DISCLAIMER: Los personajes de Card Captor Sakura no son de mi propiedad, sólo la historia es mía (y tal vez alguno que otro personaje que salga por ahí y que nadie conozca xD)
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Pandora's Notebook.
Cap. 10: Partituras en papel y un problema en común.
—Tengo que aprender a no involucrarme con cosas que tengan que ver con Eriol, mas si esas "cosas" me van a traer consecuencias difíciles para mis hormonas ya no tan… dormidas— (Syaoran L.)
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El rostro de su amiga había mejorado o por lo menos ya no estaba tan pálida como antes.
Tomoyo no se había esperado que su clase de piano fuera a verse interrumpida por una llamada de Li Syaoran y tampoco que él le fuera a dar una sorpresiva noticia, pues según esto su amiga casi se desmaya a mitad de la calle, victima de alguna extraña infección del estomago, que ahora sabían, fue consecuencia de unos deliciosos, pero caducos, camarones fritos, los cuales Sakura no se resistió a ingerir el día anterior, como parte de su cena.
Negó con la cabeza, a veces su despiste era totalmente irracional.
—Pero eso te pasa por no fijarte en las fechas de caducidad, Sakura— la joven hija de Fujitaka sonrió con apocamiento ante el evidente regaño maternal de su mejor amiga, lamentándose un poco el hecho de que tuviera que dejar sus clases para ir a su lado para ir a cuidarla, no sólo a ella, también a Touya, que ya se había tranquilizado en su pequeña histeria por no saber que pasaba y al parecer ahora estaba dedicándose a realizar un trabajo escolar que tenía pendiente.
Asintió, mostrándose apenada.
—Lo siento Tomoyo, no vuelve a pasar— prometió, con voz apagada —.No me imaginé que comer esos camarones iba a resultar en esto, también siento que te hayas tenido que escapar de la señorita Mizuno para venir.
—Eso es lo de menos, lo que importa es que ya estas mejor y que Li te estuvo cuidando mientras llegaba, ¿Qué no?— Kinomoto se sonrojó de inmediato al escuchar el tonito pícaro que su amiga estaba empleando para interrogarla, aunque realmente no era como si tuviera argumento alguno para rebatirle tal aseveración.
No tenia ni diez minutos que Syaoran se había ido junto con la pequeña Fanren, una vez se aseguró de que se quedaba en buenas manos y que su aspecto ya no era tan enfermo como el de hacia unas horas atrás, cuando estaba casi rompiéndose por dentro gracias a esa dolorosa infección estomacal causada por camarones en descomposición.
Sakura no había tenido como agradecerle tal atención, estaba de sobra decir que Li resultaba un amor de chico cuando se lo proponía fervientemente, además de que durante todo ese tiempo se había comportado como uno de esos caballeros de armadura dorada, protegiéndola de cualquier cosa, cuidando que se repusiera y vigilando que el doctor llegara, diera consulta y se fuera nuevamente, luego de que le diera alguna medicina o remedio contra el dolor que ya se le estaba pasando, dejando a su paso un hermoso recuerdo.
Resultaba una ironía enorme el hecho de recordar una enfermedad con felicidad, pero era inevitable hacerlo cuando es Syaoran Li quien te cuida, te mima y procura mientras te alivias.
Si todas sus enfermedades fueran acompañadas por gestos como ese, estaba segura que se enfermaría mas seguido y a veces hasta lo haría a propósito.
—Le tengo que agradecer…
—Sí Sakura, pero eso será hasta después— indicó la amatista, obligándola a permanecer recostada sobre su cama —.Te dijeron que debes permanecer en reposo al menos hasta mañana y eso quiere decir que no podrás ir al instituto.
—Pero Tomoyo…
—Pero nada señorita— sentenció la nívea, acallando las posibles objeciones que Sakura pudiera tener —.También llame a tus padres, dijeron que estarán aquí a primera hora mañana, así que no debes preocuparte por nada, ¿Vale?
—No me queda otra opción— respondió la esmeralda, resignada —.Yo espero que esto pase pronto, el miércoles ya no quiero faltar al instituto.
—No te preocupes, yo te traeré los apuntes de todas las materias el día de mañana y con respecto al resto de la semana, mas vale que te repongas, porque el viernes es un día importante— al ver su mirada de confusión, Tomoyo procedió a explicarle: —.Antes de que viniera para acá la señorita Mizuno hizo un anuncio, como ya sabes las vacaciones de verano están próximas y pronto estaremos muy ocupados con exámenes, así que antes de que eso empiece los profesores decidieron organizar una visita a la playa Namida, con el propósito de que todos se relajen un poco antes de comenzar con la carga del final de semestre.
—¿Visita turística?— se preguntó la castaña, con interés —.Supongo que los padres de todos fueron los que propusieron esa idea, ¿Verdad?
—Bueno, en parte si, pero también es porque los profesores quieren relajarse un tanto— mencionó Daidouji, divertida —.Como el plan se ha hecho de improvisto casi nadie sabe y lo mas seguro es que sólo vaya un pequeño grupo de no mas de cuarenta alumnos, lo que sería muy benéfico para todos.
—Porque son menos personas y mayores comodidades, ¿No es así?
—Exacto, la señorita Mizuno nos hizo la invitación a nosotros como parte del coro y dijo que les avisáramos al resto de los estudiantes, pero la mayoría no lo hará, ya sabes por eso de que son egoístas— expresó, con voz cansina —.Como sea, estaba pensando que sería una buena oportunidad para relajarnos, ¿Quieres ir Sakura?
—Pero, es este fin de semana, es demasiado repentino.
—Por lo que se refiere a los objetos personales y de aseo no te preocupes, yo puedo encargarme y comprar todo lo necesario, lo único que tendrías que hacer es empacar tu ropa, ¿Qué te parece?
—De acuerdo Tomoyo, acepto— respondió, haciendo que al instante su mejor amiga comenzara a dar ligeros saltitos de alegría —.Pero, tengo una pregunta, si les avisaron a ustedes que son del coro, eso quiere decir que Hiraguizawa también esta enterado y es posible que vaya, ¿O no?
—En eso tienes razón, pero no creo, tengo entendido que a él no le gustan las excursiones o eso es lo que me dijeron.
—¿Estas segura?
—Completamente Sakura— respondió, segura de si misma —.Completamente…
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—Tu odias los paseos escolares, excursiones, viajecitos, ¿Cómo es que ahora estas pidiéndonos que vayamos a la playa?— Takashi no podía evitar sorprenderse ante la repentina proposición de su amigo ese martes y desde su respectivo asiento en la mesa de la cafetería de Seijo, Hiraguizawa sólo podía asentir fervientemente con la cabeza, en una actitud que a Syaoran también le pareció sospechosa pero dejó pasar un poco, puesto que todavía estaba algo preocupado por Sakura y su salud estomacal.
—Según Mizuno es un viaje de relajación y no perdemos nada con ir…
—¿Mizuno?, ¿Tu profesora de piano?— indagó Li con curiosidad al escuchar el nombre, él asintió —.Ah, ya, ya, entonces la cosa esta en que seguramente Daidouji va a ir y es por eso que nos estas proponiendo la idea, ¿No es así?
—Hiraguizawa, maldito perro del mal, ¿Nos estas mintiendo?— Yamazaki comenzó a reír estruendosamente, seguido de Li que no se pudo aguantar el hecho de que estuvieran burlándose del repentino interés de Eriol por Tomoyo, pero lejos de divertirse con eso, el níveo mostró serias intenciones de asesinarlos a puñaladas…
O eso fue hasta que pensó bien en lo que iba a decir y sonrió macabramente.
—No, no estoy mintiendo en nada, Tomoyo si va a ir, junto con Sakura Kinomoto y un montón de chicas en bikini— Syaoran dejó de reír ante la mención de la castaña y al recibir la noticia que abarcaba chicas en bikini, Yamazaki también se detuvo, sintiendo un brillo especial en sus ojos que se hacia presente ante tal idea.
Se vieron por un momento y posterior a eso asintieron.
—Tal vez no es mala idea.
—Si, es una buena oportunidad de relajarse— Eriol rió un poco ante las palabras de Takashi, que por cierto citaban a las anteriormente dichas por él, no obstante eso no importaba ahora, lo mas relevante de todo era que había logrado que sus amigos accedieran ante la idea del paseo escolar y eso, sin duda, iba a ser una de las mejores cosas que les iba a suceder por el resto de sus vidas.
Por sus antepasados que sí.
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Las nubes de algodón se veían muy interesantes desde esa distancia, todas suspendidas en el cielo, con figuras diferentes y distintos tamaños.
En uno de los jardines de la Academia, Fanren estaba gozando de su descanso sin preocupaciones o contratiempos, sólo relajándose, recostada sobre el pasto verde y frondoso, al tiempo que sentía una ligera brisita acariciarle las mejillas, relajando todavía mas su pequeño cuerpo infantil.
Llevaba ya varios días con esa rutina, salía al descanso sin compañía, llegaba hasta ese punto, comía y luego se acostaba sobre el césped, sin pensar en nada, sólo quedándose así.
Desde el día en que decidió romper con la amistad que tenía con Touya estuvo dándole vueltas a muchas cosas, de pronto se dio cuenta de que realmente durante todo ese tiempo se volvió dependiente al niño Kinomoto, tanto que obviamente, al llegar Yue, ella sintió un cambio muy drástico y aunque no fue la manera de terminar con su amistad, estaba segura de que también tenia algo de culpa en todo, por siempre estar pegada a Touya y por estar insistiendo en hacer cosas que a él, posiblemente, no le gustaban.
