Camino hacia el futuro...
el destino es incierto, y bien dice el dicho que "del odio al amor sólo hay un paso"... pues yo te lo comprobaré
¡Hola!
Realmente no tengo perdón de Dios ante mi desaparición. No es justificación lo que voy a decir y quizás ya lo hayan leído, pero la inspiración murió por todo este tiempo. Me abandonó y si no hubiera sido por sus mensajes, estaría aún en la lucha de encontrar un momento de escritura. Gracias por su espera y si aún quieren seguirme, aquí les dejo la continuación de esta historia. También estoy trabajando en las demás y así no dejarlas pendientes. Estoy comprometida con ustedes para darles un final que tengo planeado así que seguiré con la escritura.
Gracias por sus mensajes y prometo el que les contestaré sus reviews como se merecen.
Los adoro y pues, sin más palabras, les dejo la continuación. Espero que les guste y ya saben, cualquier reclamo, ideas y demás cosas que les pasen por la cabeza, háganmelas saber, ya que eso me hace una mejor escritora para ustedes.
¿Me regalan un review?
Capítulo 10: Travesuras (Part two)
¿En qué momento pasó de ser una competencia perfecta a una desaparición desoladora? ¡Doblemente rayos! ¿Desde qué momento tuvo que escuchar los chillidos de ese rubio de mierda? ¡Triplemente demonios! Vaya que su suerte andaba por los suelos… y lo peor, es que aún tenía rosa entre su cabello. ¡Ahora sí que su día estaba arruinado! Y venía a empeorar gracias a los quejidos que no dejaba de hacer ese rubio de mierda.
-Cállate idiota, llorando no lograremos salir de aquí- Sasuke estaba realmente exasperado.
-Oh claro, maricón… ¡gracias a tu real estupidez estamos aquí!- Naruto, en cambio, intentó por todos los medios hacer reaccionar alguna de las motonetas. Por desgracia, el idiota azabache giró mal y por cuestiones de agua, ambos aparatos chocaron y por lo tanto dejaron de funcionar.
-Hn…- Nunca admitiría un error ante ese rubio quejumbroso. Suspiró molesto y estando harto de tan fea presencia, aventó a Naruto para jalar una de las motonetas y así revisarla.
Naruto en cambio no entendió la habilidad de ese mocoso para poder abrir el compartimento de la mecánica de su nuevo juguete. -¿Qué demonios haces?-
-Arreglándola, idiota-
-¿Ah sí? No me digas-
-Para tu estúpida presencia, soy mecánico… así que mejor cállate y ayúdame a…-
-¡Mecánico! Te juro que pensé que ni siquiera sabías leer-
-No me digas que eres más idiota de lo que pensé- Sasuke le miro con un ceja alzada. –No me gusta repetir las cosas, así que o me ayudas o te…-
-¡Oh Uchiha! Mejor no hables, ya que te vas a quemar. Si hablamos de idiotas…- Naruto cruzó los brazos. Si creía que podía insultarle así de más, pues estaba completamente equivocado. –…yo si sé manejar este tipo de vehículos y no finjo hacerlo, agregando que sí se de mecánica ya que sé que el mojar un motor a lo idiota es lo peor que puedes hacer. Lástima que no puedas decir lo mismo y gracias a tu ignorancia estamos aquí…-
-¡HN!- Demonios. Ese rubio desgraciado era algo inteligente… ¡lo odiaba!
-Tenemos que dejarlas aquí e irnos- Con una seriedad rara en él y con un micro asombro por parte de Sasuke, Naruto comentó levantándose completamente. –Va a anochecer y si no nos acercamos a la casa, tendremos que quedarnos aquí y ni loco me quedo con un marica a solas- sonrió maliciosamente. –No me vayas a vio…-
Pobre, apenas pudo terminar su frase, ya que de pronto apareció un puño cerca de su mejilla izquierda intentando callarle. Hasta eso pudo moverse rápidamente y con ello esquivar el golpe, sin embargo no pudo detener la pelea que inicio Uchiha. Realmente ambos se dieron duro, sacando toda la furia que ambos guardaban.
Por un lado, Sasuke quería quitarle esa sonrisa idiota y vengarse por la burla que le hizo a Hinata; y por el lado de Naruto, deseaba hacerle justicia a Sakura ante la pérdida de su sostén gracias a ese monstruo Uchiha que, vengándose de ella, se metió al mar y le desamarró su sostén. La pobre no dejó de llorar por un par de horas. Gracias al cielo no mostró nada gracias a que corrió con una toalla, pero eso si… ese idiota sangraría.
