Korra miró el reloj y se sorprendió al ver que pasaban de las cuatro.
—Dios mío, se me ha esfumado el tiempo.
Entre una interminable lista de llamadas, informes que había que hacer, y paquetes que había que enviar a los vendedores y compradores, el día había transcurrido en un suspiro. Ni siquiera se había acordado de comer.
—Eh, Ko. —Kuvira asomó la cabeza en el cubículo, parpadeó y sonrió complacida—. Caramba. Bonito traje. Te sienta genial.
—Gracias. —Korra deslizó la mano sobre la manga de tejido verde, contenta como siempre cuando Kuv le hacía un cumplido.
— ¿Podrías llevar tu bate verde esta noche? Quiero lanzar con él, sacudirme esta depresión.
— ¿Esta noche? —Korra jugueteó con el botón perlado de la manga de la chaqueta.
— ¿Hola? Es sábado. ¿El partido? Vas a ir, ¿verdad?
—Maldición. —Korra hundió la cabeza entre las manos—. Lo olvidé.
— ¿Qué? —La decepción ensombreció el rostro de Kuvira—. ¿Cómo has podido olvidarte? Jugamos los sábados. Todos los sábados.
—Esta noche no puedo. Lo siento.
—Tienes que ir, Ko. Eres mi amuleto de la suerte.
Korra hizo un gesto desdeñoso con la mano.
—Oh, cállate. Jugarás de maravilla.
— ¿Por qué no vas? —Kuvira cruzo los brazos, dejando bien claro que pensaba seguir martirizando a la ojiazul antes de soltarla
— ¿Qué planes tienes que son más importantes que ir a mi partido de softball? ¿Hummm?
Como si estuviese preparado de antemano, Asami apareció junto a Kuvira en la abertura del pequeño cubículo. Llevaba el bolso al hombro y el maletín en una mano; con la otra agitaba las llaves.
—Disculpen —dijo educadamente—. No pretendo interrumpir. —Posó los ojos en Korra y su voz se enterneció—: Nos vemos a las seis y media, ¿de acuerdo?
—De acuerdo.
Asami dedicó una sonrisa satisfecha a Kuvira.
—Diviértete esta noche.
Kuv y Korra permanecieron en silencio mientras Asami se alejaba; los labios de Kuvira dibujaron una tensa línea. Cuando Korra se atrevió a mirarla, tropezó con unos ojos acusadores.
— ¿Qué? —Preguntó Korra—. ¿Por qué me miras así? Me ha invitado a un espectáculo para agradecerme que le ayude.
—Vaya, vaya. Tendrás una cita con tu jefa
— ¿A qué diablos viene eso? Y no es una cita.
—A nada, Ko. —Kuv exhaló con fuerza—. Debo prepararme para el partido. Que disfrutes en el espectáculo.
—Gracias —dijo la morena a su amiga, que le había dado la espalda—. Buena suerte esta noche. Ojalá marques un cuadrangular.
Se hundió en la silla, enfurruñada durante unos minutos; luego, se reanimó. Llevaba todo el día deseando que llegase la noche y no iba a permitir que la antipatía de Kuvira hacia su jefa se la estropeara. Tras cerrar todas las aplicaciones abiertas de su ordenador y salir del sistema, ordenó la mesa. Odiaba llegar por la mañana y encontrar un caos para luego limpiar su propio desastre. Con un hormigueo de ilusión, sacó el bolso del último cajón y buscó las llaves. Apagó la lámpara de la mesa sin dejar de sonreír.
— ¿Cuál diablos es el atuendo adecuado para ir a un ballet? Tendré que llamar a Jinora quizás ella me pueda ayudar.
—La única cosa buena acerca de estos eventos es toda la piel que se llega a ver.
Asami lanzó una mirada mordaz al hombre de pie junto a ella.
— Ah, vamos. — se quejó Wu, tomando un trago de vino. Sus ojos siguieron analizando la multitud de concurrentes al ballet. — Sé que te gusta mirar tanto como a mí.
Asami no describiría las acciones de Wu como mirar, por definición. Lascivia era un verbo mejor. —Wu, no me compares contigo— dijo, sin hacer ningún intento de ocultar su disgusto.
—Oh, mira lo que acaba de entrar por la puerta. — Asami no pudo no mirar, y su corazón se detuvo.
—Tengo que hacerme de algo de eso. — Wu estaba casi jadeando.
Por una vez, la empresaria estuvo de acuerdo con él, pero ciertamente no lo dijo.
Korra no la había visto todavía, lo que le dio a Asami la oportunidad de admirarla de manera encubierta. Llevaba un vestido negro sostenido por finos breteles que exponían sus suaves hombros. El canesú estaba sujeto cómodamente por botones de nácar y mientras caminaba, los suaves pliegues del vestido se movían con ella, cayendo justo debajo de las rodillas. Su cabello castaño estaba apartado de la cara y asegurado en la base de su cuello, y sus orejas brillaban con pendientes que hacían juego con las joyas alrededor cuello.
—"No tenía ni idea de que su belleza pudiera aumentar" —Pensó Asami.
Asami fue arrancada bruscamente de su reconocimiento por un codo en su costado, cortesía de Wu. —Se ve lo suficientemente bien como para comerla. — pasó la lengua por sus labios para dar énfasis. —Qué no daría por ser el hombre que está buscando.
