AYER

Kyoko se prepara para esa cita que no es cita con el hombre al que ama. Se mira en el espejo, se retoca el suave brillo de labios y se acomoda un mechón rebelde. Siempre se pone nerviosa… Y pone especial cuidado en que no parezca que se esmera demasiado en estar mona.

Que no es guapa, eso ella ya lo sabe, pero también sabe objetivamente que no es fea. Tan solo una más, del montón, como ya le dijeron más de una vez, una chica mediocre, que no destaca ni por un lado ni por el otro…

Pero luego, cada vez que se encuentran, ese destello en sus ojos le hace creer que ella es especial.

Aunque sabe que se engaña… Un efecto de la luz, por supuesto...

Al menos, siempre tendrá el recuerdo de Corn, que sí la ama. Su príncipe Corn, para quien ella es hermosa y digna de ser amada.

Un amor capaz de romper maldiciones de leyenda.

Es triste, dolorosamente triste, no poder corresponder a un amor así…