Era húmedo, el silencio reinaba todo lugar, ni aves cantando ni pequeños animalitos escondiéndose entre la hierba de esa peculiar fauna, su corazón latía como el de un ratón, esperando cualquier movimiento cualquier sonido para actuar, ¿Qué era lo que buscaba? No lo sabía pero el peculiar marciano disfrazado de humano sentía que algo o alguien lo vigilaba, una peculiar llovizna los aquejaba,
-"podría estar leyendo una de mis novelas y tomando café gusto ahora"- pensaba mientras avanzaba mas sigilosamente, ¿miedo? Más bien terror amenazante de convertirse en pánico, de repente se dio cuenta que estaba totalmente solo,
-¿MOM?- le hablo por su comunicador pero solo escucho interferencia,
-esto no puede ser nada bueno- el pequeño sintió que algo se movía a espaldas suyas,
-¿Quién anda ahí?- al voltear pero no avía nadie, Billy camino asía atrás choco contra un árbol, pero de él salió una sombra que lo atrapo y lo cubrió hasta que desapareció,
En Japón una antigua shinigami, observaba la situación alarmada,
-no esperaba que se liberara tan rápido- ella le decía a su joven aprendiz,
-maestra Soraya, si esto sigue así, Martin y Sofía corren gran peligro- la joven se acerco con su maestra,
-puede ser Mei, la liberación de Dantelanth solo fue su primer movimiento, pero ni Martin ni Sofía están preparados para pelear contra de él- Soraya se aparto del lago de donde observaba las escenas,
-no podemos esperar, Maestra, el tiempo se acaba- la mujer se quedo pensativa,
"-¡Keia! No por favor no te mueras- Eneida lloraba, no podía creer tal traición de su prometido,
-Hermanita, yo siempre te voy a cuidar- el hombre recostado tomaba su mano ya muy débilmente,
-Hermano no me dejes sola- ella sostenía el cuerpo sangrante de Keia,"
Martin se movía bastante en la cama, sudaba bastante, su subconsciente le decía que tenía que despertar, su boca se movía tratando de pronunciar palabras,
-Keia- sus labios se movían sin sonido,
"- ¡Soraya! Tenemos que hablar- Eneida se paro en frente de un lago, de ahí surgió una mujer, la cual a pesar de a ver estado bajo el agua estaba completamente seca,
-¿Qué puedo hacer por ti?- Eneida sonrió nerviosamente, al ver que ella se acercaba,
-tú sabes bien lo que quiero- Soraya, acaricio su rubio cabello,
-te advertí de ese hombre, te dije que Mortu no era de fiar, pero tu capricho llevo a la muerte de tu querido padre y ahora hermano, pequeña ¿Qué es lo que has hecho?- Soraya le dijo, Eneida apretó sus puños,
-te prometo que esto no se quedara así- la rubia dijo amargamente,
-si te ayudo a vengarte, tu alma me pertenecerá,- le dijo seria la Shinigami,
-eso ya no me importa, quiero que ese hombre page su traición,- las escenas se volvieron muy brillosas, fuego por todo el bosque, y un hombre arrastrado por la obscuridad,
-¡me las pagaras Eneida!- se escucho en lo profundo de tan obscuro lugar, "
Martin se levanto agitado, con la respiración entrecortada, vio el cielo y parecía todavía brillar la luna, sentía un calor impresionante, bajo las escaleras que daban a la cocina, miro la jarra, tenía mucha sed, tomo un vaso del fregadero,
-Keia- era el nombre que mas sonaba en su cabeza, al mirase en la ventana se dio cuenta de la presencia de una mujer de pelo rubio y ojos cafés, el tiro el vaso al suelo, este se quebró,
-menudo susto me he dado, solo es mi reflejo- le costó trabajo enfocar su vista, su ojo se esforzaba al doble, al ser el único que trabajaba,
-¿Hay alguien ahí?- esa era la voz de su padre,
-lo siento papá, te he despertado- el hombre miro a su hijo, y el vidrio en sus pies, sacón la escoba y el recogedor del armario,
-Martin no deberías levantarte de la cama- lo comenzó a reñir,
-lo siento solo que tengo demasiado calor- los dos sonrieron,
-bueno, estaba en mi despacho, tengo que resolver unos asuntos de la universidad, al parecer el reciente descubrimiento nos ha traído viejos problemas, que creíamos que se solucionarían pronto- Martin escuchaba a su padre que le puso un vaso de agua en frente,
-debe ser estresante-