En el instante en que él terminó su comentario, los ojos de Korra se encontraron con los suyos y el corazón de Asami latió más rápido con la sonrisa de reconocimiento que encendió su cara. No pudo resistirse a decirle a Wu, — ¿Qué te hace pensar que está buscando a un hombre?
Wu apartó sus ojos de la mujer que caminaba hacia ellos y miró a Sato. Después de un momento llegó a la conclusión correcta y su expresión cambió de la confusión a conmoción. — ¿Tu eres su cita?
— No te veas tan sorprendido. Tú mismo lo dijiste. Me gusta mirar tanto como a ti. Sólo que en este caso, consigo tocar también. — Con la ridícula sensación de vencer a Wu en su propio juego, se alejó.
Cuando se detuvo frente a Korra, permitió que sus ojos viajaran a lo largo de ella una vez más. Los detalles finos que se había perdido desde su punto de observación en el salón estaban ahora claramente visibles. El cabello de Korra brillaba, sus ojos eran cristalinos y se arrugaban en los bordes cuando sonreía. Su vestido negro moldeaba su cuerpo como un guante.
—Estas hermosa. — Para los oídos de Asami, el simple cumplido no transmitía adecuadamente su respuesta. Sin embargo, era sincero, y se encontró maravillándose por la diferencia entre sus sentimientos ahora y sus habituales halagos automáticos con sus fugases encuentros.
Korra nunca se había sentido tan hermosa como lo hizo en el momento en que vio a Asami. La expresión en la cara de su jefa hizo que su estómago se agitara y su corazón debió haber caído entre sus piernas, porque el palpitar ahí era casi insoportable. Igualando la intensa mirada de su acompañante, dejó que sus ojos vagaran desde los zapatos impecablemente lustrados al nítido pliegue en los pantalones negros brillantes y a la pajarita verde oscura complementando la almidonada camisa de color crema. El cuello blanquecino por debajo, de pronto estaba pidiendo ser besado. Sacudida, su mente perdió todo pensamiento cuando sus ojos recorrieron la distancia restante y se encontraron con los de su pareja por esa noche.
—Gracias. Te ves estupenda también —respondió a través del nudo en su garganta. Nunca he venido aquí, así que no sabía exactamente que ponerme, llame a una amiga y ella me convenció para vestirme así, ahora creo que exagere con el atuendo ¿verdad?
La mirada ardiente en los ojos de Asami era más de lo Korra podía soportar
—Para nada. Estas perfecta Korra. — "Por mucho que dese a esta mujer, tengo que detenerme ahora o arriesgarme a ponerme en ridículo delante de todas de estas personas."
Korra se acercó y dijo en voz baja
—Podrías parar de mirarme de esa manera, Asami.
La ya peligrosa mirada en sus ojos se oscureció. — ¿Cómo te estoy mirando?
Korra pensó que sería mucho mejor no contestar esa pregunta por lo que opto cambiar de tema. —Creo que deberíamos encontrar nuestros asientos.
Asami puso la expresión más tranquila que pudo reunir.
—Sí, sin duda tengo que sentarme, tu ¿no?
Asami no tenía idea de cómo hizo para entrar a la sala sin tocar a Korra y, una vez que la actuación comenzó, tuvo dificultades tratando de centrarse en los sonidos melodiosos que venían de la orquesta, cien metros delante de ella. Sus ojos se mantuvieron a la deriva sobre la piel morena que Korra dejó al descubierto cuando se cruzó de piernas. Después de un tiempo, se dio por vencida de intentar concentrarse en el ballet, y eligió en su lugar, simplemente disfrutar de la vista a su lado. Korra estaba a su derecha, una larga extensión de suave muslo a centímetros de sus dedos, como desafiándola a que tocara. Incluso en la luz tenue, detectó músculos bien definidos que no esperaba.
—"Nada acerca de esta mujer es lo que esperaba". Sonrió y levantó las cejas, imaginando el resto de los muslos de Korra ocultos por la tela suave. Decidiendo que era más seguro mirar hacia abajo de la pierna de su empleada que hacia arriba, siguió el rastro muscular en la rodilla hacia la tibia, que desaparecía de la vista.
A veinte minutos de la representación Korra cambió de posición. El ángulo proveyó a Asami con una visión completa de la pierna derecha de Korra, que era igual de atractiva. Prodigó su atención a la extremidad de forma perfecta, ignorando a la multitud a su alrededor. Asami sospechaba que estaba mirando descaradamente pero no le importó. El choque de los platillos llamó su atención de nuevo al escenario. Había casi determinado en que parte del ballet estaban cuando sintió la presión sobre la parte externa de su pantorrilla derecha. Pensando que había sido un golpe accidental de Korra, cambió su pierna ligeramente para permitir más espacio entre ellas. Su corazón dio un vuelco cuando el contacto siguió.
Instantáneamente atenta a la acción por debajo de sus rodillas, mantuvo sus ojos hacia adelante y no movió un músculo.
Su mente tomó un giro erótico y se imaginó otras partes del cuerpo de Korra en sus pantalones pero en el extremo opuesto. Observar el vaivén de la pierna de la morena la estaba poniendo demasiado excitada y no pudo detenerse de acariciar lentamente las piernas largas con sus ojos una vez más. El tiempo de la música iba al compás de su mirada abriendo un camino por la tibia de Korra, por encima de su rodilla, y a lo largo de su muslo hasta que la orquesta alcanzó un crescendo cuando su mirada se posó en las manos de Korra dobladas cuidadosamente en su regazo.