-¡HEY!- una tercera y estridente voz apareció de pronto en la playa, haciendo que ambos jóvenes se separaran levemente. Cuando vieron a un chico con un peinado súper anticuado y lleno de glicerina, decidieron regresar a su pelea. No perderían tiempo con un mocoso con un traje espantosamente verde y un peinado de nerd tarado.
-¡Gai-sensei!- El recién llegado gritó con todas sus fuerzas. –Esos dos sí que tienen un gran poder de juventud-
-Lástima que la desperdician a lo tonto- Otro hombre del mismo estilo comentó. –Lee, recuérdame que a esos dos les muestre el verdadero valor de la juventud- sonrió con esa pose tan way, que hasta destelló uno de sus dientes, haciendo que su discípulo, se emocionara de tal manera que sacó una micro libreta de su bolsa del pantalón y anotó sus palabras.
-¡Usted es tan sabio!-
-Lo sé Lee-
Suspiró pesadamente y por todo el amor que tenía a la disciplina y a la vida, tomó fuertemente a Naruto, mientras que Lee logró detener hábilmente el puño de Sasuke e inmediatamente detenerle.
-¡Suélteme!- Sasuke estaba más que enojado. No podía creer que ese idiota con cara de niña pudiera controlarle de esa manera.
-¡Cálmense los dos! Así no van a arreglar nada. Y les recuerdo que si van a gastar su tiempo y energías en algo, mejor ayúdennos a anclar sus motos acuáticas e irnos de aquí. Se va a hacer de noche y no es bien visto que dos chicos estén solos…- Gai miro con duda a ambos chicos. -¿O es que si lo desean? Podemos pasar por ustedes mañana-
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- Tanto Naruto como Sasuke dejaron de pelear e inmediatamente salieron rápidamente para hacer lo que esos dos locos ridículos les dijeron. Para nada estarían solos. Ambos eran demasiado adictos a las mujeres como para perder esa reputación.
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Aunque le dijeran palabras de aliento, no podía dejar de llorar. Era una tonta, una idiota que se dejo llevar por la ira y el desprecio haciendo que Naruto odiara a Sasuke sin una verdadera razón. ¡No debió de haber permitido que esos dos salieran así como así! ¡Era una malísima hermana postiza!
-Tranquila, Sakura-chan, van a regresar- Hanabi, un poco más animada sabiendo, desgraciadamente, que Sasuke era lo suficientemente astuto para salir adelante ante cualquier circunstancia y no era tan animal para dejar a Naruto solo.
-Así es, nada malo les va a pasar- Ahora fue Yuko la que habló. Ella también estaba temerosa por su hermano y ese monstruo, sin embargo ese cabeza de elote (Dahia: XD Muchas gracias por el dato, IECS… ¡Excelente idea! hahahahaha XD) era experto con las máquinas y saldrían adelante con todo.
-Pero yo… ¡soy tan mala!- la pobre estaba como magdalena.
Y de la misma manera estaba Hinata.
Lloró desconsoladamente cuando no regresaron después de una hora. No quería que por su culpa Sasuke hiciera algo indebido y que su padre se enojara… sonretodo que le pasara algo. Y ahora estaba muerta de miedo de perder a un ser querido por el simple hecho de que Sasuke había sido un hermano para ella y no podía perderlo…
-Hermanita, no llores por favor- Hanabi, desconsolada por ver a su hermana así la abrazó fuertemente para impregnarle un poco de fuerzas. –Verás que esos dos van a llegar-
-Oh Hanabi…- La abrazó fuertemente.
-No deben de preocuparse por ellos- Ahora fue Shikamaru el que comentó resignado. Mujeres problemáticas. ¿Acaso su vida tendría que estar llena de este tipo de féminas? Y lo peor de todo es que esos dos eran tan idiotas que le dejaron solo con ellas. ¡No deseaba estar ahí! Negando con la cabeza, rió fuertemente cuando dirigió su mirada hacia el mar y recibiendo las miradas femeninas confundidas, comentó lo más sereno posible (es decir, con mucha flojera) –Chicas, no sean tan melodramáticas (Dahia: palabra nueva e interesante… ¿yo seré melodramática? Le preguntaré a mi monstruo XD), mira quienes vienen por ahí-
Todas miraron hacia la playa y encontraron que un pequeño bote de color terriblemente verde, estaban dos hombres extremadamente extraños acompañados de los desaparecidos. Todas sonrieron así sin más y, dejando a ambas adolescentes anonadadas, tanto Hinata como Sakura corrieron a la ubicación de esos dos.
-¡Oh por Dios, Naruto!- Sakura corrió lo más rápido que pudo y cuando estuvo a centímetros del mencionado, se aventó de tal manera que cayó a la arena con él. -¡No vuelvas a hacerme esto, shannaro!- y lloró en su pecho.
