Advertencia: Escenas de contenido sensible /fuerte.


Capítulo 10: "Recordar".


"Kurt."


La habitación silenciosa era interrumpida por el lápiz deslizándose contra las hojas de una libreta. Lápiz que era utilizado por la pequeña niña que leía sin parar su hallazgo.

Habían pasado dos días y ya iba llegando a la mitad. Hubiera avanzado más, pero no podía arriesgarse a que Quinn la descubriera otra vez con el libro en sus manos, y si Blaine lo encontraba en esta biblioteca era más fácil hacerlo pensar que lo había olvidado ahí, debido a que estaba constantemente distraído.

A veces no entendía a los mayores.

Por ahora su concentración estaba centrada en sus anotaciones de fragmentos que le habían llamado la atención.

Pruebas que Blaine había deducido en el pasado acerca del ladrón de las joyas. Cerró el libro dando un suspiro mientras miraba su lista, quedaban un par de minutos para que llegara el Príncipe, debía comenzar a ordenar y ocultar las evidencias pronto.

Sus ojos se centraron en su letra cursiva, algo temblorosa y un poco más grande de lo necesario, sobre el papel.

Número 1: Los Zethouts cambian de tamaño al cambiar en sus fases animales.

Eso era nada más que conocimiento general. Todos los habitantes de este Reino estaban enterados de la leyenda, a pesar de que fueran aspectos muy básicos en comparación al libro. Pero no dejaba de tener sentido a que una de esas criaturas pudiera pasar por el agujero de la habitación del rey.

Número 2: Adquieren las características/cualidades del animal correspondiente a su transformación. Habilidad, agilidad, audición, destreza...

Aunque no pudiera entrar por aquel agujero, podía entrar por una ventana sin problemas. Modificando de una u otra forma la teoría, seguía teniendo el suficiente sentido.

Número 3: No están acostumbrados a socializar con humanos.

Eso justificaría el porque devolvió las joyas sin mostrar el rostro en señal de vergüenza o disculpa. Además le daría el aire propicio de un prototipo de "ladrón antisocial" en un intento de pasar desapercibido.

Número 4-

De pronto se percató.

Se puso de pie, dejando el libro oculto en el estante junto a los suyos, frunciendo el ceño mientras volvía a tomar su lista, releyendo sus opciones y dejándose caer en el sillón.

Antisocial.

Habilidad, incluso para utilizar la ventana en señal de entrada.

Un ladrón que desaparece sin ser visto ni oído.

Soltó un sonido gracioso, mordiéndose una de sus uñas. No podía ser verdad, él lucía humano y cualquier persona con un estilo de vida como ese podía desarrollarse como alguien reservado e introvertido.

Pero se otorgaba a sí misma el beneficio de la duda.

Su huida seguía repercutiendo en la memorias de Blaine y en la suya, si era sincera.

Se volvió a acomodar en el sillón, ocultando sus pies bajo la falda, volviendo la hoja para hacer otra anotación.

Kurt.


-¿Rachel?.- preguntó Kurt en voz alta, caminando hacia el lago, mirando el agua totalmente cristalina debido al sol comenzando a asomarse.- Maldición.- farfulló agachandose luego de dar una mirada de reojo a ambos jóvenes, el que aún seguía despierto sosteniendo al otro en su regazo.- Aparece.- gruñó acercando su mano hacia el agua, pero su mano se vio detenida por otra.

-No la toques.- siseó Santana con la mirada un poco sorprendida.- ¿Estas loco?

-Es peligroso tocar esa agua si no lograste salir de ella antes.- explicó Brittany al Zethout que la miró extrañado, sus brazos sosteniendo al malherido chico.

-Casi muero ahogado.- gruñó Kurt al tener que contar la historia, ambas chicas quedándose en silencio ante la declaración.- Rachel.- insistió introduciendo su mano dentro del lago, meciendo el agua, creando las primeras ondas.

Los cuatro observaron el agua moverse hasta llegar más allá, chocando con el acantilado. Las miradas centradas en ellas a medida que iban cesando.

Nada.

No pasó nada.

-¡Vamos pescadito!.- exclamó Santana, introduciendo una rama, dando golpes contra la superficie del lago.- ¡Sal de ahí!

-Eso es un tanto grosero.- opinó Brittany más para sí misma.

-¿Quieres atraer a los cazadores otra vez?.- gruñó Kurt, apoyando ambas manos hasta que el agua sólo cubriera sus nudillos. La respiración agitada causando dolor en sus costillas. ¿Qué podía hacer?

-Esto va mal.- susurró Santana observando a los Zethouts, el que aún seguía inconsciente comenzando a toser, soltando saliva con un dejo de sangre de entre sus labios.

-Resiste.- susurró el otro chico palpando su hombro con nerviosismo, quitando el cabello de su rostro, él mismo temblando al soportar el dolor por dentro.

No estaba en su naturaleza

Eran educados entre ellos mismos a que no debían sentir, no debían confiar y no debían siquiera pensar en los lazos. Pero ahí estaban.

Los Zethouts, pensó tristemente mirando su reflejo en el agua, sólo eran seres que mendigaban amor.

