¡Hola a todos!, originalmente este iba a ser un capítulo largo, con más escenas, pero me dio flojera terminarlo y lo subí con lo que tenía.

Pronto les traeré más de Jon y Damián llegando a la isla pirata y quizás un poco de Dick y Slade.

Me habían pedido que incluyera a Jason y Tim, pero si lo hago este fic nunca terminará, ya saben cómo soy con los fics, siempre los alargo.

Como sea, muchas gracias por leer, por estar aquí y permanecer para seguir leyendo lo que escribo, gracias a todos.

Los amo.


Capítulo 10

Como un torbellino de ira Bruce entró a concilio con sus consejeros azotando la pesada puerta encerrándose con ellos, estaba manchado de sangre suya y ajena, empapado y frío, aun llevaba su armadura y su capa estaba desgarrada, se sentó frente al fuego y miró a los tres hombres que eran su soporte.

-Díganme la situación- les ordenó con voz sombría.

-Hemos interrogado a los tripulantes del barco pirata, pero no saben nada de quién los contrató, todos coinciden con su historia de que su única misión era crear una distracción y quemar el muelle de Gótica, revisamos el barco en busca de pistas que nos lleven al verdadero autor intelectual, pero no hemos encontrado ninguna. El barco pirata será confiscado y utilizado en nuestro beneficio, se sumará para ser un activo debido a que el incendio afectó severamente a la flotilla de Gótica destruyendo nuestros mejores navíos- le dijo el encargado de la seguridad del reino James Gordon.

-Evaluando los daños a la flota de Gótica, tardaremos diez años en poder recuperarnos. Desafortunadamente, nuestro ejército se encontraba custodiando la boda, lo que facilitó el ataque y su movilización a los muelles y los barcos e impidió detener a los invitados que huyeron, se han enviado misivas de disculpa a nombre del reino, pero este suceso afecta nuestras relaciones, hemos quedado como un reino inestable y lo más grave es que reveló nuestra precaria economía- le dijo Lucius Fox con seriedad

-Pero eso no es lo más grave- le dijo Alfred, su consejero encargado del castillo – Se ha confirmado la desaparición de los príncipes Damián, Richard y Jonathan, no hemos podido interrogar a los invitados debido a su huida, lo que confirma que uno de ellos, debió iniciar este caos y llevarse consigo a los príncipes, lo cual nos pone en situación vulnerable para una posible guerra-

Bruce se llevó las manos a la cara pensando en la terrible situación que enfrentaban.

-¿Nadie ha pedido rescate por los príncipes?- les preguntó, aquella era la opción más benevolente, bien podrían ser intercambiados por tierra u oro, si es que aún seguían con vida.

Sus consejeros negaron.

-Llamen a la armada de Blüd Heaven, debemos informar de la desaparición de su príncipe, que se pongan al servicio del reino de Gótica, debemos reforzar nuestras fronteras ante posibles ataques de guerra- les dijo

-La armada no acudirá- le informó James –Ante el secuestro del príncipe se han replegado y huido, no obedecerán a nadie que no sea su líder, a falta de él su ejército defenderá sus tierras desplegando a su mejor activo, la llamada Corte de los Búhos-

Bruce maldijo su suerte, Blüd Heaven era un país militar, pequeño y organizado, los miembros de su ejército eran entrenados en todo tipo de tácticas secretas y existía un grupo de élite bajo el mando del Rey, la Corte de los Búhos, una organización de asesinos que ante la falta de su líder, tomaban el control del Reino.

Sin Richard aún quedaba Damián como su líder, pero su matrimonio apenas llevaba unas cuantas horas y no sería secundado por la Corte, además era imposible asegurar que las vidas de los esposos no corrieran peligro.

-No tenemos armada para defendernos de un ataque por mar ni ejército para defender nuestras fronteras, estamos ante una inminente guerra sin conocer a nuestro enemigo, quien se ha infiltrado a la boda para arrebatarnos a los herederos- dijo frustrado masajeándose el puente de la nariz tratando de controlar la jaqueca que le atenazaba sin piedad, estaba por amanecer y llevaba demasiadas horas despierto, miro a los hombres viejos frente a él y suspiró.

-¿El rey Clark sabe que su hijo ha desaparecido?- les preguntó a los tres hombres, quienes negaron ante su pregunta.

-La desaparición de los príncipes es secreto máximo, solo algunos lo saben, pero no dudamos que en el transcurso de las horas, la noticia se filtre- le aseguró Gordon. –Hemos decidido esperar por usted para informar o no al monarca-

Bruce se puso de pie sintiéndose viejo y cansado, con los músculos adoloridos y agarrotados.