- Perdóname, Sakura-chan…- Enternecido por esa acción, la abrazó fuertemente. Ella era sin lugar a dudas, su mejor amiga.
Y Hinata en cambio, sorprendiendo a sus hermanas, al rubio, al flojo y a la pelirrosa, le lanzó un fuerte golpe en el rostro del Uchiha, tirándolo por completo. -¡ERES UN DESCONSIDERADO Y MAL HERMANO! ¡No vuelvas a hacerme eso nunca! ¿Me escuchaste? ¡NUNCA!-
-…- el pobre Sasuke no pudo decir ni una palabra. Estaba tan asombrado ante la reacción de su hermana… ¿dónde había quedado la dulzura y la paz de ella? No le dolió el golpe, pero si esa mirada llena de preocupación y desconcierto.
-o.O- Ni Hanabi ni Yuko cabían en su asombro. Nunca esperaron que ella le diera semejante golpe a Sasuke. Si que estaba preocupada.
Sasuke, en cambio, no dejaba de verla. Nunca la había visto así. -…Hinata…- no pudo moverse ni siquiera para quitarse la arena que tenía en el pequeño rasguño que tenía en la espalda.
Eso sí que era de película. Cuando escuchó un extraño ruido a su lado, Sakura se separó de Naruto y al ver como Sasuke fue "recibido" de esa manera por Hinata, realmente se sintió mal por él. Ni en sus mejores planes para fregar a ese vulgar, le deseó eso. Ambas miradas estaban tan dolidas que, en un impulso que salió realmente del corazón, se separó de Naruto y suspirando con una leve sonrisa, se arrodilló al lado de Sasuke y, haciendo que Naruto tirara su quijada y pusiera su mirada de platos, abrazo fuertemente a un sorprendido Sasuke, colocando su cabeza en el pecho de él. –No te enojes con Hinata, es sólo que estábamos tan preocupadas por ustedes que el verlos aquí nos ha liberado de un gran peso- y se aferró más a él.
OMG! No pudo moverse. Su cuerpo se tensó ante ese contacto tan… tan… su corazón latió fuertemente y realmente sintió que sus mejillas ardían y pesaban. Nunca, y decir nunca es relevante, una mujer ajena a su familia le abrazaba con tanto amor, paz y tranquilidad. ¿Qué hacer? ¿Cómo responderlo? Si no hubiera sido que Hinata, al arrepentirse de su gran error corrió a su lado y le abrazó de la misma manera, le hubiera respondido el acto a Sakura.
Sakura se separó de él con una sonrisa y dejó que Hinata le pidiera perdón. Ella miró a Naruto y con un "leve" zape, le hizo reaccionar.
-…no me toques- Naruto intentó molestarla, pero la mirada fulminante de su amiga le hizo callar.
-Vamos a curarte esas heridas, monstruo… dejemos que esos dos se arreglen como deben-
-¡PERDONAME SASUKE-kun!- Hinata lloró en su hombro fuertemente. Cuando Naruto se alejo con Sakura para ir por las motos acuáticas, tuvo el valor de hablar. ¡Había reaccionado de la peor manera! Y lo más probable, es que Sasuke no la perdonaría nunca más y lo perdería para siempre. –No debí de pegarte… yo lo… sie-siento-
-No pasa nada, Hinata. Perdóname tú a mí- la abrazó también y aún en confusión total, dejó que ella le mimara.
-Saben una cosa, esos cuatro están muy locos- Shikamaru prendió uno de sus cigarrillos y le dio una leve fumada. Primero lloraban por su ausencia, y ahora hasta recibían golpes.
-Yuko…- Hanabi miró a la pelirroja con los ojos bien abiertos.
-¿Estás pensando lo mismo que yo?- Yuko le comentó en voz baja, eludiendo asombro.
-Oh por Dios… esto es…-
-Es…-
Las dos se miraron y con una gran sonrisa, tomaron sus manos y brincando de alegría, gritaron fuertemente. -¡Pero esto es fantástico!- Ambas adolescentes tenían un brillo especial en sus ojos, alertando al Nara. Esas dos habían visto algo realmente tentador en la extraña escena que tuvieron hace unos momentos.
-¿Qué es fantástico?- Minato apareció de la mano con Kushina.
-Papi, mami… ¿ya está la cena?- Yuko se acercó a ellos y dejó que su madre le abrazara fuertemente.
