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Disclaimer: Éste es un fanfic original de temática yaoi basado en Saint Seiya. Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.
Advertencias: Éste fanfic es de temática Yaoi (Homosexual) si no te gusta este género, te recomiendo no leer.
Título: Volver a Amar
Personajes principales: Milo de Escorpio; Camus de Acuario;
Personajes secundarios: Saga de Géminis; Kanon de Géminis; Hyoga de Cisne; Dohko de Libra; Surt de Eikþyrnir;
Autor: Nikiitah
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Especial 01: La estadía en Asgard
Se había quedado estático. Esto debía ser una broma ¿no? Habían millones de personas en el mundo ¿por qué tenía que ser justamente él? Dohko al parecer aún no se percataba de nada y era mejor para él, no deseaba darle explicaciones… aún. El muchacho frente a él sonrió con diversión , había recibido una carta de parte de Zaki, la joven muchacha que había conocido a su primo, informándole que un viejo amigo de él iba a visitarlo para darle los detalles de lo que había pasado y de paso llevar parte de las cenizas de Astreos pero lo que nunca había imaginado era que justamente Milo de Escorpio, sería quien lo hiciera. Relamió sus labios al darse cuenta de lo divertido que sería la estancia en Asgard, tal vez después de todo algo bueno ocurriría con ello.
— ¿No piensas saludarme, Milito? — habló con sorna, ganándose una mirada gélida por su parte.
— ¡Cállate! debí equivocarme…
— Pero esta es la cabaña que tu amiga Zaki nos dio — interrumpió Dohko, sin saber porque aquel cambio de actitud. Dio un rápido vistazo al muchacho, la extraña cosmo-energía que había sentido hace unos segundos desapareció — ¿Milo?
— Ya que el querido Milo no me presentará lo haré yo — dijo tranquilamente, estiró su mano hacia Dohko y volvió a sonreír, esta vez más tranquilo — Soy Surt de Eikþyrnir.
— Dohko de Libra — contestó cortésmente, si su memoria no le fallaba, Deathmask lo había mencionado una vez cuando resucitaran, si era el mismo Surt, eso significaba que su estadía en Asgard sería toda menos placentera.
Y no se equivocó…
Las siguientes semanas habían sido horrendas. Milo y Surt siempre buscaban la manera de pelearse, no podían estar en un solo lugar sin gritar o insultarse, ya parecían como los perros y gatos. Dohko siempre había sido un hombre con infinita paciencia, pero él también tenía un límite. Cada que podía se escapaba hacia el pueblo para poder comprar algunos víveres y alimentar al par de idiotas que por sus peleas se descuidaban.
Por su parte, Milo trataba de evitar todo lo que tuviera que ver con Surt, pero el pelirrojo no perdía la ocasión para molestarle, restregándole en la cara la decisión que Camus había tomado, que había elegido estar de su lado en vez del suyo, en la batalla anterior. Y aunque Camus le había explicado sus razones la herida aún no cicatrizaba del todo. Ya hastiado había decidido salir para poder despejar su mente, aunque eso significaba morir congelado.
—Nunca creí que estuvieras liado a alguien como Surt —susurró mirando al cielo— Astreos, a veces quisiera que estuvieras vivo para poder golpearte por haberme mentido, maldito príncipe griego —rió entre dientes— Pero prometí que traería tus cenizas hasta Asgard —guardó silencio y cerró los ojos— Además… que aún no estoy listo en regresar… me siento roto, Camus y yo no hemos lastimado y…
Fue entonces cuando eso ocurrió. La extraña cosmo-energía que había sentido cuando vieron a Surt volvió a aparecer. El suelo empezó a temblar ligeramente haciéndose fuerte cada minuto que pasaba.
Milo llamó a su armadura, que le envolvió en una luz dorada y se dirigió hacia donde provenía. No había rastros de Dohko y por alguna extraña razón la cabaña estaba en penumbras, cerrando sus ojos se dedicó a identificar de dónde provenía, encontrándola en: La habitación de Surt.
Corrió por el pasillo dispuesto a enfrentarse a quien sea que estaba al otro lado de la puerta, pero lo que le pareció más extraño era que no pertenecía a ningún humano ¿acaso había otra amenaza en Asgard?
— Surt… — llamó entrando. Todo estaba oscuro. Su mano empezó a brillar y de su uña la aguja escarlata brillaba con intensidad. La puerta se cerró de golpe detrás suyo y entonces lo supo; era una trampa— ¡Muéstrate! — ordenó con dureza y autoridad en la voz.
Un destello de luz apareció en el centro, dejando ver a un niño idéntico a él a excepción por los ojos que eran magentas. De gélida mirada y pálida piel. El niño sonrió de lado de manera aterradora, retándole a dar un paso hacia adelante, y se hubiera adelantado de no ser porque Surt estaba ahí y que ese extraño mocoso estuviera tan cerca de una cuna.
