Debo confesar algo al crear este capítulo, es sin duda uno de los mejores que ,a mi punto de vista, he creado hasta la fecha y a la vez es el mas largo de los 10 capitulos, a tal grado que casi me hace llorar al final, lo que les digo es verdad, sin duda este capítulo tiene muchos sentimientos encontrados en la vida real, por lo que lo hace una historia algo real si lo vemos desde un punto de vista mas humano y lo comparamos con la vida de muchas personas en la vida real, disfruten mucho de la lectura. Un gran abrazo
Capítulo 9: Kion vs Khamisi, la salvación de un alma dolida
- Mamá… Mamá, no quiero ser como mi padre, no quiero convertirme en un felino que golpea a sus seres queridos, tal y como lo hace contigo – sollozaba un pequeño cheetah, rodeado entre las patas delante de su madre. Ambos se encontraban en una cueva, el día estaba lluvioso.
- Quiero elegir mi propio destino, uno en el que pueda lograr que los otros sonrían y se sientan seguros – el llanto aumentaba un poco más, su madre lentamente comenzó a lamer su frente, calmando al pequeño
- Hijo, tú quieres proteger a todos los que te rodean ¿no es así? – Pregunto la cariñosa felina abrazando cada vez más a su cachorro – Quieres ser un protector… uno el que de su vida por los otros sin importar el costo.
- Si… -
- Entonces está bien, conviértete en un gran líder y cumple tu sueño, siempre y cuando nunca olvides estas palabras… - poco a poco la voz de la felina se iba silenciando ante el sonido del ruido de la lluvia, un fuerte rayo cayó cerca de la cueva.
- Antes de saberlo, había olvidado que sucedió después de eso – resonaron unas palabras con una voz conocida.
Cerca al enorme lago cercano a la enorme montaña de Alsius Rock, se encontraba el cachorro al lado de otra cachorra cheetah, esta tenía los ojos verdes y su pelaje era hermoso.
- Sabes, este es uno de los pocos momentos en los que tengo un momento de tranquilidad y de diversión – dijo el cachorro a su amiga, quien le daba una sonrisa
- Digo lo mismo, nuestros padres hacen lo posible por guiarnos por la senda correcta y convertirnos en grandes felinos en un futuro – dijo ella mientras bebía agua del lago.
- Si… por la senda correcta… - susurro el cachorro con una mirada decaída
La cachorra al darse cuenta de la actitud su amigo, se le acercó y le dio un abrazo, ella desconocía las acciones que hacia el padre de su amigo.
- Recuerda Khamisi… siempre seremos amigos y no dejaremos que nadie rompa ese lazo de amistad ¿vale? – susurro la cachorra
- Si, siempre seremos amigos sin importar lo que suceda… eres la única amiga que tengo… Fuli – respondió el cachorro derramando una lágrima.
- Lo sé, descuida que siempre estaré a tu lado sin importar lo que pase, es una promesa – dijo Fuli con una sonrisa.
- Después de aquella pequeña reunión que tuve con ella, no la volví a ver nunca más hasta mi llegada hacia Pridelands, las cosas ya no eran igual desde aquel entonces… -
Hace unos días atrás antes del ataque a Alsius Rock, cerca al árbol de Rafiki en Pridelands
El mandril ya se había retirado luego de sanar las heridas de Khamisi, este se encontraba reposando al lado de un árbol junto a Kion quien lo acompañaba.
- Khamisi ¿tienes una familia en tu reino? – pregunto el príncipe con una mirada curiosa, el felino miro al cielo y dio un suspiro.
- Tenía una familia, mi padre y mi madre pero… a diferencia de tus padres, los míos no se llevaban bien, desde que tengo memoria en mi época de cachorro – Khamisi miro su pata y lentamente desenfundaba sus garras. – Mi padre… mi condenado padre siempre nos golpeaba cuando algunos de sus asuntos personales no les salían bien, le encantaba desquitarse con nosotros.
- Khamisi… - susurro Kion, arrepintiéndose por haber preguntado algo tan delicado pero su invitado siguió.
- Mi padre quería que fuera el Rey de Alsius Rock cuando cumpliera la edad suficiente, todos los días me entrenaba en combate desde que era pequeño, no le importaba si yo salía lastimado del entrenamiento, quería a toda costa que me convirtiera en el guerrero perfecto. Mi madre al ver esto, se interpuso muchas veces entre nosotros, provocando su sufrimiento.
Observo a Kion y se limitó a dibujar una sonrisa, esta era falsa pero logro convencer al príncipe.
- Sin embargo, no quería ser así, no quería ser rey, no quería convertirme en una felino asesino… lo único que quería era tener amigos, tener aventuras… convertirme en un felino que fuera capaz de proteger a todo el mundo, tal y como tú lo haces con la Guardia del León.
- Pero al final te convertiste en el líder de la guardia de los jaguares, lograste cumplir tu sueño – dijo Kion tratando de animar al cheetah, no obstante, no noto alegría alguna en la mirada del Khamisi, este solo miraba el suelo perdido en sus pensamientos.
- No… me convertí en el líder por medio de una estrategia que elaboro mi padre para que fuera parte de la realeza, no pude demostrar mis habilidades ni mi capacidad para ser un gran líder… todo fue una maldita mentira. ¿Y quieres saber cuál es el peor detalle de todo esto Kion?
- … – Kion no dijo nada, solo se limitó a escuchar las frías palabras de Khamisi
- Mi padre es un adorador del ya fallecido tirano Scar… - esto último dejo en shock a Kion.
- Impactante ¿no? Sin embargo, mis padres murieron en un accidente, su sueño al final no se cumplió ni se cumplirá…. No, de hecho, rechazare por completo la sangre de mi padre, sus enseñanzas y su maldito plan para convertirme en rey – dijo el cheetah muy furioso, luego fijo su mirada en Kion.
Kion no tenía palabra alguna ante lo que estaba escuchando, la vida de su visitante resulto ser muy cruda y dolorosa a comparación de la suya, no encontraba la empatía suficiente para poder comprender al cheetah.
- Kion conozco toda la historia de Pridelands, desde el reino de tu abuelo hasta la actualidad, también conozco todas las aventuras que tuviste con tus amigos a través de estos meses, debo decir que sin duda eres un león afortunado, posees un don inimaginable pero a pesar de eso, no se compara con la amistad y el amor que tienes por parte de todos. Por lo que tengo más razones para competir contigo sobre cuál es el mejor líder y quien logra tener el amor de Fuli.
- En mis recuerdos mi madre siempre estaba llorando, "tus ojos son desagradables y horribles", me dijo estas palabras mientras intentaba asesinarme en un intento para librarse de mi existencia – dijo Khamisi con la cabeza baja y con el corazón destrozado al recordar aquel suceso, Kion cada vez se ponía peor y dolido por lo que escuchaba, se sentía completamente impotente al no tener un argumento o respuesta de apoyo.
- La cicatriz que tengo en el pecho es una muestra de su odio contra mi ser, como dije antes, rechazare todas las enseñanzas de mi padre, todo su maldito plan y toda su sangre dentro de mi cuerpo, y lo hare convirtiéndome en rey a mi modo…. Sin importar que seas el compañero de Fuli, me levantare sobre ti usando mis propias tácticas cuando lleguemos al final de nuestra tregua.
- Lo siento por tu pasado Khamisi, en verdad lo siento, pero… yo tampoco puedo perder, si debo competir contigo sobre quien de los dos es el mejor líder y quien se queda con el amor de Fuli, ¡entonces te voy a derrotar!, no lo olvides nunca – dijo Kion con una mirada seria, no tenía miedo ni se sentía atemorizado por el cheetah.
Lentamente la imagen de todo el panorama se fue disipando junto a las figuras del cheetah y del cachorro. Solo se veía oscuridad.
- Esas fueron sus palabras antes de que partaramos hacia Alsius Rock, jamás olvidare aquella mirada suya, llena de convicción, tranquilidad y seguridad. – pensó el cheetah
- Kion… sin duda eres un león afortunado, con una vida privilegiada y el gran punto final de aquella felicidad es Fuli… no tengo nada más que decir… que te envidio mucho -
2 Horas después del ataque hacia el ataque hacia Alsius Rock
Toda la cima de la montaña se encontraba completamente cubierta de una densa neblina, provocada por un enorme geiser que se encontraba en medio de la misma, en el medio se encontraban 2 felinos mirándose entre sí. Luego de esto hubo una gran explosión causada entre dos poderosas enormes fuerzas de viento en el medio del geiser, destruyéndolo por completo, antes de que sucediera la explosión, se escuchan unas palabras, palabras que ninguno de los seres que se encontraba allí olvidaría jamás.