-Desde hace una hora. Les hemos estado buscado por toda la playa, ¿pues en dónde estaban?- Minato sonrió al ver como sus hijas estaban felices, agregando ese abrazo de hermanos de Hinata con Sasuke, sin embargo se puso serio al ver como Naruto estaba ayudando a dos hombres con las motos. ¿Qué había pasado? –Chicas…-
-Es una larga historia que estaremos felices en contarles, pero en otro momento. Morimos de hambre- Yuko interrumpió a su progenitor y decidió que era mejor guardar la historia de la pérdida de esos hombres. Que ellos se arreglasen como pudieran…
-Muchas gracias, Lee, Gai- Naruto les extendió la mano y rió como loco al ver como esos dos sonreían de tal manera que un extraño brillo salió de sus dientes.
Gai dejó el lazo en su bote y miró a ese par de locos peleoneros. -Nada que agradecer Naruto-kun, solo recuerda que el poder de la juventud no debe de perderse a lo idiota-
-Lo tomaré en cuenta, aunque no aseguro nada de ese tarado-
-Bah, lo importante es que tú quieres cambiar y es el primer paso para una excelente amistad-
-Como digas, Lee-
-¡Nos vemos y espero que pasen por nuestra pizzería!- Lee se subió al bote mientras que Gai lo empujaba hacia el mar. –Nos dará mucho gusto el que ustedes cuatro vengan…- Miró intensamente a Sakura y ella con horror, logró desviar un beso que le mandó ese loco. Una cosa es que estaba agradecida por haber salvado a esos dos, a que tenía que aceptar semejantes insinuaciones de ese tarado.
-¡La casa invita!- Ahora Gai comentó alegremente.
-¡Adiós y gracias por todo!- Sakura les despidió con una gran sonrisa, abrazando a Naruto.
-En verdad que esos dos están realmente locos, pero son neta y eso nos ayudó a regresar- Naruto giró y comenzó a caminar hacia su casa, seguido de Sakura, Hinata y Sasuke.
-Me tienen que contar la historia completa… pero antes vamos a curarles esas heridas que tienen por todo el cuerpo… ¿pues qué les pasó?- Sakura miró a Hinata y por primera vez, ambas quedaron de acuerdo en una cosa: no provocar peleas innecesarias entre esos dos. –Así que mientras los curo usted…-
-Ni lo sueñes, rosada- Sasuke le contestó, haciendo que ella girara su cabeza y le sacara la lengua.
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La playa era sin lugar a dudas, un lugar hermoso y lleno de paz. ¿Desde cuándo ese sentimiento dejó de ser sentido en su ser? Recordó el momento que su padre le prometió ir a la playa cuando cumplió 7 años… algo que jamás pasó.
-Cuánto les extraño…- pensó Konan al ver como el sol se perdía en la infinidad del mar. Nunca había podido ver uno en persona y ahora que lo logró, movió una parte de ella que pensó que no tenía. Se sintió con tanta paz que ni siquiera le importó pensar en su venganza, en Pein o en la llamada que recibió dos horas atrás con respecto a que Itachi por fin había sacado a esa rubia zorra de la mansión y así continuar con lo planeado. Lo único importante para ella era recordar esos momentos de felicidad que tanto amó y que tanto necesitó para salir adelante.
Y para ella, eso era lo mejor que le había pasado en mucho tiempo, graciosamente provocado por su propio enemigo. ¿Cómo imaginar que la familia que tanto había despreciado, le estuviera regalando una gran oportunidad por recordarse y añorar la felicidad perdida? Había tanto en que pensar y mucho que desear…
Ante todo lo que estaba pasando en su vida, jamás se imaginó que la vería ahí. Esa hermosa mujer que le robó el corazón con el cabello ahora negro sujetado con una flor blanca y con ese vestido blanco estaba a unos metros de él. Su asombro no tenía niveles contables y dejándose llevar ante los recuerdos y las vivencias, caminó hacia su dirección.
-Si que el mundo es demasiado pequeño, mi pequeña Nan-chan-
No podía ser. Volteó rápidamente hacia la dirección de esa voz y lo que encontró le dejó sin habla. –Kensaru…-
-Es increíble volverte a ver y aquí- Kensaru sonrió de lado a lado, sintiéndose realmente feliz.
-Puedo decir lo mismo… ¡por Dios! Kensaru, es increíble... yo, no puedo creerlo- ella le regresó el gesto. –Me da tanto gusto verte-
-¿Cómo has estado?-
-Bien, no puedo quejarme-
-Eso me da mucho gusto…- se agachó lentamente. -¿Te molesta si me siento a tu lado Nan-chan?-
-Para nada- cuando él se colocó a su lado, sonrió libremente -Hace mucho que no escuchaba ese nombre…-
-¿Ya son 5 años, verdad?
