustan de ti"

Dejó súbitamente de hablar al darse cuenta de lo que acababa de decir, ¿acaso se había confesado diciendo aquello? No, eran palabras muy ambiguas, realmente podían servir tanto de amistad como de amor, pero ¿De qué manera las interpretaría Juuichi?

"Gracias por intentar animarme" le dijo el oso.

No, aquello no había salido de la manera de la que Hiroyuki esperaba, tenía que volver a probar, pero esta vez debía ser más directo. Intentando que la voz no le temblase comenzó a hablar:

"Juuichi, yo… quería… he venido aquí para… confesa…. decirte…una cosa. Yo… yo…" el muchacho tragó aire y continuó "Me… me gustas…"

La cara de Hiroyuki estaba tan roja como la de un cangrejo.

"No hace falta que lo digas, para mí tú también eras muy buen amigo"

"¡NO!" exclamó el muchacho elevando la voz más de lo necesario "Quiero decir, de verdad. He pensado… que podíamos… nosotros… tener una cita"

Juuichi miró directamente a los ojos de Hiroyuki. Y dijo lentamente:

"Nishimura, sería mejor que te olvidases de esto. Creo que simplemente estás confundiendo tus sentimientos. Piensas que te gusto pero no es así"

La mente del muchacho estaba confundida, no esperaba que aquello fuera a suceder, no esperaba que aquello fuera un amor no correspondido. Tan pronto como pudo hablar respondió:

"No, si lo que temes es que esté confundido no lo estoy. Sé que me gustas"

La voz del muchacho sonó algo desafiante esta vez, razón por la cual el oso también elevó un poco la suya esta vez:

"Bien. En ese caso te diré que yo no siento lo mismo, no me veo capaz de salir contigo"

"Eso… eso ya suena diferente…"

Lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Hiroyuki, pero no sabía si eran de tristeza o de rabia. El muchacho comenzó además a perder fuerza y las piernas comenzaron a pesarle y casi cayó al suelo, pero Juuichi evitó que esto ocurriera.

"Debería llevarte a casa" le dijo el oso mientras lo cargaba en sus brazos, a lo que el muchacho asintió con la cabeza.

Dejando los fuegos artificiales atrás, Juuichi cargó con un emocionalmente roto Hiroyuki para llevarlo a casa.

Durante el camino ninguno dijo una palabra. Finalmente el oso dejó al muchacho en la puerta de la casa y se marchó. Hiroyuki se apresuró a entrar y encerrarse en su habitación. Fue entonces cuando la tristeza se apoderó de su mente y comenzó a llorar de verdad; todo, todo había salido mal. Sintió como si se hundiera en un mar de pensamientos negativos del que no podía salir, y no lo hizo.

Día 26

Hiroyuki había pasado llorando y muy triste los dos días anteriores. El rechazo de Juuichi había hecho mella en su corazón. Casi no había salido de su habitación más que para las comidas, situaciones en la cual se esforzaba en dibujar una ligera sonrisa en el rostro para que sus abuelos no se preocuparan, pero ni aun así había logrado engañarlos; estos simplemente creyeron que su nieto había regañado con alguno de sus amigos, y que tarde o temprano lo arreglaría.

Después de la comida Hiroyuki se había vuelto a encerrar en su cuarto. El suelo estaba lleno de papeles, hojas donde había escrito deprimentes cartas y hecho tristes bocetos; tan deprimido estaba que ni se había dado cuenta de que (por fin) había encontrado dos actividades donde era bueno.

De nuevo trató de alejar su mente de lo ocurrido el festival… pero no podía. Se había prometido a sí mismo que confesaría sus sentimientos, y lo hizo, pero no tuvo la respuesta que esperaba, ¿Acaso era tan feo? ¿O era que Juuichi ya estaba enamorado de otra persona? Había tantas posibilidades… Recordó que Soutarou también iba a confesarse el día del festival, tal y como habían pactado el uno con el otro, ¿A él le habría sonreído la suerte o también había sido rechazado?