- Kion… gracias por todo… amigo, cuida mucho a Fuli y a todos tus amigos… -
1 hora antes del ataque hacia Alsius Rock
Kion se encontraba caminando con mucha cautela alrededor de una pradera, era algo inusual ver un terreno tan fértil en la cima de una montaña y el detalle más extraño era la temperatura del pasto, estaba muy cálida. La neblina era húmeda y caliente, como si algún fenómeno lo estuviera formando muy cerca a la posición del león. Poco a poco sentía el aroma de Khamisi y de las dos hienas más cerca desde su ubicación. Al cabo de un rato comenzó a sentir para su sorpresa, como la tierra se sacudía con una tremenda fuerza, a tal grado que parecía un terremoto, esto le hizo recordar las palabras de Khamisi cuando estaban Pridelands, sobre el incidente con un terremoto. Finalmente el terremoto seso y escucho un fuerte sonido a su delante, como si un pequeño volcán entrara en erupción. La figura de la supuesta lava ardiente se veía a su delante, estaba volando en línea recta hasta el cielo.
- Sera mejor que tenga cuidado, el menor descuido y podría perder una pata – pensó Kion con algo de temor, observando la figura del chorro de lava.
Poco a poco rodeo el centro de la erupción y se guio por sus oídos y olfato hacia la dirección de su enemigo, cuando estuvo a punto de llegar a una esquina con un gran abismo, pudo apreciar el resto del reino desde lo alto, por algún motivo en particular, las hienas se habían ido. Esto dejo pensativo al líder, un mal augurio se le vino a la mente. Rápidamente se escuchó otro sonido, era otra erupción, pero esta vez la pudo ver con claridad debido a que la neblina se disipo en un punto ciego, no era lava ni mucho menos era un volcán, era un geiser gigante, tenía demasiados metros de largo y lo que expulsaba era agua ardiente, no lava.
- Uff menos mal que solo es agua y no lava… eso explica la temperatura de la neblina y del pasto – susurro Kion
- ¿Kion? – se escuchó a lo lejos una voz femenina, el león la reconoció al instante, provocándole una mirada de felicidad.
- ¡Fuli! – contesto Kion mientras se acercaba a la figura oscura de un felino, al cabo de un minuto, la figura oscura revelo su forma y efectivamente era la cheetah.
Ella al ver a Kion en excelente forma y sin ninguna herida, no pudo evitar emocionarse e irse corriendo contra él cuerpo del felino, tumbándolo de forma cariñosa al pasto, ella estaba llorando al verlo tan bien, lleno de vida. Lentamente ambos juntaron sus labios, dándose un beso muy apasionado a pesar de la situación. Poco a poco la figura de Kopa se fue dibujando en la neblina hasta llegar a ver la melosa escena. No pudo evitar dibujar una sonrisa al ver a la pareja tan unida.
- ¿Interrumpo algo? pequeños tortolos – pregunto sarcásticamente Kopa al ver a su hermano en una posición embarazosa. Kion y Fuli al escuchar la voz se separaron rápidamente, ambos estaban sonrojados al ser sorprendidos por esa manera.
- Tranquilos que no se lo diré a nadie, tienen mi palabra – susurro Kopa con una voz mas sarcástica de lo normal, no podía evitar la risa al verlos así.
- ¡Zuberi! ¿Qué estás haciendo aquí?, pensé que estarías cuidando a tu familia de los chacales – pregunto Kion sorprendido al ver al león – No me malinterpretes, me alegra mucho verte de nuevo, de hecho… viniste en un excelente momento.
- Pues una linda leopona y una pequeña garza me contaron lo que estaba sucediendo en este lugar y decidí venir a hacer una pequeña visita a Khamisi y a todas las hienas – dijo esto sacando sus garras de manera amenazadora, Fuli pudo notar un detalle en aquella garra, estaba lastimada.
- ¿Que le paso a tu pata Ko... quiero decir Zuberi? Está muy lastimada, hasta parece que está rota… - pregunto Fuli algo preocupada al ver el aspecto de la misma y a la vez insegura sobre revelar la identidad de Kopa, este con un guiño en el ojo le indico que no lo haga, cosa que ella acepto.
- Oh ¿esto? No te preocupes, tuve un accidente cuando entrenaba con un árbol, mi pata está bien, por suerte puedo caminar y correr con normalidad a pesar del dolor latente que siento. – de pronto escucho un ruido a su espalda, por el aroma supo de quien se trataba – Veo que sus amigos no aguantaron las ganas de verte de nuevo Kion.
Las figuras de Beshte, Bunga y Ono se mostraron ante la neblina, Ono fue el primero en aparecer por encima de toda la neblina, al ver a Kion no pudo evitar volar hacia él y abrazarlo, lo mismo paso con Bunga cuando lo observo y con Besthe. Kion no pudo evitar dibujar una sonrisa al ver de nuevo a sus compañeros en perfecta salud.
- ¡Kion! Tremendo susto el que nos diste, cuando vimos la boca cubierta de sangre de Khamisi, pensamos que tu... – dijo Bunga con una voz quebrada pero fue detenido por Ono quien no pudo evitar derramar una lagrima al ver a Kion.
- Lo importante es que estas bien y que no te paso nada, cuando oímos tu rugido, rápidamente corrimos hacia aquí sin importar el peligro que corríamos por las hienas – dijo Ono secándose una de sus lágrimas.
- Yo también, creí que ya no estabas con nosotros Kion pero valla, sí que eres un hueso duro de roer y valla rugido, todo los felinos del reino se asustaron por completo al escucharlo – dijo Beshte sonriendo, recordando la cara de los leones.
- Tranquilos muchachos, no lloren en vano, estoy bien como puede ver… bueno casi, estuve a punto de morir en aquella cueva de no ser por la ayuda de… - se quedó en silencio, no sabía si decirles la verdad o no respecto a Taka.
- ¿Por la ayuda de? – pregunto Bunga muy intrigado, Kion se puso más nervioso
- Es una larga historia y difícil de creerla, pero se las contare a todos una vez regresemos a Pridelands… todos en el reino deben conocer una verdad respecto a cierto individuo – dijo Kion con la cabeza baja al recordar la vida de Taka, luego levanto la mirada y volvió a captar el aroma de Khamisi. – Pero ahora tenemos asuntos de que ocuparnos, nuestro pequeño traidor y sus hienas.
- Estoy más que listo para la acción, cuando quieras Kion – dijo Beshte pisoteando el pasto muy fuerte, causando un temblor.
- Estamos contigo Kion, vamos por ese idiota – dijo Kopa dando los primeros pasos.
- Ono, necesito que vueles lo más alto que puedas y localices a Khamisi, está muy cerca de… - fue interrumpido por el mismísimo Khamisi quien se encontraba sentado en una roca junto a Ed y Banzai.
- Aquí estoy por si me buscabas, encantadora escena por cierto, tanto la de Fuli como la de tus compañeros – dijo el cheetah con una sonrisa sarcástica, Kopa no dudo en sacar sus garras y gruñir al verlo. Sin que Kion diera una orden, este se lanzó de golpe contra el cheetah.
- Mala elección… Kopa, igual de imprudente que tu padre – susurro Khamisi con los ojos cerrados.
- ¡KOPA CUIDADO! – Grito Ono señalando el lado derecho del león, este no tuvo tiempo de reaccionar.
- ¡Maldición! me deje llevar por la ira nuevamente – pensó Kopa al ver la figura.
- Buen viaje joven príncipe – Dijo Banzai sonriendo
Desde la niebla, surgió un enorme jaguar más grande que Kopa y lo embistió con gran fuerza, mandándolo al precipicio, este con un rápido movimiento logro sujetarse del borde con sus patas, quedando en la misma posición en la que se quedó Mufasa en el cañón. La guardia estuvo a punto de rescatarlo cuando 4 figuras aparecieron frente a ellos, eran los jaguares restantes de la guardia de Khamisi. Este se levantó y se dirigió hacia Kopa, lentamente coloco una garra en la frente del príncipe y lo miro seriamente.
- Nunca más vuelvas a lanzarte contra mí de esa manera, o lo pagaras muy caro, no querrás morir por segunda vez ¿no? – susurro Khamisi mientras se daba la vuelta.
- Sefu, ayuda a Kopa, eres el más fuerte de los cuatro por lo que no será un problema para ti, el resto de ustedes rodeen a la guardia del león – ordeno Khamisi a medida que se dirigía cerca al geiser. La primera orden dejo confundio a todo el mundo, en especial a Kion y Kopa quienes no se explicaban las intenciones de Khamisi al salvar a Kopa de una inminente muerte.
El resto de la guardia de los jaguares rodeó a la guardia del león y los mantuvieron pegados cerca al barranco, Khamisi se sentó y volteo a mirar a Kion quien lo veía con una mirada furiosa pero a la vez decepcionada. Recordó las palabras de Taka antes de desaparecer, Khamisi era una versión moderna de Scar, solo que este era más inteligente y cuidadoso con sus acciones.
Flashbash
- Muy bien, me agrada tu actitud muchacho, aquí la cuarta pregunta: Si Khamisi con toda su guardia mata a toda tu familia, amigos y en especial a Fuli ¿Los matarías a todos a sangre fría con tu rugido o les perdonarías la vida?
