Disclaimer: Harry, Draco y sus amigos pertenecen a Joanne Rowling y sus asociados, los pergaminos pertenecen a quien los haya inventado. Yo sólo soy responsable de los momentos de ocio que me permitieron escribir esta historia. Como se dice por ahí, por amor al arte.
Notas de la autora: primero, quizás suene un poco repetitivo, pero es que no me cansaré de darles las gracias por el apoyo que le dan al fic y a mí como escritora. He tratado de mantenerme al día con los reviews, pero aquellos a los que no puedo contestarles, sepan que leo todo lo que me escriben y se los agradezco inmensamente. En segundo lugar, algunos adivinaron a lo que me refería en el capítulo anterior. Lo curioso o extraño era que ese capítulo fue el primero en que no hubo ni una sola conversación vía pergamino. Tercero, estoy publicando un poco más tarde de lo acostumbrado porque, en resumen, ha sido un largo día. Aquí está, tarde pero seguro. Que disfruten el capítulo. ¡A leer!
Capítulo 10: Entre peleas y revelaciones
"Is it cool that I said all that? Is it chill that you're in my head? 'Cause I know that it's delicate
Is it cool that I said all that? Is it too soon to do this yet? 'Cause I know that it's delicate/
¿Está bien que haya dicho todo eso? ¿Está bien que estés en mi cabeza? Porque sé que es delicado
¿Está bien que haya dicho todo eso? ¿Es demasiado pronto para hacer esto? Porque sé que es delicado"
Delicate, Taylor Swift
Harry se encontró siendo empujado por gente que buscaba desesperada la única salida del lugar. Perdió a Malfoy de vista, pero en ese momento no era realmente relevante. Avanzó contracorriente, tratando de cubrirse la nariz con la túnica. Las escaleras estaban vacías. Su mal presentimiento era acertado: la explosión había tenido lugar en su dormitorio. Empujó la puerta esperando encontrar un escenario horrible, pero en realidad era poco lo que podía ver. La nube de humo verde era mucho más densa y la peste a descomposición aún más concentrada. Alguien chocó contra él y se dio la vuelta para encontrar el rostro de Hermione envuelto por una burbuja transparente. Su amiga negó, alzando la varita y apuntándole de inmediato. Contuvo la respiración y dejó de taparse el rostro. Pronto estuvo protegido por el mismo encantamiento.
-¿Qué pasó?
-No lo sé, acabo de llegar.
-¡La Tacca! –exclamó, acercándose a ciegas hasta la cama de Neville.
Harry la siguió de cerca. El humo parecía no disiparse, a pesar de sus intentos por abrirse camino a través de él. Vio a Hermione intentar varios hechizos sin obtener resultados.
-No puedo verla.
-Está usando su mecanismo de defensa. Algo debió asustarla –seguía siendo extraño cuando sus amigos hablaban de las plantas como si fueran personas, pero supuso que tratándose de plantas mágicas, era completamente normal.
-¡Labellum! –gritó una voz aguda. Unos segundos después, la coloración verde empezó a ceder- Minerva, hay que aislarla.
-¡Continent plantae! –una especie de domo brumoso se formó alrededor de la planta, tornándose verde y volviendo imposible verla, pero conteniendo nuevas ráfagas de humo apestoso.
-Potter. Granger. ¿Qué ocurrió? –demandó McGonagall.
-No lo sabemos, profesora. Vinimos porque queríamos ayudar –fue Hermione quien habló primero.
-Neville dijo que la planta estaba enferma y que le daría una poción –añadió Harry.
Flitwick, que había estado moviéndose y murmurando hechizos, regresó a un lado de la directora.
-Lo siento, Minerva. Sólo puedo ayudar con hechizos para contener el alcance del humo, este no es mi campo.
Pasos apresurados impidieron que la mujer respondiera y un instante después entró la profesora Sprout, seguida de cerca de Neville.
-Ah… una explosión de feromonas y secreción de polen –dijo de inmediato. Si Harry no hubiera estado tan preocupado, se hubiese sentido ofendido por la mirada fascinada de la profesora.
-¿Podrás remediarlo, verdad Pomona?
-No es tan sencillo, Minerva. Temo que trasladarla tan pronto sería un error. Y antes que lo preguntes, tampoco es fácil deshacerse del olor. Tiene concentraciones muy específicas que un encantamiento genérico no puede combatir. Será necesario preparar algunas pociones.
-¿Entonces que sugieres hacer?