Teniendo todas esas hipótesis en su mente se había dedicado ahora a pasar tiempo ella sola, porque igual era cierto que no necesitaba de nadie para ser feliz, pero si bien en un principio fue una experiencia nueva, ahora estaba resintiendo de nuevo el hecho de estar completamente sola.
Si tan sólo un nuevo amigo llegara a su vida, ella sería diferente, lo sabía, estaría dispuesta a poner todo de su parte para que la amistad no fracasara y también a dar independencia mutua, porque de eso se trataba, de desempeñar un buen papel como amiga.
¿O no?
—Hola Li— su pregunta mental quedó en el aire, no le dio tiempo de pensar en la respuesta cuando vio como alguien tomaba asiento a su lado, un niño de su edad, de cabellera rubia y ojos verdes muy similares a los de Sakura Kinomoto, sin embargo pronto se dio cuenta de que estos eran diferentes, pues no eran tan llamativos como los de la chica que posiblemente traía loco a su hermano mayor.
Sí bueno, esa también era otra hipótesis que tenia, pero hasta no preguntarle a Syaoran no aseguraría nada o haría algo al respecto.
—Eh, hola— saludó, una vez se dio cuenta de que había permanecido observándole por mas tiempo del que debía.
—¿No me reconoces?
—¿Reconocerte?— preguntó, con voz trémula —.¿Nos hemos visto antes?
—Voy en tu misma clase— respondió con obviedad y al ella no recordar bien las cosas se sonrojó, avergonzada —.No hay problema, después de todo, siempre estabas con Kinomoto, por eso nunca te dabas cuenta.
—Lo siento…— se disculpó, rascándose la cabeza en un gesto de nerviosismo —.Y, bueno, ¿Cómo te llamas?
—Soy Kenta Akimoto— se presentó él, con una deslumbrante sonrisa que por un momento dejó embobada a la niña Li, puesto que desde hacia ya mucho tiempo no recibía un gesto como ese de parte de alguien que no fuera su hermano o su madre Ieran —.Vine porque te he visto muy sola últimamente y como siempre me has parecido graciosa, me gustaría que fueras mi amiga.
—¿Enserio?
—Sí— respondió con simpleza, volviendo a sonreírle —.No te lo dije antes porque Kinomoto me daba miedo, pero no importa, ¿Qué dices?, ¿Aceptas?
—¡Claro que acepto!— gritó la ambarina, igual sonriéndole con mucha alegría —.Espero que si seamos buenos amigos… Kenta.
—Yo también Fanren— la pequeña hermana de Syaoran sonrió enormemente porque sus peticiones fueran concedidas en un momento crucial como ese y aunque no pudo evitar comparar un poco a ese niño con su ex amigo, supo que lo mejor era olvidarse de Touya de una vez, pues finalmente este tenía a su amigo Yue y no le hacia falta una "estúpida niña", a su lado.
Asintió con la cabeza, definitivamente era mejor así.
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—Estúpido camión escolar de mierda, los odio, ¿Saben que los odio?— Yamazaki se sentía desesperado, encerrado y muy claustrofóbico, pero desde los asientos delanteros del transporte Syaoran y Eriol estaban a punto de mandarlo volar de una patada.
Los días habían transcurrido rápidamente y ahora los tres chicos estaban esperando a que el paseo escolar con destino a la playa Namida diera inicio de una vez, no sólo porque empezaba a fastidiarles un poco el estar sentados sin hacer nada, también porque el pequeño grupo de alumnos que irían a la excursión estaban haciendo como siempre puras boberías, hablando de cosas superfluas, riéndose como idiotas y presumiéndose mutuamente los aparatos electrónicos que llevaban en sus bolsillos, desde reproductores de música, hasta celulares de ultima generación.
Pero tal vez, lo que mas estaba exasperando a Hiraguizawa y Li, era la ansiedad que Yamazaki tenia por llegar al lugar de relajación, pues igual estaba algo ambicioso por querer buscar nuevas conquistas en trajes de baño.
Digna actitud de un completo mujeriego, Casanova.
—Takashi, ¿Me haces un favor?
—¿Qué, Eriol?, ¿Te consigo el numero de alguien?
—¡Cierra la puta boca!— todos los que estaban dentro del autobús se quedaron callados, no obstante eso al níveo le venia importando una vil mierda, pues su desesperación podía mas que la vergüenza y el nerviosismo de verse analizado por los ojos curiosos de sus demás compañeros.
No obstante pronto todos volvieron a lo que habían estado haciendo antes, a excepción de Yamazaki que simplemente obedeció como una respuesta defensora y enfocó su mirada en la ventanilla de al lado, esperando ver algo que le pudiera quitar el aburrimiento y de paso no lo pusiera en peligro de ser asesinado por el ojiazul.
Luego de todo aquello, Eriol suspiró, satisfecho.
—Mejor no lo pude decir yo…— mencionó Li, luego de ver como su amigo se enderezaba en el asiento, ajustándose un poco la camisa que llevaba puesta.
—Ya me había colmado la paciencia, ¿Qué querías?, ¿Qué le hablara con tono de poeta y le dedicara versos nacidos del alma?— preguntó el otro, irónicamente —.De ser así el poema habría dicho algo como: "Yamazaki, Yamazaki de mierda, cierra la puta boca, que a todos nos desesperas".
Syaoran no se aguantó las ganas de reírse, así que, procurando ser lo más discreto posible, inclinó un poco la cabeza y posó una de sus manos sobre su boca, acallando las carcajadas que estaban por salir atropelladamente de sus labios.
—Li, te estoy viendo…— susurró Takashi desde el asiento trasero, con algo que él interpreto como enojo exprés —.Hablo enserio.
—Me vale un rábano— respondió, sin hacerle mucho caso a sus amenazas —.Ya Takashi, fue sólo una simple broma de Eriol, ¿Desde cuando eres tan delicado?
—Con que yo soy delicado, ¿Eh?— respondió, desafiante —.Ya veremos Syaoran, ya veremos…
El hermano de Fanren no respondió nada más y Eriol que estaba a su lado, leyendo un pequeño panfleto sobre "¿Qué hacer en caso de accidentes?", decidió ignorar el asunto, teniendo en mente la idea de serenarse antes de que otra vez perdiera los estribos.
Así pasaron tres minutos mas en silencio, ninguno de los tres decía algo, sólo estaban ahí, esperando a que llegaran los alumnos faltantes para que pudiesen comenzar con el viaje.
Y fue justo en ese momento cuando al autobús ingresaron tres personas bastante peculiares, que por cierto no podían pasar desapercibidas para los tres amigos, pues se trataba de Sakura y Tomoyo, acompañadas del joven Yukito, que como siempre tenía en su rostro esa insistente y peculiar sonrisa alegre.
Al verlo Syaoran frunció el seño con fastidio, en tanto Takashi alzaba las cejas con diversión.
—¿Qué diablos hace Tsukishiro con Tomoyo?— preguntó Eriol, luego de darse cuenta de aquel dato y de pronto sintiendo que la sangre comenzaba a subírsele al cerebro, como una marejada de agua que arrastra todo a su paso —.Maldito doble cara… seguro esta buscando algo con ella.
—Yo diría que no sólo con ella, también con Kinomoto— Syaoran y el pelinegro instintivamente giraron la cabeza hacia el lugar de su amigo, lanzándole una mirada gélida y viendo como él respondía encogiéndose de hombros, despreocupadamente —.¿Qué?, ¿No les gustó mi bromita?
—Claro que nos gustó Takashi, tanto que nos encantaría que la compartieras con alguien mas— el de ojos rasgados no entendió que era lo que Li quería decir con eso ultimo, no obstante se dio cuenta perfectamente de sus intenciones cuando el ambarino se levantó de su lugar y con un leve grito llamó a Chiharu, quien, totalmente extrañada por ello, decidió encaminarse cuanto antes a donde estaba el hijo de Ieran.
—¿Qué sucede Li?— preguntó una vez estuvo frente a él y Syaoran, al ver el rostro suplicante de su amigo, sonrió victorioso.
—Nada, es sólo que Takashi me acaba de decir que quiere que te sientes junto a él durante el viaje— mintió, logrando que el pelinegro agachara la cabeza, maldiciendo —.Como él es tan penoso me pidió a mi que te lo sugiriera.
—¿Es enserio?
—Claro que si Mihara— la chica de trenzas sonrió enormemente con aquella declaración, así que sin perder tiempo casi corrió hasta su anterior asiento, tomó el bolso que llevaba y esta vez tomó su lugar al lado de Takashi, que sonrió hipócritamente a la chica, haciendo de vez en cuando un par de señas a Syaoran, como amenazándolo.
Sin embargo, contrario a eso, Li se sentía bastante satisfecho por su pequeña venganza, la misma que Eriol celebró y gozó como suya.
Bien merecido se lo tenía por andar haciendo comentarios fuera de sitio.
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La noche anterior al día de excursionismo Sakura recibió un pequeño mensaje de Yukito, en donde él se ofreció muy amablemente a pasar por ella a su casa, cumpliendo con su cometido para que después fueran por la mismísima Tomoyo, que no estaba muy emocionada por el viajecito luego de enterarse de que Hiraguizawa también iría, pero al final logró serenarse, desviando sus pensamientos Anti-Eriol y cambiándolos por el encanto que le provocaba la actitud amable de Tsukishiro.
Ellos tres habían estado teniendo una charla amigable, hablando sobre lo difícil que fue convencer a los padres de Sakura para que la dejaran salir y también sobre lo que estarían por ver en la playa, desde los arrecifes de coral que les mostrarían en clases de buceo, hasta el famoso museo de cera que exhibía figuras de celebridades, no obstante eso paso a ser una completa trivialidad cuando Sakura ingresó al autobús escolar de Seijo y se percató de la presencia de su enamorado secreto, que como casi siempre estaba exponiendo un gesto facial de frialdad y aburrimiento supremo.
