La penumbra abriga el frío y húmedo lugar, el único sonido es el constante eco de unas gotas de agua que se deslizan entre las rocas. Toda la habitación es una simple abertura dentro de la roca cuya única salida es una oxidada puerta metálica denotado los años que han pasado sobre ella.

Entre toda la oscuridad se distingue levemente la sombra de un cuerpo de mujer el cual se encuentra en un rincón de la habitación. Ella se encuentra amordazada y atada tanto de manos como de pies, las ataduras presionan los delicados contornos de su cuerpo. Pese a la penumbra, aún pueden distinguirse su cabello y ojos verdes como esmeralda. Está herida, tiene un profuso corte en el costado derecho de su frente, originado por un reciente golpe, sus ojos verdes sueltan lágrimas de desesperación luchando por deshacerse de sus ataduras.

Mientras está luchando, explosiones interrumpen el incesante eco de las gotas deslizándose entre las rocas, las explosiones cada vez se están más cerca al punto que ahora las rocas que envuelven la habitación no solo deslizan gotas de agua sino que además polvo y pequeñas piedras. Se escuchan gritos desesperados de hombres corriendo y gritando fuera de la habitación, ahora las explosiones son ensordecedoras y remecen toda la habitación, la mujer atada lucha ahora con más desesperación por desatarse.

En su lucha por desatarse, la hermosa mujer siente todo el caos desatado por la batalla que está ocurriendo, hasta que la puerta de la habitación es abierta con violencia. Tres individuos vestidos de negro –sus rostros están cubiertos por cascos del mismo color- apuntan sus armas hacia la mujer, se escucha la voz de un hombre parado detrás de ellos que da la orden.

-Mátenla.

En un instante, los tres hombres disparan contra la mujer descargando todas sus municiones contra ella. Al terminar, se marchan de la habitación lanzando una serie de granadas de fragmentación dentro de la pieza, las cuales hacen explosión destrozando el cuerpo muerto de la mujer.

Una voz se escucha a lo lejos.

-Tu mujer alienígena está muerta, destrozada bajo toneladas de rocas!.

- Noooo! Milia! Noooo! – era la reconocible voz, del teniente Maximilian Jenius.

Tres semanas antes…

Los cielos de Nueva Macross están completamente despejados, es uno de esos calurosos días de verano en que los habitantes de la ciudad se mueven entre tiendas de refrescos o simplemente están en sus casas refrescándose con los sistemas de ventilación con los que cuenta cada casa.

Pese a todo el calor reinante, un grupo de cinco cazas Varitech del grupo "Skull" interrumpe el azul del cielo, dejando una estela con su paso. Uno de los cazas se distingue del resto por su color rojo, es el Varitech VF-1 de Milia Falina. Luego de un paso por la base, los cinco cazas aterrizan en la pista. Milia desciende de su nave mirando a su alrededor sin lograr ver a quien está buscando, hasta que su ojos comienzan a brillar de felicidad al contemplar a lo lejos caminando hacia ella, a su amado Maximilian. Es un rito de cada día, cuando Milia tiene turno de vigilancia, Max siempre la espera en la pista, así mismo cuando Max tiene turno, Milia lo espera en la pista.

Milia baja de la nave, y corre donde "su" Maximilian, un fuerte abrazo complementa un apasionado beso.

-Maximilian!

- Milia, mi amor!

Ya han pasado seis meses desde la gran batalla en que las fuerzas de la UN Spacy juntas con las fuerzas Meltran y Zentran dieron su última batalla por la supervivencia y libertad de todas las razas contra Boldozar y ganaron. Una gran cantidad de los alienígenas han optado por micronizarse y ser parte de la sociedad "micraan". La gran mayoría de las flotas restantes han partido en busca de las naves dispersas por la galaxia para que unan a la nueva sociedad que se está construyendo. A manera de defensa, ha quedado orbitando la tierra un grupo de naves tanto Meltran con Zeltran –la fortaleza espacial Macross se encuentra en la Tierra al centro de la ciudad Nueva Macross-. El embajador Zentran Exedore, se quedó en Nueva Macross como representante y enlace entre todas estas fuerzas, eso además de ser también consejero del Almirante Global.

Milia y Max van caminando ya cerca de la entrada de la base para tomar rumbo a su casa cuando un joven cadete se acerca a la pareja, su nombre es Richard Grey. Es alto, de contextura atlética, un rostro bien definido, cabello gris. Desde el punto de vista femenino, es un hombre extremadamente apuesto.