- Al principio sentiría una odio terrible hacia todos ellos, sé que es algo horrible ver a todos tus seres asesinados de una manera terrible, pero… yo no soy un asesino, a pesar de lo difícil que sea ocultar mi odio y mi sed de venganza contra Khamisi y su guardia completa, no usaría el rugido de los ancestros con ese propósito, al final solo decidiría ir solo hacia algún lejano, todos mis seres queridos no querrían verme convertido en un asesino. – respondió Kion
Fin del Flashbash
Beshte y Fuli estaban preparados para atacar en cualquier momento, pero Kion los detuvo levantando la pata, solo se limitó a mover la cabeza en señal de negación, aceptando la derrota ante Khamisi. Este se quedó algo impresionado al ver la reacción de Kion.
Sefu finalmente termino de sacar a Kopa del barranco y lentamente lo empujo en dirección hacia la guardia, Kopa al ver la situación no le quedo de otra que aceptar, estaban prácticamente atrapados.
- Veo que has recuperado tu rugido Kion, es más que perfecto para lo que se viene a continuación. – dijo Khamisi con la mirada seria.
- ¡Explicate! demonio – gruño Fuli con una mirada llena de furia.
"Recuerda Khamisi… siempre seremos amigos y no dejaremos que nadie rompa ese lazo de amistad ¿vale? "
"Si, siempre seremos amigos sin importar lo que suceda… eres la única amiga que tengo… Fuli" – estos recuerdos llegaron a la cabeza del cheetah por un instante al escuchar la voz de Fuli, poniéndolo de mal humor, no se explicaba porque recordaba eso en ese mismo momento.
- Quiero que todos miren la entrada de este lugar – índico Khamisi señalando con su garra la dirección.
Todos miraron la entrada y se quedaron pasmados ante lo que veían, el rey Faraji y la reina Nyah estaban siendo escoltados junto a todos los cachorros del reino por un número impresionante de hienas, estas eran más peligrosas y feroces que Janja, Jasiri o cualquier otra hiena de Pridelands. Poco a poco obligaron a los reyes junto a los cachorros a quedarse dentro de la cueva donde Kion fue encerrado hasta hace poco, los cachorros estaban llorando y asustados, Nyah hizo lo posible por recostarse cerca de ellos dándoles protección y seguridad.
- Khamisi… tú no eres así, antes eras un cheetah bondadoso, por esa razón te coloque como lider de la guardia de los jaguares – dijo el rey decepcionado al ver las acciones de su antiguo guardia, el cheetah no respondió ni lo miro.
Khamisi dio la indicación de que todas las hienas, 30 en total según la vista de Ono, formaran la forma de un enorme circulo alrededor del enorme geiser, manteniendo una distancia considerable.
- ¡Sefu, Tendaji, Mwenye, Mosi y Kibwe!, lleven al resto de la guardia del león al costado del Rey, menos a Kion, tengo un asunto pendiente con ese maldito león. – ordeno muy enfadado el cheetah, ellos rápidamente separo a la guardia de su lider.
- ¡No, eso nunca! – exclamo Fuli muy molesta.
- Esta bien Fuli, no me pasara nada, tienes mi palabra – susurro Kion, la cheetah lo miro con una mirada de incredulidad y de tristeza. – Kion como te atrevas a morir, iré hasta el mismísimo infierno y te golpeare, lo juro.
- Jaja lo tendré en cuenta amor – dijo Kion con una sonrisa, Fuli trato de devolverle la sonrisa pero fue empujada violentamente por las hienas.
- Kion… ¡ven hacia aquí ahora mismo! Si no quieres ver a tus amigos muertos – Kion dio un enorme suspiro, tenía un plan en mente pero no sabía si ponerlo en práctica debido al enorme riesgo que este conllevaba, no le quedaban muchas opciones, si utilizaba el rugido, posiblemente mataría a todas las hienas, a la guardia de los jaguares y a Khamisi expulsándolos de la montaña, el terreno de la cima era muy grande pero aun así era peligroso y Kion no deseaba convertirse en un asesino, mucho menos luego de darle su palabra a Taka.
Dio un enorme suspiro y comenzó a caminar.
- Como ordenes Khamisi… - dijo Kion con la mirada seria, las hienas se apartaron del camino de Kion, dándole muchos gruñidos, el príncipe no estaba asustado, ya había experimentado el terror en aquella cueva por lo que esto no era nada. En poco tiempo se detuvo delante de Khamisi y se sentó.
- Y bien, ¿qué es lo que quieres de mí? – pregunto Kion con una ceja levantada
- ¿Recuerdas la conversación que tuvimos aquel dia en Pridelands, cuando rafiki curo mis heridas?
- Si, lo recuerdo muy bien, fue el día que me contaste sobre tu triste pasado y de la lucha que tendríamos por Fuli y por demostrar quién es el mejor líder –
"Sin importar que seas el compañero de Fuli, me levantare sobre ti usando mis propias tácticas cuando lleguemos al final de nuestra tregua"
"Lo siento por tu pasado Khamisi, en verdad lo siento, pero… yo tampoco puedo perder, si debo competir contigo sobre quien de los dos es el mejor líder y quien se queda con el amor de Fuli, ¡entonces te voy a derrotar!, no lo olvides nunca"
- Exactamente y ese día ha llegado finalmente, quiero que vallas al otro extremo de este círculo, en frente del geiser y pelees conmigo, uno contra uno. – dijo Khamisi con la mirada desafiante, era lo último que quería escuchar Kion.
- Porque esto no me sorprende… si gano esta estúpida batalla, ¿dejaras libre a todos en el reino?
Khamisi se quedó en silencio por un instante, Kopa, los miembros de la guardia y los reyes escuchaban atentamente toda la conversación, empezaron a preocuparse por la seguridad de Kion, habían presenciado la pelea entre Khamisi y Simba y las cosas no resultaron favorables para el rey. Fuli por su parte estaba aterrada ante la idea de verlo pelea y morir ante sus ojos. Ono la calmo acariciando su espalda al percatarse que estaba temblando, el mismo acto realizo Bunga tratando de dibujar una sonrisa, Fuli se limitó a sonreír al ver el amor de sus amigos.
- Tienes mi palabra, tanto yo con mi guardia y el resto de las hienas dejaremos este lugar para siempre – finalizo Khamisi con una sonrisa amenazadora, Banzai al escuchar esto se enfureció, no era parte del plan. – Pero si pierdes, te iras de este lugar junto con tu guardia y dejaras a Fuli para siempre, ¿te parece bien?
- Como tú digas… - susurro Kion con los ojos cerrados.
- Pero antes de que empecemos con la pelea, quiero dejarte en claro algo, quiero que uses tu rugido contra mi sin importar el peligro, úsalo todas las veces que se te plazca, demostrare que puedo soportar ese inmundo don tuyo. – esto dejo con la boca abierta a Kion, no entendía los motivos de aquella petición por parte del cheetah.
- Lo siento pero no usare el rugido Khamisi, peleare contigo justamente como se debe realizar un combate, esto no es un juego para utilizar esa arma contra un individuo –
- Parece que no exprese muy bien, quiero que uses el rugido con las otras dos formas, al parecer conoces tres formas de utilizar el rugido, una con una enorme onda expansiva, la segunda con pequeños rugidos lanzando pequeñas ondas hacia pequeños objetivos y la tercera es la que utilizaste para destruir aquella roca de la cueva, ¿te quedo claro? Quiero que lo utilices y vengas con todo lo que tienes, después de todo, tu solo eres el líder por poseer esa cualidad, sin eso no eres nada. – dijo Khamisi cada vez más molesto ante la negaciones de Kion.
- Lo siento y te lo vuelvo a repetir, peleare contigo justamente, no me obligaras a usar el rugido ante temas tan triviales como lo es esta estúpida pelea, te demostrare que soy mejor líder que tu sin usar ese don – dijo Kion mientras se dirigía al lugar indicado por Khamisi, el cheetah solo gruño y se dirigió a su lugar.
- Como quieras Kion, es tu vida contra la mía al final y al cabo, cuando el geiser entre en erupción, comenzara la pelea - grito Khamisi desde lo lejos
- Muchachos tengo un mal presentimiento acerca de esto, Kion sabe pelear pero no está al nivel de Khamisi – tartamudeo Fuli, estaba a un punto crítico de entrar en pánico y correr hacia su querido león, pero Kopa la detuvo.
- Mi hermano se las arreglará para pelear contra ese bastardo, tienes que tener fe Fuli, eso le dará la ventaja a Kion, él tiene a gente que lo apoya como nosotros. – susurro Kopa calmando un poco a Fuli.
- Es cierto, nosotros podemos apoyar a Kion desde este lugar, la neblina no cubre todo el terreno, podemos ver a Kion y al otro sin ningún problema. - dijo Besthe tratando de animar a todos.
- Ono… tú podrías ayudarlo desde el cielo – susurro Bunga, las hienas estaban atentas a cualquier movimiento de la guardia.
- Si… puedo hacer eso de hecho, ahora mismo iré – susurro Ono levantando vuelo sin causar ruido, cuando estaba a punto de salir de la cueva, alguien lo detuvo, fue su líder.