Sonrió un poquito, sonrojándose al evocar el recuerdo de unos días atrás, cuando él muy amablemente se había quedado a cuidarla por su tonta infección del estomago…
Hasta ahora recordaba que, gracias a su recuperación, no había tenido tiempo de hablar con él para agradecerle en forma.
—¿Nos sentamos aquí?— ella asintió tenuemente ante la pregunta de su amiga y acto seguido se dispuso a tomar su asiento en el autobús, al lado de la azabachada que sonreía de vez en cuando, analizando con su amatista mirada el enorme transporte escolar.
Yukito igual tomó su asiento frente a ellas, de vez en cuando se giraba para charlar con Sakura o sonreírle de forma amistosa, en tanto Syaoran, un par de asientos mas atrás, comenzaba a idear en su mente varios planes para tirarle esos dientes de conejo que tenía, ya que para él sería una enorme satisfacción que ese metiche no volviera a mostrar aquella fastidiosa sonrisita de comercial…
Como detestaba que se quisiera hacer el "héroe".
—Pedazo de idiota…
—Y que lo digas— Eriol no pudo evitar apoyar los comentarios mala vibra de su mejor amigo al ver lo que estaba sucediendo en aquel sitio, mas prontamente se dio cuenta de que no estaba ganando nada con hacer esas escenas de enfurecimiento repentino, por lo que, serenándose, mejor desvió la mirada hacia la ventanilla del autobús, esperando a que se le pasara el terrible malestar que sentía en el cuerpo, como una llamarada de fuego que le calentaba la sangre.
Ningún otro suceso se presentó, el paseo escolar dio inicio una vez todos estuvieron presentes y con ello el pequeño grupo de estudiantes comenzó a guardar silencio, la mayoría estaba observando el esplendoroso paisaje de afuera, otros charlaban y unos mas audaces se habían prácticamente quedado dormidos, esperando que a su despertar ya estuvieran en una hermosa playa de arena blanca, a punto de pasar un buen fin de semana.
Aunque claro, como todo había otros estudiantes que estaban muy lejos de hacer lo que los demás, pues Hikaru y Rin, seguían charlando cosas "confidenciales" desde los últimos asientos, enviando de vez en cuando miraditas cómplices hacia los lugares de Syaoran, Eriol, Sakura y Tomoyo…
En general el recorrido fue mas corto de lo esperado, en menos de dos horas ya estaban arribando al estacionamiento de uno de los hoteles de lujo que Seijo reservaba para esas ocasiones especiales, un edificio de quince pisos que contaba con piscina, canchas de tenis, restaurantes elegantes e incluso un Spa, donde los adinerados estudiantes podrían tomar terapias de relajación, masajes con hierbas aromáticas, mascarillas exfoliantes, etc.
—Bien muchachos, al bajar asegúrense de llevarse todo su equipaje consigo porque no se abrirán las puertas del autobús hasta el domingo, ¿De acuerdo?— la secretaría de la dirección general, la señorita Akiko Mayumi, estaba dando las ultimas indicaciones antes de su descenso, recibiendo únicamente un asentimiento general del grupo de alumnos, quienes personalmente estaban encargándose de recordar que nada se les olvidara.
Y una vez todos estuvieron listos, descendieron rápidamente del transporte y caminaron de forma algo desordenada hasta llegar al enorme vestíbulo del hotel Imperial Lux, observando complacidos la recepción muy bien ordenada, las lámparas colgantes del techo, una pequeña fuente en el centro y a su alrededor un montón de cosas decorativas como jarrones y pinturas surrealistas.
—Bien chicos, pongan atención— habló de nuevo la mujer al mando, silenciando al grupo de estudiantes —.Debido a que el hotel ha estado recibiendo visitas de turistas y empresarios, ustedes van a tener que compartir habitación con uno de sus compañeros.
Un abucheo general se escuchó, seguido de burlas y al final un enorme silencio, el cual Mayumi se encargó de exigir, como parte de sus normas estrictas sobre disciplina —.En total es un grupo de treinta y dos alumnos, hay dieciséis habitaciones disponibles en la planta superior y esas serán ocupadas por ustedes, las parejas ya están asignadas, irán hombre con hombre, mujer con mujer, estando todos de acuerdo, procedo a nombrarlos…
La joven secretaria extrajo una pequeña lista de su bolso de mano, sin querer que el tiempo se le fuera en dar explicaciones a los jóvenes, en tanto Takashi sonreía socarronamente como siempre, inclinándose un poco para susurrarle algo a Eriol:
—¿A que le temen?, ¿Por qué no puede ser hombre con mujer?
—Esa es una pregunta sobrante, Yamazaki— respondió el níveo, en tono burlón —.Como vienes tu pensaron en todo, bien saben tus intenciones de tirarte a cualquier cosa que traiga falda.
—Vamos que tú eres igual…
—Cállense los dos, no dejan escuchar nada— Syaoran se dedicó a mantener el orden entre sus dos amigos, ya que él, por otro lado, estaba bastante atento a los nombres que la rubia decía, uno tras otro iba ordenándolos como si ya todo estuviera bien planeado y hasta ahora lo único mas relevante era que Sakura compartiría habitación con Tomoyo y Rin con su inseparable amiga Hikaru, la cual estaba danzando al lado de la pelinegra, feliz porque no le hubiese tocado con alguna otra desconocida.
Y fue que, terminando con el grupo de las mujeres, la secretaria procedió a dar las parejas de los varones.
—Yamazaki ira con Tsukishiro
—¡De la puta mierda!
—¡Joven Yamazaki!, ¡Tenga mas respeto o lo regresaremos a Tomoeda!, ¿Esta claro?— Eriol casi se parte de risa igual que Syaoran y el resto de los alumnos, aunque no era para menos, de cierta forma estaban compadeciendo un poco a Takashi, pues de por si no le caía en gracia el afeminado y compartir habitación con él, era obvio que representaba casi una tortura de la inquisición.
Pero ¿Qué se le iba a hacer?, de cierta forma se lo merecía por estar de boquiflojo en el autobús…
—Li con Hiraguizawa, Hiun con Yamada y Fujiwara con Suzuki, es todo, hagan favor de pasar por las llaves de su habitación al escritorio de la recepción y luego pueden recorrer la playa privada del hotel o hacer lo que gusten, siempre y cuando sea por los alrededores, mañana nos veremos aquí a las 8:00 a.m. para ir al arrecife, ya pueden irse.
Todos asintieron a la orden de la joven dama que se retiró luego del anuncio y al instante siguiente los jóvenes casi se abalanzaron sobre el gran mueble que estaba decorando la recepción, tratando de pedir cuanto antes la llave de sus habitaciones para de una vez comenzar a disfrutar de su estancia en la playa.
Y al ver que Takashi no se movía, Eriol y Syaoran se acercaron para darle un par de palmadas en la espalda
—Eso no es justo— proclamó el pelinegro, con ira —.Sólo véanlo, parece un homosexual, ¿Qué tal me viola o me toca mientras duermo?
—No seas estúpido, ¿Qué clase de fantasías son esas?
—¡No son fantasías Eriol!— gritó el otro, sonrojándose un poco por el comentario indecoroso de su amigo níveo —.Pero que puta suerte, de todos los demás idiotas me tenía que tocar con ese roba mercancía.
—Ya bomba sexual supéralo— añadió Li, medio riendo —.No va a pasar nada por un par de días, además sólo quieres esa habitación para dormir, ni que fueras a estar encerrado con Tsukishiro toda la tarde y la noche.
—Eso sería lo peor, ustedes lo dicen porque les tocó juntos, par de remilgados cabrones, pero ya que…— dijo, tomando su maleta deportiva del suelo de mármol —.Nos vemos mas tarde.
Hiraguizawa y Li no dijeron nada, sólo se despidieron con un gesto de mano de su amigo, que corrió a la recepción para tomar la llave de su habitación y acto seguido avanzó hasta el ascensor del hotel, ingresando luego de que las puertas automáticas se abrieran ante sus ojos.
Syaoran sonrió, Eriol sin querer también lo hizo, a veces el destino era algo… caprichoso.
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—¡Woa!, ¡Tomoyo mira, mira!, ¡Se ve el mar desde aquí!— Daidouji no podía evitar ver a su amiga con un gesto de completa ternura, la castaña se notaba muy emocionada ante la idea de estar en la playa y ni que decir de lo maravillada que estaba por la visión que se presentaba ante sus brillantes ojos jade.
¿Quién podría culparla?, al final era cierto que el mar se veía bellísimo desde ahí…
Las habitaciones designadas para los alumnos del instituto estaban en los últimos pisos y eran prácticamente de aquellas suites de lujo, con dos camas grandes, televisión de plasma, un baño con jacuzzi e incluso una mini-salita, pero bueno, no era para menos que tuvieran todo eso a su alcance, era evidente que su estancia tenia que resultar lo mas cómoda posible, siendo que todos en Seijo o casi todos, eran hijos de padres millonarios y la institución una de las mejores en todo Japón.
Resultaba obvio el hecho de que tenían dinero de sobra y bien podían gastarlo en todos aquellos lujos y excentricidades.
—Debe ser la playa privada de la que nos hablo la señorita Mayumi durante el viaje— expresó la nívea, recordando las palabras de la secretaria y al mismo tiempo dejando sobre una de las camas su pequeña maleta de color violeta intenso —.Todo se ve hermoso, ¿Verdad Sakurita?