Alzó su puño, golpeando el agua con fuerza, salpicando a su alrededor, empapando a una flor marchita que había crecido bajo un tronco hueco. Su respiración trastabillando con los engranajes de su cerebro.

-¿Qué es eso?.- preguntó el Zethout mirando hacia ella, provocando que todos siguieran su dirección.

La flor grisácea estaba comenzando a incorporarse, el tallo y sus pétalos ganando color a cada segundo hasta quedarse nuevamente como si estuviera recién florecida.

-¿Siquiera es eso posible?.- preguntó Santana boquiabierta, mientras Kurt volvía la vista a sus manos sumergidas. ¿Existía la posibilidad de que...?

Se puso de pie, caminando rápidamente al lado de ambos chicos, juntando sus manos para poder sacar agua y evitar que cayera. intercambió una mirada con Brittany mientras Santana miraba de brazos cruzados la escena.

Tomó un largo respiro, dejando caer el líquido sobre el rostro de la criatura, quien soltó un gemido ante el frío contacto.

El otro chico temblaba nervioso, observándolo con los labios apretados mientras los segundos pasaban. Kurt soltó el aire, volviendo a sacar agua, vertiendo la otra vez en su cara, las gotas deslizándose por su cuello.

-Lograrás que se resfrie.- farfulló Santana, los hombros de Brittany cayendo ante la decepción. Kurt soltó un gruñido sin creerlo posible, colocando sus manos sobre su frente, el agua que aún quedaba deslizándose por sus muñecas.

¿Qué harían?

Si lo dejaban así moriría en cosa de horas, eran tan sólo niños que habían caído en el lugar incorrecto y bajo la suerte incorrecta.

Y había sido su culpa.

Soltó un siseo involuntario al sentir una picazón sobre su piel, se miró las muñecas, la cicatriz de las quemaduras comenzando a desaparecer a medida que el agua las cubría.

Sus ojos se ampliaron, mirando al chico, su piel comenzando a curarse al igual que la suya.

-¡Funciona!.- exclamó el joven mirando a su amigo, Brittany se tapó la boca y Santana parecía tener la sombra de una sonrisa.

Kurt volvió a sacar agua, deslizandola por entre sus labios para que así pudiera beberla.

El ambiente se aligeró mientras ambos comenzaban a ser sanados. Los Zethouts sintiendo alivio, tratando de controlar el tenue dolor de sus corazones al ver que las cosas salían bien.

Estando demasiado ensimismados como para percatarse de la joven que los observaba desde el agua. El cabello de la sirena extendido por sobre la superficie, su nariz oculta, y sus ojos ocultos bajo sus pestañas, sus párpados semicerrados.

Kurt era el humano que se mezcló entre desconocidos.

Kurt era la criatura que salió de esas agua.

Y Kurt era el único al que había visto poder utilizar el lago de esa manera.


Había silencio.

Se sentía incorrecto respirar.

Incluso, no era adecuado mirar.

Tres Zethouts estaban de pie en la entrada de la cueva. Del refugio. El resto solo miraba de reojo, tratando de ocultar la sorpresa –nadie creía que volverían, ni menos que siguieran vivos.

Kurt podía sentir el nerviosismos de ambas chicas a su lado, pero no podía dejarse gobernar por ello, ni siquiera debía permitir que su propio nerviosismo le llenara los sentidos. Tomó un largo respiro, dando un tentativo paso hacia delante, ignorando a Brittany, quien parecía estar a punto de alargar su brazo y retenerlo.

Fue cosa de segundos que las antorchas se tornaran de un color celeste fluorescente y las fogatas se apagaran dejando un olor a madera quemada. Sintió un escalofrío recorrer su espina cuando comenzó a oír las pisadas provenir desde el fondo del lugar.

Cerró los ojos por un momento, queriendo concentrarse o queriendo dejar su mente en blanco, no estaba del todo seguro. Soltó el aire contenido para luego abrir sus ojos, encontrándose con los últimos que quería ver en todo el mundo.

-¿Qué tenemos aquí?.- gruñó Karofsky, su lengua deslizándose por sobre sus colmillos. Kurt frunció los labios con asco, tenía unas ganas inexplicables de que se mordiera su lengua y terminara muriendo por su propio veneno.

Pero las cosas no eran así.

-Trajimos lo que pediste.- sentenció Santana, bajo la mirada alterada de Brittany. Kurt no se volteó a mirarla.- Salvamos nuestro cuello. Es todo.- agregó cruzada de brazos, una mirada de aburrimiento en sus ojos entrecerrados.

Karofsky sonrió ampliamente, sus ojos ampliándose en alegría mientras caminaba hacia ella, dejando que su brazo rozara el de Kurt.

-Tu actitud no me agrada.- susurró tomándole el mentón con un poco más de fuerza de la necesaria. Santana enfocó sus ojos en él, soltando un gruñido desde su garganta. Karofsky alejó su mano con lentitud.- Pero cumplieron. Era un trato.

Trato.

Kurt sintió náuseas.

Ambas chicas caminaron hacia uno de los rincones. Brittany siendo arrastrada disimuladamente por Santana, al quedarse mirando al castaño. No sabía mucho de sensaciones, pero podía leer perfectamente el temor bajo esa mirada fría de aquel Zethout.