-Cinco largos años.- Konan contestó con cierta melancolía. Sí que era mucho tiempo -¿Cómo has estado todo este tiempo?-
-Pues, de un lugar a otro trabajando y viviendo… ¿y tú?- Antes de que ella le contestara, colocó un dedo en su boca –pero antes de que me contestes, ¿aceptarías una soda mientras nos ponemos al día con nuestras vidas?-
-De acuerdo-
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Era más de media noche y aun así no tenía sueño. Había sido un día asombroso y lleno de travesuras, siendo esto lo causante a la falta de sueño. Cuando estuvieron con todos, hasta el abuelo pervertido sacó lo de las motos. Tuvo suerte de que Sasuke con su "Fue un accidente y no hay problema, lo arreglaré" logró calmar todas las dudas y la tarde siguió su curso. La velada termino con una fogata y una historia de terror contada por su abuelo Dan. ¡Todo perfecto!
-Hn…- suspiró Sakura mientras abrazaba sus pies. Estaba en la estancia disfrutando del clima y de la luz de la luna que entraba gracias al gran ventanal del lugar. Hasta eso estaba sola y con ello, pudo deleitarse tranquilamente de tan bello escenario. No cambiaba ese momento por nada. –Qué bonita luna hay hoy…-
-Hn, eres demasiado ruidosa y no me dejas descansar a gusto- la voz de Sasuke le sacó de sus pensamientos. Ante la voz de su archienemigo, ella le buscó y encontró que cierto Uchiha estaba en uno de los camastros localizados detrás de ese micro muro de bambúes.
-¿Desde cuándo estás aquí? No te oí llegar- estiró sus piernas pero no se movió del sillón. Esta vez, tenía que decirle adiós a su libertad nocturna.
-Yo llegué antes que tú, para tu información- Sasuke se levantó de tan cómodo lugar y se dirigió a la sala. Con el descaro de siempre se colocó en el sofá en dirección de la chica.
-Oh- Rodó los ojos resignada a romper su estado de paz. No deseaba pelear por el momento.
En cambio, Sasuke no podía dejar de mirarla. -Hn…-
-Bueno, ya que estamos aquí… ¿cómo te sientes?- ella le preguntó al mirarle una venda localizada en su mano izquierda. Si que Naruto pegaba duro. Esos dos se habían lastimado a lo tonto.
-Hn- Sin comentarios.
-¿Acaso no sabes decir otra cosa que no sea ese ridículo "hn"?- resignada a tener que levantarse, giró su rostro hacia la luna y suspiró pesadamente. Después negó con la cabeza y por último intentó levantarse. –Que decepción, nuevamente-
-Sakura, espera- Sasuke entendió las intenciones de ella por irse y le entraron unas tremendas ganas de detenerla.
¿Le llamó por su nombre? Y a este qué le pasaba. -¿Si?-
-Hn…- dirigió la mirada a la luna y en esos momentos Sakura se preguntó porqué un hombre tan atractivo como él era tan grosero y pedante. –Gracias-
Y se asombró la mujer por ello. -¿Perdona?-
-No me hagas decírtelo de nuevo- Se tocó la pequeño rasguño que tenía en su mejilla izquierda. Para su mala suerte, Hanabi fue la causante de esa herida y con una cosa tan tonta como el "moverse" educadamente como le enseño Yuko. ¡Se vengaría por eso!
-De acuerdo, Gargamel- sonrió antes de dirigirse hacia él. Cuando estuvo a unos centímetros de distancia, sacó de la bolsa del pantalón un curita y de una manera maternal, se la colocó en su mejilla. –Sí que te dieron una paliza esas dos chamacas- rio levemente al escuchar nuevamente un "Hn" incómodo. –Pero creo que valió la pena. Descansa y nos vemos en el desayuno- le besó la mejilla lastimada rápidamente y se dirigió a su habitación sin darse cuenta del gran sonrojo que nunca había tenido ese hombre de hielo.
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Ya era tarde, pero no deseaba irse. ¡Se la estaba pasando de pelos! Estaban sentados enfrente del mar, observando el movimiento tranquilo del agua y sobre todo refrescándose con el ambiente cálido. Ya tenían rato hablando acerca de lo que habían hecho durante todos estos años.
-Gracias por la bebida y por esta velada- Konan comentó con una gran sonrisa.