-Para empezar, tendrás que buscar un lugar para que tus Gryffindors duerman. Puedo atenuar al olor, pero no es recomendable que estén expuestos a sus residuos –Harry buscó la mirada de Hermione. La chica tenía la misma expresión de desconcierto que él.
-Pero profesora, la nube debe haber invadido todos los dormitorios…
-Este castillo es muy grande –dijo Sprout, dando un manotazo desinteresado.
-Señorita Granger, busque al señor Weasley. Los espero en mi despacho para organizar ese asunto. Pomona, Filius… hagan lo posible por contener los efectos. Y Potter… escuchaste a tu profesora, es mejor que salgas de aquí.
Sin sus amigos y tras ser echado de la torre de Gryffindor, Harry no sabía a dónde ir. Lo único que atinó a hacer fue recuperar la capa de invisibilidad. Había aplicado en sí mismo cuantos encantamientos de limpieza conocía, pero la peste en su ropa se negaba a irse. Estaba cada vez más irritado e impaciente.
-¡Kreacher! –terminó gritando, mientras rebuscaba en sus bolsillos.
-¿El amo necesita algo?
-Ve a Hogsmeade y cómprame una túnica, una capa y, ¿por qué no? también una pijama –ordenó, entregándole una puñada de galeones en sus arrugadas manitas de dedos torcidos.
-Ahora mismo amo –dijo, desapareciendo en un ¡pop!
-¡No era una idea descabellada! Fuiste irracional, Ronald –esa agradable voz no podía ser de alguien más que su amiga. Harry se puso en pie de un brinco justo cuando sus amigos aparecían por la esquina del pasillo.
-Era una locura, Hermione. Nos salvé de…
-¿Qué pasó? –cuestionó rápidamente.
-McGonagall quería que nos quedáramos esta noche en las distintas salas comunes, pero TU amigo, se negó porque eso sería intrusivo, en contra de la segregación por casas y no sé qué estupideces más.
-¡Ah! ¿O sea que te hubieras sentido cómoda durmiendo en la fosa de serpientes? Porque nosotros íbamos a terminar yendo ahí, lo sabes. Nadie más iba a querer.
-¡Pareces un crío!
-¡No quería despertar con mi colchón flotando en el lago negro o rodeado de alimañas! Los Slytherin se juegan bromas pesadas entre ellos, imagina con los demás.
-¡No se iban a arriesgar tan fácilmente!
-Eso dices ahora, pero…
-¡Chicos! –Llamó- ¿entonces dónde dormiremos?
-En viejos dormitorios de maestros y algunas aulas en desuso.
-Hasta nuevo aviso –agregó Ron, negándose a quedar fuera de la conversación- Sprout llegó y dijo que el problema podría durar semanas. Vamos, los demás están en el gran comedor esperando.
Hermione dejó que Ron se alejara unos pasos antes de volver a hablar.
-Estoy segura que al menos tú te hubieras ofrecido voluntario para dormir en Slytherin, ¿no, Harry? –dijo con una sonrisa, indicándole con un gesto que siguieran al pelirrojo.
-Seamus dice que la mayoría está de acuerdo. Yo creo que es una idea maravillosa –Ron hablaba con entusiasmo- no será igual a un campamento al aire libre, pero sería genial. Un techo encantado y una decoración como la que usaba Firenze.
-¿Y sabes qué lo hará mejor? –Inquirió Hermione, llegando con una sonrisa que no auguraba nada bueno- que lo he hablado con McGonagall y cree que sería una excelente oportunidad para convivir y estrechar lazos con los miembros de las demás casas.
-¿Qué? –Ron le dirigió una mirada de profunda afrenta.
Y ahí iban de nuevo. ¿Noveno asalto? Harry se había aburrido de contar. Desde el día anterior estaban embarcados en esa guerra sin tregua.
-Así es. Presenté la propuesta para el primer campamento en interiores del colegio. Lo lideraríamos nosotros, pero podrá asistir gente de todas las casas.
-¿Por qué hiciste eso? –saltó, cada vez más colorado.
-Para probar que no todos somos tan cerrados de mente como tú.
-¡Harry tampoco está de acuerdo! –el aludido resopló.
-Pues ya está hecho. ¿Y ustedes que hicieron toda la tarde? Tenemos dos asignaciones para mañana.
-Todas nuestras cosas están en la torre –intervino Harry. Mal movimiento.