El programa en la mano de Korra estaba temblando, alertando a Asami que no era la única afectada por el encuentro.
La empresaria no sabía si se sentía aliviada o decepcionada cuando los aplausos y el repentino aumento de brillo de las luces del teatro marcaron el intermedio. Sus piernas temblaban mientras se levantó y siguió a Korra por el pasillo.
Cuando se acercaron al hall de entrada, tocó el codo de Korra.
— ¿Quieres tomar algo?
—Sí, gracias. — Korra podía sentir a Asami detrás de ella, incluso sin el tacto. A medida que avanzaban hacia la barra, continuó,
—Como estamos muy arregladas supongo que debería pedir algo propio de una dama y adecuado para la ocasión, pero lo que realmente quiero es un Whisky en las rocas.
Asami no pudo contenerse, estalló en una risa profunda, consciente de unos pocos espectadores volviéndose y mirando a su alrededor por el sonido.
—Sera Whisky.
Le dio al camarero su orden cuando llegaron al frente de la línea. Reclinándose en la barra, le preguntó: — ¿Estás disfrutando de la actuación?
— Definitivamente. El Lago de los Cisnes es uno de los ballets más hermosos. — Cuando aceptó la bebida, dejó intencionalmente que sus dedos rozaran los de Asami y vio sus ojos verdes oscurecerse inmediatamente. Sin siquiera tratar de ocultar su placer por la reacción reveladora, le preguntó: — ¿Y tú lo estás pasando bien?
Asami sonrió, sabiendo que había sido sorprendida mirando las piernas de Korra. Le ofreció su brazo a su empleada y la alejó de la multitud. Cuando llegaron a una esquina apartada del vestíbulo, se apresuró a maniobrar a la morena de modo que su espalda estuvo contra la pared.
—Sabes que lo estoy. — respondió, mirando deliberadamente hacia abajo a las piernas que la habían seducido en todo el primer acto. Estaban cubiertas con la tela sedosa del vestido de Korra ahora, y Asami reveló su decepción con un pequeño suspiro.
Sintiéndose aventurera y animada, Korra bromeó.
— Realmente deberías prestar atención a la actuación, también, Asami. Es hermosa.
La ojiazul no tenía ninguna intención de admitir que su atención había vagado constantemente también.
Asami se acercó con una mirada peligrosa en sus ojos.
—La belleza está en el ojo del espectador, Korra, y yo estoy prestando atención a algo que es definitivamente magnificente.
Korra se echó a reír y tocó el brazo de Asami.
—Muy observadora. Ahora bien, si me disculpas un minuto, tengo que ir al cuarto de damas. — Sobre su hombro, agregó. —No dejes que nadie te lleve lejos. Estaré de regreso en un momento.
Asami tomó un sorbo de su bebida y miró a su excitante compañía alejarse. Se sorprendió de lo mucho que estaba disfrutando de todos los minutos que pasaba con Korra, incluso al margen de su intercambio de coqueteos. No pudo recordar un momento en el que simplemente hubiera sentido placer en compañía de una mujer inteligente.
—Que sexy mujer
Asami se sobresaltó con la voz familiar detrás de ella, pero mantuvo la compostura.
—Es la segunda vez esta noche que has estado en lo cierto, Wu. No pierdas tu tiempo.
Él soltó un bufido.
— Debería estar en contra de la ley ser tan ardiente. Lo que daría por tenerla en mi cama.
El estómago de Asami se anudó. Estaba pasando una noche maravillosa y no estaba de humor para los comentarios desagradables de Wu.
— Wu. —Lo miró directamente a los ojos —Vete al infierno.
—En realidad, Asami, yo prefiero irme con ella. — Él utilizó su vaso para señalar a Korra, que volvía.
Asami frenó el deseo abrumador de derribar de un golpe al hombre a su lado.
La empresaria rápidamente terminó su bebida y se alejó del lado de él, caminando para encontrarse con Korra. Su vaso vacío era la excusa perfecta para extraerlas a ambas de la compañía de Wu.
— ¿Quieres otra trago? —preguntó.
Korra detectó una mirada tensa en Asami un instante antes de que ella la ocultara. La ojiazul sospechaba que el hombre que la miraba era la causa de las molestias de su jefa, y pronto se dio cuenta por qué. Antes de que pudiera aceptar el ofrecimiento de una bebida, él había invadido su espacio, mirándola de arriba abajo como si pensara que se sentiría alagada por esta evaluación.
—Bueno, hola. Su voz destilaba sordidez. —Yo soy Wu.
Asami se encogió cuando se dio cuenta que no podrían escapar. —"¿Qué he hecho yo para merecer esto? "
— Puedo saber tu nombre lindura— Sus ojos nunca dejaron el escote expuesto por el vestido de Korra.
Korra tenía mucha experiencia desviando las atenciones no deseadas de los hombres como él. — Encantada de conocerte, soy Korra. —respondió cortésmente pero no alcanzó la mano que se extendía hacia ella, tomándose del brazo de Asami en su lugar. —Ciertamente ya habíamos hablado antes— Dudó un momento y luego preguntó: —Ayúdame Wu, ¿Has visto a una mujer que pudiera competir con la belleza de Asami? Porque te seré sincera yo aún no encuentro a una.