-¿Volvió el perro?.- preguntó Karofsky nuevamente, colocándose frente a él. Ladeó su cabeza con una mirada burlesca. Kurt se mantuvo serio e inexpresivo.

-Nunca me fui.- sentenció con la voz baja, tratando de enderezar sus hombros, mirando directamente al otro Zethout frente a él.- ¿Acaso no recuerdas a la serpiente que intento matarme?.- agregó apretando sus puños con fuerza, las uñas clavándose en sus palmas.

-No entiendo porqué no lo hice.- pensó en voz alta, dándole la espalda, comenzando a caminar como si el hecho y las incontrolables ganas de poseerlo no estuviera a flor de piel.- De hecho, no entiendo porqué no funcionó.- agregó mirándolo por el rabillo del ojo, tan solo doblando su cabeza.- ¿Algo que quieras contarme?

-¿Tu poder te cegó al punto de no poder encontrarme por ti mismo?.- preguntó tomando un largo respiro de aire, intentando relajarse.- Intentaste herirme de otra forma.- farfulló.- Intentaste saber si yo seguía con vida para cumplir con tu objetivo.

Karofsky soltó una risa burlesca, su lengua mojando sus labios.

-Dime.- dijo volteándose, acercándose hasta que su aliento pudiera chocar contra su rostro.- ¿Qué serías sin mi? ¿Qué sería de un pobre chico que estaba solo en el mundo?.- agregó con una voz inocente. Kurt podía sentir como su estómago luchaba por vaciarse, las náuseas mareándolo y queriéndolo hacer desmayarse al recordar el pasado de hace años atrás.- Estabas herido. Solo. Sin amor.- susurró deslizando un dedo sobre su mejilla, delineando su mandíbula. El ojiazul lucía herido, sus ojos enseñando la tristeza de un joven niño que estaba perdido y cayó en el lugar incorrecto.- ¿Ves que he sido bueno?. Te he cuidado.

Fue cuando el dedo de Karofsky llegó al borde de sus labios, en que Kurt enseñó sus colmillos, su ceño frunciéndose ante la ira que hacia hervir su sangre, sus cejas se tocaron mientras la respiración salía agitada por su nariz.

-Porque eres un asqueroso pervertido.- susurró entrecortadamente, golpeando su mano, alejándola en un solo movimiento.

La frase cortó el aire denso. Brittany contuvo un jadeo y Santana cerró sus ojos con fuerza, sabiendo que era un comentario que lo sentenciaba y empeoraba las cosas.

Las antorchas se apagaron dejando el lugar a oscuras, solo escuchando los pasos firmes y seguros que arrastraban al Zethout por sobre la tierra.


Nick no entendía nada en absoluto.

Miraba a Jeff de reojo en ocasiones luego de haber llegado a la cueva, pasando desapercibidos ante tanto alboroto entre los cazadores. Algunos estaban algo temblorosos, mientras otros parecían discutir acaloradamente entre ellos sobre algo en particular.

"Kurt. El Zethout extraño"

Todos parecían sacar sus propias conclusiones, tratando de convencer al otro entre argumentos y gritos. Era algo bastante incómodo para los típicos días que tenían siempre.

-¿Dónde estabas?.- farfulló una voz a su lado, sacándolo de sus pensamientos. Wes se dejó caer a su lado, luciendo serio.

-¿Qué pasa?.- contestó tratando de cambiar el tema, apuntando con su mentón al resto.

-Ese Zethout que capturó Jeff.- gruñó pasando su mano entre su cabello.- Era un salvaje. Alejó a un grupo de hombres en segundos, incluso a Smythe tan solo dándole un empujón.

Nick frunció el ceño de inmediato, dando una mirada directa a Jeff, quien solamente estaba apoyado contra la pared frente a él, sus ojos cerrados mientras dejaba caer su cabeza hacia delante. ¿Es que acaso de aquello lo quería alejar? ¿Cómo es que sabía que Kurt haría algo como eso?

-Los vi.

Nick se volteó a Wes nuevamente, quien se veía mucho más serio que de costumbre, y que momentos atrás.

-¿Qué cosa?.- preguntó tratando de sonar despreocupado, pero su garganta estaba algo apretada.

-Jeff y tú.- sentenció comenzando a sonar aburrido de la situación. Nick se quedó en silencio, sabiendo que empeoraría las cosas si es que no daba una explicación; el problema era que… tampoco tenía un argumento que lo favoreciera.

-¡HAN ESCAPADO!.- exclamó un cazador comenzando a correr desde el fondo de la cueva hasta ellos. Sebastian se puso de pie de inmediato, una mano en su costado, mientras su mirada parecía echar fuego ardiendo.

-¿Qué estas diciendo?.- siseó dando pasos rápidos hasta él, mientras las voces disminuyeron hasta el silencio.

-Las jaulas están abiertas.- jadeó con ambas manos en sus rodillas, cansado luego de haber corrido.- No están.