—¡Sí!, ¡Vamos Tomoyo apresúrate!, ¡Tenemos que dar un paseo por la playa!— la hija de Sonomi asintió sin estar dispuesta a rechistar, contagiándose un poco de los ánimos que su mejor amiga tenía.
Y fue entonces que, no perdiendo más tiempo, de inmediato se dispuso a sacar su traje de baño para ir a la playa, buscando insistentemente en su equipaje para encontrar alguno que le quedara bien y luciera excelente…
—Oye Sakura, ¿Qué clase de traje vas a…?— la amatista de pronto se había girado para observar a su amiga, pero ni bien alcanzó a terminar con su pregunta, cuando en ese momento su profunda mirada se encontró con que Sakura estaba sacando de su maleta el bañador del instituto, ese que no lucia para nada, era de un color azul marino opaco y por cierto no hacia que su amiga luciera su preciosa figura.
Se cruzó de brazos haciendo un puchero.
—¿Qué sucede Tomoyo?
—¿Cómo que sucede?— replicó ella con molestia y Sakura ladeo la cabeza sin entender —.No puedes salir a la playa utilizando ese traje de baño Sakura, no es correcto.
—¿Me veo mal con el?— preguntó la castaña instintivamente, temerosa de la posible respuesta que pudiera recibir —.No lo sabía, nadie me lo había dicho.
—Sakura no es que te veas mal, al contrario, te ves bien con todo lo que uses, pero simplemente eso no es para este día— explicó la otra, con una mirada que por un momento logró tranquilizar a la ojiverde —.Lo que tu necesitas es otro traje de baño que resalte tu hermosa figura.
—Pero no empaqué ningún otro Tomoyo, ¿Qué se supone que voy a usar entonces?
—Me supuse que algo como esto podría pasar, así que es por eso que yo fui precavida y…— la hija de Sonomi en ese momento sonrió como todo una niña traviesa, buscó en su respectivo equipaje y de un tirón sacó una mini-montaña de trajes de baño, acción que dejó boquiabierta a la hermana mayor de Touya —.Traje todos estos conmigo.
—P-pero Tomoyo, n-no debiste.
—Eso no importa ahora Sakura, lo que interesa es que te cambies de ropa para que salgamos cuanto antes a la playa— expresó la otra, sonriendo como siempre angelicalmente —.Y este es el traje de baño que te vas a poner hoy.
Una risita sutil se escapó de los labios de la nívea, gesto que puso algo nerviosa a Sakura, pues ahora su amiga sostenía de una forma algo macabra un pequeño conjunto de dos piezas color rosa pálido, el cual estaba segura no dejaba mucho a la imaginación de nadie.
Se sonrojó, ¿Acaso su amiga pretendía que ella usara ese mini-bikini?
—P-pero… es que…
—Ningún "pero" Sakura, vamos, vamos, ve a cambiarte— ella quiso hacer algo a su favor, pero ni tiempo le dio de replicar cuando Daidouji la había metido casi a empujones al cuarto de baño, cediéndole el bañador con apuro y finalmente dejándola sin otra opción más que ponérselo o hacerse a la idea de no salir si no era con esas ínfimas prendas pegadas al cuerpo.
Suspiró rendida, creyendo que efectivamente no le iba a quedar otro remedio mas que obedecer a su amiga, así que, acatando la orden como toda una buena chica, se cambió lo mas rápido que pudo y se sonrojó cual manzana madura una vez contemplo el resultado, reflejado en el espejo del amplio cuarto de baño.
—¡Tomoyo!, ¡Esto no me queda!— gritó avergonzada, abriendo la puerta y saliendo para ver a la nívea, que también se había cambiado y lucia un traje de baño casi igual al suyo, con la diferencia de que este era de color negro —.¡Estoy… casi estoy… desnuda!
—¡Pero si te ves divina!— gritó la amatista en contraataque, moviendo los brazos frenéticamente y lanzándole un montón de miraditas soñadoras que sólo lograron ponerla mas nerviosa—.No exageres amiga, te queda muy bien, pero de acuerdo, toma, amárralo a tu cintura.
Sakura lanzó un suspiro de alivio en el momento en que vio como Daidouji buscaba entre su equipaje, hasta sacar una especie de pareo rosa, hecho con una tela muy suave y casi tan delicada como la seda, el cual le extendió, con el propósito de que a ella se le bajara un poco la vergüenza de usar por primera vez un bikini como el que llevaba puesto.
Sonrió un poco, en tanto rodeaba su cintura con el objeto que tomó posteriormente de sus delicadas manos de pianista.
—Gracias Tomoyo.
—No es nada Sakurita, ahora si, vámonos— la pelinegra sonrió de nuevo con su eterno gesto de serenidad, tomó el pareo que hacia juego con su respectivo bañador y salió de la habitación junto con su mejor amiga, que a pesar de todo, aun trataba de cubrirse con sus brazos, obviamente sin conseguir los resultados deseados...
Y fue así que luego de bajar por un lujoso ascensor, pronto llegaron a la playa privada del hotel, que lejos de estar desértica estaba bien ocupada por las personas que se hospedaban en el Imperial Lux, desde niños que corrían en la orilla del mar, hasta adultos que caminaban tranquilamente, se bronceaban en acolchonados camastros o nadaban en el mar abierto.
Sakura sonrió ante la visión tan prometedora que le ofrecían, pero no fue hasta después cuando sus ojos brillaron un poco, al ver como a lo lejos se encontraba Syaoran, quien suponía igual estaba tratando de disfrutar del paseo escolar, al lado de su amigo Eriol Hiraguizawa.
Rió un poquito segundos después, luego de escuchar como su amiga bufaba, muy fastidiada.
—Vamos Tomoyo, no te enojes, ¿Si?
—No lo hago Sakura, sólo me frustra un poco, pero ni hablar, no voy a arruinar el paseo— mencionó ella, con voz animosa, levantando su mano izquierda a la altura de su pecho, en señal de promesa, como la que solían hacer los caballeros medievales —.Te doy mi palabra de Daidouji.
—Bueno— respondió la ojiverde, medio riendo —.De ser así, entonces creo que deberíamos ir a…
—¿A?, ¿Sakura?
—La… costa…— Daidouji alzó una ceja extrañada, pues no entendió porque su amiga de pronto se había quedado estática y tampoco porque repentinamente había desviado la mirada hacia la suave y blanca arena que estaba bajó sus pies, así que, siguiendo su instinto hambriento de respuestas, giró su cabeza unos centímetros, hasta que sus ojos enfocaron a Matsumoto Rin, que ya se había acercado a Li luego de salir de quien sabe donde junto con su amiga, esa chica de cabello corto cuyo nombre no recordaba.
Frunció el entrecejo cuando vio como esa muchacha le sonreía tiernamente a Eriol.
—¿Qué tiene Sakura?— preguntó, con algo de enojo en su voz, situación que Sakura obviamente no pudo notar —.Sólo es Matsumoto.
—Pero, es que… ella— sin poder evitarlo Kinomoto volvió a dirigir su verdosa mirada hacia la figura exuberante de Rin, que por cierto llevaba encima un hermoso bikini aguamarina, el mismo que estaba luciendo esplendorosamente, como si fuera una de esas modelos de pasarela.
De forma indeliberada se observó a si misma, haciéndose un auto análisis y al percatarse de aquello Tomoyo gruñó, sin saber que era lo que su amiga quería lograr con ese poco acertado gesto de desvalorización.
—¡No hagas eso Sakura Kinomoto!— gritó ella a modo de regaño, asustando un poco a la castaña que se detuvo de inmediato en su inspección —.Y además… sus pechos son falsos…
—¡Que dices!— la hija de Nadeshiko no pudo evitar sonrojarse mucho por la aseveración, pues no era algo muy común que su amiga lanzara aquellos comentarios sólo porque si —.P-pero T-Tomoyo, ¿C-como…?
—Eso es lo de menos, lo que ahora debes hacer es ir y llamar la atención de Li, cuanto antes, ¡Vamos Sakura!— la chica Kinomoto quiso seguir indagando sobre las cosas que la orillaban a decir tales afirmaciones, pero no tuvo ninguna oportunidad de hacer algo por su persona cuando Daidouji, en un fugaz movimiento, la empujó y le quito de un jalón el pareo rosa, dejando que diera un par de vueltas sobre su propio eje y al final cayera de espaldas sobre la arena suave.
Syaoran, desde un lugar un poco más alejado, dejó entonces de prestar atención a los balbuceos constantes de Matsumoto, quien supuestamente se había acercado a él para hablarle sobre algo relacionado al cuadernillo rosa y fue en ese mismo momento que sus ojos ambarinos se centraron en la delicada figura de Sakura Kinomoto, que estaba sentada sobre la arena, viendo con ojos caprichosos a su mejor amiga Tomoyo, quien se acercaba a ella riendo por alguna cosa que desconoció.
La observó e inconscientemente se sonrojó ante la visión que le presentaban sus ojos. Sakura se veía hermosa con ese sencillo traje de baño rosa que se pegaba a su cuerpo celestialmente, su cabello castaño ondeaba con el viento suave y cálido de la playa, además de que su rostro estaba divinamente embellecido por una mueca de ligera vergüenza y un tenue sonrojo que inundaba sus pómulos, brindándole un aspecto tan encantadoramente aniñado.
Sonrió un poquito, al advertir que su belleza era única e irrepetible.
—¿Li?, ¿Estas escuchándome?
—Ah, lo siento Matsumoto, luego hablamos— Syaoran estaba seguro que ese gesto suyo era algo que haría enojar a la poetisa, pero siendo sinceros eso le importaba muy poco, pues por una extraña razón lo que ahora anhelaba mas que otra cosa era hablar con Sakura, nada mas.