Asami sofocó una carcajada al ver la expresión en la cara de Wu. Korra no había titubeado o dudado en lo más mínimo mientras le cortaba las alas. —"Ouch". Asami rara vez había visto a Wu sin palabras, y este momento no tenía precio.
Korra envolvió ambas manos alrededor del brazo de Asami y se movió más cerca hasta que sus cuerpos estuvieron en contacto directo.
—Tengo suerte te contar con su compañía esta noche y todo es gracias a ti y a la entradas que enviaste. — Su posición junto a Asami indicaba claramente que estaban juntas, y la intimidad sutil no dejaba ninguna duda en cuanto a este hecho.
Asami aprovechó la oportunidad para escapar de su lujurioso conocido de forma rápida en dirección a la barra. Cuando estuvieron fuera del alcance de su oído, apretó la cálida mano de Korra en su brazo.
— Eres despiadada.
Korra miró como si no hubiese hecho nada más que aplastar a un mosquito molesto.
— Mucha práctica. Son todos iguales.
Instintivamente Korra sabía que Asami no se sentiría insultada por su respuesta a las acciones de su conocido.
— ¿Vamos a volver y disfrutar del resto del espectáculo?
Asami miró a los brillantes ojos azules de la mujer a su lado.
—Vamos— dijo, y el tema estuvo cerrado.
Al salir del auditorio, Korra vio a un hombre de edad corriendo hacia ella, agitando su mano para obtener su atención.
—Es mi vecino. Aang — explicó, y se detuvieron para esperarlo.
—Odio molestarte— dijo después de que se hicieron las presentaciones y él estrechó la mano de Asami. — Pero me preguntaba si podrías llevarme a casa. Mi esposa Katara fue llamada del hospital a mitad de la función. Sabes cómo es esto.
— ¿Quedaste varado?
—Si
Asami no podía creer su suerte tenía planeado llevar a Korra a cenar no quería dar por terminada la noche, así que sin más preámbulos para evitar que su compañera se fuera dijo sin pensar —Puedes darle tu carro, yo te puedo llevar hasta tu casa después de cenar. Hice una reservación.
— ¿Segura?
—Totalmente. —dijo sonriente.
Korra le entregó las llaves del coche a Aang y le dijo: — Ve con cuidado. —le dio a su vecino una brillante sonrisa y se intercambiaron breves bromas de despedida, y luego ella y Asami reanudaron su paseo hacia el carro.
El BMW de Asami relucía como si fuera nuevecito. Asami pulsó el mando a distancia y abrió la puerta del acompañante a Korra, que, con un suspiro, se hundió en el suave y mullido asiento de cuero y se ciñó el cinturón.
—Oh, no me costaría nada acostumbrarme a esto —comentó, acariciando el cuero.
Asami entró en el coche y encendió el motor con un suave ronroneo.
— ¿Te gusta?
—Es precioso. Nunca había estado en un BMW. —La familia de Ko era de origen modesto, y a su padre jamás se le habría ocurrido invertir en un coche el dinero que costaba un BMW.
— ¿Nunca? —preguntó Asami, incrédula.
—Pues no.
Sin decir palabra, Asami salió, dio la vuelta al coche y abrió la puerta de Korra.
Korra arrugó la nariz, confundida.
— ¿Qué?
—Conduces tú.
A Korra le dio un subidón de adrenalina.
— ¿Hablas en serio?
—Sí, totalmente. Muévete. Estás en mi asiento.
No hizo falta que lo repitiera. Korra se apresuró a salir del coche y a rodearlo para sentarse en el asiento del conductor. Al poner las manos sobre el volante, respiró a fondo.
—Aún huele a nuevo. —Miró a su jefa—. ¿Lo es, verdad?
—Hace tres meses que lo tengo.
— ¿Tiene nombre?
—Todavía no. Lo estoy pensando. Vamos. Será mejor que te muevas si quieres dar una vuelta antes de ir al restaurante.
Korra se sentía como una niña en Navidad. Ajustó el asiento, echándolo hacia atrás, se ciñó el cinturón, sonrió a su acompañante y dio marcha atrás.
Llegaron al aparcamiento del Mercutio a las nueve y diez. Korra aparcó el coche, apagó el motor y entregó las llaves a Asami. En el espejo lateral vio su rostro radiante de euforia.
— ¿Crees que perdimos nuestra mesa? —preguntó Korra con una sonrisa placentera.
—Esperemos que no.
—A mí no me importa. Ha valido la pena.
El Mercutio era un conocido restaurante situado en University Avenue, a medio camino entre la casa de Korra y el apartamento de Asami. Era grande y espacioso, con techos altos en los que había tuberías pintadas y ventiladores giratorios. Uno de los lados consistía en un enorme ventanal que se abría a un gran patio lleno de mesas y a un bar exterior.
— ¿Prefieres sentarte dentro o fuera? —preguntó Asami mientras iban hacia la recepcionista.
—Hace mucho calor. Deberíamos aprovechar. ¿Te importaría sentarte fuera?
—En absoluto. —Asami dijo a la recepcionista—: Hola. Hice una reservación, mesa para dos. Llegamos tarde —Lanzó una mirada a Korra que la hizo sonreír.