-un poco, pero ya me conoces yo no me rindo- tomo el rostro de su hijo,
-parece que tienes algo de fiebre, Martin- se sentó a su lado,
-me siento bien, bueno mejor que ayer,-
-mejor la checo, hijo, MOM me dijo que tu y Diana antes del accidente, por así decirlo, que los dos pelearon, no es algo raro para ustedes, pero dijo que actuabas raro- Gerald saco el termómetro de un cajón en la cocina,
-no fue nada, ya lo resolvimos, fue por un reporte que se le voló por la ventana, creyó que le jugaba una broma,- Martin tomo el termómetro de las manos de su padre y se lo coloco el mismo,
-eso me lleva, si me lo permites, a el día que te dieron de alta en el centro, llegue a tu cuarto y te vi besando a Diana- el hombre se serbia una taza de café frio, Martin casi cae al piso de la impresión,
-a eso es que, bueno ensayábamos una obra y bueno….- mil escusas pasaban por su cabeza, su cerebro y labios no coordinaban, algo nuevo para él,
-no quieras verme la cara, Martin, dime ¿tú la amas?- el chico se quedo estático, que pregunta era esa, su estado actual hablaba mas por el que cualquier verso o poema, pero era su padre y con el todo tenía que ser directo,
- sí, Padre, ella es la mujer que amo más en la vida- esas palabras salieron de sus labios sin necesidad de pasar por su cerebro,
-tú y ella, no tuvieron un inicio de lo lindo, pero le demostraste ser más que un amigo, ella confió en ti más que en mi, llegaste a protegerla de cualquiera que se atreviese a querer hacerle algo, incluso si se burlaban de ella en la escuela, Martin es importante que los dos lo tomen con seriedad, no quiero perderlos a ambos, prométeme que ahora en adelante te cuidaras mas, no quiero otro susto como este, está claro, - el hombre saco el termómetro del ante brazo de su hijo,
- lo are papá- el bebió del agua,
-38, mejor vuelves a la cama- Martin jugueteo con el vaso, y después miro a su padre,
-¿Cómo se lo decimos a mamá? Diana parece muy asustada a que es lo que dirán- Gerald abraso a su hijo,
-déjenmelo a mí, ahora si tu mamá despierta nos va ir mal ha ambos, ve a descansar- la noche tomo su curso, claramente después de las pesadillas Martin no durmió nada, pensaba en todo lo sucedido,
-no te voy a decepcionar Diana,-
Sofía caminaba por un enorme viñedo, ella sentía que algo le asía falta, esos sueños la perturbaban,
-Eneida- pronuncio el nombre que avía gritado durante esa noche,
-¿Qué pasa con migo?- se dijo, miro al cielo, lo noto extraño, de repente se escucho algo moverse por atrás,
-Valentina, prima, no juegues así- ella pensó que se trataba de esa niña tan traviesa,
-¿Valentina?- se acerco pero de ahí salió una criatura negra,
-AAAAAAAAAA- grito Sofía, al ver que la tenia acorralada tomo una rama cercana y la golpeo con todas sus fuerzas, logro escapar, corrió por el viñedo en busca de su familia, pero otra de esas cosas la enfrento, y un hombre bien vestido apareció,
-vaya, miren a quien me encontré- el hombre la tomo del brazo,
-un viejo amigo, o en este siclo una nueva amiga- Sofía no podía creerlo,
-¿Quién es usted? Nunca lo avía visto,- ella luchaba por zafarse,
-ahora no pero pronto recordaras todo, tu y esa caprichuda de tu hermanita sufrirán ahora lo mismo que yo,- la pelirroja seguía sin entender,
-yo, no tengo hermanas,- dijo ya con dolor en su brazo,
- en esta vida no, vendrás con migo- el hombre le dio a la chica, a una de sus criaturas,
La mañana en la casa Mistery fue tranquila, Martin seguía dormido, Diana veía el televisor, o eso pretendía, ella observaba el reloj u, le limpiaba la sangre que su dueño le salpico, a pesar de eso todavía servía,
-Gerald Mistery, ¿Cómo se te ocurre? Ellos son hermanos,- negaba su esposa,
-tu bien sabes que esto podía suceder, por favor amor,- ella lo miro atónita,
-son mis niños- le repitió,
-y siempre van a serlo, Martin y Diana se trataron como hermanos por que así le dijimos, pero en si ellos son humanos, y ellos no comparten lazos sanguíneos, - en cuanto termino de decirlo se escucho romperse un vidrio en el cuarto de Martin, ellos corrieron, pero a llegar solo vieron a su hijo arrastrado por uno de esos seres, Diana llego atrás de ellos,