Se acercó suavemente al lugar donde estaba ella todavía sentada sobre la arena y sonriéndole cordialmente le extendió una de sus manos, llamando su atención al instante.
—¿Te ayudo?— Tomoyo desde su sitió sonrió con complicidad al escuchar la pregunta tan gallarda y Sakura, al saber los pensamientos que podían estar pasando por la cabeza de su amiga, volvió a sonrojarse, esta vez mucho mas de lo que ya estaba, antes de asentir con vergüenza y aceptar el gesto que Syaoran le estaba brindando.
Después de todo, ¿Cómo iba a negarse?
—G-gracias— dijo ella, agachando un poco la cabeza cuando logró estar nuevamente de pie.
—Yo los dejó para que hablen, iré a tomar algo en aquel sitio Sakura, ¿Esta bien?— Tomoyo no esperó a que su amiga respondiera con tontas excusas o peticiones, de inmediato comenzó a caminar en dirección a una pequeña carpa algo alejada, donde estaban vendiendo de aquellas bebidas refrescantes de colores graciosos y con sombrillitas.
Conforme iba caminando veía que Eriol seguía de pie frente a la amiga de Matsumoto, la cual al parecer no deseaba parar de hablar sobre cualquier cosa que estuviera diciendo y sin saber porque se acercó mas rápidamente, contoneando un poco las caderas, para que justo en ese momento Eriol desviara su atención de Hikaru centrándola en ella, que pasó de lado, como siempre ignorándolo.
—Luego… te llamo o… bueno, luego…— Hiraguizawa no dijo otra cosa, se disculpó de una innovadora forma cortante y prácticamente caminó como hipnotizado tras Tomoyo, que seguía luciendo su sexy bikini negro de una manera sensual, lo cual obviamente, le estaba resultando difícil de ignorar.
Hikaru frunció el ceño al ver aquella acción de parte de esa entrometida de Daidouji y pronto Rin le hizo compañía en sus muecas de desagrado, en tanto la azabachada sonreía socarronamente y Sakura seguía sin advertir nada de lo sucedido, pues estaba mas concentrada en ver como Syaoran le sonreía amablemente y en contestar sus preguntas sobre como se había sentido de salud en los últimos días.
—He estado mejor, gracias— respondió luego de minutos, sonriéndole con agrado —.O-oye y, ¿Cómo esta Fanren?, es decir, desde que mi hermano y ella dejaron de ser amigos… pues…
—Está bien, ayer me dijo que encontró a un nuevo amigo y se ve mas… animada— explicó él, con una mini-sonrisa, a lo que Sakura asintió complacida —.Yo espero que este bien con eso.
—Igual yo— musitó en respuesta, segura de que la pequeña Li se merecía tener nuevos amigos que no fueran tan tacaños y crueles como Touya, aunque ciertamente su hermano estaba comenzando a ponerse en una actitud extraña, desde hacia un par de días, cosa que hasta apenas estaba recordando.
Suspiró rendida, si era por el remordimiento lo sentía mucho, pero se lo merecía por haber sido tan malo con aquella niñita tan adorable.
—¡Cuidado!— Sakura se hizo a un lado en el momento en que una pareja de chicos pasaban a su lado corriendo, haciendo una especie de carrera que por un momento la asustó, pues estuvo muy cerca de ser empujada por uno de ellos.
Bufó levemente con algo de enojo, eso era una falta de modales tremenda para un par de niñitos ricachones.
—Se ve divertido— escuchó que Li decía y al escucharlo, sintió como casi se le desencaja la mandíbula de la sorpresa —.¿No quieres intentarlo Sakura?
—¿Qué?, ¿Competir contigo en una carrera por la playa?
—Claro, es mas te propongo algo…— hizo una pausa, acercándose un poco a ella que, como ya era costumbre, se sonrojó de forma adorable —.Si logras ganarme te comprare un helado del sabor y tamaño que quieras, ¿Aceptas?
Sakura sonrió un poco ante el trato y sin estar dispuesta a rechazarlo asintió con una deslumbrante sonrisa, que por un momento dejó embobado al joven hijo de Ieran Li, porque realmente todo aquello de la carrera por la playa era una simple excusa para estar mas tiempo con esa niña tan encantadora.
Pero bueno, ella no tenía porque enterarse ¿Verdad?
—De acuerdo Syaoran, ¿Estas listo?
—Siempre lo estoy— de inmediato los dos salieron corriendo hasta la línea de meta, establecida por unas rocas altas unos metros mas adelante, Sakura llevando la delantera al chico que estaba muy sorprendido por la excelente condición física de ella, aunque honestamente él no estaba poniendo de todo su empeño en la carrera, pues lo que quería era que la hermana de Touya se ganara su derecho al helado que le había prometido.
Sin embargo, interrumpiendo todo el ánimo y felicidad que desprendían, desde una distancia alejada, Rin lo observaba todo con un sentimiento de furia inmenso llenarle la sangre.
—Disfrútalo mientras puedas Kinomoto— susurró, antes de tomar a su amiga Hikaru de la mano y volver con ella al interior del hotel.
-.-.-
Touya estaba molesto.
El día en si no había sido el mejor de todos, empezando que su hermana se había ido de viaje a la playa sin invitarlo y terminando por su fracaso en el trabajo escolar sobre la extinción de los pandas, un cartel que su profesor calificó como deficiente y poco informativo.
Ciertamente nunca imaginó que hacer una tarea con Yue iba a resultar en eso, hasta apenas hace unos días estaba seguro que su trabajo escolar iba a ser el mejor, porque según esto el hermano de Yukito estaba trabajando en la mitad que le tocaba y con esa afirmación él supuso que realmente estaba poniendo de todo su empeño para que el cartel quedara lo mejor posible.
Pero tal fue su sorpresa al ver que como esa mañana de viernes su nuevo amigo llegó con un dibujo mal hecho de un panda, alegando que no sabía dibujar esas cosas tan ridículamente cursis.
Estaba de sobra decir que se quiso morir cuando el profesor les puso una de las peores notas e igual no pudo evitar que su mirada se centrara en su ex amiga Fanren, quien contrario a él había recibido la mejor calificación por su cartel tan bien elaborado, hecho con ayuda de su nuevo compañero de equipo, un niño de la clase de nombre Kenta Akimoto.
Lanzó un reniego al aire al evocar la escena de esos dos siendo premiados por su superior, recordando de paso el hecho de que Yue había salido del aula hacia ya varios minutos, presuntamente para comprar algo de beber y era la hora que no volvía.
—¡Ya, ya, que divertido!— unas risas a sus espaldas le llamaron la atención de una forma inmediata y fue entonces que, al girar su pequeña cabeza, se encontró con que Fanren reía muy animada por algún chiste que Akimoto le acababa de contar, pues se le olvidaba decir que el niño también tenía la fama de ser el Alma de las fiestas.
Regresó su atención a la mesa de su pupitre, tratando de ignorar su charla, pero lejos de hacer eso sus sentidos se intensificaron y no pudo evitar seguir escuchando su dialogo infantil.
—¿Quieres que cuente otro Fanren?
—No, no Kenta, ya me duele mi estomago— mencionó la niña entre risas, llamando por su nombre al niño y dejando a Touya muy sorprendido, aunque bueno, eso no era muy extraño, siendo que Fanren tomaba confianza con todo el mundo de una forma rápida, pero…
¿¡Porque diablos le molestaba eso!?
—Está bien, todavía faltan diez minutos para la próxima clase— anunció Akimoto con obviedad, luego de reír un poquito —.Hoy nos fue bien con el cartel, fue gracias a que tu decoraste a nuestro oso panda.
—No fue nada, tu también me ayudaste mucho, es mas en celebración por nuestro diez, ¿Quieres un jugo?, hay de muchos sabores en la maquina que esta en el pasillo— propuso ella amablemente, dejando que a Touya casi se le cayeran los ojos de la enorme sorpresa que eso le provocaba —.¿Si quieres?
—Claro Fanren, pero… ¿Vas a ir tu?, ¿No quieres que yo vaya?
—¡No te preocupes Kenta!, ¡Yo voy!, te traeré un jugo de… de melocotón, ¡Ahora regreso!— Touya escuchó como la niña Li empujaba un poco la silla de su asiento para poder levantarse y acto seguido la vio salir del aula, dando un par de brinquitos, como casi siempre que salía para después regresar con sus famosos y muy deliciosos jugos de frutas.
Frunció el entrecejo con rabia, girándose para observar al torpe de Kenta que se había sentado en el lugar de Fanren y ahora miraba despreocupadamente hacia la ventana de al lado, esperando el jugo de melocotón que a Touya tanto le gustaba y que Li solía comprarle, claro, cuando eran los mejores amigos del mundo.
El niño pelinegro negó con la cabeza repetidas veces, antes de volver su mirada hacia el pizarrón y ver de paso como Yue regresaba luego de años con un par de jugos en las manos, logrando que él suspirara aliviado porque al fin volviera.
—Toma Touya, aquí esta el tuyo— Kinomoto asintió con algo de felicidad y tomó de las pálidas manos de Tsukishiro el pequeño empaque que le estaba ofreciendo, acercándoselo hasta su boca para darle un sorbo.
Su rostro se tornó azul cuando su lengua detectó el sabor de aquella cosa y tuvo que reprimir sus ganas de vomitar el líquido ingerido.
—¿De que es esto?— preguntó, luego de tragarse con muchos esfuerzos lo que fuera que hubiese bebido.