- ¡ONO, NO TE ENTROMETAS EN ESTO! – grito Kion con una mirada de furia, causando un gran temor en Ono, Kion nunca le había hablado de ese modo. Lentamente regreso a la cueva con la cabeza baja.
- Lo siento Ono… pero esto es algo que debo hacer solo… solo hay una manera de terminar con esta tontería y la solución es simple… debo liberar el lado bueno de Khamisi de toda la maldad que gobierna su corazón, solo así entrara en razón y no tendrá un final tan horrible como el que sufrió Scar… - pensó Kion poniéndose a la defensiva, ambos felinos ya estaban cara a cara entre el enorme geiser
- Apenas haga erupción… comenzara la pelea – pensaron ambos felinos al sentir como la tierra comenzaba a temblar, ya era la hora. De pronto un gran charco de agua ardiente broto desde las entrañas del geiser.
- ¡AHORA! – Pensaron los dos al mismo tiempo.
Todo el mundo estuvo en silencio, el combate había iniciado, todos en especial Fuli y sus padres prestaban atención a los movimientos de ambos felinos. Tanto Kion como Khamisi estaban rodeando el geiser, manteniendo distancias, se estaban estudiando, tratando de encontrar sus puntos débiles.
- ¡Vamos! Te obligare a usar tu rugido lo quieras o no – pensó Khamisi comenzando a correr rápidamente contra Kion.
- ¡Dale su merecido Kion! – grito Bunga dando un gran salto
Cuando Khamisi estuvo a solo dos segundos de estar al frente de Kion, dio un gran salto mostrando sus filudos dientes, sin embargo Kion se adelantó, este salto primero y, en pleno aire, sujeto el lomo del felino con rapidez y con toda la fuerza que pudo emplear, lanzo a Khamisi hacia el centro del geiser. Debido a la fuerza del lanzamiento, el cheetah no pudo caer de pie, por lo cual su caída fue muy dolorosa, en ese preciso instante su pelaje se comenzó a quemar debido al ardiente agua del geiser.
- ¡MALDITO LEON! – grito Khamisi con una mueca de dolor absoluto, parte de su pelaje estaba delicado por las quemaduras. Dándole una gran ventaja a Kion.
Todo el mundo se quedó anonadado por el movimiento del león, Kopa estaba sonriendo al ver como su hermano se las arregló para escapar del primer ataque y darle un fuerte contraataque al cheetah.
- Gracias por enseñarme ese movimiento padre – pensó Kion muy agitado, el peso de Khamisi lo había agotado, no tenía una excelente condición física para una pelea a su edad pero tenía una excelente habilidad estratégica para las situaciones de peligro.
De un gran salto, el cheetah se ocultó entre la niebla, poco a poco el geiser comenzó a generar más neblina húmeda y ardiente, al estar muy cerca de este, el rostro de Kion se quedó cubierto por las partículas de agua de la neblina, causándole dolor y que perdiera el contacto visual contra Khamisi.
Rápidamente se alejó del lugar y se colocó en medio de la neblina, rápidamente se limpió el rostro y trato de visualizar a su oponente, no veía nada ni escuchaba nada hasta que de pronto.
- Atrás de ti, idiota – Kion no pudo reaccionar a tiempo, apenas giro la mirada recibió un enorme golpe en el rostro con la pata de Khamisi, mandándolo a volar unos cuantos metros, Khamisi desapareció por completo nuevamente.
Kion rápidamente se levantó y trato de ubicar al cheetah, su nariz estaba goteando sangre debido al fuerte golpe, esto no lo detuvo, trataba de prestar atención a su entorno pero cada vez era más la neblina que se formaba por el geiser. Rápidamente sintió una mirada detrás de él, su cuerpo presentía peligro, gracias a esto pudo evitar un segundo ataque.
Khamisi salto con todas sus fuerzas detrás de Kion pero este lo esquivo con facilidad y por segunda vez, lo sujeto fuertemente del lomo y lo lanzo contra el enorme geiser, provocando el mismo resultado doloroso en Khamisi, esta vez había caído de pie pero para su desgracia ese fue su error fatal, sus patas comenzaron a quemarse.
- ¡Bien hecho Kion! – grito Fuli desde lo lejos.
- Esperen un minuto… hay algo raro en todo esto – susurro el Rey al ver los movimientos de Khamisi
- Tienes toda la razón… la manera en la que pelea Khamisi es totalmente diferente a lo que hemos visto hasta ahora – susurro Nyah al ver el combate entre los líderes.
- ¿Diferente? – preguntaron todos al mismo tiempo.
Kion también se había dado cuenta de este detalle, rápidamente se ocultó en la neblina y comenzó a pensar mientras veía como Khamisi se revolcaba de dolor ante las quemaduras.
- No lo entiendo, con el primer golpe pudo haberme rasguñado todo el rostro, hasta me pudo haber dejado ciego… pero se limitó a darme un fuerte puñete… ¿porque? – pensó Kion muy confundido mientras se limpiaba la nariz. – El Khamisi que conozco no habría dudado en matarme en ese preciso momento, desde que observe su pelea contra mi padre, se dedicaba a lanzar zarpazos y tratar de dar golpes mortales… -
- Kion… tu – dijo Khamisi con una mirada seria, el dolor que sentía en su pelaje y patas no lo detuvo, demostrando su enorme resistencia física ante el dolor. – Esta vez no mostrare piedad.
Khamisi comenzó a correr nuevamente contra Kion, esta vez su movimiento fue diferente, dio un gran salto hasta quedar frente a frente a Kion y lanzo un fuerte puñetazo contra el león, este lo esquivo, el golpe fue tan fuerte que parte del pasto se hundió ante el impacto de la pata, pero Kion en pleno aire, fue sujetado por la mandíbula de Khamisi.
- ¡Esto está mal, me tiene! – pensó Kion muy alarmado al sentir los colmillos del cheetah
- Vamos, usa tu maldito rugido en mi – pensó Khamisi mientras arrastraba a Kion hacia el geiser, el león trataba desesperadamente liberarse del cheetah pero este era mucho más fuerte.
Las hienas comenzaron a reírse al ver el destino del león, los jaguares solo estaban observando atentamente a su líder, la mirada que ellos mostraban era diferente al resto, era como si odiaran ver como Khamisi sucumbía cada vez más hacia sus demonios internos. Fuli noto este detalle en ellos, lo cual lo dejo pensativa. Rapidamente recordó como era Khamisi antes de que lo comprometieran con ella, la vida de ambos era maravillosa, ambos eran mejores amigos, él era muy bueno de corazón, no se explicaba cómo se convirtió en aquel demonio.
- Si, siempre seremos amigos sin importar lo que suceda… eres la única amiga que tengo… Fuli
- Lo sé, descuida que siempre estaré a tu lado sin importar lo que pase, es una promesa -
Luego se dio cuenta que en parte ella tuvo la culpa, Khamisi no era culpable del asunto del matrimonio, los verdaderos culpables eran los padres de ambos, desde que lo volvió a ver nuevamente lo ha tratado como si fuera la peor basura del mundo, culpándolo de toda su desgracia injustamente, cuando Khamisi la vio por primera vez en Pridelands, sintió su abrazo y no era un abrazo actuado, era autentico, el en verdad estaba realmente feliz de volver a verla luego de muchos años y ella lo recibió de la peor manera posible, las marcas de sus garras en ambas mejillas del cheetah se lo recordaban en todo momento. La frase "eres la única amiga que tengo… Fuli" hacía eco en su mente. De pronto sus pensamientos se vieron interrumpidos ante un grito
- ¡Kion no te rindas! – grito Kopa con todas sus fuerzas, se sentía impotente al ver como su pequeño hermano era arrastrado ferozmente por el cheetah.
El suelo comenzó a temblar nuevamente, el geiser estaba a punto de entrar en erupción nuevamente, si Kion caía al mismo, su vida llegaría a su fin. Khamisi estaba a punto de lanzarlo cuando escucho unos susurros que lo asustaron por completo.
- Recuerda las palabras de Taka… no mataras a nadie, no usaras el rugido contra un ser vivo de manera incorrecta, no lo mataras, no lo mataras, ¡NO LO MATARAS! – Grito Kion mientras inhalaba mucho aire y miraba directamente hacia el suelo, de pronto lanzo un enorme rugido contra sí mismo, provocando una enorme explosión entre ambos felinos, los dos salieron volando hasta casi llegar hasta la punta del círculo. Kion se aseguró por completo de no lastimar en lo absoluto a Khamisi, en cambio el recibió todo el impacto del rugido, rompiéndose la pata delantera derecha en el acto.
- Kion tu… usaste el rugido en ti mismo para escaparte…- dijo Khamisi al ver su cuerpo en buen estado, luego miro a Kion con una mirada completamente furiosa.
- ¡NO ME JODAS, DEBISTE HABERLO USADO CONTRA MI, NO CONTRA TI MISMO IDIOTA! – grito el cheetah con toda su fuerza, Kion lentamente se incorporaba con mucho cuidado.