-Buenas tardes teniente Jenius -Richard saluda casi sin mirar a Max, dando toda su atención en Milia-. Como estás, Milia?, puedo hablar un momento a solas contigo?

- Buenas tardes Richard, ¿de qué tema deseas hablar? –Respondió Milia.

-Es sobre unas maniobras y la verdad es que es un poco vergonzoso hablarlo frente de un héroe como el teniente Jenius –su voz y sonrisa tuvieron un tenue sarcasmo que solo Max pudo percibir-.

Milia mira a Max para saber si le molestaba esta intrusión del cadete.

-Ve amor – Dijo Max.

Max mira como Richard le conversa a Milia y puede notar cierto comportamiento de "conquista" que le molesta muchísimo. Observa también que cada cierto tiempo Richard lo mira de reojo, cosa que lo deja un poco perplejo. Pero también observa las reacciones de Milia quien parece imperturbable ante las "maniobras" de conquistador utilizadas por Richard. Luego de unos breves minutos, Milia da por finalizada la conversación y vuelve regalándole una cariñosa sonrisa a Max. La pareja se toma de las manos y caminan rumbo a su departamento.

Cada día, Milia sale durante unos momentos del departamento para ir a su nuevo pasatiempo, ir de compras. Es algo que ha encontrado fascinante, especialmente en lo que se refiere a la moda. Mientras estaba en las naves Meltran, tenía que utilizar siempre la misma ropa, pero ahora, tiene toda la libertad de escoger distintos atuendos. Pero la razón principal para este nuevo "pasatiempo" de Milia es Max, pues ella desea verse hermosa cada día para su amado Maximilian. Así que, luego de un par de horas, Milia vuelve al departamento, utilizando un nuevo vestido. Se ve hermosa, sus ojos verdes resaltan con el diseño del vestido y Max lo nota también. Él se siente feliz de lo preocupada que es Milia para pasar cada día juntos.

Tal cual ha sido desde que llegaron a la tierra, dos individuos, escondidos entre las sombras de las calles o bajo el anonimato de las multitudes, siguen paso a paso la vida diaria de Max y MIlia, reportando cada uno de sus movimientos. El intercomunicador de uno de ellos enciende una luz color verde que indica la recepción de un mensaje.

-"Se activa el plan, repito se activa el plan"- Era el escueto mensaje que recibieron los individuos, pero que claramente entendían de que plan se trataba.

Aquel día ninguno de los dos tenía turno, por lo que se permitían extender el tiempo que permanecían en la cama, hasta que Milia se levantó para preparar el desayuno –también en esto se turnaban y a Milia le correspondía prepararlo aquel día-. Preparar cualquier comida todavía le resultaba algo fascinante, cómo la combinación de distintas especias podían dar sabores tan agradables al paladar, a veces algo dulce, otras veces algo salado o agrio, y otras veces la combinación de todos ellos. A Milia definitivamente le encantaba jugar con dichas combinaciones, pese que en un principio le había costado entender bien lo de la preparación de la comida, pues ella estaba acostumbrada a los complementos alimenticios que preparaban las Meltran, los cuales no tenía sabor alguno pues su funcionalidad era solo de alimentar -La primera vez que intentó hacer un café, puso a hervir agua y luego vertió sobre ella aceite, casi quema el departamento-. Sin embargo, ahora era una experta cocinera, muy felicitada por todos los comensales, cuando hacían alguna reunión con sus amigos.

Durante la preparación del desayuno, el computador del departamento anuncia que se está recibiendo una llamada, Milia acepta la llamada por una de las pantallas que existe en la cocina. La figura de una mujer aparece por la pantalla.

-Max, ¿estás ahí? Max! -Decía la voz de la mujer.

-¿Quién eres? –Pregunta Milia-.

La misteriosa mujer termina abruptamente la comunicación.

Milia no entendía nada, pero creyó que era algo importante para Max, por lo que le comenta de la extraña llamada.

-Amor, una mujer llamó, parecía que estaba en algún problema, pero no dijo nada, solo preguntó por ti y desconectó la llamada.

-¿Una mujer? Que extraño, quizás tendrá que ver con la base, pero no habría cortado.

-Cuando volvamos a la base podrás averiguar si era alguna emergencia. Ahora quiere que me digas si te gusta el desayuno que te preparé. – Le dijo cariñosamente Milia.

-Amor, ya sin probarlo sé que es el más rico desayuno de este mundo, tan solo porque lo preparaste con esas hermosas manos.