—Es jugo de cebollín— expresó Yue como si fuera lo mas normal del mundo, recibiendo a cambio una mirada consternada por parte de Touya —.Los jugos que venden aquí son poco nutritivos y tienen mucho colorante, así que por eso fui a buscar algo que fuera mejor.
Kinomoto no dijo nada, sólo asintió agradecido por la "intención" de su amigo por mejorar su salud, pero la verdad era que ese jugo sabía horriblemente agrio y era mas que obvio que no se lo iba a tomar, por lo que, ayudándose un poco de algunas mañas, logró distraer a Yue, lo suficiente como para que no se percatara del momento en que él se levantó de su asiento y corrió para tirar al cesto de basura la lata con el asqueroso zumo de cebollín.
En eso estaba cuando vio como a su lado la puerta del aula se abría dejando ver a la pequeña Fanren, que sostenía en sus manitas dos latas de jugo, uno de fresa para ella y el otro de melocotón, que por cierto fue a parar a manos de un Kenta muy sonriente.
Apretó sus manos hasta volverlas puños, luego de ver como el niño de cabello rubio gozaba bebiendo el jugo que Li había comprado especialmente para él, provocando que a Touya se le acentuara una sensación de vacio profundo en el estomago.
Lanzó un gruñido, maldito fuera Akimoto y maldito fuera el estúpido jugo de cebollín.
-.-.-
Con ayuda de sus dedos movió la pajilla que nadaba en el vaso de su bebida refrescante, con un sabor a fresa combinado con limón y toronja.
Desde hacia bastante rato estaba sentada frente a la barra de la carpa de bebidas, observando con una mirada soñadora a su amiga Sakura, que estaba unos metros mas adelante disfrutando de un delicioso helado de yogurt con frutas, sentada en una mesa redonda, debajo de una sombrilla que la protegía del sol y muy bien acompañada por el mismísimo Li, quien ciertamente no había dejado de verla con su atenta mirada ambarina.
La amatista sonrió un poquito pero el gusto no duro lo suficiente, de pronto sintió encima una penetrante mirada azul que comenzó a incomodarla mucho, pues esta pertenecía a Eriol Hiraguizawa, que en todo ese rato se había encargado de permanecer sentado un par de asientos lejos de ella, sin decirle nada pero insistiendo con su potente y muy incomodo análisis.
No supo que era lo que la molestaba mas, porque para variar, el "barman" también le estaba enviando miradas lujuriosas desde hacia ya varios minutos atrás.
—¿Quieres otra cosa?, esta va por cortesía de la casa— escuchó que le decía aquel hombre con voz insistente, luego de que ella se hubiera terminado su bebida y dejara el vaso completamente vacio sobre la barra plateada.
Ella negó con la cabeza, sin decir nada.
—No, es todo, ¿Cuánto le debo?
—Una cita.
—¿Disculpe?— Tomoyo frunció el entrecejo al instante, sin creerse lo que estaba escuchando —.¿De que esta hablando?
—Que te perdono la cuenta a cambio de una cita— explicó el sujeto pacientemente, pero fue suficiente como para que Tomoyo se levantará de golpe, indignada —.Oh vamos preciosa, ¿Qué no te gustaría salir conmigo?
—Oiga… sólo dígame cuanto le debo y ya, no voy a aceptar ninguno de esos tratos.
—Pues, hasta que no aceptes, no voy a darte la cuenta y creo que sabes que de no pagar podrías tener problemas en el hotel— Daidouji de pronto quiso saltarle encima al tipejo ese para acuchillarlo, al darse cuenta de que todo lo que estaba explicando era cierto, pues de no pagar su cuenta, por mas mínimo que fuera el costo, el hotel iba a presentar quejas en contra del instituto por "no controlar a sus estudiantes", lo cual obviamente le traería repercusiones a nivel académico.
Suspiró rendida, creyendo que no le iba a quedar de otra más que aceptar…
O eso fue hasta que Eriol se acercó hasta donde estaba y en un acto que la dejó estupefacta, pegó su cuerpo con el de ella, muy cerca, como si estuviera reclamando algo que le pertenecía.
—¿Pasa algo cariño?— preguntó el ojiazul, recibiendo de inmediato una mirada asustada por parte del hombre detrás de la barra —.¿Te están molestando?
Tomoyo tuvo que reprimir sus ganas de golpear a Hiraguizawa, ya que pronto se dio cuenta de que su patética y aprovechada actuación estaba rindiendo sus frutos, pues el hombre de pronto desistió de sus lujuriosos pensamientos, negando con la cabeza repetidas veces, como si estuviera aterrorizado.
Sonrió macabramente, tal vez podría sacarle provecho a eso.
—No, para nada amor— fingió ella, pegándose a Eriol de tal modo que el ojiazul por un momento se sintió en la gloria total, al tener su cuerpo en un contacto tan intimo como ese —.El joven sólo estaba haciéndome una propuesta para salir con él a cambio de perdonarme la cuenta de lo que tomé, que por cierto fue sólo un simple y sencillo jugo de frutas silvestres, pero fuera de eso nada.
—¡Que dijiste!— Eriol se exaltó bastante luego de escuchar la explicación de Daidouji, pues él solamente había visto como la chica discutía con el tipo ese, mas no se imaginó que un simple trabajador estuviera proponiéndole tales cosas tan indecentes.
Eso lo debía hacer él, no cualquier otro estúpido, perro del mal.
—N-no señor, yo sólo…
—Sólo quiere acostarse conmigo— anunció Tomoyo con una sonrisita aparentemente dulce, que lejos de disminuir la tensión, provocó que a Hiraguizawa se le subiera la sangre de golpe a la cabeza.
—¡No!, ¡Que cosas dice señorita!, ¡Yo nunca…!
—Escucha bien asquerosa rata…—amenazó Eriol, luego de separarse un poco de Tomoyo para tomar del cuello de la camisa al tipo tras la barra —.Es la última vez que te acercas a mi mujer o te aseguro que te asesinare y no te digo lo que te haré porque te resultara tan asqueroso que no dejaras de vomitar durante meses enteros, ¿Escuchaste?
—S-sí s-señor, l-lo siento.
—Mas te vale— Tomoyo sonrió triunfante ante su victoria, viendo como el tipejo ese estaba mas pálido que un fantasma, no obstante sus ojos se abrieron en demasía cuando Eriol, sin previo aviso, asaltó sus labios de forma algo salvaje y terriblemente provocativa, lo que en un principio le tomó por sorpresa pero luego de obligó a responder, pues de no hacerlo toda la farsa que habían montado se iba a venir abajo.
Respondió al "contacto labial" con la misma intensidad, con hambre, enredando los dedos de sus manos en la cabellera de Hiraguizawa, que gruñó entre sus labios ante tal gesto tan jodidamente sensual.
—Bueno, ya que todo se aclaró… luego te veo amorcito— Tomoyo no quiso seguir con ese beso por mas tiempo, no sólo porque estaba mal que ella tuviera esos encuentros con su némesis, también porque no podía ser una buena señal el hecho de que aquel acercamiento le comenzara a gustar, así que, tomando fuerza de voluntad y recordando las múltiples veces en las que él la había molestado, caminó lejos del sitio, adentrándose al interior del hotel.
Eriol se quedó pasmado sin creerse lo que había pasado y luego de pagar la cuenta de lo consumido en la barra, salió corriendo también en dirección a su habitación en el hotel, teniendo en mente la idea de darse una buena ducha para calmar ciertos calores, que no llegaron a tener consecuencias notables pero que si estaban incendiándolo bastante.
Esa mujer no tenía piedad, definitivamente.
-.-.-
Un suspiro soñador se le escapó de forma inconsciente de los labios, una vez pudo retornar a su habitación ya entrada la noche, feliz porque se había pasado toda la tarde hablando con Syaoran Li, en una especie de cita que le hacia sonreír como una completa boba.
Él se había portado tan caballeroso en ese tiempo, le había comprado un delicioso helado por haberle ganado en la carrera por la playa e incluso la había acompañado hasta la puerta de la habitación, pues no tenia ni dos minutos que se acababa de ir y ella ya comenzaba a sentir que lo extrañaba.
Es que eso era mucho mas de lo que llegó a imaginar en sus sueños, una completa utopía.
—¡Ya estoy aquí Tomoyo!— gritó, luego de recobrar un poco el aliento perdido en su último suspiro, buscando a su amiga a lo largo de toda la amplia habitación de hotel —.¿Tomoyo?, ¿Estas aquí?— al no recibir respuesta Sakura comenzó a creer que posiblemente la azabachada se habría quedado en la playa a dar un paseo, no obstante todas sus preguntas fueron aclaradas cuando se encontró con una nota encima de su cama, escrita con la letra de su mejor amiga.
Sakura:
La señorita Mayumi me habló hace unos minutos, no sé que es lo que desea charlar conmigo pero creo que tardaré, no te preocupes por mi, si se hace mas tarde o te sientes muy cansada duerme tranquila, luego te contaré lo que me hayan dicho.
Espero que tu día con Li haya sido estupendo, te quiero.
Tomoyo.
La ojiverde sonrió levemente al ver la nota y como un recuerdo de ese día la guardó en uno de los bolsillos de su maleta, tomando al mismo tiempo su ropa para dormir, la cual consistía en unos shorts y una blusa de tirantes, que le serviría como vestimenta para meterse de una vez a la cama, pues aunque apenas eran las 8:00 p.m. ella ya comenzaba a sentir que pronto caería a los brazos de Morfeo.
Bostezó, evidenciando su cansancio, caminó hasta el cuarto de baño dispuesta a tomar una ducha para relajar los músculos de su cuerpo, pero ni bien entró cuando sintió como sus pies descalzos eran empapados por agua que salía incontrolablemente del inodoro.