-¡mamá, papá!- ella dijo, escucho el ruido, y entro al cuarto, Gerald corrió para ver si podía hacer algo, pero la criatura lo estrello contra el muro,
-¡Martin!- grito su madre, Diana corrió a la calle, y preparo el reloj u, pero al salir no encontró nada,
-Martin- dijo casi en susurro, no podía creerlo, todo avía ocurrido demasiado rápido,
En un lugar cerca de las islas canarias, avía una cueva oculta, Sofía avía despertado ase horas pudo ver como una de las cosas que la atrajo ahí, traía consigo a un muchacho, lo dejo en el suelo arenoso de la cueva, ella corrió para ayudarlo,
-¿estás bien?- ella lo acostó boca arriba, noto que se encontraba herido, le limpio el rostro de la arena, el comenzó a despertar, Sofía no creía lo galán que este era,
-¿Dónde estoy?- pregunto el chico rubio,
-no lo sé, también me trajeron a la fuerza- ella ayudo a levantarse al rubio, y lo acerco a donde pudiese descansar, las vendas estaban mojadas, Sofía miro mejor al chico, un sentimiento la invadió, era como si ella ya lo conociera,
-necesito quitarte las vendas mojadas, te puede hacer mal- él la miro aun no veía del todo bien, pero asintió,
-mi nombre es Sofía Packer – le dijo amablemente,
-yo soy Martin Mistery- le dijo con dificultad, para la chica era más que obvio que ese hombre volvería por ellos, recordó lo que le dijo en Italia, al retirar las vendas noto que el rostro del chico avía sido dañado a gran escala, aunque sus heridas avían cicatrizados su ojo todavía lucia rojo,
-¿Quién te hiso esto?- le pregunto,
-eso no importa ahora, dime ¿Qué lugar es este?- el trato de reincorporarse,
- parece una cueva, por la arena y el olor a agua salada no estamos lejos de mar,- ella era lista y muy inteligente, ella por ultimo retiro el yeso casi desecho de su frente, el cayo algo mareado,
-¿estás bien?- el respiro muy profundo,
-sí, dame unos minutos- al verlo bien, ella sonrió si era muy apuesto,
-¿bien donde están?- era Mortu, Sofía se hiso para atrás, no quería que la vieran,
-no pueden ir a ningún lado- el hombre camino por el lugar,
-¿Quién es?- Martin hablo bajo,
-nadie bueno, tiene intenciones de destruirnos, por lo que se por algo que le hicimos, antes- Martin se confundido,
-¿Qué le hicimos?- fue una pregunta retorica, una sombra apareció detrás de ellos, y los acerco al hombre,
-bien, tráiganlos con los otros- les ordeno a sus mascotas,
Ellos entraron a una mazmorra, tenía aspecto lúgubre, al acercarse a lo que parecía un altar, Martin noto a su jefa atada en una de las paredes, y a varios agentes del centro en celdas,
-¿MOM?- entre grito el rubio,
-¡Martin! ¿Qué planeas hacer, remedo de demonio? No te atrevas a tocarle un solo cabello- le grito al hombre,
-bien, solo necesito su alma, por mi su cuerpo físico no me interesa,- las criaturas sentaron y ataron a los jóvenes en dos sillas frente al altar, el les puso dos medallones,
-¿Qué es lo que planea?- le pregunto el chico, Mortu tomo su cara y la contemplo,
-sin duda si eres ella,-
¿Ella?- Martin trago saliva,
-la mujer que me desterró al mundo de las tinieblas, esa mujer que ame, - MOM escuchaba atentamente, recordó lo que avía encontrado en el Leyendex, pero no avía sido muy exacto,
-¿Martin?- Sofía lo miraba con incertidumbre,
-y claro a su tonto hermano, creíste que protegerías a tu hermana, con solo infórmale de mis intenciones al Shogun, tonto de ti, si yo tenía tanto poder,- el hombre sirvió en el altar algo de agua, Martin trataba de liberarse, en si su reloj u le serviría de mucho, pero no le tenía,
-todo esto servirá para retraer mi mundo a este, y ahora par de insignificantes ustedes no podrán detenerme,- en un remolino de agua envolvió a Martin y ha Sofía, asiéndolos entrar en un sueño muy profundo,
-¡Martin!- MOM le grito, no podía hacer nada, casi todo el centro estaba en los calabozos,