-No tienes que agradecerlo. Me dio mucho gusto el que podamos estar juntos después de tanto tiempo…- Teniendo la vista al hermoso espectáculo natural, suspiró pesadamente- Con que sigues con tu venganza-
-Y tú con tu sueño-
-Konan, sabes perfectamente que no deberías seguir con eso, puedes morir-
Kensaru seguía siendo el mismo de siempre: preocupón hasta por los huesos. Ella le miró con una leve sonrisa. -No puedo detenerme ahora que estoy tan cerca. Quiero vengar la muerte de mi padre y la destrucción de la empresa de mi familia y como sabes el Namikaze y su familia lo han…-
Kensaru desvió su mirada y con cierta melancolía le intentó expresar su tristeza. -¿Sabes? Antes no podía comprender el porqué fracasó nuestro matrimonio y ahora lo entiendo-
Konan se sorprendió ante esas palabras. -Pensé que lo habías olvidado-
-¿Olvidarlo? No Konan, es más, en cada momento que veo esto…– dirigió su mano dulcemente a su cabello hasta llegar a esa flor blanca de papel -te recuerdo y me odio por haberte dejado ir…-
Sus mejillas se ruborizaron y ante la mirada tan penetrante de ese hombre, decidió que el mar era un excelente entretenimiento. –Tonterías-
-¿Estás completamente segura de que son tonterías? Yo no lo creo así…- de un solo movimiento, logró acercar peligrosamente su rostro al de ella- Te demostraré que no son tonterías…-
Y después de tanto tiempo, la besó.
La joven no se movió y recibió ese beso que, de alguna manera, deseaba al reencontrarse con el que fue alguna vez el amor de su vida. Rogaba diariamente volver a sentir su cuerpo cerca y esa tarde, por los Uzumaki, lo había logrado. Kensaru la tomó suavemente por la cintura y la acostó suavemente, quedando él arriba de ella.
El beso empezaba a tener un roce de deseo y lujuria, gracias en parte al pequeño recorrido que empezaba a hacer el peli café en el cuerpo de ella, generándoles un sinfín de sensaciones que, al pasar de los años y de su alejamiento, podían sentir como siempre. Konan, dejándose llevar por lo que sentía, se acomodó de tal manera que le dejaba a Kensaru más acceso a ella y lentamente empezó a despojarlo de su playera blanca, para poder sentir nuevamente esa piel dorada que amaba con toda el alma y que hoy, en ese momento, quería probar nuevamente.
Aunque no era muy adecuado el hacerlo ahí. Kensaru ya había ganado terreno ante el vestido de ella, dejando en libertad esas piernas y pecho que lo traían loco, bajó la intensidad de sus besos y caricias. -Espera… aquí no-
Konan, que sujetaba la espalda del joven con tanta fuerza, le abrazó con más fuerza para pegar su cuerpo al de él y así tener a su disposición su oreja derecha. -No importa…- Y lo volvió a besar.
La deseaba de verdad, pero no quería que fuera ahí, por lo que acomodó nuevamente su vesido. Cuando se separó de ella, encontró una mirada extrañada y sobretodo decepcionado. -Tengo una idea… ven conmigo-
-Iré yo…- trató de regular su respiración, ya que los besos de él la habían dejado muy extasiada -a donde tú digas-
-¿Y no te vas a arrepentir?
Konan se sentó con la ayuda de él para ser cargada segundos después. Ante ese acto tan cálido, ella se acurrucó en su cuerpo para no dejar de sentir el calor de él. –nunca, Kensaru. No puedo arrepentirme de estar en estos momentos a tu lado-
El sol por fin había salido y con ello iniciaban sus planes. Lastimosamente tendrían solo dos días más para ejecutar sus planes yaque regresarían a la ciudad yo con ello a sus actividades personales. Yuko caminó al lado de Hanabi, quien traía un zumo de tomate y una soda light. -¿Crees que funcione?- cuestionó la Hyuga un poco dudosa.
-Oh vamos Hanabi- contestó por enésima vez la pelirroja. -¿No ves que está funcionando a la perfección? Hinata ya tiene iniciativa propia para molestar a mi hermano y Sakura ya no necesita planear algo para molestar a Sasuke. Así que mejor vayamos y dejemos que las cosas sigan su curso-
-Pero mujer, dudo que ese pelado azabache merezca ser el novio de Sakura-chan… ¡ni siquiera ha de estar interesado en ella!-
-Yo si lo creo- Yuko sonrió de lado a lado al ver como Sasuke se sentó al lado de Sakura, quien leía cómodamente su libro de medicina. –Solo obsérvalos-
Y como lo dijo su amiga, ahí estaba Sasuke buscando a Sakura.
-¿Y qué se supone que intentas leer?- Sasuke comentó con esa seriedad de siempre.
-Algo que no podrías entender aunque quisieras…- ella dejó de leer para verle. –Porque estoy segura que ni leer sabes- sonrió ante el bufido de ese adonis. -¿O me equivoco?