Sebastian entrecerró sus ojos, dejando caer ambas manos, volteándose hasta encontrar su ballesta y apuntándola entre la multitud. Todos aguantaron la respiración y se quitaron de en medio, dejando ver una especie de túnel que daba con Jeff en el final.

-Comienza a relatar.- dijo seriamente, cargando su arma con una flecha tensa entre la cuerda.- O te atravieso el cerebro.

Jeff abrió los ojos, entrecruzándose de brazos hasta quedar frente a frente a Sebastian. Nick por primera vez lo había visto así. Serio, frío, vulnerable, pero ocultándolo con decisión.

-Se entregó.- dijo en voz baja. Todas las miradas sobre él.- Porque quería a cambio a la chica rubia.

-Inventa algo mejor.- ironizó con una sonrisa sardónica.- Eso ya lo dijiste.

Las antorchas crepitaban y daban un ambiente cálido a todo el lugar, además de iluminarlo. Jeff dejó caer sus brazos, comenzando a avanzar hacia él.- Digo la verdad.

-Entonces explica, ¿Cómo escaparon si solamente nosotros podemos cortar esas cuerdas?

-¿¡No crees que podrían haber robado un cuchillo!?.- exclamó enfadado, deteniéndose cuando Sebastian puso su dedo en el gatillo del arma. Una gota rodó desde su cien hasta el mentón.

-¿No crees que eres un pésimo mentiroso?.- susurró comenzando a sonreír lentamente, pareciendo satisfecho cuando Jeff se quedó en silencio.- Seré benevolente, y te dejaré darme una segunda explicación.

El rubio frunció los labios por un momento, pareciendo un tanto dudoso por un segundo, pero finalmente siendo decidido en agacharse a tomar un arco cualquiera y saca una flecha del estuche colgando en su espalda.

Nuevamente ambos estaban batiéndose a duelo. Y la rivalidad estaba siendo más que notoria.

-¿Acaso lo sabías?.- preguntó Sebastian, recordando todo lo sucedido, y ahora pareciendo cómplice al hablar nuevamente de algo de lo que solo él tenía conocimiento.

Jeff no contestó.

No entendía de lo que estaba hablando, pero si daba cualquier respuesta podía empeorar las cosas. Sebastian lo creía culpable, ya no habían más excusas que dar.

Alzaron sus armas. Ambas miradas focalizadas en su punto de tiro.

-¿Y qué si efectivamente le robaron el cuchillo a alguno de los que hacían guardia?.- interrumpió Nick, sus puños apretados temblando. Jeff entrecerró los ojos, queriendo retroceder el tiempo de inmediato. Sebastian bajó el arma, visualizando al otro cazador.

-Es una idea estúpida.- exclamó negando con la cabeza.- Estaban demasiado mareados por los golpes como para siquiera visualizar con claridad.

-¿Se te olvida que son animales?.- argumentó como si fuera obvio. Sebastian alzó su arma nuevamente, esta vez frente a él.

-La discusión es conmigo.- sentenció Jeff, apuntando con la flecha directamente a su nuca. Sebastian soltó una leve carcajada.

-Me esta empezando a cansar este juego de defenderse.- susurró peligrosamente, arrastrando sus pies por la tierra a medida que se volteaba.- Me estoy aburriendo de tus mentiras, Jeff.

-Entonces dispara.

Sebastian alzó una ceja, tratando de no fingir sorpresa cuando Jeff lanzó su arco al piso, la madera haciendo ruido sordo al caer.

-¡Jeff!.- exclamó Nick dando un paso hacia él, pero Wes lo sostuvo del brazo.

-Sebastian, ¿Qué planeas?.- le detuvo el asiático, colocando una mano en el hombro del cazador.- Ya se escaparon, y ni siquiera alguno de nosotros sabe lo que es Kurt.

-Pues yo sí.- gruñó dejando caer la ballesta en su mano, dándole la espalda al resto hasta volver a su posición inicial. Todos le miraron expectantes, pareciendo un poco desconcertados y generando comentarios cuando comenzó a desabotonarse la camisa, sacándosela del pantalón hasta apartarla logrando mostrar sus costillas.

Era una mancha morada, con pequeños puntos alrededor.- Esto.- sentenció tocándola con el borde de sus dedos, apretando los labios ante un rictus de dolor.- Es lo que provocan los antepasados.

-¿Estas diciendo que él es uno de ellos?.- preguntó Wes desconcertado. Los murmullos comenzando a resurgir. Sebastian soltó un gruñido.

-¡Claro que no!.- sentenció dejando caer la camisa nuevamente para cubrir su pecho.- ¡Ellos lo crearon!

Jeff se quedó en silencio, un tanto shockeado y sorprendido mientras escuchaba como los gritos y el alboroto comenzaba a resurgir. Nick se acercó tomándolo por los hombros con una expresión de ira.

-¿¡Eres idiota!?.- exclamó zamarreándolo, provocando que luciera algo asustado. Su voz sin destacar entre los gritos- ¿Cómo haces eso?

-Lo ayudé.- susurró apenas audible, pero lo suficiente para que alguien cerca lo oyera. El moreno se quedó en silencio ante la confesión.

-Y no desde la nada.- sentenció Sebastian generando silencio otra vez.- Los rumores dicen que era humano antes de ser transformado.