-¿Y teniendo un elfo no pensaste en enviarlo por tus útiles? No pongas excusas, Harry. Han estado chismorreando toda la tarde y…
-Esto es entre ustedes, Hermione. Sigan peleando o lleguen a un acuerdo, pero yo no quiero estar en el medio –dijo de mal talante- y tú no me sigas –advirtió hacia Ron, al que había tenido pegado como lapa todo el día.
Harry los dejó solos en el improvisado dormitorio, sólo deteniéndose para tomar su capa y una pluma que alguien había dejado tirada en la mesilla.
Anduvo sin rumbo y luchando con su rabia por un buen rato. Acudió al banquete sentándose en la esquina más retirada de la mesa y se escabulló antes que alguno de los dos pudiera abordarlo. Todavía furioso, ordenó a Kreacher que fuera por sus libros y pergaminos. El viejo elfo no sólo los recupero íntegramente, sino que usó su magia especial para eliminar todo rastro de hedor.
Odiaba que aun mientras los regañaba, Hermione siempre tuviera razón.
Guiándose con el mapa del merodeador, buscó un aula lo más alejada posible de la ubicación de sus amigos. Encontró una cerca de las mazmorras y se encaminó hasta ahí usando la capa. Pero ya estando en la quietud del lugar y a salvo de los dramas de sus amigos, prefirió dejar a un lado los libros y alisó el pergamino en blanco que había estado cargando desde el día anterior.
-Hola, amigo. De verdad lamento mi ausencia. Quise escribirte ayer, pero se dieron una serie de circunstancias que me lo impidieron. Siento que tengo tanto por contar que terminaré con la mano adolorida.
-Hola, tú. Ya que volviste, compensa tu ausencia contándome tus eventos recientes y yo te pondré al tanto de los míos.
-Me parece bien.
Gryffindor ganó.
-Obviamente.
-Y armaron una fiesta tremenda.
-Jajaja, ni que lo digas.
-¿Estuviste ahí?
-No sé si sentirme insultado porque tu pregunta implica que creíste que no me invitaron.
-Yo no dije eso.
-Medio colegio estuvo ahí.
-Cierto. Bueno, pues mejor. Sabrás de lo que hablo.
-Porque si me invitaron. Un Gryffindor en persona lo hizo, ¿de acuerdo?
-Jajaja, de acuerdo. Siento haber preguntado.
-Ahora sí, prosigue con tu historia.
-Primero, el partido fue sensacional. No tengo otra forma de describirlo.
-Las cazadoras de Gryffindor estaban en llamas, amigo.
-¡Lo sé! Y el portero de Slytherin llevaba una buena racha.
-Por momentos dudé de mi pronóstico.
-También la pasé mal un rato.
-Y los golpeadores que se pusieron violentos.
-Todo un espectáculo.
-Hace mucho que no me entretenía tanto en un juego en el que no participaba. Creí que estaría de mal humor añorando estar en el campo, pero demonios que no tuve tiempo para eso.
-Ni que decir. Parecía que todo el estadio contenía la respiración cuando apareció la snitch.
-Y Potter se alzó para salvar el día.
-Fue una jugada tremenda, no lo niegues.
-No lo hago, fue sublime en verdad. Creo que un poco más de dedicación y podría dedicarse al quidditch profesional.
-¿En verdad lo dices?
-Claro. Parecía muy seguro de sí mismo.
-Sí, eso vi.
-Bueno, ya comentamos el partido. ¿Me cuentas tu versión de la fiesta?
-Por supuesto. Sabía que habían estado preparándola, pero no creí que sería algo tan grande. De verdad me sorprendí al entrar a la sala común y ver tan lleno. Y gente de todas las casas, realmente.
-Creo que los Slytherins fuimos la sorpresa de la noche ahí, ¿no?
-Totalmente. Al principio participé por educación, pero entonces noté que él había llegado.
-El chico que te atrae, pero no te gusta.
-Jajaja, cállate.
-Bueno… continúa.
-Me sentí un poco torpe al principio. Estuve viéndolo un rato hasta que me animé pensando en lo mucho que tuvo que cortejar mi padre a mi madre y que él jamás se amedrentó por eso. Así que caminé hacia él. Hablamos de muchas cosas. Parecía muy relajado y simpático, más de lo que esperaba y no lo sé… realmente me gustó hablar con él.
-Los Gryffindors debieron organizar fiestas desde hace mucho.
-Jajaja, ¿también te pasó algo genial?
-Algo parecido. Sólo que yo pude hablar con el chico con una excusa, pero funcionó a la perfección.
-¿Hubo progresos?
-Bueno, mientras todo dentro de mí era caos y cúmulo insano de dudas, luché por mantenerme amigable y conversador, y creo que hice un trabajo aceptable.