- Ya te lo dije Khamisi, no usare el rugido contra ti en ningún momento, solo lo usare contra mí de ser necesario si mi vida peligra, en este caso me costó una pata librarme de aquel horrible destino… - respondió Kion mostrando una mueca de dolor ante la fractura de su pata. – ¡Te demostrare que soy mejor líder que tu sin usar ese don, recuérdalo siempre!
Luego de estas palabras, Khamisi se lanzó contra el león a toda velocidad, Kion no tenía como defenderse ante aquel ataque desesperado del cheetah, por lo que se le ocurrió una idea.
Khamisi cayo delante de Kion y con su pata derecha le lanzo un fuerte puño, Kion lo detuvo con una de sus patas, luego lanzo otro más con su otra pata en dirección al rostro de Kion, para la enorme sorpresa de Khamisi, este lo sujeto con su mandíbula y finalmente, Kion con una enorme fuerza de voluntad lanzo un fuerte puñetazo con su pata rota hacia el rostro de Khamisi, lanzándolo muy lejos del lugar, Kion grito fuertemente al sentir como un dolor inimaginable se manifestaba en su pata rota.
- ¡KION! – gritaron todos los miembros de la guardia y Kopa, los guardias de Khamisi estaban completamente sorprendidos al ver la determinación de Kion al recibir todo ese dolor.
- Increíble, a pesar de estar herido, sigue estando a la ofensiva, usar su pata rota para darle semejante golpe… es sin duda algo increíble – dijo Tendaji
- No es eso… hay algo de lo que ustedes no se dieron cuenta respecto al hijo de Simba – dijo Sefu con una mirada seria, de los 5 jaguares, él era el más viejo y sabio del grupo.
- No utilizo el rugido de los ancestros contra sí mismo solo para escapar de una muerte segura… no está luchando imprudentemente, esto es lo mejor que puede hacer para ganar en estos momentos. Lo de Khamisi no lo comprendo, el hecho de que no utilice sus garras ni sus movimientos de combate me confunde demasiado pero Kion… tuvo muchas oportunidades para poder lanzarle un golpe mortal contra su rostro o en alguna parte de su cuerpo… es como si no quisiera tratar de lastimar a Khamisi. Aun soportando todo el dolor de los golpes y de su pata rota, algo lo está impulsando a seguir adelante, como si quisiera mostrarle algo a Khamisi...
Khamisi estaba sangrando tanto en la nariz como en su mandíbula, el golpe había sido tremendo a tal grado de romperle la nariz y una parte de sus labios.
- Porque demonios no usaste tu rugido Kion, ¡acaso tienes miedo de matarme! Mira que utilizar tu pata rota para darme un gran golpe… estás loco – reclamo Khamisi mientras se sobaba el rostro.
Kion por un momento estuvo a punto de responderle cuando noto algo extraño en el cuerpo de Khamisi, este estaba temblando fuertemente, aparte que durante todo este tiempo, en ningún momento utilizo sus filudas garras contra el por razones desconocidas.
- No lo entiendo… porque demonios quiere que use el rugido contra el sabiendo que eso lo puede matar… ¿y porque está temblando?… ese no es es Khamisi, este es uno totalmente diferente, el que conocía haría todo lo posible por tomar el control de Alsius Rock y quedarse con Fuli…
La cicatriz que tengo en el pecho es una muestra del odio de mi madre contra mi ser, como dije antes, rechazare todas las enseñanzas de mi padre, todo su maldito plan y toda su sangre dentro de mi cuerpo, y lo haré convirtiéndome en rey a mi modo….
Rápidamente Kion se dio cuenta de lo que estaba pasando, Khamisi estaba tratando de pelear por su propia cuenta, sin utilizar los conocimientos de su padre sobre el combate y el liderazgo, los estaba rechazando al pelear de manera limpia contra él y retando a la vez la fuerza del rugido contra su propio cuerpo, quería demostrar que era un mejor líder soportando toda esa carga. El último detalle fue lo que provocó la ira de Kion, se dio cuenta que estaba retando el rugido porque posiblemente, al ser el guardia de los jaguares en Alsius Rock, haya tenido un poder parecido al suyo y lo haya perdido matando a alguien, esto último le provocaba mucha envidia hacia el principe, Kion comprendió todo lo que sentía Khamisi, el cheetah era el scar de Alsius Rock y eso implicaba que debió tener una vida de sufrimiento, eso aumentaba más la teoría de que el cheetah sintiera envidia y celos hacia la vida tan privilegiada que tuvo Kion.
"Kion conozco toda la historia de Pridelands, desde el reino de tu abuelo hasta la actualidad, también conozco todas las aventuras que tuviste con tus amigos a través de estos meses, debo decir que sin duda eres un león afortunado, posees un don inimaginable pero a pesar de eso, eso no se compara con la amistad y el amor que tienes por parte de todos. Por lo que tengo más razones para competir contigo sobre cuál es el mejor líder y quien logra tener el amor de Fuli."
- Con que eso era… Khamisi… ¡MALDITA SEA! – pensó Kion sacando los dientes ante la frustración que sentía.
Ya veo… así que ese es el motivo de su conducta… no me esperaba esto de ti Khamisi – dijo el rey al ver a cheetah todo dolido y ensangrentado, luego miro a todo el grupo dentro de la cueva y comenzó a explicar un pequeño relato que solo él sabía desde hace mucho tiempo.
- ¿A que se refiere su majestad? – pregunto Ono con curiosidad, sin dejar de ver el combate.
Verán, déjenme explicarles esto y quiero que tomen en cuenta las acciones de Khamisi en este combate.
Hace muchos años, cerca al bosque cercano a Alsius Rock
El Rey Faraji luego de perder a su hija hace algunos años, estaba dando un pequeño paseo por las praderas del reino cerca al bosque, cuando estaba a punto de recostarse para descansar un rato y contemplar su reino, escucho unos sonidos, era una pelea entre dos felinos y provenía del bosque.
Poco a poco fue adentrándose al bosque hasta encontrarse con dos cheetas, los reconoció al instante, era Khamisi con su padre en uno de sus tantos entrenamientos, el cheetah ya había recibido la marca de la guardia de los jaguares junto con un don, el rugido de los ancestros, curiosamente este don habilitaba la habilidad de rugir, Khamisi al no ser un león no podía rugir pero con ese don, ese defecto se solucionó.
Se ocultó lentamente cerca a unos arbustos a escuchar la conversación que poco a poco se volvía más agresiva.
- ¿Que le hiciste a mi madre?… - pregunto Khamisi mirando hacia el suelo, sus ojos estaban llorosos.
- ¿Tu querida madre? La mate en un instante al querer asesinarte por todo ese odio irracional que sentía contra tu persona. – respondió su padre con una mirada furiosa
- La mataste… la mataste así nomas, de golpe… no mostraste piedad alguna ni sufrimiento… solo la mataste para lograr salvar tus objetivos – susurro Khamisi, esta vez levantando la mirada, aquella mirada marcaría por siempre su vida y la vida del rey.
- Tenia que aprender la lección, nunca se debió meter en nuestros asuntos – respondió el padre aún más molesto ante aquella mirada de su hijo.
- ¡TODO ES TU CULPA! DURANTE TODO ESTE TIEMPO, NO HAS HECHO MAS QUE TRAERNOS PROBLEMAS, NUNCA TE IMPORTO MI MADRE NI MI VIDA, SIEMPRE NOS GOLPEABAS Y NOS TRATABAS CON HOSTILIDAD, ELLA SE VOLVIÓ ASÍ PORQUE VEÍA TU FIGURA EN MI ROSTRO, EN MIS OJOS, LO ESCUCHE DE ELLA MISMA, TODO FUE TU CULPA MALDITO ASESINO! - Khamisi mostró su primera mirada asesina, era tan fría como el hielo y tan impactante como la mirada de un demonio, lentamente la marca de su hombro comenzaba a brillar.
- Eso mismo, libérate de tus ataduras y cumple tus objetivos, tu eres mi mejor creación, te volverás rey de Alsius Rock y gobernaras con puño de hierro… - poco a poco la mirada de satisfacción del padre fue disminuyendo al ver como Khamisi se incorporaba y avanzaba lentamente hacia él, la marca brillaba cada vez más en el hombro del cheetah.
- ¡POR TI ES QUE FULI SE LARGO DE LA VIDA DEL REY FARAJI, DE LA REINA NYAH Y DE LA MÍA, ERA MI ÚNICA AMIGA, LA ÚNICA FELINA QUE ME COMPRENDÍA Y POR TU CONDENADA SED DE PODER AHORA ESTOY COMPLETAMENTE SOLO EN ESTE MUNDO ASQUEROSO!... HARÉ LO QUE DEBÍA HABER HECHO HACE MUCHO TIEMPO, RECIBE TU PREMIO QUERIDO PADRE.
Khamisi inhalo una cantidad increíble de aire y con toda su furia, lanzo un enorme rugido que se escuchó en todo el reino, al instante, el cuerpo de su padre salió volando contra la montaña a una velocidad extrema, provocándole la muerte al impactar contra el pavimento, todas las hojas del bosque se esfumaron en un instante, poco a poco caían una tras otra sobre el cuerpo fallecido de su padre, cubriéndolo por completo. Pasando unos minutos, los cincos jaguares entraron a ver la escena, Khamisi estaba agotado y de pronto comenzó a sentir un dolor horrible en el pecho. El rey estaba contemplado todos los hechos.