-¡Qué asco!

-¡¿Cómo alguien querría ser una criatura tan horrible?!

-¿Qué hacemos?

-Hacer lo que los cazadores hacen.- farfulló entredientes, arreglándose la ropa mientras lucía serio y molesto ante lo sucedido.- Buscar a su presa.

-No sabemos dónde buscar.- señaló un hombre al azar, cruzado de brazos y con el rostro en una expresión confundida.

-Si es humano.- dijo comenzando a pasear entre el resto de los hombres.- O al menos… "Parte de él".- ironizó haciendo comillas con sus manos.- Tendrá que acercarse a ellos, aunque sea por curiosidad.

-Eso es un sentimiento humano.- señaló Wes, mirándolo, jugando con su talismán.

-Veo que ya vas entendiendo.- dijo Sebastian llegando hasta Nick y Jeff, ambos luciendo silenciosamente incómodos.- Ustedes dos serán los primeros.

-¿Qué quieres decir?.- preguntó el moreno, luciendo perdido de la conversación.

-Ya que tú eres responsable.- señaló a Jeff, quien lucía molesto.- Y que tú quieres defenderlo. Buscarán en el mercado.- dijo con autoridad.- Nos turnaremos.- agregó en voz más alta.- Debemos infiltrarnos. Creemos alguna historia u otra del porqué de nuestra visita. Compremos, vendamos, regateen, pero consigan información de cada una de las personas de ese lugar.- explicó a todas las miradas puestas en él.- Tenemos que llegar hasta Kurt.

-¿Por qué concentrarse en ese chico?.- preguntó Jeff negando levemente con la cabeza. Sebastian alzó una ceja como si la pregunta no tuviera sentido.

-Porque es el punto débil de Karofksy.


Dave se había marchado al atardecer.

Kurt no salió de allí incluso cuando la noche había caído y todo volvía a la normalidad entre el resto.

Brittany y Santana lograron ocultar a ambos jóvenes entre las mujeres, ambos durmiendo para así descansar lo adolorido de sus cuerpos y esperar a su recuperación. Tal como había dicho Kurt; David no se percató de ellos ni de nadie.

-¿Podrías dejar de hacer eso?

La voz interrumpió a la rubia, quien estaba chocando una roca contra la otra por sobre un montón de pasto seco.

-¿Qué?.- susurró un tanto perdida en sus pensamientos. El ambiente cálido alrededor de ellos, debido a todas las fogatas y antorchas encendidas.

-Esta mojada.- indicó tomando una de las piedras de sus manos, enseñándosela.- ¿Cuándo vas a lograr fuego?.- le preguntó alzando una ceja. Brittany soltó un suspiro, empujando las rocas contra su intento de fogata, dejándose caer cansada hacia un lado.

-Solo…- susurró dibujando patrones sobre la tierra.- Estoy preocupada.

Santana soltó un sonido gracioso de entre sus labios, rodando los ojos; Brittany alzó la vista hacia ella un tanto molesta.

-¿No te cansas de sentimientos estúpidos?.- preguntó negando con la cabeza.- Eres un Zethout-

-Eso no me detiene a no sentir nada en absoluto.- gruñó sentándose enojada.- ¡Ese chico esta siendo abusado!

-Bueno, es su problema.- dijo tomando los restos de la fogata, lanzándolo a un lado para poder extender una tela sobre el suelo, comenzando a dejar caer otro par, hasta hacer una especie de colchón. Brittany la miraba anonadada.- Deberías aprender a no meterte en los asuntos de la gente.

-Bien.- dijo poniéndose de pie, sacudiendo su falda, dejando que la tierra cayera cerca de la joven morena, quien comenzó a toser y alejar las partículas de polvo de su cara.

-¿Dónde vas?.- preguntó con los ojos entrecerrados, observando a la rubia caminar decidida.

-Ese.- dijo recogiendo su cabello en un moño alto.- Es mi problema.- finalizó adentrándose dentro de la oscuridad a la que nadie se atrevía a pasar.


Debía admitir que el lugar parecía tener su propia temperatura, o quizás era el aura del sitio el que le daba escalofríos.

Tropezó un par de veces, al estar concentrada en el fondo del lugar, el que se veía apenas iluminado. Tomó un respiro profundo, tanteando como si pisar ese suelo era incorrecto.

En partes lo era.

Era la primera Zethout en años que estaba cruzando ese lugar además de Kurt y Karofsky. ¿Qué se supone que debía sentir?.

Estuvo a unos segundo de echarse atrás y correr como una niña asustada, pero entonces lo escuchó.

Eran gemidos.

Eran quejas.

Era alguien llorando.

Kurt, llorando.


-¿¡COMO TE ATREVES!?.- gritó Karofsky, empujando a Kurt dentro del lugar, haciéndolo tropezar, pero sin lograr que cayera.- ¡Me humillaste en frente de todos!

-¿¡Cómo es que no te humilla caer tan bajo conmigo!?.- gruñó apuntándolo con un brazo tembloroso, sus ojos entrecerrados como si algo doliera dentro de él. Porque efectivamente, su corazón latía tan fuerte que lo hería.- ¡Necesitas a alguien para que te satisfaga!-

Cayó de espaldas.