Abrió los ojos sorprendida y de inmediato salió del baño, caminando hasta un buro en medio de las camas, donde descansaba un pequeño teléfono inalámbrico.
Dejó su ropa sobre el colchón y buscó de entre los números de atención el que correspondía a la recepción.
—Hotel Imperial Lux, ¿En que puedo ayudarle?
—Disculpe la molestia, pero hay una fuga en el baño de la habitación en la que estoy hospedada y me preguntaba si podrían venir a arreglarlo— expresó, con cierta vergüenza en su voz.
—No se preocupe, enseguida enviaremos a alguien, aunque lo mas seguro es que la cambien de habitación, por si acaso, prepare sus cosas por favor.
—Claro, gracias— la castaña suspiro apesadumbrada, levantándose para ponerse una blusa encima y unos pantaloncillos que le quedaban por encima de la rodilla, pues era obvio que no iba a recibir al encargado en traje de baño, ¿Verdad?
Negó con la cabeza, mejor preparaba todo por si decidían cambiarlas de habitación.
-.-.-
Cuando Eriol recibió la llamada de la secretaria su cerebro comenzó a maquinar ideas sobre lo que podía estar planeando esa mujer, ya que inmediatamente después de que le dio la indicación de presentarse en el Lobby, escuchó de parte de algunas personas que el hotel planeaba hacer una noche de Karaoke al día siguiente, lo cual le daba mucho que pensar.
No quiso detenerse en esas estúpidas cavilaciones sin fundamento, ahora lo que mas quería era llegar hasta ese lugar para averiguar de una vez por todas lo que la señorita Mayumi quería de él y de paso acallar la melodía repetitiva de su celular, que le anunciaba la llamada de alguien y comenzaba a taladrarle los oídos.
Contestó con desesperación, luego de unos segundos.
—¿Ahora que?
—Wo, no estas de humor macho infernal— escuchó que decía la voz molesta de Yamazaki y al instante él roló los ojos con impaciencia —.Sólo llamo para decirte que me quede con tu cuaderno de partituras, lo dejaste sobre mi equipaje.
—¿Qué dices?— cuestionó él, de pronto poniéndose nervioso —.¿Donde lo tienes?
—En mi habitación, ahora no estoy ahí, salí al antro del hotel, pero puedes ir a buscarlo, la llave de la habitación la dejé en la maceta que está en la esquina— explicó, con voz calma —.Luego hablamos macho, no se te olvide tu tonto cuaderno porque si no lo quemaré.
—Y yo te voy a quemar el puto cerebro si lo intentas, luego hablamos— Eriol cortó la comunicación de forma inmediata y sin poder evitarlo se pasó una mano por su cabello revuelto, despeinándolo un poco y maldiciéndose por aquel descuido tan tonto de su parte.
Yamazaki no podía ver ese cuaderno, ni él ni nadie, pues lo que no sabían era que durante esa semana él de pronto se había vuelto un maldito cursi y había comenzado a escribirle poemas a Tomoyo en las ultimas hojas, tomando como modelo la táctica que la poetisa había empleado para engatusar a Syaoran de forma casi inmediata.
Suspiró con desesperación, no podía ir ahora por el cuaderno a la habitación de Takashi, tenía una cita a la que por obvias razones no podía faltar, entonces lo único que le quedaba era pedirle ese favor a su amigo castaño, rogando porque este aceptara y no tuviera otra cosa más importante que hacer.
Marcó el numero de Syaoran en su celular y esperó hasta que esté respondió del otro lado de la línea telefónica.
—¿Qué quieres bestia?— preguntó el castaño con voz fúnebre, cosa de la que él en otro tiempo pudo reírse, de no ser porque estaba en juego su dignidad y reputación como macho alfa.
—Eh Li, necesito que me hagas un favor…
—No te voy a comprar condones Eriol, eso pídeselo a Takashi porque yo…
—No se trata de eso Syaoran, tampoco soy tan promiscuo— al escuchar el silencio contundente del ambarino, mejor continuó hablando: —.Da igual, necesito que vayas por mi cuaderno de partituras a la habitación de Takashi, es la numero veinte del piso trece, la llave de la habitación esta en una maceta.
—¿Y porque mierda tengo que ir yo?— preguntó el otro, con incomodidad —.Es tu cuaderno, son tus cosas, no las mías.
—Iría yo pero la secretaria me habló para no se que cosa y me requiere ahora, así que Li, por favor, en nombre de nuestra amistad, hazme ese puto favor, no te cuesta nada.
—Ya, de acuerdo, habitación veinte, piso trece, me debes una, promiscuo.
—Sí, luego te pagaré nenita, hablamos luego— prometió cortando la comunicación, antes de suspirar aliviado y comenzar a caminar en dirección al lobby del hotel, esperando que su amigo no se retrasara en la búsqueda de su cuaderno de partituras y también, rogando porque no lo leyera.
Eso si no quería que se burlaran de él durante un buen rato.
-.-.-
—Lo siento señorita, pero vamos a tener que cambiarlas de habitación— Sakura asintió, resignada a la idea mencionada por el trabajador del hotel, luego de que este hubiese inspeccionado la aparente fuga del inodoro y se diera cuenta de que era un problema de tuberías rotas o superpuestas, las cuales apenas habían estado instalando, como parte de una remodelación al Imperial Lux.
—¿Nos cambiaran a una habitación de este piso?
—No señorita, las cambiaremos al piso superior junto con las demás personas que estén hospedándose en las habitaciones contiguas, tenemos que asegurarnos que todo quede bien sellado con las tuberías, así que disculpe las molestias — la ojiverde asintió sin decir nada mas y el hombre al ver su consentimiento hizo una seña al mozo del hotel, que estaba de pie frente a la puerta como todo un gendarme, esperando indicaciones —.Lleva el equipaje de las señoritas a la habitación veinte del piso trece y cambia a los estudiantes que estén ocupando esa, informales a todos para que apoyen con eso ¿Está bien?
—Como usted diga— el joven que portaba uno de esos uniformes graciosos de mozo se apresuró a obedecer, tomó las valijas que Sakura ya había preparado y se apresuro a llevarlas hasta el piso mencionado, con la ojiverde siguiéndole los pasos.
Una vez llegaron frente a la habitación marcada con el número veinte llamaron a la puerta, recibiendo al instante un recibimiento cortés por parte de Yukito Tsukishiro, quien quedó sorprendido por ver ahí a Sakura acompañada del mozo, que le veía con una mueca de ligera vergüenza.
—¿Sakura?, ohm, lo siento, ¿Qué se le ofrece?
—Lamento las molestias señor, pero tenemos que cambiarlos de habitación al piso catorce debido a una falla en las tuberías— explicó con voz paciente, en tanto Yukito asentía —.Así que le pido que prepare su equipaje para cambiarlo de habitación.
—De acuerdo, no hay problema— Tsukishiro asintió sin mas, guiñándole un ojo a Sakura que sonrió algo apenada, observando a su vez como el hermano mayor de Yue empacaba su respectivo equipaje y señalaba el de Takashi, que estaba completamente intacto, para que se lo llevaran a la nueva habitación.
—Aquí están las llave— dijo él una vez terminó de empacar todo, cediéndole el objeto a Kinomoto que sonrió nuevamente, con alegría.
—Siento que te estemos molestando Yukito.
—No hay problema Sakura, espero podamos vernos mañana, me gustaría pasar la tarde contigo, ¿De acuerdo?
—De acuerdo— la esmeralda cerró la puerta de la nueva habitación una vez el mozo se retiró junto con Yukito, teniendo internamente un ligero sentimiento de preocupación por lo que su amiga diría, una vez volviera de la charla que tenía con la secretaria Akiko.
Negó lentamente con la cabeza, confiando en las palabras del trabajador de hotel, pues según esto les informaría tanto a Tomoyo como a Yamazaki sobre lo sucedido antes de que volvieran a sus habitaciones, lo cual obviamente la dejaba más tranquila.
Ni hablar.
De su equipaje extrajo nuevamente su ropa para dormir, una toalla, jabón perfumado que su amiga se encargó de comprar y el shampoo que siempre usaba con aroma a cerezas, para que posteriormente ingresara al cuarto de baño, ahora si, dispuesta a tomar una ducha para después descansar un poco.
-.-.-
Las puertas del ascensor se abrieron en el piso trece, en donde presuntamente estaba la habitación de Yamazaki y el afeminado de Tsukishiro.
Si se había tardado en su misión de recuperar el cuaderno de partituras de Eriol, era porque al muy genio se le había ocurrido llamarle justo cuando estaba por ducharse, lo cual era mucho mas importante que cualquier otra cosa, así que luego de terminar con su respectivo aseo personal, se encaminó desde su habitación en el piso superior hasta ese pasillo desolado, buscando con la mirada la puerta marcada con el numero veinte.
No sabía si Yukito Tsukishiro estaría en el interior, pero la verdad le venia importando muy poco lo que él objetara cuando le viera entrar, tampoco era como si le fuera a hacer algo y además Yamazaki le había dado permiso de estar ahí con el simple hecho de dejarle las llaves en una maceta, así que, lógicamente, su opinión valía una mierda.
Sonrió con autosuficiencia una vez encontró la llave de la habitación que era una pequeña tarjetita electrónica, suspiró y abrió la puerta sin tapujos, adentrándose al lugar que estaría en penumbras, de no ser por una pequeña lamparita que alumbraba la habitación entera.