Siguieron a la recepcionista hasta una acogedora mesita situada en un rincón del patio rectangular. Asami indicó a Korra que se sentase.
Su mesa era redonda, con la parte superior de cristal, pequeña, y situada de tal forma que podían ver el resto de las mesas y a los clientes del bar si querían. Korra decidió que prefería centrarse en el rostro que tenía enfrente.
—Seguro que te pones roja como un camarón en verano, ¿verdad? —preguntó Korra.
—Herencia de mis padres supongo. Tengo que aplicarme una crema solar con protección 30, como mínimo.
—Pareces una muñeca de porcelana.
Asami arqueó las cejas.
— ¿Disculpa?
—Con todo ese cabello negro, los ojos verdes y la piel blanca como la nieve —explicó Korra—. Una preciosa muñeca de porcelana.
Asami bajó los ojos y jugueteó con la servilleta. Korra se dio cuenta de que tal vez la había ruborizado con su comentario, cosa que la alegró enormemente.
Apareció el camarero: un joven atractivo con los cabellos rubios de punta, tres pendientes, y la muñeca tatuada con un símbolo japonés. Tenía una sonrisa encantadora, y sus ojos resplandecían cuando las saludó y se dispuso a tomar nota de la cena.
— ¿Vino? —preguntó Asami a Korra.
—Sería estupendo. ¿Pedimos una botella?
Asami puso cara de susto y sonrió cuando Korra se mostró avergonzada. Pidió una botella de Pinot Grigio italiano, y el camarero se retiró tras prometerles pan con aceite. Ambas estudiaron los menús en silencio, pues tenían unos minutos para decidir qué querían.
—Bueno... —Korra apoyó los codos en la mesa y miró a la empresaria a la cara. Le sorprendió la apremiante necesidad de tocar el mechón de cabello rebelde de su jefa, y cruzó las manos para contenerse—. ¿Qué tal la visita familiar?
—Fue... interesante.
— ¿En qué sentido?
Asami apoyó el mentón en la mano con el codo sobre la mesa, mientras meditaba la respuesta. En ese tiempo, llegó el vino. El camarero sirvió dos copas, y pidieron los platos que deseaban comer.
En cuanto se quedaron solas de nuevo, Korra alzó la copa para brindar, pero Asami la interrumpió con la mano.
—Un momento. Esto va por ti —dijo—. Por Korra. La mejor secretaria que se puede esperar. Gracias por tu ayuda. Eres esencial para mí. —Los ojos verdes brillaron, y Korra se llevó la mano al pecho, conmovida.
Las copas chocaron sobre la mesa con un leve clic que sólo ellas oyeron. Bebieron y mostraron su aprobación del vino. Korra estiró la mano hacia la cesta del centro de la mesa, cogió un trozo de pan y lo mojó en el aceite de oliva con ajo preparado en un plato.
— ¿Por qué fue interesante tu viaje a casa? —preguntó Korra, metiendo el pan en la boca.
Los ojos de Asami sostuvieron la mirada de Korra durante varios segundos, como si estuviese decidiendo si podía hablar de temas personales. Cogió pan e imitó a Korra.
—A mi padre le hacen un bypass la semana que viene — respondió.
—Oh, vaya.
—Pero a él no se le ocurrió decírmelo y hace más de dos semanas que lo sabe.
— ¿Qué?
—Sí, lo menciono de pasada en la cena del sábado. —Asami bebió vino—. Me temo que perdí los nervios con mi padre en el aparcamiento del restaurante. — Al ver la cara de sorpresa de Korra, añadió—: Sí, un descontrol.
—Normal que perdieras los nervios. ¿Por qué no? Te había irritado.
—Así me sentía, en efecto.
— ¿Y por qué no te lo dijo antes?
—salió con una estupidez sobre la preocupación por mi traslado y mi nuevo trabajo y que no quería estresarme más.
—Hummm —murmuró Korra, pensativa—. Parece lógico. —
Los ojos de Asami le lanzaron una mirada fulminante, y Korra se apresuró a dar marcha atrás—. Parece lógico, pero eso no significa que fuese lo más acertado. Comprendo que tu padre no quisiese añadir presión a tu vida. De todas formas, debería haberte avisado.
— ¿Sabes? Ahí es donde las cosas no encajan, porque mi padre no es de los que se preocupan por el estrés de los demás. Si lo fuese, habría estado más en casa cuando era pequeña, y mi madre habría sufrido menos ansiedad en su vida. La primera persona de la lista de Hiroshi Sato es Hiroshi Sato. Siempre fue así.
Korra trató de imaginar cómo habría sido su vida si su padre no participara, pero no pudo. Tonraq había trabajado mucho, horas y horas, pero dedicaba todo su tiempo libre a su familia.
— ¿No estaba mucho con ustedes?
Asami cabeceó.
—Con mi madre si, conmigo no.
— ¿Estás más unida a tu madre?
—Lo estaba. Murió hace diez años.
—Oh, Asami. Lo siento.
—Gracias.
Se acercó el camarero y llenó de nuevo las copas con el vino de la botella que estaba en una cubitera con hielo.
—Por tanto, no hace falta decir que la operación me suscita emociones encontradas —continuó Asami.
Korra frunció el ceño.
— ¿A qué te refieres?
Asami dudó.