La marca de los ancestros estaba desapareciendo lentamente tanto en el hombro de Khamisi como de los cinco miembros, la marca del líder lo desaprobó al realizar su primer asesinato.
- Khamisi… que has hecho- dijo el rey acercándose donde el cheetah quien comenzó a llorar fuertemente.
- Rey Faraji, amigos… perdóneme, les he fallado como líder de la guardia, por mi estupidez y mi ira deje que mis emociones me dominaran por completo… por mi culpa todos los miembros perdieron sus habilidades y el rugido se perdió también… ahora estoy completamente solo en este mundo, no tengo a nadie… no está mi madre, mi padre, ni Fuli… estoy solo, completamente solo.
Todos no dijeron nada, no tenían palabras para poder consolar a Khamisi, desde ese día solo se escucharon los dolorosos llantos del cheetah. El rey Faraji y los cincos miembros decidieron guardar el secreto hasta el día de sus muertes. Aquel día no solo se perdieron los dones de la guardia de los jaguares, ese día había muerto el lado bondadoso, cariñoso y benevolente de Khamisi, dando origen a un nuevo demonio.
Año actual, el reino de alsius rock bajo ataque
- Entonces quieres decir que Khamisi perdió a su madre por culpa de su padre y también su don… por los reyes… Khamisi – dijo Fuli muy sorprendida y con los ojos llorosos – Durante todo este tiempo has sufrido mucho… ahora comprendo las palabras que me mencionaste aquel día en el lago.
- Si lo que dices es cierto, entonces el culpable de todo esto fue su padre, Khamisi es una víctima de toda esta historia – dijo Bunga sin poder creer lo que ha escuchado.
- Exactamente, ahora no sé qué sentir por él, traiciono al reino y trajo a las hienas de Scar con la intención de volverse rey, de alguna manera la maldición de su padre y de Scar lo están persiguiendo… - susurro Ono
- Esto debe saberlo Kion de inmediato – dijo Fuli a punto de correr pero fue detenido por Kopa – Kopa déjame ir, ambos van a morir por las acciones de un maldito idiota sediento de poder.
- No es necesario que vallas… Kion ya se dio cuenta de esto de alguna manera, nomas miren su rostro.
Khamisi y Kion estaban agotados y heridos, ambos sentían mucho dolor en sus cuerpos, el sol se estaba ocultando lentamente, faltaba poco para el anochecer y las hienas no se veían complacidas ante la situación actual.
- Khamisi… ¿tienes envidia hacia mi vida no? – dijo Kion mirándolo atentamente, sus ojos mostraban ira y decepción.
- Que estupideces dices – susurro Khamisi con una ceja levantada.
- ¡NO MIENTAS! – Grito Kion todo furioso, esto estremeció a todas las hienas y al mismo Khamisi.
- Tienes envidia al saber cómo fue toda mi vida durante todos estos meses, desde que me convertí en el líder de la guardia del león y recibí el don del rugido de los ancestros, hasta llegar hasta este preciso momento, el punto clímax de ese sentimiento es Fuli, por eso me tienes envidia, de que Fuli sea mi pareja y de que el rey Faraji haya revocado tu matrimonio con ella… no, no solo es eso, es también por el don que tengo, tuviste uno en el pasado pero lo perdiste al igual que Scar y es por eso que tratas a toda costa de pedirme que lo use contra ti sabiendo lo peligroso que es, sabes que soy un mejor líder que tu y te eso te duele bastante ¿no es así?
- Kion… que estupideces estas diciendo… porque vas tan lejos para decir esas palabras sin sentido alguno – susurro Khamisi muy molesto.
- Lo digo porque estas temblando Khamisi… quieres ganar a tu propia manera sin querer usar las habilidades de combate que te enseño tu padre… si lo hubieras querido, me hubieras matado en el primer golpe que me diste… tienes miedo de usar lo que él te enseño con tanto esfuerzo y tu tratas de rechazar esas enseñanzas y tu propia sangre, podrá haber sido el peor padre del mundo pero aun así es tu padre, es el ser que te dio la vida. Por supuesto yo no soy nadie para decirte esto puesto que yo no pase por una situación similar, pero si conocí a alguien que paso por los mismos problemas que tú tienes ahora.
Khamisi lo vio más sorprendido que nunca al escuchar sus palabras, Kion había descubierto su punto débil.
- Déjame decirte una cosa Khamisi, el rugido de los ancestros no define a un líder, es solo una herramienta, hay un límite al tener que usarlo varias veces. Y que si no lo tienes, ¿eso no lo puedes compensar convirtiéndote en un excelente líder que brinde protección y amor hacia los demás usando tus habilidades para el bien? Esas habilidades que tu padre te enseño las puedes utilizar para salvar este reino y a muchas otras vidas. – dijo Kion cada vez más molesto al decir sus palabras.
- Todos los miembros de la guardia del León o de los jaguares o de cualquier otro reino, luchan a diario esforzándose al máximo…
Todos los miembros de ambas guardias se quedaron callados al escuchar aquellas palabras de Kion, en especial la de los jaguares, Sefu estaba asombrado y a la vez, por primera vez sentía que alguien ajeno a su líder los comprendía por completo.
- Para poder proteger a todos sus seres queridos, para ser más fuertes y alcanzar sus sueños, ser protectores para todo el mundo. Dime ¿Quieres ganar solamente usando la mitad de tus habilidades? ¡Déjame decirte que aun ni siquiera me has dañado con ese primer puñetazo que me diste!
Khamisi cambio su mirada a una de disgusto y desagrado, cada vez aumentaba su ira al escuchar a Kion…
- ¡MALDITO CHEETAH, VEN HACIA MI CON TODO LO QUE TIENES, NO TE CONTENGAS, HAZLO COMO LO HARÍA UN VERDADERO LÍDER!
Todo el mundo se quedó en silencio, solo se escuchaba el sonido mientras la tierra comenzó a temblar nuevamente, el geiser entro en erupción aumentando la neblina. Khamisi estaba shockeado ante tal grito de Kion, su mente no procesaba toda la información.
- Kion… - pensó el rey Faraji al escuchar las palabras del príncipe.
Sefu lo miraba impactado desde la espalda de las hienas, recordó las palabras de Kion cuando este mismo explico su plan para salvar a los damnificados del terremoto.
Ya están avisados, depende de ustedes si quieren salvar a sus compañeros o no, pero yo no me quedare a perder el tiempo tratando de convencerlos, prefiero invertir cada segundo de ese tiempo perdido en salvar la mayor cantidad de vidas posibles
- Kion… a que se debe todo esto, ¿qué valla con todo lo que tengo? ¿Acaso sabes algo de mi maldita existencia en este reino y lo estas usando en mi contra?… muy bien te lo buscaste – gruño Khamisi muy furioso, comenzando a correr a toda velocidad contra Kion, pero había algo diferente, el cheetah estaba corriendo con mucha dificultad.
- Sus velocidad disminuyo significativamente… Posiblemente sea debido al dolor que las quemaduras en sus patas – pensó el león al verlo correr
Este estaba a unos segundos del león, dio un gran salto pero ocurrió algo que no se esperaba, Kion se dio la vuelta dándole la espalda y agacho su parte delantera inhalando mucho aire, era obvio lo que estaba a punto de suceder, Kion miro el suelo, esta vez un poco más alejado de su posición y comenzó a pensar.
- Recuerda reducir la fuerza de la explosión, no lo matare con esto, no lo matare, no lo matare, ¡NO LO MATARE! – Lanzo un enorme rugido logrando ser expulsado fuertemente contra Khamisi, el golpe contra el cheetah fue tan fuerte que salió disparado hasta chocar con un par de hienas, Kion por su parte se había lastimado fuertemente la espalda, apenas podía mantenerse en posición.
Khamisi se puso de pie nuevamente y se movió lentamente, el golpe fue demasiado fuerte para él, dejándolo sin aire y con un dolor inmenso en su cuerpo.
- Sigues usando el rugido contra ti mismo… ¿porque demonios no me disparas y ya? – susurro Khamisi vomitando un poco de sangre, luego pensó por unos instantes – No lo entiendo, ¿qué es lo que lo está impulsando a seguir adelante?
Khamisi con todas sus fuerzas, trato de correr tras de Kion pero su velocidad se redujo aún más debido al impacto, esta vez salto sin pensar en las consecuencias que estas traería, Kion aprovecho la ocasión para cogerlo del cuello y lanzarlo contra otras hienas.
- Muchachos no aguanto más esto… voy a – Fuli fue interrumpida por su padre, quien con una mirada seria le negó el paso, ella solo se limitó a mirar abajo, no soportaba ver a sus dos amigos pelear tan cruelmente.
Este se levantó nuevamente y miro a Kion con una mirada de furia, seguía sin comprenderlo.