— ¿Qué ocurre? ¿No piensas salvarlo? — susurró fríamente con la voz distorsionada.
— Maldito mocoso — susurró bajando su mano. Surt se encontraba lastimado, además que ese niño no era normal, había un aura terrorífica rodeándolo — ¿Qué pretendes?
— Nada. Solo venía a saludar — contestó con diversión. Sin esperar mucho tiempo, lanzó a un inconsciente Surt hacia donde estaba — Nos vemos luego… padre.
— ¡Oye! —gritó sintiéndose humillado. Sin esperar más se acercó a Surt, dando leves golpes en su mejilla— ¡Ey! Cabeza de zanahoria despierta —susurró. Miró a su alrededor enfocando su vista a la cuna, sintiendo un nudo en la garganta se acercó viendo un pequeño bulto entre las sábanas. Mentiría si negaba que no estaba asustado. Tal vez odiaba a Surt, pero un bebé era inocente— Por favor… que esté vivo —con la mano temblorosa sacó las mantitas mostrando no un bebé, sino un niño de dos años que estaba sollozando— ¿Cómo…?
—Huh… —el leve quejido lo hizo voltear. Levantando al pequeño se dirigió otra vez hacia Surt que al verlos se abalanzó sobre él— Por Odín… estas bien…
—Huh… tu hijo no tiene... ninguna lesión —comentó algo incómodo. Surt prácticamente se lo arrebató inspeccionando cada parte de su bebé para luego mirarlo con desconcierto.— ¿Qué?
— ¿Por qué lo salvaste?
—Que te odie no significa que odie a tu hijo, ese niño no tiene nada que ver en nuestro odio.
—...—agachó la mirada pensativo mientras aferraba a su hijo y luego de varios minutos que parecían horas se atrevió a mirarlo— ...gracias.
—Ya te dije, no lo hice por ti —gruñó bajo, empezando a sentirse abochornado— No sabía que tenías un hijo… pobre la mujer que tuviera que acostarse contigo. —lo miró con cierta burla, pero al ver como Surt se aferraba a su hijo se quedó extrañado— ¿Qué ocurre?
—Nada…
—Oye, pero si solo dije que… —se quedó callado sintiéndose estúpido de pronto— Lo siento.
—Espera ¿por qué te disculpas? —Surt tenía una mirada de molestia, que por un momento a Milo le pareció… ¿encantador? bueno, una vez Camus le dijo que Surt tenía cierto parecido a él: ambos eran demasiado orgullosos e impulsivos, claro que con la diferencia que Surt era un vil traicionero y tramposo— No creas que una mujer me ha abandonado, yo el gran Surt nunca lo permitiría.
—En serio no sé cómo te soportan —Camus debía estar loco si creía que ese hombre y él se parecían.
—Es por mi agradable personalidad —alzó su barbilla mostrando su gran ego, Milo realmente estaba cansándose de aquella actitud, así que armándose de paciencia rogó por Athena no matarlo, no ahora que sabía de la existencia de ese niño.
—Dejando de lado tu "agradable" personalidad ¿Sabes quién era ese sujeto? —preguntó. Surt se quedó en silencio y negó con la cabeza— Entonces ¿por que mierda te ha atacado? ¿Acaso metiste la mano donde no debías? —dijo, haciendo referencia a lo ocurrido con Andreas. Surt por su parte lo miró con el ceño fruncido y botó el aire que retenía.
—Bien, en realidad no sé quien es, pero si lo había visto antes —Milo alzó una ceja esperando que continuara— Ocurrió el año pasado, fue cuando los santos dorados fueron resucitados, luego de la batalla aquí en Asgard y de su segunda resurrección apareció alegando que pagaría por lo que había hecho y que me arrebataría a mi hijo como castigo.
— ¿Por qué a tu hijo? ¿Tienes idea de lo que puedes haber hecho?
—No, todo este tiempo he estado solo en la cabaña sin agredir o maldecir a alguien, eso te incluye claro.
Milo rodó los ojos fastidiado y miró al niño que estaba entretenido con el pequeño mechón rojo amarrado en una cinta de niña, Camus una vez le había mencionado que eso se debía a la hermana fallecida de Surt, Simone que había muerto por su causa. Siguió mirando al niño percatándose de ciertos rasgos, sus cabellos eran de un color muy claro con un mechón rojizo que caía sobre uno de sus hombros. Surt percatándose de la mirada de Milo suspiró.
—No es hijo de Camus si es lo que piensas —susurró.
—No pensaba en eso —se defendió— Camus no tiene cabello claro y estaba muerto hace dos años, además es imposible que dos hombres tengan hijos.
—Espera, ¿piensas que mi hijo tiene dos años? —la mirada confusa de parte de Milo confirmó sus sospechas— Te presento a mi pequeño Freyr, mi hijo y nacido de dos hombres —dijo con orgullo, recalcando las últimas palabras.
