Capítulo 10

Abrazarte nuevamente

—¡Es repulsivo!—soltó Dolohov sin poder contenerse, observando la escena.

La familia Hoss, conformada por el matrimonio y sus dos hijos gemelos de dieciocho años, aprovechaban cada celebración para exhibir sin pudor alguno a su colección de esclavos. En esa ocasión, habían llevado a dos niños de no más de siete años, carentes de ropa y recibiendo constantes humillaciones a viva voz.

—Como todos los Mortífagos, odio a los sangre sucia,—dijo Bellatrix, recostada en el sillón y tocándose el labio—pero con niños, es asqueroso—concordó con su compañero de mesa, frunciendo la nariz sin dejar de observar la asquerosa escena.

Hermione, observó horrorizada.

Después de haber comido lo que su ama le había permitido ingerir se había puesto de pie, ocupando su lugar al costado del sillón.

¿Cómo era que nadie detenía a esas personas? Eran Mortífagos, pero por lo que recién había escuchado, por boca de su ama, no todos estaban de acuerdo.

Un nudo se alojó en su garganta, uno de los pequeños se había puesto a llorar desgarrado, después de que uno de los hermanos lo había tomado del cuello, obligándolo a que lamiera el suelo luego de que, sin querer, derramara un poco de salsa de la pequeña jarra.

¿Qué le pasaba a esa gente? No podía entenderlo.

Bajó su vista y prefirió no mirar más…era muy cruel lo que estaba ocurriendo.

—Ni se te ocurra intervenir—advirtió Bella, inclinándose y susurrándole prácticamente en la oreja, cuando vio que Antonin apretaba el puño con excesiva fuerza—. Sabes muy bien que Harold es fundamental para nuestro señor. Saldrás perdiendo—quiso prevenirle, volviendo a su lugar.

La cena había sido retirada y con la llegada de los postres, Voldemort, vio oportuno para retirarse de la mesa y tener una reunión a solas con unos de sus recientes aliados en la biblioteca, al final del pasillo que conducía a los jardines.

Narcissa, miró a Bella fijamente y con sus cejas apunto al final de la extensa mesa.

—Maldito, solo quieres avergonzarme—masculló Dolores, entre dientes.

Umbridge, estaba furiosa. Con sus largas uñas pintadas de rosado, arañaba, sacudiendo a Ron, que lo único que hacía era morderse el labio inferior.

—Si el muchacho mancha mi hermoso piso de mármol, no volverá a pisar mi Mansión—advirtió Bellatrix, impasible y sin mirarla siquiera

Dolores rió de lado y levantando las cejas preguntó, socarrona y pedante:

—¿Qué sugieres, entonces?

A Ron se lo veía completamente apenado y humillado.

Hermione, se sentía impotente. No podía ayudarlo. Y por un momento se le cruzó una idea….

Carraspeó un par de veces, de pie al costado de Bella, pero esta seguía discutiendo con Dolores sin pausa.

Debía apurarse si quería que funcionara. Y arriesgando su vida, se acuclilló, sosteniéndose del posa brazo del elegante sillón.

—¡Ama!—llamó, susurrando bajito y con su cabeza inclinada.

Bellatrix, giró su cabeza como en cámara lenta. Su mirada asesina parecía que se le escapaba por los poros.

—¿Cómo…te…atreves..a…interrumpirme?—preguntó, pausado y con voz amenazadora, acercándose a su rostro.

—Tal vez, si usted me lo permite, podría llevarlo a que haga sus necesidades—se apuró a decir.

Necesitaba un momento a solas con su amigo y esa era la única oportunidad. Apretando los ojos con fuerza, rogó para que le diera autorización.

—Eres consciente que tendré que castigarte, ¿no es así?—dijo la azabache sin apartarse de su cara.

—Sí, ama…disculpe mi atrevimiento—dijo Hermione, aguantando la respiración.

Bella la observó un momento y frunció las cejas.

¿Por qué arriesgarse a ser torturada? ¿Esa chica estaba loca o qué?

—¿Y bien? ¿Cómo sugieres que lo solucionemos?—apuró Umbridge, señalando a su esclavo que se sostenía, a dos manos, la parte intima.

Bellatrix, le hizo un gesto a Narcissa para que se acercara y le murmuró en el oído:

—¿Qué dices si la impura lo lleva al patio?—propuso, torciendo la boca.

—Por mí, está bien—contestó Cissy, encogiéndose de hombros.

Hermione no se escaparía, la mariposa de su pecho la mataría antes de que pisara las barreras, por lo tanto, no había problemas para que saliera un momento.

—De acuerdo—asintió Bella, volviendo a su lugar.

—Llévalo al patio trasero. Te demoras más de cinco minutos y te azoto frente de todos, ¿quedó claro?—advirtió, pegando sus labios al oído de la castaña, que tembló de pies a cabeza.

—Por supuesto, ama—contestó, obediente.