-¿No es increíble? Ambos pudimos acercarnos a nuestros… platónicos, ayer.
-Es lo bueno de las fiestas. Incluso mi ex consiguió un romance fugaz con un Gryffindor. Aunque no ha querido decirme con quien.
-BROMEAS.
-Claro que no. No bromeo sobre comida, dinero, persecuciones con gallinas y ligues secretos.
-Wow. Esa lista se está haciendo larga.
¿Entonces te quedaste hasta tarde en la fiesta?
-Con gusto me habría quedado toda la noche, pero sabes lo que pasó.
-La torre fue evacuada por culpa de una planta explosiva.
-Fue una autentica estampida.
-No te das cuenta de lo pequeña que es una puerta hasta que todos quieren salir por ella al mismo tiempo.
-JAJAJAJA.
Aunque he de aceptar, que después seguía sintiendo la peste en mi ropa.
-Pobres elfos domésticos, honestamente.
-¿Tienes idea de qué pasó?
-No hay nada claro. Por lo que me contaron, la planta pudo haberse puesto de malas por el ruido, o alguien accidental (o no tan accidentalmente) le dio de comer algo que provocó esa reacción.
-Lo que haya sido, fue como el equivalente a quinientas bombas fétidas.
-La torre de Gryffindor ha quedado inhabitable hasta nuevo aviso.
-¿En serio?
-Así es.
Flitwick y McGonagall acudieron de inmediato, pero no consiguieron nada. La profesora Sprout llegó un rato después y dijo que habría que preparar unas pociones. Sólo colocó unos encantamientos para contener el hedor.
-Vaya,
¿Dónde durmieron los Gryffindors?
-Bueno, primero iban a enviarlos a las distintas casas, a ocupar los sitios… disponibles. Pero McGonagall resolvió habilitando unos dormitorios de profesores y algunas aulas en desuso.
-¿Cómo sabes todo eso?
-Te dije, tengo amigos Gryffindors.
-Ah. Claro. Pues que gran final para la fiesta del año.
-Una verdadera locura.
Y escuché otro rumor.
-Comparte.
-La torre tardará al menos un par de semanas en volver a estar en condiciones, así que algunos Gryffindors se están organizando para preparar una especie de "campamento". Quieren incluir a gente de otras casas.
-¿En serio? ¿En esta época del año?
-Sería adentro del castillo, en algún aula encantada como la que usaba Firenze.
-Bueno, así no suena tan descabellado.
-Eso pensé. No me gustaba mucho la idea, pero podría llegar a ser divertido. Nunca he ido de campamento.
-¿Nunca? Yo solía ir de campamento con mi padre, en época de cacería.
-Sí… yo no tuve esa oportunidad.
-¿Tus padres no hacen actividades al aire libre?
-No es… solía vivir con otros parientes y ellos no eran muy… no era su estilo.
-Lo siento.
-Descuida.
Entonces, si les aprueban eso, ¿participarías?
-¿Un Slytherin durmiendo entre leones?
-No son tan malos.
-Lo dices porque eres un Ravenclaw… y porque algunos de ellos son tus amigos.
-Dime que lo pensarás.
-¿Tú participarías?
-Por supuesto.
-No lo sé. He venido huyendo de todas las actividades de convivencia del año. No quiero romper mi racha.
-Y en la primera actividad que participas voluntariamente hablaste con el chico que te gusta…
-No te pongas persuasivo.
-Sólo era un comentario…
-Lo pensaré.
-Genial.
-¿Y qué has hecho hoy?
-Recuperarme de los eventos de ayer, holgazanear un poco, ser regañado por mi amiga por holgazanear un poco…
-Jajaja, suena como un buen día.
-Así es. Te quería escribir antes, pero mis amigos han discutido y… él casi no se ha despegado de mí. Quieren que me ponga de parte de alguno de los dos.
-No te metas en dramas de parejas.
-¿Crees que no lo sé?
Me terminé escapando de él.
-¿En dónde estás?
-¿En dónde estás tú?
-Y volvemos a la paranoia.
-Da igual, no vi a nadie cerca.
En un aula vacía cerca de las mazmorras.
-¿No andarás espiándome?
-Y volvemos a la paranoia.
-¡Hey!
-No. Sólo quise asegurarme una ubicación en que a mi amigo nunca se le ocurriría buscarme. Y de paso tal vez hablo con Slughorn y le pido un poco de ayuda.