al terminar el agua del remolino entro en los medallones, la piedra de uno se volvió roja y la otro amarilla, Mortu tomo de los cuellos los medallones y se dispuso a abrir una enorme puerta mas allá del altar,
-toda mi espera, al fin será beneficiosa,- el hombre se perdió al abrir la puerta,
En la casa Mistery, Diana y su madre decidieron que un medico revisara a Gerald, la castaña aprovecho para comunicarse con el centro,
-Billy, gracias al cielo, dime ¿Por qué no contestaban?- el marciano sanaba asustado,
-a ocurrido una catástrofe Diana, casi, todo el centro a desaparecido incluyendo a MOM- le informo el marciano,
-¿pero cómo?- Diana estaba en un armario del centro médico,
-bueno, recibimos una señal enorme de actividad paranormal en las islas canarias, parece que algo salió del centro de ese lugar, por poco esas cosas también me llevan, por suerte solo se llevaron mi traje,- el marciano no dejaba de temblar,
-esto va para mal, algo a raptado a Martin,- Diana sonó mas irritada,
-¿Cómo era lo que lo rapto?- el marciano la cuestión,
-bueno, era más como una sombra, bastante escurridiza- Billy se quedo pensativo,
-lo mejor es que vengas al centro Diana, yo y Marvin intentamos localizar la ubicación de todos los agentes desaparecidos o más bien secuestrados, puede que todo tenga conexión-
-gracias Billy-
-tranquila, encontraremos a Martin- ella cerro la comunicación,
Diana entro a la oficina de MOM, ahí estaba Marvin y Billy, ellos revisaban la computadora de la gerente,
-bien has llegado, ¿es verdad que se llevaron a Martin?- la castaña asintió,
-dime Marvin, ¿han encontrado algo que nos ayude a encontrar a todos?-
-posiblemente Diana, pero debes abrir un poco la mente- Marvin la miro serio,
-¿Qué tienes?- ella estaba dispuesta a escuchar,
-aquel perro enorme que nos ataco en Japón, es conocido como Dantelanth, uno de los guardianes del inframundo, antes en la antigüedad este ser quiso apoderarse de un antiguo templo, conocido como el templo de la fortaleza, este era cuidado y protegido por una sacerdotisa llamada Eneida, al enfrentarse a Dantelanth ella recibió graves heridas, lo seño cerca del templo por muchos siglos, - Marvin cayó un poco,
-¿bien y que tiene que ver con todo esto?-
-este es el retrato antiguo de la sacerdotisa- Marvin le mostro la imagen, Diana quedo perpleja,
-esa se parece demasiado a...- Marvin se paró de la silla,
-tu hermano, el es la reencarnación de esta mujer- esas palabras hicieron unisonó en la mente de Diana,
-pero ese can está encerrado, ¿qué quieren esas sombras de mi hermano?
-no de tu hermano, de su alma,- atrás de ella surgió Mei, venia acompañada de una mujer vestida de blanco, con un perro igual de blanco a su lado,
- las sombras que surgieron, son de un antiguo ejército, que la sacerdotisa del templo de la fortaleza, avía derrotado después de que tanto su padre y hermano murieran, por esa razón ella se convirtió en la sacerdotisa y oráculo del lugar, el general del ejército se llamaba Mortu, un hombre que enamoro a Eneida y después la traiciono, ella al ver lo que su prometido asía, fue conmigo y le di el poder para que ella liberara al mundo de un cruel destino-
-Mei, ¿Quién es ella?- le pregunto Diana,
-ella es mi maestra, es una Shinigami,- Mei cerró los ojos,
-un dios de la muerte de la mitología Japonesa,- susurro Marvin,
-Mortu necesita, dos almas, la Eneida y la de Keia- Soraya se sentó en una silla,
-¿Quién es Keia?- pregunto Billy,
-como dije, era el hermano mayor de Eneida, murió a manos de Mortu, pero necesita sus dos almas para abrir el portal y traer nuevamente el caos y destrucción, el no planea dejar nada vivo en ningún rincón de la tierra, - todos callaban,
-pero llegamos tarde, Mortu tiene a tu hermano y a la chica que es la reencarnación de Keia,- Mei lucia seria, y vestía su traje regional con la que la conocieron ase semanas,
-¿Mei, tu ya sabias lo de Martin?- le pregunto triste Diana,
-estuve vigilando a Martin por meses, no creía que Mortu liberaría a Dantelanth solo para que le mostrara en donde estaba, fue muy listo,- Mei apretó sus puños,
-eso ya no importa, debemos darnos prisa,-