— ¡¿C-Cómo?! —susurró incrédulo. Esta vez Surt no pudo aguantarlo más y empezó a reír a carcajadas, ganándose algunos jalones de su hijo por el ruido.
—Es una larga historia, pero si quieres puedo contarte con lujo de detalles —la sonrisa lobuna hizo que Milo desviara la mirada.
—Prefiero quedarme con la duda.
—Vamos, ni que fueras un puritano —el pequeño Freyr alzó sus bracitos en dirección de Milo esperando que lo cargara— No Freyr, él no es…
—Dámelo —se adelantó Milo tomando nuevamente al niño. No debía ser un adivino para saber la razón por la cual el amigo de Camus estaba alejado de la aldea y encima solo— Si no tiene dos años ¿qué edad tiene?
—Tiene tres meses —comentó abrazando sus piernas, Milo lo miró unos segundos sin saber que decir— Te dije que esa cosa había aparecido antes, pero tenía una forma femenina, solo era la silueta y la voz distorsionada, debo decir que me sorprendí al verlo con tu apariencia. —clavó sus ojos magentas en los turquesas del otro— ¿Tienes un hijo?
—No tengo hijos, por si no te has dado cuenta he estado aquí apenas un mes.
—Pero eso no significa que no tengas un hijo esperando —comentó sin darle importancia a la gélida mirada de Milo.
—Nunca dejaría a ningún hijo, antes muerto. —Surt se acercó un poco, al principio algo temeroso de su rechazo— ¿Qué ocurre?
—Nada… solo… olvídalo. —se quedó estático y soltó un pesado suspiro.— No creí que fueras bueno con los niños ¿has cuidado a un bebé antes?
—De hecho… sí. Una vez en una misión con Camus. —sonrió al recordarlo, fue entonces que olvidó por unos instantes la pelea con el francés, Surt al ver ese cambio radical empezó a contar algunas anécdotas cuando era un aprendiz, al final tal vez no eran tan diferentes.
Un sentimiento extraño se instaló en el pecho de Milo al escuchar cada palabra de Surt ¿empatía quizás? no lo sabía con exactitud, solo que ya no veía de la misma forma al pelirrojo que antes.
Cuando Dohko llegó, se sorprendió al ver ese ambiente ameno en Milo y Surt, había sentido el extraño cosmo desde hace unos minutos, pero le fue imposible ingresar a la cabaña, ni siquiera los demás God Warriors pudieron romper aquella extraña barrera que lo había rodeado. Y cuando por fin pudo hacerlo no creyó que vería una escena tan familiar entre Milo y Surt, quienes hace poco, estaban discutiendo. Sin querer interrumpir salió para avisar a los demás que el peligro había desaparecido y que tanto su compañero como Milo estaban a salvo.
Los meses pasaron esta vez, y el cambio fue más notorio, notando cierta atracción entre Milo y Surt, temiendo por un segundo que aquel presentimiento se hiciera realidad intentó separarlos pero no resultó. Incluso el pequeño hijo de Surt empezaba a tener un fuerte lazo con su compañero. Intentó hablar con Milo para que le explicara que estaba ocurriendo, del porqué ese cambio tan radical entre Surt y él, pero éste siempre lo evadía. Sintiéndose frustrado decidió dar una vuelta para poder relajarse.
Los jóvenes de ahora en verdad eran complicados.
Vio salir a Milo y Surt junto al niño, se veían felices y no quiso interrumpir aquel momento, por mucho que le resultara extraño el niño no tenía la culpa.
Quedándose sentado fuera de la cabaña, observaba la interacción de la extraña "familia", sintiendo de pronto una energía extraña que provenía del santuario. La misma entidad que había estado en la cabaña con Milo.
—Shion…
—Debemos volver —la voz de Milo fue lo suficientemente clara y seria, cuando volteó pudo notar que incluso Surt y su hijo estaban listos. Dohko asintió y se preparó para adelantarse, por lo menos se aseguraría que todo estuviera en orden. A veces se preguntaba que es lo que pensaba Milo en estos momentos, desde ese incidente se había vuelto más reservado. Pero lo que si estaba seguro, era que se enteraría más adelante de los detalles.
Notas de la Autora:
Aquí les traigo un pequeño especial explicando porque Milo y Surt se han vuelto unidos tras el último cap :3 pero como dije en el cap anterior: Este acontecimiento servirá para unir a Milo y Camus (por lo menos ambos se reconciliarán xD) aunque tome un poco de tiempo :D
Como saben, Milo y Camus han estado "jugando con fuego" como se dice, y es difícil una reconciliación tan rápida, Camus se ha dado cuenta de su error, ahora solo fata Milo y después deben hablar para llegar a un acuerdo :3
Ya se viene el próximo cap! :D (ahora sí a esperar xD)
Psdta: Muy pronto mi fic tendrá portada *-*
¡Nos estamos leyendo!
¡Saludines! :3