—Una parte de mí quiere estar allí, pero otra parte piensa: "Tengo mucho trabajo. ¿De qué sirve que me pase horas esperando en un hospital? Ni siquiera sabrá que estoy allí. Ni le importará".
Korra estuvo a punto de atragantarse con la comida.
—Asami, tienes que estar. ¡Debes hacerlo!
En el rostro de Asami se dibujó una expresión de sorpresa.
— ¿Por qué? Él nunca me apoyó.
Korra se inclinó sobre la mesa y sus ojos taladraron a la empresaria.
—Porque eres mejor que él. —La alegró ver que Asami parpadeaba, tratando de asimilar la idea—. Y porque si no vas y, Dios no lo quiera, ocurre algo, nunca te lo perdonarás.
Asami frunció los labios, y varias emociones se reflejaron en su rostro. Korra no había visto antes tanta expresividad en su jefa a nivel personal y la llenaba de satisfacción servir de catalizadora.
Las miradas de ambas se cruzaron.
—Debes ir —recalcó Korra.
Asami asintió.
—Tienes razón.
Korra alzó su copa para relajar la tensión.
—Por que se cumpla mi deseo de ser rica.
Una carcajada brotó de la garganta de Asami, que rozó su copa con la de Korra en el momento en que apareció el estiloso camarero con la cena. Puso un plato de pasta delante de Asami y un enorme filete de lomo de ternera ante Korra, llenó las copas de ambas y se retiró.
Asami pinchó una judía verde con el tenedor y miró a Korra.
—Me parece increíble haberte contado eso. Es impropio... de mí hablar de mí misma. Perdona.
— ¿Y a santo de qué debo perdonarte? Hablarle a alguien de ti cuando te ha pedido que lo hagas no es para disculparse, Asami. Eso se llama conversación personal. La gente la practica continuamente.
—Ja, ja. —Asami metió un bocado de pasta en la boca y apuntó con el tenedor vacío a Korra—. Entonces... háblame de ti.
— ¿Qué quieres saber?
— ¿ultima ex?
—Ah. Directa al cotilleo, ¿eh? No esperaba que fuese usted tan predecible, Señorita Sato.
Asami se rió.
—Ella es maravillosa. Dulce, cariñosa y buena. Tiene un gran corazón. Y si soy amiga de todas mis ex antes de que me lo preguntes.
— ¿Y cuántas ex tienes? —Asami formuló la pregunta con gran naturalidad. Korra sintió una especie de calor familiar ante el tono burlón de su jefa.
—Demasiadas para contarlas —respondió en el mismo tono.
Asami arqueó una ceja.
— ¿Entonces qué paso con tu última ex?
—No teníamos nada en común y no había química. —Korra soltó una risita—. En primer lugar, no deberíamos haber vivido juntas. Ya sabes lo que ocurre típicamente. Quedamos un día y salió bien, creímos que era el destino el que nos había unido, y nos pasamos el año siguiente tratando de buscar la forma de separarnos.
Ambas cabecearon con gesto cómplice.
— ¿Sólo un año? —Preguntó Asami—.Te costó mucho.
—Pues ya me dirás.
— ¿Cuánto tiempo hace de eso?
Korra lo pensó un instante.
— ¿Un año? ¿Un año y medio? Por ahí.
— ¿Y no ha habido nadie especial desde entonces?
Korra miró a Asami a los ojos.
—No. Nadie desde entonces —respondió en voz baja.
— ¿Y Kuvira? ¿No están juntas?
— ¿Kuv? —La pregunta sorprendió a Korra—. No, no lo estamos. Pero no por falta de esfuerzo por parte de mi madre. —Su risa era mucha.
— ¿Tu madre? — La sonrisa de la empresaria era genuina.
—Sí, ella adora a Kuvira. Mi padre también.
— ¿Pero no hay nada entre ustedes? —
—Bueno, hemos pasado juntas la mayor parte de nuestras vidas, así que ha pasado mucho entre nosotras. Pero nada romántico. Kuv es mi mejor amiga, pero no somos... Yo no... Oh, no. —Cabeceó con rotundidad—. Sólo somos amigas.
Asami se llevó una porción de comida a la boca y estudió a Korra antes de formular la pregunta siguiente:
— ¿Lo sabe ella?
— ¿A qué te refieres?
Asami ladeó la cabeza en un gesto que significaba: "Me estás tomando el pelo, ¿verdad?".
—Por favor, Korra.
— ¿Qué?
— ¿No has visto cómo te mira?
— ¿Kuv?
—Está loca por ti.
—No. Somos amigas. Nada más.
Asami observó a Korra durante tanto tiempo que la joven se sintió incómoda. Por fin, Asami se encogió de hombros con resignación y dijo:
—bien.
Korra se preguntó por qué Asami parecía tan poco convencida. Tal vez nunca había disfrutado de una amistad tan íntima como la suya con Kuvira.
— ¿Y qué me dices de ti?
— ¿De mí?
— ¿Nadie especial?
Asami bebió un sorbo de vino.
—No. Hace muchísimo tiempo.
El tono de añoranza aconsejó a Korra no seguir indagando, así que cambió de tema.
— ¿De dónde conoces a Wu?
— ¿Recuerdas al hermano de Bolin?
— ¿Tu ex marido?
—El mismo. Son amigos así que cuando nos separamos deje tener contacto con él.
Korra preguntó con suspicacia:
— ¿Y ahora por qué te llama?
