¡Hola! ¿Cómo la han pasado?
Bueno, realmente espero que les haya gustado el capítulo anterior... Porque el fic está que se desmadra. Es acá cuando dejamos la paz y el desarrollo de los personajes para centrarnos más en la trama. Y... creo que van a odiar a Kido, sólo por ahora XDD
Disclaimer: Ni Kagero Project ni la obra original me pertenece.
9
"―Es… porque me gustas…"
Kido no podía concentrarse en la clase de Historia por culpa de esas palabras.
"Kano dijo que yo le gustaba…. Pero era diferente del "amor" normal. Era más como un niño diciendo "te amo" a sus padres", pensó mirando por la ventana, ya se había rendido a la idea de entender algo. "Hay un lenguaje que sólo los niños pueden usar. Un lenguaje que olvidé hace mucho tiempo, pero Kano parece recordarlo aún."
El timbre sonó indicando el cambio de hora, pero ella siguió pensando, porque no podía hacer otra cosa.
"No es que no me guste Kano, pero yo simplemente no puedo seguirle el juego por mucho más."
―Ya basta, no lograré nada desvariando con esto ―susurró para sí misma.
―¡Vieja Miyeo! ―exclamó Kano cuando entró el casa de la mujer―. ¿Se encuentra bien?
―No grites, Kano ―susurró despacio la anciana―. Y sí, estoy bien, sólo que es la hora…
―¡¿Qué?! ¡¿Qué ocurre?! ¡Vayamos al hospital! ―volvió a gritar desesperado.
―He dicho que no grites, niño ―retó con firmeza, pero luego continuó conmovida―. Ambos sabíamos que esto llegaría algún día, es lo más natural ―le dijo―. Has sido un buen chico, Shuuya… y te he querido como a un nieto ―susurró acariciándole con cariño la cabeza―. Pórtate bien... y sé... feliz… ―pidió entrecortadamente antes de cerrar los ojos.
―¡Vieja Miyeo, no te vayas! ¡No me dejes! ―gritó al borde de las lágrimas―. Vieja… Miyeo… ―volvió a decir más bajo, impotente.
Después de un rato en el que lo único que hizo fue lamentarse, sacó su teléfono y marcó un número.
―¿Sabes? Tu madre murió ―fue todo lo que dijo antes de cortar.
Abrió la puerta sin mirar atrás y se marchó, no quería estar allí cuando llegaran los hijos de Miyeo, pues, viéndolos, no se sabía quién era más hipócrita.
Estaba llegando a su casa cuando se encontró con los niños del día anterior, esta vez, había una niña nueva que lo miraba desconfiada. Y no estaban solos, la tal Hana y su amiga también habían venido, y esta, cuando lo vio, fingió su mejor sonrisa a los niños.
―¡Oh! Señor mago, he… ―empezó a decir, pero fue interrumpida por uno de los pequeños a quien la castaña miró con odio.
―¡Mago, ¿puedes mostrarnos algo de tu magia?! ―preguntó uno de ellos―. ¡Traje a una amiga hoy!
―¿Eres estúpido, Hibiya? La magia real no existe ―interrumpió la niña.
―¡No! Esta sí es verdadera, ¡ya lo verás, Hiyori!
Kano suspiró cansado.
―Lo siento, niños, pero hoy no me siento bien. Vengan otro día, ¿quieren? ―les ofreció amablemente, pero los chillidos disgustados de ellos no se hicieron esperar.
―¿Eh? ¿Por qué?
―¿Qué? No vine hasta acá a perder mi tiempo ―la escuchó decir a la niña.
―¡Sólo uno! ¡Sólo uno! ¡Por favor~!
"Por favor, por favor, por favor", resonaba en su mente, esos niños querían ver su fantasía cumplida, y él no era quién para negárselo.
―Está bien ―aceptó al fin―. Pero sólo uno, ¿de acuerdo?
―¡Sí~!
De uno de los bolsillos de su campera sacó su mazo de cartas y lo extendió de tal manera en que los niños podían ver todos lo números.
―Bien, ¿ven todas estas cartas diferentes? ―preguntó y ellos asintieron. Acomodó la baraja de nuevo―. Si lanzo magia en estas en cartas… Todas son blancas ―mostró después de sacudirlas un poco―. Pero ahora, si vuelvo a lanzarles magia de nuevo… Vuelven a la normalidad ―y las mostró de nuevo, tal y como estaban antes.
―¡Whoa! ¡Asombroso! ―exclamó la antes escéptica niña.
―¡Te lo dije! Es genial, ¿cierto? ―le dijo el niño y luego lo miró―. Uno más, ¡por favor! ―rogó.
―No. Váyanse a casa por hoy. Les mostraré cosas aun mejores la próxima vez, ¿de acuerdo? ―les dijo el mago con mejor humor.
―¡Bien!
Hana, que había estado al margen, miró las cartas, y con curiosidad las tomó, examinándolas. Su amiga, siempre a su lado, se le acercó preocupada.
―¡No las toques! ―advirtió empujándola suavemente, pero fue lo suficientemente imprevisto para que Hana se asustara, tirando todas las cartas al suelo y mostrando tanto las cartas verdadera como las falsas, que eran blancas, llamando así la atención de Kano y los niños a quienes se les borró la sonrisa.
―¿Qu-Qué? ¡¿Están combinadas con cartas blancas?! ―exclamó el niño desilusionado.
―¿Qué demonios es esto? ―berreó la niña enojada―. Vámonos, Hibiya, ¡en este mundo no hay cosas como la magia real! ―gritó yéndose e internamente herida. A su amigo no le quedó otra que seguirle.
Hana los miró, importándole poco los sentimientos de ellos, pero sí se preocupó por el mago.
―Eh… Yo realmente lo siento… ―se disculpó hipócritamente―. No era mi intención… Sólo fue un error ―e iba a seguir con su cadena de falsedades pero Kano la interrumpió.
―¿Un… error? ―preguntó con voz tan fría e hiriente como el hielo seco.
―¡S-Sí! ―casi gritó alejándose con miedo de su actitud, porque la sonrisa amable y el comportamiento dulce que había visto desde un principio se había esfumado por completo.
―¡¿Eres estúpida?! ―le gritó empujándola contra una pared, totalmente fuera de sí.
"Aparentemente…
hay un mago que vive en la parte vieja de la ciudad,
en un edificio en ruinas…"
.
.
.
"¡Oh! Ya he escuchado acerca de eso.
Un loco."
―¿Ho-Hola, Kido…? ¿Podrías venir aquí? Por favor… ―rogó cuando atendieron en la otra línea.
¿Qué tal? ¿Les ha gustado? ¿Extrañarán a la vieja Miyeo? Yo sí, me gustaba mucho XD ¿Y saben? En el original se llamaba Minyeo ("Miyeo" nació de haber leído mal el nombre XD), y era una cotorra XD
Sí, una cotorra (bien forra además) que también murió.
Por cierto, le anticipo que el fic ya se está hundiendo como el Titanic :v No esperen mucho más que dramatismo de alta calidad (?) Okno. XD
Reviews:
Yin-princesa-del-olvido: ¡No esperes más, el capítulo ya está aquí! Me alegro de que te guste :3
