Importante: Todos los personajes pertenecen a S. Meyer.


Capítulo 10


-Edward, a mí me gusta estar contigo, aquí solos, pero no puedo parar de pensar en que mis padres estarán muy preocupados y me estarán buscando...- desvió la vista al suelo- Creo que es el momento para que volvamos o que al menos le llame y así sepan que estoy bien.

Le levanté el mentón con mi mano para que ella me viese a los ojos.

-Pues entonces volveremos a Forks. Si quieres ver a tus padres los verás- le sonreí- y yo iré contigo.

Ella me devolvió la sonrisa, la traje hacia mí y le di un casto beso en los labios.

-Te amo- le susurré cuando estábamos con nuestras frentes unidas.

-No más que yo a ti- respondió.

-Eso es discutible- le dije y volví a besarla.

-Ya vale tortolitos- dijo Alice interrumpiéndonos pero yo no le hice caso y seguí besando a mi chica. -Vamos, tenemos que preparar un viaje...

Como seguimos sin hacerle caso ella tomó a Bella de un brazo y la apartó de mí.

-Si no queréis perder el avión hacedme caso- empezó ella sentándose entre Bella y yo-. Yo y Jasper tenemos que volver ya porque se supone que estamos en la casa de la abuela Cullen porque está de cumpleaños. Edward, se supone que estás estudiando en Francia para mejorar tu francés. Y Bella se supone que has desaparecido... Tenemos que inventarnos una historia para ti...

-Podría decir que me secuestraron...- dijo Bella.

-Demasiado dramático- interrumpió Alice-, además cuando se secuestra a alguien es por algo tus padres nunca han recibido una llamada de "queremos que nos den dinero por su hija"

-Quizás podría decir que estuve un poco "trastornada" debido al fuerte golpe que recibí el día del accidente y que algo en mi mente hizo que quisiera viajar...

-Sigue siendo demasiado extraño-comentó Alice ausente mientras una imagen se formaba en su cabeza: Bella en el bosque, maquillada de forma que todo el mundo piense que lleva varios días perdida...

-Alice eso sigue siendo dramático- intervine yo.

-Tienes razón. Podríamos decir que Bella se enfadó con su padre por algo y se marchó de casa.

-¿Y por qué me iba a enfadar? Lo único que hizo mi padre fue llamar a mi madre y decirle que tuve un accidente... Yo creo que lo mejor es llegar allí, pedir perdón y decir que me marché a la ciudad porque estaba harta del pueblo.

-Es una idea...estúpida-intervino Alice-, pero lo extraño es que funcionará. Tu padre te castigará durante el resto de tu vida, pero funcionará. Bien, ahora ya tenemos todas las historias... Primero Jazz y yo iremos a casa, hoy, tenemos vuelos reservados. Vosotros volveréis mañana, e iréis a nuestra casa. Edward se reincorporará a las clases y justo tres días después Bella aparecerá en casa de Charlie con cara culpable. ¿Entendido?

-Si -dijimos Bella y yo al mismo tiempo.

-Bien... pues que disfrutéis de vuestra última noche solos-dijo mi hermana a modo de despedida, abrazó a Bella y se marchó al aeropuerto, donde la esperaba Jasper.

-Tengo una duda sobre el plan de Alice- comentó Bella.

-¿Cuál?- le pregunté.

-¿Por qué nosotros iremos más tarde que ellos si yo voy a tener que esperar en casa igual?

-Muy sencillo: la tía de Jessica trabaja en el aeropuerto. Ella tiene una obsesión enorme por mi padre- una vez ella se había desnudado en su consulta con la escusa de que necesitaba hacerse un chequeo médico y mi padre, tan inocente, no sospechó nada hasta que ella se quitó también la ropa interior...- y cada vez que lee el apellido Cullen se esperanza con leer el nombre de mi padre al lado. Por eso ella sabría que nosotros veníamos del mismo destino y se lo contaría a su hermana, la madre de Jessica que es una de las marujas del pueblo.

-Pero tú seguirás teniendo tu apellido...

-No, yo usaré Masen como apellido-volví a explicarle-. Además yo quiero tener una última noche totalmente a solas contigo, abrazarte mientras duermes y escucharte murmurar que me quieres.

Ella se sonrojó un poco yo uní otra vez nuestros labios en un beso casto que como de costumbre se volvió más intenso.

-Será mejor que pidamos algo para que comas- dije yo separándome ella y sonreí ante su puchero.

La tarde pasó rápidamente. Salimos y despedimos a la ciudad dando un paseo cogidos de la mano. Había reído ante su curiosidad ante que el sol no me hacía daño. Le prometí que algún día se lo enseñaría.

En la noche volvimos a pedir comida y yo observé a Bella cenar.

Después de que ella se duchara me acerqué a su cama y la esperé. Siendo consciente de la pequeña cajita dentro de mi bolsillo.

Poco después Bella entró a la habitación y casi me da un ataque cuando vi lo que traía puesto.