Las manos de Karofsky quitándole sus armas, lanzándolas en desorden hacia los lados. Kurt trató de apartarlas esta vez.

Luchó, apretando sus muñecas, enterrando sus garras sobre su piel, intentando herirlo tanto como él lo hacía.

Unos labios le atacaron la boca, una lengua desagradable deslizándose dentro, provocando que gimiera en desaprobación, mientras golpeaba sus hombros para alejarlo aunque sea unos segundos para poder respirar.

Sacó su camisa de entre sus pantalones, abriéndola apresuradamente con una mano, mientras la otra bajaba por su torso.

-¡NO!.- gimió ladeando la cabeza para alejarlo.- ¡ALÉJATE DE MI!.- exclamó nuevamente intentando tratar de quitar la horrible sensación. Sus manos se convirtieron en escamas, la sangre fría helando contra su piel, provocando que aullara, mientras alzaba sus pies, doblaba sus rodillas.

Intentaba golpearlo con ellas hasta alejarlo.


Brittany lo sorprendió en medio de sus sollozos, recostado en un colchón rústico sobre el suelo. Se veía pequeño, como si fuera un niño envuelto en sí mismo; ninguna fracción de su rostro se visualizaba.

Se acuclilló a su lado, extendiendo sus manos hacia él, pero deteniéndose un par de centímetros antes de llegar a su piel. La cabeza de Kurt sobre la almohada, escondida entre sus manos mientras sus hombros temblaban, le daban la impresión de que no sería una buena idea.

La rubia hizo un rictus de dolor a medida que miraba hacia las heridas y manchas sanguinolentas a lo largo de sus brazos.

-Kurt.- susurró alejando su mano, colocándola sobre la tierra para mantener el equilibrio. El castaño detuvo su llanto de inmediato, tragando audiblemente un nudo por su garganta, sentándose de pronto, provocando que soltara un gemido que no pudo contener ante lo brusco de sus movimientos. Brittany se tapó la boca, mientras sus ojos comenzaron a colmarse de lágrimas, a medida que podía ver el resto de su cuerpo.

Malherido. Sangrando. Ardiendo en dolor.


Sus dedos marcaron moretones en sus hombros. Su pecho. Sus caderas…

Marcándolo otra vez. Una y otra vez a medida que esto se seguía repitiendo.

-Nunca miras mi rostro.- dijo Karofsky en su oído, soltando el aliento caliente, provocando que Kurt apretara los dientes, haciendo su último esfuerzo para poder alejarlo.

-¿Mirarías a alguien que te utiliza?.- preguntó tratando de alejar su rostro lo que más podía. Tratando de alejar la sensación de asco cuando sintió su boca pegada a su cuello, lamiendo su pulso.- ¿Siquiera tendrías las ganas de observar a alguien con intenciones tan sucias-

Gimió apretando sus uñas contra sus brazos, marcando sus uñas en una mezcla de rabia y dolor, al sentir como se introducía en él sin importarle las palabras que había dicho.

-Supongo que no.


-Vete de aquí.- farfulló con la voz ronca, como si las palabras apenas pasaran por su garganta. Respiró con dificultad, alzando una mano temblorosa hacia su labio partido.- Si él te encuentra…-

-No puedes seguir así.- susurró Brittany, pasando sus manos contra sus mejillas, la situación la apenaba. Kurt soltó una risa sin humor.

-Siempre es igual. Es esto o la muerte lenta.- sentenció tomando su camisa tirada a un lado, colocándosela lo más rápido posible para que la rubia a su lado dejara de encontrar nuevas razones para seguir llorando. ¿Por qué tenía que ser tan dramática?

-¿Cuál es la diferencia?.- soltó con un dejo de enfado. Kurt soltó parte de aire por su nariz.

- Si sigo vivo, podré buscar a los que provocaron todo.- dijo como si tratara de convencerse a si mismo. Quizás si lo repetía lo suficiente lo lograría.

Brittany lo observó comenzar a calzarse las botas, acomodando sus armas en su lugar, al ritmo que su cuerpo le permitía. No era muy lista, pero como antes lo había hecho, sabía observar y sacar sus propias conclusiones.


Soltó un jadeo adolorido, sintiendo los dedos de Karofsky bajar a lo largo de su espalda, dejando los surcos de sus uñas por sobre su piel.

El ritmo comenzando a aumentar, sintiendo su aliento chocar contra su cuello. Sintió sus ojos comenzar a aguarse, terminando por soltar lágrimas cuando se dio cuenta que, como siempre, no importaba cuantos golpes diera, o cuantas veces empujara para alejarlo. No lo lograría.

Nuevamente su boca atacó la suya, mordiendo su labio inferior con fuerza sintiendo como Karofsky caía en su propia satisfacción. Soltando todo su aliento contra su oído, hasta desplomarse sobre él unos segundos.

Kurt miró hacia el techo, sintiendo las lágrimas resbalar una tras otra.

Algún día todo eso cambiaría.

Tenía que tener la mínima esperanza aunque su pecho pareciera reventar ante la desesperación de que ello fuera posible.