Ambos rieron y se abrazaron cariñosamente, en el instante que las alarmas de la ciudad comienzan a sonar. Ambos se miran y parten corriendo a vestir sus uniformes de combate. No habían terminado de vestirse cuando la puerta del departamento suena con insistencia. Al abrir la puerta, Max nota que es uno de los soldados de la base que los viene a recoger.

Junto con darles el saludo militar.

-Teniente Jenius, Teniente Falina, tengo ordenes de llevarlos inmediatamente a la base, se ha presentado una emergencia.

-Vamos cabo, no perdamos tiempo. – Respondió Max quien junto con Milia subieron al jeep que los llevaría a la base.

Durante el viaje a la base, comienzan a sentir explosiones, naves varitech vuelan rasante entre los edificios de la ciudad, cuando uno de ellos es alcanzado y cae cerca de la ruta que lleva el jeep que transporta a Max y Milia.

-Amor, nos están atacando! – Dijo Max.

-Pero ¿Quién?, las fuerzas de Boldozar ya fueron vencidas. –Milia trataba de entender que era lo que estaba pasando.

Una sombra gigante comienza a posicionarse sobre la ciudad, es un acorazado Zentran el cual dispara indiscriminadamente hacia distintos sectores de la ciudad y de él despegan cientos de cazas Zentran y Meltran e incluso Varitech de color negro, los cuales superan en número a las fuerzas de defensa.

Al llegar a la base, el caos reina por todas partes. Max y Milia reciben órdenes directas del almirante Global, es un ataque general contra la ciudad y sus fuerzas. Deben se repelidos de cualquier manera.

Ambos toman sus Varitech VF-1–azul el de Max, rojo el de Milia- y emprenden vuelo junto a otros cincuenta cazas.

Max y Milia, siempre vuelan juntos, son como un arma sincronizada, capaz de aplastar grandes números de naves enemigas y así lo hacen en esta batalla. Decenas de naves Zentran y Meltran caen bajo su fuego cruzado e incluso aquellos Varitech negros que ahora son parte de las fuerzas enemigas. Dentro de la batalla, Milia, nota que estos Varitech no son tan simples de derribar, conocen las maniobras que usualmente ella y Max realizan, por lo que evitan los ataques directos, y buscan la manera de separar a ambas naves.

En un instante crítico de la batalla, en que Milia se encuentra rodeada de estos cazas Varitech luego que lentamente la han ido alejando del caza de Max, el VF1 de Milia, comienza a fallar, la nave comienza a tener inclinaciones violentas hacia la izquierda de Milia, razón por la cual, decide tomar una posición más defensiva al no tener capacidad la nave de realizar contra ataques violentos – como estaba acostumbrada a realizar Milia-.

-Max, mi nave está teniendo problemas, cada vez tiende a inclinarse más hacia la izquierda. Estoy tomando acciones defensivas.

-Voy mi amor, estos tipos han logrado que nos distanciemos durante la batalla.

Max comienza a destruir nave tras nave tratando de llegar a Milia, pero las acciones defensivas de estos Varitech le impiden avanzar con la velocidad que quisiera.

-"Estos bastardos son muy buenos". –Pensaba para sí Max.

-Maximilian, la inclinación de la nave está aumentando, aún tengo el control.

-Aguanta amor… - Una explosión sacude los motores del VF1 de Max y comienza a caer en picada.

Los Varitech negros, dejan de perseguir a Max y a Milia, y retornan a su nave principal. La razón de este rápido cambio de planes, se debe a que aparecen en escena tres acorazados Meltran –que son parte de las defensas que están orbitando el plantea-. El acorazado Zentran huye de la batalla, no sin dejar a su paso una estela de destrucción sobre Nueva Macross.

Max y Milia logran aterrizar sus cazas, se abrazan y en forma instintiva, cada uno examina al otro verificando que no esté herido.

-Amor, sabotearon nuestras naves, esto fue desde nuestras propias fuerzas. –Dijo Max

-Y esos cazas negros, esto es más grande de lo que pudimos haber pensado, Maximilian.-Le contestó Milia.

Una sombra observa a la distancia a la pareja.

-Activen la fase dos, repito, activen la fase dos.

Comienza a llover en Nueva Macross, el agua ayuda a combatir los distintos incendios que se han presentado por la ciudad producto del ataque. Aquella pareja de amantes se encuentran abrazados en medio de la pista de aterrizaje de la base, tratando de entender que les depara el destino.