Nota de la autora: Por faaaaavor, dejen un comentario. No saben cuánto amo escuchar su opinión (: Aviso legal:No soy dueña de Criminal Minds o sus personajes, tristemente. Sólo de mis personajes y mi trama original.

Capítulo 9: Daniel

-Te estás durmiendo.

-No, no estoy.-respondí enderezándome en el asiento del copiloto.

-Claro.

-Mirada al frente, Daniel.-demandé y así lo hizo, riéndose de mi estado. Estaba tan cansada.

Pero yo…mantuve mi mirada sobre él. "Es absolutamente como en los viejos tiempos", pensé inclinando mi cabeza un poco hacia la derecha. Sólo que…no eran esos lejanos días más. Ya no estábamos en la escuela, y él ya no era mi amor de la preparatoria. Pero aún éramos nosotros, y aún éramos tan complicados.

Aún podía recordar el día en que lo había visto por primera vez, uno de los tres chicos nuevos en la clase. "No es para nada guapo", había pensado al verlo más de cerca cuando se sentó en la silla vacía frente a mí, y…junto a su novia.

"Daniel, ¿podrías pasarle esto a la chica frente a ti, por favor?" "Claro. ¿Puedo tomar prestado tu lápiz por un segundo, (t/n)?", fueron las conversaciones que precedieron a una broma por aquí y una broma por allá; y al cabo de sólo unas cuantas semanas, era como si hubiéramos sido amigos toda la vida.

Todo parecía muy simple entre los dos, incluso llegaba a sentirse así, pero en el fondo, ambos sabíamos que no lo era.

Desde fuera la gente comentaba cuán grandes amigos éramos, cuán unidos y cómo siempre estábamos riendo. Un comentario regular, también, era el cómo nos "privábamos" cuando estábamos juntos, y era verdad. Parecía ser que uno era el escape del otro, su lugar feliz, y simplemente el mundo a nuestro alrededor dejaba de existir. Era impresionante esta profunda conexión, rayaba en lo ridículo.

Pero nunca llegamos a hablar de ello, o de muchas cosas…Todo era broma tras broma, risa tras risa, y una que otra mirada. Claro que la cuestión tenía mucho que ver con él. No hablaba. Simplemente no lo hacía. Porque…bueno, eso hacen los hombres, ¿no?, y porque…era Daniel, una de las personas más cerradas que hubiera conocido.

No hace falta decir, que cuando la confianza empezó a existir entre nosotros (o…de él hacia mí) y me contaba sus cosas de vez en cuando, sentía que era uno de los mayores privilegios en el universo. Y bueno, con "cosas" me refiero a…las constantes y ridículas peleas que tenía con su novia. O ella con él, ya que él simplemente le daba la razón, y aún así no cesaban o disminuían.

Era preocupante. Lo era. Y cuando me di cuenta de cuán alarmada estaba por él, cuán interesada en su bienestar…lo supe. Me había enamorado de mi mejor amigo. Mi mejor amigo, que amaba a su novia, que no lo apreciaba. Cliché.

-(ttttt/nnnnn)-escuché su voz "cantando" en mi oído y me levanté sobresaltada. -Wow, ¿tan mal canto?

-Sí lo haces. ¿Ya llegamos?

-Hace un par de horas, realmente.-respondió y giré los ojos fastidiada.

-Basta.

-Woah, déjame ayudarte.-se apresuró a tomarme del brazo cuando intentaba salir del carro, dando tumbos. Aún estaba, bueno, algo dormida.

-¿En serio? Sólo tengo sueño, no estoy muriendo.-dije mirándolo molesta, y caminando hacia la entrada de mi casa.

-Bueno, tú cara dice otra cosa.-dijo y lo empujé ligeramente, para que me soltara y poder buscar las llaves en mi bolso.

-¿Ése es mi teléfono?-cuestioné.

-¿De quién más?

Giré las llaves y entramos. Corrí directo al teléfono.

-Oh…uhmmm…-fue lo único que atiné a decir, cuando reconocí el número.

-¿Quién es?-preguntó Daniel.

-Hola…sólo…un minuto.-respondí, pero al hombre al otro lado de la línea, mientras "llevaba" a Daniel de regreso a la puerta.

-¿Me estás echando?

-Te veo mañana, ¿sí?-dije sonriéndole y poniendo el teléfono en mi oído de nuevo. Él sólo levantó las cejas. Nos miramos en silencio por unos segundos y después se dio media vuelta hacia el coche.-Maneja con cuidado, ¿bien?

Levantó su pulgar y encendió el auto. Cerré la puerta en cuanto partió. Suspiré.

-(t/n), puedo llamar cuando…-la voz en mi oído comenzó.

-No, Spencer. Está bien. ¿Quién sabe cuándo sea el día en que vuelvas a casa del trabajo a esta hora, eh? Deberíamos aprovechar.

-Bueno, si consideramos que…

Me dirigí por algo de tomar al refrigerador, y después me acosté en el sofá. Lista para seguir escuchando sobre todas las variables que debíamos considerar para así poder calcular, con una exactitud casi perfecta, una fecha que diera respuesta a mi pregunta.