-Dime una cosa.- replico mirando al Zethout ponerse de pie, extrañándose por un momento cuando lo vio avanzando con una pierna coja -eso pasa cuando una rodilla es empujada contra tu pantorrilla.- ¿Siquiera tienes tu propia libertad para poder investigarlo por tu cuenta? ¿Para buscarlos?

Kurt se mantuvo serio. Dándole la espalda, provocando que Brittany no viera su rostro contraído en arrepentimiento.

Era más fuerte, más ágil, más hábil, pero de qué le servía si ni siquiera sabía la ubicación de su objetivo.

-Estas atrapado en algo que no puedes abandonar.- dijo al joven poniéndose de pie a su vez, avanzando hacia él.- ¿Qué diferencia hay entre la muerte que te amenaza y la vida que vives?

-¿Y que quieres?.- soltó volteándose, sus ojos brillantes, cristalinos. Nuevamente siendo frágil. Siendo humano en público.- ¿Qué huya?.- se burló pasando sus dedos por entre su cabello, peinándolo hacia atrás.- ¿A cuantos de ustedes tendrá que matar para quedar satisfecho y convencido en que se está "empeñando" en buscarme? ¿Convencerse de que lo esta intentando?.- alzaba la voz sonando herida, una mano sobre su pecho.- ¿Cuántos deben ser capturados y torturados para buscar al Zethout que quería huir?

-No entiendo.- susurró Brittany abrazándose a sí misma.- Te contradices, Kurt. ¿Cómo planeas la venganza sin que Karofsky se entrometa?

Kurt volvió a darle la espalda, caminando por el túnel hacia el resto del refugio.

-Yo cumplo mi parte de esta mierda.- farfulló jalando su camisa como si quisiera mostrar lo herido que sentía más allá de las heridas.- Y él paga la suya. Al igual que cumplió el trato que implantó con ustedes.


El agua rodeaba su cuerpo, transladandose desde el fondo del lago a la superficie. Había pasado tiempo desde que estaba con estas ansias de aventura, pero debió ser gracias a que le había salvado la vida a un Zethout, las cosas habían cambiado a su alrededor y dentro de su mente.

Salió salpicando agua, pero pasando desapercibida debido a la cascada que estaba frente a ella.

Ese lado del lago era el del "otro extremo". Era muy extraño que alguien llegara ahí además de las sirenas o los humanos desafortunados, pero todo logró tener sentido cuando vio al castaño de espaldas a ella.

Su cuerpo era tonificado, trabajado en musculatura, cuyos brazos estaban siendo delineados por las gotas que caían sobre ellos. Su cabello estaba pegado a su frente, y sus ojos estaban cerrados; su cuerpo expuesto desde su cintura hacia arriba.

Nadó un par de metros más cerca, percatándose de manera brusca el porqué estaba comenzando a deslizar sus manos de manera frenética sobre sus brazos.

Cerró los ojos por un momento, concentrandose en su objetivo y la verdadera razón del porqué debía hablarle.

-No creo que ustedes sean bestias.- dijo llamando su atención, provocando que se volteara asustado. Rachel alzó sus cejas al ver su torso y su rostro.- Pero asumo que algunos si lo son.

-No quiero tu piedad.- dijo avanzando por el agua a pasos agigantados para alejarse del agua fría.- ¿Por qué apareces ahora en vez de cuando te necesité?

-Por lo que vi no fui necesaria.- susurró alzando su cola en la superficie, era de un morado intenso en esa ocasión. Kurt se acercó hasta un par de pasos de ella, respiraba agitado ante el contraste de temperatura.

-Estabas ahí.- farfulló salpicando agua, alzando sus brazos para alejar su cabello del rostro.- Y no hiciste nada.

-No.- dijo sin sonar arrepentida, dando un aleteo para alejarse de Kurt cuando pareció acercarse de pronto.- Tú hiciste mucho.

El castaño se detuvo, frotando los puntos adoloridos de sus brazos tratando de relajarlos. Era cierto, pero no estaba seguro de cómo lo había hecho.

-¿No se supone que las personas que salen de aquí se ven beneficiados?.- preguntó frunciendo el ceño, intensificando su confusión cuando vio a Rachel negar con la cabeza.

-Son beneficiados con su vida.- dijo segura de sus palabras y de la idea de Kurt.- Me refiero a que sigan teniéndola.

El castaño se miró las manos como si estuvieran sucias de algo realmente extraño y desconocido. ¿De dónde había sacado esa habilidad, entonces?

-Prueba.- le instó moviendo su mano, empujando ondas hasta él.

Kurt tragó saliva nervioso. Luego de pestañear un par de veces, no estando seguro de como comenzar. Acercó sus mano, acunando un poco de agua en ellas, llevándolas a su rostro. Se concentró en el causante. En como le había hecho esto, en como siempre seguiría pasando, en como al final del día terminaba siendo el lastimado.

En cómo planeaba hacer que eso se detuviera.

Salpicó el agua en su rostro, dejando que las gotas cayeran en el proceso. Rachel le observó fijamente, sería, expectante mientras Kurt mantenía sus ojos cerrados.