—Seguramente quiere saber cómo van las cosas, se habrá enterado que Mako y yo volvimos a tener comunicación. O a lo mejor sólo quería saludar.
Los ojos de Asami centellearon de irritación, y en la cabeza de Korra se encendió una lucecita.
— ¡Intento algo contigo!
—Lo intento pero al igual que tú le deje muy en claro que no me interesan los de su género
Korra sintió el extraño sentimiento de alivio. Decidió que convenía cambiar de tema otra vez y preguntó:
—Si pudieras ir a cualquier lugar del mundo, ¿cuál elegirías?
—Grecia.
—Vaya. ¡Qué respuesta tan rápida!
Asami sonrió.
—Siempre he querido ir allí.
— ¿Y por qué no has ido?
— ¿De dónde saco el tiempo?
—Oh, es cierto. Trabajas veinticuatro horas al día. Me había olvidado. —Korra se rió—. Por eso Dios creó las vacaciones, Asami.
—Ya lo sé, sí. Tienes razón. —Asami se limpió la boca con la servilleta—. Un día de estos.
— ¿Por qué Grecia?
—Siempre me ha fascinado la mitología griega. Me encantaría ver todos los lugares que aparecen en las historias. Allí todo es muy antiguo, muy místico.
—Además, la comida es sensacional.
— ¿Te gusta la comida griega?
—Me encanta.
—Hay un pequeño restaurante nuevo cerca de mi apartamento. Me han dicho que el baklava está para morirse de rico. Tenemos que probarlo la próxima vez.
Korra bebió un poco de vino.
—Me gustaría mucho.
Permanecieron en silencio un rato. Korra se preguntó si Asami estaría pensando lo mismo que ella: ¿aquello era una cita? Por fin, La ojiverde se decidió a hablar:
—Bueno, ¿qué te parece este sitio?
—Creí que no te importaba mi opinión —respondió Korra en tono irónico.
Las mejillas de Asami se tiñeron de rosa. Se mordió el labio inferior, como si aceptase el envite.
— ¿Sabes qué? Fui un poco grosera cuando te dije eso. Me pasé. Lo siento.
Korra estaba anonadada. Había bromeado, sí, pero no esperaba una disculpa.
—Eh, hacías tu trabajo. Te pareció que yo no estaba en mi lugar. Lo comprendo.
—De todas formas, me disculpo por haber herido tus sentimientos.
—En ese caso acepto tu disculpa —dijo Korra, conmovida—. Gracias. —Se limpió la boca con la servilleta y se reclinó en la silla
— ¡Estaba riquísimo!
Asami se inclinó hacia delante, con los codos sobre la mesa. Korra nunca la había visto tan relajada.
—Lo estoy pasando genial —dijo en voz baja, como si confiase un secreto a Korra.
A Korra le encantó el comentario.
—Yo también.
—Gracias por aceptar mi invitación para esta noche.
—Gracias a ti.
Se miraron. Sin apartar los ojos de Korra, Asami hizo un gesto al camarero y dijo:
—Voy a pedir postre. ¿Te apetece compartir?
La invitación sonó maravillosamente íntima. Korra le echó la culpa al vino. —La tarta de chocolate y frambuesa tiene muy buena pinta.
Poco después el camarero se presentó con una elegante fuente y dos tenedores y puso el postre en medio de la mesa. Les sirvió dos tazas de café y las dejó disfrutar del chocolate.
— ¡Válgame Dios! —exclamó Korra, contemplando el postre.
Era un grueso triángulo de espeso chocolate negro rociado con una salsa de frambuesa de intenso color rojo; sólo con mirarlo se sintió culpable—. Es demasiado bonito para comerlo.
—Tonterías. —Asami cogió un tenedor, cortó la punta, la mojó en la salsa de frambuesa y la sostuvo sobre la mesa—. Tú primero.
A Korra se le desbocó el corazón antes de inclinarse hacia delante y tomar el bocado de la perdición. Los labios de Asami se abrieron con los de ella y la observó sin pestañear hasta que el tenedor quedó limpio. Fue un gesto muy sexy que encendió chispas en las entrañas de Korra.
— ¡Oh, Dios mío! —Korra cogió el otro tenedor mientras el chocolate se derretía en su lengua—. ¡Oh, Dios!, qué rico. Es un pecado. ¡Jesús! —Masticó lentamente, prolongando el placer todo lo posible. Sin acabar de creer que fuesen cómplices en aquella sensual experiencia culinaria, hundió el tenedor en la tarta y cogió un bocado
— Ahora te toca a ti.
Los ojos de Asami se oscurecieron, y las punzadas que Korra sentía se convirtieron en dolor constante cuando Asami tomó el bocado de tarta. Con los ojos cerrados, gimiendo suavemente, retuvo el tenedor en la boca como si no soportase la idea de soltarlo. Korra la contempló con excitada fascinación, temiendo atragantarse con su propia emoción mientras retiraba muy despacio el tenedor entre los labios de Asami. Le parecía increíble lo excitante que resultaba ofrecerle comida.
—Tienes razón. —Asami abrió los ojos y la miro—. Es un verdadero pecado. ¡Dios bendito!
—Te lo dije.
—Buena elección. —Asami utilizó su tenedor para servirse otro trozo.