-¿Tú qué crees?-
-La verdad, lo dudo, pero quien sabe- regresó su mirada al libro. –La vida da muchas sorpresas y tú eres una de ellas-
-Hn- Sasuke rodó los ojos derrotado. Nunca había conocido a una mujer que le encantara molestarle y aunque sonara extraño, le agradaba eso.
Sakura, en cambio, estaba extrañada ante su presencia. Desde que se quedaron solos esa noche, él había cambiado de tal manera que estaba a su lado y dejó de decirle rosada o cualquier intento de insulto. Y hasta se interesaba por lo que ella hacía o dejaba de hacer. -¿No tienes a alguien mejor a quien molestar?-
-No. El idiota de Naruto está aguantando a Hinata, así que no tengo a nadie a quien fregar…-
-Eres un mal hablado- Sakura le miró con seriedad. –En verdad que eres una lástima para la humanidad-
-¿Y eso?-
-Lo que tienes de guapo, lo tienes en grosero, pedante, egoísta y sobre t…-
-¿Te parezco atractivo?- Con unas ganas tremendas de molestarle, se acercó aún más a ella y le quitó el libro de sus manos. Ante eso, acercó su rostro al de Sakura intentando comprobar algo. -¿Acaso te sientes atraída por mí?-
-Mucho- Sakura contestó sinceramente. También se sorprendió por el acto de él y como siempre supo que, como el mujeriego que era, intentaba confundirla… ¡Oh que gran decepción! Ella había sufrido por alguien como él y no volvería a pasarle. Ya no era la tonta que se enamoraba por el físico, ya no. –Sin embargo, mr. Mujeriego- Ella terminó de cortar la distancia que existía entre ellos y tomó la mano de Sasuke, la que tenía su libro. –Yo no soy quien tú crees…- sonrió deliberadamente y notó que el azabache intentaba hacer algo de más por su cercanía. –Yo no soy como las mujeres con las que estás acostumbrado a salir…- se separó de él rápidamente y con cierta agilidad, le robó su libro. -…así que no pierdas tu tiempo. No soy estúpida para creer en un hombre como tú está interesado en alguien como yo- se acomodó nuevamente en su asiento e ignorando la cercanía de ese hombre, continuó con su lectura.
-…- Sasuke por primera vez en su vida no supo que decir. Y no solo eso, se sintió extrañamente frustrado. Jamás le habían rechazado y esto era algo a lo que jamás se enfrentó. La miró y con la frustración a flor de piel, se quedó sentado en la banca sin decir una sola palabra. Estaba decidido a conocer más a fondo a esa molesta que, de alguna manera u otra, le había demostrado que era el desear luchar por alguien externo a su familia. Era cierto que no le interesaba como mujer, no obstante, la gran amistad y amor que tenía con Naruto le cautivó. Esa noche cuando le encontró en la sala y le colocó el curita, le miró con tanto cariño y sinceridad que le cautivo.
-Buenas tardes chicos- Yuko se acercó a los dos y con su gran sonrisa les ofreció las bebidas que traía en la charola. –Y no te preocupes, Sasuke… no le hemos puesto nada-
-…- tomó el vaso con duda y antes de probarlo, le dio un pequeño sorbo. ¡Estaba delicioso! No dijo nada de más para no alentar a esas muchachas a que le dijeran algo que le molestara nuevamente.
-Muchas gracias preciosas- Sakura, en cambio, tomo su bebida como si nada y lo probó con gusto. -¿Ya les dijeron cuando regresamos?-
-En dos días-
-Ah bueno- Sakura les sonrió y dejó su libro a su lado. –Entonces tenemos más tiempo de lo que pensamos-
-No del todo- comentó Hanabi –El señor Namikaze se tuvo que ir esta mañana a la ciudad. Nos dijo que regresaría por nosotros-
-¿El tío Minato se fue?-
-Si Sakura-chan. Mi papá se fue con mi abuelito, tu abuelo Dan y ese extraño tipo llamado Sai. Al parecer la empresa tuvo problemas-
-Hn…-
-Rayos… no puedo creerlo…- Sakura apretó las manos molesta. Sospechó que su tío tuvo los mismos problemas que presentó su abuelo por ese grupo de estafadores. Deseó de todo corazón que esos tipos no lastimaran a su familia.
Y Minato también. ¡Ese desgraciado se las pagaría todas!
-Lo encontraremos Minato. Estoy seguro que lo hizo sabiendo las consecuencias- Jiraiya se sentó al lado de su hijo.
