Así comenzó todo
Capitulo 9: Segundas oportunidades.
Desganada, sentada sobre los pies de la cama, esperaba que la hora se hiciera para que el no tan esperado encuentro con su novio se diera. Sosteniendo su cabeza con la mano derecha, con la mirada perdida en el desorden que se había convertido su habitación, meditaba sobre lo que en realidad quería para su vida.
-"Son demasiados años, demasiadas cosas… no se desde cuando me esté sintiendo de este modo pero no puedo renunciar a toda una vida por unas semanas de confusión…" - Pensó resignada para después voltear a verse en el espejo. – "Prácticamente crecimos juntos… Dudo que alguien me conozca tan bien como él, y supongo que sería muy extraño comenzar una relación con alguien más." – Se levantó de la cama y revisó que todo en ella estuviera en orden. – Tal vez puedo decirle que sigo enferma y no puedo salir… pero eso sería seguir evadiéndolo.
Vestida con una musculosa larga color fucsia, y una falda de cuero, se contempló y asintió con la cabeza, tratando de darse ánimos a ella misma, confiando que la cita que tenía preparada para hoy.
Mientras bajaba por las escaleras notó su hogar solitario y silencioso, lo que le daba a entender que ese caprichoso saiyajin estaría entrenando en la cámara de gravedad nuevamente. Recordó la ausencia de su madre, que por esos variados cantitos que brindaba al caminar, hacía notar su presencia en la casa.
A pesar de que su padre solo se ausentaría por, a mas tardar una semana, su madre no tolero su ausencia y se marchó tras él, tal vez estaba heredando ese comportamiento tan dependiente de ella… o podría ser que estuviera realmente enamorada y no soportara el alejamiento, y por mas que se tratare de lo segundo, seguía viendo en ella una actitud que no le gustaría adaptar.
Al llegar al recibidor, se sentó en el sofá para esperar la llegada de Yamcha. Cruzó las piernas, y comenzó a mover el pie como si estuviese impaciente o nerviosa.
-"No puedo estar impaciente por que llegue… mas bien estoy nerviosa, no se que voy a decirle…"-
Al cabo de unos cinco minutos, pasada la hora acordada la noche anterior, un vehículo de color amarillo se estacionó frente Corporación Cápsula. Prefirió mostrarse como todo un caballero con ella y bajar a tocar la puerta.
Bulma vio por la ventana como su novio bajaba de su vehículo para su encuentro, por lo que espero que tocara el timbre para abrirle la puerta.
Como se esperaba, el timbre sonó. De un lado de la puerta, Yamcha arreglaba su cabello, y quitaba las pelusas inexistentes de la ropa, para crear una imagen pulcra, mostrarse lo más perfecto posible, mientras que del otro lado, Bulma respiraba hondo, ese momento tan evitado se hacía presente y no tenía modo de evitarlo.
Juntaron aire en el pechó, dejándolo salir pesadamente los dos al mismo tiempo, para que después uno de los dos abriera la puerta.
Yamcha alzó la mirada que tenía perdida en el suelo, encontrándose con la intensidad de sus ojos azules.
-Bu-Bulma… - Tartamudeó. - ¿Nos vamos? –
-Si, claro vamos. – Contestó incomoda. – ¡Ah! Lo olvidaba… "seguramente en un par de horas vendrá Touya a cuidar los animales de papá" – Pensó y no pudo evitar que un rubor azulado se apareciera en su rostro. – Espérame un momento Yam. – Haciendo alusión con su dedo índice. – Enseguida regreso, por mientras espera en el auto.
Inmediatamente la mujer de cabellos azules se volteó con destino a una habitación que le permitía la comunicación entre ella y la cámara de gravedad.
Rápidamente había presionado el botón que le daba inicio a la comunicación y pudo contemplarlo, con el torso desnudo, realizando su riguroso entrenamiento.
-Vegeta. – Llamó haciendo que este se volteara a mirarla.
El saiya caminó tranquilamente hacia el panel y presionó el botón que lo liberaba del exceso de gravedad, se giró sobre los talones y se cruzó de brazos mirando a la atenta peliazul.
-¿Qué quieres? – Preguntó con voz ronca.
-Dentro de unas horas vendrá Touya, necesito que le abras la puerta por que yo no voy a estar. –
-Ja, ¿Qué te hace pensar que seguiré ordenes tuyas? – Contestó esbozando media sonrisa.
Bulma frunció el ceño. – Te lo estoy pidiendo con mi mejor rostro Vegeta. – Dijo molesta. - ¿¡Por que no puedes hacerme un simple favor!? – Gritó acercándose al monitor.