- ¿Porque vas tan lejos? – pregunto el cheetah cada vez más cansado y herido
- Porque quiero demostrarte lo que significa ser un líder verdadero, demostrarle al mundo que estoy aquí para protegerlos y cumplir con las expectativas de todos.
Khamisi lo miro con una mirada de confusión.
- Quiero ser capaz de poder dar todo mi apoyo a todos los seres más débiles y a todos mis amigos, y hacerlos sonreír, que vivan una vida plena y hermosa… ser un gran lider para ellos, es lo que quiero ser y te quiero enseñar todo eso por medio de esta pelea – respondió Kion tratando de mantener el equilibrio, de pronto comenzó a correr tratando de soportar todo el dolor de su pata rota y de su espalda.
Hijo mío… - se escuchó una pequeña voz femenina en la mente de Khamisi, este no se había percatado de la acción de Kion.
De pronto fue embestido por Kion, siendo lanzando más lejos del geiser, este se volvió a parar con una mirada perdida, su mente estaba en blanco al escuchar esa voz.
- Por eso mismo todos se esfuerzan al máximo, es verdad, no hay forma de que conozca tu infancia y el tipo de vida que has llevado o tu resolución… pero, convertirte en un líder o Rey usando artimañas muy bajas como lo es aliándote con las hienas, traicionando a toda tu gente o más importante aún, al no dar lo mejor de ti con las capacidades que llevas para completamente rechazar a tu padre…
Una imagen de Khamisi cachorro llorando con los ojos cerrados se visualizó en la mente del cheetah
- ¡JUSTO AHORA PIENSO QUE DEBERÍAS DEJAR DE JUGAR!
La imagen de un cachorro llorando en el pecho de una cariñosa cheetah quien le sonreía se manifestó en la mente de Khamisi, lentamente su mente comenzó a recordar detalles de su pasado.
- Papá… me duele mucho el pecho, por favor déjame ir a jugar con Fuli… - susurro un cachorro vomitando sangre desde su boca.
- ¡Ahora no!, debes entrenar más – grito el cheetah adulto.
- Por favor querido déjalo ir a jugar, es solo un cachorro… - se acercó su madre lentamente tratando de lamer al cachorro, pero esta fue golpeada con un zarpazo en su rostro, la sangre lentamente le salpico al cachorro al ver a su madre herida.
- Mamá… -
- KION, CIERRA LA BOCA… - pensó Khamisi al ver al león a unos metros de el con una mirada seria.
Otro recuerdo emergió desde el corazón de Khamisi.
- Mamá cada día que pasa, siento que me estoy convirtiendo más en mi padre, no quiero matar a nadie, no quiero lastimar a nadie… no quiero ese destino, no quiero ser rey – sollozo el cachorro en la cueva, al costado de su madre.
- Yo… Yo… no quiero ser como mi padre… por favor has algo – suplico el cachorro muy asustado y llorando aún más.
- Pero quieres convertirte en un protector ¿verdad? – susurro su madre acariciando la cabeza de su hijo. Este levanto la mirada y miro la dulce sonrisa de su madre – Está bien que seas uno, mientras sientas fuertemente que quieras serlo en un futuro.
- POR ESO TE VOY A GANAR AQUÍ Y AHORA – grito Kion dándole un puñetazo con su pata intacta, mandando a volar a Khamisi unos cuantos metros más casi cerca de las hienas.
Otro recuerdo de Khamisi emergió desde su corazón, mientras estaba volando contra las hienas.
Un pequeño cachorro estaba observando desde lo alto de la montaña a otros cachorros, entre ellos estaba Fuli jugando con algunos leones y híbridos, estaba a punto de bajar cuando fue sujetado desde su lomo por la mandíbula de su padre.
- Olvídate de ellos Khamisi, tú tienes otras cosas más importantes que hacer –
El cachorro miraba lentamente como la imagen de Fuli y el resto de los cachorros desapareció entre las rocas
Un recuerdo emergió desde el corazón de Khamisi a medida que caía al suelo.
- Muchachas creo que me volveré completamente loca… mi hijo, con esos ojos, cada día es más parecido a su padre, es un infierno, no quiero cuidarlo nunca más… Khamisi cada día se ve más horripilante para mí – susurro una cheetah adulta
- ¿Madre? – susurro Khamisi observándola desde un arbusto.
- Yo… - penso Khamisi recordando aquella escena
Otro recuerdo emergió desde el corazón de Khamisi a medida que se iba levantando
- ¿Que le hiciste a mi madre?… - pregunto Khamisi mirando hacia el suelo, sus ojos estaban llorosos.
- ¿Tu querida madre? La mate en un instante al querer asesinarte por todo ese odio irracional que sentía contra tu persona. – respondió su padre con una mirada furiosa
- La mataste… la mataste así nomas, de golpe… no mostraste piedad alguna ni sufrimiento… solo la mataste para lograr salvar tus objetivos – susurro Khamisi, esta vez levantando la mirada, era una mirada asesina repleta de odio. Lentamente unas lágrimas caían sobre sus mejillas.
- ¡Yo… rechazo las habilidades y sangre de mi padre! – grito Khamisi ante un furioso Kion. El león al escuchar esto no pudo evitar sentir más rabia e ira hacia el cheetah.
- ESAS SON TUS HABILIDADES ¿VERDAD? ¡TU PADRE, TU MADRE, ELLOS VIVEN EN TI KHAMISI!
Esta vez Khamisi levanto la mirada, todo el mundo estaba estupefacto, incrédulos, impresionados, aterrados y sorprendidos ante la conversación de ambos felinos, la luna llena comenzaba a aparecer a lo lejos.
Un último recuerdo emergió desde el corazón de Khamisi, esta vez el felino levanto la mirada mientras veía a Kion de manera diferente, una manera en la que la misma Fuli y el resto de la guardia de los jaguares no pudieron evitar llorar al verlo.
- Hijo… déjame contarte una historia de un león llamado Mohatu… este león tuvo una mala vida desde su nacimiento, sus padres no lo querían, lo maltrataban todos los días, lo odiaban a muerte pero, no le importo para nada, los amaba con toda su alma a pesar de ser agredido tanto físicamente con psicológicamente.
- ¿En serio? Qué vida más horrible – susurro Khamisi recostado cerca a las patas de su madre.
- Si, muy horrible, sin embargo este león creció con el tiempo y no dejo que la maldad fleche su corazón, siempre hacia lo correcto y era justo con todos, un día se convirtió en el líder de una enorme guardia, con más de 20 leones, juntos salvaban a todos los habitantes de su reino… poco a poco se ganó el cariño y el respeto de todos los seres vivos, incluyendo sus padres quienes tuvieron una vida muy amorosa y bien cuidada por parte de su hijo quien los amaba incondicionalmente, al final se convirtió en un poderoso rey y ¿quieres saber cuál es la mejor parte hijo?
- ¿Cuál es?, dímelo por favor – respondió Khamisi muy entusiasmado ante el gran final de la historia.
- Que esta historia es real y tiene una moraleja, la cual es reconocer tu propia sangre, así sean la peor clase de padres del mundo, uno tiene que amarlos siempre ya que son los seres que te dieron una vida, debes reconocer tu propia sangre y carne, reconocerte a ti mismo, eso es lo que significa ser un protector, un líder… un rey.
Khamisi lentamente se levantó y miro a Kion con una mirada de arrepentimiento, poco a poco comenzó a temblar y sus ojos comenzaron a ponerse llorosos. Kion se quedó quieto al ver aquella reacción del cheetah.
"Pero quieres ser un protector ¿verdad? Está bien que seas uno."
- Pero antes de saberlo, lo olvide… - pensó Khamisi
"No tienes que ser prisionero de tu propia sangre, está bien para ti volverte quien tú quieres ser" – una lagrima lentamente rodó por la mejilla de Khamisi al ver a Kion.
De pronto una intensa luz comenzó a brillar en el hombro de Khamisi, esta luz era muy fuerte a tal grado de cegar a todas las hienas, a Kion y al resto de las dos guardias. El rey y Kion sabían lo que significaba aquella luz.
"Impactante ¿no? Sin embargo, mis padres murieron en un accidente, su sueño al final no se cumplió ni se cumplirá…. No, de hecho, rechazare por completo la sangre de mi padre, sus enseñanzas y su maldito plan para convertirme en rey"
- Khamisi… finalmente lo aceptaste, la marca te acepto nuevamente… – susurro Sefu tratando de mirar a su líder.
- Lo obligaste a aceptar su sangre, sus orígenes, sus habilidades, Kion… ¿Acaso estas intentando salvar a Khamisi de su fatal destino? – se preguntó el rey Faraji.
Lentamente 5 luces más aparecieron detrás de la hienas, la guardia de los jaguares tenían en sus hombros sus respectivas marcas, estas brillaban como si fuera el sol mismo. Kion poco a poco comenzó a divisar al costado de Khamisi como un pequeño cachorro de cheetah y la figura de Taka aparecían, estos le dieron una sonrisa y se fusionaron con Khamisi quien aún seguía brillando, lentamente se dibujaba la marca de un Jaguar en su hombro.