De un inicio no vio mucho, dejó la tarjeta-llave en un sillón y caminó por la mini-salita buscando el condenado cuaderno de Hiraguizawa sin resultados, así que no teniendo muchas opciones a su alcance, subió unos pequeños escalones para llegar hasta la zona donde estaban las camas, abriendo mucho los ojos cuando se encontró con una gran, pero gran sorpresa.
—P-pero que demo…— se tapó la boca instintivamente, retrocediendo un par de pasos, porque ahí, en una de las camas, estaba Sakura durmiendo muy cómodamente, en una posición encantadora pero demasiado tentadora, mas porque llevaba encima ese pijama que hacia lucir sus torneadas piernas que ya había visto antes en la playa, pero ahora era diferente, pues estaba ahí sobre el colchón, de esa forma tan deseable que…
¡Basta!, ¡Stop!, ¡Paren el tren, las maquinas o lo que sea!, ¿Por qué carajos él se estaba fijando en las piernas de ella?, eso era como… ¡Como acoso sexual!
—Tu no eres así Li, tu no eres así, no te conviertas en un Eriol, sólo date la vuelta y retírate, date la vuelta y retírate— sacando fuerza de voluntad hizo lo ordenado por su mente, aun con la incertidumbre de lo que podía estar haciendo Sakura en la habitación de Tsukishiro y peor aun, con esa ropa que la hacia lucir condenadamente sexy.
Se quiso matar cuando el pensamiento le llegó a la cabeza, ¿Pero que querían?, él también era hombre, también tenía hormonas como todo un estúpido adolescente y también sentía, no era de palo…
Sin embargo lo que no estaba comprendiendo era porque le estaban surgiendo esos instintos de pronto y peor aun, con una muchacha que a veces era igual de inocente que su hermanita Fanren, toda una niña pequeña, con gestos infantiles y adorables.
—A la mierda con el puto cuaderno de Eriol, desgraciado infértil, me las va a pagar— pensando aquello retrocedió rápidamente, creyendo que posiblemente el ojiazul le habría estado jugando una mala pasada o algo, no obstante, al no fijarse en lo que hacia, golpeó accidentalmente un buro que encima tenia la pequeña lámpara iluminadora, haciendo que un sonido fuerte se escuchara y Sakura abriera con lentitud los ojos, tratando de ver si acaso se trataba de Tomoyo que ya había regresado de su charla con la secretaria.
En cuando vio la silueta de alguien aparentemente desconocido abrió los ojos con miedo y Syaoran, al advertir que pronto gritaría, se apresuro a tapar su delicada boca con una mano, colocándose encima de ella para que lo viera mejor y se diera cuenta de que no había ningún peligro.
Aunque, considerando sus pensamientos anteriores y la posición en la que había quedado, fácil podría pasar por el papel de un violador bastante sensual, pero a fin de cuentas violador.
—Sakura, no grites, por favor, soy yo, Syaoran…— explicó con prisa y atropelladamente, relajándose un poco cuando la chica pareció reconocerlo y dejó de lado sus intenciones por pedir auxilio.
Retiró su mano de su boca, permitiendo que ella hablara.
—¿Syaoran?, ¿Qué estas haciendo aquí?
—Lo siento, es sólo que, tenia entendido que esta era la habitación de Takashi y… yo…
—Ahora entiendo— expresó ella, medio riendo —.Sucede que nos cambiaron de habitación a Tomoyo y a mi por un problema en las tuberías o algo así.
—Y-ya entiendo.
—¿Te sientes bien?— Sakura no pudo evitar preguntarle aquello, pues de pronto el chico se había puesto rojísimo como una manzana y comenzaba a tartamudear incesantemente, sin embargo, dejando todo eso de lado, lo que ella no sabía era que otro de aquellos pensamientos cruzó por la cabeza del castaño, al sentir el cuerpo de la ojiverde bajo el suyo, lo cual obviamente, no era nada bueno, dadas las circunstancias. —.No tienes fiebre.
Syaoran se sonrojó todavía mas cuando ella acercó su delicada mano a su rostro y la colocó en su frente y en sus mejillas, tanteando su piel de una forma tan celestial que por un momento le estaba haciendo olvidarse de todo.
Y no fue hasta después cuando Sakura finalmente se dio cuenta de lo que estaba haciendo y de la posición en la que se encontraban, así que igual se sonrojó muchísimo por tal cosa y sólo atino a verle a los ojos con vergüenza inundándole.
Pero ninguno se movió…
Ella seguía tan quietecita, todavía recostada sobre el mullido colchón de la cama, en tanto él la observaba atentamente con la mirada, no sabiendo que hacer.
Sin aguantar mas se acercó un poco a su rostro y ella cerró los ojos, comenzando a respirar algo agitada, esperando el momento en que él acortara definitivamente las distancias que los separaban, en ese corto camino invisible que de pronto se estaba volviendo estorboso.
Y así fue, pronto sus labios se posaron sobre los suyos en una delicada caricia, pero a la vez exótica, tan exótica que comenzó a lograr que el corazón le diera un vuelco enorme, su respiración se cortara y tuviera la necesidad de rodear su cuello con sus brazos, para comprobar que él era real y no un sueño que pudiera estar teniendo.
Se sentía bien tenerlo cerca, tener su calor envolviéndole el cuerpo y su aliento mezclarse con el suyo en una combinación mágica e irresistible.
Tantas veces quiso que él la mirara únicamente a ella y ahora ahí estaban, sin nadie más, sin sus hermanos menores, sin sus padres, sin los profesores o los alumnos molestos. Sólo ellos, en un contacto extraño y cercano, tan cercano que incluso podía sentir su cabello castaño hacerle cosquillas en la frente y al mismo tiempo percibía su fragancia masculina que le inundaba los sentidos…
Todo parecía un sueño.
Sus labios se continuaron moviendo al compás con los suyos en una danza refrescante que pronto se volvió mas intensa y exigente, en esa posición, él encima de ella, lograban estar en un contacto intimo, Sakura era tan delicada que necesitaba un cuidado especial que Syaoran estaba dispuesto a brindar, con cada roce de sus labios, con todo lo que le fuera posible.
Pasó una de sus manos por debajo de su espalda, apoyándose con la otra para no aplastarla y la levantó un poquito para continuar con ese beso.
Ahora no sólo besaba sus labios, también sus mejillas, su frente, su barbilla…
Sakura sentía que ya no podía aguantar mas tiempo, que tenia que decirle de una buena vez que ella era la poetisa, que ella le había escrito ese diario de amor rosa y que estaba enamorada de él, de cómo era, de su actitud tan linda y única.
De su sonrisa.
—Syao… Syaoran yo…— él apenas y se detuvo un poco para verla al sentir que al parecer deseaba hablar sobre algo importante, sin embargo, antes de que Sakura volviera a abrir la boca, se escucharon pasos acercarse a la habitación lentamente y luego la voz de Tomoyo al otro lado de la puerta.
—¿Sakura?, ¿Estas ahí?— la castaña se sonrojó, él también lo hizo.
Porque si Daidouji los veía en la misma habitación, los dos juntos y a solas, seguro iba a armar un escándalo.
Es decir, iba a ser la histeria total.
-.-.-
Notas de la Autora:
Si alguien sabe de la existencia del jugo de cebollín avíseme, porque sinceramente me lo acabo de sacar de la manga xD
¡Hola a todos!, quiero decir que este capitulo me tomó su tiempo no sólo por mi regreso a la Universidad, también por las muchas y muy variadas correcciones que tuve que hacerle, pero bien, al final estuve complacida con el resultado, mas por los acercamientos de nuestros protas y también porque me dio tanto gusto poner a Touya en la situación de: "Anda niño, a probar una cucharada de su propio chocolate" xD
En fin, ya ustedes me dirán que les ha parecido y también no dudo que se darán cuenta de que la tensión esta incrementando entre los chicos, con eso de los pensamientos indecentes y demás cosas que ustedes saben, ¿Verdad? xD
Perfecto, agradezco mucho que me estén apoyando con este proyecto y me tengan paciencia los que estén leyendo mis otros dos fic, como ya dije estoy ocupada con la Universidad y bueno, no he tenido un tiempo decente para sentarme a escribir hasta hoy, así que mil disculpas si me he retrasado.
¿Qué más?, pues nada, me leí sus reviews detenidamente y me fije en que la mayoría quiere utilizar una Death Note con Rin, así que, ¿Quién soy yo para impedirlo? xD, por lo pronto sólo les voy a agradecer mucho por sus encantadores reviews y procedo a dar las respectivas gracias a: Ceciali, Sasha Kinoli (lo de Syaoran, cielos, si que comparto la opinión xD), linamoon19, twilight-love1694, kagome555m (Acuchíllala si quieres, tienes mi permiso xD), Luisa, R-Karolyna, aisisres, Stellar BS, Spring-Night (xD mujer, que graciosa con tu review), melissa-cullen123, Maru-chan1296, La chica sin pan (xD, claro que necesitamos ayuda, así que toda idea es bienvenida xD), sakura anastasia, cherrylu (gracias por el doble review), maika ai (gracias por las felicitaciones), Alice Moonlight B, SoffiiGaby (xD no te apures, ;) el review es del tamaño ideal ) y chiwanko.
Muchísimas gracias por su hermoso apoyo a través de reviews y ya saben que, dudas, comentarios, sugerencias y mas amenazas de muerte contra Rin Matsumoto y su amiga la hipócrita xD, son bienvenidos, un review siempre es inspiración para continuar con la escritura, así que agradezco mucho que me hayan ayudado a llegar por arribita de los cien, simplemente son geniales ;)
El capitulo, como siempre va dedicado a todos ustedes, cuídense mucho y nos leemos en la prox. Actualización ;)