-Yo hablaré con él, si el rey Clark decide declararnos la guerra culpándonos de la desaparición de su heredero, el reino de Gótica caerá-

Sus palabras resonaron en los oídos de sus consejeros quienes asintieron en silencio a sus palabras y lo miraron marchar.

*-.*-.*-.*-.

Bruce le recibió en su despacho privado, se había cambiado de ropa por un conjunto negro sencillo, bajo sus ojos azules como el mar se traslucía el cansancio.

En las ventanas se podían apreciar las tonalidades del cielo aclararse poco a poco con la salida del sol, alumbrando los estragos causados en la noche.

-Tome asiento- le dijo suave Bruce, demasiado cansado para ser frío e indiferente ante el otro, Clark estaba más repuesto tras la pelea que él, en aras de entretenerlo, lo habían aseado para después atender sus heridas, vestirlo y alimentarlo.

Clark se sentó y Bruce le ofreció vino que el monarca rechazó, sirviéndose un único vaso que apuro hasta el fondo para calentar su ser antes de comenzar su charla.

-Cuando llegó nunca pensé que diría esto, pero agradezco su ayuda en la captura del barco pirata, sin su ayuda y estrategia no habríamos sido capaces de lograrlo con tan pocas bajas- le dijo Bruce mirando a los ojos del rey.

-Nunca pensé que escucharía un agradecimiento de su boca- le dijo Clark con una ligera sonrisa.

-Yo tampoco- afirmó Bruce cruzando sus dedos – Nunca he sido un rey indiferente hacia mi reino, y aprecio lo que ha hecho, por ello, quiero hablarle con franqueza de un tema delicado y negociar con usted- le informó Bruce.

-Los príncipes herederos han desaparecido, no solo mi hijo Damián con su esposo Richard, sino también el príncipe Jonathan, hemos registrado el castillo y no podemos encontrarlos, ahora mismo cuadrillas de guardias registran la ciudad en su búsqueda, pero tememos que hayan sido secuestrados durante el ataque al muelle- le informó.

Clark le miró asombrado buscando la mentira en sus palabras, pero Bruce no jugaba con un tema tan serio.

-Esperamos poder negociar un rescate con los captores, pero hasta el momento no hemos recibido ninguna misiva del secuestrador- le informó

-Han desaparecido y no tienen idea de quien se los ha llevado, probablemente el objetivo inicial eran los príncipes Richard y Damián, Jon está demasiado alejado del trono para ser un rehén ideal y además mi reino fácilmente podría ir a la guerra en contra de sus captores, el debió estar en el momento y lugar menos indicado- dijo suave pensando en ello.

-Con tantos invitados será difícil averiguar quién planeó esto, atacar o enviar emisarios a investigar tardaría demasiado, lo mejor es esperar el golpe del contrincante, pues seguramente planea desestabilizar la monarquía actual, Blüd Heaven y Metrópolis aguantarán, ¿pero qué será de usted y Gótica?- le preguntó Clark mirando al Rey.

Bruce apretó la mandíbula porque sabía que las palabras de Clark eran ciertas, estaban expuestos ante el ataque y posible invasión, y no tenían vecinos confiables.

-Quiero hacer un trato con usted, la protección de Gótica y la recuperación de los príncipes a cambio de un tercio del territorio, así como los réditos que genera el campo por un año-

Clark le miró asombrado por sus palabras, pero después una ligera sonrisa le dibujo la cara –Usted tiene algo que yo deseo más que el territorio de Gótica, ¿Por qué no lo pone como oferta? ¿O es demasiado orgulloso incluso para sacrificarse por su pueblo?- le preguntó

Bruce le miró estrechando los ojos tenso como la cuerda de un arco sintiendo como se burlaba de él, no hacía mucho tiempo había disfrutado de rechazarlo y ahora se veía asimismo suplicando su ayuda.

–Gótica será su prioridad, así como recuperar sanos y salvos a los príncipes- le dijo estableciendo sus cláusulas, estirando su mano para sellar el trato.

El otro la tomó y ante su sorpresa deposito un beso sobre ella –Acepto- le dijo con una sonrisa –Llame a sus consejeros, deben atestiguar nuestro matrimonio, nos casaremos de inmediato y enviaré por mi ejercito a Metrópolis, espéreme despierto, esta noche obtendré mi recompensa- le dijo