La morena se sintió aliviada al ver que iban a utilizar sus propios tenedores, pues no estaba segura de sobrevivir a otro minuto como el anterior sin consumirse en llamas. Convencida de que la excitación se reflejaba en su cara, apartó los ojos de Asami y bajó la cabeza, tratando de concentrarse en la comida. Pero no tuvo mucha suerte.
Cuando finalmente salieron del restaurante, Korra se aferró al brazo de su jefa en casi el punto exacto en el que lo había hecho más temprano esa noche. Se sentía bien. Su mano permanecía en el pliegue del codo de Sato, mientras paseaban en el aire cálido de la noche.
Asami a menudo tenía una hermosa mujer de su brazo, y esta noche no era la excepción. Se sentía cómoda con el silencio mientras caminaban, sus pasos en sincronía. Era raro encontrar una mujer que no insistía en abarrotar de charla cualquier hueco en la conversación, por lo que Asami aprovechó la mayor parte de él y sólo rompió el silencio cuando se acercaron al servicio de estacionamiento.
— ¿Lista para regresar a casa?
—Si —Mintió
El aire nocturno era maravillosamente agradable, ni demasiado cálido, ni demasiado fresco, cuando el coche llegó ante la casa de Korra. Ambas se resistían a despedirse.
—Lo he pasado muy bien esta noche, Asami. —Korra esbozó una agradable sonrisa, y Asami se fijó en que la luz de las estrellas proyectaba una sombra sobre el rostro de Korra, resaltando sus exquisitas mejillas.
—Yo también.
—Gracias.
—Ha sido un placer.
Sus ojos se encontraron, y habría sido lo más natural del mundo que Asami se inclinara y besara tiernamente a Korra en los voluptuosos labios. Había tenido que recurrir a toda su voluntad para no hacerlo, y estaba segura de que Korra lo sabía, lo sentía.
Cuando pasó el momento, cuando quedó claro que Asami no iba a besarla, en el rostro dulce y abierto de Korra se dibujó una expresión mezcla perfecta de decepción y alivio.
Salió del coche y se inclinó para mirar a Asami una vez más.
—Hasta el lunes.
—Que duermas bien, Korra.
Asami esperó hasta que Korra entrara a su casa, y luego exhaló el aliento que había estado conteniendo. Después, condujo a casa como un rayo. Cuando llegó al garaje de su edificio, aparcó el coche y se quedó mirando al vacío durante un buen rato, reviviendo la noche y preguntándose qué debía hacer.
—Mierda —murmuró, mientras golpeaba la frente contra el volante.
Al entrar a su casa Korra cerró el pestillo con más fuerza de lo habitual y entró en la sala. Se dejó caer de espaldas en el sofá. Se descalzó, soltó un suspiro de frustración, tomó un cojín y hundió el rostro en él; luego, gritó con todas sus fuerzas.
—No puedo sentir nada por ella —dijo al abanico del techo—No puedo. Es mi jefa. Maldita sea.
Lo prometido es deuda. La no cita xD de Asami y Korra Espero que les guste esta actualización, si hay algún error disculpen este día a sido largo hoy tuve examen u.u AGRADEZCO TODOS SUS REVIEWS :D
Respondiendo comentarios:
Chikane12: Hola gracias en verdad no esperaba una reacción tan emotiva. Respecto a tu relación con tu padre no podria opinar no quiero ser inapropiada o algo por el estilo; solo dire que tienes razón, vive el presente y no dejes que te lastimen recuerdos malos pienso en los buenos recuerdos que tuvieron :) pocos o muchos. Espero que te guste esta continuación. Gracias por leer.
Ruha: Hola :) gracias por escribir MP. podremos hablar como "amistad por correspondencia" XD también jajaja ese misterio se revelara conforme avance la historia ;) espero te guste la conti. Saluditos
AlexandraArcher: Gracias por tus palabras espero que no hayas muerto por esperar esta continuación :) igual espero que sea de tu agrado. Saludos.
sasori01: Hola tendre en cuenta tu advertencia :) aún no se cuantos capitulos seran pero tienes razon no quiero que se vuelva tediosa espero te guste esta "no cita" no las chicas. Gracias por leer.
DjPuma13g: Hola aqui el capitulo largo que mencione! respecto a tus preguntas la respuesta son: 1) No lo puedo decir, 2) Si y 3)Quizás. Espero te guste esta actualizacion :) Gracias por siempre dejar tu comentario. Saludos
catching RE: Hola gracias por leer. Saludos :)
Marydekuga: Gracias a ti por tomarte el tiempo para leer la historia n_n espero te guste este nuevo capitulo. Saludos y abrazons ciberneticos
Love is a wild animal Danirock: Muy observador! y estas en lo correcto ;) Gracias por los animos y por leer espero que te guste la actualizacioón. saludos.
Dragonborn1289: Hola aqui la tan esperada "no cita" xD jaja matar? e.e no lo habia pensando buena idea jajajajaja xD Gracias por comentra y tomarte el tiempo para leer. Saludos
NioFujuyima32: Me alegro que te gustara espero que disfrutes este capitulo n_n Saludos.
Maria: Gracias por leer espero que sea de gusto esta actualización.
Obini: Hola primero espero que te hayas divertido en tus mini vacaciones :) segundo jaja tambien pense que seria algo interesante poner algo de korvira xD pero como he dicho amo más el korrasami 3 Tercero Gracias por leer y por dejar tu comentario. Saludos
