Capitulo 10.
Bar Derby. Los Winchester están en el bar divirtiéndose y consiguiendo dinero a su manera. Dean esta desplumando a tres tipos a los dardos y Sam a uno en el billar. No tardaron mucho. A la hora de estar allí, se reunieron en la barra, cada uno con un vaso de whisky.
- ¿Qué tal te ha ido? – Sam tomo un sorbo de su vaso y saco un fajo de billetes de su pantalón.
- Setecientos cincuenta. ¿Y tú? – Dean sonrió con socarronería y saco un fajo igual de grande de su chaqueta.
- Ochocientos. Yo gano. – ambos soltaron una risita.
- Te odio.
- Lo se. Te toca pagar las copas esta noche, hermanito.
- Eres un cretino, Dean. Solo para que lo sepas. – Dean gruño.
- Estas celoso porque conseguí mas pasta. Lo entiendo. Pero tú vas a pagar las copas esta noche y vamos a arreglar la puerta de la nena con tu pasta. – el pequeño refunfuño y le dio un sorbo a su copa. Sonrio torcido cuando se le ocurrio volver a sacar el tema de la comida para poner de mal humor a su hermano. Necesitaba desquitarse de que siempre le ganara y fastidiarlo era la mejor manera de hacerlo.
- Dean… cuentame algo mas de ese tio, anda… - Sam se mordio el labio para aguantar una carcajada al ver la cara de martir de su hermano.
- No.
- ¿Por qué no?
- Porque no es asunto tuyo. – corto el mayor, tomandose la mitad de su copa de un trago.
- Seguro que era feo… - Dean rio.
- No voy a picar en esa tonteria, Sammy. – Sam se enfurruño.
- A lo mejor era bizco.
- Sigue intentandolo, tigre. Solo estas perdiendo el tiempo.
- O bajito… O… ¿Por qué te da corte contarmelo? – Dean bufo, molesto.
- NO HUY. – gruño. Ninguno de los dos se dio cuenta de que se les acercaban unos tipos por detrás.
- Uhm… sera porque…
- ¡Eh, vosotros dos! - gruño uno de los tipos, interrumpiendo la chorrada que fuera a decir Sam.
- ¡Cristo, Sam! ¡Deja el puñetero tema ya! – gruño el mayor, dándole un puñetazo en el brazo e ignorando al que había hablado. Los tres tipos gruñeron. Uno de ellos le puso una mano encima del hombro a Dean, pero el mayor lo volvió a ignorar y se sacudió la mano del tipo. Había visto algo mucho mas interesante… ¿a la chica morena que estaba frente a ellos en la barra se le volvieron los ojos negros? ¿O se lo había imaginado?
- ¡EH, VOSOTROS DOS! – grito el tipo ahora. Sam le miro por encima del hombro.
- Uhm… Dean… me parece que es de los tuyos… - Dean siguió con los ojos clavados en la chica y bebiendo su copa.
- ¿Uh? ¿Y que quieren?
- Ah… no se… tu sabrás. – comento el pequeño, encogiéndose de hombros.
- Queremos nuestra pasta. – gruño el energumeno. Sam lo volvió a mirar por encima del hombro y se mordió la lengua para no reír.
- Claro… ¿Qué van a querer? Pues el dinero. – Dean seguía sin apartar la vista de la chica, mientras bebía.
- Pues lo llevan claro. Ese dinero ya esta teóricamente gastado. Y no se devuelve. – los tres tipos ya estaban mas que cabreados. El que Dean les estuviera ignorando tan descaradamente y que Sam no mostrara ni una pizca de interés en ellos les molestaba y mucho.
- ¡Habéis hecho trampas! – a los tres de Dean se le unió también el que había jugado con Sam al billar, igual de cabreado que los otros. Había oído lo de las trampas y pensaba que Sam también le timo.
- Que mal perder, en serio… Como si hiciera falta haceros trampas para ganaros. Si sois unos mantas, tíos.
- Totalmente de acuerdo con eso. – Dean se levanto y rodeo la barra, dirigiéndose hacia el grupo de chicas donde estaba la morena, ignorando olímpicamente a los tipos que le miraron con odio. Sam le siguió después de apurar su copa. El mayor se paro cerca del grupo de chicas y miro a la morena detenidamente.
- Cristo. – susurro. La chica frunció el ceño y mostró los ojos negros como el petróleo. Dean sonrió e iba a sacar la petaca con agua bendita del bolsillo de su chaqueta cuando alguien le agarro del brazo y le obligo a darse la vuelta de un tironazo.
- Queremos nuestro dinero, cabron. – el mayor les dedico una sonrisa torcida a los hombres.
- Tu dinero no se si te lo llevaras, capullo. Pero cobrar, si que vas a cobrar.
Continuara...