-Es un buen tipo. Si tienes un pariente ilustre en tu familia, seguro te ayuda.
-¿Lo dices por experiencia?
-No realmente.
-Mmm.
No me dijiste donde estás.
-En la sala común.
-¿Por qué no sales y me encuentras en el aula?
-Jajaja.
¿Era broma, no?
-No lo sé.
-No creo que sea prudente. Ya casi es el toque de queda.
-¿No se te está yendo la mano con eso de ser un chico bueno?
-No metas ideas en mi cabeza.
-Sólo decía, jajaja.
-¿Crees que sería buena idea vernos?
-¿Qué crees tú?
-Pregunté primero.
-No lo sé. Pensé que sólo hablaríamos un par de veces y nos quedaríamos sin nada que decir, pero…
-Ya casi un mes de eso.
-Exacto.
-Tampoco lo sé. Siento que podríamos arruinarlo.
-Pero hemos ido revelando cosas… eventualmente podríamos averiguar quien está al otro lado del pergamino.
-Temo que las cosas sean distintas si nos vemos. Te he revelado cosas muy íntimas confiando en que jamás tendría que verte a los ojos. No es lo mismo escribirte lo patético que soy, que presentarme ante ti y dejar que lo corrobores.
-Las cosas también podrían ser distintas para bien, ¿no crees?
Podríamos pasar algunos ratos juntos. Tal vez sentarnos a amargarnos en un jardín o estudiar. Podrías enseñarme pociones…
-AH. Ya veo por donde va la cosa.
-Jajaja.
-Tendríamos que considerar como afectaría eso a la dinámica de estas semanas. Las cosas podrían ser incomodas después de lo que nos hemos dicho por aquí.
-O podría haber mayor confianza.
-Preferiría seguir así, al menos por el momento.
-De acuerdo… pero sólo para que lo pienses… las gemelas Patil no están seguras de que los pergaminos funcionen a grandes distancias. Los idearon aquí y no los han probado más que a un par de kilómetros.
-No podríamos hablar en pascua.
-Así es.
-Podríamos idear otro medio para comunicarnos entonces.
-O podríamos escribirnos a nuestras direcciones personales, conociendo nuestros nombres.
-¿Por qué de pronto te interesa saber quién soy?
-Quizás soy malo para vivir con intrigas.
-¿Y si me niego?
-Estás en tu derecho de hacerlo. Sólo era una idea.
-No lo sé. Dame unos días para pensarlo, ¿quieres?
-Los que necesites.
-Se nos hizo tarde de nuevo.
-Lo sé.
-¿Sigues en el aula?
-En el mismo escritorio polvoriento.
-No deberías andar por los pasillos después del toque de queda.
-Soy un buen chico con ganas de portarse mal.
-JAJAJA.
Ya, vete a tu torre.
-¿A esperar al príncipe que llegue a rescatarme?
-Eso fue lo más gay que he leído en mi vida.
-Jajajaja.
Que descanses, colega.
-Buenas noches.
-Hasta mañana.
Era él. De alguna forma, llevaba algún tiempo sabiéndolo. No era una coincidencia que ambos hubieran vivido algo semejante en esa fiesta.
"Porque si me invitaron. Un Gryffindor en persona lo hizo"
-Yo lo hice… -murmuró- en el campo de quidditch.
Cerró los ojos y apoyó la cabeza en el respaldo de madera. Pedirle que se vieran había sido temerario, aunque inicialmente lo escribiera como una broma. Él llevaba días contemplando la posible identidad de su amigo, no podía pedirle que se vieran tan imprudentemente. No quería asustarlo. Tal vez debería empezar a arrojar pistas sobre quien era y darle tiempo para entenderlo. Era un asunto delicado, que se volvía un poco aterrador cuando comprendió lo que él mismo había dicho.
"Ambos pudimos acercarnos a nuestros… platónicos, ayer"
¿Era eso cierto? ¿Quería lidiar con lo que eso implicaba? ¿Podría hacerlo?
Empezó a sentir como las paredes se acercaban, encerrándolo en un lugar cada vez más pequeño.
No. Las cosas estaban bien como estaban. Tomaría alguna medida al respecto cuando le fuera más sencillo respirar y su corazón no amenazara con escapar de su pecho.
Notas finales: para quienes estaban un poco frustrados por la ceguera de Harry, ya ven que por fin se dio cuenta. Ahora sólo nos falta ver qué hará con lo que sabe. Espero que les haya gustado el capítulo.
La próxima semana: Tutorías, más revelaciones y algunos secretos.
Allyselle