-"Sabía que reaccionaría así" – Rió para sí. - ¿Por qué no programas uno de tus malditos robots que dan vueltas por la casa para que lo hagan? – Preguntó y se volteó para empezar sus entrenamientos. – "Ahora si se molestará, no sabrá como ganarme la discusión". – Pensó y rió de lado nuevamente.
-"No lo había pensado." – Se dijo en un segundo de silencio. - ¡Esa es una idea genial Vegeta! ¡Gracias! – Concluyo feliz mientras cortaba la transmisión.
-Que mujer tan loca. – Se dijo con una gota de sudor en la frente y continuó su entrenamiento.
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Corrió a la cocina, donde encontró un pequeño robot que transportaba unas cuantas bandejas listas para lavar. Lo alzó en el aire, sin importarle que las bandejas cayeran al suelo y abrió un compartimiento en su espalda. Después de presionar una serie de botones lo coloco en el suelo, y este retorno a su tarea.
-Ya esta, se nota que soy un genio en estas cosas. – Se dijo a si misma satisfecha con las manos en la cadera.
Después de unos segundos observando como una de sus tantas creaciones se movía de un lado a otro limpiando, recordó que Yamcha la esperaba fuera de la CC.
-Es cierto, lo había olvidado. – Dijo en voz baja deshaciendo el agarre a su propia cadera.
Caminó a paso lento a la salida, y subió al vehículo del joven muchacho.
-¿A dónde vamos? – Preguntó a su novio la peliazul.
-¿A dónde te gustaría ir? –
-No lo sé, ¿A dónde tenías pensado llevarme? – Preguntó Bulma.
-A donde tu quieras. – Contestó el muchacho haciendo que Bulma comenzara a molestarse.
-¡Bien! ¡Si no se te ocurre nada vamos a una cafetería! – Aseveró con fastidio.
-De acuerdo. – Tragó saliva y aceleró.
Al llegar al boulevard donde se encontraba la cafetería más popular de la ciudad los jóvenes entraron, después del constante silencio incomodo del camino en auto, se sintieron aliviados del ruido de la ciudad.
Se acomodaron en unos asientos contiguos a la ventana, uno frente al otro.
Bulma apoyó sus codos en la mesa, y con sus manos sostenía su barbilla mientras miraba por la ventana.
Junto a la ventana, del otro lado en la vereda, un grupo de niños jugaba con una pelota muy animados. Yamcha no pudo evitar pasar mirada entre ella y los niños, un tanto enternecido.
Justo después de la aparición del joven del futuro había expresado un tanto apenado las ansias que tenía por contraer matrimonio, al verse envuelto en tantas batallas, se dio cuenta que si un día se marchase para siempre, no había dejado descendencia, experimentado las alegrías de la paternidad, o mínimo la vida de casado.
Si bien Bulma no parecía compartir ese interés, una vez casados sería cuestión de tiempo comenzar la plantación de un hijo.
-"Lo sé bien, ella es la indicada." – Pensó sin quitarle la vista de encima.
Bulma suspiró cansada. – "Ya basta Bulma, no puedes dejar todo lo que tienes con él, tal vez si le doy una segunda oportunidad las cosas vuelvan a ser lo que eran antes." – Pensó y miró a Yamcha fijamente. - ¿Qué ordenamos? –
-¿Eh?... – Tomó el menú de la cafetería que se encontraba sobre la mesa.
Después de que ambos decidiesen que tomar y uno de los empleados tomase la orden, ninguno de los dos sabía como comenzar la plática.
-Bulma yo…-
-Yamcha. – Dijeron al mismo tiempo.
-Habla tu primero. – Dijo Bulma poniendo las manos entre las piernas.
-Es que… bueno, no se, veras, yo, lo… lo siento. – Sentenció.
Una como tantas otras veces, un "lo siento" salía de la boca de Yamcha. Por cada acción que no congeniara con el carácter de su novia, una disculpa. Cada vez que creía haber hecho algo mal, un "perdóname", a pesar de no sentirlo verdaderamente. Cada batalla contra Yamcha, la tenía ganada de ante mano, por lo que Bulma se sintió un tanto decepcionada por lo dicho.
-Esta bien Yam, no hay problema. – Dijo desganada.
-¿Qué? ¿Eso es todo? – Pregunto perplejo. - ¿No vas a insultarme o hacerte la ofendida? – Preguntó sin darse cuenta de sus palabras.
La peliazul rió para sus adentros, realmente la conocía bien, o tal vez era simplemente la rutina la que hablaba.
-No Yam, de veras, no hay problema. –
-"Vaya, parece que las cosas están saliendo mejor de de lo que esperaba" – Pensó sonriendo mientras veía como le servían lo ordenado a ambos. –
La cita continuó y ya se hacía hora de volver a casa. Una vez fuera de la corporación, Bulma bajó del auto y caminó a la entrada seguida por Yamcha, quien no podía evitar seguir nervioso.