-Lo odio más que antes, papá-
-Lo bueno es que Tsunade y Dan van a ayudarnos, junto con los Sabaku. Akatsuki no va a salirse con la suya esta vez- entró Kakashi sin llamar a la puerta. –He encontrado indicios que ese grupo anda nuevamente tras nosotros y Sai, por órdenes de Tsunade y Dan, se encargará de que la publicidad de la empresa no sea negativa-
-Mierda- Minato llevó su mano derecha a su cabello, como símbolo de desesperación. Las inversiones en su compañía habían bajado un 40% y la obra del conjunto habitacional había sido cancelada por ese imbécil. ¡Desgraciado! Eso significaba una gran pérdida.
-He llamado a reunión a todos. A la una iniciará todo y si sale como lo planeé, destruiremos los planes de esos tipos. No permitiremos que ellos nos destruyan como lo han hecho con los Yamanaka- Kakashi se acomodó su máscara y suspirando, se recargó en la puerta.
-¿Ya lo sabe Ino?- Jiraiya comentó frustrado.
-Obvio no, está desaparecida con quien sabe quién. Cuando lo sepa, espero que vaya con sus padres y les apoye como se debe- Minato no pudo entender como su hijo era amigo de ella. No quería parecer grosero ni mucho menos, pero era un hecho de que Ino no era una mujer responsable ni mucho menos estable. Su reputación como "mujer de cascos ligeros" tuvo como consecuencias que su mujer intentara alejar a toda costa que su hijo tuviera alguna relación con ella y que él también.
-Pues bien caballeros- Kakashi retomó su camino. –Es tiempo de patear algunos traseros molestos-
Y los tres salieron de la lujosa oficina con la frente en alto. Nada ni nadie destruiría su legado…
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Lastimosamente, su marido no pudo regresar por ellos y ahora tendrían que irse de tan maravilloso lugar solitos. ¡Cuánto le extraño! Cuando le habló en la noche y le dijo que necesitaba quedarse en la ciudad, las vacaciones terminaron. Habló con todos en la mañana y unánimemente (sorprendiéndose ya que Naruto y Hinata no tuvieron alguna pelea y estuvieron trabajando en equipo para guardar todas las cosas en los respectivos automóviles) estaban listos para regresar. Kushina tenía todo listo y, con nervios a flor de piel, se sentó en su camioneta lista para volver a casa.
-¿Segura que no quieres que yo me la lleve?- Naruto le cerró la puerta y se recargó en la ventana. –Es más fácil que manejes el Audi-
-No Naruto- la mujer le sonrió tiernamente a su hijo. Estaba asombrada por la preocupación de su hijo y las ganas que él tuvo para romper su promesa y dejar que ella manejara su más preciado tesoro. –Es tu Kyubi-
-Pero tú eres mi madre y aunque no lo parezca, me preocupo por ti-
-Gracias hijo, pero yo manejaré, prefiero seguirte-
-Hn, no me convences- Naruto habló unas horas atrás con su padre y este le pidió ayuda con Kushina. Ambos sabía que ella presentaba nervios al manejar en carretera y no deseaba exponerla a ello, por lo que se ofreció a cambiarle el coche y así hacer su viaje más tranquilo ya que no era lo mismo manejar un auto que una camionetota para 12 pasajeros.
-Naruto…-
-Yo puedo ayudar, si lo desean- Sasuke, quien estuvo callado todo el tiempo, se acercó colocándose al lado de Naruto. Se bajó de la camioneta motivado por Hirako, quien le miró con su clásica y tierna sonrisa.
"Puedes hacerlo, yo lo sé"
-¿Manejarías por mi?- Kushina le miró sonriente. Hiashi le comentó que su hijo adoptivo era mecánico y sin presumir era un excelente conductor.
-Claro, si no le molesta-
-Para nada…- Kushina suspiró aliviada, no obstante miró a su hijo y encontró desconcierto. -¿tú qué opinas Naruto?-
Al principio se sintió incómodo con la proposición, sin embargo pensó que así su madre no tendría que manejar ninguno de los dos autos. Miró sin sentimiento a Sasuke antes de continuar. Al final de cuentas Sasuke no era tan malo como él creía. –Como tú desees madre-
-¡Perfecto!- Kushina se pasó al lugar del copiloto. –Pues vámonos que se nos hace tarde y no puedo vivir más sin tu padre-
-Sasuke…- antes de que Sasuke se subiera, Naruto le habló.
-¿Que quieres Naruto?- rodó los ojos molesto. Una cosa fue que quisiera ayudar a sus padres y a la señora Kushina, a muy diferente el tener que escuchar el sermón de ese idiota tenía para él.
-Gracias- Le sonrió y le entregó las llaves. –Te los encargo mucho-
Y le dejo para dirigirse a su Kyubi.
…CONTINUARÁ…