- Kion… aunque tú quieras ganar – susurro el cheetah, aún no se podía ver su rostro, la luz era muy intensa –Maldita sea… ayudar a tu rival, a tu enemigo, al que te traiciono… ¿Quién demonios está jugando ahora?
Kion con una mirada asombrada observaba como el rostro de Khamisi aparecía de a pocos cuando la marca estaba dejando de brillar.
- KION… ¡YO TAMBIÉN QUIERO SER COMO TU, QUIERO SER UN PROTECTOR, UN GRAN LÍDER... QUIERO PROTEGERLOS A TODOS!
Kion lentamente comenzó a dibujar una sonrisa en su rostro, rápidamente corrió hacia el otro lado del geiser y se posiciono, manteniendo aquella sonrisa. Fuli, sus padres, las guardias, las hienas estaban anonadados al ver el rostro de Khamisi, está sonriendo, pero no de una manera maligna, sino una muy amigable y gentil.
El rey Faragir salio rápidamente de la cueva y grito con todas sus fuerzas.
- ¡KHAMISI! –
Todo el mundo volteo a ver al rey quien estaba sonriendo sin dejar de avanzar hasta pararse detrás de las hienas.
- ¿Finalmente te has aceptado? ¡Así está bien! ¡Ahora tendrás un nuevo comienzo en tu vida! Con la sangre de tus padres los superaras, podrás convertirte en un gran líder de la guardia de los jaguares… ¡finalmente cumplirás tu verdadero sueño!
El rostro de Khamisi seguía con una dulce sonrisa, al escuchar las palabras del rey no pudo evitar derramar una lagrima quien caía lentamente sobre su mejilla.
Tanto Kion como Khamisi se miraban atentamente, ambos asistieron con la cabeza al ver a las hienas a su alrededor, ambos se percataron que no estaban contentas con lo que estaba presenciando.
- ¿Porque estas sonriendo Kion? En esta situación, con todas tus heridas y tu pata rota… en verdad eres increíble… - susurro Khamisi con una mirada seria, sus ojos mostraban paz – No me culpes por lo que sucederá ahora, prepárate...
La tierra comenzó a temblar más fuerte, esta vez a la magnitud de un terremoto, Khamisi lentamente se colocó en una posición defensiva, las pupilas de sus ojos se achicaron. Kion reconoció esa posición, por lo cual lo imito también, sus pupilas se dilataron. Ambas marcas de ambos felinos comenzaron a brillar con mucha intensidad, el cielo comenzó a formar la figura de 10 leones, mirándose entre sí. El rey Faragir entendió de inmediato lo que iba a pasar, rápidamente se dirigió a la cueva y advirtió a todos con mucha precaución.
- NYAH LOS CACHORROS, FULI, ONO, BUNGA, KOPA, BESHTE, TAMBIÉN USTEDES GUARDIA DE LOS JAGUARES, TODOS CÚBRANSE ENTRE SI Y CIERREN LOS OJOS.
- Si esto sigue así, los dos van a morir… - pensó Fuli cerrando los ojos, sintiendo las fuertes vibraciones de la tierra.
"RECUERDA, EL LÍDER DE LA GUARDIA SIEMPRE DEBE VELAR POR LA SEGURIDAD DE SU REINO Y DE LA VIDA DE LOS ANIMALES. RUGE CON TODO TU CORAZÓN CUANDO ESTÉN EN PROBLEMAS."- se escuchó la voz de Taka en medio de todo el terreno, todos la escucharon.
Banzai y Ed al darse cuenta de lo que estaba a punto de suceder, trataron de advertir a todas las hienas pero era demasiado tarde, ambos leones antes de abrir sus respectivas mandíbulas, Khamisi dijo unas últimas palabras, palabras que ningún ser vivo de ese lugar olvidaría jamás.
- Kion… gracias por todo… amigo, cuida mucho a Fuli y a todos tus amigos… -
Ambos felinos rugieron con todas sus fuerzas, lanzando dos ondas expansivas contra sí mismas en medio del geiser, lo que sucedió a continuación fue algo inimaginable para muchos animales, ambas fuerzas colisionaron entre sí, provocando una fuerte onda expansiva en todo el lugar en forma de explosión. El geiser se habría destruido por completo, toda la neblina se había esfumado y junto con ella, las 30 hienas volaron muy a lo lejos por todos los lugares de la montaña, por suerte para ellas, ninguna había muerto, ni siquiera las hienas, incluyendo a Ed y Banzai quienes habían caído por el precipicio de la montaña, su caída fue amortiguada por los enormes arboles del bosque cercano. Casi todas las hienas al colisionar contra los muros, el suelo o cualquier obstáculo, se quedaron inconscientes. La fuerte onda expansiva se esparció por casi toda la montaña levantando mucho polvo, piedras y una gran cantidad de escombros, todos los animales de la cueva sintieron como el polvo sumado al fuerte sonido de la explosión entro de golpe a la cueva, dejándolos aturdidos, sobre todo a los cachorros.
Luego de unos minutos
Sefu junto a Ono salieron de la cueva, ambos estaban impactados al ver la enorme cortina de polvo rodeando toda la montaña, ambos no podían ver nada, ni siquiera a las hienas que estaban alrededor.
- Dos rugidos de los ancestros colisionando entre si… en verdad es un don muy peligroso para el que lo porte… - susurro Ono al ver toda la superficie rasgada por el viento, el pasto se había extinguido, solo había tierra húmeda.
- Tú lo has dicho Ono… por suerte para nosotros, nuestros líderes, en especial Khamisi, se convirtieron en excelentes líderes, todo gracias a Kion, salvo a Khamisi de un futuro incierto… Mis más sinceros agradecimientos Guardia de león. – dijo el jaguar observando como poco a poco salían todos los miembros junto a los reyes y los cachorros.
- ¿Donde esta Kion y Khamisi? – pregunto Fuli muy alterada, ya a este punto sus nervios estaban muy elevados.
- No lo sé, no los veo por ningún lugar… espera, ¡miren eso! – grito Bunga señalando el medio del lugar donde estaba el geiser.
Poco a poco el fuerte viento nocturno disperso todo el polvo del lugar, revelando la silueta de dos felinos en medio de la montaña, ambos se encontraban de pie para la sorpresa de todos. En pocos minutos se revelo la figura de Kion y Khamisi, ambos estaban mirándose seriamente sin decir una sola palabra. Finalmente ambos se dieron una sonrisa y cayeron al suelo inconscientemente. Todo el mundo corrió a auxiliar a sus respectivos líderes, en especial a Kion quien estaba con una pata rota.
Khamisi fue el primero en despertar, este dijo unas palabras antes de que sus amigos y el rey Faragir dijeran algo.
- Traigan a Kopa por favor, necesito decirle algo muy importante… ¡rápido que el tiempo nos gana, solo es cuestión antes de que despierten las hienas!
Kopa escucho las palabras de Khamisi, luego de presenciar todo lo que había visto, ya no le guardaba rencor, pero si algo de odio por haber obligado a su hermano a pelear de esa manera.
- Te escucho Khamisi… - susurro Kopa acercándose al débil cuerpo del cheetah.
Luego de unos 5 minutos
- Entiendo… muchas gracias por esa información Khamisi, déjanos el resto a nosotros.
- Gracias Kopa y perdóname por lo que te hice… te compensare por todo lo sucedido
- Tómatelo con calma, no tengo problemas contigo ahora que me entere de toda tu historia, al igual que yo, fuiste una víctima de la maldad existente de este condenado mundo y ahora has renacido nuevamente, si quieres compensarme, hazlo convirtiéndote en el mejor líder que Alsius Rock haya tenido ¿vale?
- Prometido – susurro Khamisi con una sonrisa antes de quedarse inconsciente nuevamente, el dolor en su cuerpo provoco el desmayo.
Kion aun no despertaba, Fuli estaba recostada a su costado lamiendo su mejilla y el resto de sus heridas con tal de curarlas, Kopa rápidamente se acercó al resto de la guardia del león y les explico los detalles de la información de Khamisi, todos se pusieron de acuerdo, Con mucho cuidado, colocaron a Kion en la espalda de Kopa y todos se dirigieron al norte, cerca de la cueva, por la derecha había una entrada que los llevaría directamente hacia la cascada. Finalmente el plan para salvar a Alsius Rock comenzó…
Lentamente una silueta de un león marrón con mechón negro y ojos verdes observaba desde la cima de la cueva a Kion y a Khamisi.
- Kion… sin duda eres un león increíble, salvaste la vida de Khamisi, sin duda eres el mejor líder de la historia de Pridelands, estoy muy orgulloso de ti… ahora descansa, te mereces este descanso, al igual que Khamisi quien surgió de las cenizas con un corazón puro. – dijo Taka mientras desaparecía por completo.
Fin del capítulo 9
Dato adicional:
La vida de Khamisi se basó en dos partes de dos obras, la primera es del personaje Severus Snape de la saga Harry Potter y la segunda es de Todoroki del anime Boku no Hero Academia.
Un gran abrazo hasta el próximo episodio.