Junto a la puerta ella se detuvo y se volteó a su novio, y este se acercó inseguro a besarla. Lentamente y sin tocarla, sus labios entraron en contacto.
-"Por favor tengo que sentir algo." – Pensó Bulma cerrando los ojos.
Ya no era la misma sensación, ese cosquilleo en el estomago había desaparecido completamente, ya no estaba.
Abrazó su cuello con los brazos, besándolo con más intensidad, adentrando su lengua en la boca del muchacho, que por la naturaleza de la situación se sobresaltó, pero a la vez correspondió a la mujer.
-"No puede ser… ¿Por qué no siento nada?" – Pensó y se aventuró con un poco de violencia al beso.
Yamcha la sintió brava si se alejó un poco de ella, tomándola por la cintura.
-Calma Bulma. – Dijo divertido por sus aparentes ansias.
-Bueno, nos vemos Yam. – Se acercó u besó apenas rozando sus labios para voltearse y adentrarse en el hogar.
Yamcha, un tanto extrañado por la actitud tan cambiante de su novia, se encogido de hombros creyendo que no debía darle mayor importancia y regresó a su auto para retirarse.
Bulma se dirigió por instinto a la cocina, donde encontró a cierto saiyajin devorando medio mundo. Vegeta miró a Bulma por el rabillo del ojo sin dejar de comer.
-Hola Vegeta. – Saludo desanimada.
Bulma abrió el refrigerador y emitió un quejido un tanto fuerte, haciendo que Vegeta volteara a mirarla, no por que no hubiese nada de comer sino por que no había nada que le llamase la atención. Además de que no sentía hambre, solo buscaba bocadillo por gula.
Camino hasta la despensa y abrió la puerta, nuevamente con la misma reacción, con un quejido que no pasaba desapercibido a los oídos de príncipe y que además le provoco una pequeña gota de sudor en la frente.
Como tercera opción, caminó hasta el mueble en el que su madre guardaba sus preciados pastelillos y por tercera vez la misma reacción. Un quejido como los dos anteriores adornó la habitación haciendo que Vegeta se molestara por la humana que había estado vagando por la cocina.
-¿¡Que tanto estas molestando mujer!? – Gritó con una vena en la frente.
-¿¡Y a ti que diablos te pasa!? – Contestó con otro grito indignada.
-¿¡Que no tienes algo mejor que hace que estarte molestando!? – Levantándose de la mesa.
-Pues yo no tengo el más mínimo interés en estarte molestando. – Con las manos en la cadera. – Tal vez no tendrías que prestarme tanta atención, ¿No te parece Vegeta? – Dijo y guiñó un ojo.
El príncipe se hico un poco hacia atrás con la seña con un poco de rubor en las mejillas.
-Mujer vulgar. – Dijo y comenzó a caminar fuera de la habitación.
-¿Qué sucede Vegeta? ¿Acoso te pongo nervioso? – Rió mientras seguía los pasos de su huésped.
Que graciosa se le había hecho la reacción del mercenario espacial, tal vez intimidados por sus artimañas femeninas.
Al alcanzarlo se interpuso en su camino y se colocó frente a él con las manos entrelazadas en la espalda.
-¿Qué te sucede? ¿Te da pena? – Pregunto juguetona y nuevamente le guiño un ojo.
-Basta mujer tonta. – Dijo y se volteo a seguir caminando aún con un leve rubor.
Testaruda, como era de esperarse, continuó tras él. Se colocó a su lado y subió las escaleras junto a él. Mirándolo picadamente, en la mitad del camino al segundo piso se acercó nuevamente.
-¿Qué pasa? ¿Eres un gran asesino del espacio pero no puedes mirar a los ojos a una humana? – Preguntó con la intención de avergonzarlo un poco. Inconsciente, parecía nunca conocer el límite, como si no recordara lo ocurrido la noche anterior.
Vegeta se volteó rápidamente, acorralándola entre ambos brazos apoyados en la pared. Aprisionada en esa jaula de músculos vestidos de azul, tragó saliva, entendiendo que nuevamente había cruzado ese limite. Sin saber que actitud adaptaría el príncipe se mantuvo callada mirándolo a los ojos esperando su reacción.
Lentamente se acercó a su oído, para susurrarle.
-Si sigues jugando de este modo no me haré cargo de mis actos. – Concluyó seductoramente con su varonil voz y se retiró a su habitación.
Al verlo irse, Bulma medio sonrió, en parte era una aventura convivir con Vegeta, a pesar de conocerlo un poco saber que no es alguien con quien se puede jugar como con alguien más. A pesar de ser conciente de esa realidad, disfrutaba de llevarlo a ese límite, y tal vez ver si era capaz de lastimarla, o si optaría por la medida que había tomado aquella vez, luego del accidente en la cámara de gravedad.