Llevaba una prenda de lencería muy atrevida. La prenda azul se le ceñía al cuerpo y no dejaba mucho a la imaginación. Me quedé viendo como se acercaba a mí pensando si debería romperle el ropero a Alice o comprometerme a ir con ella de compras durante cinco años.

Ella se tumbó a mi lado y se acercó a mí.

Tenía un leve sonrojo en las mejillas. Yo intenté mantener la compostura y la acerqué contra mi pecho como si no pasase nada.

-Edward quiero que hablemos sobre algo- me dijo.

-¿De qué quieres hablar?- pregunté con cautela.

-De nosotros y de nuestro... futuro.

-Continúa- la animé.

-Tú sabes que algún día yo- hizo una pausa para pensar cómo expresarse- Sabes que seré más mayor con el paso del tiempo...

-A mi no me importa eso. Siempre serás la criatura más hermosa de la faz de la Tierra.

-Pero, ¿qué pasará cuando parezca tu abuela?

-A mí eso no me importará, pero si en algún momento necesitas algo más de lo que yo puedo darte... Te dejaría continuar con tu vida.

-¿Y qué sucederá cuando... cuando muera?

Sentí una opresión en el pecho solo de pensar que tarde o temprano la perdería sino la transformaba pero aguantaría el dolor que hiciese falta siempre que mi amor conservara su alma.

-Te seguiré tan pronto como pueda- respondí en un susurro.

-¡¿Qué!- chilló-. ¡No puedes hacer eso!

-¿Y qué haré yo sin ti?

-Conviérteme, por favor Edward es la solución a todos nuestros problemas.

-No puedo arrebatarte tu alma.

Ella suspiró pesadamente y con rapidez se subió a mi pecho y me sujetó la barbilla para que la mirase a los ojos.

-Edward, prométeme que pase lo que pase siempre estaremos juntos- pidió.

-Te lo prometo, pero con una condición- contesté.

-¿Cuál?

-Isabella Marie Swan- empecé mientras nos incorporaba y yo me arrodillaba delante de ella.-Prometo amarte para siempre, todos los días de mi existencia. ¿Quieres casarte conmigo?- dije mientras sacaba la pequeña cajita de mi bolsillo y le entregaba el anillo de mi madre.

Ella se quedó mirando el anillo y después de tragar saliva contestó:

-Sí, me casaré contigo, Edward.

En ese momento estuve seguro de que mi corazón aletargado volvió a latir durante unos instantes. Abrumado por la felicidad abracé a mi amor y juntamos nuestros labios en un beso apasionado.

Seguimos besándonos hasta que nos recostamos en la cama y poco a poco fui consciente de lo que estaba pasando, de lo que estábamos haciendo.

-Bella- susurré jadeante mientras retenía sus manos que ya habían empezado a desabrochar mi camisa.- Esto no está bien, te puedo hacer daño.

-No lo harás Edward, lo sé, confío en ti. ¿O es que no quieres hacerlo?

No sé lo que me convenció, quizás la euforia de saber que pronto nos casaríamos, el vestido de suave satén que me mostraba sus curvas femeninas o, quizás saber que, al negarme, le haría daño a ella y también me lo haría a mí.

Con cuidado volví a acercar nuestros rostros susurrando:

-Claro que quiero hacerlo, mi amor, quiero que nos seamos uno de todas las maneras posibles.

-Para siempre- contestó ella juntando definitivamente nuestros labios.


A la mañana siguiente Bella se despertó temprano entre mis brazos y se hizo la dormida durante unos minutos mientras yo le acariciaba la espalda y el pelo. Me acerqué a su oído y le susurré:

-Sé que estás despierta, mi amor. Tendremos que levantarnos pronto si no queremos perder el avión.

-Quiero quedarme así para siempre.

Nos quedamos abrazados durante unos minutos más y, después decidimos tomar una ducha juntos, donde aproveché para comprobar que no le había hecho daño.

Después de que Bella desayunase revisé que todo estuviese en orden y nos dirigimos al aeropuerto en taxi.

A mediodía llegamos al aeropuerto de Madrid dónde recibí un mensaje de Alice que me alarmó:

SAL DE AHÍ

Justo después de leerlo escuché una voz detrás de mí.

-Que sorpresa encontrarse con uno de los hijos de Carlisle.

Demasiado tarde pensé.


N/A: Hola, antes de nada disculparme por la demora, pero en mi defensa alego que es culpa de mi router.

Como recompensa os dejo el capítulo más largo de lo que va de la historia.

*Estoy escribiendo la parte lemon de este capítulo y pronto la subiré en una historia aparte en mi perfil para la gente a la que le interese.

*Pronto adelantaré el fic de mi blog:

Sumary: Edward Cullen es un vampiro vegetariano solitario que vive en Port Angeles. Una noche encuentra un precioso bebé de ojos castaños y decide quedárselo. (Link en mi perfil)

Gracias por leer y comentar

Diana Cullen