"Rechazado" solo con pensar en esa palabra ya comenzaban a saltársele las lágrimas.

Cuando llamaron a la puerta, su abuela acudió a abrir, y, el corazón de Hiroyuki dio un vuelco cuando le llamaron porque la visita preguntaba por él… ¿Podía ser…? El muchacho se apresuró a salir del cuarto y bajar las escaleras, esperando ver a Juuichi en el vestíbulo de entrada… pero no era él.

"Shun" dijo Hiroyuki tratando de esconder su frustración, no quería tomarla con el lobito después de lo bueno que este había sido con él todo el verano.

"Hiroyuki, llevas dos días sin salir de casa. Eso no es bueno"

"Y que lo digas" añadió Kouya, que venía acompañando a Shun, llevaba a su espalda la funda con la guitarra.

"Escuchad chicos, estoy bien. Solo necesito tiempo"

"Kouya y yo vamos a las montañas a cantar canciones, vente con nosotros" rogó el lobito.

"Será divertido, Hiroyuki. ¡Anímate!"

"Pero…"

Finalmente, entre Kouya y Shun lograron convencer a Hiroyuki de acompañarlos… o a decir verdad se lo llevaron a rastras. En cualquier caso al poco tiempo los tres estaban en lo alto de las montañas. El husky y el lobito cantaban muy animados, pero lo cierto es que Hiroyuki no lo estaba pasando bien, todavía le duraba el dolor.

"Me estoy portando como un idiota" pensaba el muchacho para sí "Shun y Kouya no merecen que les haga esto…"

"¿Te pasó algo el día del festival?" preguntó entonces Shun mirándolo fijamente "Tatsuki nos contó que te vio con Juuichi, ¿Acaso discutiste con él?"

"No es eso" respondió el muchacho "Es complicado…"

Kouya lo miró y se imaginó lo que había sucedido.

"Es mejor que dejemos a Hiroyuki resolver por su cuenta" le dijo a Shun "Venga, Hiroyuki, esta yo sé que te la sabes"

Kouya comenzó a tocar entonces la misma canción que había tocado el día del campamento. Sí, Hiroyuki se la sabía bien, y desconocía que era lo que tenía la canción, pero le resultaba pegadiza, así que sin darse cuenta volvió a cantarla:

"Ayer soñaba que no iba solo, aún sin rumbo y sin miedo alguno. Por el camino yo voy a encontrar a muchos amigos y ganas de viajar. Country Roads, debo seguir, por aquí, sin parar sé que algún día llegaré a la ciudad. Country Roads"

Cuando terminó de cantar Shun aplaudió con entusiasmo, y Kouya le sonrió amablemente. Poco después llegó Tatsuki el dragón, el cual había salido a dar un paseo después de trabajar y casualmente los encontró; él también se unió a la fiesta.

Era curioso, pero estar allí con Shun, Kouya y Tatsuki… durante un rato logró apartar la mente de lo ocurrido con Juuichi… pero al final se hizo tarde y era hora de volver a casa.

Lejos del calor que le brindaba la compañía de sus amigos, Hiroyuki comenzó a sentirse abatido de nuevo, la ola de pensamientos negativos volvía a arrastrarlo hacia dentro, y no podía hacer nada por mantenerse a flote, aunque a decir verdad, ni siquiera quería intentarlo.


Me tomé libertad creativa escribiendo el capítulo. La ruta donde sucede lo de las montañas es en la de Shun, una vez más combiné ambas rutas. También en el juego original jugaban a pescar globos con un anzuelo (en japonés Yoyo sukul), pero yo lo he sustituido por el de la pesca de carpas (kingyo sukul). El diálogo durante la confesión era un poco diferente.

Espero que les haya gustado el capítulo, era algo triste, y a mí me dio mucha pena escribirlo; pero por otro lado es una de las cosas que hacen de la ruta de Juuichi mi favorita. ¡Hasta el próximo capítulo!