Comenzó como una picazón, luego fue una sensación cálida y de pronto, todo volvió a la normalidad.

Kurt volvió a acercar sus dedos incrédulo. Su labio roto se había sanado.

Rachel entreabrió sus labios, pero no pudo alcanzar a pronunciar palabra, ya que Kurt se sumergió completamente sintiendo todo su cuerpo con una sensación cálida, sanando las marcas, y sus moretones. Dejando su piel como antes.

Salió en un jadeo a la superficie.

-¿Esto es posible?.- susurró mirándose.

-¿Quien te creó, Kurt?.- preguntó la sirena, mirándolo pensativa. El Zethout se detuvo para mirarla.

-Karofsky.

Rachel negó con la cabeza. Kurt frunció el ceño al seguir recordando. Para ser exactos...

-Los antepasados.- soltó sin entender la importancia de ello.

-Los Zethouts nacen tal cual.- comenzó a relatar.- Son seres que nacen cuando un animal muere, tomando la forma respectiva en su transformación. Esa era la regla mientras los ancestros existieran, pero murieron hace unos pocos años. Ustedes son los últimos que quedan.- explicó comenzando a acercarse a Kurt.- Tú fuiste creado directamente por ellos. Decidieron que animal serias, modificaron tus genes...-

-¿Qué intentas decirme?.- la interrumpió un poco mareado de la revelación.

-Quizás eso te hace especial.- declaró más que como una simple teoría.- Te hace...- pero se quedó en silencio. Hubo un movimiento bajo el agua, donde cambió su cola por sus piernas. Largos trazos de agua comenzando a decorar la superficie. Kurt sintió escalofríos cuando le miró con sus ojos lilas.

-Solamente obtendrás respuestas si vuelves.

-¿Volver?.- preguntó pensando en el refugio. Sintiendo miedo de siquiera pensarlo.

-No ahí.- le interrumpió. Kurt la siguió con la vista a medida que la joven caminaba a la orilla, alzando sus pantalones y su camisa. La sirena miró la espada de reojo, aparentemente conservando sus comentarios.- Debes recordar.

-Creo recordar lo suficiente.- dijo enfadado, sus brazos cruzados.- Tanto de mi pasado como...-

-¿Quién es Elizabeth, Kurt?.- preguntó jugueteando con las hilachas de sus prendas. El Zethout frunció el ceño ante la mención del nombre.

-¿Alguien que tú conoces?

Rachel sonrió volviendo a dejar la ropa en su lugar.

-Debes recordar lo correcto y volver al sitio correcto.- declaró volviendo al agua con lentitud.- ¿Dónde perteneces, Kurt?

Y desapareció dejando su cuerpo sumergirse frente a el.


El viento soplaba plácidamente en la noche. Parecía estar aullando a través de sus oídos, pero no estaba concentrado en ello como para percatarse.

La manos del Príncipe colgaban desde la ventana de su habitación; se había acercado hasta ella para poder despejar su mente.

El Rey lo había enfrascado en una larga conversación sobre política y economía para analizar los planes para el Reino en lo que quedaba del año. Tuvo que obligar a concentrarse y participar para así alejar la mirada curiosa de su madre, que parecía no perderse el más mínimo movimiento que hacia.

Soltó un gruñido, dejando caer su cabeza entre sus hombros.

No podía engañarla, ni tampoco a sí mismo.

Kurt había estado rondando su mente desde que se había ido, predominando por sobre todos sus sentimientos, la duda. Los constantes "porqués" que le atacaban en la noche, y que lo hacían pensar constantemente. No tiene sentido que alguien desaparezca así.

Hubiera creído que fue un sueño si es que Quinn no se hubiera percatado del hecho a su vez.

Y ese estaba siendo su problema. Se estaba centrando en él por completo, era como si hubiera invadido su mente y no quisiera irse.

Beth lo había notado; incluso se había ido un par de veces con historias a medias, debido a que Blaine parecía físicamente cansado, y eso estaba comenzando a molestarle.

¿Por qué tenía que estar pendiente de él? ¿Por qué parecía que cada vez que revisaba ese cuarto quería poder verlo de nuevo en él?

¿Qué le estaba pasando?

Soltó un suspiro frotando su frente, para luego voltearse y caminar hacia su habitación, ignorando el sonido de la ventana cerrándose de pronto…


Hola Klainers amados. ¿Cómo estan? ¿Cómo los ha tratado este año?

Primero, mis aclaraciones de porqué la demora (Las publiqué en Roses In December también): Comenzando por el año nuevo y todo lo que conlleva, celebraciones y todo, luego tuve que esperar el plazo de aceptación de las universidades y finalmente tuve que hacer todo el papeleo que eso conlleva. (Entraré a la universidad! :) ) Pero ahora sí, estoy libre y planeo adelantar lo más que pueda para no dejarlos con las ganas en los próximos meses.

Este es el capítulo que da comienzo a otros capítulos más interesantes. ¿Extrañan a Blaine en el fic? ¡Yo también!. No se preocupen, que vuelve ;)

Espero que les haya gustado.

Los quiere, ama y adora mucho

~Carolice