—¡Ve con ella!—ordenó Dolores—. ¿Qué esperas?—le dijo, empujándolo con sus regordetas manos.

Ron obedeció y siguió a Hermione, que muy lentamente caminó por el primer pasillo, rumbo a los jardines.

Cruzaron el pasillo y salieron a la intemperie. Estaba helado y completamente a oscuras.

Hermione se giró para cerrar la enorme puerta después de que Ron salió. Mordiéndose el labio, habló susurrando:

—Tenemos poco tiempo…

La castaña no pudo terminar de decir la oración. De un momento a otro, su amigo la había abrazado con todas sus fuerzas.

—Pensé que estabas muerta—reconoció llorando y temblando como una hoja.

—Yo también lo pensé—dijo Hermione, derramando un par de lágrimas y correspondiendo el apretado abrazo —. ¿Hace cuanto que estas con esa arpía?—quiso saber, desprendiéndose de él para poderlo mirar.

—Prácticamente, desde el principio.

—Lo siento tanto—expresó, entristecida.

—¿Y tú?, ¿desde cuándo estas con las dementes hermanas Black?—preguntó, mirando para todos lados. Lo menos que quería era que alguien los escuchara.

—Hace unos días. Bellatrix me fue a buscar a Azkabán.

Ron frunció sus cejas.

—Debemos regresar, pero te diré que Harry nos arruinó la vida a todos—le quiso contar apurada.

—¿De qué hablas?—inquirió, ladeando la cabeza.

—Hablo de que nos vendió. Dio nuestros nombres…antes de morir—contó con angustia.

El pelirrojo no dijo nada, estaba estupefacto.

—Ve a ese muro de allí—apuró Hermione, señalando el sitio.

—De acuerdo—aceptó, aún pensando en lo que su amiga había dicho.

No habían demorado mucho, pero debían volver. Hermione no quería arriesgarse. Por lo menos había podido hablar con él, y a pesar de que su estado era deplorable, estaba vivo y si sus amas seguían organizando fiestas y eventos, tendrían la posibilidad de verse de vez en cuando.

—Dean, está entre la colección de Umbridge—dijo Ron, sosteniendo la puerta para volver a la sala.

—¿Cómo está él?

—No muy bien. Hace dos días que no lo veo. Nos tiene separados.

—Aquí somos cuatro esclavas, pero ellas duermen en los calabozos—le contó.

—¿Y tú?

—Una noche con Narcissa y otra con Bellatrix—dijo sin mirarlo.

Ron, suspiró profundo. No quería ni imaginarse por lo que estaba pasando su amiga.

—¿Sabes algo de mis hermanos…o de mis padres?—le preguntó.

El pelirrojo nunca más había tenido noticias de ellos. Desde que había terminado la guerra, su mundo se había reducido a estar encerrado.

—No, lo siento—le contestó sin dejar de avanzar—. Compartí celda con Luna, —contó—pero se la llevaron antes de que me solicitaran a mí. No sé más que eso.

—No estuve mucho en Azkabán, pero puedo decirte que hubiera preferido quedarme ahí.

—Todo se fue al demonio—habló Hermione, cruzando el umbral de la puerta donde la fiesta seguía en pleno auge.

—Así es—murmuró él, separándose de su amiga.

Caminó hasta llegar al costado de su ama e inclinando su cabeza, en gesto de agradecimiento, volvió a su posición de sumisión.

—Has llegado a tiempo—habló Bella, cuando la castaña se posicionó a su lado—. Te has salvado del castigo—dijo, sonriendo de lado.

Narcissa chaqueó los dedos para atraer la atención de su hermana y con un cabeceó seco, señaló unas sobras de masa dulce con frutas abrillantadas y una pequeña jarra de agua.

Hermione se había ganado su recompensa.


Nuevo capítulo. Pobre Ron, justo Umbridge le vino a tocar. Espero que lo disfruten.

Abrazos y comenten.


Ginny miau: Dolores es una arpía y Ron, hace año y medio que está bajo sus órdenes. Por su aspecto, los castigos en lo de Umbridge, no se comparan a los de la mansión Malfoy. Saludos.

Voru: Gracias! Bellatrix no tiene la misma actitud que Narcissa. Sea por posesión o locura, de una manera retorcida quiere recompensar a Hermione. Cissy, poco a poco, irá aflojando, aunque todavía le da igual.

Negesis25: Cissy es más torturadora. Hermione se dio cuenta que los castigos que Bellatrix perpetraba en ella, no se comparaban a los de la rubia.

Samantha s. Dracul: Sí, pobre Hermione. Narcissa, todavía tiene en la cabeza que Hermione tuvo algo que ver en la muerte de su marido, pero teniendo la posibilidad de hurgar sus recuerdos, no lo hizo…prefirió torturarla de igual manera.

Yumari: Espero no haber demorado mucho, jaja. Gracias por siempre estar al pendiente de las actualizaciones. Abrazo.