Imitándolo se adentro en su habitación, dejándose caer en la cama, abrazándose a una almohada. Sintió su espalda un poco adolorida, cuando Vegeta se volteó después de su último comentario, su reacción fue de hacerse hacia atrás dándose contra la pared. Aunque si sintió un poco de dolor se calló a escuchar las palabras del saiya.
-Que brusco que es ese hombre, podría tener un poco más de delicadeza. – Refunfuñó la joven. – Después de todo esta tratando con una joven muy hermosa y tendría que tener más cuidado. No soy uno de esos monstruos espaciales con los que él esta acostumbrado a tratar. -
Al día siguiente, mientras Vegeta, entrenaba por la mañana, Bulma seguía durmiendo. Como siempre el hambre atacó al saiya y al mediodía se hizo presente en la cocina tan bien abastecida. Cuando se disponía a sentarse y comenzar a devorar, ese molestó sonido del timbre de casa si hizo escuchar. Tratando De no prestarle atención, se sentó y comenzó a comer. Nuevamente ese sonido… Vegeta alzó una ceja y se mantuvo expectante del sonido que haría ella al bajar las escaleras, el cual nunca se escucho. Otra vez el timbre…. Y una vena se marcó en su frente. Por cuarta vez el timbre, y la mujer parecía en coma si no lo pudiera escuchar.
-¡Mujer! – Gritó parándose de la mesa, sin respuesta alguna. - ¡MUJER! ¡LEVANTATE Y HAZ QUE ESE RUIDO INFERNAL PARE! – Gritó y el timbre volvió a sonar. - ¡Maldición! – Gruñó y se encaminó furioso la puerta.
Colerico abrió la puerta encontrando al muchacho con varias marcas en la cara.
-¿¡Y TU QUE DIABLOS QUIERES SABANDIJA!? – Exasperado, además de ser tan molesto, se trataba de esa sabandija humana.
-Calma Vegeta, solo vengo a ver a Bulma. – Contestó alzando una ceja.
-Grrr….. – Gruñó y caminó hasta la cocina. – "Así que la mujer idiota no hizo caso a mi consejo." – Se dijo y dejo a Yamcha en la entrada del hogar un tanto confundido.
-Estúpido Vegeta, ¿Quién se cree que es? –
CONTINUARÁ….
KaTt: Gracias katt por leerme, y bueno, me queda decirte que desde que Mirai Trunks llego solo pasaron 3 meses y medio, así que me queda mucho tiempo para desarrollar. :P Espero que me sigas leyendo!!!
Luna: Bulma y Vegeta también son mi pareja favorita, y creeme que los consejos se aprecian muchísimo! Espero haber mejorado eso auque sea un poco en este cap, y te agradezco mucho que te ofrezcas como ayuda, es muy grato saber que en este fiction hay gente como vos, que no solo deja las criticas y nada mas muchas gracias, nos vemos en el próximo cap!
XimeB: Bueno, me queda seguir este año y nueve meses que me quedan de fic, espero que te siga gustando, y todavía me quedan cosas en las que trabajar con Bulma y su personalidad :p gracias! Por seguir mi fic, un beso desde la patagonia argentina.
Honeyvblood: jaja me mandas tu ki?? Jaja que chistoso, pero esto de hacer un fic es casi como hacer una genkidama! Jajaj en lo que Goku hizo una sola yo me hice 5 fics ¬¬ . Un beso Money, espero que me sigas leyendo!
Chibi nina: Asi que se te subieron unos grados:p espero que el primer lemon de este fic me salga bien, sino seria una decepción, jeje. A Vegeta también lo encuentro en parte parecido a Sesshomaru, y vos?? Y también al guepardo de Xmen XD
Shadir: Con respecto a lo de mi fic, primero lo elimine por rabia, pero después lo pensé bien y me di cuenta que no valía la pena, y que habían personas a las que si le había gustado mi escrito, por lo que pensé en subirlo otra vez, y ahí recordé lo del formato scrip (formato en el que el fic esta escrito) asi que cuando lo arregle lo vuelvo a subir, y si tienen algo que reclamarme que sea mas que eso, esas personas quisieron herir mi orgullo y eso no lo voy a permitir, a cada mal trato les dare una respuesta, aunque asi quede mal ante los lectores, esto es solo un pasatiempo y si por defenderme me quedo sin nadie que me lea, mi orgullo y yo nos haremos compañía jejeje te agradezco que compartas tu punto de vista conmigo, y creeme que ese fic lo subo de nuevo, y al que le guste bien, y al que no también
Elisabpshdy: Creo que leíste mi otro fic no?? Jeje que bueno verte por aca también gracias por leerme!!!
